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sábado, febrero 13, 2016

Los ninis: una dolorosa realidad

Autora: Marisol Aguilar Mier
Publicado en Puebla on line, el 11 de febrero de 2016.

Recientemente un estudio del Banco Mundial publicó que al menos 20 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años en América Latina, ni estudian ni trabajan. El año pasado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalaba que en México se cuentan alrededor de 7 millones de ninis, es decir, lo que equivaldría a una tercera parte del total de jóvenes latinoamericanos.
Este dato nos confirma una dolorosa verdad: los jóvenes en nuestro país son un sector sumamente olvidado y desatendido por las políticas públicas, hecho por demás irónico si se considera que en México el promedio de edad actual no rebasa los 35 años. Por un lado, los estudios económicos señalan que nuestro país cuenta con un bono demográfico que se traduce en un aumento en el tamaño de la población en edad de trabajar, mismo que se estima seguirá creciendo en la próxima década. Por otra parte, se calcula que 10 millones de jóvenes están en edad de asistir al bachillerato o a la universidad y no lo hacen; 65 por ciento de los desempleados es joven; uno de cada tres vive en situación de pobreza; más de seis millones participan en el narcotráfico; 60 por ciento de las personas encarceladas es menor de 30 años, 220 mil jóvenes emigra cada año y uno de cada cuatro jóvenes es víctima de violencia.
La conclusión ante estas cifras es contundente: los jóvenes en nuestro país sufren de exclusión, marginación, violencia y desventaja en todos los ámbitos. Y estas condiciones desfavorables se ven acrecentadas por la pobreza, la desigualdad y la discriminación.
La ironía justo radica en que nuestro país cuenta con una fuerza de trabajo joven y numerosa, pero su enorme potencial se está desperdiciando porque el Estado ha fracasado en su deber de garantizar y concretar el derecho a la educación puesto que la deserción educativa de miles de jóvenes y adultos se da como consecuencia de las condiciones de exclusión económica, social y cultural a la que este sector se ve sujeto. Ello genera un círculo vicioso difícil de romper pues los jóvenes abandonan sus estudios sin haber adquirido las competencias básicas para afrontar los retos del mundo en el que hoy vivimos, limitando así sus posibilidades laborales y el acceso a una vida digna.
Así pues, ¿cuáles son las salidas para estos 7 millones de jóvenes a quienes sistemáticamente se les cierran todas las puertas que abren posibilidades de esperanza y calidad de vida?
Desgraciadamente cuando se pierde el acceso a las oportunidades educativas y laborales la puerta falsa es la ilegalidad vinculada a una serie de factores de riesgo sumamente graves que incluyen la delincuencia, el alcohol y las drogas, pero más alarmante aún, el sumarse a las filas del narcotráfico, que para muchos de estos jóvenes representa una solución concreta para obtener ingresos económicos de manera instantánea.
Ante este desalentador horizonte, ¿qué nos queda por hacer? La solución del problema sin duda es sumamente compleja, pero una de las llaves para abrir la puerta al cambio es la educación. Solo mediante ella podremos revertir este círculo vicioso y evitar la condena de toda una generación sumida en la ignorancia, la pobreza y la falta de posibilidades de desarrollo y crecimiento personal y laboral. Pero desde luego no se trata exclusivamente de la educación tradicional que se ofrece en las aulas. Esta ha demostrado ya su fracaso al no lograr la permanencia de los jóvenes y la culminación exitosa de sus estudios básicos. Se necesita una educación pertinente: el Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) ha señalado la importancia de una oferta flexible y diversificada en los procesos y modalidades educativas, que no solo abarque las cuestiones operativas, sino también los contenidos y la manera de impartirlos. En este marco la asignación de presupuesto constituye un factor clave en la concreción del derecho a la educación, así como la formación de maestros especializados en el trabajo con los jóvenes y sus necesidades específicas.
Sin embargo, esto no es suficiente. Se requieren también políticas públicas que atiendan de manera integral la problemática de la juventud y que proporcionen además, espacios para recuperar el tejido social con programas culturales, deportivos, recreativos y sociales a la par de programas preventivos así como campañas para evitar la estigmatización y criminalización hacia los jóvenes por su forma de vestir, su cultura o su aspecto. Ellos necesitan sentir que su país no los rechaza o desecha como material dañado o de segunda, sino que son su tesoro más grande, su capital más valioso y su esperanza para los años venideros.
Este panorama general nos deja ver algunas de las cuestiones que hay que atender con urgencia. El esfuerzo sostenido de todos los actores y la vinculación entre las diversas instancias será, sin duda, un elemento clave, si consideramos que las acciones de hoy serán determinantes para el futuro.


jueves, febrero 20, 2014

Fin de ENLACE… ¿Fin de la evaluación?

Autora: Marisol Aguilar Mier
Publicado: e-consulta, 12 de febrero de 2014

     La decisión de cancelar la aplicación de la Prueba ENLACE (Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares) ha generado reacciones de todo tipo. Sin embargo, antes de aplaudir o castigar esta medida conviene analizar sus pros y contras.
Empecemos por el principio. Toda esta revuelta inicia a finales del mes de diciembre cuando se dio a conocer la noticia mediante una serie de declaraciones confusas que generaron sospechas. La decisión (buena o mala) no fue bien comunicada pues presentó  múltiples contradicciones por parte del Secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet quien primero afirmó que la aplicación de la prueba estaba en “veremos”, después que se cancelaba y finalmente “que su aplicación ya no le tocaba a la SEP, sino al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).
     Después del “lavado de manos” el INEE tuvo que emprender una fuerte campaña de información para aclarar los motivos detrás de esta decisión. Sobra decir que las críticas que han recibido sus integrantes abundan, especialmente por parte de la organización Mexicanos Primero pues se considera que al dar marcha atrás nos sometemos a los caprichos del movimiento magisterial puesto que desde la anunciada Reforma Educativa sus líderes rechazaron fuertemente los procesos de evaluación, lo cual, -opinan algunos- nos hace regresar al obscurantismo y a la opacidad del sistema educativo nacional.
Pero, ¿cuáles son los argumentos a favor y en contra detrás de esta polémica prueba? Antes de dar respuesta a esta interrogante conviene aclarar que, si bien ENLACE es la evaluación por antonomasia en nuestro país, no es ni la primera prueba estandarizada que se ha aplicado ni la única fuente de datos con la que contamos. La conformación del INEE en la década pasada fue sin duda el detonante de una era de evaluación en México pues dicho organismo diseñó y aplicó la Prueba EXCALE (Exámenes para la Calidad y el Logro Educativos) en el 2005, antes de que la SEP lanzara ENLACE. Desde la opinión de diversos expertos, EXCALE es más robusta, confiable y válida, tanto en su diseño metodológico como en su proceso de aplicación y análisis. Por otro lado, fue también este organismo quien se encargó de la aplicación de la prueba internacional PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos), que como sabemos, evalúa las competencias para la vida de los jóvenes y tiene una aplicación trianual desde el año 2000.
    Pero, volviendo a la pregunta, retomemos ahora los aspectos positivos de ENLACE:
Al ser una prueba de aplicación anual y censal permite identificar el logro y desempeño de cada niño, de cada escuela, de cada directivo, de cada región y focalizar mejor los esfuerzos para resolver las problemáticas educativas que pone en evidencia.
Se ha convertido en un instrumento de rendición de cuentas pues sus resultados son públicos y están al alcance de todos.
     Ha logrado involucrar en mayor medida a padres de familia quienes están más atentos a los resultados de la prueba y han podido exigir a las escuelas estrategias de mejora. 
Ha contribuido al empoderamiento de actores de la sociedad civil quienes han emprendido campañas, acciones y denuncias encaminadas a transformar el sistema educativo.  
Se ha generado un banco de datos histórico pues se cuenta con información desde el 2006, la cual puede ser consultada por investigadores y expertos en el tema.  
     Puede servir como insumo para retroalimentar la práctica docente pues permite a cada profesor identificar, a partir de los resultados, qué aspectos debería reforzar más en su clase.
     Estimula a los profesores y a las escuelas en su totalidad a mejorar su desempeño y premia a quienes lo logran.
Y ahora, examinemos la otra cara de la moneda:
La prueba ENLACE tiene un costo aproximado de 200 millones de pesos. Considerando la grave situación en la que se encuentran muchas escuelas que no cuentan con los mínimos indispensables de infraestructura, equipo y recursos, esta cifra resulta desproporcionada y hace que cuestionemos la manera en la que se distribuyen y emplean los fondos destinados a la educación.
     Diversos expertos han detectado serios problemas estructurales y metodológicos en la prueba. Un ejemplo claro de ello es la descontextualización de algunos reactivos. Este es un asunto serio en un país tan desigual y diverso como el nuestro pues pone en desventaja a un alto porcentaje de los niños y niñas que responden la prueba.
Al vincular los resultados de ENLACE con la evaluación de los profesores y al otorgar un bono tanto a profesores como escuelas que supuestamente obtienen un buen desempeño, se han generado vicios y malas prácticas tales como el robo de la prueba, bloqueos para su aplicación, copiado de respuestas, fraudes y un largo etcétera que ponen en entredicho la confiabilidad y validez de los datos. Además, al compararlos con otras fuentes como EXCALE o PISA, se encuentran grandes inconsistencias.
     Los medios de comunicación han ejercido gran presión utilizando los resultados de ENLACE para el linchamiento público de los docentes y promoviendo una competencia poco sana que enfatiza “los puntos” o la “calificación” más no el aprendizaje real de los alumnos.
     Finalmente, ¿para qué hemos usado los resultados de la evaluación? ¿de qué nos han servido?  –además del lamento y la decepción- La realidad es que no ha mejorado el sistema educativo, ni mejorará por el simple hecho de evaluar.
     Así pues, ENLACE, como toda prueba de evaluación, es limitada y no puede usarse para todo como han pretendido las autoridades educativas. Sin duda, ha constituido un avance pues un sistema educativo sin datos, sin información, sin procesos de evaluación sistemáticos y permanentes, carece de sentido. No obstante, hay que reconocer que la manera en la que se ha manejado ha contribuido a una cultura de la evaluación desvirtuada pues está  lejos de ser una herramienta para saber cómo estamos, pero más importante aún, cómo podemos mejorar.
     El INEE no ha dicho en ningún momento que renunciaremos a las evaluaciones del aprendizaje. Tampoco ha dicho que ENLACE morirá. Lo que ha hecho es suspender su aplicación, para analizarla con calma y de manera objetiva. Es decir, para evaluarla.
Es cierto que el panorama actual es complejo y que la Reforma Educativa, si es que puede llamarse como tal, está lejos de ser una realidad. Pero ¿no será buen momento para avanzar hacia otro tipo de evaluaciones que verdaderamente retroalimenten y sirvan para mejorar? O ¿Debemos conformarnos con ENLACE a pesar de todo y aferrarnos a su uso con la esperanza de que así cambiará la educación?
     La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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jueves, enero 16, 2014

Educación superior: un problema más del sistema educativo

Autora:  Marisol Aguilar Mier
Publicado: Puebla on Line, 12 de diciembre de 2014

La educación superior constituye un pilar para el desarrollo y crecimiento de un país pues refleja su potencial para generar fuentes de empleo que ayuden a resolver las necesidades laborales, sociales, económicas y profesionales. No obstante, según datos del INEGI sólo 8 de cada 100 mexicanos concluye una licenciatura. Este hecho es bastante grave si consideramos que se está desperdiciando la enorme oportunidad que representa ser un país en el que la mitad de su población cuenta con 26 años o menos, pues implica una fuerza de trabajo joven y numerosa que sería una gran ventaja si se aprovechara el talento estratégicamente a través de formación y capacitación adecuada.
     Desgraciadamente, México no califica entre los principales formadores de profesionistas. La Evaluación sobre Ciencia, Tecnología e Industria de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reveló que en México menos de 0.2% de la población en edad de cursar una maestría o un doctorado logran obtener el grado. Este porcentaje no sólo se compara de forma desfavorable con el resto de los integrantes de la OCDE sino que además, es una proporción mucho menor a la que registran otros países no miembros. En opinión de dicho organismo el problema es que el número de graduados en estos niveles es un indicador de la capacidad que un país tiene para asimilar y desarrollar conocimiento avanzado pues los recursos humanos especializados en ciencia y tecnología, son fundamentales para las economías altamente basadas en el conocimiento. Pero México no invierte más de medio punto porcentual de su PIB en investigación y desarrollo.       Además, se estima que los niveles de posgrado enfocados a las ciencias y a las ingenierías son lo que más aportan a este potencial de desarrollo y en nuestro país son justamente los que menos estudiantes tienen inscritos. 
     Por lo tanto, el reto va mucho más allá de elevar el porcentaje de títulos de posgrado pues las economías deben abrir los espacios necesarios para que estos recursos humanos de alto nivel sean productivos. Lamentablemente, el informe antes mencionado detalla que en México, la tasa de desempleo entre los profesionistas con posgrado es mayor a la tasa de desempleo general del país. 
     Lo anterior obedece a diversas y complejas causas. La Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior en México (ANUIES) explica que, por un lado, hay una configuración de mercados laborales incapaces de absorber una mano de obra sobrecalificada, la cual termina por ser subempleada, condenada al desempleo o al empleo precario. Por otro lado, no hay una vinculación adecuada entre la universidad, las necesidades sociales y los requerimientos del mercado laboral lo que explica los problemas de articulación entre la oferta y la demanda de profesionistas. Igualmente, la diferencia entre la educación universitaria pública y la educación privada es también una causal de los mercados laborales asimétricos y desiguales. 
     Ahora bien, lo cierto es que en México los jóvenes han aumentado su presión por acceder a la universidad a pesar de las crecientes dificultades para hacerlo y de los malos augurios respecto al futuro de los profesionistas. Sin embargo, son dolorosos los números que dejan entrever la poca capacidad de respuesta que tienen las instituciones de educación superior para captar y atender al número de jóvenes cada vez más amplio que toca a sus puertas y que, mediante un examen de ingreso -que para muchos resulta una práctica de dudosa credibilidad y confiabilidad- se queda fuera de toda posibilidad. Por sólo citar el caso de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) este año únicamente fueron seleccionados 10 mil 916 alumnos del total de aspirantes que presentaron el examen, lo cual, equivale sólo a un 8.6%. 
     Por lo anterior, la cobertura en materia de educación superior es y sigue siendo uno de los grandes retos que se relacionan estrechamente con la equidad. No obstante, sin calidad académica de poco sirve la cobertura pues contar con un número mayor de mexicanos con estudios superiores es un logro, siempre y cuando las instituciones a las que llegan sean tales: con profesores altamente calificados, instalaciones y equipo de vanguardia, programas de investigación, planes de estudio pertinentes, etc.
     Así pues y a manera de síntesis ¿cuáles son entonces algunos de los desafíos que habrán de enfrentar las instituciones de educación superior? 
     a)Crecimiento demográfico e incapacidad del Estado para lograr la cobertura en materia de educación superior
     b)Amplia brecha entre las expectativas e intereses de los profesionistas y las oportunidades reales de trabajo
     c)Escasa inversión para la investigación y el desarrollo científico y tecnológico
     d)Contrastes sociales marcados que generan desniveles entre la oferta educativa y su calidad. 
     e)Desigualdad e inequidad para el acceso al conocimiento científico y cultural
     f)Planes de estudio desactualizados, limitados y poco pertinentes en relación a las problemáticas más acuciantes del país
     g)Formación que tiende a centrarse en contenidos dificultando un hacer-aprender-resolver.
     El sistema educativo mexicano deberá dar un giro de timón si es que desea revertir la situación tan grave que conlleva ser un país cuya escolaridad promedio es tan sólo de 8.7 años. Se requiere entender el enorme potencial de la educación y apostar por ella como llave para el cambio. Sólo desde esta visión podremos establecer las políticas y reformas que efectivamente transformen nuestro horizonte. Por su parte, las Universidades deberán también repensarse a sí mismas recordando que su misión, más allá de ofrecer conocimientos y técnicas, es hacerse cargo de la realidad en la cual están inmersas, impulsando la formación de los profesionales que nuestro país necesita con urgencia, para generar mayores posibilidades de desarrollo, paz y justicia.

viernes, septiembre 20, 2013

La Reforma Educativa: ¿Un todo o nada?

Autora: Marisol Aguilar Mier
Publicado: Puebla on Line, 03 de septiembre de 2012

     Sin lugar a dudas el panorama nacional muestra tintes de gran complejidad. El movimiento magisterial se encuentra en un punto sumamente álgido ante la aprobación de la Iniciativa de Ley General del Servicio Profesional Docente que constituye la “cereza del pastel” de la Reforma Educativa. Pero ¿qué es lo que en esencia se busca cambiar?
Durante estos últimos meses el poder legislativo ha tenido en sus manos tres iniciativas de ley en materia educativa: a) la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE), b) la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD) y 3) las modificaciones y reformas a la Ley General de Educación, que permitan instrumentar las dos primeras. De este modo, se le ha dado autonomía constitucional al INEE, mismo que ahora cuenta con una Junta de Gobierno conformada por un grupo de académicos e investigadores de amplia trayectoria profesional que deberán diseñar las estrategias, los criterios e instrumentos para evaluar la calidad, el desempeño y los resultados del sistema educativo nacional. Por otro lado, se establece la creación del Servicio Profesional Docente en donde se definen las bases de ingreso, promoción y permanencia en el servicio educativo.
     Ahora bien, la polémica Reforma ha traído consigo una serie de bloqueos y marchas cuyo colofón es la instalación de un campamento de profesores en el zócalo capitalino que no piensan marcharse hasta que sean escuchadas sus protestas mismas que en resumen exigen la abrogación de las leyes secundarias recientemente aprobadas y la rotunda negativa a la LGSPD. Su alegato es que ésta atenta contra sus derechos laborales y que se trata de una reforma que no se ha nutrido con sus propuestas ni con su participación. 
Numerosos analistas en materia educativa han denunciado vacíos e inconsistencias importantes en la Reforma, especialmente en lo que corresponde a la LGSPD. Entre las más significativas podemos mencionar: 1) No existe una clara diferenciación entre profesionalización docente y evaluación. Se parte de la premisa de que con el hecho de evaluar mejorará de manera automática la práctica docente y por ende, el sistema educativo mexicano. Ciertamente la evaluación es imprescindible para la mejora de cualquier proceso, pero no suficiente.  Menos aún, si ésta tiene un carácter punitivo y se asocia al control y al poder dejando de lado su aspecto formativo que es en suma, el que contribuye a un cambio positivo. 2) No hay suficiente claridad en las responsabilidades de las autoridades federales y las locales, así como tampoco una delimitación de lo que a cada una compete y 3) No se estipula un proceso nacional uniforme de formación y de profesionalización docente que coadyuve a que durante la carrera magisterial el profesor pueda desarrollar las competencias necesarias para ejercer tan importante profesión. El acento está puesto en la evaluación, más no en la formación. Con ello, lo que ahora se denomina como un “sistema profesional docente” podría fácilmente reducirse a una nueva administración de plazas en cada Estado que muy probablemente no resuelva uno de los aspectos centrales que busca atacar la Reforma: la plaza docente asumida como moneda de cambio. Y eso es lo que está en el fondo de muchas de las protestas (ya violentas) del magisterio. La Reforma pretende quitarles un poder privado y exclusivo: el control para el ingreso, la permanencia y la promoción.
     Por ello, no son pocos los que, antes de aprobar esta Reforma y sus leyes secundarias se inclinan por un análisis más profundo que contemple toda la complejidad del sistema educativo nacional y del conflicto magisterial, sin que este proceso se vea empañado por las prisas, el chantaje o las presiones. No obstante, otros más consideran que no hay que doblegarse ante un magisterio cuyo sindicato (llámese como se llame) ha demostrado durante décadas su ineficacia, su abuso de poder, su cacicazgo, sus prácticas corruptas, opacas y burocráticas que han anquilosado la mejora educativa.
     Aunado a lo anterior, en lo general la opinión pública muestra muy poca simpatía por el movimiento de los profesores. Especialmente los capitalinos debido a que los bloqueos, el cierre de las avenidas, y las marchas les afecta de manera directa y cotidiana, así como los padres de familia cuyos hijos se han visto afectados en no pocas escuelas de los estados de Chiapas, Michoacán, Guerrero y Oaxaca pues no han podido iniciar el ciclo escolar.      Además, se han sumado los medios quienes a juicio de algunos expertos han emprendido una campaña de desprestigio hacia los profesores a quienes se tacha de criminales, flojos, vándalos y revoltosos, dificultando aún más la resolución del conflicto.
Así pues, tenemos ante nosotros condiciones muy poco favorables para un diálogo que alimente una Reforma Educativa relevante, pertinente y actual desde la cual podamos salir del atolladero en el que nos encontramos. Finalmente se puede cambiar la ley pero si no cambian las estructuras, las creencias y la mentalidad de todos los actores involucrados tendremos un cambio de forma y no de fondo. Lo que debe privilegiarse ante todo, es la búsqueda genuina por mejorar la educación. Y para ello, harán falta algo más que buenas voluntades. Requeriremos además, una buena dosis de apertura y de análisis serio y reflexivo. Después de todo, el cambio educativo muy difícilmente llegará a las aulas si no pasa primero por los profesores y no se transforma toda la ineficacia de un sistema empolvado y rígido. Para ello, tal vez debamos empezar por cambiar las posturas de blanco-negro, ganar-perder y de todo-nada que hasta ahora, no nos han permitido avanzar.









martes, julio 23, 2013

INEE como organismo autónomo

Autora: Marisol Aguilar Mier
Publicado: Puebla on Line, 10 de julio de 2013

La evaluación, como uno de los aspectos medulares de la Reforma Educativa, ha empezado a concretarse a través del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), el cual, ha reconfigurado sus funciones para responder a los retos que plantea dicha reforma y que implican entre otras cosas, hacer recomendaciones al gobierno federal para ir mejorando la difícil situacióndel sistema educativo nacional.
     Ahora bien, la recién instaurada Junta de Gobierno del INEE ha emitido ya un comunicado que enuncia los cuatro principios que orientarán su labor. Cabe recordar que sus integrantes son académicos e investigadores con amplia trayectoria en materia educativa que fueron seleccionados mediante una convocatoria en la cual presentaron ante diputados y senadores sus propuestas al respecto. Estos principios, son los siguientes:
     1. Una evaluación centrada en el derecho a una educación de calidad:la evaluación educativa deberá valorar que este derecho se cumpla para todos. Lo anterior, considerando que la equidad es un componente sustancial de la calidad de la educación por lo que se deberá vigilar el compromiso de que las brechas que separan los logros educativos de los diferentes sectores poblacionales se vayan cerrando. En esta materia, se prevé el establecimiento de indicadores que faciliten supervisar en qué medida se alcanza esta meta, condición ineludible para hablar de calidad.
     2. Una evaluaciónorientada a la mejora de procesos y resultados: la evaluación debe contribuir a identificar y dimensionar los problemas, así como a entender sus causas proporcionando información útil para la toma de decisiones. La evaluación por sí misma NO mejora la calidad de la educación. De ahí la importancia dela encomienda constitucional del INEE de emitir directrices sustentadas en información técnicamente sólida que orienten el cambio educativo. 
     3. Una evaluación que considere la diversidad de realidades, culturas y lenguas que existen en el país, como fuente de su riqueza: El Instituto no permitirá que la evaluación opere como una fuerza homogeneizadora, sino que por el contrario, recupere, aliente y potencie esta riqueza con el fin de lograr la mejor educación para todos. Existen propósitos educativos comunes a toda la población, pero también los hay propios de los diferentes sectores y grupos culturales y lingüísticos, que deberán ser considerados en las acciones evaluativas. El Instituto enfatiza que la diversidad y la desigualdad son fenómenos distintos: la desigualdad debe combatirse, la diversidad habrá de alentarse. 
4. Una evaluación con referentes claros: Evaluar supone definiciones de cómo debe ser, idealmente, el objeto que se está evaluando, por lo tanto se buscará que los referentes de cada evaluación, no sólo sean claros sino que se construyan de manera conjunta con los diferentes actores involucrados.
Adicionalmente a estos principios rectores, el INEE ha definido una agenda de trabajo para llevar a cabo sus primeras acciones, algunas de ellas son:
· Diagnosticar lo que se hace y lo que falta por hacer en materia de evaluación educativa
· Revisar la suficiencia y solidez técnica de las evaluaciones, así como las consecuencias que de ellas se derivan
· Repensar la distribución de funciones y de coordinación informativa y técnica, que evite duplicidades y promueva complementariedades.
     En lo que atañe a la "Evaluación de la docencia", el INEE dará especial atención a emitir recomendaciones a las autoridades educativas sobre cómo mejorar los conocimientos y la práctica docente de los profesores, así como los apoyos necesarios para lograrlo. Esto implica definir lo que se entiende por un buen maestro pues ello permitirá establecer los criterios para la evaluación, así como los niveles de logro que distingan diferentes dominios de la profesión docente. Para ello, el INEE plantea un proceso de reflexión y análisis con diversos actores tomando en cuenta el contexto y las condiciones de trabajo en que se desempeñan los profesores.
     Adicionalmente,la Junta de Gobierno precisa que las actividades más detalladas del INEE y sus plazos dependerán, entre otros factores, de la legislación secundaria que se discute en el poder legislativo relativo a las reformas necesarias a la Ley General de Educación, la Ley General del Servicio Profesional Docente y la Ley del INEE.
     Sin duda alguna, estos cuatro principios resultan esenciales para comprender el énfasis que se le dará a la función evaluativa, ya que esta puede tener múltiples acentos. Por lo tanto, la manera de mirarla y abordarla en su complejidad y trascendencia, constituye la plataforma para el establecimiento de criterios, el diseño de metodologías e instrumentos y la toma de decisiones. Por tanto, los primeros pasos del INEE constituyen un excelente arranque que deja claro el sentido y finalidad de la evaluación, sentando las bases para implementar procesos que realmente contribuyan a mejorar desde el fondo, nuestro sistema educativo. Desde esta perspectiva, la evaluación podrá avanzar significativamente, pues no seráabordada sólo desde su aspecto más técnico, sino también desde su carácter participativo, contextualizado, formativo y formador, a la vez que no sólo proporcionará información sólida, sino además, recomendaciones y directrices que se cristalicen en acciones para el cambio educativo.
La autora es profesora de la Universidad Ibero
americana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com



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martes, mayo 28, 2013

El INEE en el contexto de la Reforma Educativa


Autora: Marisol Aguilar Mier
Publicado: Puebla on line, 13 de mayo de 2013

     Uno de los aspectos de la Reforma Educativa que más polémica ha levantado es el asunto de la evaluación. Evaluación al magisterio y evaluación de los resultados del sistema educativo en su conjunto. Lo anterior, no es de extrañar, pues de por sí, esta es una de las funciones más complejas y más difíciles de llevar a cabo, especialmente en una cultura donde se mira con recelo, rechazo o amenaza, en lugar de apreciarla como una herramienta fundamental para la mejora continua. Pero ¿por qué este tema ha cobrado a últimas fechas tanta importancia? Retrocedamos un poco. 
     En nuestro país, la evaluación educativa lleva ya algunas décadas de recorrido pues la pretensión de medir los aprendizajes y el rendimiento académico no es nueva y se remonta a los 70´s donde iniciaron los primeros esfuerzos formales de realizar evaluaciones a gran escala. Arrastrados tal vez, por las tendencias mundiales que comenzaron a dar un notable impulso a la evaluación de la educación. No obstante, es en los 90´s cuando toma una fuerza mayor, debido a la decisión del entonces presidente, Carlos Salinas de Gortari de integrarse a la vida económica y política internacional, al formar parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que incluía además, la participación de nuestro país en evaluaciones educativas mediante PISA (Program for International Student Assessment). Y, aunado a lo anterior, se firmó el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, que impulsaba entre otras cosas, la Cerrera Magisterial, donde ya la evaluación era uno de los aspectos centrales. 
     Años más tarde, con el Presidente Vicente Fox se crea el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), como la instancia encargada oficialmente de evaluar los logros del sistema educativo, siendo instaurado por decreto presidencial el 8 de agosto de 2002. Así pues, una de las primeras tareas del recién formado INEE fue el diseño y aplicación de la prueba EXCALE (Exámenes para la Calidad y el Logro Educativos) que se aplicó por primera vez en el 2005 y que inició, de manera sistemática, con las evaluaciones a gran escala, generando bases de datos e informes que daban cuenta del estado crítico en el que se encontraba la educación. 
     Y ya en fechas más recientes y con el Pacto Por México que impulsó Enrique Peña Nieto como telón de la Reforma Educativa se establecen nuevas necesidades en materia evaluativa. Por un lado, el crear un nuevo sistema profesional docente que regule el otorgamiento de plazas mediante concursos de oposición, estableciendo los criterios y términos de una evaluación obligatoria para el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia en el servicio profesional. Y, por otro lado, definir las condiciones para la evaluación de la calidad del sistema educativo. Para ello, se plantea que el INEE se haga cargo, pero, esta vez, gozando de autonomía constitucional pues en el contexto de la problemática sindical del magisterio y de haber fungido como juez y parte en el pasado, se pudo identificar que su campo de acción había sido muy limitado teniendo un impacto prácticamente nulo en la toma de decisiones y una muy escasa incidencia en las políticas públicas.  
     Así pues, el pasado 15 de mayo el Presidente de la República firmó la reforma al decreto de creación, en la que se fortalecen diversos aspectos normativos y funcionales del Instituto, como un organismo público descentralizado de carácter técnico que apoyará la función de evaluación del Sistema Educativo Nacional. Lo anterior implicó un hecho insólito en nuestra historia pues fueron convocados quince académicos de amplia y sólida trayectoria profesional, dedicados a la investigación educativa, con el propósito de presentar ante la Cámara de Diputados sus propuestas para formar parte de la Junta de Gobierno del Instituto. Bajo este procedimiento, fueron elegidos cinco integrantes quienes ya han rendido protesta ante el pleno del Senado de la República. Se trata de Margarita Zorrilla, Eduardo Backhoff, Teresa Bracho, Gilberto Guevara Niebla y Sylvia Schmelkes, quien para efectos formales, preside al INEE.
      Evidentemente lo anterior representa un enorme avance, pues hace pensar que en nuestro país no sólo se evaluará de manera continua y rigurosa, sino que además, los resultados que arroje dicha evaluación podrán emplearse como base para generar estrategias que permitan ir transformando la compleja y difícil realidad de nuestro país en materia educativa. No obstante, es necesario reconocer que aún falta un largo camino para que efectivamente las reformas y los cambios generen frutos y que habrá que ir solucionando otras problemáticas que han implicado retrocesos graves. Sin embargo, el hecho de que la importantísima función evaluativa sea encomendada a un cuerpo colegiado de académicos comprometidos hace pensar que la evaluación dejará de ser tratada como moneda de cambio y como instrumento de control, de castigo y de presión para convertirse en una herramienta que coadyuve al cambio educativo. Además, dejará de ser vista desde lo puramente técnico, para avanzar hacia su sentido más formativo. 
      El camino, sin duda, será complicado, especialmente en el contexto actual, donde el conflicto magisterial se encuentra en un momento muy delicado en diversos puntos del país pues siguen prevaleciendo diversos intereses políticos ajenos a la mejora de la educación.
     Habrá que estar muy al pendiente pues el día de hoy se instalan en el Congreso grupos de trabajo y negociación que evaluarán y dictaminarán la legislación secundaria de la Reforma Educativa, con especial énfasis en el Sistema Profesional Docente y en las reglas para el nuevo INEE. Sin duda, estamos presenciando un momento crucial para la historia de la evaluación en México. 
     La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com.
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jueves, abril 18, 2013

Internet y conectividad: la otra cara de la moneda


Autor: Marisol Aguilar M.
Publicado: en lado B,  10 de abril de 2013

     Los tiempos de hoy están marcados por la irrupción de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en prácticamente todos los ámbitos: los entornos laborales, la gestión, los negocios, las compras, los medios de comunicación, la interacción y las relaciones interpersonales, los sistemas económicos, la política, las instituciones educativas y hasta las actividades recreativas y de ocio, por citar algunos.
     Con lo anterior, se han generado trasformaciones profundas que han cambiado la percepción que los seres humanos tenemos sobre nosotros mismos, al estar expuestos a gigantescas cantidades de datos, imágenes, frases e íconos, así como a una gran cantidad de estímulos y fuentes de información a la cual podemos acceder de manera inmediata y desde cualquier lugar del mundo.
     Por ello, se ha hablado y discutido sobradamente acerca de las ventajas y beneficios que las TIC han traído consigo. Especialmente, se ha reconocido su inmenso potencial para conformar escenarios que han posibilitado la conexión de personas, países y organizaciones, así como su contribución para la construcción colectiva del saber, lo cual, nos ha permitido dejar de ser lectores pasivos que acceden a la información, para otorgarnos un rol mucho más activo en la creación y distribución de contenidos de muy diversa índole.
     Pero, más allá de todas estas bondades, el cambio tan profundo que nos ha traído la web tiene también un impacto en nuestras mentes. Nicholas Carr, uno de los teóricos sobre tecnología e internet ha afirmado que esta poderosa herramienta puede llegar a erosionar la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma. Pero ¿a qué se debe esto?
     Es innegable que las redes sociales son muy prácticas, útiles y hasta fascinantes, pero precisamente porque su esencia son los micromensajes lanzados sin pausa, generan una capacidad de distracción inmensa a la que se somete nuestra “existencia digital”. Por lo tanto, según Carr, el pasar varias horas dedicado a multitareas digitales como, navegar entre las páginas web mientras sostenemos una conversación a través de Skype, respondemos un correo electrónico, actualizamos nuestro estado en Facebook y revisamos el último tuit, nos aleja de formas de pensamiento más reflexivas. Esto se debe a que si bien, nos convierte en seres más eficientes procesando información, a la par disminuye nuestra capacidad para profundizar en esa información. En palabras de Carr “…cuando abres un libro te aíslas de todo porque no hay nada más que sus páginas. Cuando enciendes el ordenador te llegan mensajes por todas partes, es una máquina de interrupciones constantes”. Todo ello, va generando transformaciones profundas tanto a nivel cultural como en nuestro pensamiento y, el hecho de que estas herramientas sean tan entretenidas y divertidas contribuye a que aumente nuestra atracción hacia ellas, aunque a veces, sea mediante una relación de odio-amor pues hoy en día ya comienzan a generarse estudios que intentan medir el nivel de depresión e insatisfacción personal, ligado a la constante comparación que provoca ver tan de cerca la vida de otros, sus relaciones, sus vacaciones, sus éxitos, su apariencia y popularidad.
     Paradójicamente, la “hiperconexión” sin descanso que generan los nuevos dispositivos móviles también nos va obligando a invertir cada vez más tiempo en responder a llamados y necesidades de todo tipo “desconectándonos” del aquí y del ahora. Se ha dicho ya que las TIC nos acercan a quienes tenemos lejos, pero nos alejan de quienes tenemos cerca. Resulta curioso, por decir lo menos, que algunas empresas estén solicitando a sus empleados depositar sus teléfonos celulares en un contenedor, antes de entrar a una reunión. De la misma manera, somos ya muchos quienes nos quejamos de que los celulares se sientan en la mesa como si fueran un invitado más, interrumpiendo conversaciones para ignorar por completo al interlocutor que se tiene enfrente.
Por ello, tampoco es de extrañar que empleados de Google, Apple y otras empresas de punta en el ramo de la tecnología informática, estén enviando a sus hijos a instituciones donde no se enseñe a usar la web, sino hasta los 13 años de edad y donde se regrese al pizarrón, los juegos y las actividades manuales. Tal es el caso del Colegio Waldorf, que no cuenta con computadoras ni televisores.
     En esta misma línea, está naciendo una tendencia encaminada a “recuperar el placer de la desconexión” y ya comienzan a generarse programas como “Anti-social”, un software que permite el acceso a Internet pero sin diversiones tales como Facebook y Twitter, con el fin de que las personas puedan trabajar sin distractores.
Así pues la nueva interrogante que estos escenarios nos plantean es la siguiente: ¿desconectarse se está convirtiendo en un lujo? De acuerdo con el sociólogo Francis Jauréguiberry, “Los pobres de la tecnología serán los que no puedan eludir la responsabilidad de responder de inmediato un correo electrónico o un mensaje de texto. Los nuevos ricos, quienes tendrán la posibilidad de filtrar e instaurar distancia respecto a esta interpelación”.
     ¿De qué lado queremos estar? Vale la pena reflexionarlo unos minutos, antes de que algún mensaje o una notificación, nos distraiga de nuevo…
     La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en Círculo de Escritores. Sus comentarios son bienvenido

lunes, abril 08, 2013

Y ahora ¿qué sigue? Algunas reflexiones para el cambio educativo


Autora: Marisol Aguilar Mier 
Publicado: Síntesis Puebla, 24 de marzo de 2013

     Se ha escrito y opinado mucho sobre el tema de la Reforma Educativa y más aún, sobre la detención de Elba Esther Gordillo. Y a sabiendas de que hoy los reflectores apuntan a la discusión de otras reformas, aún hay mucho por reflexionar sobre lo que sigue después de la “caída” de uno de los personajes más polémicos de las dos últimas décadas.
En primer lugar, hay que darnos cuenta de que no habrá un cambio de fondo si no se reestructuran los sindicatos magisteriales, pues tristemente ya pudimos ser testigos de que reemplazar a un líder por otro, no es la solución. Especialmente cuando la decisión obedece más a un asunto político que a un verdadero interés por mejorar la educación. Y prueba de ello es una mujer que sexenio a sexenio logró acumular poder y riqueza conformando una estructura dañina, regida por una serie de prácticas que requieren de una transformación urgente:
     Corporativismo: un sistema basado en el cacicazgo y en el “charrismo” sindical, con sus prebendas y  su opacidad, favoreciendo el intercambio electoral y los favores políticos.
Corrupción y falta de transparencia: carencia de procesos democráticos al interior del sindicato en aras de “proteger su autonomía”, así como una reiterada negación a la rendición de cuentas sobre el uso de las cuotas sindicales.
     Función del sindicato desvirtuada: en apego a una normativa obsoleta que otorga el SNTE la facultad para contratar, formar, promover y despedir a los docentes de las escuelas públicas, se ha generado un clima propicio para que la educación y su calidad queden muy por debajo de los intereses particulares y partidistas del sindicato.
     El impacto de todo ello en los resultados de la educación, como ya sabemos, es desastroso. Pero además se ha dañado y desprestigiado la imagen del profesor, a quien no ayuda el hecho de que las plazas magisteriales sean una mercancía que se compra, se hereda o se vende ni tampoco las huelgas, los paros, los actos violentos y la negación a la evaluación que dejan claro que la prioridad no son los alumnos ni su educación. Con ello se afecta seriamente a quienes sí ponen su mejor esfuerzo en el aula y laboran en condiciones precarias mientras los recursos son despilfarrados por otros o bien, se emplean para fines personales. De ahí la necesidad de lograr un cambio profundo en la cultura docente, en los procesos formativos del magisterio y en los canales de participación de la sociedad que permitan sumar esfuerzos, pues es necesario entender que ninguna Reforma Educativa puede lograrse en contra de los profesores o sin su participación y compromiso.
     Esos son sólo algunos de los retos que siguen, aunque ya nadie hable de ello y aunque parezca que nuestras  preocupaciones se han esfumado al pensar en Elba Esther Gordillo tras las rejas.

viernes, diciembre 14, 2012

El Pacto por México y los retos de la educación

Autora: Marisol Aguilar Mier
Publicado: e-consulta,  11 Diciembre 2012

Estamos viviendo días cargados de intensidad y trascendencia en materia política. Para empezar, el primero de diciembre inició con nuevo presidente en medio de disturbios, protestas, vandalismo y violencia. Y tan sólo al día siguiente, fuimos testigos de la ceremonia realizada en el Castillo de Chapultepec, para la firma del Pacto por México, con el recientemente nombrado Presidente, Enrique Peña Nieto, acompañado de María Cristina Díaz, Gustavo Madero y Jesús Zambrano, presidentes de los partidos PRI, PAN y PRD, y demás integrantes de un grupo negociador. Pero ¿en qué consiste este Pacto?
      Según lo establecen sus signatarios, el Pacto pretende lograr acuerdos entre las principales fuerzas políticas del país, donde se dejen de lado los intereses partidarios y se dé paso a las negociaciones para lanzar las diversas reformas que México necesita desde hace ya muchos años. De este modo, el documento está conformado por 5 acuerdos y 95 compromisos.
     Ahora bien, siendo el tema educativo uno de los más preocupantes y más cuestionados, especialmente a últimas fechas ¿qué se contempla en dicho pacto?, ¿en qué consisten los compromisos para dar un nuevo giro a la educación del país?
     Reconociendo que, si bien se ha avanzado en el tema de la cobertura, ahora el reto principal consiste en culminar dicha expansión, pero especialmente, en elevar la calidad. Para lograrlo, se impulsará una reforma legal y administrativa en materia educativa. Mencionaremos sus propósitos y algunos retos a enfrentar en cada uno:
     Alcanzar mejores resultados en las evaluaciones internacionales de PISA: Al respecto, es preciso apuntar que los informes sobre esta prueba de evaluación a gran escala señalan que lamentablemente México está por debajo del promedio educativo de los países miembros de la OCDE. Con dicho resultado, los estudiantes mexicanos de 15 años de edad tienen un atraso equivalente a dos años de escolaridad, en comparación con sus pares de las regiones con mejores resultados. Por lo tanto, al finalizar la secundaria o cursar el primer año del bachillerato, los estudiantes apenas reconocen en un texto ideas sencillas, su conocimiento científico es limitado y en matemáticas sólo tienen las habilidades de resolver operaciones “rutinarias” con instrucciones directas y en situaciones explícitas. De igual manera, las pruebas nacionales de ENLACE y EXCALE evidencian resultados sumamente pobres, en todos los niveles educativos.
     Aumentar la matrícula y mejorar la calidad en los sistemas de educación media superior y superior: Según datos del INEGI tenemos que 41.8% de la población de 15 años y más no concluyeron o nunca cursaron algún grado de la educación básica y un 6.9% de la población en dicho rango de edad, no sabe leer ni escribir. De igual manera, el grado de promedio de escolaridad de la población de 15 años o más es de 8.6 grados (un poco más del segundo año de secundaria) y sólo alrededor de 27% de los jóvenes mexicanos accede a la educación superior. Además, algunas fuentes revelan que menos de uno de cada 5 jóvenes de 24 años y más, cuenta con algún grado aprobado en estudios superiores. Por ello, no es de extrañar que la OCDE determine que las tasas de graduación en la educación media y superior son las segundas más bajas entre los países miembros.
     Igualmente preocupante resulta el hecho de que un 18.4% de adolescentes entre 15 y 19 años y una cuarta parte de los jóvenes entre 25 y 29 años, no están recibiendo educación y están desempleados, o no forman parte de la fuerza laboral.
     Que el Estado mexicano recupere la rectoría del sistema educativo nacional: La normativa vigente (que data desde los 40´s) cuenta con un decreto que otorga el SNTE la facultad para contratar, formar, promover y despedir a los docentes de las escuelas públicas, lo cual, ha generado que la educación y su calidad queden muy por debajo de los intereses particulares y partidistas del sindicato. Ello favorece un clima propicio para la corrupción, el desvío de recursos públicos, el abuso de poder, las prácticas clientelares, la opacidad, la nula transparencia y un largo etcétera. La figura de una líder vitalicia que sexenio a sexenio gana cada vez más poder, mientras la educación permanece estancada, es sin duda el principal obstáculo que enfrentará este Pacto, pues se requerirá de una ardua tarea de limpieza y reconfiguración de las funciones del sindicato y sus líderes.
     Adicionalmente, el Pacto por México propone una serie de acciones para alcanzar la meta de calidad y equidad. Estas son: generar un sistema de información y gestión educativa, consolidar el sistema nacional de evaluación, robustecer la autonomía de gestión de las escuelas, crear escuelas de tiempo completo, dotar de computadoras portátiles a los alumnos de 5to y 6to de primaria de escuelas públicas, crear el Servicio Profesional Docente, fortalecer la educación inicial de los maestros, incrementar la cobertura en educación media superior y superior y crear un Programa Nacional de Becas.
     Sin duda, todas estas metas y acciones pueden ser reflexionadas con más profundidad, pero por lo pronto, resulta alentador este esfuerzo de unión y negociación entre partidos que tenga en la mira una serie de acciones indispensables para el tema educativo. Igualmente, aún es muy pronto para saber si estas metas se quedarán como simples propósitos o efectivamente se convertirán en políticas públicas que generen realidades y que contribuyan a transformar el sistema educativo mexicano, condición sine qua non, para un país próspero.

 

 

 

miércoles, noviembre 21, 2012

La prueba ENLACE y la educación en México: algunos números para reflexionar.

Autora: Marisol Aguilar Mier
Publicado: e-consulta, 14 de noviembre de 2012

      ENLACE sigue dando de qué hablar. Si bien, es cierto que no es ninguna novedad para nadie que nuestro sistema educativo tiene múltiples deficiencias, estas quedan mucho más claras cuando revisamos datos duros. Así pues, ¿cómo está la educación en México de acuerdo a los resultados de esta prueba, publicados recientemente?
     Empecemos por la educación básica. Para este 2012, tenemos que el 57% de los estudiantes de primaria obtuvo resultados “elementales o insuficientes” en las asignaturas de español y matemáticas (58.2% y 56.9% respectivamente). Y aunque para el lector estos números no sean ni mucho menos, una buena noticia, hay que precisar que desde el 2006, primer año de aplicación de ENLACE, hasta la fecha, este porcentaje ha ido disminuyendo paulatinamente, siendo en un principio de 82.4% en el área de matemáticas y 78.7% en español, lo cual implicaba que únicamente alrededor del 20% de nuestros niños alcanzaban puntajes “buenos” y “excelentes”. Ahora bien, estos datos cambian radicalmente de acuerdo al tipo de institución, donde las escuelas particulares obtienen los porcentajes más altos de desempeño, ubicados en el nivel de logro de “bueno” y “excelente”, en contraste con la modalidad educativa “indígena” o la del “CONAFE”.
     Igualmente, los resultados por entidad también muestran notorias diferencias. El promedio nacional de alumnos con puntajes “buenos” y “excelentes” es de 41.8% para español y 44.3% para matemáticas. Así pues, mientras Sonora se encuentra más de 10 puntos por arriba de ese promedio y encabeza la lista en ambas asignaturas (seguido por Campeche y Distrito Federal), encontramos por el contrario, a San Luis Potosí con cerca de 10 puntos por abajo del mismo. Además, cabe mencionar que en algunos de los estados con mayor rezago y desigualdad como Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Guerrero los resultados no fueron representativos por una cobertura menor al 80% y fue, especialmente en los tres últimos, donde se presentó un gran conflicto para la aplicación de la prueba.
     Ahora bien, si los datos para educación básica no nos parecen satisfactorios a pesar de los avances, el panorama se torna aún más complejo para la educación media. De entrada, porque según datos del INEGI, del total de población a nivel nacional de entre 15 y 19 años, 43% no asiste a la escuela. Son el Distrito Federal y Sonora quienes tienen los porcentajes más altos de asistencia, mientras que en el otro extremo están Chiapas y Michoacán con los más bajos. Ahora bien, considerando a aquellos que sí están inscritos, la SEP reporta que el 80% de los estudiantes de secundaria tienen resultados elementales o insuficientes en las asignaturas de español y matemáticas. Y, de nueva cuenta son las instituciones particulares las que tienen mejores puntajes, no obstante, aún en este caso, no llegan siquiera al 50% (44.5% y 36.9% para español y matemáticas, respectivamente).
     Estos números coinciden con los datos arrojados por PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos), donde, para el 2009 se advirtió que 46% de los jóvenes contaban con resultados insuficientes de aprendizaje al llegar a los 15 años, ocupando los niveles de competencia más bajos.
     Volviendo a ENLACE pero para el nivel Media Superior, encontramos que las habilidades lectoras retrocedieron en tres puntos porcentuales, de manera que los estudiantes que obtuvieron resultados “elementales o insuficientes” pasaron de 45.7% en 2011 a 48.7% en 2012. Por otro lado, 69.2% de los estudiantes del último grado obtuvieron resultados insuficientes en matemáticas, en contraste con el 75.3% del año pasado. Cabe mencionar que en este nivel educativo, se reduce notablemente la brecha entre los resultados de las instituciones públicas y privadas, siendo para el caso de matemáticas de 30.4% (públicas) y de 32.8% (privadas), el porcentaje de alumnos que alcanzaron resultados “buenos” y “excelentes” y de 50.6% (públicas) y 54.5% (privadas) en el caso de la habilidad lectora. 
     En conclusión, los números anteriormente señalados constituyen un foco rojo especialmente para el caso de la educación media. Igualmente importantes, son las grandes variaciones que se pueden observar entre los diversos estados y el tipo de institución educativa,  hablándonos de los enormes retos en materia de equidad e igualdad de nuestro, que nos impiden alcanzar un estándar de calidad mínimo para todos.
     Y si bien, ENLACE, como toda prueba de evaluación estandarizada tiene numerosas limitaciones como las inconsistencias que aún se presentan para asegurar la calidad de los datos, las condiciones problemáticas para su aplicación y el nocivo clima para la evaluación que se vive entre un gran número de docentes, no podemos negar que estos porcentajes son de gran utilidad para encausar nuestros esfuerzos y trabajar en la definición de políticas públicas que efectivamente traigan cambios estructurales y profundos que nos ayuden a superar nuestra condición de país reprobado.

miércoles, octubre 17, 2012

Maestros que no enseñan: ¿cuánto nos cuestan?

Autora: Marisol Aguilar Mier
Publicado: Síntesis Puebla, 12  de octubre de 2012

     En días pasados, hemos sido testigos del gran debate generado en torno a la iniciativa preferente de reforma laboral. Muchas cosas pueden opinarse al respecto, pero existe un punto crucial: la restructuración de los sindicatos para fortalecer sus procesos democráticos, la rendición de cuentas y la transparencia en el uso de los fondos provenientes de las cuotas sindicales.
     Ahora bien, tratándose del sindicato magisterial, este tema es sumamente espinoso por la cantidad de denuncias sobre el desvío de recursos públicos y las numerosas prácticas corruptas que se han podido evidenciar a lo largo de varios años. Sin duda una de las situaciones más delicadas ha sido el pago a los maestros que no están frente a grupo sino realizando tareas sindicales. De acuerdo con la iniciativa “Fin del Abuso: Alto a los Sindicatos y Más Apoyo a la Educación”, existen actualmente 22,353 comisionados sindicales en el país, es decir, “profesores” que no educan. Lo anterior, nos cuesta $1,700,000,000 pesos cada año, aumentando así, el corporativismo y la politización de los sindicatos y dañando gravemente los procesos educativos y la vida democrática de nuestro país. 
     Pero ¿por qué estos “comisionados” se ausentaron de sus labores docentes? Se reporta que algunas razones tienen que ver con desempeñar cargos de elección popular, realizar funciones para partidos políticos y desarrollar actividades sindicales. Se ha detectado además, que existen miles de trabajadores que contaron con doble asignación laboral en varias entidades y municipios, es decir, lo que conocemos coloquialmente como “aviadores” para lo que el gobierno destinó importantes sumas de dinero con el fin de realizar los pagos a estos comisionados y personal con licencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Además, estos datos podrían ser aún más alarmantes puesto que ciertas auditorías han revelado que no se informa debidamente  el personal de licencia o comisionado, generando así, un grave incumplimiento.
     Algunas organizaciones de la sociedad civil como “Mexicanos Primero” están luchando por lograr una transformación en materia educativa que, para empezar, ponga fin al saqueo y reparto del presupuesto educativo, acotando el control, poder, corrupción y falta de transparencia del SNTE y de la CNTE. Un país como el nuestro, no puede darse el lujo de despilfarrar sus recursos en favor de los intereses de unos cuantos, sacrificando la educación de nuestros niños, niñas y jóvenes, y sus posibilidades futuras. Ojalá, tengamos hoy la oportunidad de lograr cambios significativos en este aspecto pues ello es una condición básica para ofrecer una educación de calidad, que tanta falta le hace a nuestro  país. 

martes, septiembre 18, 2012

La Prueba ENLACE: Pros y contras


Autor: Marisol Aguilar Mier
Publicado: en lado B, 11 de septiembre de 2012


    El pasado 29 de agosto se publicaron los resultados de ENLACE 2012 y el Secretario de Educación, José Ángel Córdova Villalobos, habló de los logros educativos del sexenio. No obstante, valdría la pena recordar de qué se trata esta polémica prueba de evaluación a gran escala y en qué contexto se ha desarrollado, pues sin duda, ello ayudará a un mejor análisis de la misma.
     ENLACE (Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares) es una prueba estandarizada diseñada y aplicada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) que se empleó por vez primera en el 2006 con la finalidad de diagnosticar y valorar el rendimiento académico de los alumnos, principalmente en relación a la habilidad lectora y matemática, en función de los programas educativos establecidos. Se busca generar a partir de ella, un sistema de información comparable para identificar aspectos que se deben mejorar y fortalecer, comunicando oportunamente sus resultados.
     Sin embargo, ENLACE tiene, como todo, pros y contras. Para empezar, existen fuertes cuestionamientos  hacia la evaluación a gran escala pues se considera que no es posible evaluar aprendizajes a través de un examen de reactivos de opción múltiple, por lo que un buen número de analistas de la educación afirman que, en el mejor de los casos, lo que estas pruebas evalúan son la memoria o el buen tino de los alumnos para acertar en sus respuestas. Por lo tanto, hablar de evaluación de aprendizajes es un objetivo demasiado ambicioso donde cualquier prueba resultará limitada.
Pero ENLACE enfrenta un problema aún más grave que se relaciona con la cultura de la evaluación que tenemos en el país y con la politización de nuestro sistema educativo, cuyos intereses muchas veces están puestos en temas ajenos a la calidad y al aprendizaje. Y es que la evaluación resulta siempre un tema delicado que genera una gran cantidad de reacciones, miedos, fobias, vicios y malas prácticas, cuando su verdadera finalidad debiera ser la retroalimentación para la mejora continua. Sin embargo, dada la expansión que en la última década han tenido las evaluaciones a gran escala, propias de la “era de la examinación”, ésta pesa y mucho. Especialmente cuando se destinan fondos para “recompensar” a las escuelas y a los docentes cuyos alumnos obtienen los mejores resultados y cuando se ha convertido en un componente esencial para la evaluación universal del profesorado. Y ya hemos podido ver sus consecuencias: maestros ocupando las plazas manifestando su rechazo, paros, entrenamientos especiales para responder la prueba, robo de exámenes para su posterior venta, secuestro del material evaluativo para bloquear su aplicación e inclusive, docentes irrumpiendo en las aulas violentamente para arrebatarles la prueba a los alumnos que intentaban responderla. ¿En qué nos benefician estas reprochables conductas?
     Con lo anterior queda más que clara la necesidad de reformas significativas en la estructura y organización del magisterio y además, la importancia de focalizar las condiciones de desigualdad y pobreza que no permiten la aplicación equitativa de la prueba. Por ello, no es de extrañar que en los resultados del 2012, sean de nueva cuenta las instituciones privadas las que obtienen los mejores resultados, y sean además, las poblaciones más rezagadas las que por contraste, se encuentran en los últimos sitios.
En respuesta a lo anterior, Mario Rueda (presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación), considera que hay un “amplio déficit” educativo ya que la mayor parte de los estudiantes obtuvieron resultados elementales o insuficientes. Por ejemplo, a nivel nacional y en promedio, el 80% de los alumnos de tercero de secundaria tienen resultados elementales o insuficientes en las áreas de matemáticas y español; y el 74. 5%, el mismo nivel de insuficiencia en ciencias.
     Y aunque en el discurso del Secretario de la SEP se escucharon frases como “gran triunfo”, “superamos metas” ó “avance histórico”, no hay que olvidar que aún hay mucho por hacer porque los resultados siguen siendo insatisfactorios. Hay varias inconsistencias para asegurar la calidad de los datos y las condiciones de aplicación de ENLACE. Todavía falta mucho para generar un clima propicio para la evaluación y aún es preciso mejorar cuestiones de tipo técnico y metodológico para contar con información más útil y pertinente. Falta también aprender a leer y a ir más allá de los resultados para encontrar nuevo sentido a esta prueba mediante un análisis de su contenido y estructura pedagógica. Falta muchísimo todavía, para que dichos resultados efectivamente desemboquen en políticas públicas y en cambios de fondo y no sólo de forma.
     No obstante, también hay que reconocer que este tipo de ejercicios han puesto en la mesa la importancia de la evaluación educativa, contribuyendo al debate y discusión de temas fundamentales para nuestro país y permitiendo a la sociedad civil participar de manera más directa en las decisiones sobre la educación. Además, no resulta pequeño el enorme esfuerzo de innumerables personas para lograr que cada año se impriman cerca de 160 millones de hojas, se empaquen en más un millón de cajas para entregarlas a más de 785 mil grupos de más de 147 mil escuelas de básica y media superior. Adicionalmente, hay detrás un equipo de pedagogos, académicos y especialistas que han contribuido en el diseño, instrumentación, aplicación y recopilación de la prueba, así como en la construcción de un sistema de información que antes no teníamos.
     Para finalizar, podríamos decir que a pesar de sus luces y sombras, ENLACE, como toda prueba, es limitada y aún muy joven para descalificarla o alabarla. Los retos son grandes, pero cuando menos, ha iniciado el camino de la evaluación.

lunes, agosto 27, 2012

Iniciando un nuevo ciclo escolar: algunos números para reflexionar…


Autora: Marisol Aguilar Mier
Publicado en Puebla on line el 21 de agosto de 2012.

Este lunes 20 de agosto inició un nuevo ciclo escolar. De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP), ello implica que 27.5 millones de estudiantes de los niveles Pre-escolar, Primaria y Secundaria, Capacitación para el Trabajo y Normalistas, regresaron a las aulas en 234 mil escuelas públicas y privadas de estos niveles en todo el país. 

¿Y qué implicaciones tienen estos números para nuestro sistema educativo?

Empecemos por el tema de la cobertura. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el Censo de Población y Vivienda realizado en el 2010, en México 94 de cada 100 personas de 6 a 14 años asisten a la escuela. Dicho número, afortunadamente, se ha ido incrementando en los últimos cuarenta años y especialmente relevante resulta el hecho de que el porcentaje de niñas que asisten a la escuela es del 95%, logrando la equidad con respecto a los niños, que cuentan con un 94.5%. 

No obstante, las oportunidades para asistir a la escuela todavía no son las mismas en todo el país, por lo que prevalece aún una condición de desigualdad. En entidades como Hidalgo, Tlaxcala y el Distrito Federal, 96 de cada 100 niños de 6 a 14 años asisten a la escuela, mientras que en Chiapas son 91 de cada 100.

Y si bien, aunque estamos cerca de lograr una cobertura al 100% en la educación básica, esto no es igual para la educación media y media superior. Es decir, para el 2010, del total de población a nivel nacional de entre 15 y 19 años, 43% no asiste a la escuela. Son el Distrito Federal y Sonora quienes tienen los porcentajes más altos de asistencia, mientras que en el otro extremo están Chiapas y Michoacán con los más bajos. 

Para las personas de 20 años o más, que normalmente son quienes se encontrarían en las universidades, tenemos que únicamente 5 de cada 100 habitantes en ese rango de edad, asisten a la escuela. 

Por otro lado, el INEGI muestra que al 2010, los habitantes de 15 años y más tienen 8.6 grados de escolaridad en promedio, lo que significa un poco más del segundo año de secundaria. No obstante, de nueva cuenta, hay marcadas diferencias entre las entidades federativas pues mientras que para el Distrito Federal este número es de 10.5, para Chiapas es de 6.7. En el caso de Puebla, es de 9 grados.

Y dejando por ahora la cobertura y la permanencia ¿qué hay de la calidad? En nuestro país son cada vez más frecuentes los esfuerzos por evaluar los resultados del sistema educativo y, si bien, estas evaluaciones pueden tener inconsistencias, tanto en su diseño, metodología finalidad y uso, son hoy por hoy una fuente de datos de vital importancia para repensar la educación en México. Y ¿qué nos dicen estas pruebas? Veamos algunos ejemplos. 

La prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) es un instrumento de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que se realiza de manera trianual a una muestra de jóvenes de 15 años para evaluar competencias en lectura, matemáticas y ciencias. En el 2009 los resultados que obtuvo México señalan que ocupamos el lugar 48 de entre 65 naciones (33 de la OCDE). Se advierte que 46% de los jóvenes tienen resultados insuficientes de aprendizaje al llegar a los 15 años, puesto que se ubican en los niveles de competencia más bajos. Esto significa que al finalizar la secundaria o cursar el primer año del bachillerato, los estudiantes apenas reconocen en un texto ideas sencillas, su conocimiento científico es limitado y en matemáticas sólo tienen las habilidades de resolver operaciones “rutinarias” en donde se les dan instrucciones directas y en situaciones explícitas. 

Por su parte, la prueba ENALCE, aplicada por la SEP para diagnosticar y valorar el rendimiento académico de los alumnos, nos señala los siguientes resultados en el Estado de Puebla (2011). Respecto al nivel de logro, tanto en matemáticas como en español, cerca del 60% de los alumnos evaluados en el nivel de Primaria muestra un desempeño “Insuficiente y Elemental”, contra sólo un 40% ubicado en “Bueno y Excelente”. En Secundaria, estos porcentajes son de alrededor de 83% contra 17% respectivamente. En ambos casos son las escuelas particulares las que alcanzan puntajes más altos, a diferencia de las públicas, las indígenas y telesecundarias.

Con todo lo anterior, podemos apreciar grandes retos para la educación. En primer lugar, es necesario continuar trabajando para ampliar la cobertura e incrementar los años de escolaridad. En segundo lugar, establecer estrategias que se desprendan de los resultados de estas evaluaciones, con el fin de ir mejorando el desempeño y rendimiento escolar, en especial, en la educación media y media superior en las instituciones públicas y aquellas ubicadas en poblaciones indígenas. Ojalá, en este nuevo ciclo escolar se redoblen los esfuerzos para lograr verdaderos avances. No olvidemos que una población con educación de calidad contribuirá a un mayor desarrollo, pues mejores personas, conforman mejores sociedades.  

lunes, junio 04, 2012

Evaluación Educativa en México


Autora: Marisol Aguilar Mier, 
Publicado: en lado B, 10 de abril de 2012

     El pasado mes de marzo vivimos en nuestro país una intensa actividad en materia de evaluación educativa. En primer lugar, los días 27 y 28 se llevaron a cabo las pruebas ENLACE (Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares) que por quinto año consecutivo realiza la Secretaría de Educación Pública. Su finalidad es diagnosticar y valorar el rendimiento académico de los alumnos, principalmente en relación a la habilidad lectora y matemática, en función de los programas educativos establecidos, tanto para la educación básica como para la media superior. En segundo lugar, el día 20 de ese mismo mes inició la aplicación de la Prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) la cual, es un instrumento internacional de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Se realiza de manera trianual a una muestra de jóvenes de 15 años con la finalidad de evaluar una serie de competencias y su aplicación para resolver situaciones de la vida diaria, en las áreas de lectura, matemáticas y ciencias.
     El panorama anterior, nos ofrece una oportunidad inigualable para reflexionar sobre la calidad de la educación en nuestro país así como para generar una cultura de la evaluación más sólida y fructífera. ¿Por qué? Porque tenemos ante nosotros la aplicación de una prueba nacional que ofrece resultados por alumno, por escuela y por entidad federativa y la aplicación de una prueba internacional que compara el nivel educativo entre diversos países. No obstante, desafortunadamente los resultados de México en las evaluaciones masivas están lejos de ser satisfactorios. Por ello, como cabría esperarse, este tipo de ejercicios generan reacciones de todo tipo: el rechazo, la desconfianza en cuanto a la validez y confiabilidad de las pruebas y su real capacidad para medir aprendizajes, y, en algunos (los menos por cierto), la adhesión y el entusiasmo, al considerarlas una fuente de información valiosísima para la toma de decisiones y la creación de políticas públicas para mejorar la calidad de la educación.
     Pero, más allá de las simpatías o antipatías que este tipo de pruebas suelen generar y dejando a un lado los resultados alcanzados en ellas, reflexionemos un poco más sobre cómo surgen para comprender mejor sus alcances y limitaciones.
     Comencemos por su origen. La evaluación, ciertamente, no es nada nuevo. Desde que los sistemas educativos se consolidaron como tales, los profesores han afrontado el reto de identificar los logros y avances de sus alumnos. No obstante, esta evaluación no siempre se ha llevado a cabo de la misma manera, bajo los mismos principios y con los mismos fines por lo que los desniveles en su tipo y calidad entre un docente y otro son muy marcados.
      Lo anterior, generó una fuerte crítica a la calidad de la educación, de la docencia, de los aprendizajes y en específico a la dudosa “objetividad” y validez de las evaluaciones que realizan los profesores, por considerarse de tipo “casero” y muchas veces, sin fundamento o rigor. Para contrarrestar este efecto que se consideraba negativo, se buscó elaborar instrumentos diseñados por expertos que permitieran medir los niveles de rendimiento y los aprendizajes de los estudiantes así como hacer comparaciones para mejorar la calidad de todo el sistema educativo en su conjunto. Esto, mediante la evaluación a gran escala, la cual, se refiere a la aplicación estandarizada de pruebas a grandes números de alumnos, para apreciar el nivel de aprendizaje que se alcanza en el sistema educativo de todo un país, región o distrito. A diferencia de la evaluación áulica que es la que realiza el propio profesor, con sus propios instrumentos y dentro de un salón de clase.
     Nuestro país no ha sido ajeno a estas tendencias mundiales y en las últimas décadas han proliferado este tipo de evaluaciones, aunque es en los 90´s donde cobran mayor auge y más recientemente en el 2002, con la creación del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE). Y en este contexto, si bien cabe reconocer que lo anterior ha contribuido notablemente a la creación de una mayor cultura de la evaluación y a la comunicación y difusión de sus resultados, también es cierto que la complejidad de la función evaluativa ha ocasionado una fuerte politización en sus fines, usos y propósitos.
     No obstante, la experiencia acumulada nos dice que las pruebas a gran escala son una estrategia muy valiosa para orientar y apoyar los esfuerzos en la búsqueda de la mejora de la calidad educativa a nivel macro, y como apoyo y complemento a las evaluaciones de los maestros (nunca como su sustituto). Finalmente y como dice F. Martínez Rizo, experto en evaluación educativa, la alternativa no es otra que la de un sistema de evaluación que combine de manera más equilibrada evaluaciones a gran escala parsimoniosas y consistentes, con un rico trabajo de evaluación formativa en aula a cargo de los maestros. 
     También es preciso tener muy presente que la evaluación, sea en el aula o sea a gran escala, no debe ser nunca vista como un fin o como una moda, sino como un medio para la mejora de la calidad educativa, a partir de la reflexión seria y sistemática, de sus resultados.