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viernes, marzo 13, 2015

El administrador de empresas posmodernas.

Autor: Jorge Luis Flores Romero
Publicado en Puebla on line
Durante más de un siglo, los autores clásicos de la administración han realizado grandes aportaciones en este campo. Por sus teorías y aportaciones, son considerados referentes fundamentales para el estudio de las escuelas científica, de las relaciones humanas y clásica. No obstante la fecha en surgen y el tiempo transcurrido, el conocimiento acumulado es vigente hoy día, pues la administración es, en estricto, la puesta en marcha y un compendio de teorías y aportaciones, paradigmas y preceptos, técnicas y herramientas que se emprenden e implantan para a hacer de las instituciones y empresas, entidades eficientes y productivas, rentables, duraderas y competitivas.  ¿Qué ha cambiado?
          Para cumplir con sus metas, las empresas requieren de un administrador y líder que cuente con visión  y perspectiva multidisciplinaria y holística, de liderazgo efectivo. Administradores eficientes, eficaces y bien adaptados a la enorme movilidad de mercado. Individuos que actúen y se desempeñen de manera congruente y consistentemente en apego a principios y valores éticos. El doble discurso no tiene cabida. Los colaboradores son sumamente perceptivos. Desean que sus líderes los conduzcan por los caminos que han diseñado conjuntamente para enfrentar los períodos de crisis y adversidad que caracterizan los actuales entornos socio económicos y políticos.
          Los preceptos y paradigmas del management y la administración posmodernos, dan cuenta de que se requiere líderes con mentalidad de estrategas, gerentes y empresarios que conforman la alta dirección, se caractericen por su ubicuidad, asertividad y proactividad. Personas automotivadas con juicios preclaros sustentados en la perspectiva interna del negocio y del cliente. Que cuenten también con un efectivo pensamiento financiero y la disponibilidad de innovación y aprendizaje, pero ante todo, personas capaces de definir objetivos y metas, diseñando las acciones estratégicas para cumplirlos, con pleno conocimiento del contexto socioeconómico en donde habrán de enfrentar además, los retos que representa garantizar supervivencia y éxito.
          El cambio que se exige a los administradores, obedece y debe dar respuesta a las teorías posmodernas de la administración, en donde las organizaciones asumen nuevas forma y estructuras. Los modelos organizacionales están evolucionando de empresas funcionales y autocráticas, a organizaciones flexibles, dinámicas y evolutivas, es decir, organizaciones orgánicas. ¿Qué las caracteriza o distingue a las organizaciones posmodernas de aquellas burocráticas y mecanicistas del siglo XIX y XX? Que para garantizar su supervivencia han cambiado su enfoque de funcional a humano. Son organizaciones en donde las cualidades de los trabajadores, su personalidad, la creatividad, el trabajo en casa, y dejar a los colaboradores  la libertad de hacer y de crear, son ahora nuevos paradigmas que el administrador adopta como ejes de su liderazgo. Criterios que conforman ahora una cultura organizacional impensable para Henry Ford o Frederick Taylor.
          Más que el beneficio financiero o la utilidad inmediatos, las organizaciones posmodernas prospectan su adaptabilidad al entorno y  dirigen acciones para la generación y gestión del conocimiento. Los administradores son ahora conscientes de que cada empresa es un ser social vivo, dinámico, con una personalidad y competencias únicas. El reto será hacer de estas competencias una ventaja competitiva para la generación de valor. El castigo, las represalias, la política y los juegos de poder, siguen presentes, pero no se oprime, ni se violenta a la persona. En el marco de la ley, se le respeta para promover una competencia sana y la lucha de facciones por alcanzar los mejores resultados.

         Hoy día, los administradores promueven la comunicación informal y las relaciones interpersonales positivas. Son proclives a descentralizar la toma de decisiones y no están preocupado por la baja de las ventas, sino por encontrar soluciones a la desmotivación. No castigan, impulsan el trabajo colaborativo. Suprimen niveles jerárquicos para allanar el camino hacia los colaboradores; responden eficientemente en situaciones de alta incertidumbre. Son ante todo, democráticos y sensibles, empáticos a las necesidades humanas. Saben que la alta productividad y el entusiasmo, son dos efectos que confirman la satisfacción por el trabajo. Las empresas más valiosas del mundo: Google, Facebook y  Apple, son posmodernas.

jueves, abril 03, 2014

El Trueque en el Siglo XXI

Autor: Jorge Luis Flores Romero
Publicado: La Primera de Puebla, 21 de marzo de 2014

     El Trueque, que no obstante ser un acto de intercambio de 
bienes que data dese el paleolítico, época en la que no existía el 
concepto de servicios, y cuya característica fundamental es que 
se realizaba sin mediar el dinero, por definición, el Trueque es 
una acción que gramaticalmente proviene del verbo trocar, es 
decir, cambiar. En este artículo el Trueque se indicará con 
mayúscula, sólo para los efectos de distinguirlo como producto 
de la reflexión como fenómeno económico y así exponer dos 
ideas centrales: El Trueque como un Proceso de Significaciones; 
y un enfoque actual y vigente del Trueque como actividad de 
intercambio en contexto de la realidad social.
    La argumentación fundamentada del presente trabajo cumple el 
propósito de demostrar que el Trueque es una actividad humana 
que aún hoy día se realiza, tanto desde las tradiciones, usos y 
costumbres de los pueblos, como aprovechando las tecnologías 
de la información y la Internet. Cierto. Existen efectivamente 
sitios Web que promueven el libre intercambio sin mediar el 
dinero, pero estos procesos no pueden estar exentos del factor 
social y antropológico que representa.
     En el contexto de la competitividad, se suceden los actos de 
comercio. No obstante, esto no ha sido así, o al menos, el 
procedimiento, el intermedio de dinero, no ha sido siempre la 
constante. El Trueque surge sin que existiera de por medio la 
percepción o noción monetaria. La racionalidad instrumental del 
dinero. Pero la racionalidad del valor, la ponderación y 
objetivación del bien y sus beneficios, eran inherentes a la 
condición humana de razonar. Razonamiento no lineal, no igual, 
no determinado de manera idéntica para todos los individuos, 
sino diferenciado y establecido en función de su propia 
subjetividad. La del sujeto. Individuo sujetado a su propia 
estructura de pensamiento y construido socialmente.
     Realizada la semblanza sobre la problemática y perspectivas que 
plantea la explicación a lo que es un
ser humano y cómo y 
porqué actúa, a Clifford Geertz se le ha considerado como el 
creador de la llamada "antropología simbólica", que en contraste 
con la antropología cultural convencional, identifica una forma 
de concebir el trabajo antropológico utilizado en la definición e 
interpretación de aquellos agentes a los que estudia. La antropología simbólica se centra en las diferentes maneras en las que la gente entiende su entorno, así como las acciones de los demás miembros de su sociedad.
     Estas interpretaciones se establecen por medio de símbolos y 
procesos, como por ejemplo los rituales a través de los cuales, 
los seres humanos establecemos significados a nuestras acciones. 
En definitiva, se trata de una forma de lenguaje. Según Geertz, 
en cada sociedad el hombre cae permanentemente en la 
necesidad de obtener lo que él llama "fuentes de iluminación 
simbólica", que le ayudan a realizar un completo sistema de 
significados, que habrán de constituirse en la base de la 
construcción de la identidad del sujeto.
     El Trueque como actividad, interacción e intercambio social-
económico.
     Explicado lo anterior, el ejercicio y desarrollo de este apartado 
es conclusivo y los desagrego puntualmente en las siguientes 
premisas de que el Trueque es una actividad humana. Por lo 
tanto, no exenta de una significatividad; y de que se trata del 
acto humano del intercambio más antiguo que surge y se realiza 
a partir de los excedentes, es decir, el Trueque es posible si 
alguien posee un bien que puede intercambiar por otro, cuando 
ese bien que posee le resulta como algo adicional, suplementario 
y relativamente innecesario para su supervivencia. En cambio, 
percibe y se da cuenta, en ese cualidad humana que es el 
discernimiento, de que tiene una necesidad, una carencia, un 
deseo insatisfecho, y que quizás sea posible cubrir ese faltante, 
a partir de intercambiar los excedentes propios, con los 
excedentes de un
otro sujeto, una otra persona. Que el 
Trueque es un intercambio de bienes (y actualmente de 
servicios) que implícitamente posee un valor (en la amplia 
acepción del valor desde la perspectiva de Michel Porter.
     El Trueque es una práctica individual y colectiva cuya fecha de 
inicio es imposible precisar, si data de miles de años, previo la 
constitución del patrón dinero como medio de intercambio. Hoy 
día resulta conveniente preguntar ¿Es una práctica actual, 
vigente, viable, necesaria socialmente? La respuesta es sí, pues 
de acuerdo a una investigación preliminar en medios de 
información y la internet, al menos en México, aún pervive el 
tianguis de Trueque, y se tiene el caso del Zacualpan y 
Yecapixtla en el Estado de Morelos.
     Gracias a las tecnologías de información y comunicación 
informáticas, fue posible realizar y conocer el proyecto del 
Banco de Tiempo, un espacio donde se pueden intercambiar 
horas hombre a por horas hombre b Esto consiste en lo 
siguiente y de acuerdo a la información consultada, que puede 
ser el caso de que dadas las condiciones económicas que 
imperan de escasez de liquidez o solvencia, alguien requiere de 
los servicios de un plomero y no lo puede pagar, ¿Qué se puede 
ofrecer en contraprestación de un servicio
prestado? El médico pude ofrecer sus servicios, el profesor su 
asesoría, un herrero su mano de obra, etc. (perdón que hable en 
masculino, pero tampoco el hablar de plomeros y plomeras, 
profesores y profesoras, resuelve el asunto de la desigualdad y la 
dominancia androcéntrica paternalista de nuestra cultura 
mexicana)
     Luego entonces sí es viable, incluso, analizando su 
trascendencia, el trueque puede trastocar y perturbar el orden 
económico predominante. Bienvenido el Trueque de regreso al 
siglo XXI.
El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla. 
Este texto se encuentra en: 
http://circulodeescritores.blogspot.com
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miércoles, marzo 12, 2014

Competitividad y desarrollo en Puebla

Autor: Jorge Luis Flores
Publicado: e-consulta, 25 de febrero de 2014


     Restablecida la paz que se había suspendido durante la segunda guerra mundial, México vivió tres décadas de prosperidad económica, crecimiento interno y mejora notable de su economía con Producto Interno Bruto (PIB) creciente y alentador. En esa época, la política de sustitución de importaciones, los altos aranceles y las políticas monetarias que fueron promovidas por don Adolfo Ruiz Cortines, determinaron el surgimiento de una época denominada del "desarrollo estabilizador". Época cuya conclusión de orden multifactorial, se concreta y llega a su fin a partir de la generalización mundializada de la denominada globalización.
     Seis décadas después, en 2009, Felipe Calderón informó, como Presidente de México que el país debía hacer frente a una caída del 7% del PIB nacional, consecuencia de su cercanía y fuerte vinculación de la economía mexicana a la de Estados Unidos de Norteamérica. Asunto abundantemente estudiado, la proximidad de México, territorial, económica, y de fuerte influencia por la naturaleza de nuestras exportaciones y hacia dónde van, México ha vivido diferentes crisis sistémicas, una que aún hoy día se recuerda es la de 1995; y desde entonces, el país sigue en crisis de crecimiento económico y la estrategia para la competitividad que algunas empresas han emprendido no sólo para sobrevivir en un entorno marcado por una globalización extendida y por un modelo neoliberal que arrebata y concentra la riqueza en una pequeña porción de la población mundial, mientras que la pobreza extrema se asienta en la ingente población que enfrenta la supervivencia como su reto cotidiano.
     De acuerdo con recientes noticias difundidas ampliamente, la planta armadora de vehículos distintiva de la economía del Estado de Puebla se convirtió en la de mayor volumen de producción de las armadoras que están instaladas en tanto en Canadá, Estados Unidos y México. Con una producción de 516 mil 146 automóviles en 2013, superando a las armadoras de tecnología japonesa ubicadas en Estados Unidos
     Recordemos, la armadora alemana llegó a México hace cincuenta años y durante todo ese tiempo ha sido un factor determinante para el crecimiento de la región en donde se encuentra asentada la planta y en el 2015, esta zona se convertirá en el clúster automotriz más importante de América y uno de los 5 más importantes a nivel mundial.
     Factores determinantes para la economía de México, han sido sin duda la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio. Con este evento, México vivió un auge efímero pues llegaron grandes capitales e inversionistas que se asentaron en el país para incrementar su planta productiva y manufacturera. A partir de 1994, se inician en gran escala exportaciones de productos manufacturados por esa vorágine manufacturera y maquiladora.
     Auge que duró hasta que China entra a la Organización Mundial del Comercio (OMC) de una parte, y de la otra, la recesión económica de U.S.A. en 2001. China es hoy día reconocida como el segundo socio comercial más importante de USA, desplazando a México con los efectos económicos de este derrumbamiento que repercute aún en las exportaciones y la inversión extranjera directa, salvo casos de excepción como el de las armadoras de autos de la región poblana.
     No se puede afirmar que invertir en Puebla haya sido una decisión basada ni en costos de mano de obra ni en la infraestructura creciente y desarrollada que ofrece el Estado sino más bien como un logro del actual gobierno estatal, que frena la tendencia decreciente y de desinversión de capitales.
     Sobre esta reflexión habrá que recordar que Michel Porter ha desarrollado recientemente, una nueva visión sobre la competitividad y una teorización en torno a la Creación del Valor Compartido. Explico un poco:
     La creación de valor compartido, es un nuevo enfoque de gestión y al mismo tiempo, una propuesta que pueda unir la separación entre los intereses de los Estados, los empresariales, y los de la población o sociedad en su conjunto. En opinión de Porter, es un problema de formación pues las escuelas tradicionales de negocios educan o forman profesionales bajo esa estrecha mirada del capitalismo determinado y determinante del estatus quo socio económico y político. En cambio, la Generación del Valor Compartido prevé que se integren diferentes visiones y profesiones, en los distintos ámbitos y niveles de la sociedad, el gobierno y el empresariado. Resumiendo: El Valor Compartido es la apuesta por integrar los diferentes intereses en la creación de la ventaja competitiva, no sólo de las empresas, sino también de las personas y los países. Gestionar el progreso social es un concepto demasiado amplio que debe incorporarse en la agenda educativa y de gobierno para fortalecer las economías locales e incentivar la inversión.
     Puede inferirse que Porter se ha reinventado a sí mismo. Su generación de valor y la cadena de valor, las ventajas genéricas y sostenidas son teorías y conceptos que habrán de estudiarse bajo esta nueva mirada.

Sería deseable que Puebla fuera el primero de muchos ejemplos de la Generación de Valor Compartido: Empresa, Sociedad, Estado, Profesionales, Clientes. Todos los involucrados con una visión de futuro para la atracción de nuevos capitales e inversiones para el crecimiento de nuestra deteriorada economía nacional.

El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

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jueves, noviembre 07, 2013

¿Autoridad o Poder?

Autor: Jorge Luis Flores Romero
Publicado: en lado B, 17 de octubre de 2013


     Diversos autores y desde diferentes disciplinas, se han generado múltiples visiones y teorías en un esfuerzo por explicar qué es el poder y cómo éste se constituye en instrumento de dominación al interior y exterior de las organizaciones. Estudios de los que derivan las premisas de elaboración de este artículo.
    Primero: El poder puede derivar de la autoridad formal, facultad que confiere el puesto o la posición que se tiene en una estructura organizacional, y que se traduce en influencia o capacidad de mandar sobre una o más personas. La autoridad puede deformarse en poder. Cuando el jefe manda, se obedece, no se cuestiona muchas veces el cómo alcanzar los fines y objetivos. A veces, dejando de lado la perspectiva de los valores y la filosofía de las organizaciones.
     Segundo: Que la facultad que se confiere al subordinado, para que acceda y participe en la tomar decisiones en el ámbito de sus responsabilidades o en el puesto que se ejerce, se conoce como empoderamiento, y que esta atribución, también puede traducirse en poder cuando las decisiones no obedecen o no se inscriben en la racionalidad y la lógica institucionales. Es poder cuando se buscan intereses personales de quien ejerce el puesto o toma las decisiones, pues ha sido investido de la facultad para actuar y decidir en nombre de la organización o empresa donde colabora.
     Tercero: El poder es inherente a la condición humana y su existencia no se puede entender sino a través de la comprensión de sus representaciones en la interacción humana. Michel Foucault explica que una relación de poder es un modo de acción que no actúa de manera directa e inmediata sobre los otros, sino que actúa sobre sus acciones: una acción sobre la acción, la dominación es una fuerza que somete, quiebra, destruye …una relación de poder se articula sobre dos elementos, ambos indispensables para ser justamente una relación de poder: que "el otro" aquel sobre el cual ésa se ejerce) sea totalmente reconocido y que se le mantenga hasta el final como un sujeto de acción …
     El poder se expresa y manifiesta por las acciones que precisamente el otro realiza por mandato del que le ordena, luego entonces, es poder, no antes, no después. Es dominación pura y legitimada por la jerarquía de autoridad, diría Max Weber.
     Las organizaciones son el asiento fundamental de las relaciones cotidianas entre los hombres y que estas relaciones se rigen por la contradicción orden/desorden, porque poseen en si mismas la inercia de lo existente. Surgen así dos asuntos trascendentes para una explicación de la teoría del poder en las organizaciones: El poder intrínseco en la interacción humana; y la perpetuación/reproducción de estructuras de poder en donde incide de manera significativa la naturaleza opresiva del ser humano. Situación que debela la naturaleza no neutral del que ordena, de sus técnicas y procedimientos, lo que permite redescubrir el poder como eje analítico clave para el estudio también del comportamiento humano en las empresas e instituciones.
     Y es verdad, el poder rige, regula, determina y estructura la interacción e interrelación de los individuos y las organizaciones. A partir de la percepción y ejercicio de nuestro poder, al tomar decisiones y durante la gestión, los sujetos construimos y deconstruimos la visión que tenemos de nosotros mismos, es decir ¿Qué deseamos? Y en consecuencia actuamos y decidimos en tanto que somos actores organizacionales, investidos del aura de la autoridad, es decir, el poder fáctico y pragmático. El poder para tomar decisiones es decir, empoderamiento.
     Evidentemente, los dominados tampoco podrán desprenderse de su condición de sometimiento y obediencia, sino hasta el momento en que les sea posible modificar las estructuras o modificar el papel que se protagoniza en las organizaciones. Mientras tanto, quedará vigente el deseo de poder. El Poder, dicen los expertos, es el detonante de la puesta en marcha de la verdadera identidad de una persona. El poder representa también un deseo, un anhelo que vive y del cual, el sujeto no puede desprenderse porque esto implicaría, desprenderse de la propia identidad.
     Explicado lo anterior, es posible confirmar que el poder se encuentra presente en nuestras vidas. En las acciones y decisiones, a todos los niveles, en todos los ámbitos. El poder trasciende fronteras, espacios y tiempos. Pero el acceso al poder y su ejercicio, continuarán rigiendo la desigual relación entre los sujetos, en una lucha constante por invertir el orden actual de la dominación. Es verdad, desearíamos liberar a los dominados y remitir a los poderosos al orden y a la subordinación. Lo cual nos remitiría irremisiblemente a nuevas formas de dominación. Efectivamente, el poder es relacional y se expresa y manifiesta en las acciones.
     Es posible concluir que el poder puede conformarse no solo en una teoría o una forma de dominación, sino también en categoría de análisis para el estudio de las organizaciones, y que la gestión, es decir, el despliegue consciente de nuestras acciones en el cumplimiento de una tarea o una función. Sin embargo, la realidad nos muestra que muchas de las decisiones y el empoderamiento no obedecen a la razón ni a la reflexión, es decir, no se puede afirmar que efectivamente sean producto de la habilidad cognitiva del ser humano de razonar.
     Vincenti De Gaujelac afirma que algunas decisiones pueden hacer y transformar la buena fe de la función, en gestión depredadora. Afección que surge cuando hacemos uso de nuestro puesto y nuestro poder para dictar mandatos que debieran ser incumplibles. Tal es el ejercicio de poder que se traduce en dominación, y que finalmente, es punto de quiebre de la igualdad y la equidad. Resulta indispensable entonces, contribuir en la construcción de alternativas de solución a problemáticas de la desigualdad social, iniciando desde el seno mismo de las organizaciones.

miércoles, marzo 13, 2013

LAS ENFERMEDADES ORGANIZACIONALES


Autor: Jorge Luis Flores Romero
Publicado: La Primera de Puebla, 20 de febrero de 2013.

El objetivo de este artículo es desarrollar dos ideas centrales de sus correspondientes autores, ambos preocupados por estudiar por qué las organizaciones no alcanzan a sobrevivir en esto que conocemos como la turbulencia del mercado neoliberal.

En estricto, la operación y funcionamiento de las organizaciones pueden verse afectados por diversos padecimientos, mismos que al no ser detectados ni atendidos a tiempo, pueden derivar en una crisis de salud organizacional. Por supuesto, es comprensible y deseable que los especialistas y responsables de la dirección y control intervengan a tiempo, pues si los ejecutivos y directores empresariales estuvieran en posibilidades de actuar en forma oportuna y con efectividad, presentando propuestas y el tratamiento necesario a las diversas enfermedades, quizás podrían sanarlas y asegurar así, su permanencia y éxito en la vorágine que contextualiza y distingue a las economías actuales.

Es real el hecho de que muchas empresas y organizaciones perviven enfermas, con una menguada pero sostenible salud financiera que asegura su permanencia en los mercados, hoy día, altamente competitivos. Por esta razón, líderes y dirigentes deben tomar muy en cuenta los primeros síntomas, que casi siempre se traducen en malos funcionamientos, es decir, problemas de salud organizacional que se van a reflejar en un bajo rendimiento o productividad. Situación que da pauta a la metáfora de la salud del cuerpo y la mente humanos, y en general de cualquier organismo.

Para abordar el tema central de este trabajo, habría que introducir al lector en esta metáfora desarrollada ampliamente por Henri Savall, quien afirma en sus escritos que la organización es como el cuerpo humano, tiene una cabeza, es decir, un líder. Que tiene también un “brazo derecho”, y quizás el dedo meñique”de la estructura sea un puesto o función específicos. La organización puede tener un “cerebro” que coordina un cuerpo articulado, consciente, con actividad motriz, orgánica y mental.

Si así se percibe a la organización, observaremos que a veces “no avanza”, como si las piernas no le funcionaran. Organizaciones sostenidas por un cuerpo cansado, enfermo. Otras veces, se tienen problemas de visión, y auditivos. Pareciera que no escucha, no ve, no hace caso a lo que pasa en su entorno, o nos damos cuenta de síntomas de esclerosis, insuficiencia respiratoria e incluso, avisos de un próximo infarto.
Podemos ir siguiendo esta idea de la organización como un cuerpo vivo. Un cuerpo que siente, que funciona, que trabaja, pero que también se enferma, y sus enfermedades pueden ser del cuerpo, o de la mente. De simples a graves, pasajeras, crónicas o mortales.
La segunda idea central de este trabajo proviene Vincent De Gaujelac, estudioso del amplio campo del conocimiento que abarca la administración, dirección, planeación, estrategia, negociación y el manejo del conflicto en las organizaciones, que desde la perspectiva posmoderna se debe percibir primero como una entidad social, viva, y por tanto, sujeta como todo ser a las afecciones y enfermedades, pero además, cada empresa, institución u organización, se distingue por su dinamismo y su complejidad lo que hace de su estudio una labor ardua y por demás muy especializada. La comprensión y análisis sistémicos de esa complejidad, es decir su estudio profesional, profundo y total, debe así  comprender tanto a las funciones como a los colaboradores y actores organizacionales, en donde cada elemento no es sino una célula de ese gran organismo que en su gran conjunto, vienen a conformar y dar vida a esa construcción social que conocemos como organización, producto social deliberado que comparten el hecho de que sin excepción, más tarde o más temprano, adolecen de alguna o varias de las enfermedades que las describen como disfuncionales.

Tenemos así las dos ideas centrales ya delineadas: La funcionalidad y las enfermedades. Ambas constituyen los ejes centrales de la metáfora que aquí se ha explicado. Las enfermedades organizacionales.

La relevancia de abordar este tema es debido a que las economías locales y mundiales, se sostienen justamente en esa bastedad de organizaciones, que en estricto sentido, son todas susceptibles de enfermar.

¿La cura a las enfermedades? Extraño, la medicina y el medicamento no provendrán necesariamente de las ciencias de la administración o de la gestión. Corresponderá y debe ser un producto interdisciplinario, pues participan la antropología, la sociología, las ciencias del comportamiento, la psicología, la etnografía y la lingüística, entre otras disciplinas. Un conjunto de ciencias que a su vez conforman la amplia perspectiva de los estudios organizacionales, campo en el que se prepara a los especialistas en el diagnóstico y el análisis organizacional, es decir, a los médicos de las organizaciones.

No obstante, no habrá cura ni enfermedad tratable sin la voluntad y la disposición de los líderes y los gerentes, y de aquellas personas responsables de emprender las propuestas de cambio organizaciones.
Nada es posible sin la colaboración humana y la disposición al cambio.

** El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com.

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Masculinidades que se transforman


Autor: Jorge Luis Flores Romero
Publicado: Síntesis Puebla, 14 de febrero de 2012

    ¿El concepto de masculinidad es el mismo con el que se identificaron nuestros padres o abuelos? En este artículo se introduce al lector en el cambio que se ha producido en las identidades de género en las décadas recientes, acentuado en los dos últimos años. Cambio que se explica a partir de dos vivencias: La primera vez que escuché que la identidad de género es una construcción social del imaginario, y que esta construcción es evolutiva y cambiante, simplemente no comprendí nada. Un lenguaje demasiado complejo para mí. Ahora tampoco pretendo ser experto en el terna, ni mucho menos trataré de explicar los resultados de investigaciones, de tal manera que pueda perder a mis interlocutores en la inmensidad de las teorías y tratados feministas y de género. Mis relatos, tienen el propósito de hacer explícito a qué se refieren los especialistas cuando hablan de identidades de género, y del cómo percibo sus cambios de forma, a lo que denomino: transfiguración de las identidades de género.
     Vivencia uno: miércoles 18:40 horas, el metro de la ciudad de México en dirección a Barranca del Muerto. Resulta extraño, un vagón bastante vacío para esa hora de la tarde noche, al grado que sólo unos cuantos viajantes permanecían de pie en el convoy. En la estación Constituyentes sube un hombre joven, pues calculo su edad entre los 25 y 28 años. En la mano derecha un portafolios, al hombro una maleta, con el brazo izquierdo sostiene a un bebé de meses de nacido, a lo mejor de 3 o 6 seis meses. Haciendo malabares se recarga en la puerta para subir la mochila al hombro que resbala continuamente. Ahora me doy cuenta que es la pañalera, de la que sobresale un cobertor azul celeste (luego entonces el bebé es varón, sería inadmisible que la cobija fuera rosa, color apropiado para una niña) No cabe duda, imagino que viene de la guardería o de casa de la mamá de ella o de él, que les ayuda a cuidar el bebé mientras trabajan, Quizás se trate de un joven viudo o papá. soltero ¿Lo abandonó la mujer? El tiempo que transcurre entre el cerrar de la puerta del tren y su puesta en marcha, agitó la pañalera. Tiempo que resulta suficiente para que se agolpen en mi mente estos pensamientos. Reacciono instintivamente. Me levanto para cederle el asiento. Sorpresa, también otro señor se me ha adelantado por fracciones de segundo y casi al unísono decimos siéntese. Mis pies tuvieron suerte porque aceptó la palabra de mi vecino de banca. El joven se sentó a mi lado. Arropó al bebé, le dio sendos besos, acarició sus mejillas y plácidamente sacó de la pañalera un biberón con algo que parecía té y dio de beber cuidadosamente, servilleta en mano, a su hijo.
     Vivencia dos. Me encuentro regresando de una comida de trabajo. En el auto viajamos mi colega y un subalterno. Desvío mi mirada al asiento de atrás y me doy cuenta que el saco de mi colega está arrugado, con claras muestras de que le hace falta un servicio de tintorería. Se percata de mi maliciosa mirada. "Bueno", me dice, "hoy en la mañana apenas me dio tiempo de planchar mi camisa, y al saco también le hace falta ¿verdad?" El otro compañero responde por mi "te recomiendo Niágara en spray, o el nuevo que no sé cómo se llama pero sirve para desarrugar y facilita el planchado, lo venden en el súper, yo tengo la plancha de vapor portátil, de meditas, dos mil y pico de pesos en Palacio, pero la verdad te ayuda mucho" Extraña conversación. Sólo acierto a decir que yo plancho mi camisa a la antigua, cómo debe ser. Rociada con agua y hecha bolita un rato antes de pasar la plancha, aunque sea de vapor.
     ¿Cuándo tres caballeros de respetable talante y apariencia abordarían un tema tan vano como el planchado o las compras del súper? ¿Cuándo un hombre que se preciara de tal, cedería su lugar en el metro a otro caballero? ¿Alguna vez escuchó que los hombres no besan a los hijos? ¿Que la labor del cuidado del bebe es exclusivo de las mujeres? Lo aquí expresado es muestra de que ha quedado rebasado aquello que habíamos construido en la mente acerca de lo que significa ser hombre. La transfiguración de género es ese cambio en la percepción de lo que aprendimos a conocer como masculino o femenino, de lo que significaba ser hombre o ser mujer y sus roles sociales, porque así estaba determinado.  
     Hemos evolucionando hacia nuevas concepciones y atributos de la feminidad y la masculinidad. Afortunadamente más para bien que para mal, en beneficio evidente de nuestros hijos e hijas, que ahora se ven recompensados con las muestras de cariño de su padre, por el simple hecho de ser sus hijos. Afortunados los padres y afortunadas también las mamás que ahora comparten la crianza yel cuidado de los hijos, sin dejar de ser verdaderos hombres o mujeres, ni verdaderos padres o madres.
     Atrás quedará la regla social que establecía lo "normal" y lo "natural". En el recuerdo estarán las asignaciones genéricas que históricamente definían los roles sociales de los sexos, así como los comportamientos correctos y adecuados de cada persona según sus atributos genético fisiológicos. Afortunado el padre que ha dejado de reprimir sus expresiones de afecto, porque esas manifestaciones, le decían, mermaba su masculinidad y le degradaban socialmente.
     Qué bien que sean nuevos referentes y formas las que construyen, estratifican, ordenan, jerarquizan, al ser y lo social. Bienvenidas las nuevas representaciones de la masculinidad.