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sábado, febrero 13, 2016

El robo de las ideas en la escuela

Autora: Luz del Carmen Montes
Publicado en E-Consulta el 29 de enero de 2016

El robo de ideas es un plagio, que es la acción y efecto de plagiar, que a su vez significa copiar obras ajenas, adjudicándolas como propias (ambas definiciones de la RAE). Y las instituciones educativas son lugares en donde sabemos que se practica diariamente esta acción, sobre todo en las de los niveles medio superior y superior. Digo sabemos porque son lugares en donde “exigimos” que cuando se cita una idea de otro, se indique el autor o autores y los datos más importantes del texto.
Muchos profesores de esas instituciones “exigimos” que se cite debidamente (de acuerdo con un estilo definido), pero ¿nos aseguramos de que se haga? La vigilancia es un asunto menor si trabajamos la idea de que citar rigurosamente significa respeto a las ideas de otros, aunque es cierto también que ante la abundancia de prácticas deshonestas, no nos queda más remedio que cerciorarnos de ese respeto, porque en caso de no hacerlo, conformamos una cadena de deshonestidad.
¿Cuándo debe citarse? En el Manual de Publicaciones de la Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés) dice “Cite las obras de aquellos cuyas ideas, teorías o investigaciones han influido directamente en su trabajo. Esto puede proporcionar antecedentes fundamentales, sustentar o debatir su tesis u ofrecer documentación para todos los hechos y cifras que no son del conocimiento común”. En una institución educativa citar correctamente es obligado, desafortunadamente no muchas personas lo hacen.
Dos botones para muestra. En los últimos meses han acusado de plagio académico a dos altos funcionarios colombianos. A la magistrada de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, Teresa Ruiz Núñez, quien admitió que faltaron las comillas en algunos párrafos de su tesis de maestría; declaró además que fue sin intención, pues pidió a personas de su oficina que le ayudaran a acomodar el texto y se les pasaron las comillas al citar las ideas de otros autores. El segundo, el ex viceministro Guillermo Reyes quien copió textos académicos en su tesis de doctorado en la Universidad Complutense. Por cierto, ambos casos fueron expuestos por la unidad investigativa del tiempo.com.
Yo me pregunto antes esos casos, y otros más, ¿qué hacían sus profesores? Al menos una vez en la revisión de los documentos ¿se ocuparon de verificar las fuentes? No es tan difícil sospechar el plagio académico cuando estamos familiarizados con la forma en que escriben nuestros estudiantes. Los párrafos con alta probabilidad de plagio son, por ejemplo, los bien escritos o muy bien escritos en donde no se citan los autores; párrafos largos, complicados, con muchos términos especializados; y un conjunto de párrafos o ideas con diferentes estilos de redacción. Aun cuando no contemos con el software que inmediatamente identifique el plagio, o como se anuncia uno de ellos que “detecte el límite entre inspiración y plagio”, hay ya buscadores potentes que identifican una o diversas fuentes en donde se ha publicado esa idea.
Cuando un profesor trabaja el valor de las ideas y se cerciora de que sus estudiantes respetan las de otros autores -porque ellos son autores de su propio texto- invierte más tiempo en la revisión, requiere más concentración y más cuidado; y muchas veces esos “más” no son debidamente remunerados; pero poco se compara con la satisfacción de una tarea cumplida, cuando se sabe que al hacerlo no se vuelve uno cómplice de prácticas deshonestas.
Las instituciones educativas también son escenarios en donde se previene y se evita el plagio académico, y son espacios en los que por excelencia se promueve y se cultiva el desarrollo de ideas propias. Yo me pregunto qué pasó en el proceso formativo de algunos personajes famosos, que recientemente han sido acusados de plagio (fuera del ámbito académico): el escritor Roberto Saviano, autor de “Gomorra” y “Cero, cero, cero”, el dibujante argentino Cristian Dzwonik, más conocido como Nik; Quentin Tarantino; y hasta el arzobispo Juan Luis Cipriani; entre muchos otros.
No bajemos la guardia, no cedamos porque nos pagan mal o porque no hay reconocimiento. No cedamos por cansancio ante las razones débiles y superficiales como: fue un descuido, no lo sabía, estoy parafraseando, no me lo enseñaron así. Cuidemos el estilo, el estilo importa, y no me refiero al estilo de citar, sino al estilo de profesores cuidadosos y comprometidos con la tarea de educar. Contribuyamos al cultivo de la ética académica, de la ética profesional y más aún, de la ética de vida.


jueves, noviembre 06, 2014

Asepsia académica

Autora: Luz del Carmen Montes Pacheco
Publicado en Puebla on line, el 30 de octubre de 2014

Cuando escribo artículos cortos como este, pienso en temas educativos que se prestan a la reflexión, mía y de los posibles lectores. Normalmente abordo aspectos relacionados con estrategias docentes o con problemas que enfrentamos los profesores en nuestra práctica cotidiana. Escribo sobre ellos porque son temas que surgen en mi práctica o en la práctica de mis compañeros y son los que me ocupan y preocupan cotidianamente.

Continuamente reviso mi práctica y pienso en la manera de mejorarla, o pienso en aspectos que pueden orientarme para proponer un curso o un taller para la mejora de la práctica docente, pues mi principal función, en La Ibero Puebla, es coordinar el programa de Formación de Profesores.

Con mis estudiantes, me esfuerzo porque logren aprendizajes auténticos relacionados con su profesión, atiendo la manera en la que hablan y escriben, retroalimento rigurosamente sus trabajos con la idea de que los mejoren; incluso a veces abordamos temas relacionados con los aspectos éticos de la profesión aprovechando sus inquietudes y los escenarios en los que hacen sus investigaciones.

Hasta ahí no hay confusión, es lo que normalmente se espera de un académico. Pero en los últimos días, mis alumnos y otros jóvenes, me han manifestado preocupación y desesperanza por lo que está pasando en México.

He escuchado expresiones como: si sigo viviendo en México, no tendré hijos; extraño México, pero cuando leo las noticias como las de Ayotzinapa, no quiero regresar, buscaré vivir en el extranjero; el colmo, una de mis estudiantes cuyos padres viven en el extranjero, me ha dicho a partir del suceso de Ayotzinapa, elegí quedarme aquí a estudiar porque quiero a mi país, pero ahora no sé qué pensar.

Y ante esas expresiones, no he podido más que responder lo entiendo, sé de otros jóvenes que están como tú. Me declaro incompetente para dar una respuesta pertinente, no he leído sobre estrategias docentes que me ayuden a enfrentar estas situaciones, me he ocupado más de la academia que de aspectos formativos que me ayuden a conversar con mis estudiantes en estas situaciones de crisis. Solo sé decir, hay que continuar con nuestro trabajo y hacerlo bien, pero no es suficiente. Ya no es suficiente pensar que otros profesores en mi universidad se encargan de detonar procesos reflexivos sobre nuestras crisis sociales, ellos se han preparado muy bien para hacer frente a estos escenarios.

Esta asepsia académica me está ahogando. Sé que no somos neutrales, ni cuando no queremos explicitar una postura, pero no sé cómo enfrentar estas situaciones porque temo las consecuencias. Hace muchos años, cuestioné a una estudiante porque su rendimiento estaba muy por debajo de su potencial, su respuesta fue que era un acto de rebeldía pues estaba, obligada por sus padres, estudiando una carrera que no quería; yo la alenté a pensarlo bien y a tomar sus propias decisiones, asumiendo las consecuencias por supuesto. Tiempo después supe por su hermano, quien también fue mi alumno, que ella se había dado de la baja y que estaba estudiando cosmetología con muchos problemas familiares. De ello me siento responsable, no sé cuánto, pero creo que contribuí, espero que haya sido para bien.

El viernes pasado hubo en La Ibero Puebla un paro simbólico de labores, en el que tanto académicos como estudiantes, encabezados por nuestro rector, participaron de manera libre para manifestarse en contra de los sucesos de Ayotzinapa; yo no acudí, acompañé a dos de mis estudiantes en su práctica de campo; hubiera asistido pero el hubiera no existe.

En ese acto Eduardo Almeida Acosta, investigador y académico de La Ibero Puebla, persona muy querida y admirada en la comunidad, dijo que en estas situaciones hay que vencer el miedo y para ello hay que nutrirse de tres aspectos fundamentales: no encerrarse, ser humildes y tener confianza. Y aunque estoy de acuerdo, pienso que es difícil tener confianza en un sistema que ha demostrado que no funciona. No hay justicia para los niños de la guardería ABC, para los jóvenes desaparecidos del caso Heaven y ahora del caso Ayotzinapa, solo por mencionar algunos.

Manifiesto en este breve texto dolor, frustración, indignación e impotencia. Manifiesto mi solidaridad con los familiares y compañeros de los normalistas de Ayotzinapa. Pido perdón a los jóvenes de hoy y a las generaciones futuras, pues me hago cargo de lo poco que contribuyo tratando de hacer bien lo que creo que me toca. Tengo la firme convicción de que manifestarse afectando a otros, en menor o mayor escala, es una solución que sirve poco; pero manifestarse como lo han hecho en La Ibero Puebla, me ha permitido abrirme, sentirme humilde y tener algo de confianza. Por ello, gracias.

viernes, octubre 10, 2014

Valores en la educación: jornadas para expertos y novatos

Autora: Luz del Carmen Montes Pacheco. Si quieres conocer más datos de la autora haz click aquí
Publicado en La primera de Puebla, el 25 de septiembre de 2014


El tema de valores en la educación en sí mismo es relevante y más que nunca pertinente. Como en muchas otras áreas educativas, hay investigadores y expertos que estudian y proponen marcos generales de acción, reflexiones sobre el entorno y las respuestas educativas y educadoras para hacer frente a problemas de violencia, insatisfacción, malas prácticas, falta de compromiso, ausencia de proyecto de vida, etc.; todo ello considerando a los principales actores educativos, directivos, profesores, padres de familia y estudiantes.
                 Algunas preguntas que podemos hacernos al respecto son ¿Cuál es nuestra realidad educativa en materia de valores? ¿Qué se está investigando? ¿Cuáles son los principales hallazgos? ¿Qué está pasando en los distintos niveles educativos? ¿Quiénes investigan si los valores se enseñan, se aprenden, se modelan, se transmiten? ¿Qué se dice y se hace en materia de políticas públicas?
                Respuestas a estas preguntas y a muchas otras relacionadas con los valores en educación, pueden encontrarse en la X Jornada Nacional de Investigadores en Educación y Valores para la transformación de la realidad, que se llevará a cabo en la Universidad Iberoamericana Puebla, los días 25 y 26 de septiembre.
                 Habrá dos conferencias magistrales: la de inicio estará a cargo del Dr. Javier Prado Galán, Vicerrector Académico de la Universidad Iberoamericana Cd de México; y, la de cierre que estará a cargo de la Dra. María Teresa Yurén Camarena, profesora investigadora del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. No sobra señalar que ambos conferencistas son destacados investigadores en el área.
                 Habrá además, alrededor de 90 ponencias presentadas en mesas de trabajo por cerca de 100 académicos e investigadores de diversas universidades del país. Dichas mesas de trabajo están organizadas a partir de ocho líneas temáticas que expresan referentes obligados cuando en educación se habla de valores: ética profesional, formación para la ciudadanía, desarrollo moral, responsabilidad social, ética y estética, derechos humanos, educación en la libertad, humanismo, complejidad, globalización?
                 También se presentarán dos libros: Educación y valores en la globalización, texto coordinado por Martín López Calva, Ana Esther Escalante y Arturo Benítez. Y Ética profesional en la educación superior. Finalidades, estrategias y desafíos de la formación, texto coordinado por Ana Hirsch y Rodrigo López Zavala. Tome en cuenta que los libros colectivos concentran diversas miradas sobre un mismo tema y que en la presentación puede adquirir los ejemplares.
                 Jornadas como esta son organizadas cada dos años por la Red Nacional de Investigadores en Educación y Valores (Reduval), red adscrita al Consejo Mexicano de Investigación Educativa, A. C. Y este año organizada por académicos de la UPAEP y de La Ibero Puebla. Es importante destacar que quien preside la red es el Dr. Juan Martín López Calva, destacado investigador, miembro del Sistema Nacional de Investigadores y docente de las universidades organizadoras.
                 Expertos y novatos se encontrarán en espacios de diálogo, buscando respuestas y seguramente formulando muchas preguntas para seguir construyendo este campo de conocimiento ¡Le esperamos! Busque la actividad en la web o llame para pedir informes al Departamento de Humanidades de La Ibero Puebla.

martes, septiembre 02, 2014

La tarea de la escuela en la Cátedra Pablo Latapí

Autora: Luz del Carmen Montes Pacheco
Publicado en Síntesis (fecha pendiente)

El Sistema Universitario Jesuita (SUJ) conmemora una vez más a Pablo Latapí Sarré con la Cátedra que lleva su nombre. En esta ocasión se llevará a cabo en la Universidad Iberoamericana Tijuana, los días 28 y 29 de agosto.  Este año se pretende profundizar en el pensamiento de Pablo Latapí en relación a la tarea social que debe cumplir la escuela. Como ya se ha vuelto costumbre, esta actividad académica se compone de un seminario (con asistencia limitada a personas de la comunidad del SUJ), un panel y una conferencia magistral, dirigidos a todo el público.
          En esta ocasión el invitado principal es el Dr. Gabriel Cámara, quien tendrá a cargo el seminario “Otra educación básica es posible” y la conferencia de cierre “Cómo construir otra educación básica”. Él es egresado del doctorado en Educación de la Universidad de Harvard y reconocido investigador que propone modelos alternativos en educación básica y en ámbitos comunitarios; piensa que para trasformar la educación básica y producir aprendizajes de calidad y satisfacción en los maestros hay establecer una “relación tutora”, no cree en la formulación de modelos estándar sino en el establecimiento de relaciones personales de aprendiz y maestro, fincadas en la libertad y en el desarrollo de un sinnúmero de situaciones diferentes. Si usted desea conocer su propuesta puede leer su libro publicado en 2008, disponible en línea y que lleva por título el nombre del seminario que coordinará en la Cátedra de referencia.
En el panel “La tarea actual y futura de la escuela básica desde el pensamiento de Pablo Latapí” participarán la Dra. Cecilia Fierro Evans de la Universidad Iberoamericana León; el Dr. Miguel Bazdesch del ITESO, la universidad jesuita de Guadalajara; y el Dr. Alberto Gárate de Cetys Mexicali.
El 29 de agosto tanto el panel (a las 9 hrs de Tijuana, 11 hrs centro) como la conferencia magistral (12:30 Tijuana, 14:30 centro) se trasmitirán en línea, a través de livestream, cuya dirección es:
www.youtube.com/watch?v=AgnsBfa6U60 ¡Acompáñenos!

jueves, junio 12, 2014

El derecho a una educación de buena calidad

Autora: Luz del Carmen Montes Pacheco datos de la autora haz click aquí
Publicado: Puebla on Line, 23 de abril de 2014

     Como todos sabemos, en México, la educación es un derecho que el estado mexicano garantiza. Pero desde hace mucho, mucho tiempo, la calidad de la educación básica en México, no solo está cuestionada y en entredicho, sino que ya hay evidencias de que es mala. Afirmación sustentada en los resultados que hemos obtenido en las evaluaciones de PISA (Programme for International Student Assessment, por sus siglas en inglés, traducido como Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes).
     La crisis de nuestro sistema educativo es mayúscula, pero al parecer, se están abriendo caminos para resolverla. El paso más importante, me parece, es el otorgamiento de autonomía del INEE (Instituto Nacional para Evaluación de la Educación), con la consecuente junta de gobierno; cuya principal tarea es "evaluar la calidad, el desempeño y los resultados del Sistema Educativo Nacional en la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior" (http://www.inee.edu.mx/).
     En una entrevista, más o menos reciente, que hizo Manuel Gil Antón a Sylvia Schmelkes del Valle (disponible en http://www.youtube.com/watch?v=Ntw272fqqkg), se platea que no solo la educación es un derecho, su evaluación también debe ser vista como un derecho. Vista entonces la evaluación educativa como un camino para la mejora y como un derecho, las acciones del INEE nos garantizarán el derecho a una educación de mejor calidad. 
     Este fue el tema de la Primera Jornada de Procesos Educativos, efectuada el pasado 10 de abril en 
La Ibero Puebla, cuya organización (excelente para ser su primer evento) corrió a cargo de estudiantes de la licenciatura en Procesos Educativos. En el panel "El derecho a la educación: la evaluación y su impacto en la calidad" participaron la Mtra. Silvia Schmelkes consejera presidenta de la junta de gobierno del INEE, la Mtra. Eugenia Garduño, directora del centro de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en México para América Latina y el Mtro. Moroni Pineda de Mexicanos Primero, activación local Puebla.
     ¿Haré una breve reseña del panel, empezando por los aspectos más breves y menos sustanciales para este artículo. La Mtra. Garduño, básicamente habló de PISA y un poco de los resultados de México en la prueba que se aplica. El Mtro Pineda, básicamente se promulgó en favor de que se siga aplicando ENLACE, prueba estandarizada por estudiante que hasta el año pasado estaba a cargo de la SEP; sobre este aspecto recomiendo al lector que consulte el comunicado de prensa No. 17 del INEE sobre los resultados del estudio de validez que dicho instituto encargó a diez expertos nacionales e internacionales. Para mí, la participación de la Mtra. Schmelkes fue fundamental: primero pintó en pocos movimientos el escenario educativo nacional, población que no accede a la educación, reprobación, rezago, expulsión, deserción, prácticas docentes tradicionales y la simbiosis atípica (yo diría parasitosis recíproca) sindicatos-SEP; después puso a la evaluación en el centro de la reforma educativa porque permite ordenar una situación caótica que el censo del INEGI evidenció hace poco y porque exige planeación y claridad en las metas.
     Sigo con el INEE a través de la participación en el panel de la Mtra. Schmelkes: "El INEE representa una nueva voz, técnicamente sólida en materia de educación, sin compromisos políticos, que como está planteado, trasciende a las administraciones… propone una evaluación formativa, para la mejora, sin premios ni castigos como consecuencias y dejando en otro plano a la rendición de cuentas". Afirmó que para garantizar el derecho de todas y de todos a una educación de calidad, el INEE se apoya en cuatro principios: 1) evaluación formativa para mejorar, 2) evaluación que persigue la equidad, 3) evaluación que reconoce la diversidad y la atiende, y 4) evaluación que busca la participación social, particularmente de los profesores evaluados".
     Los resultados de las gestiones del INEE no se verán en un plazo corto, pero las acciones sí. Recomiendo a los interesados en el tema seguir la página del instituto porque desde este sitio podremos informarnos, con base en reportes objetivos, de los pasos que siguen en pro de una mejor calidad de la educación en nuestro país. Aprovecho para felicitar a los y las estudiantes que organizaron el panel, hacen honor a su lema "Expertos en educación y profesionales de la esperanza". 
     No puedo dejar de relacionar elementos de esta reseña con una idea (seguro está en fuentes científicas) de la novela "La firma de todas las cosas" de Elizabeth Gilbert: las crisis provocan evolución y entre mayor es la crisis, mayores diferencias en los resultados. Dado que la crisis de nuestra educación, como afirmé antes, es mayúscula, espero que los resultados por la intervención del INEE, en un tiempo razonable estén muy lejos de los que son hoy. Esperanza fundamentada.
La autora es profesora de la 
Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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lunes, marzo 24, 2014

Transformación de los investigadores

Autora:  Luz del Carmen Montes Pachecodatos de la autora haz click a quí
Publicado: e-consulta, 13 de marzo de 2014


      Hace algunos años, tuve la fortuna de tomar un curso de etnografía de la educación con la Dra. María Bertely Busquets, de quien escuché la idea de que la etnografía transforma al investigador, idea que plasma en su libro por cierto, texto ampliamente recomendado para quien se quiere iniciarse en este campo - "Conociendo nuestras escuelas. Un acercamiento etnográfico a la cultura escolar".
     Yo creo firmemente en esta idea y pienso que no solo se aplica a los etnógrafos, sino que se aplica a todos los investigadores comprometidos con la educación. Tomar distancia para comprender, explicar y construir objetos de estudio como rezago educativo, deserción escolar, prácticas escolares exitosas, aprendizajes significativos, influencia de la escolaridad de la madre sobre el desempeño escolar de los niños, cultura escolar y muchos otros objetos que entretejen la complejidad educativa, colocan al sujeto que investiga en una dimensión de análisis que deja fuera el pensamiento cotidiano y natural (aunque parezca contradictorio pues muchas investigaciones parten de lo cotidiano) y ponen en el centro a los sujetos, investigados e investigadores.
     Pero más allá de los objetos, el proceso, los escenarios, los caminos y sobre todo, los sujetos con quienes se interactúa en la indagación, son componentes transformadores de quien investiga.
     Y hay más allá de esos componentes. Cuando ser investigador se convierte en un modo de ser y en un modo de vivir, puede compartir más que el conocimiento que ha construido, puede compartir las experiencias personales y profesionales que le han conformado y transformado.
      Por supuesto, hay investigaciones sobre este fenómeno, una muy reciente es la de José Sánchez Aviña, quien exploró la auto apropiación de la experiencia formativa de cinco reconocidos investigadores educativos, desde el método trascendental de Bernard Lonergan. Trabajo sumamente interesante y disponible como tesis doctoral en la biblioteca de La Ibero Puebla.
      Pero también es posible acercarse a este trabajo en el próximo coloquio de investigación educativa "Experiencias formativas del investigador", que se llevará a cabo este 20 de marzo en la Universidad Iberoamericana Puebla, ya que José Sánchez Aviña entrevistará (en una modalidad de panel y con base en el método de su trabajo doctoral) a dos reconocidos investigadores poblanos, miembros del Sistema Nacional de Investigadores, la Dra. Ma. Eugenia Sánchez Díaz de Rivera (académica de La Ibero Puebla) y el Dr. Martín López Calva (académico de la UPAEP). Después se llevarán a cabo mesas de trabajo en grupos reducidos en los que se dialogará con estudiantes o egresados de doctorado en educación sobre sus experiencias formativas. Y se cerrará, con broche de oro, con la conferencia magistral ad hoc al tema del foro- de la Dra. Frida Díaz Barriga Arceo, quien no necesita mayor presentación.
      Si es usted es aprendiz de investigador, estudiante de doctorado en educación, investigador educativo o un anteproyecto de investigador como yo, le invito a que compartamos este espacio educativo, inspirador y transformador. Puede pedir informes en el Departamento de Humanidades de La Ibero Puebla.
       La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.
       Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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jueves, noviembre 28, 2013

La rúbrica como instrumento útil para evaluar competencias

Autora: Luz del Carmen Montes Pachecodatos de la autora haz click aquí
Publicado: en lado B, 20 de noviembre de 2013

     La educación por competencias es un enfoque que está permeando todos los niveles educativos y es necesario que los profesores nos formemos para su comprensión y manejo; necesitamos unos lentes con diferentes propiedades ópticas, tanto para diseñar y planear nuestros cursos, como para aplicar y evaluar con nuestros estudiantes.
     El centro de dicho enfoque es el estudiante, no el profesor. Lo que implica dejar las típicas clases (con su correspondiente mal usado Power Point) y los típicos exámenes de opción múltiple o de respuestas únicas (las que diga el profesor). Implica que los profesores planeemos experiencias de aprendizaje que demanden desempeños complejos de nuestros estudiantes, como el desarrollo de un proyecto, la elaboración de un ensayo o la realización de investigaciones en las que se combine trabajo de campo con revisión bibliográfica.
     Esos desempeños complejos remiten a evidencias que requieren una mirada a través de los lentes especiales para examinar, y para evaluar, lo que el estudiante "hace" para aprender y lo que consecuentemente produce.
     ¿Y cómo evaluar este tipo de evidencias? Una herramienta útil, en estos casos, es un instrumento de evaluación en forma de matriz (de ahí que se conoce también como matriz de valoración o de verificación) conocida como rúbrica, en la que se describen los diferentes grados o niveles y los criterios de calidad de un producto de aprendizaje o del desempeño en una experiencia de aprendizaje. Pongo un ejemplo muy simplificado en la siguiente rúbrica para examinar la elaboración de un ensayo:
     Cuando se valora el ensayo se marca el nivel en que cada criterio se encuentra: en el nivel de experto, en el de novato o en una etapa intermedia. En una rúbrica más completa, para el mismo ensayo, se tendrían que explicitar con precisión que rasgos implica cada nivel.
     De vital importancia es tomar en cuenta que cuando hablamos de "experto" nos referimos al dominio de la tarea de acuerdo con el nivel escolar en el que se usa el instrumento. No podemos esperar el mismo nivel de experto en un estudiante de secundaria que en un estudiante universitario.
     Algunas de las ventajas de usar la rúbrica son:
     - Nos "obliga" (a los profesores) a desmenuzar la o las competencias en sus componentes esenciales; lo que facilita la visualización del conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que moviliza el estudiante para aprender haciendo.
    - Por tanto, los profesores pensamos menos en contenidos y más en evidencias de aprendizaje, más en desempeños y en procesos; más en objetivos y menos en los temas y subtemas.
     - Orienta el desempeño de los estudiantes porque en ella declaramos con precisión y detalle lo que esperamos que logren.
     - Orienta la valoración (o calificación en algunos casos) de aprendizajes auténticos o aprendizajes in situ.
     - Nos permite migrar de la suma de puntos a estándares en los que se contemplan transiciones de experto a novato y de ejecución inaceptable a excelente. Podemos visualizar un todo con sus diferentes grados y nos alejamos del tache, la palomita y el medio punto.
     -Nos ayuda a mejorar nuestras habilidades comunicativas pues la rúbrica debe ser entendida tanto por estudiantes como por otros profesores. Y es también un instrumento de retroalimentación con el mismo detalle de precisión y claridad que cuando lo usamos para evaluación sumativa.
     - La misma rúbrica con la que valoramos como profesores, puede usarse como un instrumento con el que los estudiantes se autoevalúan y evalúan a sus compañeros; con ello transferimos responsabilidad. De aquí que también se dice que nos permite evaluar menos subjetivamente.
     En conjunto, la utilización de la rúbrica nos permite reducir incertidumbre en el proceso de evaluación, mejora nuestras relaciones con los estudiantes pues reduce fricciones al haber mucha claridad sobre lo que se evalúa y nos permite articular actividad- valoración-retroalimentación-mejora. Creo que nos permite ser más conscientes de lo que hacemos, cómo lo hacemos y por qué hacemos lo que hacemos como profesores. La rúbrica es una herramienta (no la única) para revisar y mejorar nuestra práctica docente en la práctica.

*
Universidad Iberoamericana



miércoles, noviembre 06, 2013

El poder en el aula

Autora: Luz del Carmen Montes Pachecodatos de la autora haz click a quí
Publicado: Síntesis Puebla, 09 de octubre de 2013

     Esta semana se llevará a cabo uno de los eventos académicos más importante en La Ibero Puebla, la Cátedra Alain Touraine. En el marco del "El poder hoy" se tratarán temas que vinculan el poder con religión, literatura, política, territorio, juventud, equidad de género, resistencia, etc. Ante este escenario que promete los discursos de expertos en cada tema, incluido el propio Alain Touraine, quien recibirá el Doctorado Honoris Causa del Sistema Universitario Jesuita, llevo algunos días pregúntame ¿Qué hay de las relaciones de poder en el aula? La relación de poder más visible en el aula es la que se establece entre el profesor y los estudiantes. En un análisis superficial, podría afirmarse que el profesor es quien tiene más poder. En un esquema tradicional, el profesor decide contenidos, acervo bibliográfico, decide fechas de entrega, instrumentos y establece los criterios para asignar una calificación.
     En un esquema constructivista, el profesor minimiza de alguna manera su rol y junto con los estudiantes se toman algunas decisiones sobre temas de investigación, condiciones y fechas de trabajo, manejando además procesos de autoevaluación, coevaluación y rúbricas en las que se establecen claramente los desempeños esperados en las actividades o productos más relevantes del curso y no hay sorpresas en las calificaciones. Sin embargo, en cualquier caso, el profesor puede seguirse viendo como la figura poderosa pues "quien asigna la calificación manda". Una manera de revertir esta ventajosa posición es inclinando la balanza hacia una práctica docente reflexiva que enfatice en principios éticos como responsabilidad y compromiso hacia la formación de los estudiantes, y dando poco peso a la figura del profesor como experto o sabio que vierte sus conocimientos y experiencias en las mentes vacías que hay que llenar.
     No hay que olvidar el poder que tienen los estudiantes al momento de evaluar el desempeño de sus profesores, al momento de tratar sin respeto al profesor o a sus mismos compañeros con conductas groseras, hostiles y hasta indiferentes. La cotidianeidad tiene detrás relaciones de poder que habrá que explorar; reflexionar sobre ellas nos ayuda a la construcción de una sociedad más justa.
La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.
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martes, septiembre 24, 2013

Desaprender para aprender

Autora: Luz del Carmen Montes Pacheco
Publicado:  e-consulta, 19 de septiembre de 2013

     Edgar Morín, quien está considerado como uno de los grandes pensadores de la época, en su libro “La vía. Para el futuro de la humanidad” afirma que en el mundo occidental u occidentalizado,  se nos dificulta pensar el presente porque sufrimos –sin que nos demos cuenta de ello – dos tipos de ceguera cognitiva: una relacionada con abordar los problemas desde una sola disciplina y la otra que implica pensar que tenemos la única respuesta; de aquí concluye que no es solo la ignorancia, también es nuestro conocimiento lo que nos ciega.
     Este último problema no es propio de los investigadores, es decir, de las personas que con su trabajo “generan conocimiento”, también se presenta en  la vida cotidiana de las personas y sobre todo en la vida cotidiana de muchos profesores.
Me atrevo a afirmar que todos los profesores hemos escuchado al menos una vez “es que así me lo enseñaron”, exclamación frecuente cuando se corrige o señala algún error en el trabajo de un estudiante.
     Lamentablemente cuando los estudiantes leen o escuchan conceptos o términos que le son familiares por alguna razón,  sobre todo cuando lo revisó en un salón de clases o partir de una experiencia escolar, dejan de prestar atención al discurso porque “ya lo saben”; su “conocimiento” les ciega.
     Esta conducta obstaculiza un proceso de mejora en lo que se hace o un proceso de adaptación a cambios propios de nuestra sociedad, estemos o no de acuerdo con ellos.
Algunos ejemplos de procesos de mejora en el proceso de enseñanza aprendizaje en los  que se da la ceguera por conocimiento son: la elaboración de mapas conceptuales (que no consiste en la unión de bolitas y palitos que se interconectan para verse bien y con pocas palabras), la redacción de reportes de investigación (que no requieren de un lenguaje florido sino de un estilo claro, preciso y lógico) o el desarrollo completo de un razonamiento matemático pues no basta llegar a la solución.
     En cuanto a la adaptación a los cambios,  tenemos el caso del uso de medios electrónicos de comunicación en que nos cuesta trabajo distinguir entre el lenguaje adecuado para un tweet  o mensaje corto en una red social y el mensaje de un correo electrónico enviado a un jefe o a un profesor (en el caso de los estudiantes), amén de ciertas personas que quieren iniciar el texto de un correo electrónico con el estilo que se usaba hace cincuenta años para escribir una carta. ¿Sabía usted que ya hay normas de etiqueta para la comunicación en línea?
Y no podemos dejar de lado una moneda de dos las caras de la ceguera conocimiento/ignorancia que deteriora nuestro lenguaje escrito: la resistencia ante los cambios ortográficos que sufrió la lengua española en 2010 –ceguera por  conocimiento-  y la falta de observación a tales reglas por ignorancia.
      Estos ejemplos reflejan conductas contrarias a lo que se espera de un estudiante o de cualquier persona que quiere aprender y mejorar. ¿Quién los sabe todo? ¿Quién hace todo perfecto? La buena disposición ante oportunidades de mejora y ante nuevos aprendizajes, nos confirma como seres humanos capaces de desaprender para aprender.
     Llevemos el análisis al momento histórico que vivimos en el país, ¿por qué no cambiar las manifestaciones que entorpecen el tránsito causando problemas en autopistas y ciudades? ¿Por qué tratar de convencernos de una reforma con una invasión masiva de mensajes comerciales en radio y televisión? ¿Por qué no buscar canales de diálogo y expresión que afecten menos a la población? ¿Por qué no convencer con razones y dejar la repetición y la imposición? Tanto los pactos como las negaciones categóricas pueden cegarnos, por ignorancia, por conocimiento o por ambos. En cualquier caso, para muchos ciudadanos queda claro que no estamos construyendo escenarios nuevos, con  posibilidades de diálogo y sobre todo de mejora, que requieren del pensamiento complejo que ha propuesto Morin.
     Y finalizo con una idea del mismo Morin, <<los analfabetos del siglo XXI no serán los que no sepan leer ni escribir, sino los que no puedan aprender, desaprender y reaprender>>














viernes, septiembre 06, 2013

Consistencia y buen ejemplo desde el primer día de clases

Autora: Luz del Carmen Montes Pacheco, dato0s del autor haz click a quí
Publicado: La Primera de Puebla, 23 agosto de 2013

Hoy estoy preparando el programa de mi asignatura y con ello mi 
primer día de clases. Y como tantas otras veces, recuerdo uno 
de los consejos que me dio un buen amigo cuando me inicié 
formalmente como profesora de un grupo, hace ya casi veinte 
años. Me dijo
las reglas que se establecen el primer día deben 
cumplirse durante todo el curso, así no tendrás problemas de 
disciplina, pero cuidado con lo que prometes porque debes 
estar dispuesta a cumplirlo; de nada sirve que se les dé por 
escrito a los estudiantes una serie de aspectos o reglas que no 
se cumplirán
.

Entregar un programa por escrito, es más que un rito 
recomendable para encuadrar el curso. En muchas instituciones 
educativas, sobre todo de nivel superior, es obligatorio hacerlo 
en la primera semana de clases. De hecho, el primer día de 
clases es crucial en el establecimiento de compromisos tanto de 
aprendizaje como de convivencia.

Compromisos de aprendizaje porque el programa se presenta por 
medio de los objetivos que han de alcanzarse en el curso, los 
temas que han de cubrirse, las principales actividades o 
experiencias de aprendizaje, las evidencias que se generarán y 
los criterios de acreditación y de evaluación. El programa en 
realidad se convierte en
el contrato que firman las dos partes, 
el profesor que propone o
impone y los estudiantes que 
aceptan, casi siempre sin chistar.

Muchos estudiantes se pierden el primer día de clases porque la 
bienvenida al curso, la presentación de cada uno de ellos y del 
profesor, la declaración de expectativas y la presentación del 
programa de la asignatura son considerados aspectos de relleno 
porque
no hay clase, a lo mucho el profesor dejará una tarea 
sencilla para arrancar. Pero estos aspectos encierran mucho más 
que un acto protocolario pues nos sirven para iniciar el ambiente 
de trabajo.

En el primer día de clases se establecen también: hora de 
llegada, hora de salida, manejo de asistencias y retardos, uso de 
teléfono y otros aparatos electrónicos, permisos para

salir del salón, reglas sobre la comida dentro del aula, etc. Que 
más que fórmulas de cortesía, junto con el saludo al inicio de 
cada sesión y la despedida al final, son aspectos que nos ayudan 
a construir un clima de respeto, indispensable para la 
convivencia y el aprendizaje.

El primer día de clases no es una clase menos ni es un asunto 
banal, muchos profesores que trabajan con estudiantes jóvenes, 
suponen que los muchachos ya han sido educados en niveles 
educativos previos y en su casa. Presuponen que se respetan 
entre ellos, que respetan al profesor, que llegarán temprano, 
que entregarán tareas a tiempo, que no molestarán a sus 
compañeros; y todo ello no siempre es cierto, pues algunos 
estudiantes nos ponen a prueba desde el primer día, por lo que 
tampoco es suficiente decirles ni darles las pautas por escrito; 
se requiere predicar con el ejemplo y aplicar consistentemente 
las reglas.

Predicar con el ejemplo no solo se refiere a respetar a los 
estudiantes como personas, se manifiesta cuando somos 
puntuales con la llegada y la salida, cuando regresamos en 
tiempo y forma los trabajos revisados y manteniendo apagado 
nuestro teléfono.

Aplicar consistentemente las reglas implica exigir lo mismo a 
todos, sin favoritismos pero considerando cada situación para 
poder ser flexibles en un momento dado. Si recibimos un día la 
tarea fuera de tiempo y otro día no, si un día dejamos pasar 
tarde y otro no, se genera confusión.

Para poder actuar con firmeza, consistencia y buen ejemplo, 
ayuda mucho pensar que los profesores no solo manejamos 
información, acompañamos en la formación de hábitos, actitudes 
y valores.

La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla. 
Este texto se encuentra en: 
http://circulodeescritores.blogspot.com

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lunes, junio 17, 2013

No es fácil ser profesor universitario

Autora: Luz del Carmen Montes P.
Publicado: Puebla on Line, 04 de junio de 2013

     Unos de los rumores más fuertes en educación superior es que los profesionistas que dan clases, lo hacen porque no encuentran un trabajo pertinente a su campo o un trabajo mejor; al fin, cualquiera con un título universitario puede dar clases.
Creo que cuando se estudia una licenciatura que no está relacionada con la pedagogía o la educación, no se tiene en el horizonte la idea de ser profesor. Para la gran mayoría, el inicio en la docencia universitaria es una opción laboral; pero no solo es eso, hay una cierta inclinación que hace pensar que es posible desempeñarse como profesor; y con el paso del tiempo, la práctica docente le atrapa.
     Y cuando la docencia atrapa, se complica, deja de ser una opción laboral y se comienza a convertir en una vocación. Se pasa de la preocupación por dominar y transmitir contenidos a preocuparse por el aprendizaje y el interés de los estudiantes. Surgen las preguntas: ¿cómo mantengo a los estudiantes no solo atentos sino interesados? ¿Cómo hago para que lean más y mejoren su ortografía y su redacción? ¿Cómo hago para que dominen los conceptos y las técnicas de mi materia y no solo lo repitan? ¿Cómo paso de la calificación a la evaluación? ¿Cómo hago para que ellos me perciban exigente y no intransigente? ¿Cómo logro que sean más activos, más responsables?
Los “cómos” son recurrentes y no se tienen la preparación didáctico-pedagógica para enfrentarlos. Entonces lo más natural es buscar cursos de capacitación, que muchas veces están al alcance de la mano, en la misma institución en la que se labora. Sin embargo, aunque se tomen muchos cursos de formación docente, la preparación no basta, hay que poner en práctica lo que se aprende. La comprensión del proceso de enseñanza-aprendizaje y los aspectos relacionados con él ayuda mucho, pero comprender no basta.
     Hay que planificar de manera diferente. Normalmente cuando un profesor planea su clase piensa en lo que hace él, en los temas que hay que preparar y en las herramientas o materiales que va a usar. Si se quiere cambiar, mejor hay que pensar en lo que tienen que hacer los estudiantes en el aula y fuera del aula para lograr los objetivos de aprendizaje formulados para su asignatura;  hay que seleccionar o diseñar el mayor número de actividades posible, con las que los estudiantes pongan en juego un conjunto de habilidades, conocimientos, actitudes y valores; hay que pensar en escenarios o contextos de aprendizaje vinculados a las disciplinas que alimentan la licenciatura en cuestión (para que haya aprendizaje significativo y situado); hay que cambiar la manera de evaluar, haciendo un esfuerzo por reconocer cuándo es necesaria la memorización y cómo se pueden calificar y evaluar productos de aprendizaje completos y complejos para olvidar lo más posible los exámenes de respuesta única; hay que ajustar la ayuda de acuerdo con las diferencias de los estudiantes; hay que usar estrategias de aprendizaje individual, grupal y en equipo; hay que usar las tecnologías de información y comunicación para que el estudiante interactúe con ellas y no solo reciba información de ellas. Y todavía más…
Un profesor comprometido con su labor, debe actualizarse en los temas de su disciplina y en aspectos educativos; tiene que probar continuamente nuevas estrategias de aprendizaje; tiene que aprender a reconocer cuándo está fallando y sus posibles áreas de mejora; debe ser capaz de aprender de sus estudiantes y de reconocer que no lo sabe todo; debe ser un guía que oriente, que acompañe, que comprenda pero que a la vez sea firme y sepa establecer límites claros, que exija mucho pero que dé lo mismo o más que  lo que está pidiendo; debe desarrollar en alto grado sus habilidades comunicativas para que los estudiantes comprendan lo que tienen que hacer, lo que lograrán con ello y lo que aprenderán. Y todavía más…
      Todo eso tiene que ser y hacer un profesor, para un curso con 5, con 10 o con 30 estudiantes, para un curso en línea o a distancia; en un curso muy temprano, después de la comida o en la noche, con estudiantes de primeros o de últimos semestres, a veces con  estudiantes de diferentes licenciaturas en un mismo grupo; y con otras variantes.
     La cereza del pastel, es que idealmente, un profesor que quiere mejorar día con día, curso tras curso, semestre a semestre, reflexiona sistemáticamente sobre su propia práctica; para lo que sirve llevar una bitácora y elaborar un portafolios de evidencias suyas y de sus estudiantes. Y si esta reflexión la puede compartir con sus compañeros docentes en un trabajo de academia, se logra un pastel de triple chocolate.
      En realidad hay “de todo hay en la viña del Señor”, pero nunca está de más tener un horizonte que oriente la manera en la que podemos mejorar.

La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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No es fácil ser profesor universitario

Autora: Luz del Carmen Montes Pacheco
Publicado: Puebla on Line, 04 de junio de 2013

     Unos de los rumores más fuertes en educación superior es que los profesionistas que dan clases, lo hacen porque no encuentran un trabajo pertinente a su campo o un trabajo mejor; al fin, cualquiera con un título universitario puede dar clases.
     Creo que cuando se estudia una licenciatura que no está relacionada con la pedagogía o la educación, no se tiene en el horizonte la idea de ser profesor. Para la gran mayoría, el inicio en la docencia universitaria es una opción laboral; pero no solo es eso, hay una cierta inclinación que hace pensar que es posible desempeñarse como profesor; y con el paso del tiempo, la práctica docente le atrapa.
     Y cuando la docencia atrapa, se complica, deja de ser una opción laboral y se comienza a convertir en una vocación. Se pasa de la preocupación por dominar y transmitir contenidos a preocuparse por el aprendizaje y el interés de los estudiantes. Surgen las preguntas: ¿cómo mantengo a los estudiantes no solo atentos sino interesados? ¿Cómo hago para que lean más y mejoren su ortografía y su redacción? ¿Cómo hago para que dominen los conceptos y las técnicas de mi materia y no solo lo repitan? ¿Cómo paso de la calificación a la evaluación? ¿Cómo hago para que ellos me perciban exigente y no intransigente? ¿Cómo logro que sean más activos, más responsables?
Los “cómos” son recurrentes y no se tienen la preparación didáctico-pedagógica para enfrentarlos. Entonces lo más natural es buscar cursos de capacitación, que muchas veces están al alcance de la mano, en la misma institución en la que se labora. Sin embargo, aunque se tomen muchos cursos de formación docente, la preparación no basta, hay que poner en práctica lo que se aprende. La comprensión del proceso de enseñanza-aprendizaje y los aspectos relacionados con él ayuda mucho, pero comprender no basta.
     Hay que planificar de manera diferente. Normalmente cuando un profesor planea su clase piensa en lo que hace él, en los temas que hay que preparar y en las herramientas o materiales que va a usar. Si se quiere cambiar, mejor hay que pensar en lo que tienen que hacer los estudiantes en el aula y fuera del aula para lograr los objetivos de aprendizaje formulados para su asignatura;  hay que seleccionar o diseñar el mayor número de actividades posible, con las que los estudiantes pongan en juego un conjunto de habilidades, conocimientos, actitudes y valores; hay que pensar en escenarios o contextos de aprendizaje vinculados a las disciplinas que alimentan la licenciatura en cuestión (para que haya aprendizaje significativo y situado); hay que cambiar la manera de evaluar, haciendo un esfuerzo por reconocer cuándo es necesaria la memorización y cómo se pueden calificar y evaluar productos de aprendizaje completos y complejos para olvidar lo más posible los exámenes de respuesta única; hay que ajustar la ayuda de acuerdo con las diferencias de los estudiantes; hay que usar estrategias de aprendizaje individual, grupal y en equipo; hay que usar las tecnologías de información y comunicación para que el estudiante interactúe con ellas y no solo reciba información de ellas. Y todavía más…
Un profesor comprometido con su labor, debe actualizarse en los temas de su disciplina y en aspectos educativos; tiene que probar continuamente nuevas estrategias de aprendizaje; tiene que aprender a reconocer cuándo está fallando y sus posibles áreas de mejora; debe ser capaz de aprender de sus estudiantes y de reconocer que no lo sabe todo; debe ser un guía que oriente, que acompañe, que comprenda pero que a la vez sea firme y sepa establecer límites claros, que exija mucho pero que dé lo mismo o más que  lo que está pidiendo; debe desarrollar en alto grado sus habilidades comunicativas para que los estudiantes comprendan lo que tienen que hacer, lo que lograrán con ello y lo que aprenderán. Y todavía más…
     Todo eso tiene que ser y hacer un profesor, para un curso con 5, con 10 o con 30 estudiantes, para un curso presencial o a distancia; en un curso muy temprano, después de la comida o en la noche, con estudiantes de primeros o de últimos semestres, a veces con  estudiantes de diferentes licenciaturas en un mismo grupo; y con otras variantes.
     La cereza del pastel, es que idealmente, un profesor que quiere mejorar día con día, curso tras curso, semestre a semestre, reflexiona sistemáticamente sobre su propia práctica; para lo que sirve llevar una bitácora y elaborar un portafolios de evidencias suyas y de sus estudiantes. Y si esta reflexión la puede compartir con sus compañeros docentes en un trabajo de academia, se logra un pastel de triple chocolate.
     En realidad hay “de todo hay en la viña del Señor”, pero nunca está de más tener un horizonte que oriente la manera en la que podemos mejorar.


Fin de cursos: tiempo de revisar-nos

aUTORA: LUZ DEL CARMEN MONTES PACHECO
publicado: Síntesis Puebla, 30 de mayo de 2013

     Más allá del cálculo de la nota que obtuvieron los estudiantes durante un curso, independientemente de la duración de este, el cierre implica un momento de valoración sobre los obstáculos y los facilitadores de los logros académicos y personales.
     Así como es importante que al inicio se diagnostiquen debilidades, fortalezas y expectativas de los estudiantes, al final es valioso que se les pregunte -por escrito y para ellos mismos -sobre lo que hicieron o dejaron de hacer para lograr productos de aprendizaje satisfactorios, que signifiquen tiempo de dedicación, esfuerzo y un reto intelectual. Me refiero a trabajos propios, en el que pongan a dialogar sus ideas con las ideas otros como ensayos; desarrollo de proyectos en el que estudien un fenómeno de la realidad; diseño de carteles, prototipos o productos estéticos; resolución de exámenes con un alto grado de dificultad por la ejecución y no por repetición; etc.
     Y para nosotros, los profesores, también es un tiempo de revisión, valoración y reflexión sobre nuestro desempeño, sobre lo que hicimos y dejamos de hacer. Cuando tengo que informar a un estudiante sobre su nota reprobatoria, me pregunto si pude haber hecho algo más de lo que hice. Pienso que es fácil reconocer los logros de un estudiante que tiene un desempeño bueno o excelente, nuestro apoyo está ajustado para que los estudiantes logren eso, pero ¿está ajustado nuestro apoyo para quienes no son tan buenos o tan dedicados? ¿Pudimos haber hecho algo más? Y no me refiero a regalarles una nota aprobatoria, me refiero a preguntarles si requieren algo más, a pedirles más trabajo, más dedicación, más cuidado en sus tareas. Es claro, que por lo menos en educación superior, no toda la responsabilidad es nuestra, sobre todo si nuestro modelo educativo está centrado en el estudiante y no en el profesor. Pero, algo podemos hacer con quien quiere y le falta ayuda; muy poco podemos hacer con quien no quiere aunque tenga todo. El cierre es un buen momento para recapitular y mejorar.
     La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla. Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com


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lunes, abril 08, 2013

El sentido educativo del “cuidado”



Autora: Luz del Carmen Montes Pacheco
Publicado: Síntesis Puebla, 03 de abril de 2013

     La relación educativa del “cuidar de sí” como docente para “cuidar del otro” el educando, fue un tema importante en el 2º Congreso Latinoamericano de Filosofía de la Educación, efectuado en la ciudad de Montevideo, Uruguay, del 21 al 23 de marzo; organizado por la Asociación Latinoamericana de Filosofía de la Educación (ALFE).
     En conferencia magistral, el Dr. Carlos Cullen, de la Universidad de Buenos Aires, afirmaba “la docencia como virtud ciudadana implica estar dispuesto a deliberar y encontrar el buen enseñar; entendido este como el justo medio”. Explicó que al ser la docencia una acción intencionada y no natural, los docentes debemos formarnos como docentes para formar a otros, cuidado de sí para cuidar del otro. Se trata de: generar comunes desde las diferencias y no a costa de ellas; cuidar “el ser sujeto” frente a la cosificación del sujeto pues los estudiantes son sujetos que aprenden y no objetos de la enseñanza; no confundir sujetos educados con sujetos sujetados, por lo que hay que procurar la argumentación para disciplinar y no vigilar y castigar para dominar; significa “estar“ para que el otro se haga responsable de sí pero al mismo tiempo diluyendo nuestra presencia porque la educación supone libertad y justicia.
     En otro momento, la Dra. Andrea Díaz, de la Universidad de la República (Uruguay) habló de la filosofía de la educación como medicina…” curarse uno mismo y procurar que el discípulo se cure a sí mismo a través de un riguroso autoexamen para conocerse. El Dr. Carlos Skliar, de FLACSO Argentina, habló de la pérdida y la búsqueda de sentido para leer y escribir ante prácticas agotadas tanto en educandos como en educadores.
     Esas y otras reflexiones provocativas, surgidas de un ejercicio organizado y sistemático, intelectual y emotivo a la vez, congregaron ponentes y asistentes de Uruguay, Brasil, Argentina y otros muchos países, entre ellos México. El 3er congreso, en 2015, se hará en México, en la UNAM. Si usted está interesado consulte la página http://www.alfe-filosofiadelaeducacion.org/


lunes, marzo 11, 2013

Carlos Muñoz Izquierdo: Estudioso del impacto social de la educación en México


Autora: Luz del Carmen Montes Pacheco.
Publicado: La Primera de Puebla, 07 de marzo de 2013

     Estudioso incansable de la realidad educativa, pionero y referente
obligado en investigación educativa en nuestro país, el Dr. Carlos Muñoz
Izquierdo -egresado de Economía del ITAM y del doctorado de Planificación
Educativa de la Universidad de Stanford, y miembro del Sistema Nacional
de Investigadores nivel III- es actualmente profesor e investigador
emérito y director del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la
Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.
     Con su mirada de economista se ha aproximado desde complejos
modelos, que involucran el manejo de muchas variables, al impacto social
que la educación formal- o variable escolaridad - tiene sobre la
distribución de empleos, la empleabilidad, y en general, sobre la
movilidad social. Entre sus trabajos más relevantes se encuentran:
     La primera investigación de seguimiento de egresados en nuestro país,
realizada con un mismo método de análisis y en la que se compararon
universidades públicas y privadas. El Dr. Muñoz Izquierdo y un fuerte
equipo, por solicitud de la ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e
Instituciones de Educación Superior), determinaron la apreciación de los
empleadores sobre el desempeño de los egresados e identificaron
diferencias entre los egresados de las universidades participantes (UNAM,
UAM, UAEM, UIA, ITESM). Algunos resultados, publicados en 1996, están
relacionados con la ocupación inicial, situación laboral, empleabilidad,
niveles ocupacionales e ingresos de dichos egresados; y, con factores que
los determinan como edad, sexo y tipo de institución.
     En el libro
Origen y consecuencias de las desigualdades educativas.
Investigaciones realizadas en América Latina sobre el problema
,
publicado en 1996, se abordan temas como la distribución de la
escolaridad entre los diferentes estratos sociales, los efectos de la
escolaridad en la ocupación en los mercados de trabajo, la asignación de
recursos a la educación y sus efectos en la distribución de escolaridad y
eficacia (relacionada con el nivel de habilidades para el aprendizaje y
acceso a la escuela de acuerdo con la localidad geográfica). Formula
además propuestas para combatir los problemas identificados.
     La construcción de indicadores para el estudio de las desigualdades
educativas, uno de sus aportes metodológicos más relevantes, que
permiten hacer comparaciones entre países, entre regiones y entre
diferentes épocas. Para esta propuesta, se hizo un acercamiento a la
calidad educativa desde las dimensiones filosófica, pedagógica, cultural,
social y económica.
     Por sus aportes a la investigación educativa ha recibido numerosos
premios y reconocimientos, el más reciente es el Premio Nacional de
Ciencias y Artes que en 2012 le otorgó el gobierno federal mexicano; es
doctor Honoris Causa del Sistema Universitario Jesuita (SUJ), ha recibido
además: el premio científico
Luis Elizondo en el área de Educación del
ITESM, el premio Interamericano en Educación
Andrés Bello, el
reconocimiento al mérito otorgado por el Consejo Mexicano de
Investigación Educativa, y el Premio a la Contribución a la Educación
Superior, otorgado por ANUIES.
     La obra del Dr. Carlos Muñoz Izquierdo es un referente obligado para
quien hace investigación en México, sobre todo de corte cuantitativo. En
términos numéricos, se puede decir que es autor o coautor de más de 200
trabajos publicados en libros y revistas de México y del extranjero y que
ha dictado más de 150 conferencias en México y otros países. Como dato
curioso, en la web
académica, su nombre entrecomillado arroja 684
resultados en Google académico y 43,900 en Google libros.
     Si usted quiere escuchar, en palabras del mismo Carlos Muñoz Izquierdo,
cuáles considera sus principales aportes, asista al homenaje que le
haremos en la Universidad Iberoamericana Puebla el 11 de abril de 2013 y
en el que él dictará la conferencia
Reflexiones sobre cinco décadas
dedicadas a la investigación educativa. Hallazgos y propuestas que
merecen mayor atención
. El evento tendrá lugar en el marco del II
Coloquio de Investigación Educativa en donde se presentarán
investigaciones relacionadas con el
Impacto social de la educación,
entre ellas avances una de las investigaciones que dirige el Dr. Muñoz
Izquierdo sobre seguimiento de egresados de las universidades del SUJ.
Para informes e inscripciones escríbanos un correo a la dirección:
isabel.vazquez@iberopuebla.mx