martes, marzo 10, 2015

¡Mexicanicemos al mundo!

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí
Publicado en Síntesis Tlaxcala, el 5 de marzo de 2015.

La semana pasada, la última de febrero de este 2015, se soltó la bomba: la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México envió una nota diplomática al Vaticano porque Francisco, su jefe de Estado, comentó a un amigo en una misiva personal que fue publicada, que habría que espera que su natal Argentina esté “a tiempo de evitar la mexicanización”, refiriéndose al problema del narcotráfico en el país austral. Desafortunada expresión del pontífice que muestra la realidad de violencia y corrupción que vivimos los mexicanos. Comentarios en las redes sociales fueron y vinieron.
                La nota me hizo recordar el final de los años 80, cuando viví en Medellín. En ese entonces los medios de comunicación –generalmente de memoria corta- utilizaban la expresión “colombianización” para expresar una situación de descomposición social derivada del narcotráfico y los múltiples focos de violencia que había en el país andino-caribeño: autodefensas, guerrilleros, ejército, policía.
                Pero ese no es hoy mi punto, sino lo que sucedía cuando los colombianos se enteraban de mi nacionalidad: les causaba gran emoción. En Medellín había salas de cine especializadas en películas mexicanas, estaciones de radio dedicadas totalmente a nuestra música. México –y sus ciudadanos- éramos muy queridos por nuestro arte, por nuestra cultura, por nuestro aporte político, social y económico a la región latinoamericana.
                Yo creo que sí debemos mexicanizar al mundo, puesto que somos mucho más que la violencia desatada por una delincuencia cuya relación con el resto de la sociedad es imprecisa, pero no necesariamente sana.
                En diciembre pasado el Banco Interamericano de Desarrollo daba cuenta de que México fue en el 2014 el país de América que más incrementó en dólares sus exportaciones, por encima de la paz mundial.
Apenas en enero de este año la revista de divulgación de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (la Nicolaíta) hacía un recuento de triunfos en concursos y reconocimientos internacionales que han recibido estudiantes mexicanos en robótica, informática, ingeniería y construcción, química, física, biología, matemáticas, geografía. Detrás de cada uno de ellos hay un esfuerzo real de mejora de condiciones de vida hecho por padres de familia (la educación de los hijos en cualquier sistema educativo es muy caro), profesores que los acompañan en su proceso formativo, directivos escolares que apoyarn, academias de ciencias que convocan, que organizan.
En México muchas mujeres y muchos hombres están fuertemente comprometidos con la promoción y defensa de los derechos humanos, de la igualdad, del apoyo a migrantes, de vigilar el cumplimiento de las autoridades en materia de competitividad, de transparencia, de resultados educativos. Tenemos organizaciones no gubernamentales de reconocido prestigio nacional e internacional por su compromiso y su preocupación por los problemas que nos atañen a todos, pero que ellos asumen como una misión especial, que bien vale la pena.
En nuestro país hay periodistas que se juegan la vida por informar, por acercar a todos nosotros la realidad que muchas veces queda enterrada para que no pueda ser conocida. Su labor es un esfuerzo enorme de participación ciudadana y política en los asuntos que requerimos para seguir caminando como país. Me atrevo a nombrar a los recientemente fallecidos Julio Scherer y Vicente Leñero. Otro botón de muestra son los periodistas Alejandra Xanic von Bertrab y Narciso Contreras, quienes ganaron en 2013 el premio Pulitzer, la primera por la coautoría que desenmascaró las acciones corruptas ligadas a la expansión de Wal Mart en México y el segundo por sus imágenes sobre las realidades sociales en nuestro país. La lista de periodistas destacados por diversos motivos positivos es muy grande.
No abundo, pero podríamos hablar de muchísimas cosas mexicanas importantes en ámbitos como el arte, la artesanía, el folklore, la gastronomía, incluso en materia de relaciones exteriores, políticas públicas como las de salud.
En México tenemos personas y cosas que aportan con su ser y su actuar a la humanidad entera. Estoy convencido de que no hay que tener miedo a mexicanizar el mundo, porque hacerlo significa apertura, que permite que en correspondencia recibamos lo que en otros países sucede y que complementará nuestro ser y actuar.
            No hay que tener miedo a que nos estigmaticen, sino a la cerrazón que no da y recibe todo aquello que suma para una vida un poco más humana cada día.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Qué gusto da leer acerca de las cosas positivas en el país!
En lo que te enfocas se expande, esto no quiere decir que ignoremos la situación de violencia que vivimos, pero podemos hacer más si nos enfocamos en seguir mejorando y participando activamente en la construcción de espacios de crecimiento social, político y cultural del país, y desde la trinchera de cada uno responsabilizarnos y aportar.