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lunes, marzo 10, 2014

Retos de la Ciudad

Publicado: La Primera de Puebla, 20 febrero 2014

     Basta circular en auto por el Periférico Ecológico de Puebla para darnos cuenta que nuestra ciudad es un desastre urbano. Casas construidas sin ordenamiento inteligente a uno y otro lado del Periférico que se entremezclan con bodegas y naves industriales, gasolineras, terrenos agrícolas, etc. Estamos haciendo vivienda pero no estamos haciendo ciudad. Si asomamos un poco nuestros ojos para ver cómo se construyen hoy las mejores ciudades del mundo, nos daremos tristemente cuenta de que, como ciudad, somos un maravilloso fracaso.
     Los poblanos vivimos en una ciudad desequilibrada. Zonas muy ricas y -hasta cierto punto- desarrolladas, contrastan con zonas pobres, casi miserables, que remiten nuestra imaginación a la vida rural del Porfiriato. Zonas que se conectan por un transporte público indigno, ineficiente, problemático, peligroso, contaminante y generador de canas verdes a todo aquel que se aventure por las calles.
     ¿Los responsables? Todos los poblanos: gobierno, empresas y sociedad (en ese orden de culpa). El principal responsable es el gobierno municipal y, en segundo término, el gobierno estatal porque a ellos corresponde planear el ordenamiento territorial y hacer que se urbanice conforme al plan. Todos sabemos que, con un soborno, cualquier límite territorial o uso de suelo puede modificarse. Así que no solamente hay que tener planeación, hay que saber llevarla a cabo y resistir la tentación de ejecutarla en función de los intereses personales.
     Otro gran monstruo destructor y, por tanto, enemigo de la ciudad, son los desarrolladores y constructores de vivienda que, en aras de maximizar sus ganancias, construyen viviendas sin responsabilidad social. En efecto, la mayoría de los desarrolladores que hacen conjuntos habitacionales en Puebla construyen casas de poca calidad: diminutas (como para que los que ahí habiten acaben gritándose), pegaditas una con otra y separadas por un solo muro (como para que no exista vida privada), con mínimas e insuficientes áreas verdes (como para que nadie salga a caminar), con banquetas y calles demasiado angostas (como para que nadie pueda circular fluidamente o nadie pueda invitar amigos con auto porque no hay dónde estacionarse sin tapar la entrada a alguien), etc. En verdad me parece lamentable lo que el gobierno y los desarrolladores contemporáneos están haciendo con nuestra ciudad. Nosotros, la sociedad civil, también somos cómplices porque no les exigimos otra calidad; somos una sociedad poco exigente y, por eso, nos dan lo que nos dan. Todos juntos, sociedad, desarrolladores y gobierno, si no reaccionamos pasaremos a la historia como la generación que no sólo perdió la oportunidad de diseñar y sentar las bases de una ciudad moderna, ecológica, sostenible y sin atroces desigualdades, sino que posiblemente pasaremos a la historia como la generación que destruyó la ciudad y la convirtió en una verdadera mancha urbana, pero una mancha más con aspecto de jungla que de urbe. Quizás pasemos a la historia como la generación que degradó la calidad de vida de la mayoría en beneficio de la calidad de vida de una muy pequeña minoría.
     Creo que el nuevo presidente municipal, Tony Gali, tiene frente a él una oportunidad de oro, histórica y sin precedentes, para gobernar de manera inteligente y en beneficio de las mayorías, durante un excepcional periodo de 4 años 8 meses. Las tentanciones de gobernar en favor de sus amigos y gente de su mismo elevado estrato social serán muchas, pero todos esperamos que sea valiente, visionario y compasivo para equilibrar lo desequilibrado, ordenar lo desordenado y diseñar un futuro más sostenible para todos.
     Al final de cuentas, todos -ricos y pobres- pagamos los elevados costos de tener una capital desigual, desordenada, insegura y poco disfrutable. Sin embargo, me parecen positivos los recientes esfuerzos del gobierno por crear más espacios públicos. Creo que, donde haya menos espacios cerrados, privados y amurallados, habrá más y mejor convivencia humana; esto equilibra positivamente las relaciones entre las diferentes clases socioeconómicas y disminuye la tensión social, favoreciendo así la generación de un tejido humano más sostenible.
     Ojalá los desarrolladores de vivienda asuman la responsabilidad histórica que tienen frente a ellos y construyan espacios de calidad sacrificando un poco su ganancia personal en beneficio de una mejor ciudad para todos. Nadie dice que no hagan dinero construyendo, pero muchos decimos que no ganen a costa de la calidad de vida de los demás. Twitter: @veraalexis


¿NUEVO MODELO EDUCATIVO NACIONAL? PROPUESTA ALTERNATIVA


Autor: José Guadalupe Sánchez Aviña
Publicado: lado B, 19 de febrero de 2014

     Si algo bueno ha de salir de toda esta ola de opiniones, análisis, conjeturas, expiación de culpas y redenciones sobre la educación en nuestro País, es el hecho de que hoy sea foco de interés; buena falta que hacía el colocarla a la vista de buena parte de la sociedad, lástima que no alcance a Todos.
      Para hacer realidad este beneficio y convertirla en objeto de estudio y reflexión, debe tenerse en cuenta que estar informado, en el sentido cabal del término, resulta fundamental; ya en otros espacios he mostrados análisis básicos de la propuesta de reforma educativa promovida por el ejecutivo federal, ahora corresponde el realizar lo propio, de una propuesta alternativa reconocida como “propuesta Narro” aludiendo al rector de la UNAM y disponible en: http://www.planeducativonacional.unam.mx.
     El documento integrado por 18 capítulos desarrollados a lo largo de 454 páginas, fue elaborado por setenta y seis académicos de diferentes dependencias académicas y presentado a finales de 2013. En este breve espacio presento cuatro aspectos que pueden dar luz sobre el tipo de documento del que se trata:
     A.- Situación actual de México.- Entre otros elementos diagnósticos sobre la situación educativa del País, señala: a) México ocupa el lugar 118 de entre 144 Países, en materia de calidad de su educación primaria; b) De cada 100 niños que ingresan a primaria, solo la mitad concluye el bachillerato; 21 ingresan a la educación superior y solo 13 se titulan; y,      c) El 22% de la población entre 19 y 29 años del País, no estudian ni trabajan.
    B.- ¿Reforma educativa?.- Refiriendo a una reforma educativa, establece: a) México requiere una política de Estado; b) Se requiere una reforma integral y no una por niveles aislados; y, c) La reforma debe poner atención al desequilibrio social y no exclusivamente al equilibrio fiscal.
     C.- Consideraciones de partida.- Como plataforma menciona: a) Necesidad de que el Estado recupere la rectoría en la materia; b) La educación como un bien público y social;       c) Derecho fundamental, cuya responsabilidad recae en el Estado; d) Su ejercicio efectivo exige el concurso de todos los integrantes de la sociedad; y e) Es indispensable una transformación profunda (...) que permita romper las condiciones de reproducción de la desigualdad social y afirmar las bases para un desarrollo con justicia y democracia
     D) Ejes y propuestas.- Con la intención de transformar el sistema educativo nacional presenta diez propuestas para diez años, agrupadas en tres ejes:
Eje I. Impulso del Derecho a la Educación y la Inclusión Social.- integrado por tres propuestas: 1.- Abatir el analfabetismo, 2.- Abatir el rezago escolar, y 3.- Hacer efectivo el derecho a la obligatoriedad de la educación.
     Eje II. Proyecto Educativo Nacional para el Siglo XXI.- con las propuestas: 4.- Recrear el proyecto educativo mexicano, 5.- Fundar un nuevo modelo escolar y de gestión educativa, y 6.- Fortalecer la función social de la educación superior.
     Eje III. Vías para la Transformación del Sistema Educativo Nacional.- proponiendo: 7.- Revalorar y renovar la profesión docente, 8.- Reorientar la evaluación en la materia, la certificación y la acreditación, 9.- Asegurar el financiamiento que requiere el desarrollo pleno de la educación, ciencia, tecnología, innovación y cultura, y 10.- Hacer de México un país de formación permanente.
     En el documento es notorio el diagnóstico que por cada nivel educativo de nuestro sistema educativo nacional realizan los integrantes de este grupo de especialistas; recordando que el conocimiento de la situación que guarda la realidad educativa del País es plataforma indispensable para iniciativas en políticas educativas que se precien de realmente serlo.

     Podremos estar de acuerdo o no con lo que plantea este documento, sin embargo, representa la aceptación de un grupo de ciudadanos, de la responsabilidad de participar en la construcción del rumbo que ha de seguir el País, representa también el tomar postura y actuar en consecuencia. Desde luego representa una alternativa fundada, ante la propuesta de aquellos que en su afán de validar decisiones tomadas con antelación, convocan pomposamente a consulta pública para la definición del modelo educativo nacional sabedores de la nula efectividad de la actuación en masa.

miércoles, enero 15, 2014

Marihuana legal, ¿se nos adelanta Uruguay?

Autor:  Alexis Vera, datos del autor haz click aquí
Publicado: e-consulta, 17 de diciembre de 2013

     La semana pasada Uruguay se convirtió en el primer país del mundo que legaliza y regula la producción, distribución y venta de marihuana. Una medida que sin duda ha desatado polémica porque va contracorriente: ningún país le ha apostado a la legalización de las drogas que hoy son ilegales. Todas las naciones han preferido la criminalización, es decir, se han inclinado por una estrategia tipo policías y ladrones, como en los buenos años del contrabando licorero de Al Capone. Pero Uruguay ha dicho otra cosa, ¿tendrá razón?
Cualquier estrategia de combate a las drogas tiene un lado negativo. Creo que la cosa es ver cuál es la estrategia que tiene el flanco negativo más pequeño, es decir, cuál es la que representa el menor de los males. Quizás no haya forma de evitar que una parte de la humanidad viva consumiendo drogas. Es muy difícil eliminar las conductas autodestructivas que tenemos todos los seres humanos. Las drogas se seguirán consumiendo en el mundo, sean legales o no. Siempre habrá gente que, por motivos psicológicos o sociales, busque refugio en ellas (incluyendo al alcohol, una droga legal).
     Se ha tenido la creencia de que, si se prohíbe la producción y venta de drogas como la marihuana (por mucho la más consumida de todas), habrá menos consumo. Los datos de la realidad no comprueban esta teoría; al contrario, el consumo global incrementa año con año. Si la realidad no confirma la teoría, ¿por qué insistir en ella entonces? Por falta de creatividad y miedo, quizás.
     No solamente la prohibición ha mostrado su ineficacia como inhibidora del consumo, sino que también ha demostrado su efectividad como incubadora de crimen y, en países como el nuestro, ha gestado toda una industria criminal, tan poderosa como el mismo estado. Pero seguimos creyendo que estamos en la vía correcta con la prohibición. ¿Cuántas vidas más hace falta perder para que cambiemos de opinión?
Legalizar la producción, distribución y consumo de la marihuana no va a solucionar del todo el problema. En realidad la estrategia debe ser más compleja que eso y debe ser multinacional porque no sirve de mucho que en México se legalice y, por ejemplo, en Estados Unidos se prohíba. Legalizar significa pasar los recursos públicos usados para combatir el crimen, a la esfera de la salud pública para prevenir y tratar el consumo de drogas. En lugar de gastar dinero en armas, gastemos dinero en educación y tratamientos. A la larga, un pueblo bien educado sobre las drogas seguro que será menos vulnerable a cualquier vicio.
     Legalizar no significa traer el neoliberalismo al mercado de las drogas. Es decir, no significa dejar exclusivamente en manos de particulares la producción, distribución y venta de cualquier estupefaciente. Legalizar va de la mano con regular. En Uruguay hay reglas claras para este negocio, no se puede vender y consumir libremente, hay controles (que seguramente se irán afinando y mejorando con el paso del tiempo). Así, se pone bajo un mayor control no sólo a productores sino también a quienes distribuyen y compran. Por otra parte, con la legalización se generan impuestos que se pueden destinar a temas de prevención y tratamiento. En un mercado ilegal, nadie paga impuestos pero sí muchas “mordidas” que alimentan otro mal social: la corrupción.
     Creo que cualquier proyecto de liberalización comercial como este, debe tener reglas claras para cada etapa de la cadena de valor del negocio porque, como ha sido evidente para todos, el liberalismo al 100 % privilegia los intereses particulares sobre los públicos, juego en el que siempre saldremos perdiendo como sociedad.
Liberalizar el mercado de las drogas, empezando por el de la marihuana, no eliminará todos los males sociales relacionados pero sí los puede disminuir significativamente si se ejecuta de manera integral. El mercado negro no dejará de existir, ni para estas drogas ni para otras como el alcohol, pero será de un tamaño mucho menor con la legalización y regulación. Por eso me parece que liberalizar no representa la solución que exterminará todos los problemas y padecimientos de los estupefacientes ilegales, pero sí creo que representa el menor de los males; la mejor opción de todas las hoy disponibles, pues.
     Veo el paso de Uruguay con esperanza; no estará libre de problemas y seguramente requerirá afinaciones y enmiendas en el camino, pero, a la larga, representa nuestra mejor apuesta como sociedad por reducir de manera importante el problema asociado con el consumo de drogas ilegales. @veraalexis


viernes, enero 10, 2014

El Papa y la Economía

Autor:  Alexis Vera datos del autor haz click aquí
Publicado: lado B, 12 de  diciembre 2013

     Tenemos un Papa que, en apego a su formación jesuita, está dando al mundo de qué hablar. Particularmente, Francisco I empieza a incomodar de sus asientos a los prelados más conservadores. La semana pasada, en su primera “Exhortación Apostólica”, el máximo líder de la Iglesia Católica criticó contundentemente al capitalismo y a la economía de libre mercado: “Algunas personas siguen defendiendo las teorías del “derrame” (trickle-down) que asumen que el crecimiento económico, alentado por un mercado libre, inevitablemente tendrá éxito en traer mayor justicia e inclusión en el mundo. Esta opinión, que nunca ha sido confirmada por los hechos, expresa una cruda e ingenua confianza en la bondad de quienes ostentan poder económico y en los trabajos sacramentados del sistema económico predominante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando”.
      Independientemente de lo controvertido que pueda ser el manejo del Estado Vaticano en lo relativo a sus finanzas, me parece que el Papa ha sido valiente al criticar abiertamente al sistema económico del cual la misma Iglesia Católica ha obtenido beneficio. Sistema económico defendido por los más poderosos de la Tierra. Jesús también fue crítico de los poderosos de su tiempo y creo que el Papa, como su principal discípulo, hace bien siguiendo su ejemplo. Ya era tiempo de que del Vaticano saliera una firme oposición a un sistema de producción que ha dejado fuera del progreso a la mayor parte de los habitantes del mundo. No lo dice la teoría, lo dice la práctica.
      Lo que me pareció sumamente atinado en las palabras de Francisco I fue la observación acerca de cómo el liberalismo económico confía en la ética y buena voluntad de sus líderes para que exista justicia social; es decir, para que cada quien reciba lo que merece desde el punto de vista económico. En efecto, los defensores del libre mercado aseguran que el sistema por sí solo arregla las cosas y hace justicia a la larga. Los líderes de la economía global siempre han defendido que, en el largo plazo, todos los países que participen del comercio mundial se subirán al carro del progreso y obtendrán beneficios. Sin embargo, desafortunadamente la evidencia muestra que uno de los más devastadores efectos de la globalización es la polarización de la riqueza: algunos tienen mucho, la mayoría tiene muy poco. En Estados Unidos el año pasado el 10 % más rico concentró más de la mitad de los ingresos totales del país. Esto se llama desigualdad -por decir lo menos-. Y lo que muchos ricos no han querido ver es que, tarde o temprano, la desigualdad tiene fuertes repercusiones sociales y que, como vivimos en un mundo interdependiente, al final los efectos negativos también impactan a los más acomodados.
      No intentaré defender al socialismo, pues quedó demostrado que los sistemas autoritarios de producción como ese, también acumulan muchos privilegios para unos cuantos y dejan en la mediocridad al resto. Creo más bien que debemos fijarnos en qué es lo que hoy por hoy ha dado mejores resultados en términos de bienestar y equidad; analizarlo, adecuarlo y mejorarlo. Las economías que en la actualidad tienen menos desigualdad son las de los países nórdicos. Allá hay libre mercado pero con una fuerte participación y regulación del estado. Es decir, no se deja el manejo de la economía exclusivamente en manos de particulares que, por definición, siempre privilegiarán el bien privado sobre el público. En los países nórdicos hay libertad económica pero con límites, en nombre del bien público. Tienen deficiencias, como en cualquier sistema creado por el hombre, pero sus ineficiencias económico sociales son mucho menores que las de naciones donde hay más libertad para la iniciativa privada porque, como bien sugiere lo arriba señalado por Francisco I, el modelo de libre mercado supone que aquellos con poder harán justicia a sus congéneres menos poderosos pero la realidad financiera global evidencia que el ser humano actual, por general -y casi naturalmente-, es egoísta e injusto.
      Me parece que no debemos dejar la generación y distribución de la riqueza exclusivamente en manos de la iniciativa privada porque corremos el riesgo de vivir eternamente en sociedades desiguales e injustas. Tampoco debemos pasar todo a manos de un estado paternalista que todo lo hace ineficiente. Desde mi punto de vista se requiere una adecuada mezcla de sector privado y sector público (en este último me permito incluir a las organizaciones no gubernamentales que por definición no tienen ánimo de lucro y, por lo general, tienen un interés específico de beneficio público) para equilibrar intereses y prosperar como sociedad, donde la gran mayoría quepa y todo aquel que trabaje honrada y efectivamente pueda tener acceso a una vida digna.
     Finalmente entiendo que esa fue la gran lucha del Jesús histórico (la justicia social) y, por tanto, debería ser la gran lucha del Papa en función. Creo que es hora de evolucionar el capitalismo contemporáneo, mejorarlo y orientarlo a la construcción de una mejor sociedad. @veraalexis



lunes, octubre 21, 2013

¡Un llamamiento a la docencia!



Autor: José Rafael de Regil Vélez datos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Tlaxcala, 08 de octubre de 2013

 Los docentes son la clave de un mejor futuro para todos. Ellos inspiran, estimulan y empoderan a ciudadanos del mundo innovadores y responsables. Contribuyen a que los niños vayan a la escuela, permanezcan en ella y aprendan. Cada día ayudan a construir las sociedades del conocimiento inclusivas que necesitamos para mañana y el siglo por delante.

Los profesores han tenido un lugar destacado en nuestras mentes y corazones. Cuando pensamos en ellos nos acordamos de aquellos que quedaron inscritos en nuestra memoria, bien sea por su dedicación, paciencia y buen trato; o porque de su mano aprendimos cosas que nos resultaron importantes para la vida; o por todo lo contrario. El 15 de mayo, el día del maestro en nuestro país, pensamos en estos apóstoles de la educación y en general nuestros sentimientos son benevolentes.
                Sin embargo, poco nos detenemos a considerar el origen y las carencias iniciales de los docentes, las condiciones laborales y sueldos que tienen. En este momento se podrá decir que los maestros de las escuelas públicas no están tan mal pagados, puesto que las prestaciones que tienen son envidiables, que no las goza ningún otro asalariado en el país, y puede que se tenga razón, sin embargo en el magisterio público la mayoría no gana grandes cantidades. En contra parte hay un gran número de profesoras y profesores en el sector privado en situación verdaderamente precaria desde el punto de vista laboral: bajos sueldos y tal vez prestaciones mínimas de ley.
                Más todavía. Difícilmente un ciudadano se detiene a pensar la situación en la que se encuentra la formación profesional de quienes practican la docencia. A pesar de que en 1984 Miguel de la Madrid decretó la transformación de la educación normal en licenciatura y ya no en estudios casi técnicos posteriores a la secundaria, las normales quedaron relegadas de la educación superior brindada en universidades, con un nivel académico en general inferior, por ejemplo, a otras licenciaturas en educación. La capacitación magisterial en general es técnica y el acceso a posgrados de investigación o profesionalizantes para los maestros algo muy caro.
                Y en esta línea: a no ser que los propios hijos vayan a una escuela llena de carencias, difícilmente alguien piensa en lo difícil que es educar cuando no hay aulas, o mesas, o sillas, o recursos para apoyar las clases; cuando en las escuelas particulares los dueños de las mismas tienen pánico a los padres de familia y mantienen en vulnerabilidad continua a su profesorado frente a los reclamos de airados progenitores que creen que ellos entienden mejor que nadie qué es educar.
                Con el objeto de tener una efeméride que nos ayude a reflexionar sobre las condiciones en las que se accede al trabajo educativo y en las que se desempeñan los empleados de la educación, en 1994 la Organización de las Naciones Educativas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) lanzó el Día Mundial del Docente, en conjunto con la Internacional de la Educación.
                El día fue elegido en memoria de una reunión intergubernamental que hubo en París el 5 de octubre de 1966 y fue promovida por esa dependencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Su producto fue la emisión de la Recomendación relativa a la situación del personal docente, en la cual, a decir de la propia UNESCO:
… se enuncian los derechos y las responsabilidades de los docentes, y los criterios internacionales que deben regir la formación inicial, capacitación posterior y  contratación, así como las condiciones de trabajo, enseñanza y aprendizaje en el magisterio. En el documento figuran varias directrices relativas a la participación de los maestros en la toma de decisiones en materia educativa, mediante la consulta y la negociación con los encargados de adoptarlas. Desde su aprobación, la recomendación ha sido considerada como un importante conjunto de lineamientos para promover la condición docente en pro de una educación de calidad.     
                Así, el Día Mundial del Docente es una fecha para reflexionar, celebrar, revisar lo relativo al magisterio, su aporte a la educación de calidad, que es base del crecimiento de cualquier pueblo, y las condiciones de su reclutamiento, su asalariamiento, su capacitación, su promoción.
                Este 2013 la celebración fue convocada bajo la idea fuerza “¡Un llamamiento a la docencia!”, por la UNESCO, la OIT, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Internacional de la Educación y el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). El slogan condensa la apelación de estos organismos para que haya en todos los países del mundo un mayor número de docentes, mejor capacitados y adecuadamente apoyados (en salario, condiciones laborales y de formación permanente, etc.).
                Hay déficit de maestras y maestros en el mundo y muchos de quienes se desempeñan ya en la profesión requieren mayor acceso a oportunidades que les permitan entender la educación más ampliamente que la mera transmisión de conocimientos y puedan entender los propósitos, métodos y técnicas que ellos mismos han de diseñar para estar a la altura de su tarea.
                El trabajo magisterial debe ser revalorado socialmente, mejor pagado y realizado en condiciones dignas laborales. Los docentes han de poder participar realmente en las decisiones de las políticas educativas que les conciernen.
                Celebrar al magisterio no es llenarse de sentimientos y emociones de gratitud o rechazo  sino pensar que lo que va de por medio en la forma en la que dignifiquemos esta profesión es nada más y nada menos la educación de calidad que se necesita a fin de que todas las personas podamos ser competentes para dejar este mundo mejor que como lo hemos encontrado, en situación de mayor justicia y condiciones de vida digna para cada vez más contemporáneos nuestros.
                Hagamos nuestro el llamamiento a la docencia. Empujemos porque haya más maestros, más capaces, mejor formados, mejor remunerados. Respetemos su labor. Cada uno de quienes nos enfrentamos a esta convocatoria tenemos un papel qué jugar, bien sea porque diariamente tratamos con los profesores, bien sea porque tomamos las decisiones para que tengamos la educación que verdaderamente merecemos.



lunes, octubre 03, 2011

Corrupción y violencia en nuestras escuelas

Autora: Luz del Carmen Montes Pacheco
Publicado: La Primera de Puebla,  28 de septiembre 2011

     En nuestro país hay una lucha encarnizada contra el crimen organizado, se proclama internacionalmente un gran avance en materia de la transparencia y lucha contra la corrupción. Hay campañas nacionales contra la violencia hacia la mujer y los niños,  contra la violencia en las familias.
     ¿Por qué este tipo de políticas, programas y estrategias no llegan a nuestras escuelas?
La violencia en las escuelas no solo consiste en el acoso sistemático y prolongado de uno o varios estudiantes en contra de un compañero o compañera, acompañado de silencio o complicidad de otros estudiantes.
     Hay otras formas de violencia, de corrupción y de crimen organizado que no se están combatiendo.
     Hay crimen organizado en muchas escuelas. Cuando las autoridades piden a los directores y profesores que no reprueben a los estudiantes para no afectar las cifras nacionales. Cuando estudiantes universitarios, después de haber aprobado ocho o nueve semestres de una licenciatura, reprueban el examen general de egreso ceneval. Cuando se contrata a profesores o se permite que se herede una plaza magisterial, sin que haya preparación pedagógica o interés en la labor educativa.
     No hay transparencia cuando los profesores asignan una calificación ficticia para simular que el estudiante pasa los exámenes, cuando los profesores solo preparan por semanas enteras a sus estudiantes para pasar las pruebas estandarizadas, cuando los profesores permiten el uso indiscriminado y excesivo de teléfonos celulares y de computadoras para tareas que no son académicas y muchos menos formativas.
     Hay corrupción cuando los estudiantes, después de hacer poco o casi nada de actividades académicas, negocian con los profesores para que no los reprueben o para que les suban las notas.
     Hay violencia escolar cuando un profesor acepta que un estudiante entregue cualquier cosa que no es lo que pidió como tarea y asigna una calificación aprobatoria, cuando un estudiante responde otra cosa a lo que se le preguntó y le agradece su aportación, y cuando permite que todo el grupo aplauda un mal trabajo que presenta un equipo de sus compañeros.
     No hay que olvidar que además se fomenta el plagio pues se aceptan todo tipo de copias de tareas que están en internet (o en libros) sin citar la fuente de la que se extrajo la información.
     Es un acto de violencia ignorar que los estudiantes de secundaria o preparatoria no saben sumar, dividir o multiplicar fracciones, y no saben acentuar ni decodificar lo que leen, ya no digamos comprenderlo.
     ¿En dónde están la tan citada calidad educativa? ¿En dónde queda el aprendizaje auténtico y el interés porque los estudiantes aprendan conocimientos y desarrollen habilidades y actitudes positivas para su formación? ¿No son igual de importantes los hábitos de estudio que los hábitos para alimentarse bien?
     ¿Cómo es posible que se proclame por los derechos humanos y se construya una sociedad más justa si no se denuncian las prácticas corruptas en las escuelas?
Hace unas cuantas semanas, en la segunda sesión de la Cátedra Pablo Latapí Sarre organizada por las Universidades Jesuitas en México, el Dr. Bernardo Toro, académico de la Universidad Javeriana de Colombia, hablaba de que un bien público, es un bien con la misma calidad para toda la sociedad, ricos y pobres. Si queremos que la educación sea un bien público en México, todos debemos trabajar para que haya la misma calidad en todas las escuelas, funcionen con fondos públicos o privados, en todos los niveles educativos.
     Si continuamos aceptando la simulación, la corrupción y la violencia en nuestras escuelas, no solo seremos un país de reprobados, el número de ciudadanos ignorantes y corruptos aumentará y todos seremos culpables.
     Padres, madres, profesoras, directores, rectores, presidentes y estudiantes debemos luchar, desde la trinchera en la que nos hemos colocado, con las armas que tenemos  a nuestro alcance, para que la educación sea formación y no solo información, para que haya transparencia en nuestras prácticas; para que se cultive la honestidad, la responsabilidad, la verdad, el amor, la belleza, la justicia, los valores inherentes al ser humano.


lunes, febrero 14, 2011

¿Sólo ficción?

 Autor: Betzabé Vancini Romero
Publicado:Puebla on Line, 31 de Enero de 2011 

     Desde hace ya varias décadas, las temáticas policiales y justicieras inundan las pantallas de televisión y cine. Son incontables las series de televisión que desde la década de los setenta abordan temas relacionados con la justicia en su más amplia variedad. Sería fácil caer en la trampa de pensar que en el fondo, todas estas producciones, adineradas o no, tratan sobre el mismo tema. Sin embargo, aún cuando las series médicas, policiacas y todas aquellas relacionadas con la adolescencia y juventud estadounidense –como One Three Hill, The O.C., y ahora la muy afamada Glee- son best-sellers televisivos, aquellas que abordan temas policiacos han encontrado una mayor gama de posibilidades, no sólo en cuanto a disciplinas y tecnología involucrada, sino en cuanto a la ‘vanguardia’ de sus temáticas, héroes y villanos.
     La línea narrativa ha sufrido diversos cambios desde aquellas series donde los detectives eran los más astutos héroes que se enfrentaban con sofisticados y también brillantes villanos. Posteriormente, durante la década de los noventa principalmente, hubo un giro dramático en la temática: surgieron y tomaron auge series como Nash Bridges, Pacific Blue y La Ley y el Orden que presentaban detectives mucho más humanos, conflictuados personalmente por su trabajo. Los villanos característicos de esta época de la televisión eran afroamericanos convertidos en violadores, asaltantes a mano armada, asesinos iracundos, etc. En gran medida esto generó un estereotipo sobre la población negra en Estados Unidos, incluso pulularon los “reality shows” del corte de Cops.
     Durante la década pasada y meses después de los ataques del 11 de Septiembre, series como 24, marcaron la pauta para temáticas de investigación y detención al terrorismo. Por supuesto, atrás habían quedado aquellos grandes terroristas y espías rusos y en su lugar se colocaban ahora personajes de procedencia árabe, inmigrantes radicales que atacaban    Estados Unidos –sí, porque todo siempre pasa en Estados Unidos- al servicio de su religión y obedeciendo a sus  más profundos principios fundamentalistas. Algunos análisis sociológicos eran partidarios de la idea de que estas series de televisión reforzaban un estereotipo negativo sobre los árabes y que propiciaban incluso actitudes de discriminación. Fueron frecuentes las detenciones injustificadas en los aeropuertos de personas con características de medio oriente. La televisión norteamericana, como era de esperarse, defendió a capa y espada su idea de “es sólo ficción”, sin embargo, en la trama de las series no dejaban de mencionarse términos como “terrorismo”, “árabe” e incluso “Al-Qaeda”. Hacia los últimos años de esa década, los programas se hicieron cada vez más sofisticados y se podían tener distintas visiones de un mismo tema en cuanto a homicidios, tema que parece ser la fascinación de la televisión norteamericana. Series como Without a Trace, CSI, Criminal Minds, The Mentalist, Cold Case, Chase, etc., se volvieron favoritas del público, no sólo estadounidense, dejando muy atrás aquellas otras producciones de décadas anteriores con líneas de investigación bizarras como Los Expedientes Secretos X, aunque ésta, según dicen, encontró su sucesora en Fringe.
     En el escenario actual se abren otras posibilidades. Personajes con los que el público se ha identificado y ha tomado como nuevos héroes, y más allá de eso también la factibilidad de descubrir nuevas formas de investigación, como en el caso de series como Lie to Me o White Collar, ambas de la cadena FOX. No obstante, lo que quizá debería preocuparnos un poco a los mexicanos, es que en la vanguardia estadounidense hay nuevos villanos. Sí, la mayoría, inmigrantes procedentes de Latinoamérica, y particularmente mexicanos vinculados con el crimen organizado, venta de estupefacientes y el tráfico de personas.      Tema actual, sin duda, pero que ocasiona que muchos ojos volteen hacia México como un nido de delincuentes y criminales. ¿Será una coincidencia la ley SB1070? Quizá deberíamos tomarnos un momento para reflexionar al respecto, pues si bien la ficción ha tenido una función fundamental en el entretenimiento y en el sentido americano de “justicia”, también lo ha tenido al servicio de la paranoia, sobre todo, como bien señalaría Giovanni Sartori:  en  una  sociedad teledirigida.