jueves, septiembre 20, 2007

La generosidad en Internet

Autor: Guillermo Hinojosa Rivero.
Publicación: Síntesis, 20 septiembre 2007

A quienes conocieron Internet desde su nacimiento, o casi, les pareció un avance maravilloso que permitiría la comunicación y la adquisición de conocimiento casi de inmediato y sin salir de la casa. Las bibliotecas de las universidades de todo el mundo se pondrían a disposición de quien quisiera consultarla. Por supuesto que esa posibilidad se ha cumplido; hoy podemos estar enterados del estado del mundo de manera casi instantánea. Pero el portento tecnológico que es internet se ha convertido totalmente en otra provincia más del reino de los mercaderes. O casi; porque además de la compra y venta, en internet pueden encontrarse ejemplos de una de las más altas virtudes humanas: la generosidad.
En el reino de los mercaderes todo lo que es gratuito es propaganda. Todo lo que es interesante y agradable, medido por la demanda, tiene un precio. Sólo se regala lo que nadie quiere. Uno se sorprende y enoja de encontrarse con la imposibilidad de leer algún texto de divulgación científica a menos que se pague el derecho a hacerlo. Es como entrar a una biblioteca, poder mirar los títulos y leer la contraportada, pero tener que pagar por leer el libro. Lo que prometía ser una biblioteca resultó ser una tienda de textos. Claro, nos dirá el mercader, sin el incentivo de una ganancia nadie haría el trabajo de escribir un texto y menos de subirlo a internet.
¿Nadie? Afortunadamente mucha gente alrededor del mundo ya hizo el trabajo de ofrecer completamente gratis los mejores productos de su actividad intelectual. El ejemplo más conocido es, quizá, la Wikipedia: una enciclopedia escrita por miles de personas que diariamente escriben y corrigen sobre los temas que dominan. La Wikipedia es, actualmente, una de las fuentes de información más consultadas por estudiosos que desean introducirse a cualquier tema. Claro que algunos mercaderes han logrado poner su propaganda comercial disfrazada de información de interés general.
Si a usted le interesa saber dónde estaba la Tracia, cuál era la tierra de los Beocios, o dónde fue la batalla de Acio, encontrará en internet unos bellísimos mapas del mundo antiguo, obra de un profesor checo que le permitirá consultarlos y copiarlos. Sin propaganda comercial y sin pedirle cooperación. Al contrario, le pide que si encuentra algún defecto en los mapas se lo haga saber para corregirlo.
Si a usted le interesa aprender idiomas, actuales o muertos, encontrará muchos lugares en donde le pueden dar gratis lecciones que no son propaganda de nada. Si busca partituras de música, encontrará muchos lugares que no sólo se las ofrecerán gratis sino que lo alentarán a reproducirlas y compartirlas con sus amigos. Alguien tuvo que ser el copista de esas partituras, las hizo quizá para él mismo, pero luego decidió donarlas a quien las quiera. ¿Puede pensarse en mejor ejemplo de generosidad ‘contra cultural’?
Un profesor brasileño comparte con todo el mundo su afición de traducir refranes latinos, españoles, portugueses, franceses, italianos, ingleses a las otras lenguas, incluido el esperanto. Su página es una verdadera delicia para los aficionados a las cuestiones del lenguaje. ¿Qué pide a cambio este profesor? que le sugieran otros refranes y le corrijan algunas traducciones dudosas.
¿Cómo clasificar, si no como generosidad pura, las transmisiones de música de la radio de Dinamarca? Hay para todos los gustos sin un solo anuncio comercial. Puede usted seleccionar lo que le guste escuchar: conciertos, música clásica ligera, folklórica, jazz, etc. El motivo más egoísta que pueden tener los daneses para hacer este regalo es promover la buena imagen de su país. ¿Y qué piden a cambio? un correo electrónico con comentarios de quien los escucha, el cual les dará un enorme gusto recibir.
Sin duda, internet facilita que quien tenga algo que donar pueda hacerlo; que quien tenga curiosidades al margen de la moda pueda encontrar verdaderas joyas donadas por otros. El mundo puede ser un lugar más agradable gracias a la tecnología y, sobre todo, gracias a la generosidad de quienes se conforman con el reconocimiento ajeno por toda recompensa.

jueves, septiembre 13, 2007

Lo bueno, lo malo y lo feo de la ENLACE

Autora: Celine Armenta
Publicación: Síntesis, 13 septiembre 2007
Hace una semana conocimos los resultados de ENLACE, la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares, que centrada en español y matemáticas fue respondida por nuestros niños y adolescentes el pasado mes de abril. Con este motivo presenciamos una mezcla de lo feo, lo malo y lo bueno que caracteriza a los nuevos tiempos de democracia en México.
Empiezo por explicar lo feo. La prensa, que es un retrato depurado del resto de nosotros, trata todos los temas con lente politizada. Ello sería bueno si la mirada fuera racional en vez de visceral; pero en el caso de ENLACE, salvo excepción, los medios se polarizaron con poca inteligencia. Descontando a quienes pasivamente reprodujeron los boletines gubernamentales, el resto se ensañó en atacar a las autoridades educativas actuales con interpretaciones ingenuas y pesimistas de los resultados. Las autoridades, por su parte, aprovecharon los reflectores para culpar a sus antecesores, y con una miopía parecida a la de la prensa organizaron ceremonias de reconocimiento a las escuelas de puntajes más altos.
Todo mundo ignoró que no es válido usar los resultados de ENLACE para calificar o descalificar la calidad de los servicios educativos de las escuelas; ni para descubrir que los alumnos de las privadas obtienen puntajes más altos que los de las públicas. También ignoraron que en cambio sí sirve “para promover una cultura de información, transparencia, evaluación y rendición de cuentas en todo el país”. Obviar este innegable avance democrático es, cuando menos, muy feo.
La ENLACE también enseñó algo malo, muy malo, aunque nada tuvo que ver con la propia evaluación sino con nuestra realidad nacional y estatal, cuya dolorosa inequidad quedó al descubierto. Los resultados de ENLACE confirmaron lo que ya sabíamos: México es un país de contrastes intolerables; la injusticia social en lo elemental, precisamente en la educación básica, es insostenible. Puede predecirse que la mayoría de las poblaciones históricamente atrapadas en la pobreza extrema seguirán igual o peor en las siguientes generaciones; que la brecha entre privilegiados y miserables se ensancha hasta parecer insalvable. Quienes detentan mayor capital académico y económico envían a sus hijos a las escuelas privadas y desdeñan las públicas. Nuestras escuelas son terriblemente segregadas y excluyentes.
La ENLACE, sin embargo, no sólo sirvió de pretexto para lo feo y no sólo nos reveló lo malo de nuestra realidad; también fue buena y nos trajo esperanzadoras noticias. La organización, el alcance, la participación de padres y maestros, y los controles de confiabilidad de la ENLACE fueron muy buenos. Y también hubo resultados muy buenos en todo el país. El mejor puntaje de las secundarias lo obtuvo una escuela pública de Chiapas; y también en Puebla varias escuelas lograron, contra todos los pronósticos, resultados sorprendentemente altos. Las bases de datos no permiten saber a qué se debe su excepcionalidad, pero me encantaría tener detalles sobre las telesecundarias Manuel Gamio de San Miguel del Progreso, y la Vicente Guerrero de Oztopulco, ubicadas en dos de los 10 municipios declarados por las Naciones Unidas como más rezagadas en desarrollo humano. Estas telesecundarias aparecen en el 2% y 4%, respectivamente, de las escuelas con más alto desempeño en matemáticas; y la Manuel Gamio se ubica entre el 8% más alto en español. Otro tanto cabría investigar sobre los excelentes resultados de las telesecundarias de Ocopetatitla, Tochimiltzingo, San Pablo Ameyaltepec, San Francisco Ixquihuacan y Almolonga (Todos Santos), ubicadas todas en el 4% más alto en resultados combinados de español y matemáticas.
En el ámbito de las primarias habrá que investigar cómo lograron sobreponerse a la muy alta marginación de sus entornos la Carmen Serdán, de Huitzilán —que por sus resultados en matemáticas se ubica en el 3% más alto del estado—; y la Benito Juárez de Huehuetla, la Carmen Serdán de San Miguel Acateno y la Benito Juárez de Huehuetla que se ubicaron en general, en el 17% más alto.
Mucho, muchísimo podremos aprender de quienes no se han dado por vencidos ante la adversidad. Seguramente hay directores y maestros, estudiantes y padres de familia que han colaborado para florecer generosamente en el desierto. Yo quiero conocerlos al detalle y la prensa inteligente podría encontrar en estos casos un venero de noticias, enigmas, drama y éxito. No será tan fácil como atacar a diestra y siniestra con los resultados de ENLACE; pero ¿quién dijo que el periodismo interesante era fácil?

Desarrollo Sustentable y Calidad de Vida

Autor: Benjamín Ortiz Espejel
Publicación: La jornada de oriente, 13 Septiembre 2007

El término sustentable, aplicado al desarrollo, es de uso cada vez más frecuente y extendido en los medios académico y político de todo el mundo. Es un concepto fuerza porque permite que actores sociales e individuos que en el pasado eran incapaces de dialogar constructivamente, ahora, por medio del espacio de encuentro que creó el discurso del desarrollo sustentable, lo hagan y creen consensos en torno al tipo de sociedad a la que aspiran y al tipo de relación que ésta debe establecer con su ambiente.
Sin embargo término desarrollo sustentable suele ser usado de manera tan general, superficial e imprecisa, que puede terminar siendo empleado para definir como “sostenibles” políticas y prácticas que no responden a una orientación hacia la sustentabilidad. Desde ese punto de vista, para que el concepto desarrollo sustentable, tenga un impacto efectivo en la orientación de políticas sociales, así como en el proceso de toma de decisiones, debe definirse con precisión qué se entiende por desarrollo, qué por sostenible o sustentable y cómo se logrará alcanzar y mantener el mismo a lo largo del tiempo.
Porque sostenible alude a lo que se mantiene, y sustentable al sustento necesario para vivir (en inglés ambos se fusionan en sustainable), aquí se usará sustentable pretendiendo aludir más claramente al tipo de contenido que debe tener el desarrollo.
La definición más superficial y predominante de desarrollo sostenible reduce el desarrollo a desarrollo económico y éste a crecimiento económico (medido como incremento del PIB o del ingreso per cápita). Dentro de esta corriente, sostenible tiene dos significados principales: por un lado, que el crecimiento económico es constante en el tiempo (crecimiento económico sostenido), por otro lado, sostenible expresa conservación ambiental, que, en su uso predominante, significa una política localizada que no cuestiona, o no implica un replanteamiento de, los patrones de consumo, de producción de bienes, de generación de desechos ni de impacto sobre la naturaleza, sino un simple aislamiento de determinadas áreas geográficas, sin importar lo que suceda en su entorno (problemas sociales, exclusión, etcétera). En este discurso, lo ambiental (casi sinónimo de una naturaleza prístina) aparece claramente subordinado a lo económico, lo que se evidencia en el peso que tiene el tema del crecimiento económico, planteado como el requisito central para alcanzar el desarrollo.
Otra característica de esta corriente de pensamiento es que no le da relevancia alguna a la participación social como medio para garantizar la “sostenibilidad” del proyecto, proceso o política que busca consolidar un desarrollo sostenible. Cuando es incluida, la participación social es concebida como un proceso vertical, orientado de arriba hacia abajo (top-bottom oriented), que no permite un protagonismo real ni una incidencia efectiva en la toma de decisiones por parte de la población o comunidad sujeto de la política o del proceso de desarrollo y que, por el contrario, mantiene a la misma como receptora pasiva de beneficios.

La concepción de desarrollo sustentable otorga un contenido distinto a los tres componentes antes mencionados -desarrollo, sostenibilidad y participación social. El desarrollo no queda reducido a crecimiento económico, sino que se amplía significativamente su alcance. En este sentido, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), establece los siguientes vínculos entre crecimiento económico y desarrollo para que sea sustentable:
Equidad: Cuanto mayor sea la igualdad con que se distribuyan el PNB y las oportunidades económicas, tanto más probable será que se traduzcan en un mejoramiento del bienestar humano.
Oportunidades de empleo: El crecimiento económico se concreta en la vida de la gente cuando se le ofrece trabajo productivo y bien remunerado.
Acceso a bienes de producción: Las oportunidades económicas de mucha gente pueden incrementarse con acceso a bienes de producción, en particular la tierra, la infraestructura física y el crédito financiero; el estado puede hacer mucho en todas esas esferas, interviniendo para tratar de nivelar el terreno de juego.
Gasto social: Los gobiernos y las comunidades deben encauzar una parte importante del ingreso público hacia el gasto social más prioritario, en particular mediante la prestación de servicios sociales básicos para todos.
Igualdad de género: Al brindar a la mujer mejores oportunidades y mejor acceso a la enseñanza, las guarderías infantiles, el crédito y el empleo.
Buen gobierno: Quienes detentan el poder asignan gran prioridad a las necesidades de toda la población y la gente participa en la toma de decisiones en muchos niveles.
Una sociedad civil activa: Las organizaciones no gubernamentales y los grupos de la comunidad no sólo complementan los servicios gubernamentales haciendo llegar los servicios a la población meta, sino que además desempeñan una función esencial al movilizar la opinión pública y la acción de la comunidad a ayudar a determinar las prioridades del desarrollo humano.
En este caso es claro que el crecimiento económico no es suficiente. Además, como se evidencia en los criterios antes mencionados, no sólo interesan los aspectos cuantitativos del mismo sino sobre todo su calidad. Esto diferencia al desarrollo sostenible de las corrientes económicas predominantes en los países desarrollados, que enfatizan la necesidad de que la economía crezca, sin importar la internalización de los costos sociales y ambientales, y dejando para después la redistribución de la riqueza).

Al desarrollo sustentable le interesa no sólo el crecimiento económico, sino también cómo se produce el conocimiento que posibilita tal crecimiento y al mismo tiempo y cómo se distribuye la riqueza creada. Esta discusión tiene un corolario: no existe el crecimiento económico, si no tipos de éste que pueden ser inclusivos o excluyentes, equitativos o polarizadores, destructivos o respetuosos de los ecosistemas en que se desenvuelven, etcétera.

En esta línea, el concepto sustentabilidad hace referencia a la interrelación e interdependencia de tres elementos:
La sustentabilidad ecológica, que se refiere a la necesidad de que el impacto del proceso de desarrollo no destruya de manera irreversible la capacidad de carga del ecosistema.
La sustentabilidad social, cuyos aspectos esenciales son (a) el fortalecimiento de un estilo de desarrollo que no perpetúe ni profundice la pobreza ni, por tanto, la exclusión social, sino que tenga como uno de sus objetivos centrales la erradicación de aquélla y la justicia social; y (b) la participación social en la toma de decisiones -es decir, que las comunidades y la ciudadanía se apropien y sean parte fundamental del proceso de desarrollo. En este sentido la comunidad académica y de científicos sociales y naturales tiene un papel fundamental.
La sustentabilidad económica, entendida como un crecimiento económico interrelacionado con los dos elementos anteriores. En síntesis, el logro del desarrollo humano sustentable será resultado de un nuevo tipo de crecimiento económico que promueva la equidad social y que establezca una relación no destructiva con la naturaleza.
Esta conceptualización del desarrollo es relativamente reciente y responde a una creciente conciencia -local, nacional y global- de que los recursos naturales no son ilimitados y que los estilos de desarrollo prevalecientes -entiéndase patrones de producción y de consumo- son insostenibles.
La primera discusión mundial sobre la relación entre desarrollo y ambiente se dio en la conferencia sobre ambiente y desarrollo organizada por Naciones Unidas en 1972 en Estocolmo, y el término desarrollo sostenible, o sustentable, fue acuñando en 1980 en la propuesta Estrategia Mundial de Conservación de la Naturaleza, planteada por WWF, UICN y PNUD.
Dentro de las muchas variantes que existen del concepto la más influyente sigue siendo la formulada por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo en el llamado Informe Brundtland (Nuestro futuro común, 1987), que define desarrollo sustentable como aquél que logra satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de satisfacción de las futuras generaciones. Al incorporar el futuro, expresado como solidaridad intergeneracional, el Informe Brundtland estaba definiendo un límite en las posibilidades de consumo de las generaciones presentes, es decir, reconoce la existencia de límites últimos para el crecimiento económico.

El desafío de la sustentabilidad
De la discusión anterior se sigue que un desarrollo sustentable debe permitir una mejora sustancial de la calidad de vida de la gran mayoría de una sociedad, o una comunidad, la cual a su vez debiera conducir a la reproducción del ecosistema en el que ésta está inserta. Éste sería un criterio fundamental para discernir la calidad y la sustentabilidad del desarrollo que se impulsa.
Entre muchos aspectos que podrían tomarse en cuenta para la definición de calidad de vida, la erradicación de la pobreza es central, por lo menos para los países en desarrollo. Existe un amplio consenso internacional acerca de la necesidad de revertir la tendencia de creciente polarización entre países ricos y pobres y entre los estratos más ricos y los más pobres de cada país, lo cual es insostenible ética y materialmente; como asimismo hay consenso respecto de que la pobreza ejerce un impacto negativo sobre el ambiente natural y que es necesaria su erradicación para el logro de un desarrollo humano sustentable.

martes, septiembre 11, 2007

Más allá de la prueba Enlace: El reto educativo de fondo

Autora: Laura Rodríguez Matamoros
Publicación: E-consulta, 11 septiembre 2007

Tras la publicación de los resultados de la prueba Enlace, no se hicieron esperar las reacciones de distintos tipos, tanto en los medios de comunicación como al interior del aula. Cuando los resultados no eran favorables se justificaron con distintos argumentos que iban desde considerar que la prueba fue mal diseñada, hasta aducir al fracaso escolar en México o las situaciones de desnutrición y pobreza que vive la niñez mexicana. También hubo expresiones de orgullo y vanagloria de quienes obtuvieron un buen resultado o mejoraron su puntaje.

Más allá de estos resultados y de sus muchas derivaciones, vale la pena considerar las implicaciones de estos resultados en el ámbito escolar.

Las tendencias internacionales han empujado a nuestro país a someterse a procesos de evaluación con la intención de comparar el desempeño escolar de niños y jóvenes mexicanos con el desempeño de los niños y jóvenes de otros países. Esta homologación de desempeños no toma en cuenta las diferencias entre los sistemas educativos, las peculiaridades culturales o las condiciones especificas de aprendizaje entre los países.

En el afán de homologación no se dimensionan los alcances que los resultados de una prueba tienen para definir el desempeño en campos tan importantes como las matemáticas o el español. Las pruebas no hacen más que mostrar un recorte de la realidad, son como una fotografía que, a pesar de su colorido, dejan de lado información valiosa. En este sentido, hay que preocuparse más por lo que estas pruebas no muestran, es decir, los procesos intelectuales, emocionales, valorales que se promueven u obstaculizan en la convivencia educativa.

Los resultados de esta prueba nos remiten necesariamente a los profesores que habilitan a los niños evaluados en el manejo de las matemáticas y del español. Si estos profesores fueran sometidos a la prueba Enlace, ¿qué resultados obtendrían?, ¿contarían con los conocimientos y habilidades para resolverla acertadamente?, ¿sabrían cómo promover en sus alumnos los conocimientos, habilidades y actitudes que implica la resolución de problemas como los planteados en la prueba?, ¿saben cómo trabajar con sus alumnos de modo que éstos logren mejorar su desempeño, no sólo en evaluaciones como ésta sino en la resolución de problemas y en la toma de decisiones?.

Es urgente una formación de profesores que los habilite en el manejo del español y matemáticas, pues muchos docentes muestran importantes carencias en estas áreas, lo cual constituye un fuerte impedimento para promover el aprendizaje de sus alumnos.

También se requiere una formación didáctica específica, pues aunque algunos profesores tienen un buen manejo del español y de las matemáticas no saben cómo lograr que sus estudiantes las aprendan. El docente debe contar con abundantes estrategias pedagógicas para que pueda proveer a sus estudiantes de recursos que les ayuden a aprender a conocer, el aprender a resolver y el aprender a decidir.

Sin embargo, no basta la formación de profesores o la diversificación de prácticas educativas. No basta con proveer a los alumnos de materiales novedosos. Es fundamental reconocer la necesidad de cambiar comunitariamente el tipo de educación que hemos desarrollado hasta el momento en nuestro país, que revolucionemos la docencia y que construyamos una auténtica educación, una educación encaminada al desarrollo integral del ser humano.

jueves, septiembre 06, 2007

El Misterioso Arte de Hacer Política

Autor: Rodrigo Saldaña Guerrero
Publicación: La Jornada de Oriente, 6 de septiembre de 2007

Algunas ideas muy comunes sobre la política:

Un político es alguien que puede comer mierda. Un buen político no sólo se la come, sino que hace como que le gusta.
Mientras más malvado, mejor político.
Hacer buena política es tomar la calle. Hablar tranquilamente con unas cuantas personas es actuar en lo obscurito. Es perverso y antipopular.

Las dos primeras percepciones equivalen a decir que es un gran negocio el apoderarse de un barco, aunque en el proceso el barco se hunda en medio del océano con nosotros a bordo. Por lo que a México se refiere es la herencia priísta. Mientras nos hundimos a consecuencia de esa herencia, comentamos con aire de sabios: ya ven, por lo menos los priístas sabían hacer las cosas. Mientras el país se cae en pedazos, los que saben de esas cosas comentan tratando de parecer Einstein todo esto es para que nada cambie. Porque para estas personas que se las saben todas morir y desintegrarse no es cambiar.

En el tercer punto la herencia priísta da un giro peculiar. Hacer algo, lo que se dice hacer, sólo podía hacerlo el Señor Presidente. Pero cualquier hijo de vecino podía hacer alguna cosa, por ejemplo, escribirle al Presidente. Y podía salir a las calles a pedirle algo al Presidente, pero dejando muy claro que era un obediente súbdito del Señor. Muy frecuentemente las protestas, peticiones y demás eran puro teatro: eran parte del Sistema, y el Presidente concedía benévolamente lo que ya había decidido hacer de cualquier modo, o todo el mundo hacía como si el Presidente hubiera concedido algo, cuando una cuidadosa auditoría social habría evaluado la concesión en 00.00. En esta narración que podría llamarse Juan Ciudadano en el Paraíso Virtual del Autoritarismo, todo se resumía en una regla: Los de arriba lo pueden todo, los de abajo no pueden nada, excepto esperar que los de arriba les den algo.

Claro que esta omnipotencia de los de arriba era una ilusión, se reducía a las apariencias. No es que pudieran hacerlo todo, sino que podían hacer que nada pareciera todo. Y un día el Castillo Presidencial de Naipes comenzó a derrumbarse. Regocijo natural: al fin somos libres. Sólo que nuestras mentes seguían habitando el Paraíso Virtual: seguimos creyendo que no solamente eso era hacer política, sino que era la única manera de hacerla. No acabamos de aprender que el pueblo es quien tiene el máximo poder, para hacer y para no hacer. El Castillo se derrumbó por lo que no hicimos. Y si en su lugar aparece una Casa del Pueblo será por lo que hagamos.

Y aunque lo que hagamos tendrá que alcanzar finalmente el nivel macro, el de las grandes estructuras sociales, lo hará a partir de lo que hagamos en el nivel micro, poniéndonos de acuerdo con nuestros vecinos para sembrar semillas de convivencia, de acción personalista y comunitaria, de solidaridad en acción, de amistad sincera que dará a su tiempo frutos de justicia privada y social. Alcanzar esto plenamente es un ideal, lo que no significa que no se pueda lograr imperfecta, gradual y parcialmente. Si no se pudiera nunca habría habido sociedad.
Y no, la manera priísta de hacer política ni es verdadera política ni es la única manera de hacerla. Hacer política auténtica a escala de una de las mayores poblaciones del mundo, sin embargo, es algo muy complejo, que llevará mucho tiempo. Hemos hablado de semillas. ¿Cuánto tiempo será necesario para que las semillas se conviertan en un gran ecosistema, digamos en una selva tropical?. Trabajo arduo, pero les aseguró que aunque falta mucho para que tengamos un ecosistema político sano, si comenzamos ya a sembrar las semillas y las cuidamos bien, muy pronto veremos algunos frutos.

miércoles, agosto 29, 2007

CRISIS SISTÉMICA Y CRISIS CIVILIZATORIA.

Autora: Ma. Eugenia Sánchez D. de R.
Publicación: La jornada de Oriente, 29 Agosto 2007

Es evidente que los dinámicas macrosociales impactan a las realidades locales y a la vida cotidiana, pero es también evidente que este impacto no ocurre de una manera mecánica ni automática. Hecha esta aseveración, creo que es indispensable no perder de vista el trasfondo planetario para entender algunos aspectos de lo que está ocurriendo a nivel nacional

¿En qué dinámica están inmersos estos reacomodos de las élites políticas que nos aparecen no sólo crecientemente distanciadas de la base social sino con una tonalidad de cinismo irreverente?

¿Qué hace que la extrema derecha esté intentando construir un partido “más católico” a partir del Movimiento por la Participación Solidaria? ¿Y que Calderón no tenga más fuerza que la que le está dando el Ejército? ¿Y que el PRD se divida respecto a las propuestas de AMLO y unos militantes deseen establecer algún tipo de diálogo con el Presidente “espurio”, mientras otros consideran que eso es un deleznable “entreguismo”?

¿Se trata solamente de intereses personales y malévolos de unos y otros?¿ De una perversa lucha por el poder detrás de la cual se frotan las manos los protagonistas nacionales y extranjeros de la acumulación salvaje de capital?

¿Por qué la industria automovilística, la más irracional de todas por lo que supone en consumo de energía, producción de gases de invernadero, pavimentación del planeta, no se orienta de una vez por todas al transporte público en vez de pretender nutrirse en el futuro del alimento humano: maiz y caña?

¿Es solamente la ambición de los jerarcas eclesiásticos por controlar a los feligreses y aumentar su poder lo que los lleva a exigir una “libertad religiosa” que permita una mayor injerencia en los diferentes espacios públicos?

Sin duda que los intereses personales y de grupo son poderosos, que la mala intención es una realidad que la sociología del mal que desarrolla Jeffrey Alexander no logrará desentrañar. Pero en esta ocasión yo quisiera hacer resaltar que la crisis sistémica y la crisis civilizatoria analizadas por diferentes autores (algunos la llaman mutación) que caracterizan a este momento de la humanidad son el resultado de encadenamientos y de andamiajes de largo aliento que es difícil modificar. Y que es necesario, sin abandonar el análisis local y coyuntural, y sin caer en viejos clichés sobre los responsables de nuestros males, reflexionar sobre cómo podemos identificar a la situación que estamos viviendo, qué tipo de acciones, de nuevas habilidades, y de entereza necesitamos para enfrentarla creativamente.

Las categorías son precarias y efímeras por la naturaleza misma de la realidad en la que nos movemos o nos mueve. Modernidad tardía (Giddens), posmodernidad, modernidad líquida (Bauman), modernidad reflexiva (Beck), postglobalización (Touraine), son algunas de tantas que intentan atrapar a fenómenos actuales. Pero yo creo que alguna luz pueden aportarnos los siguientes aspectos para entender la complejidad de los comportamientos arriba mencionados:

1. La ruptura del sistema-mundo, sistema que se fue construyendo de manera polarizada desde el siglo XVI y entró en una crisis severa en la segunda mitad del siglo XX (Wallerstein) explica, en parte, la dinámica caótica de nuestra época. El meollo del sistema-capitalista es la acumulación de capital, acumulación que se ha logrado a partir de la externalización de los costos del llamado “desarrollo” a la naturaleza y a grupos sociales dominados. En el contexto actual esa externalización de costos se está volviendo cada vez más inviable y está conduciendo al resquebrajamiento del sistema mundial. (Concentración creciente de la riqueza, descomposición social, crisis fiscal, inestabilidad financiera etc.)

2. La reconfiguración de los Estados-nación, que eran unidades en las que confluían el armazón jurídico-político, con el imaginario colectivo de la pertenencia a una nación y con el proyecto societal a construir. La transnacionalización de la economía y del poder, la toma de conciencia del dominio de una cultura sobre otras, han hecho que el Estado que antes lograba en mayor o menor grado articular la economía, la política y la cultura, y gestionar los antagonismo de clase, esté ahora imposibilitado a continuar con esas funciones. Lo que ahora se le pide es reforzar su carácter punitivo y policial, y recortar las posibilidades de responder a las demandas sociales de salud, educación, protección de los derechos laborales, culturales y ambientales. (Impacto del TLCAN, rechazo a los Acuerdos de San Andrés, militarización del país etc.)

3. La ruptura de referentes institucionales y simbólicos que aseguraban la identidad individual y colectiva. La familia patriarcal, heterosexual que vinculaba la relación sexual y la reproducción ( ahora es posible la reproducción sin acto sexual); la identidad nacional que hacía que nos sintiéramos miembros de una misma comunidad imaginaria; la religión que hacía que amplios sectores de la población se sintieran protegidos por las verdades absolutas de sus creencias, las ideologías laicas que aseguraban que valía la pena morir por una causa, se han resquebrajado ante la constatación de que la realidad es mucho más compleja, plural, e incierta.

Estas dinámicas que tienen como eje la incertidumbre pueden ayudar a entender por qué el caos político, por qué el aumento de la brecha económica, por qué la tonalidad fundamentalista de la Iglesia y de otros grupos, por qué cacicazgos y clientelismo no ceden a un proceso democrático, por qué el miedo está configurando el consumo, los estilos de vida y las políticas públicas.

martes, agosto 28, 2007

Guillermo Cabello: el arte como herramienta educativa.

Autor: Dr. Martín López Calva
Publicacion: E-Consulta, 28 de agosto 2007

“Los poetas tienen cien veces mejor sentido
que los filósofos; aquellos buscando la
belleza, encuentran más verdades que estos
que buscan la verdad.”
José Ortega y Gasset.

En esta última semana de agosto se está realizando en nuestra ciudad un homenaje a Guillermo “Willy” Cabello, precursor del movimiento de teatro independiente en Puebla con la fundación del grupo “A trasluz” y gran promotor del teatro universitario a través del taller de la Universidad Iberoamericana que fundó y dirigió hasta su fallecimiento en el año de 1997.
La dedicación de un espacio en la Ibero Puebla que se llamará “Foro de las artes Guillermo “Willy” Cabello”, la presentación de un video-homenaje –“La irrenunciable locura”- y de un libro: “Guillermo Cabello: trabajo y testimonios”, la realización de lecturas dramatizadas, presentaciones de obras teatrales, conferencias y la transmisión por radio BUAP de “Sombra de la sombra”, uno de los montajes que Cabello produjo y dirigió con “A trasluz”, componen el programa de homenaje por el décimo aniversario de su muerte.
Este personaje que convoca a tantos exalumnos, actores, directores, músicos, escritores, universitarios, es sin duda suficientemente relevante por la huella que dejó en el espacio artístico poblano en el corto tiempo en que trabajó en nuestra ciudad, pero la faceta de Guillermo Cabello como educador universitario es un buen motivo para reflexionar sobre el papel que debe jugar el arte en la educación de las futuras generaciones.
Hoy que las escuelas públicas y privadas hablan de buscar una “formación integral” y que esta meta de la integralidad en la educación está presente incluso en el discurso oficial, resultaría importante indagar en la convicción educadora de Willy Cabello, en su idea del teatro como generador de reflexión crítica, de compasión humana, de búsqueda creativa y de mediación para el conocimiento de la propia cultura y la comprensión de culturas distintas.
Willy impartió durante varios años la materia: “El teatro como participación viva” en la Ibero Puebla, curso que le servía precisamente para comunicar a los estudiantes de todas las licenciaturas que optaban por esa asignatura dentro del área de integración, su visión del teatro y del arte en general como medio para acercarse a la comprensión del misterio humano.
Pero adicionalmente convirtió al taller de teatro en una herramienta didáctica hasta hacerlo parte indispensable de la reflexión universitaria. Cada semestre los profesores esperaban con interés pedagógico el nombre de la nueva obra a estrenar, la guía para preparar a su grupo para ver la obra y el momento de discusión posterior para el que el mismo Willy abría siempre un espacio al finalizar cada función o asistía incluso al aula para comentar con algunos grupos de materias distintas lo que la experiencia teatral les había comunicado.
Porque el arte, buscando la belleza descubre muchas veces más verdades que las ciencias o la filosofía que buscan la verdad. Esta era sin duda una profunda convicción que guió la vida y el trabajo de Guillermo en su trayectoria como profesor universitario y director de teatro, funciones que para él eran prácticamente inseparables.
Los tiempos de globalización que vivimos hoy en día están exigiendo preparar a los estudiantes para la comprensión de su propia cultura y el acercamiento en diálogo a otras culturas con las que convivimos cada vez más de cerca gracias a los medios de comunicación y a la creciente movilidad de las personas por el mundo. El arte, como bien señala Lonergan, es uno de los vehículos de significación más importantes, un vehículo de comunicación de significados y valores, un medio de comunicación cultural e intercultural.
¿Cuál es el papel que juega el arte en los planes de estudio de los distintos niveles educativos en México? ¿Qué tanto conocen, valoran y utilizan el arte los profesores como medio para promover el aprendizaje a través de la experiencia estética (el descubrimiento de verdades a través de la belleza)? ¿Qué presencia tiene el arte en los espacios físicos escolares o universitarios y en la vida cotidiana de las instituciones educativas?
Esta es una de las tareas reflexivas que tenemos que hacer si queremos realmente aproximarnos a una reforma educativa que sea una verdadera “reforma del espíritu” como señala Edgar Morin y que promueva, más allá de slogans, una auténtica formación integral.

jueves, agosto 23, 2007

¿Hay relación entre las sanciones por disciplina en la escuela y la violencia?

Autora: Teresa Eugenia Brito Miranda
Publicación: Síntesis, 23 de agosto 2007

La violencia en las escuelas es un tema que preocupa a la sociedad ya que pone de manifiesto la vulnerabilidad en la que se encuentran nuestros niños y jóvenes en cuanto a su seguridad tanto a nivel de subsistencia como a nivel de los antivalores que se promueven en el ejercicio de la misma.
Investigaciones realizadas en México durante el año pasado y reportadas recientemente por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa muestran datos muy interesantes que nos invitan a aportar sugerencias pedagógicas para incidir en la solución de tan grave problema.
Uno de los hallazgos se refiere a que los grupos de alumnos que reciben más sanciones por faltar el respeto a los profesores son aquellos que presentan mayor índice de participación en actos de violencia tanto en secundarias como en primarias. Se presentan índices más altos en secundarias privadas que en públicas y es más alto en los varones que en las mujeres. Los índices de violencia sufrida y ejercida son más altos cuando los estudiantes señalan haber sido sancionados. También se encontró que los alumnos perciben que hay menos violencia cuando la disciplina es estricta, sin embargo cuando ésta es demasiado estricta, se ve que la violencia aumenta.
Esto nos remite a la necesidad que tienen los propios niños y adolescentes de tener reglas claras sobre las cuales centrar su conducta. Sin embargo, cuando la disciplina se vuelve irracional genera respuestas no deseadas y muchas de las veces totalmente opuestas a lo esperado.
La conclusión a la que llegamos con esto es que el abordaje de la disciplina en la escuela desde una perspectiva rígida basada en la desconfianza en los alumnos parece generar los efectos contrarios. El reto ahora es buscar formas distintas pues nuestro entorno y nuestros estudiantes son también distintos. La escuela tendrá que tomar un giro distinto en estos tratamientos. Uno de los puntos de partida es revisar nuestro concepto de disciplina que no es igual a sanciones y castigos como generalmente se le considera. La disciplina va ligada a la forma de trabajar los conflictos tanto en la escuela en general como en el aula en lo particular. Es necesario promover la oportunidad de trabajar las situaciones conflictivas tanto a nivel individual como con el grupo.
¿Cómo abordar los conflictos de tal manera que nos ayuden a crecer a todos los implicados? ¿Qué aspectos del desarrollo de los estudiantes se trabajan si atendemos el conflicto antes de aplicar sanciones sin la participación de quienes lo protagonizan?
Esta sería una buena oportunidad para trabajar valores en lugar de tratar de enseñarlos a través de contenidos curriculares que poco les significan a los niños y adolescentes.
Dejar expresarse a los protagonistas para conocer las distintas perspectivas, cuidando que se remitan a hechos y que no traten de juzgar, permite desarrollar la capacidad de escuchar al otro, de respetar las diferencias además de aportar una visión más amplia del problema. Así mismo promueve el conocimiento personal al identificar los propios sentimientos y distinguirlos de los de los demás y de los propios pensamientos. Identificar que los sentimientos son distintos que las acciones y ubicar cómo nuestros sentimientos pueden llevarnos a determinadas acciones.
En un segundo momento se puede pedir que “se pongan en los zapatos del otro” y que visualicen lo que el otro siente o sintió. Esto favorece el desarrollo moral proporcionando la capacidad de comprender al otro en cuanto a sentimientos y pensamientos.
En un tercer momento se les puede pedir que propongan soluciones en donde se responsabilice cada parte de sus propuestas y que vean el impacto de las mismas no solamente en su propia persona sino también en el otro. En este punto se desarrolla la participación responsable.
Esta forma de trabajo implica más cuidado, una relación mucho más cercana con los alumnos, implica mayor sensibilidad y compromiso que la simple aplicación de sanciones.
Estos tres pasos aparentemente sencillos pueden ser el germen de un desarrollo mucho más profundo que el cumplimiento externo de un castigo o una sanción. A los profesores nos corresponde la pregunta de qué tipo de ciudadanos estamos formando.

Para la Libertad, para la Paz

Autora: Celine Armenta
Publicación: La jornada de oriente, 23 de Agosto 2007
Para la libertad, dice el poeta, sangro, lucho, pervivo; para la libertad, para la democracia, para la convivencia. Para la paz, dijo Don Benito, hay que respetar el derecho ajeno. Y hoy hay que sangrar y luchar porque está bajo ataque el cimiento mismo del respeto ajeno: el laicismo educativo.
El problema es que no es una lucha entre buenos y malos. Algunos opositores al laicismo son perversos y malignos, pero la mayoría lo hace con una voluntad tan buena como miope; quieren emular a los misioneros que con celo apostólico recorrieron los cinco continentes bautizando a diestra y siniestra, y a la vez aniquilando culturas. Actúan con el mismo proselitismo heroico y fanático que llevó a tantos a abrazar el martirio propio y a martirizar a quienes se resistían a ser convertidos; o a quienes ya convertidos osaban desviarse de la ortodoxia.
No los mueve maldad ni egoísmo; sino un genuino deseo de beneficiar a todos con su fe. Sería más simple si todos los enemigos del laicismo fueran furibundos intolerantes que odian a los diferentes o buscan manipular autoridades. Pero no es así; la mayoría son seres bondadosos que genuinamente creen que quienes no compartimos su fe estamos en el error; y que todos los niños serían más felices y plenos, en esta vida o después de muertos, si se violenta su voluntad y se les adoctrina en la fe de las mayorías.
¿Cómo convencerlos de que, simple y sencillamente, el proselitismo a ultranza es violatorio de los derechos humanos? Que su ventaja es puramente numérica; objetivamente ilusoria, fruto de hechos históricos de ética dudosa. Que mañana podrían ser ellos minoría y necesitar del laicismo para sobrevivir; que ser muchos no significa ser mejores, ni más verdaderos. Que mi verdad tiene derecho a un espacio y mi estilo de vida merece un reconocimiento. Que la humanidad es plural y diversa; y que las creencias de un solo mexicano merecen idéntico respeto que las de millones.
Hasta antes de las reformas de 1993 al Artículo 3º, con Salinas, todos los niños mexicanos, pobres y ricos, de escuelas públicas o privadas, tenían el derecho inalienable de ser educados laicamente, de prepararse para el pluralismo, para la tolerancia y para decidir al interior de sus conciencias en qué creer. Las escuelas confesionales infringieron esta ley durante casi 80años; pero cabía la esperanza de corregir la realidad al amparo de la Constitución. Hoy ni siquiera es así; los niños ya no tienen asegurado ese derecho. Con muy buena voluntad, sus papás pueden indoctrinarlos para la intolerancia desde edades tiernas. Y si las recientes campañas triunfan, el Estado claudicará de velar por la educación laica y científica; líderes y feligreses, intolerantes todos, algunos sedientos de poder y otros con buena voluntad, llevarán la educación católica a las escuelas públicas. Y la estrategia más eficiente para construir la convivencia, la democracia y la paz se habrá desvanecido.
¿Alguien sugiere cómo sangrar y luchar contra tan miope y fanática buena voluntad?

martes, agosto 21, 2007

Nuevo ciclo escolar: ¿nueva perspectiva educativa?

Autora: Ma. Alejandra Díaz Rosales
Publicación: E-consulta, pendiente.

El lunes pasado comenzó otro ciclo escolar para más de 20 millones de estudiantes de educación básica en nuestro país. Con este inicio de clases se recuperan también antiguas o perennes interrogantes sobre los resultados o efectos que el sistema educativo tendrá en profesores y alumnos, así como las preocupaciones insoslayables respecto a la deserción, reprobación o repetición.

Con seguridad muchos niños han inaugurado el curso con una amplia expectativa por la novedad de un aula, un profesor(a), los compañeros, los útiles y el uniforme, y otros quizás han conservado la expresión apática o temerosa en el rostro por la vuelta a ese sitio de su vida cotidiana que lo hizo detestable el exceso de tareas, las sanciones, la acidez del maestro, la perorata de la directora, o la falta de incentivos para que el aprendizaje resulte importante y funcional.

La escuela, sus fines y protagonistas, son tema anual de la agenda educativa, pues lo que puede parecer una aspecto nimio es en realidad una alerta en el proceso de formación de cada educando, como la disposición de los profesores para acompañar a sus alumnos en la odisea de aprender, la propuesta de programas adaptados a las necesidades de los grupos, la dinámica de interrelaciones entre compañeros, el uso de materiales educativos diversos o la posibilidad de contar con experiencias pedagógicas más creativas.

Cada que se apertura un ciclo escolar, se da una nueva bienvenida a la reflexión sobre cómo resolver las recurrentes problemáticas que aquejan a un veterano sistema educativo nacional: ausentismo e incapacidad docente, rezago, deficiencia en la lectura, bajo promedio en matemáticas, desmotivación, etc., los asuntos consabidos e infaltables en las discusiones, pero también los vicios urgidos de erradicación. Desesperanza que al unísono de los recomienzos de clases aún sean invisibles las soluciones para problemáticas tan endogámicas, que por ser tales, trascienden en las condiciones de aprendizaje de los alumnos. Parece increíble que la estructura de este aparato social (el sistema educativo) continúe insana, frente a la masiva demanda de educar con calidad a la población en edad escolar.

Para no atorarnos en el agobio, como ocurre cada que pintamos el panorama del sistema educativo nacional, conviene depositar la mirada en la micro-realidad de la escuela y el aula; ahí donde todavía pueden moldearse las condiciones y circunstancias de intercambio humano que logren experiencias optimistas de desarrollo educativo, ahí donde todavía es plausible que un grupo de 30 o 50 personas por mutuo acuerdo decidan formarse y disfrutar de este privilegio.

Todos los responsables de la organización escolar deben estar conscientes de que no basta con haberla remozado para recibir a los niños -entusiasmados o apáticos- a pisar una vez más el aula que habitarán durante doscientos días del año escolar. ¿Recordarán los directivos y profesores que los estudiantes del nivel básico están más ávidos de aprender con libertad y alegría, que de estudiar mecánica y rígidamente?; ¿estarán conscientes de que aprender es un camino que se acompaña con el juego, con la palabra alentadora, con la creación, con el respeto y desde el trabajo comunitario?; ¿sentirán, además de pensarlo, que cada niño es una oportunidad insustituible de crecimiento y desarrollo para su familia y su país, y que merece una educación de calidad?.

Que esta bienvenida al ciclo 2007-2008 sea anuncio de progreso, aunque pausado y lento, pero de avance en las urgentes demandas de la educación básica de nuestra nación. Confiemos en que el día a día de las aulas vaya configurando una educación altamente confiable, sólida y significativa para todos aquellos que sean afortunados de ocupar un sitio en ese espacio escolar.