jueves, febrero 26, 2015

¿Generaciones en decadencia por la tecnología?

Autor: Niza Gutierrez Ruiz, si quieres saber más acerca del autor, haz click aquí
Publicado en Síntesis

El pasado 21 de febrero, tuve la oportunidad de charlar con alumnos, orientadores y padres de familia en el evento de experiencia vocacional que organiza la Universidad Iberoamericana. A través de una charla taller, se dio a conocer la licenciatura en procesos educativos. Se habló particularmente sobre la relación entre tecnología y educación, en términos del uso de la web 2.0 a la práctica educativa.
          Como en cualquier dinámica para involucrar a los participantes en el tema, realicé una serie de preguntas, vinculadas a su día a día con el uso de internet. Cabe mencionar que los chicos participantes son nativos digitales o como también se les conoce actualmente como “generación z”; su vida gira entorno a las redes sociales, prefieren el texto al diálogo cara a cara, por ser más sencillo, son autodidactas.
          Algo que atrajo mi atención fue que al hacer sencillas preguntas, con la intención de  provocar una lluvia de ideas entre los participantes, obtuve solamente gestos de indiferencia y hasta podría decir que  flojera a participar, ¿Dónde queda el interés por explorar y analizar algo tan sencillo? ¿Por qué no profundizan?
          Tras retomar lo vivido en el evento, dicha experiencia me llevó a mis años de universitaria.        En ese entonces, la profesora frente al grupo, lanzó, entre otras, ¿Qué te levanta para iniciar el día?; uno de los compañeros respondió en automático, el reloj. Suena obvio, pero la pregunta iba más allá de lo que está a la vista. Otro tanto apoyó la noción y otros más se inclinaron a su sentido de vida, como individuos en una sociedad.

          Tras un sencillo ejemplo, veo la necesidad de desarrollar consciencia en los jóvenes, sobre las situaciones que vive nuestro mundo, nuestro país, nuestro entorno en general. Desarrollar un pensamiento crítico, que incluso se apoye  en la diversidad de herramientas que ofrece internet, ya que cuentan con los elementos, habrá que orientarlos y no dejarlos alejarse de la realidad por el abuso de la tecnología. La tarea es de todos.

México creativo, poco innovador



Autor: Alexis Antonio Vera Sanchez, si quieres conocer más del autor, haz click aquí 
Artículo publicado en Síntesis

México es un país lleno de colores y formas que muestran nuestra enorme creatividad como cultura. Comparativamente somos un país bastante creativo y eso se refleja en nuestros refranes, chistes, artesanías, música, etc. Cada rincón de México tiene su propio sabor y estilo. Ojalá esa creatividad se usara para, además de manifestar la gran riqueza cultural que tenemos, resolver los problemas sociales y económicos que más nos duelen.
          ¿Cómo podemos usar nuestra creatividad para disminuir la brecha entre ricos y pobres (que es de las más escandalosas del mundo)? Quizás la innovación sea la respuesta. Ser creativo no es lo mismo que ser innovador. La creatividad tiene que ver con pensar originalmente (o bien pensar diferente). En contraste, la innovación tiene que ver con generar valor resolviendo los problemas de una manera inédita. La creatividad puede o no ser útil para otros (aparte del autor); la innovación debe ser útil para alguien más. La creatividad es, hasta cierto punto, egoísta (qué importa si le sirve a los demás); la innovación no porque debe producir valor para otras personas.
       El proceso de innovación empieza poniéndose en los zapatos del otro para diseñar soluciones nuevas a sus problemas. Implica análisis, creatividad y aterrizaje. Es decir, requiere mucho más que imaginar o hacer cosas novedosas. Se puede innovar desarrollando nuevos bienes o servicios pero también diseñando nuevos procesos, métodos, experiencias o incluso nuevas formas de mirar el mundo que mejoren la condición actual.
       En México nos falta camino para pasar de creatividad a innovación. Todavía nos gusta más copiar -o adaptar- lo de otros, que desarrollar soluciones totalmente inéditas a partir de nuestra realidad. En parte porque es más caro innovar pero, sobre todo, porque no sabemos cómo hacerlo. Es aquí donde las universidades deberíamos aportar más, enseñando a los alumnos a innovar más que a sólo crear.

viernes, febrero 20, 2015

Educación continua y legado socrático

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más datos del autor haz click aquí

Para María de los Ángeles, por las oportunidades de lo porvenir

De Sócrates más bien sabemos poco históricamente, pero su figura ha trascendido los siglos y las fronteras. Se dice que era ateniense de nacimiento, hijo de partera; que participó en la guerra como sus conciudadadanos y que entregó su tiempo y su intelecto a dialogar por aquí y por allá en búsqueda de la virtud. Para entenderlo hay que hacer un poco de contexto.
                Un siglo o dos antes se consideraba una persona excelente, capaz –virtuosa- a un hombre cuyo linaje era importante en la polis. El gobierno, las leyes y la impartición estaba en manos de los aristócratas, los mejores, que lo eran en virtud del equivalente a los títulos nobiliarios de aquella época, muy ligados a la posesión de la tierra.
                Al paso del tiempo, específicamente las polis griegas recibieron muchos inmigrantes, dedicados al comercio y a la artesanía, cuya actividad trajo prosperidad a las ciudades. Estos hombres tenían que responder en igualdad de circunstancia a las leyes de los lugares que llegaron, pero no tenían capacidad de intervenir directamente en los asuntos del gobierno ni en la creación de leyes que favorecieran su actividad económica, porque no eran virtuosos, no pertenecían al grupo de los mejores.
                Las inmigraciones suelen modificar la forma en la que son vistos los valores y eso fue lo que sucedió en el Peloponeso. Poco a poco se fue cuestionando que el linaje fuera lo que a alguien le diera virtud y por tanto lo habilitara para los asuntos de la vida política, en detrimento de todos los demás.
                En el siglo VI Solón y Clístenes promovieron grandes reformas por las que se pasó de la aristocracia a la timocracia: el gobierno por honra, por méritos públicos. Podían participar en la asamblea ya no solo los nobles, sino todos aquellos que fueran estimados por sus méritos para proponer acciones gubernamentales y promulgación de leyes. La concepción de virtud tradicional entró en crisis y fue suplantada por la de persuasión: el mejor hombre, el hombre más virtuoso es el que mejor convence a sus conciudadanos de lo que considera benéfico. De allí nació la democracia griega.
                Sócrates aparece en ese escenario. A él no le terminaba de convencer que el virtuoso fuera quien mejor convenciera, puesto que alguien podría persuadir de cualquier cosa, incluso no benéfica para todos y eso lleva a grandes desgracias. Así que se puso a pensar en qué es lo peculiar del ser humano, lo que lo hace ser tal y se respondió que el alma; esto es, lo que nos permite vivir humanamente, la razón. La virtud, la acción que nos hace excelentes, consistiría para él en saber quiénes somos, lo que nos conviene para ser razonables.
                Si lo contrario de la virtud es el vicio, para el viejo maestro no habría uno peor que la ignorancia, porque eso paraliza la acción humana. Y el peor ignorante sería el que cree que sabe. Dado que se volvió un apóstol de la virtud, ideó un método para ayudar a sus contemporáneos a abandonar su desconocimiento para acercarse al saber que es necesario para cada persona: la mayéutica.
                La senda metodológica socrática consiste en dos movimientos: la refutación y el alumbramiento. En el primero se ayuda a una persona a que a partir de lo que sabe caiga en cuenta de lo que no sabe y en el segundo se le acompaña para que dé a luz los conocimientos que necesita para tomar las mejores decisiones de cara a lo que más le conviene en cualquier terreno.
                Hoy nos ha tocado un mundo muy complicado, cambiante. Ningún terreno de la existencia humana permanece inmóvil. En él es muy fácil que prontamente nos quedemos fuera de la jugada, como un padre que no comprende el contexto en el que están sus hijos porque solo tiene en la cabeza cómo eran las cosas cuando era joven, o un profesionista que ha pasado muchos años para adquirir una teoría y un método específicos para su área de trabajo y de pronto todo cambia y él quiere seguir aplicando lo que tanto le sirvió en otro momento.
                Tras los años de la formación inicial que llegan hasta las carreras técnicas o universitarias, viene la vida profesional, social y familiar y para responder a los desafíos que se les presentan es necesario comprometerse en procesos de educación continua.
                Esta consiste en la oferta de espacios formativos permanentes de tipo andragógico (para adultos) que permitan evaluar, retroalimentar la propia praxis personal y profesional y a partir de ello ensanchar la visión, los métodos, las técnicas con las cuales puedan afrontar sus propios desafíos y los que compartimos todos para que este mundo pueda ser más justo, solidario, ético. Con ella uno va siendo capaz de responder al dinamismo de la realidad que le ha tocado vivir.
                Una educación continua que valga la pena se imbuye del espíritu socrático. Ayuda de múltiples maneras a quien participa en sus programas a refutar sus conocimientos, concepciones y prácticas previas para descubrir lo mucho que ignoran, pero también lo mucho que saben y a partir de ambas cosas les ayudan a alumbrar nuevas oportunidades.
                En estos días no es posible quedarse con la formación recibida en casa y la escuela. En los distintos ámbitos de la vida personal, social, política y económica se requiere de mujeres y hombres en proceso de formación permanente que puedan abrirse a todas las posibilidades que les ha tocado vivir para entender el mundo e interactuar con él, pero eso solo podrá suceder si los itinerarios de educación continua en los que decidan participar les dan la oportunidad de reconocer su docta ignorancia y desde ella los relanza a la recreación de su realidad.

Hoy, vivir adecuadamente requiere de las personas el reconocimiento de su propia  posibilidad de conocer siempre un poco más. Solo así se permanece vigente y con capacidad de construir efectivamente un mundo lleno de oportunidades humanizantes. Ya Sócrates lo había avisorado; refutar lo que se sabe para alumbrar lo que se puede saber. Ese es su legado; una educación continua que lo recupere, nuestra tarea.

Evaluación docente y cosas peores


Autor: José Guadalupe Sánchez Aviña, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí 
Artículo publicado en Lado B

Tema recurrente en el mundo de la educación en nuestro País, continúa siendo la tan llevada y traída “Evaluación docente” comprendida, incomprendida, querida por unos y odiada por otros… tanto que se escucha y lee al respecto; en medio de las declaraciones de autoridades encargadas de esta función estratégica en la educación, y ante reacciones de oposición y rechazo, se me ocurre pensar ¿Hay algo peor que la evaluación docente? Y la respuesta que me surge de manera casi automática: ¡Por supuesto que sí! de arranque se me ocurren tres cosas que son peores: 1.- Que no exista, y b) Que no sea aprovechada para lo que es concebida, c) Que esté en manos equivocadas. Tres consideraciones que bien merecen una mención, aunque sea de manera rápida.
          La ausencia de información sobre una situación, cualquiera que sea, nos imposibilita para actuar en ella para transformarla con una orientación definida y explícita, en otras palabras, es imposible mejorar lo que no se conoce; de esta forma, la evaluación representa una condición indispensable de todo proceso, en el de la práctica docente, de natural la requiere. Por si esta postura lógica no fuera suficiente, habría que agregar que la evaluación docente es un derecho que debe ser exigido por el propio docente, pues le concierne en todos los sentidos y le posibilita en su propio proceso de desarrollo como profesional de la educación pero también como persona.
          El segundo señalamiento no es cosa menor pues expone las múltiples desviaciones posibles en las que se incurre cuando de evaluar se trata, por ejemplo: lejos de representar la base de re alimentación de la práctica docente y factor de calidad educativa, en su realización, es común la posibilidad de utilizarla con espíritu punitivo y ligada a procesos opacos y discrecionales, despojándola de sus verdaderos alcances.
          Por último, la evaluación como acción operativa tiene que ser ejecutada por personas de carne y hueso, es aquí cuando el tercer señalamiento aparece. Cuando se piensa en los actores que la ejecutan, “nos asaltan” las imágenes de los funcionarios que ya sea por desconocimiento o por intereses de grupo, la aplican de tal manera que rompen con la posibilidad de mejorar la educación; la evaluación es secuestrada y corrompida a favor o perjuicio según sea lo que se requiere. Cabe mencionar que cuando escribo funcionarios, incluyo tanto a empleados públicos como empleados activos en el sindicato, incluidos desde luego, aquellos que militan en la coordinadora, pues no hay que perder de vista que son componentes de un mismo cuerpo.
          Sin ser las únicas posibles, éstas, son tres posibilidades de riego para deformar el espíritu formativo de la evaluación e impedir el logro de alcances que puede tener en los procesos formativos de docentes.
Hoy hasta parece lógico encontrarnos con docentes activos auténticos, que están desconfiados sobre la evaluación venidera y hasta declaren una oposición a la evaluación “La mula no era arisca, los palos la hicieron”, sin embargo, hay que permanecer atentos a un proceso que parece irreversible y procuremos obtener el mayor beneficio posible de un proceso que por definición tiene la capacidad de impactar favorablemente la formación y desarrollo de los niños y jóvenes que acuden a las aulas.
         En este momento de definición y construcción de aquellos instrumentos con que se evaluará a los docentes, será determinante la generación que la SEP realizará sobre los perfiles docentes pretendidos; éstos, serán plataforma de diseño pero también permitirá visualizar con mayor claridad o por lo menos de manera abierta, lo que el sistema educativo pretende en cuanto a docentes se refiere; sin duda material para análisis y discusión profunda.



Diabetes y apego al tratamiento

Autor: Arturo Sánchez Loeza
Artículo publicado en Puebla on line 

La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad determinada genéticamente, causando modificaciones en la estructura pancreática, en la cual el sujeto presenta alteraciones en el metabolismo de hidratos de carbono, de las proteínas y grasas, y una relativa o absoluta deficiencia de la secreción de insulina con grados variables de resistencia a ésta. Entre 85 y 90% de los pacientes con DM son diabéticos tipo 2. 1     
          La diabetes es una enfermedad que entra en la categoría de enfermedades crónicas no transmisibles, es decir no existe una cura para la alteración de la producción de insulina, pero un control adecuado que incluya el tratamiento farmacológico (medicamentos orales, insulina), como el no farmacológico (tratamiento nutricio, actividad física, apoyo psicológico), puede fomentar el retardo o evitar la aparición de las múltiples complicaciones orgánicas que genera la enfermedad como la retinopatía, el pie diabético, la nefropatía entre otras. Para que todo esto se cumpla el paciente junto con el personal de salud deben establecer y fomentar el apego al tratamiento. Se define apego al tratamiento como la conducta del paciente que coincide con la prescripción médica, en términos de tomar los medicamentos, seguir las dietas o transformar su estilo de vida. El apego al tratamiento es importante para evaluar la evolución clínica, ya que una alianza terapéutica entre el paciente y el médico es necesaria para el éxito del tratamiento. 2
          En la práctica clínica, nos encontramos con frecuencia con pacientes diabéticos que aunque aptos desde el punto de vista funcional tienen y revelan grandes dificultades en la gestión de la enfermedad, tanto en el tratamiento médico y autocontrol glicémico, como incluso en diferentes situaciones de vida (control de la alimentación), lo que conlleva a frustración social, sentimientos de culpa, auto desprecio y pérdida de autoestima y consecuentemente menor calidad de vida.
          La diabetes mellitus es la típica enfermedad crónica que puede influenciar la calidad de vida, porque los tratamientos son incómodos y sus complicaciones pueden causar debilidad y disminución de las capacidades del individuo. El uso de hipoglucemiantes orales en donde las dosis no son adecuadas,  los mitos que giran alrededor del uso de insulinas que limitan su correcta aplicación en especial en hábitos rurales y la falta de acceso a productos alimenticios afectan directamente al control glucémico y al apego al tratamiento.Otros de los factores asociados con no apegarse al tratamiento terapéutico, es el uso de plantas o productos de origen animal a los cuales les son atribuidas propiedades medicinales, suplementos y complementos no regularizados e inadecuados prometiendo beneficios inexistentes.3
          Es necesario enfatizar en el paciente la aceptación de su enfermedad e identificar los trastornos afectivos y de ansiedad que ello implica, ya que su manejo adecuado también se asocia con una mejoría en la calidad de vida y en el apego terapéutico. El personal de salud debe fomentar el autocuidado del paciente con diabetes, asesorando e informando oportunamente sobre su padecimiento y creando un programa con metas a corto y mediano plazo, debe ser apoyado también por su núcleo familiar implementando estilos de vida saludables y creando dinámicas incluyentes que puedan reforzar la autoestima del paciente y pueda generarse el apoderamiento de su enfermedad.
BIBLIOGRAFIA
1. Fajan SS. Classification and diagnosis. En: Ellenberg, Rilkin, ed. 4a. edición. Elssevier Science Publishing Co. Inc.,1990:346
2. Sackett D. Ayudar a los pacientes a cumplir los tratamientos. Epidemiología clínica. Ciencia básica para la medicina clínica. 2a. edición. Buenos Aires, Argentina: Interamericana, 1994:249-260.

3. Martínez MC, Guiscafré H, Muñoz O, Gutiérrez G. Análisis del cumplimiento del tratamiento en los esquemas terapéuticos utilizados. Arch Invest Med Mex 1988;19:409-417.

Colaciones

Autor: Claudia Rodríguez Hernández, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí
Artículo publicado en Síntesis

Una colación es un refrigerio o tentempié que incluye  pequeñas porciones de alimentos que son consumidos ya sea a media mañana (entre las 10:00 y las 12:00 hrs. aproximadamente) o a media tarde (entre las  17:00 y las 19:00 hrs. aproximadamente).
          La importancia de comer algo ligero entre las principales comidas del día radica en que por un lado evitarás los periodos prolongados de ayuno, (8 o más horas sin probar alimentos) lo cual ocasiona que tu metabolismo sea lento y por ende que subas de peso y por otro lado evitarás llegar a la hora de la comida o de la cena con un hambre voraz, lo que traería como consecuencia que comas mucho más de lo que debes comer. La clave está en comer antes de que te estés muriendo de hambre.
          Es necesario tener en cuenta que la colación matutina no sustituye el desayuno, se debe desayunar preferentemente antes de las nueve de la mañana y además comer algo ligero a media mañana, tres o máximo cuatro horas después.
Los alimentos que pueden ser incluidos en las colaciones son:
  • Frutas, especialmente las que son fáciles de transportar y que no tienes que pelar y picar previamente como manzana, pera, duraznos, uvas, guayabas, naranjas, mandarinas, etc.
  • Verduras como jícama, pepino o zanahoria que puedes comer con limón y chilito y que son fáciles de comprar si es que no las puedes preparar en casa.
  • Yogurt, de preferencia descremado y natural. Puede ser sólido o para beber.
  •  2 o 3 piezas de galletas integrales, de avena, amaranto o salvado.
  • 1 barra integral, que no tenga miel ni chocolate de preferencia.
  • 10 piezas de oleaginosas como nueces, almendras, avellanas o cacahuates que sean  naturales o tostados, evita los que tienen chile y grasa.
  • 1 puño cerrado de pasitas o arándanos que incluso puedes mezclar con las nueces. 
En el caso de los niños, adolescentes y las personas que son muy activas, es decir, que realizan ejercicio todos los días puedes incluir los siguientes alimentos en la colación de la mañana:
  • 1 sándwich de jamón, pollo o atún con pan integral.
  • 1 torta pequeña, de preferencia de jamón o de pollo.
  • 1 cuernito mediano.
         Una clave para garantizar las colaciones, es elegir alimentos prácticos y fáciles de transportar, que incluso no tengan que prepararse, alimentos que únicamente se tomen y se guarden en la bolsa, mochila o portafolios. Es importante recalcar que hay que hacer todo lo posible por realizar estas pequeñas comidas.