viernes, noviembre 18, 2011

Las habilidades directivas; pieza clave en la gestión organizacional


  Autora: Rocío Barragán de la Parra, datos del autor haz click aquí
Publicado: en Lado B, 15 de noviembre de 2011

     Hoy en día el paradigma de las relaciones personales o empresariales, formales o casuales está fundamentada, como desde hace miles de años en la capacidad que cada ser humano tiene para relacionarse consigo mismo, con el entorno y con los demás. Las relaciones son una tarea compleja, se desarrollan de manera más intuitiva que consciente y en ellas se encuentran algunas de las respuestas fundamentales sobre la convivencia, el acompañamiento personal, organizacional y social.
     Las habilidades directivas son piezas clave para la gestión organizacional, cualquier líder que tenga a su cargo un grupo de personas y una encomienda, debe tener la capacidad de orientar y promover el desarrollo de su equipo a la par de los objetivos empresariales. Para ello debe considerar la filosofía empresarial, su estilo de liderazgo y la personalidad de cada uno de los miembros de su equipo.
     Un líder contemporáneo es capaz de influir en el ánimo del equipo, es creativo y flexible sin perder de vista que el sentido fundamental de su trabajo está en la  posibilidad de promover conductas cognitivas y emocionales que coadyuven en lo general a la ejecución de tareas comunes y en lo particular, al desarrollo de personas capaces de relacionarse mejor con su realidad; de percibir e interacturar de manera más ecológica, ética y sustentable con su entorno y sus semejantes.
Un gerente o director empresarial es responsable de un equipo de personas y asume que su encomienda es acompañar a los demás, generar comunicación interpersonal asertiva, desarrollar equipos, tomar decisiones participativas y, en su caso, gestionar conflictos; se compromete a contribuir en y con la construcción de relaciones e intereses de los miembros de una organización.
     Tradicionalmente se definen como habilidades gerenciales el manejo de recursos humanos, gestión de tiempo y de proyectos, capacidad de análisis y negociación, trabajo en equipo y toma de decisiones. Todas estas competencias son trascendentales para una organización, sin embargo en los últimos años se ha reorientado el enfoque de la gestión organizacional al considerar que el talento humano es su principio activo, llamado también capital intelectual y base de la productividad de la empresa.
     En este enfoque directivo  y estratégico la finalidad es obtener el máximo valor para todos los participantes: Empresa, empleados, accionistas, consumidores y sociedad. Esta visión se fundamenta en desarrollar acciones para potencializar las capacidades del personal, sumar voluntades y compromisos para la consecución de los objetivos personales y empresariales.
Entre las  habilidades directivas destacan:
Escucha activa y asertiva
Compromiso e interés genuino por y con los demás
Honestidad
Flexibilidad
Madurez y objetividad
     La escucha atenta y asertiva  permite identificar lo que el otro necesita, cuál es el enfoque o la percepción de su entorno y su realidad. Cuando se escucha activamente se puede acompañar  a los otros de mejor manera, propiciar en las acciones no sólo los objetivos laborales sino también la realización y el desarrollo de los colaboradores. La escucha asertiva permite tomar mejores decisiones y contribuir a un clima laboral de respeto, confianza y crecimiento.
Si hay un interés y compromiso por los demás el desarrollo personal y laboral se potencia, se aprovechan de mejor manera los talentos, cualidades y habilidades, se teje la relación social privilegiando la aportación de cada miembro del equipo.
Sin honestidad no hay interés genuino ni compromiso, es el filtro que permite tener relaciones sanas, transparentes y maduras,  a través de la honestidad los miembros de un equipo pueden reconocerse en los éxitos y en los fracasos, en la bonanza y en la dificultad; se tiende un puente de  apertura para identificar obstáculos y limitaciones, insumo clave para la mejora continua.
     Hoy en día, en una sociedad egoísta, hedonista, materialista, nihilista, la flexibilidad para entender y respetar al otro en su realidad, en su integralidad;  es fundamental para construir relaciones sanas y conseguir de manera más clara y satisfactoria los objetivos de un equipo. Esto supone respetar preferencias políticas, religiosas, sexuales y económicas aprendiendo y valorando otros enfoques personales y profesionales. Potencializar las capacidades compartidas en la diversidad para caminar al genuino interés y compromiso por los otros.
     El reto para los directivos o gerentes que acompañan y forman parte de grupos de trabajo consiste en estar cerca de las personas, con la suficiente distancia para permitirles trabajar y desenvolverse autónomamente; con sensibilidad para propiciar espacios  de crecimiento y acompañamiento, pero con firmeza y claridad para tener presentes los objetivos por alcanzar. Por su parte las empresas enfrentan el desafío de desarrollar líderes que, a través de sus habilidades sean capaces de gestionar el talento humano y la consecución de los objetivos comunes.


Mi signo es LEO


 Autor: Gonzalo Inguanzo Arteaga
Publicado: La Primera de Puebla, 16 de noviembre de 2011

     Iniciaré con una frase de un filosofo y sacerdote español del siglo XIX, Jaime Balmes quien dijo: “La lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de lo que se digiere.
     La semana pasada sesionó el XI Congreso Nacional de Investigación Educativa en la UNAM, en este espacio miles de personas interesadas en la investigación se dieron cita para tratar temas que se distribuyeron en 17 áreas temáticas. Uno de los temas que tuvo la atención de muchos investigadores de todo el país fue el referido a la lectura (proceso, codificación, comprensión, etc). En muchas de las presentaciones se hizo evidente que más allá de las campañas para promover la lectura; la televisión y otros medios de comunicación siguen ganando terreno y los mexicanos seguimos leyendo poco y mal.
     En este sentido quiero compartir algunas reflexiones en torno a las ventajas que pueden señalarse para invitar a nuestros niños y jóvenes a leer cada día un poco más. Ambos, la lectura y ver la televisión tienen defensores y detractores y no es mi intención a través de este pequeño escrito invitarlos a que se queden con uno u otro sino expresar algunos argumentos a favor de leer siempre un poco más. De más está señalar que los amantes de la televisión pudieran esgrimir otros argumentos a favor de esta y sería interesante poder debatir sobre el particular
     Una ventaja de leer  es que esta actividad indudablemente ayuda a estimular la imaginación del ser humano. Cuando estamos leyendo un libro de historia antigua, de ciencia ficción, novela contemporánea, u otro cualquiera, estamos siempre siendo retados por el autor para que podamos ir estableciendo todo un escenario a partir de las palabras escritas por el autor, en este sentido cada uno de los lectores partiendo de su experiencia previa y de su capacidad cognitiva podrá irle dando sentido personal a lo que el autor nos refiere. En el caso de la televisión más allá del uso de muchas estrategias visuales las historias terminan siendo contada para todos de manera parecida. En este sentido, puede ser explicado el porqué la mayoría de las personas que ven un filme que es adaptado de una novela terminan diciendo que la película es buena pero nunca mejor que el libro que le antecede.
      Otra ventaja que puede ser señalada es que leer aumenta nuestro vocabulario, a través de la lectura accedemos a nuevas palabras constantemente, vamos reconfigurando nuestro léxico y además tenemos la posibilidad de mejorar nuestra ortografía. La lectura ayuda indiscutiblemente al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje mejorando además la expresión oral y escrita.
     Otro argumento a favor de la lectura es que permite un mejor desarrollo de procesos cognitivos básicos (memoria, atención y percepción). A medida que lees, nuestra mente tiene que ir traduciendo las palabras en ideas, y aparejado a esto, también vas visualizando y relacionando estas ideas con los conocimientos que ya tienes; lo cual nos invita a mantenernos activos en este proceso desde el punto de vista intelectual. La televisión te permite a través de las imágenes a entender una historia, en la lectura aun cuando estás enfrentándote a palabras que cuenta una historia, de igual manera estás retado a visualizar lo que leer y por tanto debes estar visualizando. Una persona con hábito de lectura posee autonomía cognitiva, es decir, está preparada para aprender por sí mismo durante toda la vida.
     En resumen, la lectura no solo proporciona información sino que permite una mejor educación de nuestras potencialidades, permite la reflexión, el análisis y nuestra concentración, accedemos a conocimiento nuevos y en un futuro nos puede garantizar ser exitosos en el campo laboral o académico; pero no todo es “serio o aburrido” pues también nos permite que recreemos mundos que no podemos conocer realmente, nos distrae y entretiene.
     Culmino este escrito con una de las frases celebres de la campaña publicitaria de la librería Gandhi, a mí entender, impulsora de la lectura en nuestro país a través de un discurso fresco y juvenil, y esta dice: Mi signo es LEO.  Algo obvio, acepta que se puede tener más de un signo.

lunes, noviembre 14, 2011

Empresas de economía social


Autor: Carlos Augusto Audirac Camarena, datos del autor haz click aquí
Publicado: La Primera de Puebla, 11 de noviembre de 2011

     La manera en la están cambiando los negocios en la actualidad requiere un nuevo enfoque de gestión que sustituya a la forma en la que se dirigen las empresas, el sector de la economía social surge como respuesta alternativa debido a que en su estructura de propiedad y operación residen verdaderas condiciones de transformación humana, en las que se incluye a todas las partes interesadas (integrantes de la organización, clientes, proveedores, público en general), dicha estructura de operación está basada en el desarrollo sostenible y en los valores del cooperativismo: pluralismo, mutualidad, autonomía individual, equidad, interés centrado en las personas, papeles múltiples del trabajo.
      Las empresas de economía social pueden definirse como aquellas que, actuando en el mercado con una finalidad de producir bienes y servicios, la distribución de los beneficios y la toma de decisiones no están ligados directamente con el capital aportado por sus integrantes. Es decir el objetivo de la organización en cuestión es trabajar para las personas, usuarios y sociedad, con el propósito de satisfacer necesidades concretas de interés comunitario. Para este tipo de instituciones se han definido como valores la libre adhesión, la participación democrática, la primacía del beneficio colectivo sobre el individual, el desarrollo de las personas, la solidaridad, la responsabilidad y la cohesión social, la transformación social y el carácter educativo del proceso.
      La dinámica de la economía social rebasa las explicaciones de las teorías organizacionales clásicas. Koldo Saratxaga hace una propuesta de cambio en el diseño de las organizaciones, un proyecto basado en las personas, donde se trabaje con equipos autogestionados, comunicación, libertad, responsabilidad, ofrecimiento de oportunidades no de controles; donde existe la posibilidad de cometer errores sin ser duramente sancionado o dado de baja, se procura la integración de clientes y proveedores, se comparten las experiencias, hay una innovación permanente, todos los anteriores elementos son reflejados en lo que el autor ha llamado ?Organigrama dinámico?.
      La flexibilidad y la polivalencia se consideran maneras de responder al mundo global en el que se encuentran inmersas las organizaciones actualmente, permitiendo responder con oportunidad y eficacia a las demandas del mercado así como a los clientes-usuarios. La figura del jefe se sustituye por la presencia del usuario que demanda calidad, servicio, costo e innovación. La departamentalización funcional deja su lugar a los equipos de satisfacción a clientes, equipos de pilotaje, equipos de relación con proveedores, equipos línea cliente, consejo de dirección, es decir, una estructura con movimiento que se liga con conectores transversales que permiten una comunicación cliente?empresa.
      Este tipo de diseño no es fijo por lo que admite el flujo de personas y proyectos en temas estratégicos o momentos críticos, donde la experiencia y las competencias individuales son requeridas partiendo de nuevos principios de relación. Importa más que las personas elijan quiénes integran cada uno de los equipos de trabajo, marquen sus propios retos y tomen sus propias decisiones. Esta forma de organización permite el cambio en los procesos, se propicia que emerjan nuevos liderazgos y se creen redes de comunicación para construir visiones compartidas.
      Para concluir este artículo, se presentan las siguientes premisas básicas relativas al diseño organizacional: El modelo de diseño que adopte la organización le permitirá o no cultivar las capacidades de las personas para lograr los fines que persigue. Las mejores propuestas de diseño organizacional aprovechan los conocimientos, las experiencias y las habilidades del personal de toda la organización. Aun los mejores diseños pueden desviarse de sus propósitos iniciales si son mal implantados generando problemas de operación y servicio.

Círculo de escritores; Textos completos: El ambiente obesigénico

Autora: Claudia Rodríguez Hernández

Publicado: Puebla on line, 10 de noviembre de 2011

El ambiente obesigénico



Autora: Claudia Rodríguez Hernández, datos del autor haz clikc aquí
Publicado: Puebla on line, 10 de noviembre de 2011

     Según cifras de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006, en México, el 70% de la población adulta sufre sobrepeso y obesidad; además, de 1999 a 2006 creció 40% este problema entre los niños de 5 a 11 años, mientras que la cintura promedio de las mujeres en edad fértil aumentó 10 centímetros en ese periodo.
      Hay que considerar que la obesidad es una enfermedad de origen multifactorial en la que se involucran agentes genéticos, metabólicos, psicológicos, sociales, culturales y ambientales. Sus consecuencias son graves ya que se pueden desarrollar enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes, derrames cerebrales, determinados tipos de cáncer y trastornos músculo-esqueléticos, dichas complicaciones no son exclusivas de los adultos, hoy por hoy las padecen también los niños.
      El mundo en el que vivimos, es un medio en donde por un lado, el entorno nos invita a comer y por otro lado a hacer el menor esfuerzo al realizar nuestras actividades diarias. Pareciera como si premeditadamente las cosas estuvieran dispuestas para que todos ya sea tarde o temprano padezcamos obesidad.
      De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la obesidad no es consecuencia únicamente de los malos hábitos alimentarios de las personas, sino de un ambiente que constantemente la promueve, al cual los expertos han denominado el ambiente obesigénico.
      Los factores más importantes que contribuyen con la formación del ambiente obesigénico son: la publicidad y mercadotecnia de productos con un alto contenido de azúcares refinados, grasas y sal, la dependencia a los automóviles ? que reduce la posibilidad de caminar?, la mecanización y automatización de los trabajos que realizamos, el excesivo número de horas que pasamos frente al televisor, la computadora y los video juegos, el ritmo de vida acelerado, la falta de tiempo para hacer actividad física o ejercicio, la falta de espacios públicos en donde se pueda practicar actividades deportivas y recreativas y la inseguridad pública.
      Tomado en cuenta lo anterior, es evidente que la situación que vivimos en la actualidad no es nada fácil y de continuar favoreciendo este ambiente obesigénico, llegaremos al punto en que todos sin excepción tendremos problemas de sobrepeso y obesidad. ¿Es posible revertir este ambiente obesigénico?, ¿cómo lograrlo?, ¿de quién depende?
      Para lograr la modificación del ambiente obesigénico en el que vivimos, se requiere del desarrollo de políticas públicas que regulen la venta y promoción de productos altamente energéticos, el acceso a alimentos saludables y el acceso a espacios en los que se pueda realizar actividad física. Asimismo, deben diseñarse e implementarse programas que proporcionen estrategias para tener un estilo de vida más saludable que impida que seamos obesos. Por otra parte, es necesario trabajar de manera individual en la construcción de un estilo de vida saludable que contrarreste la obesidad. En resumen, la modificación del ambiente obesigénico requiere de la intervención de todos los que estamos implicados en dicho ambiente.

26 kilómetros de peligro tonto


Autor: José Rafael de Regil Vélez, datos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Tlaxcala, 10 de noviembre de 2011.

     En un viaje reciente tuve que tomar la carretera de cuota que baja de Cuernavaca a Oaxtepec. Hay un momento en el cual la vía se vuelve de sólo dos carriles durante muy sinuoso un tramo de 26 kilómetros. Era un fin de semana y había mucho tránsito.
      Desde el comienzo del trecho se formó una hilera de al menos 15 vehículos, uno de los cuales comenzó la labor sumamente peligrosa de rebasarnos uno por uno.  Entre curva y curva y apenas los automóviles que venían en contraflujo dejaban un pequeño espacio se aventuraba a adelantar de posición. No fueron menos de cinco ocasiones en las cuales alguien tuvo que frenar bruscamente para que el imprudente chofer pudiera meterse de nuevo a la fila, en tanto que en la contravía tuvieron que salirse ligeramente de la carretera.
      La tortura se prolongó por todo el largo de la autopista. Yo me quedé intrigado por el comportamiento del sujeto que nos colocó a todos tontamente en un peligro innecesario.
      Una posibilidad, por supuesto, era que tuviese algún tipo de emergencia, pero deseché la idea porque pasamos dos casetas, un servicio médico y no se detuvo para hacerse ayudar.
      Otra, que la prisa se debía a algún retardo, con la consecuente frustración y las ganas de reponer el tiempo perdido a cualquier precio.
      Una más es que la persona viajara muy enojada y la ira la llevara a actuar con los sentimientos y la razón puestas en cualquier parte, menos en la realidad en la que se encontraba.
      Se me ocurre algo más: que el conductor hubiese transferido su autoestima al motor, la carrocería, la potencia de su automóvil y ello le llevase a suponer que cada coche que aventajara sería un objeto que le recordara la magnificencia adquirida tras un volante. Una estructura personal débil, muy posiblemente mal alimentada en el seno familiar en el cual se le haya vendido la idea de que el carro de lujo, los lugares del estilo le mostrarían una imagen de su yo engrandecido… pero nadie la habría dicho que irreal.
      En estos casos el manejo inadecuado de sentimientos lleva a que todos los demás –y todo lo demás- desaparezcan para que sólo quede la frustración, la impotencia, la revancha o la ira y que lo que puede ser un noble instrumento para la transportación termine convirtiéndose en una contundente arma homicida y muy posiblemente suicida.
      Creo que algo de lo que me preocupa es que no siempre nos damos cuenta de que la ciudadanía hoy por hoy implica necesariamente la civilidad vial y ésta la educación para el manejo de los sentimientos. Usar un vehículo para trasladarse tiene implicaciones para uno mismo y para los demás. Somos una nación que pierde millones y millones de pesos en alcances automovilísticos que arrojan pérdidas materiales, incapacidades médicas y defunciones.
      La formación ciudadana atraviesa por la educación de los sentimientos y la formación de una adecuada autoestima sin las cuales será cotidiano que haya alguien procurando a sí mismo y a los demás muchos, muchos kilómetros de peligro tonto e innecesario.
Las escuelas que basan sus acreditaciones sólo en las calificaciones descuidan, casi siempre, la educación de los sentires y de las actitudes y no hay quien les pida cuentas, porque sigue siendo más importante un diez que la formación concreta para ser personas capaces en el mundo.

De todos modos se necesitan profesionistas



Autor:José Rafael de Regil Vélez, datos del autor haz clik aquí
Publicado: Síntesis Puebla, 12 de noviembre de 2011

       Para la gente de Alternativas
      Hace muchos años en la Mixteca Poblana un pequeñísimo grupo de profesionistas llegaron a las comunidades armados con esperanza de que algo se podía hacer para mitigar la pobreza al menos de ese lugar del país y las armas de una inicial formación profesional.
      Jóvenes, muy jóvenes, estaban acompañados de una gran inexperiencia y una temeraria ignorancia. Cuando las personas de los pueblos les comunicaron sus inquietudes y necesidades no tenían la menor idea de por dónde empezar, ni siquiera qué hacer. Pero tenían algunas virtudes para enfrentar lo adverso, codo a codo con quienes confiaran en ellos.
      Sobre la marcha pudieron observar, escuchar y buscar información. De ello brotó algo fundamental: PREGUNTAS INTELIGENTES para encausar su búsqueda, SU INVESTIGACIÓN. Conforme fueron comprendiendo, acercándose a lo que no conocían, se les ocurrieron con los campesinos algunas ideas para poner en práctica.
      Alguien antes que ellos había encontrado vestigios de las prácticas ancestrales para conservar el agua, para nutrirse y parecía factible aprender del patrimonio ancestral para abrirse al futuro. Y así comenzó un diálogo con la realidad que se ha prolongado durante más de cinco lustros en búsqueda de agua, de una forma de relación con el medio que permita proveer mejor alimentación. Agua y comida para paliar la pobreza y, ¿por qué no? Para generar opciones productivas para mejorar los ingresos; para tener empleos y mitigar la migración o dar dignidad a quienes se quedan, en tanto sus hombres buscan opciones lejos de su tierra.
      Hoy las cosas allí son diferentes. No mucho, pero sí lo suficiente como para que haya más agua en las comunidades, más de 2000 pequeñas represas y mantos freáticos enriquecidos. La alimentación diaria se ha balanceado con maíz, frijol, calabaza y amaranto. Hay parcelas donde hace algunos años  sólo había tierra agreste.
     Y aquellos jóvenes –con quienes se les fueron sumando- hoy son personas maduras, enriquecidas con la sabiduría de tanto observado, entendido, investigado.
     Pareciera que la tarea está concluida porque las cooperativas van llevando sus cosas, que sería tiempo que quienes los acompañaron empacaran y se fueran a otros rumbos.  
     Pero no es así. Los desafíos son nuevos, se sigue requiriendo inteligencia, capacidad.       Jóvenes profesionistas pero no los que acreditan exámenes y se titulan sin entender nada, sino aquellos que a los largo de su formación han arriesgado, buscado cosas diferentes, salido de las aulas y buscado realidades para enriquecer su formación teórica con la práctica. Profesionistas que sí sepan leer y escribir, que hayan aprendido a investigar y puedan producir el conocimiento que marca la diferencia.
     Como en la Mixteca Poblana en donde haya problemas que desafíen la dignidad humana y esperanza para que el mundo sea más incluyente, de todos modos se necesitan profesionistas.

Más incomodidad, por favor


Autora: Celine Armenta, datos del autor haz klic aquí
Publicado: e-consulta, 08 de noviembre de 2011.


     La familiaridad excesiva suele tener malas consecuencias. León Felipe, el poeta, prevenía contra algunas de ellas: “Que no se acostumbre el pie/a pisar el mismo suelo,/ ni el tablado de la farsa,/ ni la losa de los templos,/para que nunca recemos/ como el sacristán los rezos,/ ni como el cómico viejo/ digamos los versos/… - No sabiendo los oficios/los haremos con respeto-./ Para enterrar a los muertos/ como debemos/ cualquiera sirve, cualquiera.../ menos un sepulturero”.
Por su parte, el paleontólogo más popular de fines del siglo pasado, Stephen Jay Gould, recordaba que, según Esopo, entre los  riesgos de la familiaridad está el desprecio y, según el humorista Mark Twain, la consecuencia más grave  son los chamaquitos, o sea la prole.
     Gould destaca un discurso que Shakespeare pone en boca de Polonio, quien aconseja a Laertes que busque amigos seguros y fieles; y tras hallarlos “los agarre a su alma con anillas de acero”. El problema es que estas anillas no se sueltan fácilmente; y esto es precisamente lo que sucede, según el mismo Gould, con lo cómodamente familiar: nos atenaza el alma y se convierte en prisión del pensamiento.
     La familiaridad cancela el asombro y cría aburrimiento. Los grilletes de la familiaridad cancelan también el pensamiento crítico, el escepticismo y la creatividad. La cómoda familiaridad pasma, inmoviliza; limita nuestra percepción a lo que miramos desde nuestra vieja poltrona sin voltear siquiera la cabeza. Y  le damos carácter de verdad a eso poquito que vemos día tras día; idéntico a lo que nos dijeron los mayores, a lo que fue útil en otras épocas.
     Ingersoll, gran agnóstico del siglo diecinueve, advirtió que a medida que los pueblos crecen en inteligencia valoran menos a los predicadores, y más a los profesores. Quienes tranquilizan o adormecen conciencias aduciendo que poseen la verdad,  resultan obsoletos, ingenuos e irrisorios en tiempos de inteligencia. En cambio, los exploradores de brechas en las selvas de lo desconocido, los formadores de criterio y promotores de la curiosidad, se vuelven imprescindibles. En consecuencia, los pueblos y las personas inteligentes valoran menos y menos los libros de autoayuda con sus recetas para la felicidad y en cambio disfrutan la incomodidad que nace de la literatura audaz y los libros de divulgación científica.
     Lo cierto es que, entre la falta de profesores y el exceso de predicadores; las anillas de acero con que se agarran al alma las ideas anacrónicas e inoperantes; y la insensibilidad nacida de la familiaridad, nos movemos en zonas de percepción tan increíblemente cómodas como estrechas e inútiles para siquiera apreciar la magnitud de los problemas que nos incumben.
     Esta conjunción de sinsentidos son mi única explicación para que, teniendo como marco el  nacimiento del coetáneo número siete mil millones y los dramas sociales y naturales que apiñan cadáveres en nuestras pantallas, alguien proponga en Puebla cambiar las penas corporales dispuestas hoy para las mujeres que interrumpan su embarazo, por la aún más inexpugnable cárcel del diagnóstico dizque científico. Proponen pasar a estas mujeres, de criminales, a enfermas psiquiátricas: discapacitadas mentales o dementes. Y hacerlas pagar una multa considerable, lo cual es aberrante. ¿Multan a la paciente o la curan?
     Y las fracciones parlamentarias, en vez de ponerse a derogar la aberrante ley Bailleres, discuten si apoyan o critican la propuesta. ¿De veras no se dan cuenta de que estamos en el siglo veintiuno? ¿No han abierto los ojos para descubrir que hay mucho conocimiento, sólido y comprobable, para sustituir la creencia cómoda, por vieja y familiar, de que los cigotos tienen derechos iguales a los de la mujer gestante? ¿No han visto la diversidad? ¿No han sido alfabetizados en laicismo y pluralidad?
     Parece que no sienten el cataclismo intelectual creado y sostenido por el feminismo; y que reprobaron las clases de biología, de filosofía, de razonamiento lógico; y hasta las de sentido común. Y que además no ven lo que sus ojos les dicen, lo que sus oídos les gritan, lo que les golpea la experiencia cotidiana. Solo ven lo que creen.
     Necesitamos profesores, no más predicadores, para ayudarnos a romper nuestra zona de comodidad y entender nuestro mundo. Los necesitamos en las escuelas y en los medios; y los necesitan desesperadamente los gobernantes, los legisladores, los jueces.
¡Profesores del mundo, uníos! Y que las señoras y señores predicadores se tomen un descanso, por los siglos de los siglos; amén.

lunes, noviembre 07, 2011

Realidad nacional e ideales universitarios



Autora: Ma.  Isabel Royo Sorrosal
Publicado: e – consulta, 04 de noviembre  de 2011.

     El filme alemán La Rosa Blanca fue candidato al Oscar como mejor película extranjera en 2006. Se basa en los últimos días de los hermanos Sophie y Hans Scholl, jóvenes alemanes de 21 y 24 años, estudiantes en Universidad de Múnich que realizan acciones pacíficas contra el régimen de Hitler. Trata de los ideales juveniles frente al terror desatado por el nacionalsocialismo. Los jóvenes expresaban en su sexto manifiesto distribuido por la universidad, "nos importa la ciencia verdadera y la genuina libertad del espíritu… se trata de la lucha de cada uno de nosotros por nuestro futuro, por nuestra libertad, y por nuestro honor". Solo se precisó cinco días para ser aprehendidos, juzgados y ejecutados en febrero de 1943.
      Volvemos a reflexionar y profundizar en la función social de la universidad. Su ubicación en la realidad concreta nacional y mundial, demanda responder a las necesidades de la vida concreta de las personas y sociedades desde las características propias de la educación superior: investigar, enseñar y diseminar. Se trata de conocer quiénes somos, en qué realidad estamos y hacia dónde queremos ir, al precio que sea necesario.
      En una conferencia del pasado septiembre en la
Universidad Iberoamericana Ciudad de México, el P. Raúl Vera -obispo de Saltillo- señalaba una prerrogativa consciente o no, que goza la institución universitaria: operar por proyectos. El proyecto es algo que nos lanza hacia delante, y proceder de acuerdo a ello es un caminar de manera concienzuda hacia una meta. Tener un rumbo, evitar contradicciones, guiados por el uso de la razón abierta a la intuición, son características del ser universitario. En el mismo foro, el rector de la institución maestro José Morales apuntó algunos rasgos de la realidad nacional en la que estamos inmersos, entre ellos: la impunidad en el ámbito jurídico, la complicidad de la autoridad policial, el lavado de dinero por medio de instituciones bancarias, la ausencia de espacios y salidas para los jóvenes, y los altos niveles de violencia tanto personal como social.
      Si conocemos quiénes somos y dónde estamos, todavía nos queda definir qué queremos o nos importa y qué estamos dispuestos a comprometer por ello cada uno de nosotros. No cabe duda que nuestro objetivo es hacer bien y mejor cada día lo relacionado con la generación de conocimiento y la formación de profesionales para la sociedad en que vivimos; éstas son funciones prioritarias que no podemos abandonar, y llevarlas a cabo tiene características fundamentales. Entre los rasgos que podemos destacar señalamos la colaboración entre instituciones educativas y de ellas con diferentes sectores de la sociedad. Las vinculaciones son enlaces que fortalecen a las entidades al relacionarlas con la realidad en la que se ubican. Otro rasgo es el compromiso con los jóvenes para favorecer su incorporación y desarrollo en la economía, política, y la sociedad en general que nos lleva a pensar y trabajar para, con y desde ellos. Finalmente, la génesis del conocimiento y propuestas de alternativa a los problemas actuales han de beneficiar a las grandes mayorías de excluidos, por humanidad y por prevención de problemas mayores.
      Acometer estas funciones con sus rasgos para impactar en la realidad nacional requiere algunas decisiones difíciles de mantener, entre las que destacamos: vivir el presente con todas sus novedades y riesgos, resistir los embates de la vida en sus diversos ámbitos, preparar personas y comunidades para la convivencia en paz, y buscar abiertamente las fallas internas de los sujetos individuales y colectivos para la mejora. Estas decisiones miran al futuro desde una libertad que reconoce nuestro presente con sus debilidades, y que desea construir una convivencia nueva y vigorosa basada en el respeto mutuo, la honestidad personal e institucional y la inclusión de todos.
      Los ideales son generadores de fuerza e iluminan las trayectorias a seguir. Su poder se mide por la capacidad de cambiar procesos, costumbres y vidas sujetas a inercias. Por ello seguir ideales implica cambios, tener la valentía de hacerlos asumiendo riesgos, y dejar atrás la facilidad de lo conocido y la rutina. ¿Somos conscientes de los ideales que tenemos en las universidades? ¿Qué poder tienen y qué estamos dispuestos a arriesgar por ellos?

¿Por qué debemos indignarnos?


Autor: Rubén Hernández Herrera
Publicado: La Primera de Puebla, 04 de noviembre de 2011.

     En los últimos meses muchas de las noticias generadas en diferentes partes del mundo tienen como origen el movimiento generado en España conocido con el nombre de M-15, haciendo referencia al día en que iniciaron las movilizaciones, 15 de mayo. Los participantes de este movimiento son conocidos como los indignados. Si bien los primeros indignados se manifestaron en Madrid, pronto surgieron multitudes de autodenominados indignados en otras ciudades de España. Y tiempos de globalización, como era de esperarse, este movimiento traspasó los límites locales para convertirse en un movimiento a escala mundial, cuando menos a escala internacional. En Bélgica o Nueva York se han manifestado otros tantos indignados. ¿Pero quiénes son estos indignados, de qué están indignados? El presente año ha sido un año de múltiples levantamientos juveniles, recordando por mucho al mítico 68. En el mundo árabe los levantamientos de la juventud y del pueblo total han logrado derribar a tres dictadores, que ciertamente eran causa de indignación, pero esta juventud árabe no responde a las características de los indignados, su lucha radicaba en la destrucción de un estado opresor, dictatorial, compartiendo indignidad con muchas otras naciones. Pero los indignados de Europa o de Estados Unidos no pretenden hacer una revolución política, ni tienen la mínima intención de cambiar régimen alguno, cuando menos no en cuanto a derrocar a algún régimen de los llamados democráticos. Sus reivindicación en un sentido son muy “egoístas”, por otro, más sutiles.  
     Los nuevos indignados, que indignados los ha habido en todos los tiempos y desgraciadamente los seguirá habiendo, reconocen que muchos de sus esfuerzos, como el haber realizado estudios de excelencia, no son recompensados, cuando menos como sucedía en otras épocas. Su indignación  trata de combatir al monstruo de las mil cabezas, al que detenta el poder real, pero que no se manifiesta abiertamente, que es el poder financiero, que en la práctica es una especie de poder detrás del poder. Poder que es capaz de gobernar por encima de todo poder institucional reconocido, elegido y legalmente constituido. Pero este poder es una especie de “extraterrestre” porque todos hablan de él, suponen que existe, pero que nadie reconoce su presencia. En la práctica, por tanto, los indignados están reconociendo el estado de justicia estructural imperante en el actual orden internacional. El actual enemigo de la humanidad, el poder financiero, que ha generado la crisis global que la mayor parte de la humanidad está padeciendo, se ha mostrado irresponsable, antisolidario y terriblemente ambicioso. Stéphane Hessel, francés de 94 años, ha levantado el grito de indignación en su ya célebre librito (60 páginas, que se ha vendido por millones) ¡Indignaos!,  da razones mínimas por las cuales la juventud del mundo, mejor sería la sociedad, debería manifestar su indignación por el estado actual del orden mundial. Ante la pasividad imperante que acepta el estado generalizado de injusticia, se invita a manifestarse por un cambio radical. El mundo está seriamente amenazado por el surgimiento cada vez más evidente de fascismos, intolerancias, codicias sin límite, violencia generalizada, individualismo antisolidario, generando, por tanto, un estado en donde la ausencia de la esperanza está permitiendo que las sombras de una nueva edad de hierro, oscura, se extiendan por el mundo. José Luis Sampedro, quien prologa el libro de Hessel, cita: “¡Indignaos!, les dice Hessel a los jóvenes, porque la indignación nace de la voluntad de compromiso con la historia. De la indignación nació la Resistencia contra el nazismo y de la indignación tiene que salir la resistencia contra la dictadura de los mercados. Debemos resistirnos a que la carrera por el dinero domine nuestras vidas.” Una nueva resistencia se empieza a hacer presente en diferentes frentes del mundo, resistencia que exige que sea guiada por principios de razón y solidaridad globalizantes, es decir, pensando en la construcción de la tierra patria, como diría Edgar Morin, más allá de las propias reivindicaciones de corte individual. La solución a los problemas particulares no es la solución a los problemas globales, menos de los que ni siquiera se les ha dado la posibilidad de indignarse. Si ciudadanos de los pueblos ricos tienen razones para estar indignados, reconociendo en ello el no acceso a los bienes y derechos que todo hombre debería poseer, ¿cuál debería ser el grado de indignación de los que no han tenido, ni tienen acceso a los mínimos de los mínimos? En el caso de México, ¿se identifican las múltiples razones presentes que invitan a la indignación? ¿Por qué son muy escasas las manifestaciones de indignación? Es compromiso de cada sociedad establecer los medios y acciones para afrontar el tipo de resistencia a seguir.