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sábado, febrero 13, 2016

Elegir, una ventaja evolutiva

Autora: Rocío Barragán de la Parra
Publicado en Síntesis, Puebla, el 11 de febrero de 2016

 “Durante gran parte del día vivimos como si nos hubieran dado cuerda: nos levantamos, hacemos cosas porque se las hemos visto hacer a los demás, porque nos lo enseñaron así, porque eso es lo que se espera de nosotros... pero de vez en cuando algo interrumpe nuestra somnolencia y nos obliga a pensar ¡qué hago?, ¿qué digo?” Así describe Fernando Savater en su libro Ética de urgencia, la dificultad de experimentar, de manera consciente el compromiso de ser uno mismo.
El término ética se desdibuja en este proceso cuando solo la entendemos como una disciplina que estudia el bien, el mal, la moral o el comportamiento humano; lo que sostiene Savater es que la ética tiene un papel más crucial en el desarrollo humano: ayudarnos a ser, comprometidamente, protagonistas de nuestra vida.
Día a día tomamos decisiones relacionadas con lo que queremos ser o hacer, lo que implica examinar los motivos por los que actuamos, cuáles son nuestros objetivos, si lo que estamos haciendo pinta bien o si debemos ajustar alguna actitud, comportamiento o hábito; en ese ejercicio estamos tomando decisiones vinculadas con el bien ser y actuar, de este modo podemos visualizar la ética como un ejercicio continuo de reflexión sobre nuestro ser y hacer.
Si queremos ser responsables de lo que somos estamos condenados a pensar y a darnos cuenta; esa es la finísima línea que separa la naturaleza humana del resto de los seres vivos. Los animales, por ejemplo, nacen haciendo solo una cosa: el pez nada, el ave vuela, el gusano se arrastra; por eso, cuando el ecosistema cambia, mueren y desaparecen aquellas especies que no pudieron adaptarse al nuevo ambiente.
Cuando somos conscientes de lo que somos/hacemos, cómo somos/hacemos y el impacto que tiene lo que somos/hacemos entonces nos habilitamos para orientar nuestras acciones personales, intelectuales y sociales; reconocemos con mayor facilidad los tropiezos, errores u omisiones y desarrollamos la capacidad para mejorar. Los seres humanos no nacemos especializados y esa es, como le llama Savater, una “ventaja evolutiva” que nos permite elegir lo que queremos ser/hacer y en ese libre albedrío se anida el compromiso más íntimo: hacerse responsable de lo que se decide.
La libertad es un derecho por ello paradójicamente soy libre pero no puedo renunciar a serlo; es entonces que la ética funciona como brújula de nuestro comportamiento; cada uno tiene la capacidad de inventar su propio destino y realidad, hacer y decidir aquello que le signifique mayor plenitud y felicidad; siempre y cuando a través de estas decisiones privilegiemos el cuidado del otro que significa simultáneamente el cuidado de uno mismo.

Inmersos en la cotidianidad olvidamos la fragilidad de la vida y su condición de irrepetible; estar conscientes de dicha vulnerabilidad permite vivir comprometidamente con uno mismo y para los demás; estado que solo se alcanza si potenciamos la capacidad para pensar y decidir libremente, tarea que dura, mientras dura la existencia.

jueves, febrero 12, 2015

La gestión de la empleabilidad como ventaja competitiva

Autora: Rocío Barragán de la Parra, si quieres saber más datos del autora, haz click aquí
Publicado en E-consulta 

El entorno laboral actual se mueve vertiginosamente, las prioridades profesionales que antes se consideraban claves para conseguir un empleo y mantenerse en él han cambiado y hoy dan paso a un concepto más íntimo en el desarrollo de las habilidades profesionales llamado empleabilidad.
          La empleabilidad es la capacidad que tiene para aprender a aprender de sus capacidades intelectuales, pero también de sus habilidades y actitudes, aquí la inteligencia emocional juega un papel preponderante en el desarrollo de relaciones valiosas y en el autoaprendizaje de su mejora continua.
          Entender que difícilmente tendrá un trabajo para toda la vida le ayuda a cambiar de paradigma, entender que Usted es su propia marca y debe construir su valor y reputación, le ayuda a comprender la importancia de la empleabilidad. Identificar qué problema resolvió, que acción implementó y que resultado obtuvo; le permite evidenciar su competitividad personal.
El siguiente desafío está en gestionar sus relaciones interpersonales, esa capacidad para aprender a establecer límites virtuosos, respetar las diferencias entre compañeros y amigos con una gran dosis de inteligencia emocional para no mezclar expectativas propias, percepciones o temas personales que le llevan a adoptar posturas victimizantes que ponen en riesgo su empleabilidad. El principio clave de las relaciones está en recordar que trabaja con, a través y para las personas, generar alianzas de desarrollo mutuo es clave y su jefe es su principal cliente y quien da cuenta de su valor en la organización.
          La capacidad de flexibilidad y adaptación al ambiente laboral es sustancial y se manifiesta cuidando la actitud de servicio al cliente, trabajando con pasión e interés, acrecentando las alternativas o soluciones laborales  con aportaciones personales e interesándose genuinamente por los demás. Ser adaptable, humilde y confiable  es entender que “Lo único que no cambia es que todo cambia”.
          Una personalidad ordenada se vincula a la capacidad competitiva y se manifiesta a través de acciones como el respeto a los acuerdos, una actitud consistente y una comunicación eficiente y asertiva.
          La otra gestión clave de las relaciones está en la relación intrapersonal, que Usted desarrolla con plena conciencia de quien es, qué quiere, y para qué lo quiere; ahí construir su valor de marca.
El valor de su marca está representado por su nombre y apellido, se fortalece con su experiencia y/o formación profesional que permite comunicar a otros cuál es su ventaja competitiva, qué servicios y soluciones ofrece, cómo se diferencia de otros profesionistas y cómo comunica sus valores. Un ejercicio sencillo consiste en preguntarse con qué o con quienes le asocian las personas cuando piensan en Usted, cuál es el efecto que les causa su recordación. Las respuestas a estos cuestionamientos generan el valor de su persona y fundamentan su marca personal.
          Si  tiene claro cuáles son sus diferenciadores podrá asumirse como responsables de su marca y, por ende de su empresa;  gestionar la empleabilidad será más fácil. Pregúntese ahora ¿cuál es su plan de carrera, cuáles son sus objetivos a largo plazo?, ¿qué quiere hacer, a dónde quiere llegar, qué precio está dispuesto a pagar, que más debe aprender?  Esas respuestas  ¿cómo se alinean a su plan de vida?, ¿qué quiere hacer, a dónde quiere llegar, qué quiere hacer personalmente, con su salud, con su familia? Defina entonces a quien desea ofrecerle sus servicios y para qué y entonces ponga en práctica  su empleabilidad.
Por  último recuerde que Usted es:
  • Su gerente de administración y finanzas, gestione un manejo sano y controlado de sus ingresos/ egresos.  
  • Su gerente de investigación, Identifique y practique su capacidad de reinventarse, prepárese,  estudie, actualícese, cuidado con caer en  la famosa zona de confort.
  • Su  gerente de mercadotecnia, identifique por qué los beneficios que ofrece son mejores,  ¿qué pienso de mí?, ¿cuál es la mirada del otro?, recuerde que aquí la gestión de sus relaciones, recomendaciones y referencias es trascendental.
  • Su gerente de ventas; sus contactos validan sus capacidades laborales, gestione todo el tiempo una red de confianza; disfrute su trabajo y genere círculos virtuosos de crecimiento y aprendizaje.


Dispóngase a dar más y a ser mejor,  lo demás llegará por añadidura.

viernes, octubre 10, 2014

Impacto emocional de los desastres naturales

Autor: María Guadalupe Del Rocío Barragán De La Parra,  si quieres conocer más datos del autor,  haz click aquí
Publicado en Puebla online, el 29 de septiembre de 2014 

El número de desastres naturales, su impacto y sus costos van en aumento, reportes de la ONU hablan de 100,000 vidas anuales, estiman que para el año 2050 serán 300,000, a esto se suman muchas comunidades que por sus condiciones de vida, pobreza, desempleo, migración, desplazamientos se incrementa la vulnerabilidad de ser afectados.

En muchas ocasiones frente a los desastres naturales como los tsunamis, terremotos, inundaciones, erupciones entre otros, se hace un recuento de las pérdidas económicas, de los espacios estropeados, de los árboles caídos, de las plantaciones dañadas, de los edificios fracturados, de los autos destruidos, incluso se llega a contabilizar la cantidad de litros de agua en una inundación; pero en pocas ocasiones se habla del impacto emocional que las personas experimentan frente a estas situaciones.

Frente a los desastres naturales las personas se enfrentan a la interrupción de su espacio de vital de seguridad, lo que genera una angustia emocional que en muchas ocasiones pasa a un segundo plano por la apremiante necesidad de enfrentar la "solución" de la infraestructura cotidiana.

Aunque la mayoría de las personas tiende a una reacción diferente frente a los desastres naturales, estás pueden clasificarse en una serie de fases, en donde cada una va acompañada de emociones como: la tristeza, la ira, la ansiedad, el enojo, la frustración e incluso la culpa.

En un primer momento, aparece la fase de la amenaza donde las personas experimentan ansiedad y negación, es el momento en que reciben noticias reales o rumores de que se presentará un desastre natural o bien son los primeros instantes ante una catástrofe, la negación en muchas ocasiones favorece que los sujetos se defiendan emocionalmente para no caer en shock. En esta fase las personas enfrentan su dolor de manera aislada, en muchas ocasiones las personas son desplazadas de sus hogares, muchos tienen que comenzar la búsqueda de seres queridos, es un momento donde se experimenta la vulnerabilidad humana, que se suma a las limitaciones materiales.

Posteriormente, se presenta la fase del impacto, momento de mucho aturdimiento e intranquilidad, en muchas ocasiones las personas se desmoralizan porque no encuentran respuesta ante lo vivido, se sienten incapaces de soportar las pérdidas materiales y humanas, físicamente tiene repercusiones en el apetito y el sueño; se experimenta miedo, ira y tristeza, se da prioridad en atender enfermedades o necesidades básicas y se deja a un lado lo emocional, en esta fase se realiza el recuento de los daños, aparece la intranquilidad por la incertidumbre de lo que sucederá con ellos.

Finalmente, la fase de recuperación donde en muchas ocasiones se presentan reacciones somáticas, son días dolorosos, de impotencia, aparecen reacciones emocionales de tristeza o enojo exacerbado e incluso se puede presentar un comportamiento autodestructivo, en esta fase se habla del estrés pos-traumático, este puede aparecer al mes o tres meses posteriores al suceso, expertos en el tema hablan de la aparición de recuerdos instantáneos e involuntarios que repiten el hecho traumático.

Dentro de las características del estrés postraumático se encuentran la incapacidad de recordar aspectos importantes del hecho traumático, creencias negativas exageradas sobre uno mismo o los demás, sentimientos de culpa por no haber reaccionado a tiempo, percepción distorsionada del suceso, estado emocional negativo, disminución del interés e incapacidad de experimentar emociones positivas.

Ante esta situación, el estrés postraumático también repercute en la vida laboral donde se manifiesta con un deterioro en el funcionamiento de la productividad, un desgano generalizado para asistir al trabajo, incluso puede propiciar el inicio del consumo de sustancias psicoactivas o alcohol, esto con el fin de evitar a toda costa los recuerdos.

Los síntomas del estrés pos-traumático pueden aparecer incluso meses o años después, razón por la cuál es pertinente que inmediatamente de un evento traumático se realice una intervención profesional que ayude a minimizar las consecuencias, que si bien no pueden ser contabilizadas si tienen una repercusión en la calidad de vida de los sujetos.

Idealmente, podemos hablar de la prevención desde diferentes aspectos, en el cuidado del medio ambiente, en la capacitación a profesionales de la salud y de la aplicación de programas sociales encaminados al cuidado y a la identificación de situaciones que pudieran detonar peligro para la población.

miércoles, mayo 07, 2014

Un atleta espiritual

Autora: Rocío Barragán de la Parra
Publicado: La Primera de Puebla, 09 de abril de 2014



          Aunque mucho se ha hablado del tema del liderazgo 

particularmente me interpela la forma en que Chris Lowney lo 

aborda en el libro ¿Liderazgo al estilo de los Jesuitas?; con una 

mirada poco tradicional centrar esta habilidad a partir de lo que 

llama el ?segundo nacimiento?, un acontecimiento que enmarca 

nuestra vida y es definitorio en la toma de decisiones, ese golpe 

espiritual que pone a prueba nuestras capacidades y nuestra 

voluntad.

Para San Ignacio de Loyola este segundo nacimiento significó 

asumir la vida desde una posición más trascendente, emprender 

el viaje más valioso de su vida: el conocimiento de sí mismo, para 

luego apuntalar el nacimiento de la Compañía de Jesús y 

concebir, como entrenamiento de la vida interior los ejercicios 

espirituales.

Conocerse a sí mismo, sobre todo en Occidente es un campo 

inexplorado; culturalmente trabajamos más en las relaciones 

interpersonales y no en hábitos introspectivos o reflexivos que 

doten de herramientas para (re)conocernos y aceptarnos; 

aquellos que apuntalan la autoestima y el amor propio. Los 

beneficios del autoconocimiento son infinitos porque nos brinda 

la oportunidad de ordenar nuestra vida y fincar de manera 

sostenible nuestro propio crecimiento: ¿cómo quiero configurar 

mi vida?, ¿a quién quiero servir?, ¿de qué modo?, ¿cuáles son mis 

limitaciones?, ¿cómo las voy a enfrentar?, ¿a qué estoy dispuesto?, 

¿de qué soy capaz?, ¿cuál es el sentido de mis acciones?, ¿cómo 

quiero ser reconocido o recordado?.

San Ignacio de Loyola decía ¿En tiempos de desolación no hay 

mudanza?, aludiendo a la capacidad de aprender a resistir los 

embates de la vida, a permanecer en sí mismos. Aceptar que las 

situaciones complejas vienen aparejadas de grandes lecciones y 

si nos movemos o nos salimos de nosotros mismos, difícilmente 

desarrollaremos una estructura de pensamiento intelectual y 

emocional que nos permita atender, entender, valorar y decidir 

de modo consciente y asertivo, todo aquello que nos configura.

Los ejercicios espirituales son fuente de crecimiento personal, 

práctica que nos transforma en atletas espirituales, creadores de 

nuestros propios recursos interiores apuntalados en 5 ejes:

1. Dominarse y ordenar la vida a través de un examen de 

conciencia; esto resulta conflictivo y doloroso pero es 

indispensable para reconocer los afectos desordenados; los 

demonios o apegos representados en los vicios, debilidades, el 

desamor, la codicia, el egoísmo, el hedonismo, o el narcisismo; 

todos enemigos de nuestra naturaleza humana. Reconocerlos 

permite trabajarlos para superarlos y un buen inicio es realizar 

un inventario de quién soy, a dónde quiero ir y qué me detiene.

2. La base del ingenio: hacernos indiferentes; Para valorar 

aquello que ocurre y que se me ocurre; fomenta la 

adaptabilidad, la audacia, la rapidez y el buen juicio. La frase más 

emblemática de la indiferencia, como terreno fértil para el 

ingenio es ?El problema no es el dinero sino la servil afición a él o 

a cualquier otra cosa?. Impulsar la capacidad de liberarme de 

temores, impulsos y adhesiones que controlan mis acciones. ?La 

afición al dinero suele ser un bálsamo para alguna otra comezón 

debilitante del ego: temor al fracaso, necesidad de ser 

importante, sentimiento de inseguridad?; hay que buscar pues, 

poner la balanza en equilibrio.

3. El fundamento del heroísmo: el MAGIS; buscar dar más de sí, el 

mayor servicio en cada una de mis acciones, ¿qué te puede 

motivar tanto que te lleve a ir más allá del servicio de todo 

corazón?; plantear la pregunta ya es un primer paso para caminar 

hacia una decisión bien pensada.

4. La gratitud como motor del amor; Si he introyectado mi ser y 

he podido explorar en mis más obscuros espacios ¿cómo puedo 

mirar con aprecio y agradecimiento las bendiciones y beneficios 

recibidos? a través del amor:

* El amor más en los hechos que en las palabras

* El amor como una recíproca comunicación entre dos seres, el 

que ama da y comunica lo que tiene a la persona amada

Apreciarnos como una persona con dignidad y potencial que al 

compartir(nos) fructificamos también el potencial de nuestros 

semejantes.

5. El examen cotidiano: Al levantarse, después del almuerzo y de 

la cena dedicar unos momentos para agradecer los beneficios 

recibidos y preguntarme ¿cuál es mi meta del día?, ¿cómo he 

trabajado en ella, corregí, mejoré? mis actitudes y elecciones 

¿me acercan o alejan a ellas?; este hábito de reflexión es sencillo 

pero poderoso y crea un ciclo de retroalimentación permanente 

que entrena y perfecciona el atleta espiritual que habita en 

cada uno de nosotros.

La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla. 

Este texto se encuentra en: 

http://circulodeescritores.blogspot.com

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lunes, marzo 24, 2014

Hoy tengo que decirte papá

Autora: Rocío Barragán de la Parra datos de la autora haz click aquí 
Publicado: Puebla on Line, 12  de marzo de 2014

     Hace unos días mientras estaba sentada en el hospital esperando noticias sobre el estado de salud de mi papá, reflexionaba sobre la trascendencia que su vida ha tenido en la mía y cómo la persona que soy ahora está determinada de algún modo por su hacer y su decir; esto me llevó a tomar conciencia de mi condición humana y a identificar de qué manera trabajo con mi interior, como potencio mis capacidades intelectuales, afectivas y volitivas remitiéndome inevitablemente a mis raíces, a mi herencia y, por ende, a mis padres.
    Hace poco más de 57 años una chica de posición económica media alta decidió casarse con un jovencito de extracción humilde, de esta unión nacieron 7 hijos, 22 nietos y hasta ahora 13 bisnietos;esta unión trascendió más allá del árbol genealógico y es aquí donde regreso nuevamente a la banca del hospital donde mientras intervenían quirúrgicamente a mi padre,trato de identificar aquello que mi padre generó en mí.
     Sin duda me enseñó el valor de la puntualidad, siempre decía "más vale 5 minutos antes que un minuto después"; nunca llegamos tarde a ningún compromiso familiar, escolar, laboral o social. Contaba que el día de su boda mi abuelo Nicolás le hizo llegar a la Iglesia una hora y media antes para evitar que la novia llegase antes que él.
     Otra de sus cualidades fue la honestidad; tuvo una inteligencia matemática sorprendente; sólo cursó la primaria pero se desempeñó como contador y auditor de los negocios de mi abuelo materno y de otros negocios que administró asertivamente a través de un sistema alfanumérico, basado en números romanos,de su propia invención. Era extraordinario verlo hacer cálculos matemáticos mentales, estimaba la cuenta en el súper de manera exacta de modo que al llegar a la caja sabía cuánto iba a pagar con pesos y centavos.
     Su genialidad matemática jamás la antepuso, a pesar de haber tenido varias oportunidades, para realizar maniobras ilegales o aprovechar circunstancias de otros; jamás hizo fortuna a costa de alguien más. Siempre fue generoso con lo que tenía y con lo que era.
     La solidaridad fue quizás una de sus mayores virtudes, en mancuerna con mi madre hicieron de la casa un verdadero hogar para familiares y amigos; siempre había más de un plato extra en la mesa y algún tendido o cama adicional para quien lo necesitase. Diariamente a la hora de comernos reuníamos entre 10 ó 15 comensales a la mesa lo que generó que mi madre implementara un rol de invitados para prevenir, como ella cariñosamente le llamaba la llegada del "vendaval" a la casa.
     A través de mi padre aprendí a valorar la naturaleza, los fines de semana caminábamos por el campo cantando, contando historias o adivinanzas mientras me enseñaba a distinguir los hongos venenosos, los olores de las plantas, las flores de los árboles; cómo brincar desde las rocas, trepar un árbol o tomar agua del arroyo.
     Amaba las aves, en especial los canarios con lo que desarrolló una gran habilidad para que se reprodujeran permitiéndole durante un tiempo hacer negocio de ello; en el corral habitaba un venado, gallinas, conejos, palomas y un par de gatos marrulleros. Entrenaba gallos de pelea y por las tardes afuera de la casa,hacía las delicias de los niños mientras entrenaba a nuestros dos perros:Un chihuahueño de nombre chispirin y un pasto alemán llamado Nazi.
     Mi gusto por el deporte también fue apuntalado por él: Basquetbol, volibol, béisbol, box, canicas, trompo, balero, fueron algunos de los juegos que aprendí con él; años después destaqué como excelente lanzadora en el béisbol, decorosa ala en el equipo de basquetbol y campeona de goleo en futbolito de salón.
     Renuente para que estudiase una Licenciatura, durante mucho tiempo consideró que mi futuro estaba en formarme a través de una carrera técnica; sin embargo confió y me apoyó en mis deseos; de ese modo cursé los estudios universitarios que sin duda me cambiaron la perspectiva de vida y hoy avalan de algún modo la mujer que soy.
     Estas son algunas de las anécdotas que hoy recuerdo de mi padre y, mientras escribía este artículo él se fue al cielo; reflexionar en cómo impactó mi vida con la suya, me permite (re) validar que el verdadero desafío consiste en darle sentido a mis acciones; traspasar mis límites, interesarme genuinamente por los demás, manifestarme a través de los otros:trascender. Como dijera el Padre Pedro Arrupe SJ "No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido".
     PD: Gracias por todo papá tú siempre en mi corazón y yo en el tuyo.
     La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.   

     Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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martes, marzo 11, 2014

El liderazgo como un legado personal

Autor: Rocío Barragán,
Publicado: e-consulta, 24 de febrero de 2014

     A tono de una dinámica planteada para los chicos de la clase con los que tengo el placer de compartir; hace unos días empecé a releer el libro "Liderazgo al Estilo de los Jesuitas", escrito por Chris Lowney; al adentrarme nuevamente en él pude constatar dos situaciones: la primera es que cuando nos damos oportunidad de releer un libro, el texto representa nuevos desafíos, la mirada con la que volvemos a enfrentarnos a la lectura es otra y nos permite descubrir horizontes nuevos o afianzar conceptos, ideas u oportunidades que muy seguramente en el primer recorrido fueron imperceptibles u obviamos.
     La segunda idea que me ha rondado fuertemente en la cabeza y me motivó a compartir esta reflexión es, justamente, el punto medular del libro: El liderazgo y el compromiso que implica desarrollar nuestras habilidades en su ejercicio; comprender el para qué y cómo ser un líder.
     Desde mi humilde perspectiva uno de los factores detonantes para que Lowney pudiera desentrañar de manera tan profunda y provocadora el ejercicio del Liderazgo fue por un lado, el hecho de haber pertenecido a la Compañía de Jesús, mientras que por otro lado, el hecho de verse inmerso en otra compañía (la Institución bancaria JP Morgan) de índole e intereses diametralmente diferentes, le permitió entender y valorar el modelo planteado por los Jesuitas hace casi 500 años.
     Supongo que ese discernimiento (ejercicio muy Ignaciano por cierto), le permitió compartir su aprendizaje desde una postura mucho más profunda a la que tradicionalmente se maneja en las esferas organizacionales o de desarrollo humano, planteándolo más allá de consejos o técnicas, como un ejercicio interno y una decisión trascendente de servicio a los demás.
     Lowney sostiene que "Todos somos líderes y toda nuestra vida está llena de oportunidades de liderazgo", si esto es así, entonces debemos preguntarnos qué tipo de testigo somos con quienes nos rodean; cómo atendemos y escuchamos las necesidades y deseos de nuestros semejantes; como buscamos atenderlas y satisfacerlas sin atropellarlos; ¿me percibo capaz de estar atento y de servir?, ¿realmente esto es cierto?; de tener una respuesta afirmativa entonces la vocación del servicio ha germinado y entenderemos pues que "El liderazgo lo define no sólo la magnitud de la oportunidad, sino la calidad de la respuesta emitida".
     "El medio más eficaz de liderazgo es el conocimiento de sí mismo que permite enfrentar el mundo con una visión coherente", éste es el primero de los cuatro pilares del liderazgo conocido como autoconocimiento; esa capacidad de sabernos débiles para ciertas acciones o determinados momentos y fuertes en otras circunstancias; pero siempre en constante proceso de (re/des)aprendizaje.
     Ingenio o innovación es la segunda columna que fundamenta el Liderazgo al estilo de los Jesuitas, construir bases sólidas para ser capaces de adaptarnos al mundo cambiante y tener siempre "un pie levantado"; virtud que sólo se cultiva si practicamos la obediencia y el respeto para comprender que no podemos permanecer de forma indefinida en una situación, labor, lugar o incluso apegados a las personas, estar siempre "ligeros de equipaje" para que, cuando sea el momento, retomemos el camino o emprendamos nuevas experiencias.
     El Amor, es el tercer eje del liderazgo, entendido como la capacidad de ver(me) en el otro, de abordar a mis semejantes con actitud positiva y acompañarlos detonando sus propios procesos de crecimiento, potenciando nuevos líderes; al respecto Lowney dice " El liderazgo no es un acto es una manera de vivir, un modo de proceder; el liderazgo es pues la vida real del líder".
     La caridad es lo más parecido al amor, no en la falsa idea que hoy prevalece de compartir lo que no quiero o me sobra, sino como la capacidad de donación de sí mismo, de entregar(se), confiar y disponerse con lucidez y honestidad.
     El heroísmo, conforma el cuarto pilar y debe ser concebido más allá de la noción hollywoodense a la que el término puede remitirnos. Debe entenderse como la capacidad de fortalecerse a sí mismo y a los demás para las encomiendas cotidianas, ¿dónde está la gente que necesita un líder motivador e inspirador; que saca y promueve lo mejor de sí y de los demás?;.
     Para preguntarnos qué tipo de líder soy y que tipo de liderazgo ejerzo lo primero que debo clarificar es que "Todo liderazgo es ante todo liderazgo de mí, nace de mis creencias y actitudes personales y define mi legado personal", ¿quieres seguir?, entonces pregúntate ¿tu liderazgo define lo que eres?, ¿tu esencia?, ¿da cuenta de tu ser en constante evolución?... si aún no tienes las respuestas, no importa lo más valioso es que, por lo pronto recuerdes que el liderazgo es una manera de vivir, de ordenar tu vida y hoy puede ser un buen momento para empezar a identificar qué te hace líder, qué impacto tienes en la gente que te rodea y qué quieres hacer con eso que sucede.
     La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.
     Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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jueves, febrero 20, 2014

La tarea del Profe

Autora:  Rocío Barragán de la Parra, datos del autor haz click aquí
Publicado: La Primera de Puebla, 13 de febrero de 2014

     Hace algún tiempo leí por casualidad un pequeño pensamiento 
que enlistaba la tarea que un profe debe hacer para crear una 
relación armoniosa con su grupo y promover el aprendizaje de 
forma trascendente y significativa. Como me encontraba en un 
sitio público en una reunión de otra índole me di a la tarea de 
anotar esos nueve preceptos que ahora me inspiran a reflexionar 
sobre el tema y dejarlo a su consideración.
     ESTAR PRESENTE, Ésa es la primer tarea docente que alude no a 
la presencia física en el aula, sino a la capacidad que 
desarrollamos para acompañar con toda nuestra voluntad, 
nuestros sentidos y nuestra profesión a cada uno de nuestros 
alumnos en el proceso educativo, asumirnos como facilitadores 
más allá de los contenidos temáticos impartidos para disponernos 
a incidir en la formación personal y profesional de otro ser 
humano.
     PRESTAR ATENCIÓN, labor compleja pero crucial en la educación; 
va más allá de escuchar y atender dudas o comentarios; implica 
la cualidad de integrar toda nuestra capacidad de observación 
para poder dar lectura a lo que sucede en el grupo como 
colectivo, pero también a atender y entender el impacto que 
nuestro trabajo tiene en cada alumno; qué sucede con su 
aprendizaje intelectual, emocional y humano.
     ESTABLECER LÍMITES, ésta es sin duda una de las encomiendas 
que asemejan más el trabajo docente al de la paternidad; saber 
crear un clima de confianza e intimidad para aprender pero sin 
perder de vista que el profesor tiene un rol diferenciado y éste 
es clave para llevar a buen puerto el objetivo formativo 
encomendado; me gusta definirlo como la cualidad de manejar la 
relación en un ambiente amorosamente firme.
     RESPETAR, no sólo la relación con cada uno de los miembros de 
la clase, su individualidad y diversidad; sino también la propia 
labor docente, la investidura y el papel desempeñado en el aula 
que implica preparar cada una de las clases, retroalimentar las 
tareas, llegar puntual a las sesiones y, sobre todo tener siempre 
presente que
la palabra convence pero el ejemplo arrastra. El 
respeto en cualquier relación es el principio para inspirar y 
ejercer un liderazgo altamente efectivo y trascendente.
     ACEPTAR la diversidad y pluralidad de ideas, los diversos 
contextos en los que cada alumno se desenvuelve para 
enriquecer con ello los espacios de la clase; disminuir la
distancia que prevalece entre los alumnos que les cuesta más 
trabajo relacionarse, interactuar, aprender o participar. Aceptar 
también, las limitaciones y carencias que tenemos en el ejercicio 
de la profesión, para entonces desarrollar un plan de mejora 
docente que permita fortalecer nuestras competencias.
     ALENTAR, ésta es una de las tareas más nobles y perseverantes 
en la docencia, proveer de aliento a los participantes para que 
no desfallezcan si los resultados obtenidos no son de inicio como 
esperan, apuntalar sus fortalezas, trabajar con sus debilidades 
para obtener acciones de
largo aliento, que les permitan ser 
capaces no sólo de aprender para el curso, sino para 
comprometerse con la vida, con su vida.
     BRINDAR SEGURIDAD, no en cuanto a la calificación otorgada; sino 
a posibilitar ambientes nutricios de aprendizaje plural, en diálogo 
y disertación sobre lo que se aprende, con interacción entre los 
alumnos y el profesor; crear climas de confianza que privilegien 
el aprendizaje colaborativo, la libertad de expresión y la 
responsabilidad de lo que se dice o hace.
     GENERAR ESPERANZA, ser capaces de proveer a nuestros 
estudiantes de un corazón lleno de fe; que camina en la certeza 
de lo posible a sabiendas de que los procesos de crecimiento no 
son fáciles ni expeditos; pero si oportunidades que detonan lo 
mejor de cada uno y, en ese andar, vamos construyendo caminos 
y sueños con diferentes viajeros, de los que aprendemos y a 
quienes impactamos con cada una de nuestras acciones.
     INTERESARSE por los alumnos, ésta es quizás la tarea más noble 
de todas porque supone comprometerse pero con madurez, esta 
idea quizás se clarifica mejor a través de la anécdota de la gallina 
y el cerdo:
-¿qué se necesita para hacer huevos con jamón? - 
dijo un día el maestro -huevos y jamón contestaron los alumnos; 
así es -dijo el maestro-, la gallina se comprometió a 
proporcionar los huevos, para el jamón al cerdo le fue preciso 
involucrarse
.
     Esta última tarea docente integra de algún modo las anteriores, 
las implica y entrama apuntalando el compromiso amoroso y 
trascendente de la docencia y clarificando también los posibles 
riesgos, si no sabemos equilibrar nuestro trabajo y las relaciones 
que a partir de ella generamos.
     Estas nueve tareas tienen un solo propósito: posibilitar seres 
humanos habilitados para vivir en plenitud, para asumirse más allá 
de su profesión como aprendices de vida y transformadores 
sociales; como dijese el P. Alfonso Nicolás SJ, General de la 
Compañía de Jesús,
No se trata de formar a los mejores del mundo sino 
los mejores para el mundo
.
La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla. 
Este texto se encuentra en: 
http://circulodeescritores.blogspot.com

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lunes, febrero 17, 2014

La lección de Augusto

Autora: Rocío Barragán de la Parra,datos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Puebla, 22 de enero de 2014

     Hace unos días, Augusto, un compañero del área de Mantenimiento de la Universidad, acudió a mi oficina con la finalidad de apoyarme en la colocación de unos marcos; al iniciar su trabajo me ofrecí a ser su ayudante de manera que pudiera, de algún modo, auxiliarle en su labor; jamás imaginé que su respuesta me permitiría compartirles la lección que esa mañana Augusto me dejó.
     No es necesario maestra -me dijo-, estoy acostumbrando a resolver el trabajo; aunque sí sé que me puede ayudar porque me ha tocado participar en varios de los eventos que organiza desde su área y me ha tocado ver cómo los alumnos aprenden, cómo demuestran lo que han crecido en su profesión, los comentarios de sus familiares y amigos que se van bien contentos y sorprendidos de ver a los estudiantes desenvolverse profesionalmente; ¿Sabe maestra? eso me inspiró y hace poco más de un año decidí meterme a estudiar inglés y los cursos que puedo tomar en la universidad, entendí que nunca es tarde para prepararme y me gusta mucho lo que aprendo.
     Mientras escuchaba a mi compañero inevitablemente pensé "la palabra convence pero el ejemplo arrastra", el testimonio de Augusto fue como agua nueva para mi vocación docente e inmediatamente reflexioné en la importancia de comprender cómo todos los días podemos incidir en nuestros semejantes, no sólo a través de un curso formal impartido en el aula; sino a través de nuestras palabras y acciones. Vivimos una gran crisis de valores que ha golpeado también el quehacer de las profesiones, sobre todo, de aquellas donde el contacto con la persona es trascendental; así enfrentamos cada vez más el descredito a sacerdotes, médicos y maestros. 
     Vivimos en un clima enrarecido con una especie de desconfianza, descrédito e incredulidad, que ha puesto el ejercicio de éstas y otras profesiones "a la defensiva"; ha puesto el ejercicio de éstas y otras profesiones "a la defensiva"; pareciera que ahora el derrotero fuera regido por la ley del menor esfuerzo, el individualismo, el hedonismo y el consumismo.
     Agradezco tanto la presencia de Augusto en mi oficina quien sin saberlo, renovó mi esperanza y acrecentó el sentido de mi profesión comprometiéndome a contribuir, de manera más consciente y del modo más valioso conmigo, con mi entorno y con mis semejantes.
     La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla. Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.comSus comentarios son bienvenidos



jueves, noviembre 28, 2013

Indispensable no, insustituible sí

Autora: Rocío Barragán de la Parra 
Publicado: Puebla on Line, 21 de noviembre de 2013


     "Indispensable no, insustituible sí", frase que suena contradictoria y sin embargo no lo es; hoy por hoy las empresas empiezan a redirigir sus acciones a este precepto con la finalidad de darle valor al factor más importante de cualquier organización: El talento humano.
     Para entender que "nadie es indispensable" es preciso primero pensar que como individuos desempeñamos diversos roles y funciones determinados por nuestro entorno, nuestra condición personal, social y profesional; así generamos oportunidades de (auto) empleo donde se ponen en juego los conocimientos, habilidades y actitudes aprendidas a lo largo de la vida y que, comúnmente se identifican como competencias personales y profesionales. 
     Somos contratados o emprendemos un negocio cuando reconocemos nuestros talentos y los ponemos al servicio de los demás en un proyecto o función; no obstante puede ser que los resultados esperados por la organización no sucedan o que medien otros intereses, provocando que esa persona sea removida de su puesto y una nueva sea contratada para desempeñar las mismas funciones o similares. Así es como básicamente una persona o un nuevo proceso (de estos automatizados que son ahora tan frecuentes) suple y/o realiza el trabajo de alguien más.
     Esta situación prevalece prácticamente en la mayoría de las organizaciones y, aunque relevar a alguien de sus funciones con la idea de "nadie es indispensable", puede parecer una decisión asertiva; organizacionalmente hablando puede tener consecuencias significativas que impacten la rentabilidad y la integridad de la empresa; por eso es importante que al pensar en la remoción de personal, se piense antes en que "cada persona es insustituible".
     Cada individuo imprime su estilo, sello y personalidad en lo que hace; dándole a sus acciones y decisiones un valor diferenciado por esa cualidad; si quieres comprenderlo mejor piénsalo así: Si llegas a la ventanilla del banco para realizar una transacción, ésta será procesada por el cajero en turno; las cualidades de esa persona pueden marcar la diferencia para que decidas repetir la experiencia o cambiar de cajero, sucursal o incluso banco: El modo en el que eres atendido, la cordialidad en el trato, el apoyo que te ofrece, la paciencia, la empatía con tu situación, sentir que el otro ha entendido lo que necesitas y la manera en que te ayuda a conseguirlo marca una gran diferencia generando poderosas experiencias de servicio; distingos insustituibles que trascienden más allá del proceso estandarizado que ha permitido concluir tu trámite.
      Todas las organizaciones cuentan con descripciones de puesto y perfiles de desempeño que enmarcan las características, habilidades y conocimientos del personal; con ello se busca realizar procesos selectivos eficientes y asertivos; sin embargo no hay forma de garantizar anticipadamente las cualidades personales y profesionales que aseguren la selección del mejor candidato; eso sólo podrá constatarse a través de la práctica; lo que puede derivar en haber contratado una excelente persona o a la inversa en haber prescindido de un estupendo e elemento que ahora le representa a la organización una pérdida en desarrollo del trabajo, cohesión del equipo o posicionamiento y atención a los clientes. 
     Las organizaciones con enfoque humano saben que estas decisiones son estratégicas y que implican un costo individual, económico y social, por ello algunas han ido incorporando como procesos de selección los llamados trainees o procesos de entrenamiento/observación; donde para cubrir una vacante se convoca a un grupo de profesionales que son sometidos a un proceso experiencial real donde los participantes ponen en juego sus talentos y habilidades; seleccionando aquellos que cumplen de mejor forma con los perfiles requeridos. 
     Si bien este tipo de acciones puede disminuir el riesgo de la selección y rotación, nunca garantizará los resultados ya que cada persona, en su cualidad de ser humano puede exponenciar o inhibir sus talentos de manera diferente, a partir de sus creencias, de sus experiencias previas, de la manera en que se vincula con la realidad y con la percepción que tiene de sí mismo. 
     Lo más importante de recordar es que finalmente cada individuo tiene valor por sí mismo, como individuo irrepetible y perfectible y, si las condiciones que acompañan su desarrollo son favorables; una organización es capaz de detonar profesionistas profundamente comprometidos y personas con alta sensibilidad y responsabilidad social: Indispensables no pero insustituibles sí.
*La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Universidad Iberoamericano

martes, septiembre 24, 2013

México Lindo y querido

Autora: Rocío Barragán de la Parra
Publicado: La Primera de Puebla, 19 de septiembre de 2013

     ¿ Voz de la guitarra mía, al despertar la mañana quiere cantar su alegría a
mi tierra mexicana; yo le canto a sus volcanes a sus praderas y flores que
son como talismanes del amor de mis amores. México lindo y querido, si
muero lejos de ti que digan que estoy dormido y que me traigan aquí?.
Así versan las dos primeras estrofas de esta hermosa canción escrita en
1921 por el niño poeta, el michoacano Chucho Monge, su letra es capaz de
exaltar uno de los sentimientos más profundos que un ciudadano puede
experimentar por su país: amor por la patria, sentimiento que pareciera,
mermado ante la compleja e incierta realidad que hoy nos toca vivir.
Estamos en el mes patrio y el reciente fin de semana largo enmarcó la
conmemoración del 203 aniversario de la Independencia de México, sin
embargo, y a diferencia de otros años, el ambiente y las manifestaciones
de festejo como juegos artificiales y adornos en las calles, locales
comerciales y casas habitación parecen haber disminuido, como si la
incertidumbre prevaleciente en diversos escenarios ante la situación
económica, política y social que nos aqueja hubiese reducido el ánimo 
festivo tan característico del mexicano; y si bien pueden sobrar razones
para ello, me parece que podemos abordar el tema desde otra
perspectiva, que ahora me permito compartir.
Vivir en familia implica tener la capacidad de procurar el bienestar de sus
integrantes, fortalecer su relación a través de la convivencia, la ayuda
mutua, el compartir las responsabilidades y privilegiar los derechos de
quienes la conforman. Al interior del hogar se debe tener claro que la
equidad y el respeto entre sí es fundamental para generar un clima de
interdependencia que respete la libertad que cada uno tiene para pensar,
decidir y actuar individual e independientemente, siempre considerando
que las consecuencias de lo decidido impactaran al grupo. El apoyo, los
afectos y el cuidado de la relación que se genera entre los integrantes de
la familia se procura y alimenta diariamente en cada una de las
situaciones cotidianas de la vida; de manera que cuando surge un festejo,
como puede ser un cumpleaños, onomástico, logros personales,
familiares, escolares o laborales se generan espacios nutricios de
celebración para conmemorar, es decir tener memoria, privilegiar,
reconocer lo que se ha hecho manifiesto cada día. Lo mismo debiese
ocurrir en nuestro país y al conmemorar las fiestas Patrias, más allá de
una postura patriotera de diversión y fiesta, tener la capacidad de recuperar
aquello que cada uno ha hecho para hacer de nuestro País un mejor lugar
para (con) vivir.
Si bien es cierto que no podemos incidir en todas y cada una de las
decisiones que los organismos gubernamentales y las instituciones
públicas toman definiendo el rumbo del país y enmarcando, a través de las
políticas públicas, los grandes temas de desarrollo social como la salud, la
educación, los servicios públicos, la seguridad, la infraestructura, el
empleo y el combate a la pobreza; lo que si podemos hacer como
miembros de esta gran familia que es México es trabajar día con día para
ser mejores ciudadanos, practicar el voto razonado, usar el cinturón de
seguridad, respetar al peatón y las señales de tránsito, utilizar los puentes
peatonales, evitar usar la calle como basurero, respetar (opiniones
diferentes, espacios públicos, lo ajeno, las decisiones de los otros),
administrar y ahorrar tiempo, dinero, esfuerzo(incluyendo la idea de NO
desperdiciar, reciclar y reutilizar), cuidar nuestro entorno (afectivo,
social, ambiental), trabajar con pasión y compromiso en las tareas
asignadas ya sea en la escuela, casa o trabajo, consumir productos
nacionales (apostar a la idea de que lo hecho en México está bien hecho),
pagar nuestros impuestos (a pesar de la controvertida Reforma
Hacendaria), comprar en el mercadito, menos televisión e internet (más
lectura y diálogo interpersonal), ayudar a la persona de al lado, evitar la
tentación de mentir (válido también para las famosas mentiritas blancas y
omisiones), dejar de pelear, imponer o controlar, (disfrutar las cosas
simples de la vida, escuchar ideas diferentes), no discriminar, juzgar o
suponer, disponerse para el servicio a los demás; hacer de cada día un
espacio de aprendizaje, plenitud y felicidad, compartir lo que tienes, pero
sobre todo lo que eres y contribuir con ello a un México diferente donde la
justicia, la equidad y el desarrollo social sea posible... ?Que me entierren
en la sierra, al pie de los magueyales y que me cubra esta tierra, que es
cuna de hombres cabales?.
La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla. Este
texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
Sus comentarios son bienvenidos

lunes, septiembre 23, 2013

Primero YO

Autora: Rocío Barragán de la Parra*
Publicado: en lado B, 03 de septiembre de 2013

“Lo más doloroso en la vida es perderte a ti mismo en el proceso de valorar demasiado a alguien”, leer esta frase me hizo reflexionar en todo lo que perdemos cuando nos olvidamos de nosotros mismos y me parece que este trastorno tiene su origen en nuestra propia naturaleza humana, pero también social.
Los humanos somos seres eminentemente sociales y al relacionarnos con otras personas vamos conformando un sistema de valores, creencias y afectos; ello determina en gran medida la manera en que nos vinculamos con el entorno y con nuestros semejantes, de manera que, si nuestras relaciones son sanas y asertivas, entonces la convivencia nos permite crecer como personas, nos socializa y sensibiliza, nos permiten aprender, crecer y trascender.
Expresarlo es cosa sencilla,  sin embargo vincularnos con nosotros mismos o con los demás suele ser complejo, porque no siempre estamos habilitados para  generar relaciones sanas que fortalezcan nuestro andar.
Una de las problemáticas más severas que enfrentamos en las relaciones humanas es sin duda la codependencia que se genera cuando establecemos un vínculo insano que contamina y daña nuestra convivencia. Establecer una relación de estas características es muy fácil y más común de lo que imaginamos ya que solemos generarlas en los núcleos medulares: la familia, la pareja y los amigos, con quienes  nos vinculamos de tres modos diferentes:
Vinculación afectiva adecuada: Amor sano, fundamentado en el respeto, la honestidad, la preocupación genuina por el otro y que se expresa básicamente en el dar y recibir; una relación de interdependencia.
Desvinculación afectiva exagerada: Cuando las personas son incapaces de establecer lazos, de manera que su comportamiento suele ser frío, distante y hostil.
Vinculación afectiva exagerada o dependencia emocional: Lazo desvirtuado por la excesiva necesidad de afecto y  confundido o asociado comúnmente con el cariño o el amor; constituye el polo opuesto de la desvinculación, sin embargo ambas conductas son dañinas y perjudiciales en una relación. Se manifiestan con diferentes síntomas que dificultan su diagnóstico y suelen identificarse comúnmente a través de la depresión, los trastornos obsesivos y los síndromes desadaptativos.
La codependencia es un desorden en la conducta  generado cuando nuestro sistema de valores y creencias no está apuntalado, o se ha vivido un evento traumático que genera la ausencia de autoridad y afecto en nosotros mismos, ello provoca la necesidad de que otros validen lo que creemos que somos, necesitamos y queremos.
Generalmente se nos enseñan a conducirnos con falsa modestia y humildad, por lo que crecemos con la falsa creencia de que valorarnos puede ser sinónimo de arrogancia o presuntuosidad, cuando de lo que se trata es de identificar nuestros talentos y habilidades para que a partir de ellos podamos reconocer procesos clave como la elección profesional, aficiones, gustos y valores, sino también ser capaces de identificar la virtud que tenemos como sujetos únicos e irrepetibles y entonces caminar en la vida con la seguridad de nuestra imperfección, pero buscando la plenitud y la perfectibilidad.
Al igual que el alcoholismo y las sustancias tóxicas, la codependencia es considerada una adicción, quien la padece suele no reconocerla y tampoco sabe cómo resolverla; suele minimizarse evadiendo así la realidad. Implica vivir en estados  permanentes de miedo, angustia,  depresión, y desolación que en casos extremos pueden llevar al suicidio.
Algunos de los síntomas que permiten identificar si vivimos alguna relación de este tipo son:
Niveles  inferiores o superiores de autoestima (depresión o euforia).
Problemas para establecer límites en las responsabilidades de la relación.
Valorar las relaciones a través del comentario de los otros.
Confundir lo que se necesita con lo que desea, maximizar o minimizar lo que se piensa y  siente.
Reaccionar exageradamente a los estímulos externos con actitudes fatalistas o idealistas.
Asumirse como responsable de lo que a otros les pasa, por lo que piensan, sienten o desean.
Negar  o evadir lo que les ocurre, especialmente los problemas y su realidad.
Pueden comprometerlo todo: sus valores, su salud, sus recursos, su trabajo e incluso su vida.
Fácilmente sienten miedo, angustia, desesperación, enojo y buscan desesperadamente ser aprobados y reconocidos
Al igual que cualquier adicción, superar la codependencia implica un proceso largo y comprometido con uno mismo, exige primero el autoconocimiento y la autoaceptación, para reconocer que nadie puede darnos, ni arrebatarnos el amor, la felicidad, y el bienestar que nosotros mismos debemos prodigarnos. Se trata pues de emprender el camino hacia nosotros mismos, (no sentirse solos, sino saber estar solos) para después vincularnos sanamente con y para los otros, de este modo la manera en la que puedes empezar a cambiar tu vida para siempre se resume en  dos palabras: “Primero YO”.




*Está pendiente la publicación en E-Consulta del artículo de la Dra. Laura A. Bárcenas Pozos.





miércoles, septiembre 04, 2013

Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta

Autora: Rocío Barragán de la Parra datos del autor haz click aquí
Publicado: Puebla on Line, 20 de agosto de 2013

     La elección de carrera es una de las decisiones más trascendentes en la vida, enmarca la vocación profesional que va idealmente aparejada con las capacidades y talentos personales; sin embargo por diversas razones, principalmente económicas y familiares, muchos jóvenes sólo pueden cristalizar esta elección vocacional si consiguen ingresar a Instituciones Públicas como la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; donde su dedicación al estudio puede marcar la diferencia para acceder y alcanzar la formación profesional; sobre ello les comparto la siguiente reflexión.
     El pasado 10 de agosto se dio a conocer el listado de aspirantes admitidos a esta Máxima Casa de Estudios donde sólo 20 mil de los más de 46 mil candidatos fueron admitidos para cursar sus estudios profesionales en la BUAP; esto supone que más de 26 mil alumnos tendrán que redirigir sus planes de vida, buscar otras opciones educativas o incorporarse a la vida laboral.
     Como lo han marcado las tendencias de los últimos años, las carreras más demandas fueron Medicina, Derecho, Fisioterapia, Contaduría, Psicología y Comunicación; para cada uno de los alumnos aceptados en estas Facultades, acreditar el examen implicó un esfuerzo extra que consistió en obtener no sólo los 550 puntos aprobatorios de una escala máxima de mil; sino tratar de conseguir los puntajes más altos en el examen que les permitiesen asegurar un espacio en los cupos de dichas facultades para no correr el riesgo de pasar el examen pero no alcanzar lugar; como en el caso de la Facultad de Medicina donde hubo aspirante con 800 puntos que fueron rechazados.
     Detrás de estas cifras existe una realidad sobre la situación que guarda la Educación en México ya que comúnmente solemos pensar que la Escuela es determinante para que el alumno aprenda más o esté mejor preparado y que los alumnos con bajo rendimiento provienen de Instituciones Públicas donde se encuentran profesores mal preparados o poco comprometidos con la educación, grupos enormes de alumnos que son difíciles de atender, sin acceso o acceso limitado a recursos tecnológicos que propicien aprendizajes situados, actualizados y pertinentes a las necesidades sociales, o a la inversa, considerar que la Escuela Privada garantiza una mejor educación y un aprendizaje superior
al de la Institución Pública.
    
Si bien los recursos escolares, la calidad de los planes de estudio, las instalaciones de la Escuela, el acompañamiento de un profesor capaz y responsable con sus alumnos es fundamental, la clave para que el aprendizaje suceda radica en la disposición y compromiso que cada estudiante tiene consigo mismo y con su propio proceso formativo: sacar de dentro, desarrollar y potenciar el interior; ahí adquiere sentido la raíz etimológica de la palabra EDUCACION, del latín Educare (guiar), Educere (sacar a la luz). De esta manera podemos identificar estudiantes de Instituciones Reconocidas que no logran un desempeño por arriba de la media y alumnos de Instituciones Públicas que alcanzan un desempeño extraordinario.
    "Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta" es una frase popular donde se advierte que ninguna institución por prestigiosa que sea forma estudiantes destacados si el alumno por sí mismo no se dispone para aprender y superarse; esa es la historia de María Samantha Ordoñez, alumna de nuevo ingreso en la Licenciatura en Medicina quien obtuvo 966 puntos en el pasado examen de admisión de la BUAP, colocándose así como el más alto promedio entre los 700 alumnos admitidos en la Facultad y los más de seis mil interesados en ella.
    Samm, como la llaman cariñosamente sus amigos y familiares, es una chica egresada del Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios CBTIS 242 de Cuetzalan del Progreso, Puebla; siempre se ha destacado por su aguda inteligencia y su gran dedicación al estudio, desde hace tiempo clarificó su vocación profesional y hoy, gracias a la dedicación y empeño que ha puesto en sus estudios testimonia que todo se puede en esta vida al disponerse y prepararse para ello.
    Esta semana inicia su carrera profesional y, seguramente, su integración a la vida universitaria implicará un proceso de adaptación a nuevos ambientes, ajustes de rutinas, convivencia, relaciones y responsabilidades nuevas; no será tarea fácil pero seguramente saldrá avante, tal como lo ha demostrado en las diferentes oportunidades que la vida le ha presentado y que ha sabido aprovechar, así que Felicidades a Samantha que inicia su formación en una de las profesiones más demandantes, nobles y sensibles: La medicina.
La autora es profesora de la 
Universidad Iberoamericana Puebla.