martes, diciembre 11, 2007

SENTIDO CONTRARIO.

Autora: Ma. Eugenia Sánchez D. de R.
Publicación. E-Consulta, 11 de diciembre 2007.


Muy oportunamente llega a nosotros el libro de Luis Hernández Navarro: Sentido contrario,
Vida y milagros de rebeldes contemporáneos, después del golpe que la SCJN ha dado a los niños y niñas de México, a los periodistas valientes y honestos, a los defensores de derechos humanos y a la sociedad entera.

Resistencia es la palabra clave para identificar el espíritu del libro y de los personajes que en él aparecen. Son 45 aunque hay 3 imaginarios, y algunos anónimos.

Se trata, como dice el autor, de retratos hablados; de vivos y muertos que juntos tejen algo tan escaso en estos tiempos: dignidad y sentido existencial.

Todos ellos se han caracterizado por estar “fuera de lugar”, y precisamente por ello han sido capaces de interpelar, de engendrar, de provocar una resistencia creativa, y de acotar al poder. Han hablado y actuado desde el periodismo, desde la lucha sindical, desde las organizaciones campesinas e indígenas, desde el arte, desde la academia, desde la defensa de la alimentación o las identidades, pero sobre todo desde la DIGNIDAD. El libro es un libro sobre la dignidad.

El autor, lo mismo nos habla de José Bové, agricultor, criador de ovejas y productor de queso Roquefort, que logra colocar la cuestión alimentaria en el centro de la agenda política mundial., que de Lee Kyung Hae quien, después de haber luchado toda su vida por defender la cultura del arroz, se clava una navaja suiza en el corazón durante la Quinta Reunión Ministerial de la OMC en Cancún.

Se relata esa lucha contra un progreso que no incluye a los campesinos, ese grito de “No todo está en venta” ante el decreto expropiatorio del 22 de octubre de 2001 en Atenco y de la venganza del poder el 3 de mayo del 2006.

Cuenta que Don Pablo González Casanova fue enviado a Alemania por sus padres para estudiar química con el objetivo de convertir la hacienda familiar en un complejo agroindustria, y regresó a México siendo filólogo y socialista. Nos introduce a la vida de del reconocido profesor del MIT, Noam Chomsky, uno de los críticos más radicales de la política exterior estadounidense y de Edward Said cuya valiosa producción es un elogio a la resistencia.

Están presentes literatos como Paco Ignacio Taibo II que dice que “La única salud es la salud mental y la única manera de preservarla es no creerle nunca al Estado mexicano;” músicos como Manu Chao, cuya música es un”homenaje al hibridismo cultural, a la fusión de la diversidad y al respeto a la diferencia”; poetas como Juan Bañuelos y Tomás Segovia.

Hay historias que resuenan con fuerza actualmente, como la del asesinato del maestro Misael Núñez, uno de los más combativos dirigentes de la disidencia sindical democrática del magisterio, combatida sin piedad por Elba Esther Gordillo. Historias de periodistas como Manuel Vázquez Montealban, Robert Fisk y Brad Hill asesinado en Oaxaca,

Nos cuenta acerca del quehacer de hombres de la política como Horacio Labastida, Heberto Castillo y Amado Avendaño. Aparece Evo Morales, quien para sobrevivir cultivó papa y coca, crió alpacas, tocaba la trompeta, fabricaba ladrillos y era panadero.

Rosario Ibarra de Piedra no podía faltar, esa mujer que generó una obra fecunda desde el dolor de sus entrañas. Eureka ha logrado recuperar a 148 personas desaparecidas, y la liberación de 1500 presos políticos.

Los movimientos indios y campesinos se han nutrido del pensamiento y la acción de intelectuales indios notables como Floriberto Díaz y Francisco López Bárcenas, quienes ocupan un lugar importante en el libro, así como el Subcomandante Marcos y la Marcha del Color de la Tierra que reunió en el Zócalo “a los difuntos, y los vivos, los viejos y los nuevos luchadores, los del norte y los del sur de México, los iguales y los diferentes”.

Dice el libro que Arundhati Roy sonríe siempre, y habla de esa notable mujer que saltó a la fama de la noche a la mañana con su novela El Dios de las pequeñas cosas. La literata y activista hindú confiesa tres secretos de su sabiduría de vida: Rehusar a ser una víctima, no permitirse ser infeliz y tener siempre en mente la propia insignificancia.

Luis Hernández habla también de la comandanta Ramona, entrañable mujer a quien llama el bordado invisible de la esperanza, y que decía “Las mujeres vamos a creer en las palabras de paz sólo si los soldados del gobierno no están amenazando nuestras cabezas”. Ojalá y seas escuchada, Comandanta Ramona, en estos tiempos aciagos para los indios de Chiapas.

El libro Sentido Contrario es un libro que nos lleva a tocar constantemente la fuente de lo humano, la orilla de la vida y de la muerte, las tres heridas como dice el poema de Miguel Hernández y la canción de Serrat: la de la vida, la del amor y la de la muerte. Y nos cuenta múltiples formas de dignificar esas heridas.

UNIVERSIDAD Y NUEVO HUMANISMO

Autora: María Isabel Royo Sorrosal
Publicación: Síntesis, pendiente.

Hace unas semanas, Fernando Montes, Rector de la universidad jesuita en Chile lanzó ideas y retos para las universidades en Guadalajara, Jalisco. Nuestro mundo se ha quebrado y surgen nuevas costumbres. Hay pesimismo y desorientación por los ideales y seguridades perdidos ¿Cómo progresar sin eliminar lo más humano? Necesitamos repensar la historia, el humanismo.
La universidad como institución de educación superior tiene la misión de formar profesionales para el funcionamiento de la nueva sociedad, pero esto no se logrará si pierde al ser humano en el intento. Aporte imprescindible de la universidad es proponer un humanismo que incorpore la tecnología y los avances científicos. Confiar en que el futuro puede ser mejor que nuestro pasado, es una gala de esperanza necesaria para seguir existiendo. Pero, ¿dónde se encuentra la energía que nos permita este anhelo? ¿Quién nos persuadirá de seguir intentando un mundo mejor para todos? Con toda humildad confieso que sólo veo como fuente de ese movimiento a Dios, ya sea reconocido como ser personal y origen de todo; o como fuerza fundante, atracción humana hacia el bien, la belleza, la verdad… Nuestra relación con Dios, las convicciones íntimas, místicas, están en proporción directa con nuestra energía y esperanza para relaciones y experiencias humanas con los otros. No se trata de evadirnos de la realidad sino de encararla desde lo más interior, lo más humano a uno mismo.
En una sociedad enferma de egoísmo, que transpira soledad por todas partes, esta intimidad fundante nos permitirá ser personas, relacionadas, y discernir los fines a los que dirigirnos, de los medios para alcanzarlos. La técnica y la ciencia son instrumentos privilegiados e ineludibles para un nuevo humanismo basado en la relación del ser humano con el Dios cuya presencia le constituye -según expresa Fernando Rielo (Madrid, 2000)- y le reclama relaciones dignas con los otros.
El pluralismo necesario y característico de lo humano también precisa renovación, formarse del respeto y diálogo, de vivencias y coherencia. Necesitamos de los otros para conocer, configurarnos y vivir. La pluralidad de búsquedas honestas y comprometidas permitirán el encuentro de culturas e ideas, más allá de las divergencias.
Las universidades necesitamos audacia, inteligencia y compromiso para redefinir un nuevo humanismo que nos permita bien vivir a todos en esta nueva época, empezando por los más necesitados.

jueves, diciembre 06, 2007

La educación: Tarea de todos.

Autor: Dr. Martín López Calva
Publicación: Síntesis, 6 de diciembre 2007

“Me pregunto cuándo –en algún
momento de las últimas décadas-
todos pusimos lo que estaba de
nuestra parte para acercarnos
al borde del precipicio”.
Pablo Latapí.**

Mucho se ha dicho y escrito en los últimos tiempos sobre el deficiente estado de nuestra educación. Los resultados de las pruebas internacionales y nacionales que evalúan el desempeño de los estudiantes en las distintas asignaturas muestran resultados preocupantes.
¿Cómo visualizar un mejor futuro si las futuras generaciones no están siendo preparadas adecuadamente para responder a los retos que el mundo está presentando?
Difícil sin duda se presenta el futuro y podríamos pensar, como el Dr. Latapí, que “nos encontramos al borde del precipicio”.
¿Quién tiene que asumir la responsabilidad de esta desastrosa condición actual de nuestro sistema educativo?
Normalmente se tiende a pensar en que toda la responsabilidad recae la Secretaría de Educación Pública, o bien en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, organismos que tienen sin duda una buena parte del compromiso de mejora de los procesos educativos y que han dado muestras de no avanzar en la dirección deseable.
Sin embargo, como afirma también Latapí en la cita que encabeza este artículo, es necesario preguntarnos “en qué momento, TODOS PUSIMOS lo que estaba de nuestra parte…” para caminar en esta dirección negativa.
Porque la responsabilidad por la calidad de la educación no es exclusiva del gobierno o del sindicato magisterial. Tampoco es cuestión solamente de la voluntad de los profesores o los directores escolares. La calidad de la educación es un objetivo que requiere de la participación de toda la sociedad.
Cada uno de los sectores de la sociedad tiene un papel distinto pero esencial para el mejoramiento del sistema educativo.
¿Cómo construir participación social para el mejoramiento de la calidad de la educación?
Esta es la tarea reflexiva que corresponde emprender. Es por ello que el “Observatorio ciudadano de la educación”, organiza, con la colaboración del doctorado interinstitucional en educación de la Universidad Iberoamericana Puebla, el “Foro ciudadano de participación social en la educación: del análisis a las propuestas” que se realizará el viernes 25 de enero de 2008 en la ibero Puebla.
Ojalá que este espacio y muchos otros en este mismo sentido, puedan contar con la participación de todos los que estamos comprometidos con la construcción de una mejor educación.

**Pablo Latapí Sarre: “¿Recuperar la esperanza? La investigación educativa entre pasado y futuro”.Conferencia de clausura. IX Congreso Nacional de Investigación Educativa. Mérida, Yuc., 5-9 de noviembre de 2007.

martes, diciembre 04, 2007

Las Nuevas Autoridades de la Lengua y de la Política

Autor: Rodrigo Saldaña Guerrero
Publicación: E-consulta, 4 de diciembre 2007

Vamos cayendo en la cuenta de qué es lo que anda mal en la política mexicana. El problema está en que no hablamos el mismo idioma. Algunos de nosotros aprendimos castellano oyendo a nuestra familia y leyendo a autores como Alfonso Reyes y Menéndez Pelayo, como Ortega y Gasset y Gabriel Zaíd. Creíamos saber a que atenernos leyendo u oyendo a los actuales gurús de la cultura y de la política, pero nos equivocamos. Desde su olímpico pedestal académico personajes como Fernando Escalante Gonzalbo y la reina de Alicia en el País de las Maravillas nos aclaran las cosas. La reina, se recordará, dijo que las palabras significan lo que ella quería que significaran; “quién es el que manda”, dijo.

Vean esta perla del gurú Escalante Gonzalbo: “El derecho de manifestación en México incluye patadas, insultos, amenazas, pedradas, ocupación de edificios, grafiti, bloqueos, y a veces también machetes y cocteles molotov”. Muérete de envidia, Evo Morales. Eso es poder. El gurú ni se molesto en aparentar que convocaba a una Asamblea Constituyente. Simplemente, decretó, y las garantías individuales quedaron suspendidas. Y eso es lo que preocupa cuando los gurús titulares y sus huestes de gurús aspirantes hablan de represión a las protestas. Baste con recordar a los atenquenses que secuestraron a un funcionario gubernamental y le ataron explosivos al cuerpo y que, nos dicen esos profetas, de ninguna manera deben ser tratados como delincuentes comunes. Son luchadores sociales y deben ser tratados con consideración. Ni una palabra de que, además son peligrosos.

No se agota allí la creatividad del gurú Escalante Gonzalbo. Vean esto: Los invasores de la catedral de México, hicieron más o menos lo que hacen siempre, sólo que constituidos como comisión de investigación para preguntar por el repique de campanas. En toda la información que ustedes han visto y oído sobre la famosa invasión, ¿detectaron que esos señores hicieran alguna pregunta sobre las famosas campanas?. El señor Escalante Gonzalbo podría haberse ahorrado mucha saliva y mucha tinta decretando simplemente: la política es un juego de ajedrez en el que la “izquierda” da mate cuando se le da la gana. Lo más curioso es que se supone que este señor es un gurú del liberalismo y de la democracia…
El gurú nos asegura que las personas son respetables, pero que las creencias no lo son. Más aún, pueden ser inicuas. Por momentos uno se pregunta si el desprecio del gurú por algunas creencias no incita al desprecio por los que las sostienen. Pero hay además una cierta contradicción entre este escepticismo con respecto a las opiniones y el dogmatismo con el que el gurú decreta que los invasores de la catedral no tenían intención antirreligiosa alguna. ¿Cómo lo sabe?. Faltaba más, ¿para que hay papas liberales si no es para saberlo todo sin mezcla de error…

Episodios como éste nos enseñan los abismos de incomunicación que separan a los mexicanos, sobre las tareas no hechas, sobre la fragmentación de nuestra sociedad, sobre la fragilidad de la cultura y la ética que supuestamente compartimos todo. Tal vez reflexionar sobre esto nos ayudaría a ver algo de luz en el obscuro caso de la SCJ vs. Derechos Humanos. De momento se nos ocurren las siguientes reflexiones:

Encomendar a un tribunal una tarea muy diferente de la de juzgar, en este caso la de investigar, genera graves problemas, especialmente si no se toma una serie de medidas para institucionalizar esa facultad. Como en muchos otros casos, las lagunas, las ambigüedades, las obscuridades, fueron toleradas hasta que se convirtieron en una bomba de tiempo, que finalmente explotó.
La SCJ estuvo entre los actores que permitieron esta situación, y ahora paga el precio de no haberla resuelto a su tiempo y de decidir con un criterio estrecho que no está a la altura de su misión como máximo tribunal y del significado histórico del caso. Los seis ministros responsables tomaron una decisión enormemente costosa para el prestigio de la SCJ y tal vez para el Estado Mexicano entero. ¿Sabrían lo que estaban haciendo?.
Como en el caso del nunca suficientemente ponderado Escalante Gonzalbo, los gurús han sido tan profesionalmente irresponsables, obscuros y absurdos como los políticos y los jueces. Parte de la razón para eso ha sido el convencernos de que como el principal beneficiario de la decisión de la SCJ fue el Pri, el culpable debe ser el PAN. Como en tantas otras ocasiones, los gurús pasaron por alto las muchas veces que el poder judicial ha emitido fallos adversos a la presidencia para reinventar a la presidencia imperial como único actor capaz de torcer el brazo de los ministros de la SCJ.
Se ha pasado por alto que lo que la SCJ hizo y podía hacer, no era juzgar. No podía ni condenar ni absolver. Fuera cual fuera su decisión, devolvía la pelota a quienes si pueden juzgar. La Cámara de Diputados, que pidió la intervención de la Corte, se enfrenta a la responsabilidad de antes y de ahora: decidir sobre el juicio político a Marín. Y las policías locales de todo el país (no sé si las federales) se enfrentan con la de ver lo que está ante su nariz: los delitos contra los menores de edad que ellas no saben ver y que los reporteros encuentran con gran facilidad.

Tal vez este último punto sea lo que los gurús, autonombrados dirigentes de la Opinión Pública, han dejado que se pierda de vista. La SCJ pagará sus errores con un gigantesco desprestigio, mientras la Cámara de Diputados del Deshonroso Congreso de la Unión y las policías y procuradurías deberán pagar los suyos… si es que los gurús y la desorientación de la Opinión Pública no los salvan. Los cínicos y los sádicos disfrutarán pensando en las perlas de sabiduría que los pares de Escalante Gonzalbo derramarán en este caso, mientras la justicia, la claridad de lenguaje y la historia lloran en un rincón.

PÉSAME .... Y AGRADECIMIENTO

Autores: Ma. Eugenia Sánchez D. de R. y Eduardo Almeida Acosta.
Publicación: La jornada de oriente, 4 de Diciembre 2007

Pésame a los niños y niñas de nuestro país porque en el futuro estarán en mayor peligro de caer en manos de las redes de pederastia protegidas por gobernantes y finalmente encubiertas por la reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Pésame a Lydia Cacho por una nueva injusticia de la que ha sido víctima.

Pésame a los defensores de derechos humanos porque ha quedado claro que seguirán corriendo el riesgo de ser tratados como delincuentes.

Pésame a los ciudadanos y ciudadanas de México porque la impunidad continuará siendo parte central de nuestra vida, y porque nada menos que la SCJN nos ha enviado el mensaje de que ante los intereses particulares de los poderosos no hay nada que hacer y que el servilismo parece ser el único mecanismo de protección que queda.

Pésame a todo el país porque ha quedado evidenciada, una vez más, la inconsistencia de las instituciones.

Gracias a los ministros Juan Silva Meza , Genaro David Góngora Pimentel, José Ramón Cossío Díaz y José de Jesús Gudiño Pelayo por su sabidurúa jurídica, su compromiso ético y su valentía. Son esperanza para avances serios en nuestro sistema de justicia y en la formación de estudiantes de Derecho.

Gracias a Lydia Cacho por " no dejarse arrebatar la voz y la palabra" y seguir "creyendo en el papel del periodismo como linterna del mundo". " Los derechos humanos no se negocian", dice Lydia y estamos con ella.

viernes, noviembre 30, 2007

INVESTIGACIÓN Y COMPLEJIDAD PARA LA UNIVERSIDAD DEL SIGLO XXI. I

Autores: Benjamín Ortiz Espejel y Gerardo Tapia Hervert
Publicación: La Jornada de Oriente, 30 de Noviembre 2007

El principio rector de la investigación en la universidad consiste en caracterizar e interpretar aquellos fenómenos que son clave de la actual situación nacional
Ignacio Ellacuría. Escritos Universitarios
Considerando la complejidad de la época que nos ha tocado vivir, hoy más que nunca, se requiere de una universidad que realice investigaciones interdisciplinarias. Las aproximaciones disciplinarias, si bien valiosas y necesarias, muestran hoy sus limitaciones, sobre todo a la hora de apuntar hacia nuevos desarrollos alternativos. Un segundo aspecto sobre el cual quisieramos llamar a la atención se refiere a la percepción compartida de pérdida, de fragmentación, de la universidad.
Hoy día, existen fuertes impulsos hacia la constitución de un estilo de universidad con características como son el uso intensivo de tecnologías informáticas; la incorporación de la «virtualidad» en la enseñanza; mayor apertura al entorno, sobre todo a los sectores productivos modernos y al ámbito internacional; carreras cortas y curriculas flexibles para ajustarse a los mercados emergentes; énfasis en el desarrollo tecnológico; venta de servicios como nueva vía de financiamiento o la adopción de conceptos de «excelencia» y «competitividad», que tiene su origen en el mundo empresarial.
Se gesta un ambiente que se puede tipificar como de «hiperactualización» , y que en la universidad se manifiesta en vertiginosas innovaciones que tratan de poner al día los contenidos, las didácticas, normatividades, estructuras, organización y funcionamiento de las instituciones; se pretende también poner al día a los profesores, investigadores, orientadores, directivos y estudiantes. La tendencia « hiperactualizadora » se dirige también hacia las creencias, valoraciones, actitudes, habilidades, relaciones, capacidades y expectativas. Las universidades están siendo arrastradas por estas urgencias, nociones y modelos, mismas que se adoptan sin mucha reflexión de por medio: el objetivo es no quedarse atrás, fuera de la competencia.
Si bien estamos de acuerdo con las necesidades de innovación en una universidad, también consideramos que el núcleo del problema es otro y más complejo: identificar cuáles son nuestros retos de acuerdo a una identidad universitaria inscrita dentro de una sociedad. Esto implica pasar de la retórica y la adopción irreflexiva de las modas y novedades del momento, a la construcción de un modelo propio, desde abajo, desde la diversidad de lo local, desde la visión de personas reales que padecen la exclusión, seres no virtuales, personas que viven en las regiones, gentes en sus espacios vitales, construir la identidad de la universidad a partir de su vinculación con los problemas mas apremiantes y sensibles de la población.
¿Cómo lograr la definición de un nuevo proyecto universitario en un ambiente caracterizado por la fragmentación? La cultura de la competencia en su versión neoliberal, está minando el trabajo en equipo, la cooperación y el sentido de pertenencia a una comunidad.
El problema de la universidad frente a la complejidad actual no tiene antecedentes. Lo que está en juego no es solo la preparación de nuestros jóvenes para los nuevos y cambiantes mercados de trabajo. Es algo más profundo: la capacidad de tener algún control sobre nuestras vidas y nuestro futuro, como una nación multicultural y geográficamente diversa. Y hasta ahora, las universidades parecen alinearse bajo una lógica que obedece unilateralmente los imperativos del mercado y las fuerzas impersonales de la globalización.
La actual situación, exige a la universidad tener la capacidad de crear organizaciones académicas inéditas, con nuevas cualidades y la aptitud de establecer un diálogo permanente con la complejidad de su entorno. La idea de una nueva universidad pasa por una recuperación del papel fundamental de la investigación como correa de transmisión entre la universidad y la sociedad que le circunda. Esta idea podría concretarse sobre cuatro ejes interconectados: el eje cultural; el eje cognitivo; el eje organizacional; y el eje ambiental.
----
Segunda parte

Consideramos que la construcción de un proyecto de investigación universitario debe considerar tres elementos estratégicos : el primero que su labor estará marcada por un navegar a contracorriente de las nociones y signos que invaden hoy cada rincón de la sociedad moderna y del individuo; segundo, que al mismo tiempo que se articula más al entorno debe crear espacios que generen sus propios tiempos y prioridades de enseñanza e investigación, al margen de las urgencias y las modas pasajeras que conducen irremediablemente a una vertiginosa inmovilidad y confusión que por desgracia vivimos cotidianamente ; y, tercero, que la investigación ya no puede verse a sí misma como una colección de indagaciones dispersas y desconectada de un plan institucional, sino como una red de proyectos de investigación intra e interdepartamentales que actúa e interactúa inteligentemente, creando propiedades emergentes.
Es este sentido, nos parece que desde una universidad, comprometida con los signos de su tiempo, resulta indispensable diseñar y realizar un programa permanente de investigación sobre tres cuestiones relacionadas con la cultura: la naturaleza pluricultural de nuestra sociedad; la formación ciudadana y global; y la misión de la universidad.
En un México diverso, formado por muchas culturas, la universidad debiería promover la investigación que contribuya a derribar los metarrelatos: esos grandes proyectos, reduccionistas y totalitarios que se erigen con pretensiones de imponer valores, reglas y conductas como necesidades para ser aceptado en un mundo globalizado. Estas pretenciones de totalidad atentan contra la pluralidad y la diversidad de los tipos de saber, de los modos de realidad, de las formas de vida y de hacer cultura.
Vivimos en un mundo cada vez más complejo, interconectado, cambiante y lleno de incertidumbres. Una nueva realidad ha puesto en jaque a las instituciones y organizaciones sociales, envueltas en tiempos de incertidumbre y turbulencia . Se han trastocado los saberes, las ideas y los valores, es decir, los fundamentos mismos de la cultura. En este sentido, la universidad tiene que iniciar un proceso de reflexión sobre su función educativa: qué y cómo enseñar, para qué formar, qué indagar y cómo generar nuevos conocimientos. Las propuestas no pueden limitarse a la introducción de innovaciones tecnológicas de la enseñanza universitaria, tienen que revolucionar nuestra aptitud para organizar el conocimiento, esto es, para pensar. Se requiere revisar los esquemas organizativos de las universidades tradicionales, llenas de disciplinas, facultades, coordinaciones y departamentos en proximidad física pero distantes al mismo tiempo por ignorancias recíprocas y por desprecios. Son instituciones contenedoras de «minifundios» dedicados a «mono-cultivos» y cuyos productos no pueden ser otra cosa que «plantas raquíticas». Nuestra propuesta consiste en, sin pretender suprimir la perspectiva disciplinaria y la especialización, la investigación intersdisciplinaria debería ser el nuevo referente del trabajo universitario. Estamos convencidos de que solo así se podrán tender los andamios de una verdadera sociedad del conocimiento, capaz de negociar con el proyecto reduccionista y transnacionalizador del mundo de las mercancías, donde el conocimiento especializado de una minoría domina y define su precio de mercado.
Un balance sereno permite hoy día reconocer que las hiperespecializaciones han actuado en contra de la verdadera naturaleza del ser humano que es un ser: «potencialmente capaz de hacer muchas cosas, de ser polivalente en diversas actividades». De esta forma la nueva universidad deberá favorecer la formación de los jóvenes en los ámbitos de las ciencias, las humanidades y las artes, como parte de su repertorio personal.
Conocimiento y organización son dos aspectos centrales de la actual reflexión sobre la necesaria transformación de la universidad. Pero algo que debe destacarse es el hecho de que estos dos ámbitos, que deberían verse como indisolublemente interrelacionados, son tratados como mundos aparte. Se puede argumentar, en cambio, que es imposible innovar la manera de producir (comunicar, adaptar, aplicar) conocimientos sin cambiar la organización de la universidad: se requerirán de nuevas formas de relación entre los actores universitarios; de una concepción diferente de la administración de los recursos, incluyendo el conocimiento; de articulaciones creativas entre la investigación, la enseñanza y la extensión; de nuevas formas de aprehender y de vincularse con el entorno.
Las implicaciones de la relación entre universidad y medio ambiente está vinculada a una nueva y necesaria concepción de la sociedad del conocimiento. Hay por lo menos tres razones por las cuales la dimensión ambiental debiera ser incluida en el diseño de la nueva vinculación universidad sociedad. La primera tiene que ver con los procesos mismos de aprendizaje y de generación del conocimiento (ambientalizar el conocimiento); la segunda resulta de un necesario «amortiguamiento» entre los procesos generados a partir de la globalización y la vida local; la tercera, alude a una concepción renovada del desarrollo, humanizada y liberada del economicismo.
El verdadero aprendizaje se produce cuando el individuo establece un contacto directo y sensible con el entorno: el aprendizaje depende y está moldeado por esta interacción, en un continuo flujo bidireccional. Las organizaciones humanas también desarrollan su capacidad de aprender en la medida en que interactúan y conocen su medio ambiente, entendido éste no solo como los elementos bióticos y abioticos interrelacionados entre sí, si no también como la serie de procesos sociohistoricos que han determinado el devenir de nuestras actuales sociedades. De esta forma los individuos actúan en sociedad recibiendo información proveniente del entorno modificado por su acción sobre él. Así, el conocimiento previo se modifica en una espiral infinita de acciones y retroacciones.

jueves, noviembre 29, 2007

La inundación mágica

Autor: Guillermo Hinojosa R.
Publicación: Síntesis, 29 de Noviembre 2007.

Hubo un tiempo en que la magia y la ciencia podían confundirse. Por cada truco que algún mago usaba para deslumbrar al público había otra demostración de algún efecto científico raro o inusual como chispas que saltaban o líquidos que cambiaban de color. La magia de los ilusionistas es, todos lo entendemos, un asunto de espectáculos y trucos; la ciencia es indiferente ante tal magia. Pero existe otra magia que pretende conocer los secretos del universo y de la mente humana. Magia que usa el vocabulario de la ciencia pero ajustándolo a sus propios fines. Magia que inunda nuestra vida cotidiana y preocupa a quienes quieren razonar al modo científico riguroso porque esta magia es incompatible con la ciencia.
En nuestros días pareciera que nos hemos cansado del pensamiento científico y prefiriésemos el pensamiento mágico; la medicina llamada 'alternativa', las técnicas 'terapéuticas' que prometen equilibrar las energías, los amuletos y las programaciones neuro mentales son unos pocos ejemplos, entre miles, de pensamiento pseudo científico o francamente mágico cuyo éxito apoya la idea de ese cansancio.
En la ciencia, las conclusiones se basan en los hechos y siempre son provisionales; en el pensamiento mágico las conclusiones se afirman y no se afectan por los hechos que podrían desmentirla. El conocimiento científico recorre un largo camino antes de llegar, si es que llega, al público: los hallazgos del laboratorio se someten al escrutinio riguroso de los colegas expertos, luego se publican en revistas especializadas, de ahí pueden pasar a los libros de texto y finalmente pueden llegar al público interesado.
Las teorías mágicas y pseudocientíficas se ahorran todo el camino: simplemente se escribe un libro con todas las ocurrencias y asociaciones libres del autor, se imprime, se vende al público y, con suerte, el autor es invitado a dictar conferencias o a impartir talleres. ¿Quién respalda esas ideas; en qué se basan; cuáles son los méritos del autor? No se sabe. Si el libro alcanza una gran difusión es fácil empezar a creer que tiene algo de verdad. Pero esto es un engaño; la credulidad de muchos no da certeza.
No se ve cómo detener esta inundación mágica de terapias rápidas e infundadas promesas de felicidad. Quien quiera mantenerse a salvo hará bien en conocer lo que no es ciencia: simplemente ponga 'pseudociencia' en su buscador favorito de internet.

miércoles, noviembre 21, 2007

LA SOCIEDAD DEL RE-CONOCIMIENTO

Autores: Laura Rodríguez y Jesús Rivera
Publicación: E-consulta, 21 de noviembre 2007

Hablar hoy de reconocimiento puede resultar poco significativo, tanto a escala personal como en el ámbito social. En efecto, dada la cosificación de la persona por la prevalecencia del materialismo y del consumismo, el ser humano no suele reconocerse en su identidad, en su valía y en su dignidad, es decir, para sí mismo no vale si no es por lo que tiene. Por otro lado, debido al egoísmo y al narcisismo predominantes en el mundo actual, no reconoce a otros seres humanos como iguales sino que suele tratarlos desde una lógica utilitarista y cosificante, viéndolos como objetos o como medios para alcanzar el propio tener o el propio placer.

Las consecuencias de tal falta de reconocimiento saltan a la vista: corrupción, marginación, indolencia, la explotación, la pobreza, entre otras. Sobretodo, la destrucción del mundo y de la persona por el afán irracional e irrefrenable del poder y del tener.

Tal situación demanda una intervención múltiple, pues de otro modo la humanidad entrará en un callejón sin salida. Salta a la vista por acontecimientos naturales, humanos y sociales que nos encontramos al borde del precipicio de la autodestrucción. De ahí que los desafíos para el ser humano en todos los ámbitos de su quehacer y especialmente en el educativo se basan en la perspectiva de un desarrollo humano sostenible que considere aspectos como la identidad cultural y que asuma una cosmovisión amplia y diversa que abarque las dimensiones cultural, económica, política, física y espiritual.

La pregunta es si es posible, en medio de este laberinto, que emerja un sentido común que guíe hasta la salida de este callejón, que aleje a la humanidad de la hecatombe. En todo caso, ¿cómo es que se construye este sentido común, a partir de que nuevas articulaciones del tejido social?, ¿qué papel juega la educación en todo este embrollo?

Estas preguntas demandan, para ser respondidas, de todo el saber y querer humano y de toda nuestra voluntad para convertir en decisión y en acción estas intenciones.

Una posibilidad se encuentra precisamente en la construcción del re-conocimiento humano personal y social desde las aulas. Dicha construcción debe tomar en cuenta que tal reconocimiento no tiene una sola cara, no es homogéneo, ni está totalmente articulado. Demanda, además nuevas características y múltiples dimensiones en las que el factor relacional juega un papel clave.

Dicho reconocimiento implica plantar en la tierra al ser humano de modo que pueda percatarse de su propia dignidad y de la valía de todo lo que lo rodea, que lo lleve a considerar al otro como su semejante superando toda discriminación y toda marginación, y a asumir su responsabilidad sobre el mundo y la naturaleza.

Dadas las exigencias que entraña la construcción de este nuevo reconocimiento, proponemos un reconocimiento basado en el amor entendido como una decisión atemporal y aespacial, en el marco de la ética de tercera generación, es decir un amor a todos los seres vivos y al mundo inanimado también. Es este amor síntesis la base de la nueva sociedad del reconocimiento.

Un amor de este tipo requiere una postura ética individual, social y sostenible, es además una ética de la responsabilidad. Se trata ni más ni menos que una definición compleja del amor, de un amor en construcción, de irnos convirtiendo en amor.

El sujeto amoroso al que nos referimos posee buena voluntad, está políticamente comprometido con las injusticias de su sociedad, pero también, y principalmente, es un ser que se reconoce en conexión íntima con todo y asume sus responsabilidades frente a ese todo, con pasado, en el presente y de cara al futuro.

La constitución del nuevo sujeto amoroso, es la del sujeto tejido con el resto del planeta, que es consciente de su situación y que está abierto al cambio histórico. Es la re-ligación del ser humano sujeto de derechos con la trama compleja global.

Sentar las bases para construir a este sujeto requiere orquestar los esfuerzos de los diversos sectores que integran la vida humana y colocar a la educación, entendida como proceso comunicativo que se detona en cualquier relación humana sincera y abierta, en un lugar protagónico.

De ahí la obligación amorosa de promover el desarrollo propio y de los demás, de favorecer la armonización del ser, del querer y del hacer con la intención de re-conocer y re-conocerno insertos en el mundo y con la humanidad no sólo para salir del callejón sino para construir un mundo mejor.

martes, noviembre 13, 2007

Apología de la Abstención

Autora: Celine Armenta
Publicación: Síntesis, pendiente

A nadie le gusta que otro le decida la vida. Esto es tan cierto como que el poder es finito, o sea que si lo ejercemos entre muchas personas, cada una tendrá menos poder que si lo ejerciera una persona sola. Esto fue especialmente relevante para la jornada electoral del pasado domingo, en la cual votamos solamente por nuestros gobernantes directos. Por ello, cada voto pesó proporcionalmente más que cuando somos millones de votantes decidiendo, por ejemplo, quién será presidente del país.
Terminada la jornada, los medios y los analistas no cesan de lamentarse porque en general la abstención ganó por mayoría absoluta. Pero yo me niego a subirme al tren del pesimismo que tiñe tanto las victorias como las derrotas. Prefiero la nave del sarcasmo para aventurarme en las ventajas de la abstención; y aclaro que me refiero a la abstención de los demás, porque yo voto; siempre voto.
Este domingo voté y me regodeé en marcar con fuerza la boleta con el crayón negro; luego pasé orgullosa mi pulgar por la tinta indeleble hasta empaparlo: quiero que me dure el recuerdo lo más posible. Para mí, esta era de democracia es una fiesta que hay que renovar en cada oportunidad electoral.
Si usted, lector, votó, puede sumarse a mi optimismo: nuestro voto pesó mucho más que si la mayoría abstencionista se hubiera tomado la molestia de acudir a su casilla. Nosotros estamos decidiendo por ellos; y lo estamos haciendo tanto si nuestros candidatos ganaron como si no, porque el nombre del juego es participar, y nosotros lo hicimos. Si ellos, los abstencionistas se creen incapaces de decidir por ellos mismos, o si quieren cedernos su cuota de poder, no tenemos porqué lamentarnos. Yo me siento poderosa y fuerte; yo decidí por mí y casi por otros dos vecinos.
Vaya entonces un abrazo a todos los que hoy compartimos este sentimiento de responsabilidad cumplida, a los ciudadanos poderosos, a los del pulgar ennegrecido. ¡Tenemos motivos para sentirnos orgullosos y satisfechos!

lunes, noviembre 12, 2007

LA CIVILIZACIÓN DE LOS DESASTRES.

Autora: Ma. Eugenia Sánchez D. de R.
Publicación: La jornada de oriente, 14 de Noviembre de 2007

La tragedia ocurrida en Tabasco nos ha causado a todos los habitantes del territorio llamado México, al menos eso supongo, un gran dolor. Al dolor le acompaña el temor ¿nosotros cuándo? Al dolor y al temor le siguen niveles variados de solidaridad.

Por supuesto, como siempre, son los más pobres los que más pierden, fue así en Nueva Orleáns, es así en Tabasco. Afortunadamente aún no hemos llegado a los niveles selectivos de protección que Naomi Klein describe, hablando de los incendios recientes en California y que consisten en que por sumas de varios miles de dólares es posible tener una especial protección ante los desastres. Fue así como en California, equipos especiales de “bomberos” rociaban las casas de los “asegurados” con sustancias que impidieron que se incendiaran mientras las de los vecinos ardían irreversiblemente. Esperemos que en Tabasco, al menos la solidaridad, sea un poco más democrática.

A partir de la década de los sesenta surge la investigación social de los desastres y se va reforzando en las décadas siguientes como respuesta al aumento de la frecuencia de eventos destructores, y por la toma de conciencia creciente de que el paradigma del “desarrollo” de los últimos dos siglos era una de las causas centrales del problema.

La conceptualización de esos fenómenos socioambientales se fue desarrollando rápidamente mediante trabajos analíticos importantes. Esta conceptualización ha combinado de manera variable las categorías de riesgo, amenaza y vulnerabilidad, resiliencia o capacidad de resistencia, y se han distinguido calamidad, desastre y catástrofe según los niveles de intensidad y las posibilidades de un sistema social de soportar cambios drásticos.

La relación entre riesgo, vulnerabilidad y amenaza es dinámica y está condicionada por el contexto geográfico y sociohistórico de una población. Los desastres, dice Masrey forman parte de procesos económicos y sociales de largo aliento. El riesgo de una población ante una amenaza, está relacionado con su mayor o menor vulnerabilidad, que puede depender del lugar geográfico, la deficiente infraestructura material, la precariedad de la vivienda, la debilidad de las instituciones públicas o de las organizaciones sociales, el aislamiento social.

La resiliencia que en física significa la capacidad de un material de recobrar su forma original después de haber estado sometido a altas presiones, es un concepto adoptado en las ciencias humanas para nombrar la capacidad de resistencia y rehabilitación ante la destrucción después de una situación traumática individual o colectiva.

¿Qué tanto nos ha servido todo el conocimiento desarrollado durante varias décadas?

¿No sabíamos ya que las poblaciones costeras son especialmente vulnerables y que Tabasco ya había sido víctima de inundaciones graves?

¿No sabemos que la debilidad de las instituciones aumenta la vulnerabilidad de la población, y que la corrupción es el ingrediente más poderoso para debilitarlas? Sobre Tabasco se van acumulando las evidencias que confirman que la magnitud de la tragedia fue generada por el abandono prolongado de administraciones del Estado que no cumplieron con el deber de realizar las obras hidráulicas necesarias de prevención de inundaciones,

La prevención y confrontación de un desastre exigen flexibilidad y creatividad intelectual, capacidad emocional para adaptarse a nuevas situaciones, habilidad para afrontar el riego y la incertidumbre. Eso es la resiliencia y nos urge cultivarla.

¿Cómo están viviendo, en su subjetividad, los tabasqueños este colapso de su ciudad y de sus comunidades? ¿Qué tanto estaban preparados para ello?

Estamos ante una civilización emergente que parece incluir los desastres de manera regular y que eso supone el desarrollo de una cultura para prevenirlos, vivirlos y superarlos. Eso se dice fácil pero supone cambios de mentalidad, de estilos de vida, de políticas públicas, de formas de cohesión social ¿Estamos desarrollando esa cultura? O seguimos funcionando como si el dislocamiento sociedad-naturaleza no hubiera alcanzado niveles de alerta, y como si el dislocamiento incluidos-excluidos no estuviera fracturando cada vez más a la sociedad.

Me pregunto si tendremos que recuperar el espíritu de nuestros ancestros nómadas y la reciedumbre de las poblaciones indígenas para articularlos con los avances tecnológicos de alerta y respuesta. Me pregunto si nunca será posible que en las instituciones públicas la ética llegue a ser estructurante y que los ciudadanos la respaldemos. Me pregunto si la falta de solidaridad estructural se seguirá encubriendo con algunas toneladas de “ayuda a los damnificados”.

Los tabasqueños nos interpelan, ojalá que su dolor, que es el nuestro, se traduzca además de en un apoyo inmediato y eficiente, en reflexión, acción, creatividad para sobrevivir juntos con dignidad en una realidad que continuará desetabilizándonos.