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miércoles, enero 15, 2014

Marihuana legal, ¿se nos adelanta Uruguay?

Autor:  Alexis Vera, datos del autor haz click aquí
Publicado: e-consulta, 17 de diciembre de 2013

     La semana pasada Uruguay se convirtió en el primer país del mundo que legaliza y regula la producción, distribución y venta de marihuana. Una medida que sin duda ha desatado polémica porque va contracorriente: ningún país le ha apostado a la legalización de las drogas que hoy son ilegales. Todas las naciones han preferido la criminalización, es decir, se han inclinado por una estrategia tipo policías y ladrones, como en los buenos años del contrabando licorero de Al Capone. Pero Uruguay ha dicho otra cosa, ¿tendrá razón?
Cualquier estrategia de combate a las drogas tiene un lado negativo. Creo que la cosa es ver cuál es la estrategia que tiene el flanco negativo más pequeño, es decir, cuál es la que representa el menor de los males. Quizás no haya forma de evitar que una parte de la humanidad viva consumiendo drogas. Es muy difícil eliminar las conductas autodestructivas que tenemos todos los seres humanos. Las drogas se seguirán consumiendo en el mundo, sean legales o no. Siempre habrá gente que, por motivos psicológicos o sociales, busque refugio en ellas (incluyendo al alcohol, una droga legal).
     Se ha tenido la creencia de que, si se prohíbe la producción y venta de drogas como la marihuana (por mucho la más consumida de todas), habrá menos consumo. Los datos de la realidad no comprueban esta teoría; al contrario, el consumo global incrementa año con año. Si la realidad no confirma la teoría, ¿por qué insistir en ella entonces? Por falta de creatividad y miedo, quizás.
     No solamente la prohibición ha mostrado su ineficacia como inhibidora del consumo, sino que también ha demostrado su efectividad como incubadora de crimen y, en países como el nuestro, ha gestado toda una industria criminal, tan poderosa como el mismo estado. Pero seguimos creyendo que estamos en la vía correcta con la prohibición. ¿Cuántas vidas más hace falta perder para que cambiemos de opinión?
Legalizar la producción, distribución y consumo de la marihuana no va a solucionar del todo el problema. En realidad la estrategia debe ser más compleja que eso y debe ser multinacional porque no sirve de mucho que en México se legalice y, por ejemplo, en Estados Unidos se prohíba. Legalizar significa pasar los recursos públicos usados para combatir el crimen, a la esfera de la salud pública para prevenir y tratar el consumo de drogas. En lugar de gastar dinero en armas, gastemos dinero en educación y tratamientos. A la larga, un pueblo bien educado sobre las drogas seguro que será menos vulnerable a cualquier vicio.
     Legalizar no significa traer el neoliberalismo al mercado de las drogas. Es decir, no significa dejar exclusivamente en manos de particulares la producción, distribución y venta de cualquier estupefaciente. Legalizar va de la mano con regular. En Uruguay hay reglas claras para este negocio, no se puede vender y consumir libremente, hay controles (que seguramente se irán afinando y mejorando con el paso del tiempo). Así, se pone bajo un mayor control no sólo a productores sino también a quienes distribuyen y compran. Por otra parte, con la legalización se generan impuestos que se pueden destinar a temas de prevención y tratamiento. En un mercado ilegal, nadie paga impuestos pero sí muchas “mordidas” que alimentan otro mal social: la corrupción.
     Creo que cualquier proyecto de liberalización comercial como este, debe tener reglas claras para cada etapa de la cadena de valor del negocio porque, como ha sido evidente para todos, el liberalismo al 100 % privilegia los intereses particulares sobre los públicos, juego en el que siempre saldremos perdiendo como sociedad.
Liberalizar el mercado de las drogas, empezando por el de la marihuana, no eliminará todos los males sociales relacionados pero sí los puede disminuir significativamente si se ejecuta de manera integral. El mercado negro no dejará de existir, ni para estas drogas ni para otras como el alcohol, pero será de un tamaño mucho menor con la legalización y regulación. Por eso me parece que liberalizar no representa la solución que exterminará todos los problemas y padecimientos de los estupefacientes ilegales, pero sí creo que representa el menor de los males; la mejor opción de todas las hoy disponibles, pues.
     Veo el paso de Uruguay con esperanza; no estará libre de problemas y seguramente requerirá afinaciones y enmiendas en el camino, pero, a la larga, representa nuestra mejor apuesta como sociedad por reducir de manera importante el problema asociado con el consumo de drogas ilegales. @veraalexis


jueves, noviembre 07, 2013

¿Qué hacemos con la reforma educativa?

Autora: Laura Angélica Bárcenas Pozos datos del autor haz click aquí
Publicado: Puebla on Line, 30 de octubre de 2013

     El pasado día del médico, cuando nuestro presidente de la República, el Señor Enrique Peña Nieto, una vez más dio muestras de su bajo nivel cultural al no poder decir correctamente y de una sola vez la palabra "epidemiólogo", se hizo evidente que tenemos un serio problema en nuestro sistema educativo, pues este ejemplo es solo una muestra del nivel cultural de la generalidad de la gente en nuestro país.
     Lamentablemente, más allá de la reforma educativa y sus leyes complementarias, del movimiento magisterial, de las pruebas estandarizadas y sus resultados; no podemos dejar de reconocer que tenemos una baja calidad educativa, no solo en las instituciones de educación públicas, sino también en muchas privadas que ven a la educación como un mero negocio. Nuestros niños y adolescentes, en su mayoría, presentan un bajo desarrollo en su razonamiento lingüístico y matemático que se muestra en los resultados de las pruebas ENLACE y PISA, además de que no les da para avanzar en su formación y por eso abandonan la escuela cuando se encuentran en la secundaria o en el bachillerato.
     Los profesores por su parte no están mejor preparados. Muchos de ellos tienen serias dificultades para escribir, ya no digamos un texto similar a este que lleve una coherencia e hilvane una serie de ideas que justifiquen una postura. Eso es demasiado pedir, me refiero solamente a que escriba de manera correcta en su ortografía. Ya Gilberto Guevara Niebla nos dejaba ver desde hace ya varios años en el texto que compiló; "La catástrofe silenciosa", que esto sucedería. Este es un texto escrito en 1988 en colaboración con investigadores educativos de alto nivel como Pablo Latapí y Carlos Muñoz Izquierdo, así como otros intelectuales como Héctor Aguilar Camín, Rolando Cordera, Roberto Arizmendi, Alejandro Romo, Arturo Cantú, Isaías Álvarez García, René González Cantú y Roberto Villaseñor, que en ese momento analizaban nuestro sistema educativo que ya deba terribles muestras de estar mal. Y no debe sorprendernos que este texto se hizo a petición expresa del expresidente Carlos Salinas de Gortari.
     Entre las cosas que se señalaron en este texto hace 25 años, están que México era ya un país de reprobados, que no había una congruencia y una continuidad entre los planes de estudio de los diferentes niveles, que los contenidos educativos eran poco relevantes, que los sistemas de evaluación eran poco efectivos y que prácticamente no daban evidencia de los aprendizajes alcanzados por los estudiantes, que no existía una relación entre la oferta y la demanda de los maestros, que había un deficiente gasto público y que había una débil normativa y legislación en materia educativa. 
     En este texto se deja claro que no hubo una real reforma educativa desde 1950 y hasta el año es que se publica el libro que permitiera que mejorara la educación en nuestro país, afectando a todos los niveles educativos incluyendo a la normal que como sabemos se encarga de la formación inicial de los docentes. Qué hizo el señor Salinas de Gortari con toda esta información, pues nada, era claro que había una centralización de la educación y se buscaba descentralizar para mejor los procesos de gestión que permitieran mejorar la calidad de la educación, pero eso significaba quitarle poder al SNTE, cuyo líder era el señor Carlos Jonguitud Barrios, entonces una de las primeras decisiones que tomó el expresidente fue quitar de en medio al señor Jonguitud para restarle poder al sindicato y que se pudieran llevar a cabo las anheladas reformas. 
     Pero puso en su lugar a la señora Elba Esther Gordillo, que dicho sea de paso, es importante aclarar que esta mujer traicionó a su líder (de quien era su brazo derecho) para quedar en su lugar y quién sabe qué contubernios habrán hecho entre ambos sobre la educación en México. Lo que sí sabemos es que con este movimiento se llevó a cabo la "Modernización Educativa" que buscaba cambiar y renovar la educación en México y también sabemos que lo único que se logró fue consolidar a la señora Gordillo en el poder. 
     Para terminar con el "reinado" de Barrios, hubo una serie de movimientos de las secciones del SNTE más numerosas y aguerridas en el D.F., se hicieron paros y los profesores iban con todo para quitar a Jonguitud, se dice que los profesores estaban cansados de un sindicato tan poco democrático y de los salarios de miseria. Pero también se dice que quien encabezó todo el movimiento fue la señora Gordillo respaldada por el señor Salinas de Gortari.
     Todos los acontecimientos que se han dado en los últimos meses me han llevado a pensar que estamos viviendo más de lo mismo y que solo veremos cómo otro personaje indeseable se consolida en el poder y que todo lo que se escribió hace ya 25 años, nos muestra que hemos tenido una educación cada vez más decadente y un sindicato que no favorece en nada su mejora. Sinceramente me pregunto que qué podemos hacer para que sin afectar las condiciones laborales de los docentes, podamos tener una mejora real de nuestro sistema educativo.
La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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martes, febrero 19, 2013

Retos a los cristianos en el siglo XXI


Autor: José Rafael de Regil Vélez,datos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Tlaxcala, 14 de febrero de 2013

     El lunes 11 de febrero de 2013 muchas personas en el mundo quedaron cuando menos sorprendidas: Joseph Ratzinger, obispo de Roma y papa bajo el nombre de Gregorio XVI, anunció su renuncia al ministerio pastoral y gobierno de la Iglesia Católica Apostólica Romana.
     En el consistorio –reunión que tiene el papa con cardenales- el prelado señaló que tras considerarlo detenidamente y fiel a su conciencia tomaba la decisión porque los asuntos que debe tratar la cabeza de la Iglesia requieren fuerza física y mental, misma que en él ha ido en merma, en especial en los últimos tiempos.
     Hay personas para quienes el problema estriba en quién ocupará la sede vacante. El sucesor de san Pedro debe conducir el destino religioso de millones de personas y todos los deben seguir. Pero en realidad no es eso lo que debe mover a la reflexión sino lo que el mismo Benedicto XVI señaló: la forma en la que en el mundo actual deben conducirse la Iglesia y los cristianos para sumarse a la construcción de un mundo más como Dios quiere.
      La coyuntura de la renuncia y elección del máximo dirigente católico es una buena ocasión para detenerse a reflexionar sobre los desafíos que presenta el mundo actual a los seguidores de Jesús de Nazareth y los valores del Reino de Dios que predicó y que tienen que ver con la justicia, la verdad, el amor, la compasión, la misericordia, la solidaridad.
     Por una parte hay que afrontar el desafío de que ese mensaje no llega a muchas personas por los escándalos que ha habido como la pederastia, el manejo del dinero. Pero más en el fondo porque las palabras y los ritos con los que se evangeliza son rancios, excesivamente eurocentristas, medievales. La reforma litúrgica que pidió el Concilio Vaticano II sigue siendo un tema realmente pendiente.
     Durante los pontificados de Juan Pablo II y el propio Benedicto XVI la teología, como reflexión seria sobre los problemas de las mujeres y los hombres y la forma en la que pueden ser vistos desde la fe y argumentados con seriedad, sufrió gran pérdida de libertad por un excesivo control centralista de parte de la burocracia vaticana. Hay muchos tópicos en los cuales hay que expander la reflexión teológica para que haya verdadero diálogo y no solo anatematización: eutanasia, aborto, matrimonio homosexual, contracepción, profilaxis reproductiva, diálogo interreligioso, bioética, comunicación social. Urgen palabras serias en lenguajes comprensibles a los contemporáneos que incorporen los avances de la ciencia y la filosofía de tal forma que sean verdaderamente luz para quienes quieran andar la vida al estilo del Evangelio.
     Hay, por otra parte, que repensar la formación de los ministros y sacerdotes, la necesidad real actual del celibato, el papel que puede y debe jugar la mujer al interior de las estructuras eclesiales, la fidelidad a los millones de empobrecidos a quienes hay que sumar el banquete de la vida del cual los excluye un sistema económico de mercado y la complicidad entre eclesiásiticos y los poderes económicos y políticos que se ha dado y que puede seguirse dando en muchos lugares del mundo.
     Urge, sí, que el papa que entre pueda conducir la estructura religiosa que le será encomendada de manera dialogante con las necesidades reales del mundo actual; pero apremia igual o más que quienes se consideran cristianos entiendan que la responsabilidad día a día de transmitir los valores de Jesús que dicen que orientan su vida es de cada uno de ellos y esta responsabilidad no la pueden transferir a ningún jerarca.