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sábado, febrero 06, 2016

¿No habrá otra forma de hacer la educación?

Autora: Laura Angélica Bárcenas Pozos
Publicado en Lado B, el 16 de diciembre de 2015

La verdad me siento preocupada de lo que está sucediendo en torno a la reforma educativa, que como todo el mundo lo dice, no es una reforma educativa como tal, sino una reforma laboral para los trabajadores de la educación, que se formuló con la intención de ofrecer garantías para que las reformas, esas sí educativas, del 2009 y 2011 (la RIEB y la RIEMS) pudieran ser bien operadas.
Pero en estos años, desde enero de 2013 en que esta reforma educativa (laboral) se dio a conocer, ha traído muchos desajustes pues no ha habido diálogo con los docentes. Muchos profesores sienten que les han hecho a un lado y que no han sido escuchados para tomar en cuenta las necesidades que los profesores tienen en cuanto a sus condiciones laborales.
Junto al poco diálogo, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación diseña una evaluación, que está en manos de expertos. Los académicos mejor preparados en México sobre la evaluación están al frente del diseño de los instrumentos. No son unos desconocidos. En el ámbito educativo nombres como el de Sylvia Schmelkes, Eduardo Backhoff, Margarita Zorrilla, son reconocidos por su conocimiento del sistema educativo, no sólo por los puestos que han ocupado, sino porque hacen investigación seria sobre la educación en México. Saben hacer investigación y esta investigación les ha dado un conocimiento del sistema educativo que pocos tienen.
Y es absolutamente necesario evaluar el sistema educativo (que quede claro que no se trata de evaluar sólo a los docentes), para que se tenga un buen diagnóstico de algo que todos sabemos que está mal. ¿No hay posibilidades de generar diálogo para que los intereses e ideas de los profesores sean tomados en cuenta en esta evaluación?
Los profesores consideran que la evaluación es punitiva porque está tocando algo que en décadas pasadas era impensable tocar: su seguridad laboral. Desde el 2013, se ha dicho que lo que está en la preocupación de los docentes no es la evaluación, ni los resultados de la misma, sino la permanencia en sus puestos de trabajo. Todos sabíamos en décadas pasadas que alguien que trabajaba en el magisterio podría tener su empleo hasta que quisiera o hasta que viviera; independientemente de si hacía bien o no su trabajo, si llegaba o no ebrio, si llegaba o no lo hacía, si sus alumnos aprendían o no lo hacían, etc. Y claro está que esto no es culpa de los profesores, sino de aquellos que por favores políticos consiguieron estos arreglos perpetuos que muchas veces no beneficiaban en nada a la educación y desacreditaban la labor de los profesores. ¿No habrá una forma de que los mejores profesores estén frente al aula y los que no son buenos se dediquen a otra cosa?
Los sindicatos magisteriales han tenido mucho que ver en esto, las corruptelas que han llevado a comercializar la educación en México, no tienen referente alguno. Todo se compra y se vende en estos sindicatos, las plazas son una de las muchas cosas que se comercializan, pero también los cambios de adscripción, el incremento de horas, el ascenso en el sistema, y la moneda de cambio pueden ser pesos constantes y sonantes, pero también se puede pagar en especie, con bienes raíces por ejemplo, y también se aceptan convenio sexuales.
En el reciente congreso del COMIE un prestigiado académico, del que me reservo su nombre porque no es mi interés desacreditarlo, dijo que estas prácticas eran los usos y costumbres de la relación laboral en el magisterio. A mí me parece que esto tiene un solo nombre y se llama “corrupción”. Si las plazas, puestos clave, ascensos se venden al mejor postor, por supuesto que habrá un deterioro de la calidad de la educación, pues no están llegando los mejores, sino los que tienen para asegurar un empleo. ¿No habrá otra forma de otorgar las plazas?

Además el sistema educativo está mal estructurado, muchas escuelas que carecen de lo mínimo para funcionar, ya no digamos infraestructura, sino hacen falta profesores que atiendan a todos los niños que requieren educación. Claro está que no es lo mismo una educación en donde hay 30 niños en un grupo con un profesor y todos esos niños pertenecen al mismo grado escolar y el docente se puede concentrar en una sola función, a una escuela en donde en donde hay 30 niños que pertenecen a dos o tres grados diferentes, en donde el profesor tiene que hacer varias funciones a la vez. Además tiene a su cargo la dirección de la escuela y se ven en la necesidad de abandonarla cuando hay reuniones de directivos, haciendo imposible que cumplan bien con dos funciones al mismo tiempo; así que los niños se quedan sin clase, mientras que los niños del primer ejemplo, siempre tienen con ellos a su profesor. ¿No hay otra forma de organizar el sistema educativo?

viernes, marzo 06, 2015

¡Que desaparezcan!

Autor: Laura Angélica Bárcenas Pozos, si quieres saber más acerca del autor, haz click aquí
Publicado en La Primera de Puebla 

En días pasados volvimos a ver como los docentes de la CNTE, específicamente de la sección 22 de Oaxaca, tomaban las calles de la capital del país para protestar y exigir el pago de sus honorarios que no les han hecho a los docentes de esta entidad así como a los profesores de Guerrero y para colmo a los de Michoacán. Muchos ciudadanos están cansados de estas movilizaciones por un lado y por otro los líderes de la sección 22 se las saben de todas, todas y  con su gran capacidad de organización logran instalarse en cuestión de minutos en las calles del Distrito Federal, desquiciarlo y permanecer ahí por días.
          Sin embargo, esta vez, aunque no estoy muy de acuerdo con las formas, veo que la demanda central de la CNTE es justa, al menos en una parte, pues a cualquiera de nosotros que no nos pagaran nuestro salario ocasionaría un desajuste en nuestra situación personal y familiar. En el caso de los profesores, es lo mismo y peor aún si consideramos que les pagan una miseria. Hace un par de años vi, por curiosidad, el recibo de pago de una profesora de preescolar en nuestra entidad, y recibía por una quincena un poco más de mil quinientos pesos; lo que da evidencia de lo poco que cobran los docentes y de que viven al día. Así que  si les dejan de pagar no tendrán para cubrir sus necesidades básicas y se verán obligados a salir a las calles a protestar, como seguramente lo haría cualquiera de nosotros.
          Sin embargo, la cuestión central es ¿por qué se les ha dejado de pagar a los docentes de estas entidades y que están agremiados al CNTE? Se dice que es el juego político que está haciendo el gobierno federal para desestabilizar a este sindicato que tantos dolores de cabeza les ha causado, pero las demandas de la CNTE en las movilizaciones de los días recientes no se han limitado a exigir el pago a los trabajadores de la educación sino que se han aprovechado para demandar otras cosas como: 1)  el pago de salarios a 2 mil 500 maestros del estado, que por cuestiones administrativas no han cobrado; 2) la basificación de 3 mil docentes que no reconoce la Federación, según la Sección 22; 3) aprobar una Ley Estatal de Educación contraria a la Reforma Educativa, y que favorece a la CNTE en el manejo de la educación en Oaxaca; 4) la desaparición de la Sección 59 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), quienes tienen en su poder 100 escuelas de nivel básico; 5) la entrega de estas escuelas del SNTE  a la Sección 22; 6) la contratación automática de los estudiantes normalistas egresados; 7) la liberación de presos políticos en Oaxaca y 8) La presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.
          El despropósito de la mayoría de los puntos del pliego petitorio de la CNTE no tiene lógica alguna, pues muestran que se vela solo por los intereses de los líderes sindicales y se utiliza a la base de profesores oaxaqueños como carne de cañón para mantener sus movilizaciones. Siempre se dice a los medios que se consulta a los agremiados, pero las decisiones ya están tomadas desde la alta cúpula sindical y los trabajadores de la educación agremiados a esta organización son manipulados para adherirse a los movimientos.
          La CNTE, la sección 22, lamentablemente se ha vuelto más de lo mismo de lo que es la SNTE, y la verdad es que los profesores están desprotegidos, pues por un lado el gobierno federal los exprime, les exige y les paga un salario miserable y por otro las organizaciones sindicales están exprimiendo, manipulando y abusando de los trabajadores de la educación que no se limita solo a los docentes, sino a administrativos, intendentes y personal de apoyo en las escuelas pública de todo el país, es decir estos trabajadores están entre dos fuerzas que los oprime.
Y frente a este panorama, ¿qué pueden hacer los docentes, comprometidos, con vocación, que se levantan a diario en la madrugada para cumplir con la labor que tienen encomendada? Por ahora no veo futuro, todo indica que las organizaciones sindicales se mantendrán y que seguirán moviéndose al ritmo de intereses perversos y que difícilmente responderán o atenderán las necesidades laborales de sus agremiados; además los gobiernos y los políticos, no solo el federales sino también los estatales, los estarán utilizando como medio político para acceder o para mantenerse en el poder.

          Así que lo que podemos apreciar después de casi un siglo de sindicalismo magisterial, es que estas organizaciones se han pervertido o corrompido tanto que lo mejor que pueden hacer para el bien de la educación en México es desaparecer.