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jueves, junio 12, 2014

Desarrollo humano y contexto vital

Autor: José Vicente Hurtado Herrera
Publicado: La Primera de Puebla, 25 de abril de 2014

      La docencia y particularmente la docencia universitaria, en este 
complicado tiempo de atención dispersa, de video juegos, de 
cultura líquida, tiene el reto de atrapar la atención de los 
jóvenes alumnos, de mover su intelecto, sus emociones, eso que 
hoy parece más complicado que hace no mucho tiempo atrás. 
     Pero el mayor reto está en colaborar en su formación como 
profesionistas competentes, y con ello que sean pertinentes 
frente a la problemática realidad social en que se encuentran, a 
fin de dar una respuesta inteligente desde su condición 
privilegiada como universitarios.
    Impartir un curso en la Universidad, nos demanda la necesidad de 
ampliar los horizontes de reflexión, de contextualizar los 
aprendizajes desde la realidad socio-histórica por la que atraviesa 
el mundo y el país. Visto desde aquí la clase no se limita a 
trasmitir una serie de conocimientos del experto maestro, sino 
de confrontar éstos con el mundo en que nos encontramos, y en 
ello no siempre colabora la gran cantidad de bibliografía 
extranjera que empleamos.
     La Psicología del Desarrollo, curso que actualmente facilito en la 
Universidad, se preocupa por atender el proceso psicológico del 
individuo a lo largo de su ciclo vital, considerando su dimensión 
tanto física, como cognitiva y psicosocial. En dichas dimensiones 
se expresan los procesos de cambio y estabilidad que ocurren en 
el ser humano desde su concepción y a lo largo de la vida 
(Papalia, 2010), lo cual se entiende por desarrollo.
     La caracterización teórica de cada etapa de desarrollo es clara, 
pero sin duda está fuertemente influenciado por el contexto 
social en que se presenta. De aquí la intención de que en un 
curso como éste los participantes no olvidemos la mediación de 
la realidad de nuestro México. En esta ocasión me referiré a dos 
etapas, la niñez y la adolescencia.
     En el desarrollo prenatal que va de la fecundación al parto, es 
una etapa fundamental en la vida del individuo, relacionado con 
la salud de la madre durante la gestación del bebé. Al respecto, 
la realidad en México es compleja, puesto que a pesar de que 
los servicios de salubridad pública se van ampliando, sin embargo 
la negligencia de las instituciones genera una pésima atención a 
mujeres que por su condición de pobreza y origen étnico, son 
objeto de maltrato. Hace meses tuvimos noticias de mujeres 
indígenas que ?dieron a luz? en el las salas de espera o jardines de instituciones de salud, 
fruto del pésimo servicio ofrecido, escenas que lamentablemente 
seguiremos viendo.
     El recién nacido, el infante temprano, intermedio y tardío, son 
las etapas consideradas para el estudio de la niñez. En esta etapa 
se insiste en el crecimiento acelerado del niño, en la madurez 
progresiva de su cerebro, y en la necesidad de que los papás 
generen vínculos afectivos con su hijo.
     El vínculo afectivo es algo que se va generando a partir de la 
presencia y compromiso de los papás en el cuidado de los hijos, 
y esta presencia se problematiza por la necesidad de muchas 
parejas de que ambos trabajen, y en este sentido los cuidadores 
(abuelos, niñeras, ?video juegos? y otros) juegan un papel 
importantísimo. Lo cierto es que la importancia del vínculo 
afectivo, nos obligar e repensar nuestra presencia, y no 
simplemente justificarnos en la necesidad o aspiración 
económica.
Según UNICEF (2014), en México viven 39 millones de niños, niñas 
y adolescentes, lo que significa que el 35% de la población del 
país tiene menos de 18 años. En materia educativa, todavía hay 
más de tres millones de niños entre 3 y 17 años que no asisten a 
la escuela. El 60% de la población indígena de 3 a 7 años viven en 
pobreza extrema.
     En continuidad con la niñez, viene la adolescencia, la cual se 
caracteriza por sus profundos cambios hormonales, así como la 
búsqueda incesante de identidad. Erik Erickson habla que los 
adolescentes pasan por la 5ª. Etapa de Desarrollo: Identidad vs 
Confusión de rol. Esta búsqueda es incesantes, experimentando, 
conociendo, la con la complicidad de los amigos, figuras claves 
en su proceso evolutivo, y el consabido distanciamiento de los 
papás.
     En esta evidente etapa de transición, los adolescentes en 
México se han enfrentado al mayor acceso a las drogas, a una 
mayor apertura a la expresión de sus preferencias y vida sexual, 
a la posibilidad de desertar de la escuela, y a las prodigiosas 
posibilidades de comunicación que les da las TICS y las redes 
sociales en particular.
     En el censo del 2010 el INEGI estimó que 1 de cada 6 nacimientos 
acontece en jóvenes de 15 a 19 años (16.1%). En 2011, la 
Encuesta Nacional de Adicciones sostuvo que la edad de la 
población que presenta mayor consumo de sustancias legales o 
ilegales, se encuentra entre los 15 y 19 años.
     Uno de los grandes retos en el trabajo con los adolescentes es la 
posibilidad de acompañarlos, de ponerles límites, de ayudarles en 
su proceso de transición, tanto como papás o como docentes.
     El desarrollo del individuo, de su cuerpo, de su cognición, de su 
psique, está más o menos homogenizado en las constantes de 
desarrollo estudiadas por los expertos, pero la peculiaridad de 
las razas, de los contextos, es un reto en cada aula, en cada 
espacio de reflexión y estudio. Negarnos la posibilidad de 
contextualizar a los alumnos, de ayudarles a vincular el 
conocimiento con la realidad inmediata, es seguir promoviendo 
una visión Universitaria que se agota en sus paredes, que se 
limita en tener una profesión sólo para comer. Nuestra misión es 
más grande: transformar el mundo y sus circunstancias.
El autor es profesor de la 
Universidad Iberoamericana Puebla. 
Este texto se encuentra en: 
http://circulodeescritores.blogspot.com
Sus comentarios son bienvenidos

jueves, enero 16, 2014

Renovarse o morir: Ante la evaluación docente

Autor: José Vicente Hurtado Herrera
Publicado: Puebla on Line, 09 de diciembre de 2013

     El mes de diciembre representa socialmente un tiempo de celebración, de festejo, de encuentro con los seres queridos; pero para muchos docentes, ante el final del semestre escolar, constituye un tiempo de revisión, de evaluación de su práctica educativa.
     La evaluación es un elemento fundamental de la educación, pues a través de ella logramos evidenciar los logros de nuestro curso, los alcances reales de lo planeado, el impacto alcanzado en los educandos.
     Según la RAE (2013), evaluar se define como la actividad de "señalar el valor de algo, estimar, apreciar, calcular su valor"
     Justamente al final del semestre tenemos esa oportunidad, de valorar los logros del curso trabajado en el semestre, valorar el impacto en los alumnos, de considerar los logros de los objetivos propuestos.
     Cierto es que en los últimos 10 años, la cultura de la evaluación educativa, de la evaluación docente en particular, ha venido en aumento. Cada vez las instituciones, particularmente las de educación superior, tienen mayores mecanismos e instrumentos de evaluación docente, instrumentos en constante adaptación ante la necesidad de ser más precisos ante lo que se pretende evaluar.
     Sabemos que la evaluación docente tiene diversas finalidades institucionales, entre ellas la selección de los mejores perfiles, el análisis de las fortalezas y debilidades de la planta docente, y con ello el reconocimiento de necesidades de capacitación.
     Pero más allá de los esfuerzos institucionales por sostener sus intereses, por responder a su naturaleza formativa en el mejor de los casos, es indispensable que como docentes hagamos un ejercicio de autoevaluación, de revisión de nuestra práctica educativa. 
     Tenemos diversas mediaciones que nos dan información para hacer de este proceso de revisión, una práctica más real y objetiva. Ejemplo de lo anterior es la evaluación que semestre con semestre se aplica a los alumnos para que valoren el desempeño de sus profesores, o el proceso de retroalimentación que puede hacerse entre colegas, o las observaciones de los coordinadores de carrera, y otras mediaciones. Pero sin duda el mayor reto está en la autoevaluación, pues ella nos exige observarnos, revisarnos, revisar desde nuestro interior.
      El fin de semestre nos da posibilidad poner atención a los sentimientos que nos genera el final del curso: satisfacción, frustración, o indiferencia ante lo vivido en el semestre. Es relevante cuestionarnos y atender a lo que sentimos y a cómo nos sentimos al final del curso.
     La percepción que pueden tener los alumnos sobre nuestra labor es relativa, pues en el contexto de una educación mercantilizada por el logro de una buena calificación como principal finalidad, la obtención de ésta por parte de los alumnos puede ser motivo para valorar positivamente al docente. No podemos negar que existen jóvenes que también se preocupan por lo aprendido.
     Como docentes podemos navegar en la profesión "sin pena ni gloria", insatisfechos, pero acomodados en la oferta del mercado, dando lo mínimo posible o lo que he venido dando durante muchos años. Este es uno de los grandes peligros que conlleva nuestra noble labor.
     Cuestionemos nuestra actividad educativa que desde hace muchos o pocos años, vengo realizando: ¿vale la pena? ¿Mi labor es significativa y pertinente para los jóvenes con los que trabajo? ¿Me sigue representa un proyecto de vida? ¿Es el mejor aporte que puedo hacer a la educación de este país?
     Las opciones ante la evaluación y autoevaluación de nuestra labor, nos da la posibilidad de renovarnos, de disponernos a hacer los ajustes necesarios, de analizar los aspectos que tenemos que clarificar, de pedir ayuda, a fin de hacer de nuestra experiencia educativa una actividad satisfactoria y rica existencialmente. De lo contrario, la insatisfacción, la percepción de no logro, la posible indiferencia ante lo trabajado, nos cobrará factura, institucional o personalmente.
     Hagamos de la evaluación docente un mecanismo de crecimiento, de incentivo para seguir creando mejores experiencias educativas, para motivarnos en la búsqueda de ser más pertinentes como profesionales de la educación.
El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.


miércoles, noviembre 06, 2013

Oferta universitaria y elección vocacional

Autor: A. José Vicente Hurtado Herrera
Publicado: Puebla on Line, 30 de octubre de 2013


     Durante los primeros meses del presente ciclo escolar las Universidades de Puebla están organizando diversas actividades de promoción, particularmente dirigidas a las Preparatorias de la ciudad, en las cuales se encuentran sus potenciales alumnos.
     Una estrategia en estos meses es invitar a desayunar o comer a directivos y orientadores educativos de las instituciones, a fin de que la Universidad dé a conocer las bondades de su oferta y en el mejor de los casos las peculiaridades de su propuesta educativa. Estas particularidades se muestran en muchos detalles que ocurren en el evento mencionado: las palabras de los Rectores que pueden llamarnos amigos, colaboradores e incluso socios estratégicos; la orientación del tema que se comparte con los invitados muestra las preocupaciones que mueven a la institución; el detalle de invitarnos a bendecir los alimentos antes de consumirlos, como muestra de los valores y principios que les orientan. 
     Si analizamos con calma lo que ocurre en estos encuentros, podemos descubrir la diversidad de visiones, de acentos, de prioridades de cada Universidad; y desde ello intentan ser una opción interesante, atractiva, para los jóvenes que egresarán próximamente de las preparatorias de la ciudad. En este sentido, las Universidades luchan por el mercado, por captar al mayor número de alumnos, por ser competitivas, finalmente por ser sustentables financieramente.
     La oferta que reciben los chicos es muy amplia, tanto en la diversidad de carreras, como en las opciones de becas o créditos educativos en el caso de la Universidad privada, aunado a ello las propuestas de intercambios, de servicio social, de prácticas profesionales, etc. Todo ello son variables en el complejo pero necesario proceso de elección vocacional en el que se encuentran los alumnos de últimos semestres.
     Este es justamente uno de los grandes retos educativo que tiene la preparatoria: acompañar el proceso de elección vocacional, de elección de carrera de los chicos, pues ella representa una de las grandes decisiones en la vida de una persona.
     El proceso de elección de una carrera está plagada de inquietudes, de dudas, generadas entre otros factores por el gran abanico de posibilidades que ofertan las Universidades: ¿cuál es la mejor carrera?, ¿para qué soy bueno?,¿cuáles son mis talentos?,¿qué me gusta?, ¿dónde me visualizo? Este cúmulo de preguntas y otras, acompañan el proceso de elección del joven estudiante de preparatoria, y colaborar como educadores en dicho proceso representa todo un reto por afrontar.
     Hablamos de un reto porque ¿cómo acompañar respetando los intereses y gustos del joven?, ¿cómo ayudarle a que integre otras preguntas en su elección? como lo es la pertinencia social de la profesión, ¿cómo decirle que vea más allá de su ámbito familiar?, ¿cómo ampliarles el horizontes para que se den cuenta que existen nuevas carreras que atienden problemáticas sociales urgentes? El gran reto es cómo, pues al final de cuentas el paso lo dará el joven estudiante; la función del educador será acompañarle, estar cerca, ayudarle a que desarrolle las habilidades necesarias para una buena elección.
     Los jóvenes al final de la Prepa dan signos de gran autonomía, de encontrarse en un franco proceso de independencia, de comenzar a asumir las decisiones de su vida, pero sin duda que en esta etapa de autodefinición, de conformación de su identidad, es de suma importancia la presencia respetuosa, orientadora, atenta, del educador tanto en el ámbito escolar como en el ámbito familiar.
     Como educadores y padres de familia, es nuestra responsabilidad estar atentos a la elección vocacional de los chicos, pues si es cierto que "somos nuestras decisiones", en la elección de una carrera está en juego la vida de los jóvenes, su posibilidad de ser y hacerse. 

El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

martes, julio 23, 2013

El verano y sus inquietudes

Autor: A. José Vicente Hurtado Herrera
Publicado: Síntesis Puebla,  11 de julio de 2013

En el ámbito popular se afirma que una persona con una actitud relajada, despreocupada, dispuesta a vivir con serenidad, es aquella que "anda como veraneando". Esta actitud es contrastante con aquella que demanda el tiempo que vivimos: ajetreo, estrés, actividad constante.El verano con sus días calurosos e intensas lluvias, representa entre otras cosas el fin del ciclo escolar y el inicio del periodo vacacional de los chicos, aunado a ello un tiempo de menor actividad para los educadores de todos los niveles escolares, en mayor o menor medida. En este sentido, personalmente este tiempo de verano está representando un tiempo de inquietudes, desde mi condición de papá, de esposo, de ciudadano, de educador.Para aquellos que tenemos hijos pequeños, una inquietud acuciante es ¿Qué hacer con los hijos en este tiempo? ¿Quién los cuidará mientras trabajamos? ¿En qué curso los inscribiremos, y para cuál alcanza nuestro presupuesto? Por supuesto que queremos que nuestros hijos disfruten, descansen, que tengan un verano activo, creativo, interesante, y no simplemente que estén entretenidos con los videojuegos o la televisión.Otra inquietud es la posibilidad de vacacionar, privilegio de algunos en estos tiempos de carestía, y surgen las inquietudes sobre ¿Qué lugar visitar? ¿Para qué nos alcanza el dinero, ante el inminente pago de colegiaturas, material escolar? ¿Qué responde a nuestras expectativas?En ambos casos la inquietud latente es la posibilidad económica, la disposición de un "excedente" para proporcionar a la familia espacios de recreación, de descanso, incertidumbre acentuada ante la situación económica que vive el país y que ha impactado en el cada vez más deteriorado poder adquisitivo de la población. Cierto es que para muchos la opción de vacacionar es algo impensable, pues con esfuerzo cubren sus necesidades vitales de vestido y comida.Para los educadores, con toda intención los llamo así y no profesores, éste es un tiempo de receso, de no tener alumnos, de bajar la intensidad, es un tiempo privilegiado para repensarse, para revisar la labor educativa, para preguntarse sobre la motivación, las intenciones, la pasión con la que colaboran en la formación de los niños y jóvenes de nuestros ciudad, de nuestros país. El ciclo escolar es sumamente intenso, por ello el verano es un tiempo para "recargar las pilas", para renovar las ideas y recrear la vocación educativa; en este sentido el verano pide al educador un descanso creativo, fundamental para la compleja labor de acompañar procesos humanos.Incluso en este verano del 2013 se ha presentado un proceso electoral, el cual nos pide asumir postura como ciudadanos. Seguimos constatando que estamos en manos de partidos políticos conformados en muchos casos, por vividores de la política, por personas que pretenden perpetuarse en el poder a fin de seguirse enriqueciendo del dinero público. Es decepcionante el escenario, no se vislumbran cambios a corto plazo, mucho menos ante una ciudadanía profundamente pasiva y aletargada ante el fenómeno de la corrupción e injusticia, promovidas por los que detentan el poder.Tenemos por delante un par de meses de esta maravillosa temporada de verano, aprovechemos las oportunidades que nos presenta en el ámbito familiar, en la labor educativa, afrontando con creatividad y esperanza las inquietudes que nos presenta, inmersos en el complejo escenario económico, político y social que vivimos en el país.El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.comSus comentarios son bienvenido



jueves, mayo 09, 2013

Perspectivas del Conflicto Magrial iste


Autor: José Vicente Hurtado Herrera
Publicado: la Primera de Puebla, 03 de mayo de 2013

     La educación es un tema que ha estado, y seguirá estando 
presente en la opinión pública, y ello responde a su relevancia 
social, a su importancia como potencial mecanismo de cambio y 
de progreso para una sociedad, pues ella centra sus esfuerzos en 
una población de suma relevancia: los niños y los jóvenes.
     Particularmente en este momento de la historia, en esta 
coyuntura sociopolítica que guarda México, la educación está en 
boca de muchos, principalmente por las manifestaciones que los 
profesores de varios Estados del país están haciendo: Michoacán, 
Oaxaca, Guerrero, entre otros.
     En este escenario los medios de comunicación social han 
impuesto una opinión de las movilizaciones, pues aunque no 
podemos negar que pueden existir intereses políticos de por 
medio, lo cierto es que los medios de comunicación dominantes, 
particularmente las televisoras, han tachado las protestas como 
expresión de meros rijosos, que buscan sólo intereses de 
carácter personal. Pero en realidad ¿cuáles son las peticiones de 
los maestros en estos movimientos? ¿son peticiones que pueden 
tener sustento en la realidad presente o histórica?
     En días recientes, he tenido la oportunidad de escuchar diversas 
voces que me permiten entender otras aristas del conflicto 
magisterial, he podido escuchar la opinión de otros actores de la 
educación cuyo testimonio es valioso tomar en cuenta.
     Primeramente Don Emilio, un profesor jubilado quien hace más 
de 40 años participó en la fundación del Sistema de 
Telesecundarias en el país. Ese hombre también tiene una 
palabra sobre la Reforma Educativa promovida por el actual 
gobierno federal. Don Emilio considera que es lógico que los 
profesores de Guerrero se manifiesten, porque han vivido 
engañados por las promesas gubernamentales; el gobierno abrió 
normales rurales, prometiendo trabajos para todos los egresados 
de las mismas, y esto nunca ocurrió, de aquí una de las demandas 
que reclaman los profesores.
     Por otro lado, Valente un joven maestro oaxaqueño, quien labora 
en un municipio del Estado y que forma parte de la CNTE. 
     Expresa su convicción de oponerse a una Reforma Educativa 
impuesta, decidida desde la élite del poder. Menciona estar a 
favor de la evaluación tanto para docentes y alumnos, pero está 
en contra de que sea una evaluación estandarizada, homogénea, 
pues las condiciones educativas de maestros y alumnos no son las 
mismas en el ámbito rural y urbano de este país. Se pide una evaluación que parta de un 
planteamiento de equidad y desde el contexto específico.
     Cierto es que también existen otras voces, otros profesores o 
ciudadanos en general, que consideran estas manifestaciones 
como una forma de desestabilizar un sistema, de intereses 
mezquinos que sólo afectan los derechos del resto de la 
población. Pero ¿es la expresión auténtica de lo que se piensa 
sobre un movimiento, o es la mera repetición del mensaje con 
que los medios de comunicación nos bombardean 
cotidianamente?
    La problemática educativa que estamos viviendo es un fenómeno 
sin duda complejo, que implica informarnos y escuchar también a 
los
rijosos, a los desestabilizadores del sistema, pues todos 
aquellos que laboramos en el ámbito educativo, buscamos 
condiciones dignas de trabajo que nos permitan crecer junto 
con los alumnos, y parece que ellos también, o por lo menos 
muchos de ellos.
     Docentes o no, lo cierto es que como mexicanos estamos 
retados por construir un Sistema Educativo de mayor calidad, 
más pertinente para los tiempos que vivimos, que promueva 
condiciones dignas de vida, que le permita a las futuras 
generaciones ser agentes de cambio.
    Vale la pena la lucha de muchos, la voz cuestionadora y disidente 
de diversos profesores, pues la educación a pesar de 
encontrarse en crisis y profundamente retada por el contexto 
de cambio que vivimos, sigue representando una alternativas para 
hacer de este mundo una realidad mejor.
     Las trincheras para transformar y dignificar la educación son 
diversas, la principal y al alcance de todos los que nos dedicamos 
a esta apasionante labora es el aula, ese espacio de relación en 
donde pueden ocurrir grandes experiencias, en donde podemos 
colaborar para que los alumnos se conviertan en sujetos, en 
personas, en actores del destino personal y social.
     Como docentes estamos retados a ver más allá de lo aparente, de 
lo que se nos quiere mostrar desde los mecanismos del Estado. 
Estamos invitados a indagar a tener una postura crítica ante lo 
que está ocurriendo en el marco de la Reforma Educativa, pues 
lo que está en juego es crucial: la formación de las nuevas 
generaciones, el sentido de nuestra vocación y labor como 
educadores.
El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: 
http://circulodeescritores.blogspot.com.
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miércoles, noviembre 21, 2012

ACERCAMIENTO AL CAMPO MEXICANO

Autor: José Vicente Hurtado Herrera
Publicado: La Primera de Puebla, 15 de noviembre de 2012.
 
     La realidad es mucho más amplia que el círculo en el que nos
movemos, mucho más rica que el ámbito en el que desarrollamos
nuestra vida cotidiana.
     Mi acercamiento al campo mexicano se concretó en la visita que
realicé con un grupo de alumnos de preparatoria a una
comunidad cercana al municipio de Huejotzingo, una visita de
cinco días que me permitió formarme una visión más amplia de la
realidad que vive esta población campesina.
     Generalmente tenemos una idea del campo que oscila entre la
admiración por su comida, por sus tradiciones; y por otro lado,
en el desencanto por su situación económica o la falta de
oportunidades de desarrollo que las comunidades presentan. Y
aunque ninguna de estas visiones sean falsas del todo, la realidad
es mucho más compleja.
     La experiencia me mostró un campo que en términos
económicos-productivos está lejano de lo que se esperaría, a
pesar de los apoyos gubernamentales como Oportunidades, los
cuales no son suficientes para hacer de México un país con
autosuficiencia alimentaria. En general las familias se limitan a
producir para el autoconsumo, para garantizar comer por lo
menos frijoles y tortillas durante el año. Cultivo de temporal,
falta de maquinaria y tecnología, cuando existen excedentes
comercializan sus productos a precios muy bajos; ello nos habla
de una situación de atraso, de tener lejano un campo que pueda
ser el abastecedor de alimentos suficientes para el país.
     Una actividad económica relevante en esta zona es el comercio
que muchas personas hacen de sus productos en la Cd. de
México: tortillas, rajas, nopales, fruta de temporada, etc. Una
actividad particularmente detonada por las mujeres, las cuales
no sólo preparan los alimentos sino también viajan muy temprano
a comercializarlos, mientras los hombres se dedican al campo o a
la albañilería.
     En términos educativos son evidentes las carencias que se
presentan, particularmente en habilidades básicas como lectura
y escritura, muestra de las carencias del resto del país. Diversos
motivos lo explican, entre ellos que muchas familias no
consideran la escuela como algo esencial para la formación de
sus hijos, además de las debilidades propias del sistema educativo
nacional que se acentúan en el ámbito rural.
     Pero también encontré grandes fortalezas, formas de vivir que se
orientan por otros referentes, por otros criterios de felicidad.
     Tienen una forma de vida sencilla, sin grandes anhelos por
acumular cosas, a pesar del cada vez mayor impacto de los
medios de comunicación, sin embargo pareciera que sus
referentes de realización y felicidad en la vida no se agotan en
tener más cosas, más bien en el encuentro con los otros, en el
diario convivir con los cercanos, y en la necesaria satisfacción de
sus necesidades primarias de alimentación.
     La gran dedicación que muestran por el trabajo en el campo, un
trabajo que a todas luces es sumamente pesado, sometido a las
inclemencias del tiempo y muy mal retribuido por el bajo precio
de la mayoría de su productos, no se diga de los salarios que se
pagan por una jornada de pixca - $80.00, para las mujeres,
$100.00 en el caso de los hombres-; a pesar de ello es una tarifa
atractiva para campesinos que se trasladan a esta región a
trabajar porque en su pueblos pagan menos.
     El conocimiento y respeto por los ciclos de la naturaleza es
ancestral y fundamental para tener una buena cosecha, los
campesinos mencionan que la pixca no puede hacerse en tiempo
de “luna tierna” pues la semilla corre el riesgo de picarse con
facilidad, el tiempo adecuado es en “luna buena”, luna llena,
madura, con eso se garantiza que su cosecha se conservará
durante más tiempo.
     Fue un encuentro cercano con una comunidad, con personas
muy concretas, que al igual que el resto de los habitantes de
este país están en búsqueda de sobrevivir, de realizar sus sueños,
de aspirar a mejores condiciones de vida. Lamentablemente, a
pesar de que CONEVAL en sus mediciones sobre la pobreza en el
país menciona que los mayores índices de ésta se presentan en
la ciudad que en el campo, sigue habiendo una deuda histórica
con este sector de la población que hoy por hoy no cuenta con
las condiciones necesarias para su adecuado desarrollo.


 

miércoles, octubre 17, 2012

¿Y el trabajo decente?

Autor: José Vicente Hurtado Herrera
Publicado: La Primera de Puebla, 05 de octubre de 2012

     La Organización de las Naciones Unidas a principios del siglo XXI,
propuso los así llamados Objetivos del Desarrollo del Milenio con
los cuales obviamente se pretende promover mejores
condiciones de desarrollo para la población del mundo, todo ello
en un periodo de 15 años (2000-2015), dentro de éstos se ha
establecido como primer objetivo “Erradicar la pobreza y el
hambre”, y en una de sus metas apela al ámbito del trabajo:
“Lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para
todos, incluidos las mujeres y los jóvenes”; al respecto
recomiendo uno de los videos que presenta la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), sobre el así llamado trabajo
decente.
     Pero ¿qué entendemos por decente? El diccionario Larousse
(2002) lo define como aquello que manifiesta o tiene decencia,
que es de buena calidad o en cantidad suficiente, que tiene
decoro y dignidad. En este sentido ¿podemos hablar que existen
mejores condiciones de trabajo, trabajo digno, dignificante,
decente?
      Resulta evidente que la realidad del trabajo en el mundo y
particularmente en México continúa en una situación crítica y
diversos datos son muestra de ello: la carencia de fuentes de
empleo, salarios bajos, contrataciones temporales con la
imposibilidad de establecer antigüedad, la jubilación como un
derecho que se va desdibujando; aunado a ello la situación de
carencia que viven aquellas instituciones en las que se
concretizan derechos laborales, particularmente me refiero al
Seguro Social, que se encuentra lejos de prestar un servicio de
calidad.
     Reflexionar entorno al trabajo nos obliga a hacer referencia a la
Reforma Laboral que se discute en el país, ahora en la Cámara de
Senadores, y que sin duda ha despertado diversas reacciones,
algunas optimistas de los posibles alcances y beneficios que
traerá a la economía del país, otras escépticas y pronosticando
el impacto negativo sobre los derechos de la clase trabajadora.
     Opiniones van y viene, lo cierto es que hay una profunda
desinformación en el grueso de la
población, falta de información detallada de las peculiaridades de
la propuesta que se discute.
     Frente al ideal del trabajo decente planteado por la ONU, por la
OIT, cabe preguntarse ¿Cuál es papel que viene a asumir la tan
mencionada Reforma Laboral, en la generación de mejores
condiciones de trabajo? ¿Es una reforma que promueve el trabajo
digno y decente para todos, o solamente beneficia a pocos?
Es evidente que ante la pobre información que se da a la mayoría
de la población por supuesto que domina el escepticismo, una
visión poco optimista que ha sido alimentada por las políticas que
han deteriorado la calidad de vida de la clase trabajadora en las
últimas décadas. En este sentido, me resultó revelador el
comentario que escuché hace un par de semanas de parte de
una familiar, mi querido tío Chuy, un panadero hoy jubilado en
San Luis Potosí, que hablando de la situación laboral que se vive
en el país dijo: “por eso dicen que a los pobres (los obreros, los
que reciben salario mínimo, los explotados) sólo Dios les protege,
porque los políticos sólo se preocupan por sus intereses y al final
de cuentas nos acaban jodiendo”. Me resultó revelador su
comentario porque considero representa la opinión de muchos
trabajadores, respecto al papel de los políticos y de las
decisiones que toman para “beneficio de los trabajadores”.
     Sin duda el trabajo tiene varios sentido en la vida de las
personas, por un lado fuente de realización, de proyección
humana, de creación; por otro una indispensable fuente de
ingreso, una forma de obtener los recursos para cubrir con las
necesidades básicas que tenemos; pero también el trabajo
puede representar una forma de explotación, de opresión, de
abuso, es decir, expresiones de trabajo forzado que no se limita
a la coacción para su realización, sino por las condiciones
indignas en que se realiza.
     Ciertamente que en estos tiempos de crisis laboral es un
privilegio contar con un trabajo y habrá que cuidarlo, pero
también defenderlo a fin de que realmente se vaya conformando
en un auténtico trabajo decente, en un trabajo que nos permita
calidad de vida, que nos permita crecer y desarrollar lo mejor de
nosotros; pero también es una oportunidad de promover mejores
condiciones laborales para aquellos que nos prestan un servicio,
pues ellos al igual que nosotros aspiran a fuentes de empleo que
les dignifiquen, que les permitan alcanzar mejores condiciones
de vida.


lunes, septiembre 03, 2012

Los retos de una educación pertinente


Autor: José Vicente Hurtado Herrera
          Publicado: en Lado B, 28 de agosto de 2012

     Hemos iniciado el ciclo escolar 2012-2013, millones de niños, adolescentes y jóvenes han regresado a las aulas a continuar con su proceso educativo, y junto con ellos miles de profesores continuamos con nuestra labor educativa, retomamos el reto de ser cada vez más pertinentes a los tiempos que vivimos y por tanto a los educandos con quienes tenemos oportunidad de trabajar.
     Diversas experiencias a partir del comienzo de clases me permiten reflexionar en los retos que tenemos en la educación, retos que se van actualizando, que van adquiriendo nuevas expresiones, y que necesariamente me llevan a cuestionarme sobre la pertinencia de las instituciones educativas, y en ellas la pertinencia de la labor de quienes dedicamos nuestra vida a la docencia. Comparto son ustedes algunas de estas experiencias provocadoras.
     Desde un par de semanas antes del inicio de las clases, mi pequeño hijo de 2° de primaria contaba con gran emoción los días que restaban para regresar a la escuela, particularmente por la novedad del cambio de institución, que dicho sea de paso responde a la necesidad de sus papás de ofrecerle un ambiente educativo que promueva el gusto por aprender y no sólo la obligación del mismo, pero preguntándole entendí que su emoción también respondía a las expectativas por lo nuevo que iba a aprender, por los nuevos compañeros, por lo que sus maestras (os) le enseñarían.
En este mismo sentido, mis ex alumnos de la preparatoria que en el ciclo escolar pasado egresaron y que ahora vuelven siendo alumnos de la universidad, me platican de lo emocionados que están con sus carreras, además del mucho trabajo que tienen. Parece que les vale la pena esforzarse por algo que están descubriendo interesante, que les gusta y que se vislumbran ejerciendo profesionalmente.
     En ambas experiencias me sorprende el gusto, la emoción y motivación que los chicos expresan por ir a la escuela, a la universidad. Sin duda que la motivación nace del interior de cada persona, pero también plantea el reto de hacer de la educación una experiencia interesante, significativa y claramente disfrutable, y en este sentido se buscan diversas alternativas para cambiar el paradigma.
En la búsqueda de alternativas por la educación, la capacitación de profesores es un espacio privilegiado en el que tengo el gusto de participar. Mis estimados colegas con los que estoy trabajando me han mostrado en las discusiones que tenemos en el aula, en la reflexiones que expresan en sus trabajos, la pasión que muestran por su labor; sólo desde esta pasión puedo entender que a pesar de que muchas de sus escuelas no cuentan con la infraestructura necesaria para trabajar. Sin embargo, su compromiso por hacer de la educación algo realmente significativo en la vida de sus alumnos es lo que les impulsa para seguirse capacitando, para dejarse cuestionar y superar así su posible zona de confort. Ciertamente tenemos un sistema educativo nacional con grandes vicios, con profundos rezagos, pero también tenemos en muchos de los profesores personas deseosas de mejorar su práctica educativa, pues cuentan con un gran valor que ningún curso les puede dar: la pasión por educar.
     Otro acontecimiento fue el lamentable incidente ocurrido hace un par de semanas en la Ibero, en donde un chico lastima con un arma blanca a una chica y se lastima posteriormente a sí mismo. Fue un evento lamentable en muchos sentidos, particularmente para los jóvenes implicados pues no será fácil recuperarse de lo vivido, incluso para aquellos que fueron testigos del acontecimiento. A pesar de tratarse de un incidente entre particulares, el reto educativo es innegable, es una invitación a repensar lo que venimos haciendo en las aulas respecto a temas como la violencia, las relaciones de pareja, la salud emocional y otros, sin caer en visiones dramáticas y apocalípticas; parece que este es un reto no sólo para la Ibero a partir de lo ocurrido, sino para las instituciones educativas de Puebla, del país, pues lamentablemente ninguna institución está exenta de este tipo de incidentes.
     La nueva disposición de la Subsecretaría de Educación Básica para la implementación en todo el país de la Cartilla de Educación Básica, en la cual se consignará el progreso de los estudiantes desde una visión cualitativa y cuantitativa de los aprendizajes, ello se expresará mediante una letra que se asentará en la cartilla, dejando de la lado el uso de números. Esta noticia toca uno de los elementos centrales de la educación como lo es la evaluación, pues parece que estamos lejos de pensar que ésta se limita a la aplicación de un examen al final del período y así determinar los avances del alumno. El trabajo por competencias nos invita ampliar lo horizontes en la forma de evaluar.
     Los retos que tiene la educación para estar a la altura de los tiempos sin duda que son muchos, pero en las experiencias y acontecimientos mencionados en este escrito recapitulo sólo algunos de ellos: la motivación del alumno, la educación significativa, la capacitación docente, la pasión educativa, la violencia y la educación para la paz, la evaluación de los aprendizajes. Seguramente éstos no son los únicos retos que tenemos en la educación, pero sí algunos de los más acuciantes en los tiempos que vive el país. Ojalá no seamos indiferentes ante las evidencias que nos muestra la realidad, y que nos comprometen a ser profesionales en nuestra labor, pues lo que está en juego es la vida de niños y jóvenes, la vida de un país, y la satisfacción de reconocernos como auténticos educadores.





jueves, octubre 27, 2011

La educación frente a la violencia


Autor: José Vicente Hurtado Herrera
Publicado: en Lado B, 25 de octubre de 2011

     La violencia es una realidad que nos está agobiando a los ciudadanos de este país, una situación que todos los días se nos hace presente en noticias, en acontecimientos delictivos que van dejando de ser anécdotas ocurridas a otros y que cada vez son más experimentados en carne propia.
     La violencia que vivimos tiene su origen en diversos factores: el narco, la delincuencia organizada, la mala estrategia gubernamental, e incluso la cultura y los valores imperantes. Cierto es que la violencia no representa un dato nuevo para nuestra condición humana, pero tampoco para nuestra realidad como país; la novedad radica en la generalización, en su crueldad, en su sinsentido, en el miedo que va generando en amplios sectores de la población.
     La violencia ha venido, poco a poco, a impactar en nuestra forma de vivir, en nuestros proyectos, en nuestras expectativas de futuro, en las decisiones que vamos tomando. La situación que vivimos no nos deja decidir con serenidad la posibilidad de migrar a otra ciudad, de vacacionar en ciertos destinos, de permitir a nuestros hijos participar en actividades fuera de la ciudad, e incluso de transitar por ciertas carreteras del país. El miedo va ganando terreno en nuestra vida cotidiana.
     Existen diversas posturas ante la violencia que nos invade, posturas que intentan entender sus causas, sus consecuencias, así como proponer algunas alternativas para hacerle frente. Al respecto, la educación se encuentra profundamente retada, comprometida para asumir una postura crítica y propositiva frente al fenómeno de la violencia, pues en sus aulas se encuentran todos los días millones de niños y jóvenes quienes viven la violencia, personas en desarrollo con quienes se puede caminar para generar otra conciencia del problema, para establecer alternativas concretas.
Si la educación realmente está comprometida en colaborar en el proceso de desarrollo de los individuos, y mantiene una confianza plena en que todo lo humano puede ser mejor, puede superarse, puede humanizarse, entonces tiene que actuar en consecuencia y pensar seriamente de qué manera colaborar en contrarrestar la violencia que se respira a diario.
     La educación está llamada a promover una cultura paz, y ello representa todo un reto frente a un contexto que sistemáticamente promueve la violencia. En la misma convivencia escolar encontramos prácticas de violencia, prácticas que se justifican y normalizan particularmente entre jóvenes, quienes argumentan que es propio de su etapa de vida: bromas pesadas, vocabulario ofensivo, exclusión ideológica, física, de clase social. El primer gran reto está aquí, en no solapar o normalizar prácticas que a todas luces son generadoras de violencia.
     Al respecto de lo anterior, hace unos días me sorprendió la actitud asumida por algunos chicos al encontrarse en una actividad escolar que consistió en hacer un recorrido por la ciudad en turibus, un camión de doble piso y descubierto. Estos chicos tenían una fuerte necesidad de divertirse molestando a los transeúntes, arrojándoles cosas, gritándoles, mojándolos, etc. lamentablemente para ellos no fue posible hacerlo por la presencia educativa del profesor. Ellos mencionaban que es divertido agredir a otro (desconocido) y burlarse de él, obviamente hecho en el anonimato, en condiciones en donde no pueda recibir las consecuencias de la agresión. Al respecto me pregunto: ¿de dónde aprendieron estas prácticas? ¿de dónde les nace esta actitud de “gandallismo”, de divertirse a costa de agredir a otros? ¿quién les ha hablado o mostrado la actitud de “arrojar la piedra y esconder la mano”?
     Seguramente todos los actores sociales tenemos parte de culpa en esas “sutiles” expresiones de violencia, desde la familia, los medios de comunicación y la escuela misma. Los chicos de algún lado asumen y normalizan prácticas violentas.
     Los educadores no podemos implementar estrategias ingenuas, limitadas a charlas moralizantes, estamos retados a ayudarle al chico a desarrollar su competencia social, a que aprendan a convivir con otros sin abusar, sin pasar por encima de ellos. ¿cómo asumir educativamente este reto? ¿qué estrategias educativas son pertinentes? ¿qué experiencias exitosas se han implementado en otros contextos? ¿qué investigación debemos generar para diagnosticar la violencia en nuestra escuela y así poder implementar estrategias convenientes?
     Promover una cultura de paz desde la educación, será posible en la medida que los educadores de este país tomemos conciencia que tenemos una responsabilidad urgente que asumir, que es la de colaborar en la formación de mejores personas, de mejores ciudadanos, de personas promotoras de paz, y en esta medida contribuir en la transformación de nuestro querido México.

viernes, agosto 26, 2011

MOVIDOS POR EL INICIO DE CLASES

Autor:José Vicente Hurtado Herrera
Publicado: La Primera de Puebla, 25 de agosto de 2011.

     Lista de escuelas, visitas a cada una de ellas, elección de institución, preinscripción e inscripción, lista de útiles, compras maratónicas, forrado y etiquetado de cuadernos y libros, compra de uniformes; desde hace algunas semanas ésta ha sido la experiencia de muchas familias ante el inminente regreso a clases, experiencia que ha implicado decidir e invertir para bien del desarrollo de sus hijos.
     A partir de esta semana ha dado el inicio ciclo escolar 2011-2012 según la Secretaría de Educación Pública (SEP), quien en el decreto 099 anuncia que el lunes 22 de agosto regresan a clases más de 26.7 millones de estudiantes en todo el país, de los niveles preescolar, primaria, secundaria, capacitación para el trabajo y normalistas, en las más de 234 mil escuelas públicas y privadas de estos niveles.
     En total, en el presente mes de agosto estarán laborando más de 35 millones de alumnos en todos los tipos, niveles y modalidades educativas. En términos de escuelas, a las 234 mil ya mencionadas se suman 15 mil 400 planteles de bachillerato y profesional técnico, así como un poco más de 6 mil instituciones de Educación Superior. (SEP, 2011)
     Es claro que el inicio de clases pone en movimiento a un sector importante de la población, directamente a alumnos, profesores y padres de familia; pero también otros sectores de la sociedad entran en juego, como lo son el comercio y la política.
     Para los alumnos el regreso implica emoción, oportunidad de volverse a encontrar con los amigos, cierto nerviosismo cuando comienzan a asistir a una nueva institución; para el estudiante de educación superior la tensión de la elección asumida y el compromiso por hacer realidad su sueño profesional.
     Los profesores, los educadores, también son movidos en términos de planeación, de superación, de capacitación. El inicio siempre es la oportunidad de recordar la importancia de la labor que ejercen, del gran reto que tienen en sus manos al colaborar en el desarrollo integral de los chicos. El educador tiene claro que más allá de los límites del sistema educativo nacional y de los límites institucionales, tanto en la educación pública como privada, el compromiso es con los educandos, es conformarse en profesionales de la educación.
     Los padres de familia son movidos inicialmente por la elección de la escuela, considerando la inversión económica, valorando su modelo educativo, la ubicación respecto al hogar (la mejor escuela ha dejado de ser la más cercana), todos aspectos fundamentales para lo que está en juego: la formación de los hijos y la dinámica familiar. Pero éste sólo es el inicio, pues el compromiso por la educación de los hijos se extiende a lo largo del año, a lo largo de la vida, pues la primera responsabilidad educativa radica en la familia, en los padres, antes que en la escuela.
     Es evidente que otros sectores de la vida del país son profundamente movidos, por ejemplo el ámbito comercial y económico, pues es claro que se presenta un incremento en las ventas, los productores de material escolar y editoriales entran en un proceso de capitalización, pues sus productos invaden el comercio formal e informal. La economía se mueve en términos de gasto, de compra, de inversión.
     La política siempre es interpelada por la educación, como actividad fundamental en la vida de la sociedad. La sociedad demanda mejores políticas educativas, en términos de inversión, de cobertura, de capacitación de profesores, de mejores salarios, en general de calidad educativa. Se espera que los gobernantes de nuestro país se comprometan, más allá del discurso, por una mejor educación, y que no represente ésta un simple trampolín o bastión político.
     La educación está presente en la dinámica social y personal, nos acompaña en las diferentes etapas de la vida, inicialmente como educandos, posteriormente como padres de familia o como educadores, algunos más como políticos, como investigadores. La educación ocupa un lugar central a lo largo de la vida.
Para estar implicados conscientemente en la educación, es importante tener claro que ésta se fundamenta en la esperanza de que la persona puede ser mejor, que puede superarse, que puede desarrollarse integralmente, y que puede comprometerse en la construcción de una mejor sociedad, de lo contrario educar sería mera demagogia.



jueves, noviembre 11, 2010

Hacer comunidad en tiempos de individualismo

Autor: José Vicente Hurtado Herrera
Publicado: e-consulta, 11 de noviembre

 "El individualismo en uno de los símbolos de nuestro tiempo" (Guinsberg, 2004)
 "/.../ el ideal moderno de subordinación de lo individual a las reglas racionales colectivas ha sido pulverizado, el proceso de personalización ha promovido y encarnado masivamente un valor fundamental, el de la realización personal /.../" (Lypovetsky, 1988)
     Diversos autores reflexionan sobre el imperante individualismo que vivimos en nuestra sociedad, el cual se manifiesta de diversas maneras, una de ellas en el ideal de la realización personal; ideal dominante particularmente entre los jóvenes universitarios, donde la gran finalidad al estudiar una carrera es el éxito, la felicidad, la realización individual.
     El individualismo lo hemos transpirado desde pequeños, desde los discursos que escuchamos en la escuela, en la familia, en los medios de comunicación. Un discurso que también se favorece desde la política del estado, a quien no le interesa del todo la organización ciudadana, sólo en aquellos momentos en que requiere que los ciudadanos sean solidarios ante las desgracias que se viven en el país; de la misma manera, no podemos olvidar el interés del mercado por generar masas de individuos consumidores.
     Se hace comunidad cuando un grupo comparte intereses en común, los cuales son acordados e incluso modificados por la colectividad. Además, para hacer posible la convivencia y crecimiento como comunidad son necesarias algunas actitudes como el respeto, la tolerancia, la disposición de escucha, la capacidad de externar puntos de vista, así como sobreponer el beneficio del grupo sobre el beneficio personal.
     En este sentido la posibilidad de favorecer una conciencia comunitaria, de generar experiencias donde se viva la comunidad, resulta contrario al discurso dominante, contraste con una cultura individualista.
     Pero ¿cómo generar ambientes comunitarios? ¿cómo promover dicha conciencia? ¿cómo hacer experiencia de lo comunitario en circunstancias sociohistóricas que enaltecen el individualismo? ¿cómo superar el discurso y presentar experiencias reales de vida comunitaria?
     Es una responsabilidad que como sociedad debemos asumir, que podemos promover en diferentes ámbitos de nuestra vida: en la experiencia de familia, en la colonia o barrio, en la escuela, en la iglesia, en el equipo deportivo, en el grupo de interés, es decir, trabajar a fin de que las experiencias grupales maduren hacia una experiencia comunitaria.
     Desde el contexto educativo, en
La Ibero se están ofreciendo espacios en donde se favorece la generación de comunidades de jóvenes universitarios, integradas por alumnos que en su mayoría no se conocen y sin embargo se les anima a progresivamente ir encontrando motivos que los unan.
     Es interesante constatar que los jóvenes que inicialmente muestran cierta resistencia, poco a poco van descubriendo las bondades de la experiencia comunitaria: la posibilidad de compartir las propias inquietudes, de ser escuchado atenta y respetuosamente, de ir enriqueciéndose con lo que otros comparten, de mostrarse más auténticamente, de reconocerse con aciertos y errores, de saberse apoyados, de experimentar el sentido de pertenencia y de corresponsabilidad.
     Lo anterior tiene un gran impacto en los participantes, particularmente porque son experiencias que contrastan con lo que viven a diario: familias fragmentadas, en crisis; relaciones con amigos que se sustenta en la apariencia, en el interés, en la desconfianza; una educación que se despersonaliza y que se preocupa sólo por la colegiatura; una ciudad, un país en donde se respira una gran inseguridad. Frente a estos escenarios, hacer esfuerzos por generar incipientes experiencias de lo comunitario, sin duda que impacta, que sorprende, y además alimenta la esperanza.
     En el mismo tenor, en la Preparatoria Ibero Puebla, se ha venido trabajando con todos los grupos para ir generando comunidades que construyan conocimiento. Al evaluar dicha intencionalidad educativa, se ha constatado que es necesario cuestionar a los grupos a fin de que se pregunten en qué medida son una comunidad, que características están presentes en su dinámica cotidiana y cuáles no. El proceso ha sido interesante, se han evidenciado actitudes y discursos que hablan de práctica de intolerancia, de imposición de la ley del más fuerte, de establecimiento de "chivos expiatorios", de intenciones de venganza, de necesidad de humillar para divertirse, etc. todo ello velado y justificado por la natural alegría juvenil. Cuestionar estas prácticas ha generado incomodidad en los grupos, acaloradas discusiones, incluso resistencias ("no podemos cambiar").
     Hacer comunidad en tiempos de individualismo, es la posibilidad de ir colaborando en cuestionar la cultura, las prácticas dominantes, lo ya establecido, y generar alternativas que nos permitan revalorar la riqueza de la coexistencia con otros, así como una forma de responder a los retos que como humanidad tenemos.

jueves, noviembre 04, 2010

Reflexiones sobre la educación significativa

Autor: José Vicente Hurtado Herrrera
Publicado: Puebla on line, 21 de octubre de 2010

     La educación en cuanto compromiso por acompañar a una persona, promoviendo su desarrollo, buscando su crecimiento,  su toma de conciencia, colaborando con su proceso de humanización, se encuentra constantemente retada.
Uno de los grandes retos de la educación es  encontrar las formas, las estrategias didácticas más adecuadas para conseguir las intencionalidades que persigue, para motivar y ser significativa para el educando; ello exige a las instituciones y al educador: apertura y creatividad.
     Las nuevas corrientes pedagógicas y didácticas, dígase el constructivismo, la educación a partir de competencias, entre otras, apuntan justamente hacia  la generación de una educación significativa, pertinente, a la altura de los tiempos que vivimos. En este sentido muchas instituciones se comprometen por diseñar un sinfín de experiencias educativas, que les garanticen la anhelada educación significativa.
     En esta oportunidad quiero detenerme a reflexionar sobre una de estas experiencias que tuve oportunidad de vivir acompañando a un grupo de adolescentes de preparatoria, una experiencia en el campo, en un ámbito rural.  Consistió en vivir una semana en el contexto de una comunidad, compartiendo el diario vivir de las personas.
     La intencionalidad educativa de dicha experiencia es a todas luces pretenciosa: “Sensibilizar al educando sobre la realidad de las comunidades rurales en México, particularmente en Puebla, a fin de darle elementos para que ahora o en un futuro,  asuman una postura solidaria ante la realidad de los menos favorecidos en nuestro país”.
     Esta experiencia pretende ser preparada desde la vinculación con áreas del currículum como ciencias sociales, investigación, matemáticas, etc., con la clara intención de no fraccionar el conocimiento, más bien de integrarlo.
     Posterior a la semana es fundamental recuperar lo vivido, significarlo, para descubrir los frutos, para establecer puentes con lo reflexionado previamente, y así aquilatar los aprendizajes realmente alcanzados.
Al repensar lo vivido, al reflexionar sobre la experiencia educativa que tuve oportunidad de acompañar, me permito evidenciar algunos rasgos, retos, e implicaciones de la labor educativa:
     Anteriormente afirmé que la intencionalidad planteada para esta experiencia es pretenciosa, porque sensibilizar, estimular la toma de conciencia en la vida concreta de los adolescentes, sin duda es un  ideal, una utopía. Ello me remite al “carácter utópico” de la educación, el cual se fundamenta en la convicción de la que la persona puede ser mejor, crecer, superarse, y con ello colaborar en la generación de un mundo mejor.
También me  habla que la educación representa un acto de “sembrar”, un echar la semilla, de la cual el educador pretende evidenciar los frutos, sus aprendizajes a corto plazo, e incluso llegue a ver otros frutos obtenidos a mediano plazo, pero seguramente aquellos aprendizajes más profundos, los que tienen que ver con el sentido de vida, los de largo plazo, no le tocará verlos. Es un dato de realidad, es reconocer el límite de la presencia del educador y la autonomía y libertad del educando.
     Por otro lado, me permitió recordar la importancia de la presencia educativa, del acompañamiento, no sólo para colaborar con la disciplina del grupo, sino especialmente para ayudarles a observar, a preguntarse, a no dejarse de sorprender, a recuperar lo vivido. Los adolescentes tuvieron oportunidad de  reconocer las problemáticas y bondades de la comunidad; problemáticas como la drogadicción, la migración, la corrupción política; bondades como el valor de la vida sencilla, la tranquilidad del ritmo de vida, el gusto por vivir, y otras experiencias más.
     Corroboro que la labor de la institución educativa se complementa con el apoyo y confianza de las familias, particularmente de los papás, pues es desde la corresponsabilidad como se puede colaborar en el proceso de desarrollo del adolescente.
Finalmente sigo confirmando el valor de la planeación como un elemento central en cualquier organización, y la educación no puede ser la excepción. Una buena planeación genera confianza, a fin de contrarrestar la desconfianza e inseguridad que se respira en nuestro país.
     El diseño y ejecución de una experiencia de esta dimensión resulta ampliamente demandante y en momentos problemática, incluso con la tentación de abortar este tipo de esfuerzos, pero  lo cierto es que no hay que perder de vista la finalidad, el reto de proponer una educación significativa, una educación que permita a los adolescentes sortear con dignidad la propia existencia, y que realmente les preparé para la vida. Perder de vista a estas finalidades es vaciar de sentido y no querer afrontar los retos que la educación hoy nos presenta.

martes, octubre 05, 2010

PERSPECTIVAS DE ESPERANZA

Autor: José Vicente Hurtado Herrera
Publicado: La Primera de Puebla, 15 de septiembre de 2010
     En lo que expresamos, los individuos mostramos aquello que nos inquieta, que nos reta en la existencia, por ello el tema de la esperanza ha sido un tema recurrente en mis colaboraciones.
     La esperanza es una capacidad humana de gran importancia, es la posibilidad de confiar, de ?esperar?, de alcanzar, de ver más allá. Como se afirma en el Diccionario Larousse (1991) ?esperanza es la confianza que se tiene de recibir una cosa?, un acontecimiento, a una persona.
     Existen diversas posturas ante el tema de la esperanza, desde la visión religiosa que la considera una de las tres virtudes teologales, hasta la visión de las Ciencias Sociales que encuentra en el optimismo el término para nombrar la actitud esperanzada.
     Al respecto de las Ciencias Sociales, en los últimos meses he tenido la oportunidad de acercarme a algunos destacados sociólogos contemporáneos: Ulrich Beck, Alain Touraine, Zygmunt Bauman. Ellos con una visión muy clara de la realidad social hacen un diagnóstico de la misma, coincidiendo que la sociedad se encuentra en una profunda crisis, la cual nombran de una manera peculiar: ?la sociedad del riesgo? (Beck), ?el fin de lo social? (Touraine), ?la posmodernidad? (Bauman). A pesar de su aguda crítica, que a primera vista pareciera hundirse en la desesperanza al evidenciar las grandes paradojas y contradicciones del sistema dominante, asumen una postura que con incertidumbre orienta hacia la esperanza.
     Al respecto, me detengo en la interesante postura asumida por Ulrich Beck quien en su obra ?La sociedad del riesgo global? (2002), sostiene: ?no me considero ni optimista, ni pesimista, sino un optimista pesimista?. Dicha expresión resulta a todas luces paradójica y contradictoria, pero frente a la realidad que estamos viviendo sin duda resulta comprensible, además viniendo de estudiosos del fenómeno social evidentemente no nace de la ingenuidad, ni del prejuicio, sino de una postura crítica, de un conocimiento profundo de las cosas.
     Esto me lleva a pensar en uno de los documentos del
Sistema Universitario Jesuita, en donde se dice que la educación superior es una oportunidad para promover en jóvenes universitarios ?una esperanza bien informada?, que les permita afrontar de mejor manera la propia existencia.
     La invitación a promover este tipo de esperanza representa un gran reto para quienes desarrollamos la labor educativa a nivel superior, pues frente a la realidad incierta y violenta por la que pasa nuestro querido México, la actitud dominante en muchos de los alumnos y de nosotros mismos es el pesimismo, la desesperanza, incluso la indiferencia pues ?nada se puede hacer?.
     Parece entonces que a efectos de construir una ?esperanza bien informada? es indispensable leer diferentes medios, escuchar diferentes voces, a fin de formar la propia opinión, de tener una visión crítica ante la realidad, como oportunidad para descubrir posibilidades de esperanza.
     La semana pasada me ha dado material para evidenciar la necesidad de informarse en diferentes medios. Me refiero al caso donde Televisa emite una serie de reportajes sobre anuncios clasificados de servicios sexuales que se publicitan en periódicos del Grupo Reforma; algunos de estos reportajes tuve oportunidad de ver y en ese momento me pareció muy pertinente su ?denuncia?. Sin embargo, el fin de semana tuve la oportunidad de acercarme a otros medios, particularmente a una entrevista que hace Carmen Aristegui (noticiero MVS) a Jenaro Villamil en donde el analista habla de un ?linchamiento moral? de la televisora contra el grupo editorial, por motivos que van más allá de la denuncia legítima contra el comercio sexual.
     La esperanza a la altura de los tiempos y de los problemas que vivimos, debe partir de una visión crítica de la realidad, de una visión bien fundamentada, a fin de generar posturas de vida pertinentemente esperanzadoras, comprometidas por la búsqueda de una vida digna a nivel social y personal. Tal vez desde aquí habría que analizar los festejos del Bicentenario, tratando de entender sus valores, sus límites, sus contradicciones.

lunes, septiembre 27, 2010

PERSPECTIVAS DE ESPERANZA

Autor:José Vicente Hurtado Herrera
Publicado:La Primera de Puebla, 15 de septiembre de 2010
  
     En lo que expresamos, los individuos mostramos aquello que nos inquieta, que nos reta en la existencia, por ello el tema de la esperanza ha sido un tema recurrente en mis colaboraciones.
     La esperanza es una capacidad humana de gran importancia, es la posibilidad de confiar, de ?esperar?, de alcanzar, de ver más allá. Como se afirma en el Diccionario Larousse (1991) ?esperanza es la confianza que se tiene de recibir una cosa?, un acontecimiento, a una persona.
     Existen diversas posturas ante el tema de la esperanza, desde la visión religiosa que la considera una de las tres virtudes teologales, hasta la visión de las Ciencias Sociales que encuentra en el optimismo el término para nombrar la actitud esperanzada.
     Al respecto de las Ciencias Sociales, en los últimos meses he tenido la oportunidad de acercarme a algunos destacados sociólogos contemporáneos: Ulrich Beck, Alain Touraine, Zygmunt Bauman. Ellos con una visión muy clara de la realidad social hacen un diagnóstico de la misma, coincidiendo que la sociedad se encuentra en una profunda crisis, la cual nombran de una manera peculiar: ?la sociedad del riesgo? (Beck), ?el fin de lo social? (Touraine), ?la posmodernidad? (Bauman). A pesar de su aguda crítica, que a primera vista pareciera hundirse en la desesperanza al evidenciar las grandes paradojas y contradicciones del sistema dominante, asumen una postura que con incertidumbre orienta hacia la esperanza.
     Al respecto, me detengo en la interesante postura asumida por Ulrich Beck quien en su obra ?La sociedad del riesgo global? (2002), sostiene: ?no me considero ni optimista, ni pesimista, sino un optimista pesimista?. Dicha expresión resulta a todas luces paradójica y contradictoria, pero frente a la realidad que estamos viviendo sin duda resulta comprensible, además viniendo de estudiosos del fenómeno social evidentemente no nace de la ingenuidad, ni del prejuicio, sino de una postura crítica, de un conocimiento profundo de las cosas.
     Esto me lleva a pensar en uno de los documentos del
Sistema Universitario Jesuita, en donde se dice que la educación superior es una oportunidad para promover en jóvenes universitarios ?una esperanza bien informada?, que les permita afrontar de mejor manera la propia existencia.
     La invitación a promover este tipo de esperanza representa un gran reto para quienes desarrollamos la labor educativa a nivel superior, pues frente a la realidad incierta y violenta por la que pasa nuestro querido México, la actitud dominante en muchos de los alumnos y de nosotros mismos es el pesimismo, la desesperanza, incluso la indiferencia pues ?nada se puede hacer?.
     Parece entonces que a efectos de construir una ?esperanza bien informada? es indispensable leer diferentes medios, escuchar diferentes voces, a fin de formar la propia opinión, de tener una visión crítica ante la realidad, como oportunidad para descubrir posibilidades de esperanza.
     La semana pasada me ha dado material para evidenciar la necesidad de informarse en diferentes medios. Me refiero al caso donde Televisa emite una serie de reportajes sobre anuncios clasificados de servicios sexuales que se publicitan en periódicos del Grupo Reforma; algunos de estos reportajes tuve oportunidad de ver y en ese momento me pareció muy pertinente su ?denuncia?. Sin embargo, el fin de semana tuve la oportunidad de acercarme a otros medios, particularmente a una entrevista que hace Carmen Aristegui (noticiero MVS) a Jenaro Villamil en donde el analista habla de un ?linchamiento moral? de la televisora contra el grupo editorial, por motivos que van más allá de la denuncia legítima contra el comercio sexual.
     La esperanza a la altura de los tiempos y de los problemas que vivimos, debe partir de una visión crítica de la realidad, de una visión bien fundamentada, a fin de generar posturas de vida pertinentemente esperanzadoras, comprometidas por la búsqueda de una vida digna a nivel social y personal. Tal vez desde aquí habría que analizar los festejos del Bicentenario, tratando de entender sus valores, sus límites, sus contradicciones.