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sábado, febrero 13, 2016

La Escuela al Centro: nuevo capítulo de la Reforma Educativa

Autor: José Guadalupe Sánchez Aviña
Publicado en E-Consulta el 3 de febrero de 2016

El pasado 15 de octubre de 2015, mediante un comunicado, el secretario Nuño Mayer dio a conocer los siete ejes temáticos para hacer posible la implementación de la reforma educativa promovida por el actual gobierno: 1.- Fortalecimiento de la escuela; 2.- Servicio Profesional Docente; 3.- Mejoramiento de infraestructura y equipamiento educativos; 4.- Revisión de planes y programas de estudio para un nuevo Modelo Educativo; 5.- Vinculación de la escuela con el sector productivo; 6.- Fortalecimiento de equidad e inclusión educativa; y, 6.- Reforma administrativa de la SEP.
Ahora, el 25 de enero 2016, anuncia la puesta en marcha la primera de estas siete prioridades: “La Escuela al Centro”, estimándola como una acción estratégica que haría posible la transformación del sistema educativo mexicano, a través de mejorar las estructuras organizativas de la escuela para llevar la reforma hasta el interior de las aulas.
La propuesta considera a la escuela como “…el corazón del sistema educativo” y pretende concentrar los esfuerzos en fortalecer la actuación de cada escuela a favor de la educación. Para lograr lo anterior, han definido seis líneas de acción:
1.    Una nueva organización en las escuelas para aligerar la carga burocrática de maestros y directores, de modo que se puedan concentrar en su tarea más importante: la educación.
2.    Más recursos directos a las escuelas para que puedan resolver sus problemas cotidianos sin depender de una larga cadena burocrática o tener que pedirle dinero a los padres de familia.
3.    Fortalecimiento de los Consejos Técnicos Escolares para que se consoliden como el principal órgano de decisión técnico pedagógico de cada escuela. Continuará habiendo seguimiento mensual a la ruta de mejora, pero ya no tendrán que sesionar el último viernes de cada mes.
4.    Participación social efectiva y responsable, para promover la transparencia y la rendición de cuentas en las escuelas.
5.    Mejorar el uso del tiempo en la jornada escolar, dando flexibilidad a cada escuela -dentro de ciertos parámetros- para seguir con un calendario de 200 días o cambiar a uno de 185 días con jornadas más largas.
6.    Un programa de escuelas de verano, en las que se ofrecerá a los alumnos de escuelas públicas actividades deportivas, culturales y de reforzamiento académico, cuando así lo deseen los padres de familia.
Ahora bien, en la actualidad se pueden identificar cuatro enfoques que orientan las políticas educativas existentes, asociadas todas al logro de la calidad educativa: 1.- Centrada en la Escuela; 2.- Implicación del maestro; 3.- Implicación de la comunidad; y 4.- Una considerada como Integradora. Al parecer la iniciativa a la que hacemos referencia corresponde al primer enfoque mencionado.
El enfoque Centrado en la escuela ha seguido dos tendencias, por un lado mayor autonomía de las escuelas, adelgazamiento de unidades centrales o una privatización de los servicios educativos, así como el hecho de que el sistema evalúa los resultados logrados de la escuela, pero la utilización de resultados de manera punitiva; y por otro, la descentralización con reorganización de los sistemas educativos.
Un nuevo capítulo en la Reforma Educativa empeñada en la modernización de nuestro sistema educativo mexicano; habrá que permanecer atentos a los verdaderos alcances posibles y sobre todo a las implicaciones “laterales” que implica una acción de esta naturaleza.
Seguiremos comentando al respecto pues hay mucho que decir aún.


viernes, febrero 12, 2016

Para conocer hay que andar los caminos

Autora: Laura Angélica Bárcenas Pozos
Publicado en Lado B

a semana pasada el señor secretario de Educación Pública dio a conocer el plan “Escuela al Centro” que tiene como propósito resolver problemas específicos de las escuelas para elevar la calidad de la educación.
La primera medida de este plan es ajustar los calendarios escolares y que cada institución pueda determinar cuántos días de clase trabaja. Este número de días no puede ser menos de 185 días, ni más de 200. La argumentación es que en cada región se presentan situaciones diferentes y que cada escuela podrá dar sus argumentos de por qué quiere trabajar esa cantidad de días, aunque el número de horas totales se mantendrán, es decir, las instituciones que elijan menos días, tendrán que alargar sus jornadas de trabajo. Llama la atención que siendo esta una buena medida, se vuelva a meter en el control y en la estandarización. Si todos los alumnos tienen el mismo número de horas en la escuela, ¿tendrán la misma calidad educativa?, ¿no la calidad de la educación depende de otras cosas como lo que hacen los profesores y la infraestructura?
Hay regiones en que es necesario que los niños estén en la escuela porque padres y madres trabajan para alcanzar un nivel de vida decoroso y si los niños y jóvenes no están en la escuela, corren el riesgo de caer en malas manos. Pero hay otras donde los niños y jóvenes dejan de ir a la escuela porque son jornaleros y sus familias requieren de la mano de obra de los estudiantes para responder a la tarea del campo; sin embargo, 15 días no serán suficientes. Estaríamos hablando de tres semanas laborables, lo que no puede coincidir con el tiempo de siembra y cosecha. Tal vez otra cosa que tendría que modificarse son los tiempos de vacaciones y de eso se ha hablado mucho, pero no se ha resuelto nada. Por otro lado, el total de horas no garantiza necesariamente mantener la calidad de la educación y sí lo es la forma en que se aprovecha el tiempo escolar.
Otra disposición interesante sería revisar a fondo los planes de estudio que están copados de contenidos académicos. Estamos en la era de la información y se piensa que entre más contenidos tenga el plan de estudios será mejor para los estudiantes y para la calidad de la educación y no hay peor creencia que eso. Nuevamente nos remitimos a la forma en que se abordan esos contenidos y a lo que realmente les es útil aprender a nuestros estudiantes. Sin embargo, los planes de estudio cada vez crecen más y cada vez más los profesores son exigidos para cumplir con la totalidad de estos en el aula. Poco nos preguntamos sobre la utilidad de esos contenidos, y sobre todo, nos cuestionamos poco acerca del aprendizaje logrado de los mismos por nuestros alumnos.
Otro tema central de este plan es que habrá apoyos administrativos en las escuelas para que los profesores se dediquen más al trabajo académico. Diversos periódicos señalaron que varios profesores comisionados en el sindicato y que no han estado frente a grupo regresaría a las aulas, cosa que parecía alarmante, sin embargo al revisar las notas periodísticas era claro que estos profesores regresarán a las áreas administrativas para desquitar lo que ganan, dado que no tienen competencia pedagógica desarrollada y por tal motivo se dedicarán a realizar esas tareas que le quitan mucho tiempo a los profesores en la preparación de sus clases y en la evaluación de sus alumnos.
No sé si eso sea suficiente, porque una de las ventajas de que cada profesor se hiciera cargo de subir esta información a la plataforma de la SEP, es que en poco tiempo se contaba con toda la información, si ahora lo hará una persona por institución, a lo mejor la SEP tiene que flexibilizar los tiempos. Claro está, que si esta persona se dedica cuarenta horas a la semana a realizar estas tareas administrativas, tendrá suficiente tiempo para cumplir con ellas. Sin embargo, los resultados de la evaluación sólo se reportan en ciertos periodos. ¿Qué harán el resto del tiempo estos profesores? Tal vez también podrían dedicarse a gestionar los recursos que las escuelas necesitan para operar de buena manera. Seguramente, trabajo no le faltará a este nuevo actor educativo, pero es importante que pronto quede definido cuáles serán todas sus funciones.
Otra medida que puede ser muy acertada es la que se refiere a que cada escuela cuente con un monto para operaciones no planeadas, como pagar equipo de cómputo que fue robado, o que hay que reparar algunos baños o que se rompieron algunos vidrios con el paso de algún fenómeno meteorológico y que los directivos  no tengan que gestionar estos recursos y se puedan dar soluciones rápidas a estos contratiempos. Empero, no es claro cómo se operarán estos recursos, de quién dependerá, cómo se transparentará su uso, etcétera.
Aunque espero que en el transcurso de las siguientes semanas se vaya hablando de cómo este plan entrará en acción y dónde se podrán consultar sus vericuetos, sería conveniente que las autoridades educativas fueran pensando que requieren acercarse más a las escuelas, ver las necesidades de las instituciones, de los docentes, alumnos y hasta de los padres de familia, cosa que ya ha estado haciendo el secretario de Educación, pero ahora falta que se vaya a escuelas rurales e indígenas, que ande los caminos (pero todos) que andan los alumnos y profesores.