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viernes, febrero 20, 2015

Evaluación docente y cosas peores


Autor: José Guadalupe Sánchez Aviña, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí 
Artículo publicado en Lado B

Tema recurrente en el mundo de la educación en nuestro País, continúa siendo la tan llevada y traída “Evaluación docente” comprendida, incomprendida, querida por unos y odiada por otros… tanto que se escucha y lee al respecto; en medio de las declaraciones de autoridades encargadas de esta función estratégica en la educación, y ante reacciones de oposición y rechazo, se me ocurre pensar ¿Hay algo peor que la evaluación docente? Y la respuesta que me surge de manera casi automática: ¡Por supuesto que sí! de arranque se me ocurren tres cosas que son peores: 1.- Que no exista, y b) Que no sea aprovechada para lo que es concebida, c) Que esté en manos equivocadas. Tres consideraciones que bien merecen una mención, aunque sea de manera rápida.
          La ausencia de información sobre una situación, cualquiera que sea, nos imposibilita para actuar en ella para transformarla con una orientación definida y explícita, en otras palabras, es imposible mejorar lo que no se conoce; de esta forma, la evaluación representa una condición indispensable de todo proceso, en el de la práctica docente, de natural la requiere. Por si esta postura lógica no fuera suficiente, habría que agregar que la evaluación docente es un derecho que debe ser exigido por el propio docente, pues le concierne en todos los sentidos y le posibilita en su propio proceso de desarrollo como profesional de la educación pero también como persona.
          El segundo señalamiento no es cosa menor pues expone las múltiples desviaciones posibles en las que se incurre cuando de evaluar se trata, por ejemplo: lejos de representar la base de re alimentación de la práctica docente y factor de calidad educativa, en su realización, es común la posibilidad de utilizarla con espíritu punitivo y ligada a procesos opacos y discrecionales, despojándola de sus verdaderos alcances.
          Por último, la evaluación como acción operativa tiene que ser ejecutada por personas de carne y hueso, es aquí cuando el tercer señalamiento aparece. Cuando se piensa en los actores que la ejecutan, “nos asaltan” las imágenes de los funcionarios que ya sea por desconocimiento o por intereses de grupo, la aplican de tal manera que rompen con la posibilidad de mejorar la educación; la evaluación es secuestrada y corrompida a favor o perjuicio según sea lo que se requiere. Cabe mencionar que cuando escribo funcionarios, incluyo tanto a empleados públicos como empleados activos en el sindicato, incluidos desde luego, aquellos que militan en la coordinadora, pues no hay que perder de vista que son componentes de un mismo cuerpo.
          Sin ser las únicas posibles, éstas, son tres posibilidades de riego para deformar el espíritu formativo de la evaluación e impedir el logro de alcances que puede tener en los procesos formativos de docentes.
Hoy hasta parece lógico encontrarnos con docentes activos auténticos, que están desconfiados sobre la evaluación venidera y hasta declaren una oposición a la evaluación “La mula no era arisca, los palos la hicieron”, sin embargo, hay que permanecer atentos a un proceso que parece irreversible y procuremos obtener el mayor beneficio posible de un proceso que por definición tiene la capacidad de impactar favorablemente la formación y desarrollo de los niños y jóvenes que acuden a las aulas.
         En este momento de definición y construcción de aquellos instrumentos con que se evaluará a los docentes, será determinante la generación que la SEP realizará sobre los perfiles docentes pretendidos; éstos, serán plataforma de diseño pero también permitirá visualizar con mayor claridad o por lo menos de manera abierta, lo que el sistema educativo pretende en cuanto a docentes se refiere; sin duda material para análisis y discusión profunda.



miércoles, mayo 05, 2010

Activarnos por la calidad educativa

Autor: Martín López Calva
Publicación: E-consulta, 04 de mayo de 2010
"La misión parece imposible, pero la dimisión resulta igualmente imposible"
Edgar Morin.

No puede haber un desarrollo real, sostenido y equitativo para una ciudad, un estado o un país si no se plantea una estrategia seria, consistente y eficiente de apoyo al mejoramiento radical y permanente de la calidad educativa. Esta es la conclusión que se puede extraer de múltiples análisis e investigaciones realizadas por expertos y organismos internacionales.
     En esta línea se planteó la conferencia magistral: "Competitividad, educación y desarrollo" que impartió el Dr. José Antonio Ardavín, funcionario de la OCDE en México en el marco del foro sobre "Calidad de la educación" que organizó el movimiento "Actívate por Puebla" en las instalaciones de la UPAEP el pasado viernes 30 de abril.
     La Educación es el motor potencial de equidad y desarrollo para toda sociedad y Puebla no es la excepción, pero para lograr hacer realidad esta sociedad con crecimiento económico sostenido, justo e integral es necesario enfrentar grandes retos de calidad en nuestro sistema educativo estatal y nacional.
     Para lograrlo, es necesario, decía el Dr. Ardavín, construir una nueva organización del sistema educativo que necesariamente se apoye en dos grandes sustentos inseparables e interdependientes: una mayor autonomía de gestión de las escuelas y un proceso claro y sistemático de rendición de cuentas que sea vigilado por la participación social.
     Porque un sistema educativo centralizado y altamente burocratizado como el que hoy tenemos hace muy complicada la instrumentación adecuada de estrategias de mejora para la calidad educativa, al igual que lo obstaculizaría un proceso de descentralización y autonomía escolar que no fuese acompañado por una nueva cultura de rendición de cuentas y revisión por parte de la sociedad acerca de la manera en que se aplican los recursos en cada centro escolar.
     Este proceso de autonomía-transparencia requiere sin duda de una corresponsabilidad entre las autoridades gubernamentales, los directivos y profesores, los padres de familia, los estudiantes y las comunidades en las que se insertan las escuelas. Una nueva cultura de participación social real y efectiva es necesaria para enfrentar los desafíos de la calidad educativa en nuestra época.
     El movimiento "Actívate por Puebla" tiene como objetivo, aprovechando el momento de cambio de gobierno en nuestro estado y municipios, promover esta nueva cultura de participación social a través de la generación de propuestas que se harán llegar a los candidatos de todos los partidos y alianzas. En este movimiento están involucradas activamente las universidades, los organismos empresariales y las organizaciones de la sociedad civil.
     Esta nueva cultura de participación no puede limitarse a generar propuestas y después "vigilar" que el gobierno que sea elegido en las urnas "cumpla" con llevarlas a la práctica. Se trata de un compromiso que implica una mucho mayor responsabilidad porque pretende que la sociedad civil trascienda la visión de que la participación ciudadana inicia y termina el día en que se deposita el voto, para convencerse de que esta participación tiene que ser cada vez más activa, constante, organizada y corresponsable.
     De esta manera, en las distintas mesas de trabajo del foro sobre calidad educativa se plantearon propuestas para hacer llegar a los candidatos, pero se planteó también como coincidencia la idea de mantener el trabajo en red para colaborar con las autoridades educativas del próximo gobierno en el diseño, la operación, el seguimiento, la investigación y la evaluación de proyectos de formación docente, formación de valores, introducción de tecnologías de información y comunicación en la escuela, cambios en la legislación y normatividad educativa en el estado, etc.
      La realidad exige un cambio de actitud y un salto cualitativo importante desde la pasividad que espera todo del gobierno hacia la participación que colabora y exige, desde la competencia entre instituciones hacia el trabajo en red que respeta las diferencias, desde la mera denuncia hacia la construcción conjunta de alternativas.
     En efecto, como dice Morin: La misión de elevar la calidad educativa para generar desarrollo parece imposible, pero no podemos renunciar a ella, porque la dimisión, resulta igualmente imposible. Es hora de activarnos por la calidad educativa. 

sábado, mayo 01, 2010

Claves de una educación alternativa

Autora: Isabel Royo Sorrosal
Publicación: E-consulta, 28 de abril de 2010

Desde mediados de mes hemos recibido en Puebla y en México diferentes personalidades relacionadas con el campo de la educación. Llegó Begoña Gros, Vicerrectora de Investigación e Innovación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) con sede en Barcelona, creada hace 15 años y en la actualidad con 55 000 alumnos en línea. En La Ibero, habló del futuro de la educación superior vinculada a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Desde sus inicios a la actualidad el llamado e-learning (aprendizaje electrónico) ha pasado por distintos modelos: del modelo centrado en los materiales y posteriormente en las plataformas usadas, hasta llegar al actual modelo que encuentra su verdadero sentido pedagógico en la flexibilidad de sus elementos y en la participación de los agentes que intervienen en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Actualmente el e-learning busca el tipo y meta de formación que desea, el modelo pedagógico que le da vida, por encima del simple uso de las herramientas tecnológicas. Esto no es ningún menosprecio hacia las TIC, que todo maestro debería usar, para preparar a sus estudiantes en ellas evitándoles ser víctimas de la brecha social que han abierto. El reto que está afrontando hoy el uso de la tecnología en la educación es el de lograr la transformación de las actividades de enseñanza y aprendizaje, y de las competencias a adquirir por las personas involucradas. Si no se busca intencionadamente la transformación de las prácticas y las personas, las herramientas tecnológicas, por sí solas, no producirán innovaciones ni mejoras educativas.

     Un día más tarde Margarita Zorrilla, Directora del Instituto de Evaluación de la Educación (INEE) de ámbito federal impartía una conferencia en la UDLA sobre las dimensiones de la calidad educativa para todos. Creado en 2002, el INEE tiene como misión contribuir a la mejora educativa a partir de la evaluación de la calidad, desde la difusión transparente y oportuna para la toma de decisiones, la mejora pedagógica y la rendición de cuentas. Dedicado a la educación básica y media superior, el INEE evalúa el Sistema educativo nacional emitiendo juicios a partir de las mediciones y su comparación con los referentes elegidos. Importan los indicadores y parámetros para conocer las mejoras educativas y las decisiones pertinentes a tomar.
     Varios días más tarde oíamos en videoconferencia desde Guadalajara a Adolfo Nicolás, Prepósito General de los jesuitas, involucrados por más de 460 años en la educación. Hablando de los retos de la humanidad, señaló la necesidad de abrirse y presentar a los jóvenes estudiantes los diferentes modelos de humanismo e instrumentos, para que elijan los mejores para ellos y la sociedad. Hoy la función profética corresponde a todos y consiste en ofrecer alternativas que lleven a la construcción de la comunidad. Se trata de un trabajo de re-conciliación con nosotros mismos, con los otros, con Dios, con el pasado y el presente, con el fuera y adentro, con la naturaleza, etc. Es el gran reto de la educación. Los jóvenes quieren relaciones nuevas, desarrollar la dimensión interior, pasar de la idea a la acción, edificar la persona interior. Se trata de una educación transformativa y abierta a nuevas necesidades e inquietudes profundamente humanas.
     Por último, cae en mis manos un texto de Fernando Rielo, pensador y poeta español fallecido en 2004, donde presenta su tesis de que la verdadera relación educativa está formada por el amor, y sólo así transforma trayectorias vitales y representa alternativas de humanidad y de sociedad. Las características fundamentales que la definen son: el compromiso activo de los sujetos implicados, la convivencia cultual de respeto mutuo, la comunicación desde la intimidad y el diálogo, la colegialidad y la vida comunitaria, y el cuidado como forma de trato, también llamado terapia educacional. Estas cinco características se convierten en las piedras de toque, necesarias cada una, y no suficientes individualmente, para una educación que afronta los retos de un cambio de época; y que necesita no perderse en la inmensidad exterior sin rumbo, sin dirección ni sentido.
     Todas estas claves tienen una trayectoria por la que se sale de sí mismo para unirse con el otro. Este movimiento produce un estado intenso de inteligencia, voluntad y libertad en el educando que le impulsa a unirse a los más altos valores que se le propongan, logrando la motivación vital que están necesitando los jóvenes de hoy.

jueves, febrero 18, 2010

Calidad educativa, reflexiones sobre sus condiciones

Autor: Mauricio López Figueroa
Publicación: E-Consulta, 16 de febrero de 2010.

¿Qué es la calidad en educación? ¿Qué exige y qué implica? ¿Bajo qué criterios dar cuenta de su realización? ¿Se trata sólo de resultados o hay otros aspectos involucrados de igual o mayor importancia? ¿De qué manera favorecer una educación de calidad para un país con las desigualdades e inequidades como el nuestro? ¿Hay condiciones para desarrollarla? ¿Cuál es la responsabilidad de la investigación educativa en la clarificación de este concepto? Son muchas preguntas en torno al dilema de la calidad educativa, el cual es siempre una preocupación expresada en los programas nacionales como “claves” para lograr que las distintas generaciones de niños y jóvenes contribuyan con su acción al crecimiento y desarrollo nacional.


Si se revisa la bibliografía dedicada al estudio y definición de este concepto será fácil constatar que la orientación que prevalece es la que está ligada a los resultados alcanzados referidos a “aprovechamiento escolar” (las calificaciones de los alumnos) con base en los recursos invertidos en medios y cobertura educativa. Este enfoque puede ser valioso en la medida en que ofrece datos sobre las condiciones para la calidad, pero no se puede formular la calidad sólo desde ahí.

Habría que considerar que el concepto de la calidad educativa es más bien un concepto problema y no un concepto solución, no parece que el tema de la calidad ofrezca referentes acabados, seguros y únicos para entenderla y conceptualizarla, sino plantea preguntas y la necesidad de reconocer las problemáticas ligadas a todos los ámbitos de lo educativo. Lograr que la educación en nuestro país sea óptima y responda con pertinencia a las necesidades individuales y sociales implica la conjunción de muchos factores desde distintos ámbitos. En este sentido, valdría la pena identificar dos niveles interdependientes en lo que ha calidad se refiere (sin que este tema se reduzca sólo a éstos): el primero relacionado con los aspectos macro, con los aspectos anclados en política educativa, en inversión económica y en indicadores cuantitativos que permitan reconocer las condiciones para favorecer procesos didáctico—pedagógicos y curriculares pertinentes, relevantes y equitativos. El segundo con aspectos micro, referidos con la relación educativa cotidiana construida en la realidad escolar institucional y en el aula entre profesores y estudiantes.

Hablar de pertinencia, relevancia y equidad como criterios para juzgar las condiciones macro cobran sentido justamente en el marco de la construcción educativa cotidiana, pero la relevancia, la pertinencia y la equidad son criterios de índole político, no en el sentido peyorativo, sino el sentido del marco orientador de las condiciones socio—políticas y culturales que, en distintos niveles de responsabilidad y concreción, deberían enmarcar el desarrollo de un determinado sistema educativo. Por lo tanto, estos criterios ayudan a juzgar las condiciones sobre las cuales queremos como sociedad establecer procesos educativos adecuados y determinar las mejores acciones para lograrlos; así mismo, estos criterios promueven un análisis crítico y complejo porque aluden a otros aspectos de la realidad nacional que trascienden lo educativo y que requieren ser atendidos de manera lo más integral posible: aspectos económicos, políticos, culturales, sociales, etc.

De manera entonces que estos criterios se deberán concretar en políticas consistentes con un proyecto de nación. La condición más profunda que enfrenta nuestro país para favorecer el tema de la calidad es la inercia histórica, pues muchos de los esfuerzos de transformación social y especialmente en el sistema educativo se enfrentan con viejas estructuras anquilosadas y corruptas que naturalmente se niegan a cambiar. Se necesita un sector educativo con mayor autonomía en sus distintos niveles de gestión, pero el país sufre de un sistema centralista, corporativista y monopólico que lo dificulta; un sistema que mantiene una inercia del pasado muy fuerte. Lograr una mayor calidad en las condiciones de un sistema educativo nacional requiere nada más una reforma del Estado.

La pertinencia, relevancia y equidad hay que entenderlos entonces como una búsqueda permanente más que como sólo indicadores; representan un proyecto, más que un producto. En este sentido la calidad hay que centrarla más en los procesos y no sólo en los resultados; la calidad es el camino, no sólo ni principalmente la meta. Se trata entonces de establecer criterios flexibles y adaptables que orienten y articulen todos los procesos asociados al hecho educativo.

Finalmente, los criterios macro permitirán juzgar si se están construyendo condiciones de posibilidad para favorecer procesos educativos de calidad entendida como la promoción del desarrollo completo de los estudiantes y que se realiza en último término en la relación educativa cotidiana. Es decir, favorecer lo que cada estudiante puede ser y llegar a ser tiene que ver principalmente con la relación que el docente establece para favorecer no sólo el aprendizaje, sino sobre todo la promoción de una construcción de una perspectiva compleja, integrada y activa sobre la realidad y la vida; esta relación pedagógica se multiplica en la relación que el estudiante establece con sus iguales y con el entorno. El proceso de enseñanza por lo tanto deberá suponer una búsqueda permanente en la que el profesor comprende con mayor profundidad no sólo el contenido de lo que enseña, sino los aspectos relacionados al alumno y sus procesos de aprendizaje; la calidad educativa por lo tanto está fundamentada en la calidad de la relación interpersonal permanente y cotidiana que promueve las dimensiones y aptitudes de los estudiantes.

martes, octubre 23, 2007

Hablemos de calidad educativa

Autor: José Rafael de Regil VélezPblicación: E-consulta, 23 de octubre 2007

Recién esta mañana leía un artículo de Andrés Oppenhaimer sobre calidad educativa. No pude evitarlo, me salió del alma: “¡y vuelva la burra al trigo con eso de la calidad educativa!” Y después, probablemente movido por la pésima costumbre de la lectura o por lo bien que me cae ese Oppenhaimer, me devoré su texto.

En resumidas cuentas, el argentino llama la atención de su habitual público lector sobre la importancia de invertir no sólo en la construcción de escuelas (como sucede en la mayor parte de los países latinoamericanos, tan carentes de infraestructura), sino también y por encima de todo en los contenidos que se enseñan entre las paredes que para aula son edificadas.

Como casi todo opinador que aborde el tema más o menos con seriedad, hace énfasis en la importancia que tiene que profesores y alumnos participen en pruebas de medición que permitan tener algún referente externo a su propia institución para ubicar niveles de aprendizaje y dominio de competencias que después serán básicas para la incorporación en el mundo laboral.

Concuerdo: el esfuerzo por la formación de gente competente para entender su mundo y generar opciones no es escatimable. Y en pruebas internacionales de medición de aprendizaje puede quedar claro si se dan ciertas herramientas intelectuales para abordar esta tarea: competencias lectoras, de razonamiento matemático y de investigación científica.

Lo que me parece que es insuficiente en este razonamiento es que suelen ser equiparadas calidad educativa con dominio de competencias en su mayor parte intelectivas: leer y escribir, sumar y restar, hacer investigación científica.

Mi experiencia, y la de mucha gente, es que no necesariamente gente muy cualificada marca la diferencia en el momento de plantearse con seriedad si el proyecto socio-económico y político que hoy impera es necesariamente el que deberíamos tener para caminar más humanamente. Se dice que Churchill decía que esto de la democracia era muy pobre, pero que era lo mejor que teníamos: ¿podemos contentarnos con esa ironía?

La calidad educativa requiere la formación de mujeres y hombres críticos y creativos no para buscar la última solución tecnológica de un problema puntual, sino para plantear visiones globales, holísticas, que inspiren, motiven, convoquen y provoquen la construcción de un mundo que cierre la brecha entre pobres y ricos y no sólo la amplíe porque se parta de que así son las cosas y lo que hay que hacer es trabajar sobre ese modelo, pues “ya qué”.

Calidad educativa es también la formación de mujeres y hombres capaces de solidaridad, paa quienes con una solidaridad bien informada, inteligente, que no descanse hasta que de alguna forma los excluidos puedan ser mínimamente invitados al enorme banquete que sigue siendo para pocos este mundo. Porque algo es claro: solidaridad tonta no pasa de sentimentalismo, lloriqueos y moneditas en la calle para los indigentes.

Calidad educativa es también formación para que mujeres y hombres vivan mucho más integradamente emoción-reflexión-acción. La afectividad por ser profundamente humana no puede quedar fuera de las prácticas educativas de excelencia. La gente frustrada y vacía mal reproduce el mundo que le tocó vivir, pero poco contribuye a crear nuevas condiciones.

Todo lo anterior suena bien, al menos para muchos de quienes conozco, lo malo es que se vuelve problemático, principalmente por  dos razones: porque supone pensar diferente de aquellos que piensan que el dominio de teorías, tecnología y técnica sin mayor preparación para afrontar su sentido y significado es suficiente y porque hay que construir indicadores de calidad y excelencia para los cuales no hay mucha gente dispuesta ni presupuesto disponible.

Sin embargo, por aquí y por allá hay personas que siguen pensando que la educación es buena apuesta, cuando no es mero adiestramiento para un mundo que se supone nadie debe dudar que funciona convenientemente, sino cuando es la apuesta por la libertad crítica, creativa, solidaria, afectiva y abierta a las muchas posibilidades que aterran a muchos.

Director Preparatoria Ibero Tlaxcala
rafael.deregil@iberopuebla.edu.mx