Mostrando las entradas con la etiqueta Guadalupe Chávez. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Guadalupe Chávez. Mostrar todas las entradas

jueves, septiembre 27, 2012

11 de septiembre


Autora: Guadalupe Chávez
Publicado: Síntesis Puebla, 19 de septiembre de 2012

     Las fechas son recordatorio de nuestra historia, por lo que es inevitable recordar el 11 de septiembre, fecha de gran impacto para nuestra América Latina; no podemos, ni debemos olvidar el golpe de Estado en Chile del año 1973, la existencia de intervención en Chile se enmarca en un contexto mundial en que Estados Unidos "consideraba" como prioritario impedir el avance del marxismo y el socialismo en América Latina.
     Eran las 10.30 de la mañana del 11 de septiembre cuando los tanques abren fuego contra el palacio de la Moneda, les siguen las tanquetas y los soldados, a las 11:52 los aviones Hawker Hunter británicos inician su ataque, el ataque prosigue y los soldados derriban la puerta del palacio, siendo las 14:30 Allende dispone rendirse pidiendo a su equipo dejar las armas, es un momento donde decide quitarse la vida con un fusil regalo de Fidel castro, Allende murió al instante.
     Después del golpe de Estado, los que apoyaban al presidente Salvador Allende sufrieron las injusticias del nuevo gobierno. Algunos desaparecieron, otros fueron asesinados, muchas personas fueron encarceladas, en muchas fábricas se realizaron detenciones de sindicalistas y representantes de gremios de la Unidad Popular, en las zonas rurales se detuvieron a muchos dirigentes de la Reforma Agraria, muchos fueron exiliados de manera forzada, se detuvieron a miles de personas que fueron llevadas al Estadio Chile y luego al Nacional, muchos fueron ejecutados en este estadio, como es el caso de Víctor Jara, Cantautor Chileno, militante del partido Comunista de Chile, quien fue acribillado con 44 disparos; En el año de 2003 el estadio Chile cambio el nombre a Estadio Víctor Jara en su honor.
    Cada año Chile recuerda a sus muertos, el dolor que vivió por los 17 años de dictadura y cada año el estadio Nacional de Santiago es iluminado por miles de velas en recuerdo de las víctimas de la dictadura, es inevitable no recordar a los torturados, exiliados, asesinados y presos políticos.
     Vale la pena recuperar las palabras de Allende "Superarán otros hombres este momento gris y amargo... Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán de nuevo las grandes alamed as por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor".
     Y esto es lo que muchos países de nuestra América Latina deseamos que pasen hombres libres para construir una sociedad mejor, no queremos víctimas, ni muertes, ni presos políticos, ni dictaduras, ni más asesinados.


martes, marzo 01, 2011

Duelo y Migración

Autora: Guadalupe Chávez
Publicado: Síntesis Puebla, 23 de febrero de 2011

     A seis meses del asesinato de 72 centroamericanos en el rancho de San Fernando, es increíble que 16 de estos cuerpos aún no sean identificados; estos centroamericanos son un ejemplo de los riesgos y abusos que diariamente viven quienes transitan por territorio mexicano en busca de mejores condiciones de vida.
     Según datos del VI Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos de las Personas Migrantes en Tránsito por México, cada año más de 140 mil personas centroamericanas cruzan por nuestro país.
     Esto me llevó a pensar en el proceso del "viaje" y en todos los factores de riesgo que tienen que experimentar los migrantes: largas caminatas bajo el sol, días de angustia y estrés cuando el pollero no logra pasarlos, y si bien les va, días de encierro mientras se negocia con la migra. Días en que no existe contacto con la familia, días en que el miedo y el estrés se apoderan de ellos, días en que tendrán que demostrar y demostrarse que son astutos, que son capaces de sobrevivir ante condiciones de riesgo y peligro, y si tienen suerte, no ser levantados por sicarios.
     Durante este proceso, los migrantes se enfrentan en mayor o menor intensidad y consciencia a un duelo por la familia y seres queridos, duelo que comienza cuando se toma la decisión de partir y como todo duelo presenta diferentes etapas que van desde la negación hasta la rabia, pasando por la añoranza por lo que se perderá e incluso depresión. Me atrevería a pensar que el inicio de este duelo se da cuando una persona reafirma su decisión o sucumbe frente a ésta, y éste es un proceso que puede llegar a durar días o meses, pues aunque no se verbalice del todo, es una pregunta que ronda sus mentes durante muchas noches. Quienes deciden partir, aún llegando a su destino, continúan experimentando esta añoranza por la familia que dejaron, algunos lo vivirán con culpa por haberla abandonado, otros más con miedo por la incertidumbre que implica no saber si la familia los recordará o los abandonará; muchos temen al olvido, otros más evitan recordar y niegan toda relación afectiva en sus lugares de origen y no hablan de sus familiares o amigos.
     Los migrantes también se enfrentan con el duelo de la lengua, y aunque en el trayecto se les aconseja no hablar para no ser identificados por el tono de voz, logran a través de claves identificar a sus paisanos. Y aunque esto les da cierta tranquilidad, entenderse entre sus iguales reaviva el duelo por su tierra, por sus olores, por su comida ( hecho que de alguna manera engrandece también los valores y las costumbres abandonadas); también se experimenta un duelo por el estatus social, se añora la vivienda, el trabajo, el reconocimiento; se experimenta un duelo por el grupo de pertenencia porque se diluye la red de apoyo con la que contaban en sus lugares de origen… se enfrentan a los miedos que implica no ser reconocido por otros, a comenzar una nueva vida, a ganarse un lugar, un prestigio.
     También se vive con la incertidumbre de los riesgos físicos que el "viaje" migratorio ofrecerá, incluso se adelantan a imaginar enfermedades o agresiones que tendrán que enfrentar en este viaje, algunos llegan a preguntar a otros migrantes sobre sus experiencias, sobre los riesgos que enfrentaron en el paso, preguntan por los asaltos, por las rutas más seguras, por contactos durante el trayecto, por lugares de descanso y por los medios más seguros para viajar.
     Los migrantes se enfrentan al miedo que implica un nuevo estilo de vida, una nueva manera de relacionarse, al miedo que implica lo desconocido, a tener que comenzar una nueva vida, enfrentarse a ellos mismos en su soledad, a descubrir nuevas formas de relación, de lengua, nuevos caminos, nuevas redes, experimentan miedo, miedo a no llegar, miedo a no "triunfar", miedo del miedo que implica no saber lo que sucederá.
     A pesar de ello, no me queda la menor duda que estos 72 centroamericanos jamás imaginaron el tipo de agresión y violencia que vivirían en nuestro país. Algunos ya habían recorrido miles de kilómetros, les faltaba sólo una pequeña parte del camino, les faltaba el último trayecto, cuando sin buscarlo fueron secuestrados y torturados, nunca imaginaron que su miedo seria más grande e intenso y que ya no existía vuelta atrás. Aquí les tocó vivir el duelo por ellos mismos: su muerte, una muerte no sólo física, sino una muerte que trasciende las fronteras, pues su muerte es dolor para su país, para su familia y para todos quienes de una u otra forma nos indignamos con este tipo de situaciones que pasan únicamente como nota periodística, y más bien representan la muerte de la esperanza por una vida mejor, muerte de la ilusión por mejoras las condiciones de vida, muerte del anhelo por un feliz retorno.

lunes, diciembre 06, 2010

La posada de la vida

Autor: Eduardo Almeida Acosta, Guadalupe Chávez
Publicado: Síntesis, 02 de diciembre de 2010

     Del jueves 11 al sábado 13 de noviembre asistimos al X Congreso Internacional de Psicología de la Liberación que se desarrolló en la Ciudad de Caracas Venezuela. Este Congreso se viene celebrando cada dos años en algún lugar de América Latina para presentar trabajos de atención comunitaria y psicológica a poblaciones, y grupos que se organizan para enfrentar situaciones de opresión, exclusión, discriminación y empobrecimiento.
     Los trabajos se inspiran en las orientaciones que formuló Ignacio Martín Baró, uno de los jesuitas asesinados en El Salvador en 1989. Él fue quien acuñó y dio perspectiva a la llamada Psicología de la Liberación.
     El Congreso tuvo como sedes la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Católica Andrés Bello. Participamos colegas de 25 países de América Latina intercambiando experiencias y aproximaciones teóricas y metodológicas.
     Fue esclarecedor y entusiasman-te compartir en esos días, así sea muy limitadamente, la experiencia que vive Venezuela. En esta comunicación sólo queremos referirnos al lugar que nos dio alojamiento en esos días a dos académicos y a seis estudiantes de Psicología de la
Universidad Iberoamericana Puebla. Se trata de "La Posada de la Vida".
     Como es sabido el costo de los hoteles en Caracas es muy alto. Por ello la Dra. Mireya Lozada, organizadora del Congreso, consiguió que nos alojáramos en esa Posada. Debemos reconocer que fue una estancia muy agradable.
    "La Posada de la Vida" es una construcción reciente, situada a un costado del conocido Restaurante "El Tropezón", muy cercana a la Universidad Central de Venezuela. El edificio fue construido por la "Dirección General de Atención al Soberano" (el pueblo) de la Ciudad de Caracas para albergar a los parientes que llevan a sus enfermos desde los diferentes Departamentos de Venezuela para ser atendidos en los hospitales de la Ciudad Capital. "La Posada de la Vida" es como tui espejo de los esfuerzos hechos por la alcaldía de Caracas para atender a las necesidades de los pobladores más necesitados.
     No creemos revelar ningún secreto pero nos parece justo hacer notar que este lugar lleva bien puesto el nombre pues el ambiente que allí se respira es la consecuencia del espíritu de acogida que manifiestan las personas que administran y atienden a los albergados. Varias de ellas son el fruto de programas de rehabilitación del gobierno de la Ciudad de antiguos "nómadas" (habitantes de la calle), de antiguos drogadictos.
     Durante los días del Congreso ahí compartimos albergue parientes de enfermos, algunos lisiados, académicos y estudiantes de psicología de Brasil, Uruguay, Costa Rica, Guatemala y México, y el personal de "La Posada de la Vida".
     Podemos afirmar que lo tratado en el Congreso, la ceremonia inaugural amenizada por un coro y una orquesta magistrales formados por presidiarios, la convivencia en el metro de Caracas y la visita a barrios y experiencias comunitarias, tuvieron en "La Posada de la Vida" la mejor expresión simbólica de las propuestas de "La Psicología de la Liberación".

miércoles, septiembre 29, 2010

MIGRACIÓN Y DUELO

Autor: Guadalupe Chávez
Publicado: La Primera de Puebla,09 de septiembre de 2010

     El pasado 29 de agosto nuevamente agitó las aguas de los peligros a los cuales se enfrentan quienes tienen la necesidad de partir; la vida de los 72 migrantes centroamericanos fue sólo un ejemplo de los riesgos y abusos que día a día viven quienes transitan en busca de mejores condiciones de vida. Lamentablemente la historia continúa.
     Entre el 28 de agosto y 5 de septiembre encontraron a 180 centroamericanos indocumentados que intentaban ?viajar? a Estados Unidos en condiciones de alto riesgo.
     Esto me llevó a pensar en el proceso del ?viaje? y en todos los factores de riesgo que tienen que experimentar los migrantes: largas caminatas bajo el sol, días de angustia y estrés cuando el pollero no logra pasarlos, y si bien les va, días de encierro mientras se negocia con la migra. Días en que no existe contacto con la familia, días en que el miedo y el estrés se apoderan de ellos, días en que tendrán que demostrar y demostrarse que son astutos, que son capaces de sobrevivir ante condiciones de riesgo y peligro, y si tienen suerte, no ser levantados por sicarios.
     Durante este proceso, los migrantes se enfrentan en mayor o menor intensidad y consciencia a un duelo por la familia y seres queridos, duelo que comienza cuando se toma la decisión de partir y como todo duelo presenta diferentes etapas que van desde la negación hasta la rabia, pasando por la añoranza por lo que se perderá e incluso depresión. Me atrevería a pensar que el inicio de este duelo se da cuando una persona reafirma su decisión o sucumbe frente a ésta, y éste es un proceso que puede llegar a durar días o meses, pues aunque no se verbalice del todo, es una pregunta que ronda sus mentes durante muchas noches. Quienes deciden partir, aún llegando a su destino, continúan experimentando esta añoranza por la familia que dejaron, algunos lo vivirán con culpa por haberla abandonado, otros más con miedo por la incertidumbre que implica no saber si la familia los recordará o los abandonará; muchos temen al olvido, otros más evitan recordar y niegan toda relación afectiva en sus lugares de origen y no hablan de sus familiares o amigos.
     Los migrantes también se enfrentan con el duelo de la lengua, y aunque en el trayecto se les aconseja no hablar para no ser identificados por el tono de voz, logran a través de claves identificar a sus paisanos. Y aunque esto les da cierta tranquilidad, entenderse entre sus iguales reaviva el duelo por su tierra, por sus olores, por su comida ( hecho que de alguna manera engrandece también los valores y las costumbres abandonadas); también se experimenta un duelo por el estatus social, se añora la vivienda, el trabajo, el reconocimiento; se experimenta un duelo por el grupo de pertenencia porque se diluye la red de apoyo con la que contaban en sus lugares de origen? se enfrentan a los miedos que implica no ser reconocido por otros, a comenzar una nueva vida, a ganarse un lugar, un prestigio.
     También se vive con la incertidumbre de los riesgos físicos que el ?viaje? migratorio ofrecerá, incluso se adelantan a imaginar enfermedades o agresiones que tendrán que enfrentar en este viaje, algunos llegan a preguntar a otros migrantes sobre sus experiencias, sobre los riesgos que enfrentaron en el paso, preguntan por los asaltos, por las rutas más seguras, por contactos durante el trayecto, por lugares de descanso y por los medios más seguros para viajar.
     Los migrantes se enfrentan al miedo que implica un nuevo estilo de vida, una nueva manera de relacionarse, al miedo que implica lo desconocido, a tener que comenzar una nueva vida, enfrentarse a ellos mismos en su soledad, a descubrir nuevas formas de relación, de lengua, nuevos caminos, nuevas redes, experimentan miedo, miedo a no llegar, miedo a no “triunfar”, miedo del miedo que implica no saber lo que sucederá.
     A pesar de ello, no me queda la menor duda que estos 72 centroamericanos jamás imaginaron el tipo de agresión y violencia que vivirían en nuestro país. Algunos ya habían recorrido miles de kilómetros, les faltaba sólo una pequeña parte del camino, les faltaba el último trayecto, cuando sin buscarlo fueron secuestrados y torturados, nunca imaginaron que su miedo seria más grande e intenso y que ya no existía vuelta atrás. Aquí les tocó vivir el duelo por ellos mismos: su muerte, una muerte no sólo física, sino una muerte que trasciende las fronteras, pues su muerte es dolor para su país, para su familia y para todos quienes de una u otra forma nos indignamos con este tipo de situaciones que pasan únicamente como nota periodística, y más bien representan la muerte de la esperanza por una vida mejor, muerte de la ilusión por mejoras las condiciones de vida, muerte del anhelo por un feliz retorno.