sábado, febrero 20, 2016

Hablemos del amor... sin tanta melcocha

Autor: José Rafael de Regil Vélez
Publicado en Síntesis, Tlaxcala, el 16 de febrero de 2016 en la columna Palabras que humanizan

He hecho la prueba muchas veces con grupos de jóvenes y adultos. Todos hablamos del amor, pero cuando hago la ineludible pregunta sobre qué es eso de lo que decimos, prácticamente nadie atina a señalar mayor cosa: impera la ambigüedad. Con razón la palabra amor está llena de melcocha y malentendidos: nos referimos a él sentimentalmente, llenos de romanticismo, como si protagonizáramos una película y fuéramos princesas de Disney… Bueno, realmente no pensamos mucho… hablamos de lo amoroso diciendo todo y posiblemente nada. Intentaré clarificar un poco:
Una mirada a lo que hacemos los humanos nos permite decir que somos capaces de relacionarnos con los demás, comprometiéndonos en su crecimiento como seres humanos.
La madre puede empeñarse en sacar adelante a sus hijos: con el que le cuesta la disciplina, intentando que la obtenga; con el que sufre con las rupturas en las relaciones que establece, animando para gane fortaleza; con el que tiene menor salud, bregando para que la obtenga.
El amigo es capaz de obligarse a caminar con el amigo cuando la situación económica atraviesa por un bache o el fracaso y la frustración parecieran abatirlo o la enfermedad lo agobia.
Un profesor puede buscar de una y otra forma que un estudiante se relacione con las cantidades hasta que logre hacer matemática; trabajar para que el introvertido logre abrirse al mundo exterior; intentar que el egoísta ensanche su horizonte personal abriéndose a los demás y recibiendo de ellos riquezas para ser una persona más cabal.
La lista de ejemplos puede crecer y en todos ellos será posible encontrar un común denominador: hay en los amorosos un querer profundo de que el otro crezca; un intento comprometido en promover al otro para que sea el mejor ser humano que pueda ser; lo que los latinos llamaban benevolencia, es decir: el querer el bien del otro (bene / volere). Desde esta constatación podemos afirmar que quien habla del amor indica la voluntad incondicionalmente fiel de la promoción del otro para que sea más otro en la situación en la que se encuentre.
En esta línea -para seguir profundizando- amar y enamorarse no son lo mismo… Desde mi perspectiva son palabras mal emparentadas… En el primero hay que dar el paso, moverse, ser activo. En el segundo las personas no son agentes, pues el enamoramiento es algo que acontece, ante lo cual se reacciona. Aquel tendería a la mayor permanencia posible, este -tarde o temprano- va a desaparecer. Amar es volitivo, enamorarse es mucho más bioquímico.
El amor tampoco es mero sentimiento, aunque acoja en su experiencia una pléyade de sentires. El sentimiento sirve para advertirnos de la realidad, nos conecta con lo que deseamos, con lo que necesitamos y nos dice cuando hay algo que nos amenaza, nos recompensa, nos rompe el balance. En cuanto pasa aquello que nos mueve dejamos de sentir lo que sentíamos para enfocarnos en otra cosa. No se espera de una madre amante o amorosa el que ame solo mientras le dura la alegría o la tristeza o el miedo o la sensación de confort, sino de una manera que vaya trascendiendo momentos, lugares y circunstancias: que ame al niño, al joven o al adulto que ha ido siendo su hijo o su hija.
En muchas, muchas, muchas ocasiones el amor tiene que pasar por el crisol del disgusto, del dolor, de la incomodidad. No es  para nada agradable ni en sí mismo reconfortante estar toda la noche al lado de la cama de un niño a quien no baja la temperatura o consume la leucemia, como tampoco lo es lidiar con el necio que niega la realidad, víctima de su incapacidad mental o de los bloqueos que suceden cuando se viven las cosas que tocan las fibras más sensibles de la persona. Mucho menos es placentero tener que soportar las rarezas que de una forma u otra todos tenemos y a las que quien nos ama no está acostumbrado o no le parecen agradables, por más que haya pasado el tiempo y nos conozca. Es muy difícil seguir comprometidos cuando las fuerzas disminuyen, cuando ha pasado la emoción del primer contacto y el otro se nos ha vuelto un viejo conocido.
Más allá del sentir el amor es compromiso con, por y para el otro.

Vistas de este modo las cosas el amor es posible para con la pareja, los hijos, los padres, los pacientes del personal de la salud, los discípulos de los profesores, los amigos: en todas estas formas de relación (y las que el lector quisiera añadir) es factible ir más allá de la melcocha, la parafernalia de las princesas Disney que sobre simplifican las explicaciones sobre la vida humana. Se puede llegar al compromiso de hacer cuanto de nosotros dependa para ser más con, por y para los demás. De eso hablamos cuando de amor hablamos.

La economía del amor

Autora: Ma. Teresa Abicharred Fernández


14 de febrero, domingo y un día antes de la quincena. ¿Qué vas a hacer este fin de semana?, me preguntó un compañero de trabajo, haciendo alusión a que el pago llegaba hasta el lunes 15. ¿Cómo celebrar el amor sin dinero?
Si somos como el 80% de las personas en este país que pretende festejar en esta fecha, estaremos pensando en dar un regalo o realizar alguna actividad especial con la pareja, los amigos o la familia.
La Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope) en Puebla publicó algunas cifras con respecto al gasto de los poblanos en este día: rosas, chocolates y peluches, además de una  comida o cena  representan un gasto promedio de  seiscientos pesos, y en algunos casos hasta dos mil; mientras que los más aventurados pueden aprovechar para comprometerse y gastar hasta diez mil pesos en un anillo de compromiso.
¿Dónde quedó la idea de regalar afecto porque lo importante es convivir?  Regala afecto, no lo compres fue una campaña del  Instituto Nacional del Consumidor (hoy Profeco) que en el año de 1982 abogaba por el consumo responsable. Con la frase, “el dinero no vuelve si lo dejas ir” invitaba a reflexionar sobre las compras impulsivas, de último momento, como comprar flores en la calle o decidir entrar al cine o una cita romántica para poner broche de oro al día más romántico del año.
Y aunque a algunos les parece cursi o producto de la mercadotecnia, lo cierto es que es una fecha que incita a realizar acciones extraordinarias para demostrar amor. ¿Cómo no hacer compras impulsivas si no hay nada que aleje más a la razón que la emoción? Y es la emoción la que se busca provocar en cada uno de los anuncios, aparadores y lugares de entretenimiento en los que se respira el amor y con ello los regalos.
Sin embargo, a favor de esta fecha, se puede decir que tiene un efecto económico importante, ya que ayuda a reactivar  la economía local, generando flujos importantes de efectivo en los negocios asociados a la efeméride comercial, incrementándose hasta en un 30% los ingresos en restaurantes, cines y algunos otros lugares que registraron lleno total.


Formación moral, asunto ético que compete a todos

 Autor: José Guadalupe Sánchez Aviña
Publicado en Lado B, el 18 de febrero de 2016.

En medio de un mundo basado en la exigencia de lo fácil, lo inmediato y lo útil, acecha siempre la tentación de perder de vista esos esenciales que hacen de la cotidiana una existencia realmente humana. Entre estos se encuentran los procesos educativos; se refiere a una educación capaz de provocar que el hombre desde su condición de ser natural desarrolle toda su potencialidad y se constituya a sí mismo, con los demás, en Ser humano.  La educación entendida entonces como proceso civilizatorio que humaniza, que implica un acto permanente de valoración y en sí mismo de la educación como algo valioso, como algo por lo cual esforzarse por decisión propia.
Al hablar de educación se hace referencia a aquella que hoy se le puede asociar con el concepto de calidad, entendida como la utópica aspiración formativa de dimensión humana que se orienta fundacionalmente al logro del bien de individuos y comunidades. Partiendo de esta consideración se deja en claro lo inadecuado de separar la educación valoral de la calidad educativa. Como dos condiciones centrales que exige esta calidad, se reconocen:
1) Que debe ser política educativa, dado su interés público, el promover la autonomía interdependiente del estudiante, centrando la atención en la formación moral como natural del ámbito escolar; formación promotora del cumplimiento de obligaciones morales basado en un sistema ético personal, asumido como propio a partir de un proceso reflexivo; y,
2) La recuperación del docente como sujeto moral y factor estratégico del proceso; privilegiando su formación a través del ejercicio introspectivo que le posibilite apropiarse de su acción educativa; mientras el docente no sea explícitamente consciente de sus propios valores fundamentales y sea capaz de traducirlos en una pedagogía de los valores que posibilite el desarrollo moral de sus estudiantes, estaremos ante una práctica docente alejada de la esencia para la que es conminada: la educación.
Cierro esta intervención, acudiendo a palabras de Pablo Latapí cuando señala: “Humana y solo humana es la capacidad de concebir la existencia como destino, con principio y fin, con sentido de realización, en donde cabe –al lado de otras fuerzas determinantes e incontrolables– el libre albedrío para elegir entre el bien y el mal. Por esto, humano es el orden moral que compromete nuestra conciencia hasta en sus actos más secretos” (2009: 51) Y a propósito de Latapí, no hay que confundir ni reducir la formación moral a lo que se llama formación religiosa.


Dejemos que nuestro témpano docente se derrita

Autor: Carlos Augusto Audirac Camarena
Publicado en E-Consulta, el 18 de febrero de 2016.

Esta entrega tiene el propósito de compartir con el lector mi estrategia para desarrollar la asignatura desarrollo organizacional, en el marco del plan de estudios de la licenciatura en Dirección de Recursos Humanos de la Universidad Iberoamericana Puebla. Primordialmente deseo motivar a la reflexión en relación a las prácticas docentes que los profesores aplicamos en cada uno de los cursos a los que somos invitados a participar.
En el campo de la dirección empresarial y en particular en el manejo del cambio organizacional, en los años recientes se ha ido generalizando el uso de cuentos e historias especialmente escritos para abordar temas relativos a los procesos de negocio tales como la mercadotecnia, las operaciones, las finanzas y la dirección de personal, como un recurso para la formación de los integrantes de los cuadros directivos, para generalizar aprendizajes desarrollados en los empleados o como recurso didáctico para la docencia en las escuelas de negocios de las universidades.
Este período escolar realicé un cambio en mi didáctica permutando el libro que tradicionalmente había estado usando como referencia para estudiar los diversos temas relativos a la asignatura Desarrollo organizacional, con uno escrito en forma de cuento por los profesores de la Universidad de Harvard John Kotter y Holger Rathgeber: Nuestro témpano se derrite (Editorial Norma); el título complementario es sugerente: Cómo cambiar y tener éxito en condiciones adversas. Ahora el texto guía es el cuento y el libro "académico" es el que va acompañando al estudiante en la comprensión de los contenidos del primero. El texto de Kotter y Rathgeber aborda el tema del cambio organizacional contando la historia de una comunidad de pingüinos que deben enfrentarse al inminente colapso de su hábitat y a la decisión de emigrar a otro témpano que asegure su supervivencia como grupo. La obra es una analogía respecto del manejo de los procesos de cambio organizacional.
Ahora como profesor, en lugar de explicar teorías y contribuciones de autores del desarrollo organizacional, estrategias de cambio, modelos de intervención y demás asuntos de la materia, he iniciado la lectura del cuento en conjunto con los estudiantes, explorando en cada párrafo de cada una de las escenas de la historia qué concepto organizacional está "encriptado" en el mismo, procediendo entonces a buscar en el texto "académico" y en otros recursos tales como artículos o en contenidos de otras asignaturas por las que han pasado los estudiantes, el respaldo conceptual que explique las diversas situaciones a las que se enfrentan los personajes de la comunidad imaginaria de pingüinos y con ello generar los aprendizajes que se pretenden en los objetivos de la asignatura.
Lo anterior me demanda como profesor una lectura completa del cuento de referencia para identificar los contenidos de la asignatura en los diversos párrafos de la historia e ir hilvanando con los estudiantes las definiciones, teorías, modelos, herramientas, estrategias, autores y ejemplos del desarrollo organizacional a medida que van necesitándose para explicar y dar sentido a lo que Kotter y Rathgeber tratan de ilustrar como la secuencia del cambio organizacional, las repercusiones institucionales al emprender el mismo y las dificultades a las que se enfrenta el promotor de mejoras en su rol de consultor interno. Para que esta estrategia funcione es preciso planear todas y cada una de las sesiones que integran el período escolar (definir el syllabus), de tal manera que se sincronice el avance de la historia con los contenidos meta planeados.
Esta estrategia docente pretende permitir que el témpano de la práctica recurrente aplicada para el aprendizaje de la asignatura se derrita y dé paso a una nueva conformación de recursos que posibilite experimentar mejores y más efectivas formas de aprendizaje en las cuales se mantenga la participación activa del estudiante desde la primera y hasta la última sesión del curso.
Como profesor este cambio se convierte en un riesgo de no alcanzar los objetivos de aprendizaje acordados con el coordinador académico de la licenciatura, que debe ser afrontado con el propósito de explorar alternativas que permitan incorporar recursos didácticos diferentes en función de las necesidades y expectativas de los estudiantes.
Al momento de escribir este documento ha avanzado apenas un mes de estudio del período académico y por las primeras evidencias que he podido identificar ha resultado una dinámica que está generando una actitud diferente para mis estudiantes por la razón que deben leer "un cuento" y a partir de ahí buscar ahora, contenidos que les permitan identificar el mayor número de temas de la asignatura relacionados con las escenas de la historia.

También el témpano de los estudiantes empieza a descongelarse y a adoptar formas diferentes dependiendo de sus propios perfiles personales. Mi reto como profesor al final del semestre será documentar una historia paralela a la de Kotter y Rathgeber, en la que los personajes somos los estudiantes y el profesor tratando de salvarnos del colapso de un témpano educativo que debe derretirse para dar paso a un nuevo escenario.

sábado, febrero 13, 2016

¿Qué hacer después del Guadalupe-Reyes?

Autora: Claudia Rodríguez Hernández
Publicado en Síntesis, Puebla, el 28 de enero de 2016

Desde hace semanas se acabó oficialmente el maratón Guadalupe - Reyes, la principal consecuencia que dicho maratón provoca en un buen porcentaje (arriba del 50%) de los adultos mexicanos, es el aumento de entre 1.5 y 3 Kg de peso - en el mejor de los casos-.
Pues bien, es momento de hacer una reflexión y analizar si verdaderamente ha terminado este periodo, ¿ya dejamos de comer alimentos en una cantidad excesiva?, ¿ya no tenemos reuniones o festejos familiares o de trabajo?
La realidad de nuestro país es que aunque terminen las fiestas decembrinas, las celebraciones continúan prácticamente todo el año, lo que ocasiona que tengamos un consumo constante de alimentos con alta densidad energética; es decir, ricos en azúcares y grasas. 
Pues bien, enero representa la posibilidad de establecer nuevos retos y cumplirlos, sin duda uno de los más deseados por la mayoría de las personas es bajar de peso, y entonces la pregunta sería: ¿cómo podemos conseguirlo a pesar de las constantes fiestas?
La primera recomendación para lograrlo es olvidarse del peso; es decir, no fijar una meta en términos de kilogramos perdidos, si no establecerla en función de la adquisición de hábitos saludables. El peso se puede perder haciendo dietas restringidas o dejando de comer algunos o muchos alimentos, sin embargo, esa estrategia tendrá resultados únicamente a corto plazo, ya que pocas personas pueden mantenerse por mucho tiempo en un régimen así; además, no es saludable bajar de peso por dejar  de comer. 
Entonces, mi propuesta para lograr una reducción de peso es poner la mirada en la modificación de hábitos de alimentación y del estilo de vida; si logramos cambiar nuestras costumbres y mantenernos en las nuevas, conseguiremos resultados favorables en la composición corporal, sobre todo en la pérdida de grasa corporal, lo que tendrá un impacto positivo en el estado de salud a mediano y largo plazo.
Específicamente, recomiendo hacer una lista de hábitos sencillos de adoptar, como por ejemplo: reducir a la mitad su consumo de refresco, reducir una o dos tortillas a la hora de la comida y de la cena, eliminar el azúcar de las bebidas, tomar dos vasos más de agua natural al día, iniciar con una caminata de 15 minutos tres veces a la semana, etc. La idea es hacer una lista de máximo 12 estrategias, e ir integrando una a una hasta lograr la incorporación de todas a nuestro estilo de vida, de esta manera cada año puedo integrar nuevas estrategias que perduren incluso durante las épocas de más festejos.


El robo de las ideas en la escuela

Autora: Luz del Carmen Montes
Publicado en E-Consulta el 29 de enero de 2016

El robo de ideas es un plagio, que es la acción y efecto de plagiar, que a su vez significa copiar obras ajenas, adjudicándolas como propias (ambas definiciones de la RAE). Y las instituciones educativas son lugares en donde sabemos que se practica diariamente esta acción, sobre todo en las de los niveles medio superior y superior. Digo sabemos porque son lugares en donde “exigimos” que cuando se cita una idea de otro, se indique el autor o autores y los datos más importantes del texto.
Muchos profesores de esas instituciones “exigimos” que se cite debidamente (de acuerdo con un estilo definido), pero ¿nos aseguramos de que se haga? La vigilancia es un asunto menor si trabajamos la idea de que citar rigurosamente significa respeto a las ideas de otros, aunque es cierto también que ante la abundancia de prácticas deshonestas, no nos queda más remedio que cerciorarnos de ese respeto, porque en caso de no hacerlo, conformamos una cadena de deshonestidad.
¿Cuándo debe citarse? En el Manual de Publicaciones de la Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés) dice “Cite las obras de aquellos cuyas ideas, teorías o investigaciones han influido directamente en su trabajo. Esto puede proporcionar antecedentes fundamentales, sustentar o debatir su tesis u ofrecer documentación para todos los hechos y cifras que no son del conocimiento común”. En una institución educativa citar correctamente es obligado, desafortunadamente no muchas personas lo hacen.
Dos botones para muestra. En los últimos meses han acusado de plagio académico a dos altos funcionarios colombianos. A la magistrada de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, Teresa Ruiz Núñez, quien admitió que faltaron las comillas en algunos párrafos de su tesis de maestría; declaró además que fue sin intención, pues pidió a personas de su oficina que le ayudaran a acomodar el texto y se les pasaron las comillas al citar las ideas de otros autores. El segundo, el ex viceministro Guillermo Reyes quien copió textos académicos en su tesis de doctorado en la Universidad Complutense. Por cierto, ambos casos fueron expuestos por la unidad investigativa del tiempo.com.
Yo me pregunto antes esos casos, y otros más, ¿qué hacían sus profesores? Al menos una vez en la revisión de los documentos ¿se ocuparon de verificar las fuentes? No es tan difícil sospechar el plagio académico cuando estamos familiarizados con la forma en que escriben nuestros estudiantes. Los párrafos con alta probabilidad de plagio son, por ejemplo, los bien escritos o muy bien escritos en donde no se citan los autores; párrafos largos, complicados, con muchos términos especializados; y un conjunto de párrafos o ideas con diferentes estilos de redacción. Aun cuando no contemos con el software que inmediatamente identifique el plagio, o como se anuncia uno de ellos que “detecte el límite entre inspiración y plagio”, hay ya buscadores potentes que identifican una o diversas fuentes en donde se ha publicado esa idea.
Cuando un profesor trabaja el valor de las ideas y se cerciora de que sus estudiantes respetan las de otros autores -porque ellos son autores de su propio texto- invierte más tiempo en la revisión, requiere más concentración y más cuidado; y muchas veces esos “más” no son debidamente remunerados; pero poco se compara con la satisfacción de una tarea cumplida, cuando se sabe que al hacerlo no se vuelve uno cómplice de prácticas deshonestas.
Las instituciones educativas también son escenarios en donde se previene y se evita el plagio académico, y son espacios en los que por excelencia se promueve y se cultiva el desarrollo de ideas propias. Yo me pregunto qué pasó en el proceso formativo de algunos personajes famosos, que recientemente han sido acusados de plagio (fuera del ámbito académico): el escritor Roberto Saviano, autor de “Gomorra” y “Cero, cero, cero”, el dibujante argentino Cristian Dzwonik, más conocido como Nik; Quentin Tarantino; y hasta el arzobispo Juan Luis Cipriani; entre muchos otros.
No bajemos la guardia, no cedamos porque nos pagan mal o porque no hay reconocimiento. No cedamos por cansancio ante las razones débiles y superficiales como: fue un descuido, no lo sabía, estoy parafraseando, no me lo enseñaron así. Cuidemos el estilo, el estilo importa, y no me refiero al estilo de citar, sino al estilo de profesores cuidadosos y comprometidos con la tarea de educar. Contribuyamos al cultivo de la ética académica, de la ética profesional y más aún, de la ética de vida.


Lunch saludable: no solo es para los niños

Autora: Daniela Ramos Jiménez
Publicado en Lado B, el 28 de enero de 2016

Con todos los problemas de nutrición que tiene la población mexicana, principalmente sobrepeso y obesidad, hoy la población comienza a fijarse más en lo que come o lo que se les brindan a los niños mediante el lunch o lo que venden en las escuelas.
Con respecto en este punto en 2011 se comenzó el Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria, en el cual a través de la Secretaría de Educación Pública y la Secretaría de Salud, se buscaba reducir en las escuelas el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, azúcares refinados y sodio, por lo que en algunas instituciones prohibieron la venta de alimentos con estas características y las empresas de alimentos optaron por empacar sus productos en contenedores más pequeños para reducir las porciones y por lo tanto cumplir con la nueva normatividad, sin embargo esta no es la solución.
La iniciativa se basó en una encuesta que realizó PROFECO en 2009 sobre el consumo de alimentos en las escuelas y encontraron que el 74% de los padres de familia les daban dinero a sus hijos y no les enviaban un lunch desde casa. Por lo que si nos seguimos basando en esta problemática entonces si anteriormente un niño compraba un jugo embotellado de 330 ml ahora comprará de dos a tres jugos de 180 ml cada uno (la porción adaptada para su venta) por lo que el pequeño estará recibiendo las mismas o más kilocalorías que si solo se tomara un solo jugo de tamaño regular. Entonces el problema no son los productos el problema es la educación en cuanto a nutrición y alimentación que tienen los padres.
Con los estilos de vida que tenemos en la actualidad cada vez es menos frecuente que los padres elaboren un lunch adecuado. Sin embargo, los niños aprenden de los padres, por lo que si un menor observa que el papá se lleva un lunch práctico y adecuado al trabajo el niño por sí solo pedirá un lunch similar para llevarse a la escuela, pero si observa una conducta donde los padres desayunan solo café o refresco y pan, el pequeño optará por adquirir el mismo hábito y entonces que no nos sorprenda observarlos con sus vasos entrenadores con café, refrescos o jugos.
Por lo anterior es recomendable elaborar un lunch tanto para los niños como para los padres que contenga frutas y verduras, cereales integrales y alimentos con proteínas, sin olvidar los lácteos bajos en grasa y grasas vegetales saludables como el aguacate. De esta manera se va formando un hábito no solo momentáneo sino para toda la vida, evitando las enfermedades que hoy aquejan a la población mexicana.

La formación de investigadores educativos en México

 Autor: José Guadalupe Sánchez Aviña
Publicado en Lado B, el 21 de enero de 2016

Muchos años han pasado desde las reuniones de trabajo en Cuernavaca entre Pablo Latapí, Carlos Muñoz Izquierdo y Manuel Ulloa (Muñoz Izquierdo, Mayo 1994 en Gutiérrez Serrano 1998), ha pasado tiempo del inicio del Centro de Estudios Educativos (CEE) en 1962, de Comisión de Nuevos Métodos de Enseñanza (CNME) de la UNAM en 1969 y del arranque del Departamento de Investigaciones Educativas (DIE) del CINVESTAV en 1971. En un principio la actuación de los investigadores de la educación era “guiada” apenas por la intuición, combinando motivos racionales “orientados” por la sensación de que lo que se hacía era lo pretendido y con la consciencia de que lo que se hacía era lo que el país, y en especial su educación, requería.
En México, la investigación educativa, y la formación de investigadores con ella, se han ido construyendo con el tiempo. Varias han sido las personas que se han encargado de impulsarla y realizarla, así como diversas las formas de intentarlo y hacerlo; hay que reconocer que el trabajo realizado por todos ellos, con la finalidad de promoverla primero y consolidarla después, ha sido de gran valor y sus logros dan testimonio de ello, se puede reconocer una situación que hace pensar en un futuro promisorio, hoy se cuenta con:
a) Organismos sólidos como el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE), consolidados centros de investigación como el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) y el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV) entre otros..
b) Revistas especializadas como la Revista Mexicana de Investigación Educativa (RMIE), así como la Revista Electrónica de Investigación Educativa (REIE).
c) Participación de diversidad de importantes Universidades que cuentan con áreas específicamente destinadas a la investigación en educación y con programas de doctorado orientados a la formación de investigadores educativa.
Un aspecto a tomar dentro de los puntos de llegada es el considerar a la pedagogía como su espacio de génesis, por lo que bien en ese momento se podría haber llamado investigación de la educación y sobre todo porque en ese momento de emersión como campo específico se hace patente la relación estrecha y dialéctica entre hacer investigación educativa y el estar formado para ello; se hace evidente que son dos caminos que se entrecruzan permanentemente, afectándose el uno al otro, si se quiere comprender la formación de investigadores, resulta inadecuado separarla de lo que es la investigación sobre la investigación.
Por otra parte, la formación de investigadores ha sido vista desde dos ópticas, la fáctica y la formal, que posteriormente se convierten en una tercera que pretende la integración de ambas, esto último al parecer como consecuencia del paso del tiempo y de la consolidación de la investigación educativa que la ha llevado a un estado de institucionalización.

Un tercer elemento, consiste en que cuando se habla de formación de investigadores, se hace referencia básicamente a la dimensión externa del sujeto que conoce, centrando la atención a las condiciones y circunstancias experienciales en las que se forma. Aun cuando la relacionan con los procesos cognitivos o bien emocionales aterrizados en lo que podríamos llamar actitudes y percepciones que sobre sus experiencias tienen los sujetos en formación o bien reconstruyendo trayectorias personales, pareciera una oportunidad para incursionar en propuestas innovadoras que den continuidad a lo ya logrado, dirigiendo la atención a los procesos que tienen lugar en el sujeto en proceso de formación; con esto, se vislumbra una pregunta que ofrece posibilidades para construir un problema de investigación educativa: ¿Qué posibilidad existe para considerar la dimensión interna referida a las operaciones conscientes e intencionales que suceden en el sujeto que se forma, como objeto de estudio?

La Escuela al Centro: nuevo capítulo de la Reforma Educativa

Autor: José Guadalupe Sánchez Aviña
Publicado en E-Consulta el 3 de febrero de 2016

El pasado 15 de octubre de 2015, mediante un comunicado, el secretario Nuño Mayer dio a conocer los siete ejes temáticos para hacer posible la implementación de la reforma educativa promovida por el actual gobierno: 1.- Fortalecimiento de la escuela; 2.- Servicio Profesional Docente; 3.- Mejoramiento de infraestructura y equipamiento educativos; 4.- Revisión de planes y programas de estudio para un nuevo Modelo Educativo; 5.- Vinculación de la escuela con el sector productivo; 6.- Fortalecimiento de equidad e inclusión educativa; y, 6.- Reforma administrativa de la SEP.
Ahora, el 25 de enero 2016, anuncia la puesta en marcha la primera de estas siete prioridades: “La Escuela al Centro”, estimándola como una acción estratégica que haría posible la transformación del sistema educativo mexicano, a través de mejorar las estructuras organizativas de la escuela para llevar la reforma hasta el interior de las aulas.
La propuesta considera a la escuela como “…el corazón del sistema educativo” y pretende concentrar los esfuerzos en fortalecer la actuación de cada escuela a favor de la educación. Para lograr lo anterior, han definido seis líneas de acción:
1.    Una nueva organización en las escuelas para aligerar la carga burocrática de maestros y directores, de modo que se puedan concentrar en su tarea más importante: la educación.
2.    Más recursos directos a las escuelas para que puedan resolver sus problemas cotidianos sin depender de una larga cadena burocrática o tener que pedirle dinero a los padres de familia.
3.    Fortalecimiento de los Consejos Técnicos Escolares para que se consoliden como el principal órgano de decisión técnico pedagógico de cada escuela. Continuará habiendo seguimiento mensual a la ruta de mejora, pero ya no tendrán que sesionar el último viernes de cada mes.
4.    Participación social efectiva y responsable, para promover la transparencia y la rendición de cuentas en las escuelas.
5.    Mejorar el uso del tiempo en la jornada escolar, dando flexibilidad a cada escuela -dentro de ciertos parámetros- para seguir con un calendario de 200 días o cambiar a uno de 185 días con jornadas más largas.
6.    Un programa de escuelas de verano, en las que se ofrecerá a los alumnos de escuelas públicas actividades deportivas, culturales y de reforzamiento académico, cuando así lo deseen los padres de familia.
Ahora bien, en la actualidad se pueden identificar cuatro enfoques que orientan las políticas educativas existentes, asociadas todas al logro de la calidad educativa: 1.- Centrada en la Escuela; 2.- Implicación del maestro; 3.- Implicación de la comunidad; y 4.- Una considerada como Integradora. Al parecer la iniciativa a la que hacemos referencia corresponde al primer enfoque mencionado.
El enfoque Centrado en la escuela ha seguido dos tendencias, por un lado mayor autonomía de las escuelas, adelgazamiento de unidades centrales o una privatización de los servicios educativos, así como el hecho de que el sistema evalúa los resultados logrados de la escuela, pero la utilización de resultados de manera punitiva; y por otro, la descentralización con reorganización de los sistemas educativos.
Un nuevo capítulo en la Reforma Educativa empeñada en la modernización de nuestro sistema educativo mexicano; habrá que permanecer atentos a los verdaderos alcances posibles y sobre todo a las implicaciones “laterales” que implica una acción de esta naturaleza.
Seguiremos comentando al respecto pues hay mucho que decir aún.


Los ninis: una dolorosa realidad

Autora: Marisol Aguilar Mier
Publicado en Puebla on line, el 11 de febrero de 2016.

Recientemente un estudio del Banco Mundial publicó que al menos 20 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años en América Latina, ni estudian ni trabajan. El año pasado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalaba que en México se cuentan alrededor de 7 millones de ninis, es decir, lo que equivaldría a una tercera parte del total de jóvenes latinoamericanos.
Este dato nos confirma una dolorosa verdad: los jóvenes en nuestro país son un sector sumamente olvidado y desatendido por las políticas públicas, hecho por demás irónico si se considera que en México el promedio de edad actual no rebasa los 35 años. Por un lado, los estudios económicos señalan que nuestro país cuenta con un bono demográfico que se traduce en un aumento en el tamaño de la población en edad de trabajar, mismo que se estima seguirá creciendo en la próxima década. Por otra parte, se calcula que 10 millones de jóvenes están en edad de asistir al bachillerato o a la universidad y no lo hacen; 65 por ciento de los desempleados es joven; uno de cada tres vive en situación de pobreza; más de seis millones participan en el narcotráfico; 60 por ciento de las personas encarceladas es menor de 30 años, 220 mil jóvenes emigra cada año y uno de cada cuatro jóvenes es víctima de violencia.
La conclusión ante estas cifras es contundente: los jóvenes en nuestro país sufren de exclusión, marginación, violencia y desventaja en todos los ámbitos. Y estas condiciones desfavorables se ven acrecentadas por la pobreza, la desigualdad y la discriminación.
La ironía justo radica en que nuestro país cuenta con una fuerza de trabajo joven y numerosa, pero su enorme potencial se está desperdiciando porque el Estado ha fracasado en su deber de garantizar y concretar el derecho a la educación puesto que la deserción educativa de miles de jóvenes y adultos se da como consecuencia de las condiciones de exclusión económica, social y cultural a la que este sector se ve sujeto. Ello genera un círculo vicioso difícil de romper pues los jóvenes abandonan sus estudios sin haber adquirido las competencias básicas para afrontar los retos del mundo en el que hoy vivimos, limitando así sus posibilidades laborales y el acceso a una vida digna.
Así pues, ¿cuáles son las salidas para estos 7 millones de jóvenes a quienes sistemáticamente se les cierran todas las puertas que abren posibilidades de esperanza y calidad de vida?
Desgraciadamente cuando se pierde el acceso a las oportunidades educativas y laborales la puerta falsa es la ilegalidad vinculada a una serie de factores de riesgo sumamente graves que incluyen la delincuencia, el alcohol y las drogas, pero más alarmante aún, el sumarse a las filas del narcotráfico, que para muchos de estos jóvenes representa una solución concreta para obtener ingresos económicos de manera instantánea.
Ante este desalentador horizonte, ¿qué nos queda por hacer? La solución del problema sin duda es sumamente compleja, pero una de las llaves para abrir la puerta al cambio es la educación. Solo mediante ella podremos revertir este círculo vicioso y evitar la condena de toda una generación sumida en la ignorancia, la pobreza y la falta de posibilidades de desarrollo y crecimiento personal y laboral. Pero desde luego no se trata exclusivamente de la educación tradicional que se ofrece en las aulas. Esta ha demostrado ya su fracaso al no lograr la permanencia de los jóvenes y la culminación exitosa de sus estudios básicos. Se necesita una educación pertinente: el Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) ha señalado la importancia de una oferta flexible y diversificada en los procesos y modalidades educativas, que no solo abarque las cuestiones operativas, sino también los contenidos y la manera de impartirlos. En este marco la asignación de presupuesto constituye un factor clave en la concreción del derecho a la educación, así como la formación de maestros especializados en el trabajo con los jóvenes y sus necesidades específicas.
Sin embargo, esto no es suficiente. Se requieren también políticas públicas que atiendan de manera integral la problemática de la juventud y que proporcionen además, espacios para recuperar el tejido social con programas culturales, deportivos, recreativos y sociales a la par de programas preventivos así como campañas para evitar la estigmatización y criminalización hacia los jóvenes por su forma de vestir, su cultura o su aspecto. Ellos necesitan sentir que su país no los rechaza o desecha como material dañado o de segunda, sino que son su tesoro más grande, su capital más valioso y su esperanza para los años venideros.
Este panorama general nos deja ver algunas de las cuestiones que hay que atender con urgencia. El esfuerzo sostenido de todos los actores y la vinculación entre las diversas instancias será, sin duda, un elemento clave, si consideramos que las acciones de hoy serán determinantes para el futuro.


Elegir, una ventaja evolutiva

Autora: Rocío Barragán de la Parra
Publicado en Síntesis, Puebla, el 11 de febrero de 2016

 “Durante gran parte del día vivimos como si nos hubieran dado cuerda: nos levantamos, hacemos cosas porque se las hemos visto hacer a los demás, porque nos lo enseñaron así, porque eso es lo que se espera de nosotros... pero de vez en cuando algo interrumpe nuestra somnolencia y nos obliga a pensar ¡qué hago?, ¿qué digo?” Así describe Fernando Savater en su libro Ética de urgencia, la dificultad de experimentar, de manera consciente el compromiso de ser uno mismo.
El término ética se desdibuja en este proceso cuando solo la entendemos como una disciplina que estudia el bien, el mal, la moral o el comportamiento humano; lo que sostiene Savater es que la ética tiene un papel más crucial en el desarrollo humano: ayudarnos a ser, comprometidamente, protagonistas de nuestra vida.
Día a día tomamos decisiones relacionadas con lo que queremos ser o hacer, lo que implica examinar los motivos por los que actuamos, cuáles son nuestros objetivos, si lo que estamos haciendo pinta bien o si debemos ajustar alguna actitud, comportamiento o hábito; en ese ejercicio estamos tomando decisiones vinculadas con el bien ser y actuar, de este modo podemos visualizar la ética como un ejercicio continuo de reflexión sobre nuestro ser y hacer.
Si queremos ser responsables de lo que somos estamos condenados a pensar y a darnos cuenta; esa es la finísima línea que separa la naturaleza humana del resto de los seres vivos. Los animales, por ejemplo, nacen haciendo solo una cosa: el pez nada, el ave vuela, el gusano se arrastra; por eso, cuando el ecosistema cambia, mueren y desaparecen aquellas especies que no pudieron adaptarse al nuevo ambiente.
Cuando somos conscientes de lo que somos/hacemos, cómo somos/hacemos y el impacto que tiene lo que somos/hacemos entonces nos habilitamos para orientar nuestras acciones personales, intelectuales y sociales; reconocemos con mayor facilidad los tropiezos, errores u omisiones y desarrollamos la capacidad para mejorar. Los seres humanos no nacemos especializados y esa es, como le llama Savater, una “ventaja evolutiva” que nos permite elegir lo que queremos ser/hacer y en ese libre albedrío se anida el compromiso más íntimo: hacerse responsable de lo que se decide.
La libertad es un derecho por ello paradójicamente soy libre pero no puedo renunciar a serlo; es entonces que la ética funciona como brújula de nuestro comportamiento; cada uno tiene la capacidad de inventar su propio destino y realidad, hacer y decidir aquello que le signifique mayor plenitud y felicidad; siempre y cuando a través de estas decisiones privilegiemos el cuidado del otro que significa simultáneamente el cuidado de uno mismo.

Inmersos en la cotidianidad olvidamos la fragilidad de la vida y su condición de irrepetible; estar conscientes de dicha vulnerabilidad permite vivir comprometidamente con uno mismo y para los demás; estado que solo se alcanza si potenciamos la capacidad para pensar y decidir libremente, tarea que dura, mientras dura la existencia.

¿Quién mata a las mujeres?

Autora: Erika Cruz Torres
Publicado en Lado B, el 11 de febrero de 2016

Un acto violento pareciera ser siempre un fenómeno evidente y llamativo. Desafortunadamente no siempre es así; la violencia es un fenómeno sutil que se filtra en todos los aspectos de la vida, tan cotidiano que no siempre es visible.
La sutileza con la que se instaura el ser violento dentro de un hombre o una mujer es aterradora. Día a día convivimos en una sociedad violenta. Se vive violencia en la calle, en el autobús, en la escuela, en el trabajo, en la familia.
El acoso callejero es la forma de naturalizar la violencia en la cotidianidad de la vida. Si usted, lector, es del sexo masculino, seguramente calificará de exagerada mi percepción. Seguramente a usted no le han metido la mano debajo de su ropa sin su consentimiento, tal vez nunca le han susurrado al oído invadiendo su mínimo espacio vital con una grosería sexual; y muy probablemente nunca le han dicho que le lamerían sus genitales o enunciados peores.
El acoso callejero es resultado de una sociedad en la que se promueve un falso respeto y admiración por los atributos femeninos. El cuerpo de la mujer se ha usado para promocionar, vender o promover servicios, pero no para respetarlo por el hecho de ser humano.
Exhibir, tocar, rozar, apretar, golpear, tiene el mismo significado para un objeto que no se percibe como humano: el cuerpo de la mujer. Lo alarmante es que cuando se rapta, se tortura, se mutila… se exhibe como una consecuencia natural a una mala acción de la mujer.
Ejemplos de esto son, desafortunadamente, los crecientes casos de desaparición de niñas, como Karla, de 11 años, estudiante de primaria de San Pablo del Monte, quien salió un día a la escuela y nunca regresó. Los padres de familia al informar a las autoridades fueron cuestionados respecto a malas conductas de su hija, antes de ser atendidos activando la alerta Amber; la cual, dicho sea de paso se activó hasta 22 días después por presión de familiares y asesoría legal.
Los casos de Paulina, Melisa, Andrea, Xóchitl, Nancy, del 2015 son ejemplo del trato que se da cuando una familia denuncia la desaparición de sus hijas, madres, hermanas: ¿está segura que no se fue con el novio? ¿Discutieron? ¿Tenían problemas?
Lo cierto es que la estrategia que se ha seguido hasta ahora por parte de las autoridades no ha disminuido en lo más mínimo esta problemática. Ahora que se logró activar otra alerta de género en el país, será oportunidad para reflexionar si realmente se brinda seguridad a mujeres y niñas.
Esperemos que la reflexión no siga matando a nuestras mujeres.
Entonces ¿quién mata a nuestras mujeres?


viernes, febrero 12, 2016

La visita de Francisco… más allá del folklore

Autor: José Rafael de Regil Vélez
Publicado en Síntesis Tlaxcala, el 12 de febrero de 2016 en la columna Palabras que humanizan

El próximo viernes 12 de febrero llega Francisco, el Papa latinoamericano, a México para una visita pastoral en la que se encontrará con nuestros compatriotas en la Ciudad de México, el Estado de México, Michoacán, Chiapas y Chihuahua.
                Este acontecimiento -como en su momento las veces que vino Juan Pablo II a nuestro país- despierta todo tipo de reacciones. Miles y miles de fieles harán grandes esfuerzos para ver al sumo pontífice de la Iglesia Católica, viajarán, esperarán horas y gozarán el encuentro con su pastor.
                Todos sus movimientos serán cubiertos por una legión de periodistas de. Las notas de color inundarán los medios de comunicación. Viviremos cuatro días llenos de folklore y de los sentimientos que despierta el Papa, que se dijo llegado desde los confines del mundo y que en su sencillez y búsqueda de pobreza y cercanía a las personas comunes ha creado grandes lazos de simpatía.
                La llegada de Jorge Mario Bergoglio, jefe del Estado Vaticano y jerarca religioso, tendrá mucho que decir, más allá de la parafernalia de ocasión. Visitará lugares de marginación, violencia, discriminación. Se encontrará con autoridades, con jóvenes, indígenas y sus mensajes -seguramente- quedarán enmarcados en lo que él mismo definió como el viaje de un misionero de la misericordia y la paz, dos palabras que han estado presentes en las acciones y discursos de su pontificado.
                Seguramente llamará la atención de los políticos y de quienes detentan los diferentes poderes (sociales, económicos, políticos y religiosos) invitándolos a que vuelvan los ojos a quienes migran con vulnerabilidad, los derechos humanos. A que reflexionen sobre las responsabilidades que suponen las muertes fraticidas que han dejado los distintos tipos de violencia. Hablará del llamado que se tiene para sacar la cara por los sectores menos favorecidos, encarnados por los indígenas, los pobladores de las fronteras.
                Y en esa misma tónica convocará -como suelen decir en el lenguaje eclesial- a todas las personas de buena voluntad para que volteemos hacia la realidad de quienes sufren y lo hagamos con misericordia; esto es, con un corazón que hace suyas las penas y los sufrimientos propios y de los demás y desde allá con la mayor lucidez posible generemos estrategias fraternas, reales concretas para que este mundo sea más humano, fraterno, como Dios quiere.
                De alguna forma aparecerá como en la carta encíclica Laudato si el tema de la casa común que debemos respetar, buscando que el desarrollo económico, social y político se dé en un marco de sustentabilidad, de respeto integral al mundo, en el que haya condiciones para quienes menos tienen sin depredar los bienes de todos.
                Hace unos cuantos días Fernando Fernández Font, sj, rector de la Universidad Iberoamericana Puebla llamaba la atención de universitarios poblanos diciéndoles que no se ilusionaran en que la visita del vicario de Cristo por sí misma solucionaría nuestros problemas, pues esa es nuestra responsabilidad como pueblo, como ciudadanos.

                Me sumo a su llamado. Comulguemos con el ánimo que la presencia de alguien carismático provoca, escuchemos sus mensajes, miremos sus gestos y revisemos nuestro compromiso cotidiano con la solidaridad, la justicia, la veracidad, la posibilidad de recrear el mundo y hagamos lo que nos es posible, con el corazón y la mente. Más alla del folklore, quedará la invitación a no hacernos de lado en los temas que ocupan la agenda de nuestros días y nuestra tierra.

Para conocer hay que andar los caminos

Autora: Laura Angélica Bárcenas Pozos
Publicado en Lado B

a semana pasada el señor secretario de Educación Pública dio a conocer el plan “Escuela al Centro” que tiene como propósito resolver problemas específicos de las escuelas para elevar la calidad de la educación.
La primera medida de este plan es ajustar los calendarios escolares y que cada institución pueda determinar cuántos días de clase trabaja. Este número de días no puede ser menos de 185 días, ni más de 200. La argumentación es que en cada región se presentan situaciones diferentes y que cada escuela podrá dar sus argumentos de por qué quiere trabajar esa cantidad de días, aunque el número de horas totales se mantendrán, es decir, las instituciones que elijan menos días, tendrán que alargar sus jornadas de trabajo. Llama la atención que siendo esta una buena medida, se vuelva a meter en el control y en la estandarización. Si todos los alumnos tienen el mismo número de horas en la escuela, ¿tendrán la misma calidad educativa?, ¿no la calidad de la educación depende de otras cosas como lo que hacen los profesores y la infraestructura?
Hay regiones en que es necesario que los niños estén en la escuela porque padres y madres trabajan para alcanzar un nivel de vida decoroso y si los niños y jóvenes no están en la escuela, corren el riesgo de caer en malas manos. Pero hay otras donde los niños y jóvenes dejan de ir a la escuela porque son jornaleros y sus familias requieren de la mano de obra de los estudiantes para responder a la tarea del campo; sin embargo, 15 días no serán suficientes. Estaríamos hablando de tres semanas laborables, lo que no puede coincidir con el tiempo de siembra y cosecha. Tal vez otra cosa que tendría que modificarse son los tiempos de vacaciones y de eso se ha hablado mucho, pero no se ha resuelto nada. Por otro lado, el total de horas no garantiza necesariamente mantener la calidad de la educación y sí lo es la forma en que se aprovecha el tiempo escolar.
Otra disposición interesante sería revisar a fondo los planes de estudio que están copados de contenidos académicos. Estamos en la era de la información y se piensa que entre más contenidos tenga el plan de estudios será mejor para los estudiantes y para la calidad de la educación y no hay peor creencia que eso. Nuevamente nos remitimos a la forma en que se abordan esos contenidos y a lo que realmente les es útil aprender a nuestros estudiantes. Sin embargo, los planes de estudio cada vez crecen más y cada vez más los profesores son exigidos para cumplir con la totalidad de estos en el aula. Poco nos preguntamos sobre la utilidad de esos contenidos, y sobre todo, nos cuestionamos poco acerca del aprendizaje logrado de los mismos por nuestros alumnos.
Otro tema central de este plan es que habrá apoyos administrativos en las escuelas para que los profesores se dediquen más al trabajo académico. Diversos periódicos señalaron que varios profesores comisionados en el sindicato y que no han estado frente a grupo regresaría a las aulas, cosa que parecía alarmante, sin embargo al revisar las notas periodísticas era claro que estos profesores regresarán a las áreas administrativas para desquitar lo que ganan, dado que no tienen competencia pedagógica desarrollada y por tal motivo se dedicarán a realizar esas tareas que le quitan mucho tiempo a los profesores en la preparación de sus clases y en la evaluación de sus alumnos.
No sé si eso sea suficiente, porque una de las ventajas de que cada profesor se hiciera cargo de subir esta información a la plataforma de la SEP, es que en poco tiempo se contaba con toda la información, si ahora lo hará una persona por institución, a lo mejor la SEP tiene que flexibilizar los tiempos. Claro está, que si esta persona se dedica cuarenta horas a la semana a realizar estas tareas administrativas, tendrá suficiente tiempo para cumplir con ellas. Sin embargo, los resultados de la evaluación sólo se reportan en ciertos periodos. ¿Qué harán el resto del tiempo estos profesores? Tal vez también podrían dedicarse a gestionar los recursos que las escuelas necesitan para operar de buena manera. Seguramente, trabajo no le faltará a este nuevo actor educativo, pero es importante que pronto quede definido cuáles serán todas sus funciones.
Otra medida que puede ser muy acertada es la que se refiere a que cada escuela cuente con un monto para operaciones no planeadas, como pagar equipo de cómputo que fue robado, o que hay que reparar algunos baños o que se rompieron algunos vidrios con el paso de algún fenómeno meteorológico y que los directivos  no tengan que gestionar estos recursos y se puedan dar soluciones rápidas a estos contratiempos. Empero, no es claro cómo se operarán estos recursos, de quién dependerá, cómo se transparentará su uso, etcétera.
Aunque espero que en el transcurso de las siguientes semanas se vaya hablando de cómo este plan entrará en acción y dónde se podrán consultar sus vericuetos, sería conveniente que las autoridades educativas fueran pensando que requieren acercarse más a las escuelas, ver las necesidades de las instituciones, de los docentes, alumnos y hasta de los padres de familia, cosa que ya ha estado haciendo el secretario de Educación, pero ahora falta que se vaya a escuelas rurales e indígenas, que ande los caminos (pero todos) que andan los alumnos y profesores.


jueves, febrero 11, 2016

Profesores migrantes, alumnos nativos

Autora: Laura Angélica Bárcenas Pozos
Publicado en E-Consulta el 11 de febrero de 2016.

Hace un par de semanas el Coordinador de las Maestrías en Educación de la Ibero Puebla me invitó a presentar un libro que editan la Dra. Frida Díaz Barriga, el Dr. Antonio Rigo Lemini y el Dr. Gerardo Hernández Rojas que lleva por título Experiencias de aprendizaje. mediadas por las tecnologías digitales. Pautas para docentes y diseñadores educativos.
Al revisar el libro para la presentación me sentí sorprendida por el contenido "tecnopedagógico" que resalta capítulo tras capítulo, pues -además de un prólogo realizado por Enrique Ruiz Velasco hay una introducción escrita por la Dra. Díaz Barriga, en donde establece el contenido teórico del texto y en el que se resalta la definición del vocablo ya enunciado que se refiere al uso pedagógico y no solo utilitarista de las herramientas digitales para favorecer procesos de aprendizaje- menciona otros conceptos como el de "ecología del aprendizaje", que se refiere a las interconexiones que vamos haciendo los usuarios de la red para aprender y para generar nuestros ambientes personales de aprendizaje, que aunque así se llaman, no me parecen tan "personales", pues siempre los construimos a partir de los otros y con los otros usuarios de la red.
Otro aspecto que me sorprendió en este texto es la idea de que la escuela como la conocemos hoy ya debe cambiar. No podemos seguir presentando a los estudiantes del siglo XXI que, además son nativos digitales, una escuela que instruye y no una escuela que favorece la construcción de aprendizajes. Por supuesto que estamos en un proceso de transición que resulta un tanto complicado porque ahora los aprendices enseñan muchas cosas a sus profesores, que son migrantes digitales, sobre el uso de herramientas que los docentes pretenden utilizar pero que recientemente conocen, mientras que sus alumnos las conocen propiamente desde que nacieron. Esto representa una contrariedad para todo aquel profesor que nació para enseñar.
En estas circunstancias el docente se convierte en el aprendiz y el aprendiz en el docente. Magna contrariedad, aunque no es una contradicción, pues los principios del aprendizaje sociocultural señalan que aprendemos en sociedad y que todos aprendemos de todos.
Otro aspecto innovador en este libro es el de prótesis sensoriales y esto se refiere a que a través de diversos recursos abiertos de aprendizaje, los profesores pueden acercar a sus alumnos a procesos que antes de este desarrollo tecnológico eran impensables en el aula, por el costo que representan y por el peligro que significan. Hoy los alumnos pueden ver cómo se procesa trinitrotolueno, sin que este les explote en las manos, o tal vez puedan ver la toma de Celaya sin que pierdan un brazo.
Estos recursos abiertos de aprendizaje, además de acercar el aprendizaje más real y situado a nuestros estudiantes, permiten que otros sentidos se activen como canales de aprendizaje: la vista, el oído y el tacto entran en acción. También el gusto y el olfato se activan al ver cómo estas prótesis sensoriales funcionan. Para esto los profesores deben ser unos navegadores ávidos y curiosos para encontrar el material que requieren para sus clases. A propósito de esta última idea, los editores y autores de este libro insisten constantemente que el docente debe ser un actor "activo" que decide sobre las estrategias, las actividades y los materiales que han de utilizarse para generar aprendizajes en sus alumnos, sin perder de vista el currículum.
Además, el texto contiene nueve capítulos y en cada uno de ellos se presenta un recurso digital diferente con un apartado teórico sobre el fundamento pedagógico que sustenta la existencia de esa herramienta, se ofrecen tips para su uso tecnopedagógico y se muestran diversas ligas para ver el uso de cada herramienta y que los profesores puedan tener modelos de referencia.
En estos apartados se puede leer acerca de las Web Quest, los portafolios, los entornos personales de aprendizaje, los foros, los e-casos, los blogs, las simulaciones digitales y los entornos virtuales de aprendizaje. Hay un capítulo, el octavo, que habla acerca de cómo utilizar software como estrategias para formar en investigación a estudiantes de licenciatura, que cualquier docente que tenga a su cargo un curso de metodología de investigación agradecerá. Y aunque muchas de las estrategias ofrecidas están pensadas en alumnos universitarios, un hábil profesor puede adecuarlas a cualquier nivel educativo.

Finalmente y a modo de conclusión el libro presenta una serie de elementos que los profesores migrantes no se deben perder, dado que nacieron en un siglo en que la tecnología no había avanzado tanto y que ejercen su labor profesional en el siglo XXI, con la intención de favorecer una educación más cercana a las necesidades de sus alumnos nativos digitales, nacidos en un siglo donde la tecnología se mueve a una velocidad que impresiona.

miércoles, febrero 10, 2016

Diabetes, vacunas y otras cosas

Autora: Daniela Ramos Jiménez
Publicado en E-Consulta, el 2 de diciembre de 2015

La diabetes en nuestro país es una enfermedad que aqueja a la población de manera importante, según la Encuesta en Salud y Nutrición (ENSANUT) 2012 refiere que la prevalencia de diabetes que se diagnostica es del 59.6% mientras que para el 2006 era del 26.3% por lo que este aumento sustancial es un parámetro de alarma para tomar cartas en el asunto en el diagnóstico oportuno y los tratamientos efectivos, con respecto a este último, un punto muy importante que también menciona esta encuesta es que sólo el 5.3% de las personas que viven con diabetes se encuentran en un buen control, relacionado con un poco apego a las recomendaciones médicas y nutricias.
          Si bien es cierto que en el mundo se realizan diversas investigaciones para el diseño de nuevos productos, medicamentos o inclusive alimentos en la búsqueda de un tratamiento efectivo para el control de las enfermedades metabólicas, esto ha permitido desde el diseño y mejoramiento de tratamientos con insulina o medicamento oral. Sin embargo antes de su utilización se debe pasar por una serie de estudios clínicos, ensayos, autorizaciones y reglamentos para que se considere seguro y efectivo la utilización de cualquier elemento de reciente diseño, por ejemplo, la insulina fue descubierta desde 1921, hasta 1954 describieron sus características y estructura y hasta el año 1977 se pudo producir de manera experimental gracias a la ingeniería genética. A partir de entonces se han diseñado diversas investigaciones que contribuyan a mejorar la seguridad y efectividad de este medicamento y aun hoy en día se siguen mejorando.
             Como podemos observar, para que se puedan utilizar diversos medicamentos de nuevo diseño es importante llevar a cabo procesos que confirmen su efectividad y seguridad, con base en lo anterior, el pasado 25 de noviembre diversos medios informaron que se dio a conocer que ya se encuentra disponible una vacuna contra la diabetes que prometía ser una solución para el avance de la enfermedad e inclusive revertir los efectos de la misma, siendo efectivo para niños y adultos sin presentar efectos secundarios, así la presentaron la Fundación Vive tu Diabetes y la Asociación Mexicana para el Diagnóstico y Tratamiento de Enfermedades Autoinmunes (Excelsior, 2015) a partir de entonces se generaron una ola de declaraciones e investigaciones y para el 27 de Noviembre la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) informó que no ha autorizado ninguna vacuna contra la diabetes y que la presentada por las asociaciones es falsa, por lo que procederían legalmente pues no existe registro sanitario (Milenio, 2015); por otro lado la secretaría de salud advirtió que la fundación no ha presentado el protocolo clínico para evaluar la calidad y seguridad del producto denominado “Autohemoterapia”, ni cuenta con registro sanitario ni permiso de publicidad (Proceso, 2015). Finalmente, la COFEPRIS lanzó una alerta sobre el engaño a la población y a las autoridades sanitarias en las 32 entidades federativas y ha clausurado y decomisado productos que detecte en las asociaciones o puntos de venta de productos “milagro”.
             Independientemente de las cuestiones legales, un punto importante a valorar es que por desgracia hasta ahora no existe cura para la diabetes, y los tratamientos existentes siguen en constante actualización y evaluación de manera que se busque lo mejor para las personas que viven con diabetes, antes de utilizar cualquier elemento que nos vendan como la cura de todo es importante leer, mantenernos informados y si tenemos dudas acercarnos al profesional de la salud avalado, desde un médico especialista (endocrinólogo o internista) o nutriólogos educadores en diabetes certificados, y no pongamos en riesgo nuestras vidas creyendo todo lo que nos pueden ofrecer y que se consideran productos milagro.
               La diabetes no se cura pero afortunadamente tenemos métodos para poder controlarla que se basan en tres ejes, los medicamentos, el ejercicio y la alimentación, uno no es más importante que el otro, los tres son de suma importancia ya que uno sin el otro no funcionan de la mejor manera. La verdadera forma en la que podemos contribuir a mejorar los síntomas y disminuir las complicaciones que implica un descontrol de la diabetes es el llevar a cabo un buen tratamiento pero sobre todo la educación en todos los cuidados que debe de llevar a cabo una persona que vive con diabetes.
            Antes de experimentar con un tratamiento nuevo siempre mantenernos informados preguntar a diversos especialistas y no solo a la persona que nos está vendiendo el tratamiento, busquemos una segunda opinión, y no pongamos en manos de cualquiera nuestra vida ya que es lo más valioso que tenemos.