sábado, febrero 13, 2016

La Escuela al Centro: nuevo capítulo de la Reforma Educativa

Autor: José Guadalupe Sánchez Aviña
Publicado en E-Consulta el 3 de febrero de 2016

El pasado 15 de octubre de 2015, mediante un comunicado, el secretario Nuño Mayer dio a conocer los siete ejes temáticos para hacer posible la implementación de la reforma educativa promovida por el actual gobierno: 1.- Fortalecimiento de la escuela; 2.- Servicio Profesional Docente; 3.- Mejoramiento de infraestructura y equipamiento educativos; 4.- Revisión de planes y programas de estudio para un nuevo Modelo Educativo; 5.- Vinculación de la escuela con el sector productivo; 6.- Fortalecimiento de equidad e inclusión educativa; y, 6.- Reforma administrativa de la SEP.
Ahora, el 25 de enero 2016, anuncia la puesta en marcha la primera de estas siete prioridades: “La Escuela al Centro”, estimándola como una acción estratégica que haría posible la transformación del sistema educativo mexicano, a través de mejorar las estructuras organizativas de la escuela para llevar la reforma hasta el interior de las aulas.
La propuesta considera a la escuela como “…el corazón del sistema educativo” y pretende concentrar los esfuerzos en fortalecer la actuación de cada escuela a favor de la educación. Para lograr lo anterior, han definido seis líneas de acción:
1.    Una nueva organización en las escuelas para aligerar la carga burocrática de maestros y directores, de modo que se puedan concentrar en su tarea más importante: la educación.
2.    Más recursos directos a las escuelas para que puedan resolver sus problemas cotidianos sin depender de una larga cadena burocrática o tener que pedirle dinero a los padres de familia.
3.    Fortalecimiento de los Consejos Técnicos Escolares para que se consoliden como el principal órgano de decisión técnico pedagógico de cada escuela. Continuará habiendo seguimiento mensual a la ruta de mejora, pero ya no tendrán que sesionar el último viernes de cada mes.
4.    Participación social efectiva y responsable, para promover la transparencia y la rendición de cuentas en las escuelas.
5.    Mejorar el uso del tiempo en la jornada escolar, dando flexibilidad a cada escuela -dentro de ciertos parámetros- para seguir con un calendario de 200 días o cambiar a uno de 185 días con jornadas más largas.
6.    Un programa de escuelas de verano, en las que se ofrecerá a los alumnos de escuelas públicas actividades deportivas, culturales y de reforzamiento académico, cuando así lo deseen los padres de familia.
Ahora bien, en la actualidad se pueden identificar cuatro enfoques que orientan las políticas educativas existentes, asociadas todas al logro de la calidad educativa: 1.- Centrada en la Escuela; 2.- Implicación del maestro; 3.- Implicación de la comunidad; y 4.- Una considerada como Integradora. Al parecer la iniciativa a la que hacemos referencia corresponde al primer enfoque mencionado.
El enfoque Centrado en la escuela ha seguido dos tendencias, por un lado mayor autonomía de las escuelas, adelgazamiento de unidades centrales o una privatización de los servicios educativos, así como el hecho de que el sistema evalúa los resultados logrados de la escuela, pero la utilización de resultados de manera punitiva; y por otro, la descentralización con reorganización de los sistemas educativos.
Un nuevo capítulo en la Reforma Educativa empeñada en la modernización de nuestro sistema educativo mexicano; habrá que permanecer atentos a los verdaderos alcances posibles y sobre todo a las implicaciones “laterales” que implica una acción de esta naturaleza.
Seguiremos comentando al respecto pues hay mucho que decir aún.


Los ninis: una dolorosa realidad

Autora: Marisol Aguilar Mier
Publicado en Puebla on line, el 11 de febrero de 2016.

Recientemente un estudio del Banco Mundial publicó que al menos 20 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años en América Latina, ni estudian ni trabajan. El año pasado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalaba que en México se cuentan alrededor de 7 millones de ninis, es decir, lo que equivaldría a una tercera parte del total de jóvenes latinoamericanos.
Este dato nos confirma una dolorosa verdad: los jóvenes en nuestro país son un sector sumamente olvidado y desatendido por las políticas públicas, hecho por demás irónico si se considera que en México el promedio de edad actual no rebasa los 35 años. Por un lado, los estudios económicos señalan que nuestro país cuenta con un bono demográfico que se traduce en un aumento en el tamaño de la población en edad de trabajar, mismo que se estima seguirá creciendo en la próxima década. Por otra parte, se calcula que 10 millones de jóvenes están en edad de asistir al bachillerato o a la universidad y no lo hacen; 65 por ciento de los desempleados es joven; uno de cada tres vive en situación de pobreza; más de seis millones participan en el narcotráfico; 60 por ciento de las personas encarceladas es menor de 30 años, 220 mil jóvenes emigra cada año y uno de cada cuatro jóvenes es víctima de violencia.
La conclusión ante estas cifras es contundente: los jóvenes en nuestro país sufren de exclusión, marginación, violencia y desventaja en todos los ámbitos. Y estas condiciones desfavorables se ven acrecentadas por la pobreza, la desigualdad y la discriminación.
La ironía justo radica en que nuestro país cuenta con una fuerza de trabajo joven y numerosa, pero su enorme potencial se está desperdiciando porque el Estado ha fracasado en su deber de garantizar y concretar el derecho a la educación puesto que la deserción educativa de miles de jóvenes y adultos se da como consecuencia de las condiciones de exclusión económica, social y cultural a la que este sector se ve sujeto. Ello genera un círculo vicioso difícil de romper pues los jóvenes abandonan sus estudios sin haber adquirido las competencias básicas para afrontar los retos del mundo en el que hoy vivimos, limitando así sus posibilidades laborales y el acceso a una vida digna.
Así pues, ¿cuáles son las salidas para estos 7 millones de jóvenes a quienes sistemáticamente se les cierran todas las puertas que abren posibilidades de esperanza y calidad de vida?
Desgraciadamente cuando se pierde el acceso a las oportunidades educativas y laborales la puerta falsa es la ilegalidad vinculada a una serie de factores de riesgo sumamente graves que incluyen la delincuencia, el alcohol y las drogas, pero más alarmante aún, el sumarse a las filas del narcotráfico, que para muchos de estos jóvenes representa una solución concreta para obtener ingresos económicos de manera instantánea.
Ante este desalentador horizonte, ¿qué nos queda por hacer? La solución del problema sin duda es sumamente compleja, pero una de las llaves para abrir la puerta al cambio es la educación. Solo mediante ella podremos revertir este círculo vicioso y evitar la condena de toda una generación sumida en la ignorancia, la pobreza y la falta de posibilidades de desarrollo y crecimiento personal y laboral. Pero desde luego no se trata exclusivamente de la educación tradicional que se ofrece en las aulas. Esta ha demostrado ya su fracaso al no lograr la permanencia de los jóvenes y la culminación exitosa de sus estudios básicos. Se necesita una educación pertinente: el Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) ha señalado la importancia de una oferta flexible y diversificada en los procesos y modalidades educativas, que no solo abarque las cuestiones operativas, sino también los contenidos y la manera de impartirlos. En este marco la asignación de presupuesto constituye un factor clave en la concreción del derecho a la educación, así como la formación de maestros especializados en el trabajo con los jóvenes y sus necesidades específicas.
Sin embargo, esto no es suficiente. Se requieren también políticas públicas que atiendan de manera integral la problemática de la juventud y que proporcionen además, espacios para recuperar el tejido social con programas culturales, deportivos, recreativos y sociales a la par de programas preventivos así como campañas para evitar la estigmatización y criminalización hacia los jóvenes por su forma de vestir, su cultura o su aspecto. Ellos necesitan sentir que su país no los rechaza o desecha como material dañado o de segunda, sino que son su tesoro más grande, su capital más valioso y su esperanza para los años venideros.
Este panorama general nos deja ver algunas de las cuestiones que hay que atender con urgencia. El esfuerzo sostenido de todos los actores y la vinculación entre las diversas instancias será, sin duda, un elemento clave, si consideramos que las acciones de hoy serán determinantes para el futuro.


Elegir, una ventaja evolutiva

Autora: Rocío Barragán de la Parra
Publicado en Síntesis, Puebla, el 11 de febrero de 2016

 “Durante gran parte del día vivimos como si nos hubieran dado cuerda: nos levantamos, hacemos cosas porque se las hemos visto hacer a los demás, porque nos lo enseñaron así, porque eso es lo que se espera de nosotros... pero de vez en cuando algo interrumpe nuestra somnolencia y nos obliga a pensar ¡qué hago?, ¿qué digo?” Así describe Fernando Savater en su libro Ética de urgencia, la dificultad de experimentar, de manera consciente el compromiso de ser uno mismo.
El término ética se desdibuja en este proceso cuando solo la entendemos como una disciplina que estudia el bien, el mal, la moral o el comportamiento humano; lo que sostiene Savater es que la ética tiene un papel más crucial en el desarrollo humano: ayudarnos a ser, comprometidamente, protagonistas de nuestra vida.
Día a día tomamos decisiones relacionadas con lo que queremos ser o hacer, lo que implica examinar los motivos por los que actuamos, cuáles son nuestros objetivos, si lo que estamos haciendo pinta bien o si debemos ajustar alguna actitud, comportamiento o hábito; en ese ejercicio estamos tomando decisiones vinculadas con el bien ser y actuar, de este modo podemos visualizar la ética como un ejercicio continuo de reflexión sobre nuestro ser y hacer.
Si queremos ser responsables de lo que somos estamos condenados a pensar y a darnos cuenta; esa es la finísima línea que separa la naturaleza humana del resto de los seres vivos. Los animales, por ejemplo, nacen haciendo solo una cosa: el pez nada, el ave vuela, el gusano se arrastra; por eso, cuando el ecosistema cambia, mueren y desaparecen aquellas especies que no pudieron adaptarse al nuevo ambiente.
Cuando somos conscientes de lo que somos/hacemos, cómo somos/hacemos y el impacto que tiene lo que somos/hacemos entonces nos habilitamos para orientar nuestras acciones personales, intelectuales y sociales; reconocemos con mayor facilidad los tropiezos, errores u omisiones y desarrollamos la capacidad para mejorar. Los seres humanos no nacemos especializados y esa es, como le llama Savater, una “ventaja evolutiva” que nos permite elegir lo que queremos ser/hacer y en ese libre albedrío se anida el compromiso más íntimo: hacerse responsable de lo que se decide.
La libertad es un derecho por ello paradójicamente soy libre pero no puedo renunciar a serlo; es entonces que la ética funciona como brújula de nuestro comportamiento; cada uno tiene la capacidad de inventar su propio destino y realidad, hacer y decidir aquello que le signifique mayor plenitud y felicidad; siempre y cuando a través de estas decisiones privilegiemos el cuidado del otro que significa simultáneamente el cuidado de uno mismo.

Inmersos en la cotidianidad olvidamos la fragilidad de la vida y su condición de irrepetible; estar conscientes de dicha vulnerabilidad permite vivir comprometidamente con uno mismo y para los demás; estado que solo se alcanza si potenciamos la capacidad para pensar y decidir libremente, tarea que dura, mientras dura la existencia.

¿Quién mata a las mujeres?

Autora: Erika Cruz Torres
Publicado en Lado B, el 11 de febrero de 2016

Un acto violento pareciera ser siempre un fenómeno evidente y llamativo. Desafortunadamente no siempre es así; la violencia es un fenómeno sutil que se filtra en todos los aspectos de la vida, tan cotidiano que no siempre es visible.
La sutileza con la que se instaura el ser violento dentro de un hombre o una mujer es aterradora. Día a día convivimos en una sociedad violenta. Se vive violencia en la calle, en el autobús, en la escuela, en el trabajo, en la familia.
El acoso callejero es la forma de naturalizar la violencia en la cotidianidad de la vida. Si usted, lector, es del sexo masculino, seguramente calificará de exagerada mi percepción. Seguramente a usted no le han metido la mano debajo de su ropa sin su consentimiento, tal vez nunca le han susurrado al oído invadiendo su mínimo espacio vital con una grosería sexual; y muy probablemente nunca le han dicho que le lamerían sus genitales o enunciados peores.
El acoso callejero es resultado de una sociedad en la que se promueve un falso respeto y admiración por los atributos femeninos. El cuerpo de la mujer se ha usado para promocionar, vender o promover servicios, pero no para respetarlo por el hecho de ser humano.
Exhibir, tocar, rozar, apretar, golpear, tiene el mismo significado para un objeto que no se percibe como humano: el cuerpo de la mujer. Lo alarmante es que cuando se rapta, se tortura, se mutila… se exhibe como una consecuencia natural a una mala acción de la mujer.
Ejemplos de esto son, desafortunadamente, los crecientes casos de desaparición de niñas, como Karla, de 11 años, estudiante de primaria de San Pablo del Monte, quien salió un día a la escuela y nunca regresó. Los padres de familia al informar a las autoridades fueron cuestionados respecto a malas conductas de su hija, antes de ser atendidos activando la alerta Amber; la cual, dicho sea de paso se activó hasta 22 días después por presión de familiares y asesoría legal.
Los casos de Paulina, Melisa, Andrea, Xóchitl, Nancy, del 2015 son ejemplo del trato que se da cuando una familia denuncia la desaparición de sus hijas, madres, hermanas: ¿está segura que no se fue con el novio? ¿Discutieron? ¿Tenían problemas?
Lo cierto es que la estrategia que se ha seguido hasta ahora por parte de las autoridades no ha disminuido en lo más mínimo esta problemática. Ahora que se logró activar otra alerta de género en el país, será oportunidad para reflexionar si realmente se brinda seguridad a mujeres y niñas.
Esperemos que la reflexión no siga matando a nuestras mujeres.
Entonces ¿quién mata a nuestras mujeres?


viernes, febrero 12, 2016

La visita de Francisco… más allá del folklore

Autor: José Rafael de Regil Vélez
Publicado en Síntesis Tlaxcala, el 12 de febrero de 2016 en la columna Palabras que humanizan

El próximo viernes 12 de febrero llega Francisco, el Papa latinoamericano, a México para una visita pastoral en la que se encontrará con nuestros compatriotas en la Ciudad de México, el Estado de México, Michoacán, Chiapas y Chihuahua.
                Este acontecimiento -como en su momento las veces que vino Juan Pablo II a nuestro país- despierta todo tipo de reacciones. Miles y miles de fieles harán grandes esfuerzos para ver al sumo pontífice de la Iglesia Católica, viajarán, esperarán horas y gozarán el encuentro con su pastor.
                Todos sus movimientos serán cubiertos por una legión de periodistas de. Las notas de color inundarán los medios de comunicación. Viviremos cuatro días llenos de folklore y de los sentimientos que despierta el Papa, que se dijo llegado desde los confines del mundo y que en su sencillez y búsqueda de pobreza y cercanía a las personas comunes ha creado grandes lazos de simpatía.
                La llegada de Jorge Mario Bergoglio, jefe del Estado Vaticano y jerarca religioso, tendrá mucho que decir, más allá de la parafernalia de ocasión. Visitará lugares de marginación, violencia, discriminación. Se encontrará con autoridades, con jóvenes, indígenas y sus mensajes -seguramente- quedarán enmarcados en lo que él mismo definió como el viaje de un misionero de la misericordia y la paz, dos palabras que han estado presentes en las acciones y discursos de su pontificado.
                Seguramente llamará la atención de los políticos y de quienes detentan los diferentes poderes (sociales, económicos, políticos y religiosos) invitándolos a que vuelvan los ojos a quienes migran con vulnerabilidad, los derechos humanos. A que reflexionen sobre las responsabilidades que suponen las muertes fraticidas que han dejado los distintos tipos de violencia. Hablará del llamado que se tiene para sacar la cara por los sectores menos favorecidos, encarnados por los indígenas, los pobladores de las fronteras.
                Y en esa misma tónica convocará -como suelen decir en el lenguaje eclesial- a todas las personas de buena voluntad para que volteemos hacia la realidad de quienes sufren y lo hagamos con misericordia; esto es, con un corazón que hace suyas las penas y los sufrimientos propios y de los demás y desde allá con la mayor lucidez posible generemos estrategias fraternas, reales concretas para que este mundo sea más humano, fraterno, como Dios quiere.
                De alguna forma aparecerá como en la carta encíclica Laudato si el tema de la casa común que debemos respetar, buscando que el desarrollo económico, social y político se dé en un marco de sustentabilidad, de respeto integral al mundo, en el que haya condiciones para quienes menos tienen sin depredar los bienes de todos.
                Hace unos cuantos días Fernando Fernández Font, sj, rector de la Universidad Iberoamericana Puebla llamaba la atención de universitarios poblanos diciéndoles que no se ilusionaran en que la visita del vicario de Cristo por sí misma solucionaría nuestros problemas, pues esa es nuestra responsabilidad como pueblo, como ciudadanos.

                Me sumo a su llamado. Comulguemos con el ánimo que la presencia de alguien carismático provoca, escuchemos sus mensajes, miremos sus gestos y revisemos nuestro compromiso cotidiano con la solidaridad, la justicia, la veracidad, la posibilidad de recrear el mundo y hagamos lo que nos es posible, con el corazón y la mente. Más alla del folklore, quedará la invitación a no hacernos de lado en los temas que ocupan la agenda de nuestros días y nuestra tierra.

Para conocer hay que andar los caminos

Autora: Laura Angélica Bárcenas Pozos
Publicado en Lado B

a semana pasada el señor secretario de Educación Pública dio a conocer el plan “Escuela al Centro” que tiene como propósito resolver problemas específicos de las escuelas para elevar la calidad de la educación.
La primera medida de este plan es ajustar los calendarios escolares y que cada institución pueda determinar cuántos días de clase trabaja. Este número de días no puede ser menos de 185 días, ni más de 200. La argumentación es que en cada región se presentan situaciones diferentes y que cada escuela podrá dar sus argumentos de por qué quiere trabajar esa cantidad de días, aunque el número de horas totales se mantendrán, es decir, las instituciones que elijan menos días, tendrán que alargar sus jornadas de trabajo. Llama la atención que siendo esta una buena medida, se vuelva a meter en el control y en la estandarización. Si todos los alumnos tienen el mismo número de horas en la escuela, ¿tendrán la misma calidad educativa?, ¿no la calidad de la educación depende de otras cosas como lo que hacen los profesores y la infraestructura?
Hay regiones en que es necesario que los niños estén en la escuela porque padres y madres trabajan para alcanzar un nivel de vida decoroso y si los niños y jóvenes no están en la escuela, corren el riesgo de caer en malas manos. Pero hay otras donde los niños y jóvenes dejan de ir a la escuela porque son jornaleros y sus familias requieren de la mano de obra de los estudiantes para responder a la tarea del campo; sin embargo, 15 días no serán suficientes. Estaríamos hablando de tres semanas laborables, lo que no puede coincidir con el tiempo de siembra y cosecha. Tal vez otra cosa que tendría que modificarse son los tiempos de vacaciones y de eso se ha hablado mucho, pero no se ha resuelto nada. Por otro lado, el total de horas no garantiza necesariamente mantener la calidad de la educación y sí lo es la forma en que se aprovecha el tiempo escolar.
Otra disposición interesante sería revisar a fondo los planes de estudio que están copados de contenidos académicos. Estamos en la era de la información y se piensa que entre más contenidos tenga el plan de estudios será mejor para los estudiantes y para la calidad de la educación y no hay peor creencia que eso. Nuevamente nos remitimos a la forma en que se abordan esos contenidos y a lo que realmente les es útil aprender a nuestros estudiantes. Sin embargo, los planes de estudio cada vez crecen más y cada vez más los profesores son exigidos para cumplir con la totalidad de estos en el aula. Poco nos preguntamos sobre la utilidad de esos contenidos, y sobre todo, nos cuestionamos poco acerca del aprendizaje logrado de los mismos por nuestros alumnos.
Otro tema central de este plan es que habrá apoyos administrativos en las escuelas para que los profesores se dediquen más al trabajo académico. Diversos periódicos señalaron que varios profesores comisionados en el sindicato y que no han estado frente a grupo regresaría a las aulas, cosa que parecía alarmante, sin embargo al revisar las notas periodísticas era claro que estos profesores regresarán a las áreas administrativas para desquitar lo que ganan, dado que no tienen competencia pedagógica desarrollada y por tal motivo se dedicarán a realizar esas tareas que le quitan mucho tiempo a los profesores en la preparación de sus clases y en la evaluación de sus alumnos.
No sé si eso sea suficiente, porque una de las ventajas de que cada profesor se hiciera cargo de subir esta información a la plataforma de la SEP, es que en poco tiempo se contaba con toda la información, si ahora lo hará una persona por institución, a lo mejor la SEP tiene que flexibilizar los tiempos. Claro está, que si esta persona se dedica cuarenta horas a la semana a realizar estas tareas administrativas, tendrá suficiente tiempo para cumplir con ellas. Sin embargo, los resultados de la evaluación sólo se reportan en ciertos periodos. ¿Qué harán el resto del tiempo estos profesores? Tal vez también podrían dedicarse a gestionar los recursos que las escuelas necesitan para operar de buena manera. Seguramente, trabajo no le faltará a este nuevo actor educativo, pero es importante que pronto quede definido cuáles serán todas sus funciones.
Otra medida que puede ser muy acertada es la que se refiere a que cada escuela cuente con un monto para operaciones no planeadas, como pagar equipo de cómputo que fue robado, o que hay que reparar algunos baños o que se rompieron algunos vidrios con el paso de algún fenómeno meteorológico y que los directivos  no tengan que gestionar estos recursos y se puedan dar soluciones rápidas a estos contratiempos. Empero, no es claro cómo se operarán estos recursos, de quién dependerá, cómo se transparentará su uso, etcétera.
Aunque espero que en el transcurso de las siguientes semanas se vaya hablando de cómo este plan entrará en acción y dónde se podrán consultar sus vericuetos, sería conveniente que las autoridades educativas fueran pensando que requieren acercarse más a las escuelas, ver las necesidades de las instituciones, de los docentes, alumnos y hasta de los padres de familia, cosa que ya ha estado haciendo el secretario de Educación, pero ahora falta que se vaya a escuelas rurales e indígenas, que ande los caminos (pero todos) que andan los alumnos y profesores.


jueves, febrero 11, 2016

Profesores migrantes, alumnos nativos

Autora: Laura Angélica Bárcenas Pozos
Publicado en E-Consulta el 11 de febrero de 2016.

Hace un par de semanas el Coordinador de las Maestrías en Educación de la Ibero Puebla me invitó a presentar un libro que editan la Dra. Frida Díaz Barriga, el Dr. Antonio Rigo Lemini y el Dr. Gerardo Hernández Rojas que lleva por título Experiencias de aprendizaje. mediadas por las tecnologías digitales. Pautas para docentes y diseñadores educativos.
Al revisar el libro para la presentación me sentí sorprendida por el contenido "tecnopedagógico" que resalta capítulo tras capítulo, pues -además de un prólogo realizado por Enrique Ruiz Velasco hay una introducción escrita por la Dra. Díaz Barriga, en donde establece el contenido teórico del texto y en el que se resalta la definición del vocablo ya enunciado que se refiere al uso pedagógico y no solo utilitarista de las herramientas digitales para favorecer procesos de aprendizaje- menciona otros conceptos como el de "ecología del aprendizaje", que se refiere a las interconexiones que vamos haciendo los usuarios de la red para aprender y para generar nuestros ambientes personales de aprendizaje, que aunque así se llaman, no me parecen tan "personales", pues siempre los construimos a partir de los otros y con los otros usuarios de la red.
Otro aspecto que me sorprendió en este texto es la idea de que la escuela como la conocemos hoy ya debe cambiar. No podemos seguir presentando a los estudiantes del siglo XXI que, además son nativos digitales, una escuela que instruye y no una escuela que favorece la construcción de aprendizajes. Por supuesto que estamos en un proceso de transición que resulta un tanto complicado porque ahora los aprendices enseñan muchas cosas a sus profesores, que son migrantes digitales, sobre el uso de herramientas que los docentes pretenden utilizar pero que recientemente conocen, mientras que sus alumnos las conocen propiamente desde que nacieron. Esto representa una contrariedad para todo aquel profesor que nació para enseñar.
En estas circunstancias el docente se convierte en el aprendiz y el aprendiz en el docente. Magna contrariedad, aunque no es una contradicción, pues los principios del aprendizaje sociocultural señalan que aprendemos en sociedad y que todos aprendemos de todos.
Otro aspecto innovador en este libro es el de prótesis sensoriales y esto se refiere a que a través de diversos recursos abiertos de aprendizaje, los profesores pueden acercar a sus alumnos a procesos que antes de este desarrollo tecnológico eran impensables en el aula, por el costo que representan y por el peligro que significan. Hoy los alumnos pueden ver cómo se procesa trinitrotolueno, sin que este les explote en las manos, o tal vez puedan ver la toma de Celaya sin que pierdan un brazo.
Estos recursos abiertos de aprendizaje, además de acercar el aprendizaje más real y situado a nuestros estudiantes, permiten que otros sentidos se activen como canales de aprendizaje: la vista, el oído y el tacto entran en acción. También el gusto y el olfato se activan al ver cómo estas prótesis sensoriales funcionan. Para esto los profesores deben ser unos navegadores ávidos y curiosos para encontrar el material que requieren para sus clases. A propósito de esta última idea, los editores y autores de este libro insisten constantemente que el docente debe ser un actor "activo" que decide sobre las estrategias, las actividades y los materiales que han de utilizarse para generar aprendizajes en sus alumnos, sin perder de vista el currículum.
Además, el texto contiene nueve capítulos y en cada uno de ellos se presenta un recurso digital diferente con un apartado teórico sobre el fundamento pedagógico que sustenta la existencia de esa herramienta, se ofrecen tips para su uso tecnopedagógico y se muestran diversas ligas para ver el uso de cada herramienta y que los profesores puedan tener modelos de referencia.
En estos apartados se puede leer acerca de las Web Quest, los portafolios, los entornos personales de aprendizaje, los foros, los e-casos, los blogs, las simulaciones digitales y los entornos virtuales de aprendizaje. Hay un capítulo, el octavo, que habla acerca de cómo utilizar software como estrategias para formar en investigación a estudiantes de licenciatura, que cualquier docente que tenga a su cargo un curso de metodología de investigación agradecerá. Y aunque muchas de las estrategias ofrecidas están pensadas en alumnos universitarios, un hábil profesor puede adecuarlas a cualquier nivel educativo.

Finalmente y a modo de conclusión el libro presenta una serie de elementos que los profesores migrantes no se deben perder, dado que nacieron en un siglo en que la tecnología no había avanzado tanto y que ejercen su labor profesional en el siglo XXI, con la intención de favorecer una educación más cercana a las necesidades de sus alumnos nativos digitales, nacidos en un siglo donde la tecnología se mueve a una velocidad que impresiona.

miércoles, febrero 10, 2016

Diabetes, vacunas y otras cosas

Autora: Daniela Ramos Jiménez
Publicado en E-Consulta, el 2 de diciembre de 2015

La diabetes en nuestro país es una enfermedad que aqueja a la población de manera importante, según la Encuesta en Salud y Nutrición (ENSANUT) 2012 refiere que la prevalencia de diabetes que se diagnostica es del 59.6% mientras que para el 2006 era del 26.3% por lo que este aumento sustancial es un parámetro de alarma para tomar cartas en el asunto en el diagnóstico oportuno y los tratamientos efectivos, con respecto a este último, un punto muy importante que también menciona esta encuesta es que sólo el 5.3% de las personas que viven con diabetes se encuentran en un buen control, relacionado con un poco apego a las recomendaciones médicas y nutricias.
          Si bien es cierto que en el mundo se realizan diversas investigaciones para el diseño de nuevos productos, medicamentos o inclusive alimentos en la búsqueda de un tratamiento efectivo para el control de las enfermedades metabólicas, esto ha permitido desde el diseño y mejoramiento de tratamientos con insulina o medicamento oral. Sin embargo antes de su utilización se debe pasar por una serie de estudios clínicos, ensayos, autorizaciones y reglamentos para que se considere seguro y efectivo la utilización de cualquier elemento de reciente diseño, por ejemplo, la insulina fue descubierta desde 1921, hasta 1954 describieron sus características y estructura y hasta el año 1977 se pudo producir de manera experimental gracias a la ingeniería genética. A partir de entonces se han diseñado diversas investigaciones que contribuyan a mejorar la seguridad y efectividad de este medicamento y aun hoy en día se siguen mejorando.
             Como podemos observar, para que se puedan utilizar diversos medicamentos de nuevo diseño es importante llevar a cabo procesos que confirmen su efectividad y seguridad, con base en lo anterior, el pasado 25 de noviembre diversos medios informaron que se dio a conocer que ya se encuentra disponible una vacuna contra la diabetes que prometía ser una solución para el avance de la enfermedad e inclusive revertir los efectos de la misma, siendo efectivo para niños y adultos sin presentar efectos secundarios, así la presentaron la Fundación Vive tu Diabetes y la Asociación Mexicana para el Diagnóstico y Tratamiento de Enfermedades Autoinmunes (Excelsior, 2015) a partir de entonces se generaron una ola de declaraciones e investigaciones y para el 27 de Noviembre la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) informó que no ha autorizado ninguna vacuna contra la diabetes y que la presentada por las asociaciones es falsa, por lo que procederían legalmente pues no existe registro sanitario (Milenio, 2015); por otro lado la secretaría de salud advirtió que la fundación no ha presentado el protocolo clínico para evaluar la calidad y seguridad del producto denominado “Autohemoterapia”, ni cuenta con registro sanitario ni permiso de publicidad (Proceso, 2015). Finalmente, la COFEPRIS lanzó una alerta sobre el engaño a la población y a las autoridades sanitarias en las 32 entidades federativas y ha clausurado y decomisado productos que detecte en las asociaciones o puntos de venta de productos “milagro”.
             Independientemente de las cuestiones legales, un punto importante a valorar es que por desgracia hasta ahora no existe cura para la diabetes, y los tratamientos existentes siguen en constante actualización y evaluación de manera que se busque lo mejor para las personas que viven con diabetes, antes de utilizar cualquier elemento que nos vendan como la cura de todo es importante leer, mantenernos informados y si tenemos dudas acercarnos al profesional de la salud avalado, desde un médico especialista (endocrinólogo o internista) o nutriólogos educadores en diabetes certificados, y no pongamos en riesgo nuestras vidas creyendo todo lo que nos pueden ofrecer y que se consideran productos milagro.
               La diabetes no se cura pero afortunadamente tenemos métodos para poder controlarla que se basan en tres ejes, los medicamentos, el ejercicio y la alimentación, uno no es más importante que el otro, los tres son de suma importancia ya que uno sin el otro no funcionan de la mejor manera. La verdadera forma en la que podemos contribuir a mejorar los síntomas y disminuir las complicaciones que implica un descontrol de la diabetes es el llevar a cabo un buen tratamiento pero sobre todo la educación en todos los cuidados que debe de llevar a cabo una persona que vive con diabetes.
            Antes de experimentar con un tratamiento nuevo siempre mantenernos informados preguntar a diversos especialistas y no solo a la persona que nos está vendiendo el tratamiento, busquemos una segunda opinión, y no pongamos en manos de cualquiera nuestra vida ya que es lo más valioso que tenemos.



Queremos ser escuchados

Autora: Laura Angélica Bárcenas Pozos
Publicado en La primera de Puebla, el 7 de diciembre de 2015

El viernes pasado se llevó a cabo en la Ibero Puebla el IX Foro del Campo Estratégico de Acción, Modelos y Políticas Educativas (CEAMOPE) con el tema: Pertinencia de las directrices del INEE desde las Escuelas Normales. La idea del este foro para los organizadores era generar un intercambio de ideas académicas entre el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y profesores de escuelas Normales de la región.
Así que originalmente organizamos dos paneles e invitamos a una persona de la junta de gobierno del INEE, a una autoridad educativa de la SEP Federal, específicamente de la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación que pertenece a la Subsecretaria de Educación Superior. La semana anterior al evento y estando en Chihuahua los invitados del INEE empezaron a decirme que era probable que no vinieran a tener este diálogo, pues observaban que no había condiciones para tener un intercambio académico y que estaban seguros que esto se convertiría en un mitin político. La verdad, apreciados lectores, yo pensaba lo mismo.
Cuando informamos al resto de nuestros invitados y a los asistentes que ya se habían inscritos que el INEE no vendría, la autoridad educativa, me llamó para decirme que no consideraba prudente venir porque ya no habría interlocutor con quien hacer este intercambio. Tuve que darle las gracias por haberme avisado y colgar, sin embargo me dejó dicho que la SEP ya había tomado postura en relación a las directrices que había emitido el INEE y que eran el motivo de nuestro evento. En ese momento pensé que se nos caería el Foro y creí que los asistentes ya no considerarían importante y necesario venir, pues dos de los invitados centrales ya no estarían presentes.
Para mi sorpresa, los profesores de las instituciones normales no se bajaron del barco. Empezaron a llamar insistentemente y a decirnos que estaban muy interesados en escuchar a profesores de otras normales para saber cuál era su postura frente a lo que está aconteciendo. Reorganizamos el Foro y este se llevó a cabo con un solo panel. Dimos holgura para que los profesores de las normales se expresaran con amplitud en el panel y para que hubiera este diálogo entre ellos. En el panel hubo representación de normales rurales, urbanas, superiores y de profesores y profesoras.
El documento de la respuesta de la SEP al INEE se hizo presente y en este se señala que no es responsabilidad del INEE realizar el tipo de recomendaciones como las que hizo a través de las directrices, y de acuerdo a lo que señalaron los profesores y las propias autoridades educativas, el INEE tendrá que revisar su postura y sus planteamientos. A mí me llama la atención, porque en la ley se señala que es responsabilidad del INEE emitir directrices para la mejora de la educación. Pero esto ya será harina de otro costal.
Por ahora lo que me interesa comunicar es lo que vi en este IX Foro del CEAMOPE y que me parece importante rescatar. Primero, esto no se convirtió en un mitin político, por el contrario, los profesores de las normales se muestran preocupados y tienen claridad de que hay la necesidad de mejorar las condiciones en que se da la educación en nuestro país.
Desde la participación de los panelistas, hasta las intervenciones del público asistente, en varias ocasiones se mencionó que hay muchos profesores haciendo bien, incluso muy bien su trabajo, pero también que hay profesores que no lo hacen. También se mencionó en más de una ocasión que hay prácticas que no son pertinentes ni adecuadas para tener una buena calidad de la educación. Que se hace poca investigación y que hay poca colaboración entre escuelas normales en el país.
Sin embargo, se habló mucho de que la formación inicial de los docentes debe estar en las normales, no sólo por el conocimiento técnico pedagógico que ofrecen a sus alumnos, sino por la tradición que estas tienen en la formación de profesores, no solo en México sino en todo el mundo. También se dijo que las normales rurales no deben desaparecer pues atienden a estudiantes que no tendrían otras posibilidades de acceso a la educación superior, pero sobre todo porque de estas escuelas egresan profesores que atienden a sectores marginados de la sociedad.

Finalmente se habló de cómo las corruptelas de los sindicatos están afectando a las prácticas que se llevan a cabo al interior de las escuelas normales, pues en la compra y venta de plazas están llegando profesionales de otras especialidades a desempeñarse como formadores de formadores. Hubo un reconocimiento de que de requieren hacer mejoras profundas, que requieren trabajar estrechamente, que necesitan conformar redes de colaboración y además generar investigación educativa para mejorar la educación en México. Tal vez el reclamo más fuerte que los profesores que los profesores hicieron es que la junta de gobierno del INEE los escuche y construya estas directrices tomándolos en cuenta.

sábado, febrero 06, 2016

Recuperemos la confianza

Autora: Laura Angélica Bárcenas Pozos
Publicado en E-Consulta el 9 de diciembre de 2015

Todas las semanas estamos teniendo algún hecho significativo del que vale la pena hablar en relación a la Reforma Educativa, particularmente la evaluación de la docencia que se está llevando a cabo en estos días. Lo sucedido en Acapulco el jueves 3 de diciembre no había tenido referente. Cuando ya estaba casi todo listo para iniciar la evaluación, un grupo de profesores empezaron a desconectar un número indeterminado de computadoras y a gritar consignas para evitar que la evaluación se llevara a cabo. Así que la autoridad educativa se vio obligada a suspender la prueba por dos horas. A las 11 Hrs. del mismo día se reinició la prueba y aunque no todos los que se habían registrado, la mayoría de los docentes retomaron la evaluación.
Y aunque veo que la Secretaría de Educación Pública (SEP) está haciendo sus mejores esfuerzos para lograr que la evaluación se lleve a cabo en el mayor orden posible, no lo ha logrado y es posible que esto se deba a que está utilizando a la policía federal para resguardar el orden, particularmente en las regiones en donde la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), tiene mayor presencia, generando mucha desconfianza entre los docentes.
El sábado fue imposible no tocar el tema con mis alumnos de maestría, pues la mayoría de ellos son profesores y directivos de escuelas básicas y públicas. Todos ellos se muestran preocupados de cómo están sucediendo las cosas. Tiene temor, pues están convencidos de que la prueba se ha diseñado para sacarlos a todos del servicio profesional docente y que las tres evaluaciones que enfrentarán solo alargarán la agonía y que muchos de ellos -si no todos-, pronto estarán fuera. Hablamos de quiénes diseñaron la prueba, de qué debe pasar al enfrentarla, de cómo pueden prepararse, de qué deben esperar.
Lo que pude observar en este diálogo es el alto nivel de desinformación, y cuando les hice ver esto a mis alumnos y les pregunté cuáles eran sus fuentes de información, me refirieron que se las proporcionan sus representantes sindicales. Entonces les dije que se estaban arrimando a un mal árbol, porque los sindicatos son los más afectados con esta Reforma, pues perderán buena parte del poder que tienen en la educación en México. Los invité a que se enteraran por ellos mismos, que leyeran la reforma que sigan la página de Facebook del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), entre otras cosas.
Por otro lado, pude percibir un alto nivel de desconfianza, “no van a correr a todos” decían algunos. Otros decían, “no nos pueden correr a todos” y otros más decían “no van a correr a nadie”. Yo creo que se van a ir del Servicio Profesional Docente, aquellos que tengan que irse. La evaluación tal como se ha planteado, está orientada a la mejora. Los profesores pueden presentar por primera vez la evaluación y con esto saber cuáles serán sus áreas de oportunidad, es decir, saber en qué no salió tan bien evaluado y trabajar en ello para poder mejorar en la siguiente evaluación.
Por eso recomiendo a los profesores, primero que revisen por ellos mismos el texto de la Reforma Educativa y que revisen la Ley al respecto, para que hagan su propio juicio y no se dejen llevar por todo lo que se dice sobre esta Reforma, uno de mis alumnos, decía “es que uno ya no sabe qué creer, pero en radio pasillo se escuchan muchas cosas que son ciertas y muchas otras que no los son”. Por esto es importante que los profesores tengan la información de primera mano y la pueden encontrar en la página de la SEP.
También es necesario que entren a la página del INEE, para que puedan tener acceso a toda la información que ha generado el Instituto en relación a la evaluación y para que practiquen con los simuladores de la prueba. Así sabrán qué tipos de preguntas van a enfrentar y sobre qué deben leer.
En segundo lugar, es importante que los docentes reflexionen con otros compañeros sobre sus experiencias profesionales y que piensen qué hacen cuando enfrentan diferentes situaciones como profesores o como directivos, pues buena parte de la prueba se basa en casos prácticos. No se trata de aprenderse nada de memoria, sino de ser lógicos y tener conocimiento pedagógico y de política pública para responder a esta evaluación.
En tercer lugar, es necesario reestablecer la confianza. Se requiere que el Estado y eso también incluye al INEE confíe en miles de profesores que están haciendo bien su trabajo y que con muy poco hace mucho. Pero también es necesario que esos miles de profesores confíen en que no se trata de quitarles su trabajo, sino de mejorar la educación en nuestro país, no solo para mantener el empleo, sino para dar mejores condiciones de vida a muchos niños y adolescentes que lo requieren. Todos los que estamos relacionados con el ámbito educativo sabemos que la escuela (como institución y de manera personal) es la única que hace algo en favor de muchos niños y adolescentes.
Recuperemos la confianza, no encuentro otra forma de avanzar en este agujero en el estamos metidos.