jueves, abril 23, 2015

¿Qué le ha pasado a México?


Autor: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos, si quieres saber más sobre el autor, haz click aquí

¿Qué le ha pasado a México? Me pregunto una y otra vez, cuando leo que unos pasan sobre otros en nuestro país. Pero si tenemos una constitución, me digo, la del diecisiete que celebramos cada 5 de febrero. Dónde quedaron sus principios, sus fundamentos, esos de que todos somos iguales y que no hay diferencia de credo, ni de raza, ni filiación política, si naciste en México, tienes derechos porque todos somos iguales y vivimos en un país democrático.
          Pero no, la realidad es que estamos viviendo en la barbarie que describió John Kenneth Turner en 1908 sobre las haciendas henequeneras y las condiciones de esclavitud en la que vivían miles de campesinos mexicanos tanto en Yucatán como en Valle Nacional. Condiciones que vemos repetidas más de cien años después en San Quintín, Baja California y cuyo reclamo dado a conocer el pasado 18 de marzo, abrió una nueva cloaca de nuestro México actual cuando la prensa señala que San     Quintín es sólo un ejemplo de lo que ocurre con los jornaleros por todo el territorio nacional.
          Esta cloaca nos muestra cómo miles de personas son explotadas en los campos de fresa, jitomate y mora, que se les medio paga, que se les dan medio condiciones para vivir, que se abuza de ellos, de sus mujeres y sus hijos, que sencillamente y para decirlo rápido, no hay moral. Y bueno, si la constitución no nos es suficiente, ¿dónde están los principios cristianos? En un país que se declara primordialmente cristiano, aunque no necesariamente católico, en donde el principio fundamental es “no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”. Pero los dueños de estos campos, los capataces y los ingenieros que trabajan en estas zonas, creen que porque tienen un poco más preparación, más dinero o más poder, pueden pasar por encima de los derechos de esos que no han tenido las mismas posibilidades, sólo porque nacieron campesinos y pobres.
          Y bueno, si tampoco alcanza el principio cristiano, al menos debería alcanzarnos un poco de ética, de ver al otro, que es semejante a uno, que tiene ojos, boca, cuerpo, mente y seguramente emociones y sentimientos… que es como yo, que merece una vida digna como la mía. ¿Por qué no alcanzamos a pensar eso?, ¿por qué nuestro egoísmo?, ¿por qué pensamos que somos mejores que los otros?, ¿por qué no somos capaces de entender la diferencia?
          Porque no hay una educación ética. Pero ojo querido lector, esa educación ética no sólo le corresponde a la escuela, sino a todos, a la mujer que te vende verduras en el mercado, al que te vende el periódico en la esquina, al peluquero que te deja mejor apariencia, a la costurera que te arregla tus pantalones, al jornalero que siembra lo que te comes, al burócrata que te realiza un trámite, al jardinero que poda tu jardín, al periodista que te da a conocer lo que sucede, al obrero que produce mil cosas que consumes, al policía que cuida, al chofer que maneja el camión que abordas, al cura que te envía mensajes morales para que reflexiones sobre tu actuar, al médico que te cura, a la señora que hace la limpieza para que vivas y trabajes en un lugar confortable e higiénico, al mesero que te sirve un café, al profesor que enseña cosas para enfrentar la vida, al servidor público que genera mejores condiciones sociales a la población y todos, todos somos responsables de esa educación ética.
          Pero en este ejemplo, también quiero mostrarte mi querido lector, que todos necesitamos de todos y que si todos hiciéramos lo que nos corresponde, con humildad y con actitud de servicio, seguramente tendríamos un mejor país, y con nuestro solo ejemplo estaríamos educando de una mejor manera a nuestros niños y jóvenes. 
          ¿Qué estamos esperando… que el otro empiece? Es necesario que empecemos por nosotros mismos. Empezar por no criticar al de junto; empezar por comprender al diferente, pues yo soy diferente para el otro, empezar por dar lo mejor de mí, pues otros están dando lo mejor de ellos a mí, empezar por no pensar cómo me friego al de junto, sino cómo le aporto algo para que sea mejor, empezar por pensar que no todos tenemos las mismas posibilidades y que los que más tienen, deben emparejar las cosas dando a los que menos tienen… tal vez no cosas materiales, tal vez trabajo, comprensión, respeto.
          Ya la clase política, no le pido, le exijo que respete y haga respetar a la Constitución; no le pido, le exijo que respete a todos sus compatriotas; no le pido, le exijo, que cumpla como servidor público  y que deje la política a los que no están en servicio público; y sobre todo no le pido, le exijo que sea ético y moral.

¿MEJOR VIDA PARA LOS ANIMALES DE LOS CIRCOS?


Autor: Maria Teresa Abirrached Fernández

Este domingo arrancaron las campañas políticas en las que veremos a los partidos intentar convencer a los más de 82 millones de votantes que su propuesta es la más adecuada y cercana a las necesidades de una sociedad cansada de promesas y corrupción.
          Una de las propuestas del Partido Verde fue la de prohibir el uso de animales silvestres en los circos por maltrato animal, enarbolando la bandera de protección a los animales. Hoy lo menciona como uno de sus logros bajo el eslogan “Lo que propusimos en la pasada elección, trabajamos para cumplirlo”. A partir del 8 de julio, no más animales en los circos, siendo reubicados en santuarios o zoológicos dentro y fuera del país, con un hábitat y clima lo más cercano al que pertenece cada ejemplar, y afirmando que no existía riesgo alguno debido a que autoridades y ONG´s garantizan su conservación.
          Cuando se estaba gestando esta propuesta pensaba en cuál sería el destino de estos animales¿A dónde irían a parar?¿Cuántos zoológicos tendrían capacidad para acoger y cuidar a los 2500 animales registrados? Porque aunque no es lo más deseable como sociedad, muchos animales domésticos pueden sobrevivir en las calles cuando se han extraviado o sufren de abandono de sus dueños. Sin embargo, ¿cómo puede un león, un tigre o un elefante convertirse en callejero?,  ¿se deja en una esquina, y ya?
          La triste respuesta a mis preguntas está  en los depósitos, como el de Tizayuca, en el estado de Hidalgo, donde han sido recluidos, por no decir abandonados, los animales que antes arrancaban los aplausos de un público que acudía a cada función para presenciar sus malabares.  
          Esta es la realidad de una iniciativa electorera que poco tiene que ver con la preocupación por el maltrato animal. ¿Mejor vida? Ni recuperaron su libertad ni han llegado al destino prometido y, ante la imposibilidad de mantenerlos, los dueños de los circos están considerando sacrificarlos.

viernes, abril 17, 2015

Las cuatro C de una educación pertinente para nuestro tiempo

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí
Publicado en Síntesis, Tlaxcala, el 16 de abril de 2015, en la columna Palabras que humanizan

Para Alma, gracias por compartir retroalimentando
El jueves 9 de abril pasado aconteció la II Jornada de Procesos Educativos de la licenciatura en procesos educativos de la Universidad Iberoamericana Puebla denominada “Diálogos por la convivencia en el aula: Montessori, Freinet e Investigación Educativa”. En la inauguración Fernando Fernández Font, sj, señaló entre otras cosas que hoy una persona que haya hecho un buen proceso educativo durante sus años jóvenes debería poder ser caracterizado por cuatro “C”: compasivo, consciente, comprometido, competente. La idea es contundente. Quiero comentarla en esta columna periodística.
                De lo que se trata en educación es de acompañar el proceso por el cual una persona puede hacerse cargo de ser quien está llamado a ser, acompañado por, con y para los demás en el mundo que les tocó vivir de cara a lo que dé sentido último a su vida. Dicho de otra forma: acompañar a alguien en el proceso de asumir la responsabilidad de convertirse en persona; ser humano que se relaciona con otros para hacer de su tiempo y su espacio un conjunto de posibilidades para vivir dignamente. Esto sucede porque un ser humano que se abre a la vida necesita el acompañamiento de alguien que lo haya precedido y le comparta herramientas para hacerse cargo de su existencia
                Entendidas así las cosas, una persona educada es la que puede establecer relaciones humanizantes consigo y con los demás, que es capaz de adaptarse al contexto social, político, económica y cultural en el cual es; que transforma su ambiente para heredar un mundo mejor que el que ha recibido.
                Una mujer y un hombre se abren a la realidad, a sus contemporáneos no por ideas, sino por afectos y emociones: otras mujeres y otros hombres nos afectan y provocan en nosotros reacciones que nos mueven (emociones) de una u otra forma. Es la única forma real de salir entrañablemente de nosotros mismos y encontrarnos con otros seres de carne y hueso como nosotros. Aquí entra en juego la primera “C” de la educación, la de la Compasión.
                Alguien es compasivo cuando más allá de sus ideas t razonamientos es capaz de sentir a algún otro en lo que padece: su alegría, tristeza, frustración, dolor ante los triunfos, las derrotas, lo que le hace crecer, lo que lo estanca. Muy especialmente esto es importante cuando se vive en situación de vulnerabilidad, porque padecer con otro nos mueve a intentar actuar de tal forma que sea posible encontrar alternativas para salir avante afianzados humanamente.
                Cuando uno compadece y se compromete a actuar corre el riesgo de hacerlo sentimentalmente, al calor de la emoción y muy posiblemente a tientas y a locas. Se requiere la segunda “C”: Consciencia. Se es consciente cuando se puede caer en cuenta inteligente y críticamente de las condiciones en las que los humanos se encuentran, cuando la realidad encontrada es contextualizada en sus múltiples causas y posibilidades; cuando se es capaz de afirmar lo que las cosas son, pueden ser y deben ser y eso antecede toda actuación con, por y para el otro o uno mismo.
                La consciencia para una comprensión razonable de los impulsos que suscita la compasión es importante, pero tampoco es suficiente: reclama la tercera “C”: la del Compromiso. La persona comprometida es la que se hace cargo de la promesa que se tiene de que algo sea mejor (com-prometer), de tal suerte que actua conforme al motivo que provocó la compasión y la inteligencia que suposo la consciencia. Se hace cargo de la situación, de las cosas, de la realidad promisoria de un presente y un futuro dignos.
                Y así se llega a la cuarta “C”, la de las personas Competentes, que son quienes son capaces de disponer de una buena actitud y movilizar sus conocimientos y habilidades para afrontar cualquier situación problemática y convertirla en una solución realista, oportuna, constructiva, creativa, justa, solidaria, promotora de libertad y crecimiento humano.
                Nos ha tocado vivir una realidad en la que ser humanos es difícil: alrededor del 80% de la riqueza mundial está en muy pocas manos, menos del 5% de la población del orbe. Millones de personas migran en condiciones de prácticamente total vulnerabilidad, a la merced de grupos delictivos, enfermedades y accidentes que pueden incluso matarlos. Millones de personas viven excluidos de la alfabetización gráfica y digital, siendo relegadas de cualquier posibilidad de tomar decisiones personales y políticas para ser protagonistas de su historia. No menos carecen de acceso a la salud, la vivienda con privacidad, la procuración de justicia. La lista puede continuar.
                En un mundo así, la existencia de mujeres y hombres compasivos, conscientes, comprometidos y competentes es totalmente pertinente. Que los haya no es una cuestión de promedios escolares, cuadros de honor y conocimientos que no pueden ser relacionados hábilmente con la realidad porque no se puede o porque no se tiene una actitud solidaria, fraterna, justa, incluyente, veraz, libre. Su existencia está directamente relacionada con procesos formativos cuya finalidad sea el crecimiento integral de las personas comprometidas con su mundo. Una educación para la acción, para la vida y no solo para las olimpiadas de conocimientos o el mero tránsito de un plan de estudios al del siguiente nivel escolar.
                Las cuatro C son referentes claros para evaluar toda acción educativa pertinente, de gestión pública o privada, escolar o familiar. Realizarla es el desafío real que hoy enfrentan los educadores y los educandos: los primeros como creadores de condiciones para la formación; los segundos como artífices del ser humano que están llamados a ser con, por y para los demás en el mundo y abiertos a un sentido de vida que trascienda la inmediatez de lo efímero.

En la educación impartir conocimiento no es suficiente

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí
Publicado en Síntesis Tlaxcala, el 09 de abril de 2015, en la columna Palabras que humanizan.

La tendencia a pensar que el conocimiento y la inteligencia (entender cosas) son lo más importante en la vida humana es vieja.  Eso pensaba Sócrates en el lejano siglo V. El ateniense solía decir que la virtud, aquello que perfeccionaba a toda persona, era el conocimiento. El razonamiento que seguía era que todo hombre necesita saber lo que le conviene para poder realizarse como persona.
               Los seres humanos necesitan saber quiénes son como seres humanos, su diferencia con otros seres, para poder actuar congruentemente y ser felices. Deben conocer qué es el mundo, que son las cosas que no son él o ella y cuál es la relación que tienen consigo, con los demás. Por ejemplo: si un ser humano desconoce las propiedades curativas de la manzanilla, no podrá hacerse una infusión para mitigar sus malestares estomacales; pero si desconoce cómo funciona su organismo, tampoco la podrá usar. Y así en todos los órdenes: necesitamos saber qué es la familia para poder crear una; qué es la ciudadanía, para participar en nuestros asuntos públicos; qué es la política para no delegarla exclusivamente en las manos de los políticos. La persona ignorante se mueve con errores en su propia vida y en el mundo y la sociedad de los que es parte.
                Esta idea fue confirmada en la Ilustración por la emergencia de las ciencias naturales (seguidas de las sociales), fundadas en una filosofía desligada de la religión en el contexto de la naciente revolución industrial que provocó un acelerado cambio en las condiciones de vida del mundo occidental, primero, y todo el demás, posteriormente. En ese entonces surgió la escuela como un medio para que los niños se liberaran de la oscuridad del prejuicio y el error y entrara en las luces del conocimiento, a partir de las cuales ejercerían una ciudadanía madura.
            En aquel tiempo poco a poco se fue desarrollando una pedagogía encaminada a profesionalizar la impartición de conocimientos. Se sofisticaron los planes y programas de estudio, surgió la especialización técnica de la didáctica. 
                     En países como el nuestro pasamos muchos años en la escuela, al menos seis, cuando no hasta 19, para conocer y conocer. Y pese a ello nos seguimos encontrando personas que después de tanta escolaridad hacen cosas que nos dejan boquiabiertos: financieros que son capaces de dejar sin nada a miles de personas de su propia empresa sin más, políticos que con salarios de 60 mil pesos mensuales construyen un patrimonio de millones de pesos junto con constructoras que entregan unidades habitacionales, calles o carreteras con fallas producto de la corrupción y un etcétera muy largo.
                Sin ir tan lejos. Un muchacho o muchacha recibe conocimientos sobre sexualidad desde la primaria y quedan involucrados en embarazos tontos; hay personas con trastornos alimenticios que han logrado saber que su conducta los está dañando y sigue anclados en ella.
                Sabemos muchas cosas y actuamos poco humanizantemente. 
                 Giovanni Reale, en el primer volumen de su Historia de la Filosofía, comenta a propósito del racionalismo socrático: “Sócrates tiene toda la razón cuando afirma que el conocimiento es condición necesaria para hacer el bien, (porque si no conozco el bien, no lo podré hacer); pero se equivoca cuando considera que, además de condición necesaria, es condición suficiente. […] Para hacer el bien, en efecto, se requiere también el concurso de la ‘voluntad’”. No basta conocer la sexualidad, es necesario también querer vivirla para crecer como persona, negociar con la propia estima por lo sexual y los afectos que provoca nuestra genitalidad.
                Daniel Goleman habla de inteligencia emocional: una relación con nuestras emociones respecto de nosotros mismos, de los demás, de las cosas que nos permita actuar no de cualquier forma sino de la mejor que seamos capaces y que requiera la situación para salir adelante en la vida.
                Roberto Baden Powell en los albores del siglo XX en Inglaterra fundó un movimiento educativo convencido de que era necesario complementar la impartición de conocimientos de la escuela con la formación del carácter de los jovencitos y las jovencitas frágiles de su tiempo. Supo que era necesario apostar por la formación de chicas y chicos capaces de cuidar de sí, de su cuerpo; competentes para alcanzar metas por difíciles que pudieran parecer, hábiles para resolver problemas, para sonreír ante las dificultades, de manejarse con libertad frente a las posesiones incluso en situaciones de austeridad. Ciudadanos preparados para participar en la vida pública, que en su tiempo estuvo marcada por las guerras imperiales y después por la primera y segunda mundiales.
                En la educación impartir conocimientos es necesario, pero no es suficiente. Hay que dar el paso a la existencia de instituciones escolares que ofrezcan realmente –y no solo en el papel- una formación integral en la que la información recibida sirva no para repetirla sino para solucionar problemas reales; en la que las personas se vuelvan autónomas en el cuidado de sí –del cuerpo y más que el cuerpo-, de los demás y del mundo en el que les tocó vivir; capaces de conocer el bien que los realiza y valorarlo para jugarse la vida por cosas verdaderamente humanizantes y no meramente accesorias; creativas para proponer alternativas para el mundo, capaces de reaccionar en las relaciones interpersonales con manejo de afectos y emociones que permitan la colaboración y la solidaridad y no solo la frustración y el capricho. Una educación que forme ciudadanos capaces de encargarse de los asuntos políticos que les corresponden y no lloren por querer mamar de la ubre gobierno toda respuesta, al tiempo que sean los auditores y vigilantes de la gestión de políticos y administradores públicos.

                Esto será posible si el proyecto educativo de una escuela es más que un plan de estudios, uniforme y urbanidad. Se trata del diseño de un camino en el que niños y jóvenes puedan ser acompañados profesionalmente para transitar de la heteronomía a la autonomía; de la dependencia a la libertad, de la ignorancia a la posibilidad de construir conocimiento; del egoísmo a la colaboración solidaria.  Es este el desafío de la educación del siglo XXI.

miércoles, abril 08, 2015

¡Feliz cumpleaños, Teresa! ¡Sigues siendo buena noticia!

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí
Publicado en Síntesis Tlaxcala, el 1 de abril de 2015, en la columna Palabras que humanizan

El 28 de marzo fue el cumpleaños de Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, conocida también como Teresa de Ávila o Teresa de Jesús. La fiesta fue por el medio siglo de su natalicio en Ávila, España. Su figura es importante para muchas personas en el mundo occidental: canonizada por la iglesia católica en 1622, fue proclamada doctora de la misma iglesia en 1970, por el hoy beato Paulo VI, quien de esta forma quiso decir al mundo que vale la pena reparar en la religiosa castellana y su legado a la humanidad toda.
            El sitio oficial del V Centenario teresiano (http://www.stj500.com/santa-teresa/vida/) proporciona una breve visión de su vida: los primeros veinte años creció y se formó en el seno de una familia culta, donde aprendió a leer y escribir (gran privilegio en un mundo prácticamente analfabeta) y formó en gran parte el temple de su carácter.
Sin el permiso de su padre entró al convento carmelita de la Encarnación, en su natal Ávila. Veintisiete años fue monja en ese lugar y se curtió en la oración y la enfermedad. Alrededor de los 47 años acometió la gran tarea que hizo que su legado trascienda hasta nuestros días: con Juan de la Cruz y otras hermanas se dio a la tarea de reformar la vida religiosa de su tiempo fundando la orden de las Carmelitas Descalzas y la de los Carmelitas Descalzos. Entregó todo de sí en dos decenios en los que escribió cartas, poesía, autobiografía, textos de mística, creó 17 conventos, polemizó con la Santa Inquisición, organismo de la misógina iglesia católica española del siglo XVI que sospechaba de las enseñanzas y la actuación de una mujer que hasta hoy es conocida y respetada por doquier en el mundo cristiano y más allá de sus fronteras, hasta su muerte el 4 de octubre de 1582.
La figura de la docta maestra espiritual del siglo de oro hispano es plenamente vigente. Recién el domingo 29 de marzo pasado el Papa Francisco escribió una carta al padre Saverio Cannistrà, prepósito General de la Orden de los Carmelitas Descalzos en las que al felicitar a toda la familia carmelitana del mundo resaltaba algunos rasgos vivos de la monja avilense. Para el pontífice, si bien Teresa es maestra de oración, mujer de profundidad interior de grandeza mística, supo responder a los desafíos de su época: “Deseosa de servir a la Iglesia, y a la vista de los graves problemas de su tiempo, no se limitó a ser una espectadora de la realidad que la rodeaba”. Apostó completamente a crecer con sus hermanas religiosas, por lo que cimentó todo su hacer en la fraternidad más viva y exigente que pudo.
El 20 de marzo, también de este año, en la revista española Vida Nueva, Ángeles López comunica una visión muy femenina de la santa de Ávila (http://www.vidanueva.es/2015/03/20/teresas-de-hoy/). Muestra a la Teresa de los últimos 20 años como una mujer madura, fuerte, desbordada en creatividad, a pesar de haber sido acompañada por la enfermedad, que incluso la postró durante dos años paralizada tras un paroxismo de cuatro días. Nos la presenta dispuesta a defender y posicionar la libertad de pensamiento y de vida espiritual de las mujeres en un mundo totalmente controlado y acotado por los hombres y su visión masculina de las cosas, dispuesta a defender sus hallazgos espirituales, sus escritos, sus fundaciones ante la misma Inquisición, que tanto miedo sembraba entre las personas de su época.
Como escritora fue –más de medio millar de cartas y ocho libros - pudo allegar cosas de gran hondura a los alfabetizados de su época –como a los de la nuestra-, trastocando la retórica habitual en sus contemporáneos.
A mí me parece que hay en la figura de Teresa de Jesús una serie de invitaciones para las mujeres y los hombres de nuestro tiempo que son pertinentes y oportunas para humanizarnos al humanizar el mundo que nos ha tocado vivir: la de mirar las cosas en lo profundo más allá de lo inmediato, de lo aparente y desde allí entender que la hondura espiritual mirar nuestra realidad para descubrir en ella las oportunidades para crear espacios en lo que lo humano sea posible; la tarea de vivir así es gozosa, se da en la superación al miedo de quienes juzgan, reprimen y se consolida comunicando lo que uno encuentra como sentido de vida y creando fraternidad.

Teresa fue mujer de Dios, de su mundo y de sus hermanas y hermanos de vida religiosa. Nosotros podemos ser personas de profundidad interior vertida en el exterior en el cual nunca sobra un par de manos y brazos dispuestos al compromiso con la justicia; mujeres y hombres capaces de arrostrar que es posible ser dignamente humanos en medio de los ingentes desafíos que presentan el empobrecimiento de la mayor parte del planeta, la centralización de las decisiones políticas en pocas manos que excluyen de su propio destino a todos los demás, el recrudecimiento de posturas culturales e idiológicas de corte fundamentalista y nacionalista. Ella apostó y pudo con su vida ser buena noticia hace quinientos años… Nosotros, seguramente podremos desde hoy mismo.

lunes, abril 06, 2015

Retos y desafíos de la mujer educadora 3 (último): formar personas que valoran lo que humaniza

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí
Publicado en Síntesis, Tlaxcala, el 26 de marzo de 2015, en la columna Palabras que humanizan.


En las dos colaboraciones anteriores de la columna Palabras que humanizan he compartido con los lectores dos retos que enfrentan los educadores, de manera especial las educadoras, madres y profesoras, por ser quienes suelen tener en sus manos la creación de condiciones para la formación de los niños, en especial los más pequeños, tanto en la escuela como en el hogar: formar personas sexualmente integradas y que sean capaces de sumarse a la construcción de una realidad más pacífica, en la que las personas encuentren espacios y oportunidades para vivir con dignidad.
                En este texto quiero referirme a un tercer desafío que es muy importante y que ha sido muy manoseado, en especial por las escuelas: el de formar personas que valoran lo que humaniza. Comienzo explicando algunos términos.
                Los seres humanos nacemos siendo bebés, solo eso…. No hemos inteligido muchas cosas, mucho menos hemos amado, tomado decisiones libres o realizado acciones por las cuales podamos ser reconocidos. Somos prácticamente nadie, personas que carecemos de muchísimas cosas para poder ir siendo alguien: de alimento, de vestido, de lenguaje. Nacemos vulnerables, no nos hemos hecho las personas que podemos ser.
                Pero hay una fuerza en nosotros desde la gestación que nos lanza a buscar aquello que completa lo que nos falta: deseamos lo que nos ayuda a ser. Cuando tenemos sed deseamos líquido; en el cansancio, reposo; ante la duda, conocimiento; ante nuestras adicciones, libertad. Nos sentimos impulsados a buscar lo que nos complete, lo que nos permita seguir siendo humanos.
                Históricamente se ha llamado bien a lo que responde a nuestra necesidad y nos humaniza . La sustancia activa de una medicina es buena en la medida que permite la salud; el conocimiento de lo que es una cosa es bueno en tanto que permite relacionarse mejor con ello; una relación humana es buena en tanto que nos permite ser más con, por y para los demás.
                Deseamos lo bueno porque nos completa,  nos realiza. Pero resulta que esto no es suficiente. 
                Cuando encontramos cosas que cumplen con el requisito de la bondad necesitamos valorarlas, darles valor, para entonces sentirnos movidos realmente hacia ellas. Sucede, por ejemplo, que una medicina alópata puede ser buena para tratar alguna afección, pero si una persona no la valora no decidirá por ella, aunque el fármaco contenga sustancias apropiadas.
                El ser humano ha de otorgar valor al bien, a lo que responde a su necesidad de ser más con, por y para los demás en el mundo, en apertura trascendente. Solo así podrá seguir avanzando en la vida. No debe permanecer indiferente ante lo que necesita, ante el bueno. Así, bien-valor forman una dupla inseparable, un diálogo permanente entre lo que se necesita, se desea y lo que -más allá de nuestros caprichos- nos conforma y consolidamos este diálogo con la acción de valorar.
                Nadie puede valorar por nadie: si una madre valora participar en la misa, no podrá hacer que sus hijos valoren lo mismo por más que les diga, que los lleve, que los trate de obligar. Sus vástagos valorarán la misa cuando caigan en cuenta afectiva y volitivamente del bien que representa para ellos la Eucaristía y a partir de ello entiendan intelectualmente por qué y para qué han de involucrarse en los rituales de ese sacramento.
                Sin embargo, hay momentos en los que ante un mismo menester puede haber varias cosas que lo satisfagan. Y allí se vuelve necesario el que se priorice lo que se valora, que se opte por lo uno o lo otro, que se sepa que hay que valorar inmediata o mediatamente. La dimensión axiológica de nuestra existencia es dinámica. Frecuentemente hay que establecer prioridades entre dos o más cosas que consideramos valiosas para que no podemos hacer nuestras o vivirlas al mismo tiempo, como cuando alguien valora estar en un examen profesional, pero por los nervios los esfínteres le piden ir al baño: debe optar por lo uno o por lo otro y darles un lugar para su tiempo y espacio.
                La educación debe afrontar al ser humano también en esta, su faceta valorativa, y acompañarle para que aprenda a reconocer bienes, aunque no le resulten familiares, que pueda atribuirles valor y que sea capaz de priorizar su relación con las personas y las cosas para poderse construir como persona cabal: crítica, solidaria, libre, afectivamente integrada, creativa, abierta a lo ilimitado.
                Se trata no de dar clases para “enseñar valores”, sino acercar al educando a las cosas que lo puedan realizar como persona, para que las descubra como bienes y les atribuya el valor necesario para moverse hacia ellas y hacerlas parte de sí en diálogo con los demás y su contexto.
                Urge la pedagogía del deseo del bien, de la valoración, de la búsqueda de lo que humaniza en todas las dimensiones de la compleja existencia de las mujeres y los hombres: niños, adultos, ancianos.
                El reto supone inventar métodos que vayan más allá de hablar de valores como ideas o conocimientos e involucrar a toda la persona en experiencias que la inviten a querer ser más persona; dentro y fuera del aula, en la escuela o en la casa.
                Las mujeres y hombres que son capaces de asumir la responsabilidad de valorar lo que necesiten y hacerse cargo de ello son quienes pueden asumir el patrimonio cultural que les ha sido dado y que lleva consigo siglos y siglos de valoraciones de cosas que han resultado humanizantes, al mismo tiempo que pueden saber si eso sigue o no siendo realizante, humanizante y apostar por ello o por algo diferente pero que conduzca a lo mejor que cada quien pueda ser, con, por y para los demás en el mundo que le tocó vivir.

                Las instituciones educativas, en su mayoría, carecen de una verdadera pedagogía que forme personas que valoran. Lo bueno es que a cada momento se puede enfrentar el reto de construirlas para que la educación integral no sea un slogan, sino una realidad que sea capaz de formar los ciudadanos responsables de hacer de este mundo un mejor sitio que como lo encontraron.

jueves, marzo 26, 2015

Empoderamiento ciudadano, condición del derecho a la educación

Autor: José Guadalupe Sánchez Aviña, si quieres saber más del autor, haz click aquí. Publicado en Lado B el 3 de marzo del 2015

Menuda tarea la de intentar una reflexión sobre los problemas prioritarios de la educación en México, en dónde el espectro de elección es más que extenso en aspectos todos importantes y urgentes; sin embargo, y tratando de señalar un aspecto que considero fundamental por su repercusión en la definición y operación de las políticas públicas, me quiero referir al derecho a la educación (DE).
          Cuando se aborda esta temática se le suele asociar de manera directa a la justiciabilidad, es decir, que pueda ser presentado ante los tribunales como objeto del sistema judicial vigente; posteriormente ha surgido de manera complementaría, la propuesta de considerar la exigibilidad como condición de su cumplimiento, esa exigibilidad que integra de manera más amplia los ámbitos judicial, legislativo, político, administrativo o social.  Sin duda un avance considerable, pero… ¿Es esto suficiente para lograr la vigencia del DE en México?
          Si se ha de aceptar que la persona, cualquiera que sea, en cualquier tiempo y en cualquier lugar, con el hecho de nacer, tiene la condición inalienable de desarrollarse y construirse como ser humano, y que la libertad y la opción de vida, son posibilidades realizables a través de la educación y muy especialmente el acceso a ella, resulta fácil aceptar el DE como esencialmente humano, siendo que el desarrollo humano tiene que ver directamente con la posibilidad que un individuo tiene para elegir una forma de vida que le sea satisfactoria plenamente y permita el desarrollo de todo su potencial.
          En este campo es lógico acudir de inmediato al compromiso que tiene el Estado respecto al DE, de igual forma, es posible delinear las características o cualidades deseables de la educación; sin embargo, pudiera estarse gestando una imagen errónea por incompleta, podría pensarse en que el DE es una concesión generosa de Estado hacia los individuos, esto no es del todo real, es más, es fatalmente errónea.
          Hoy, resulta impensable entender la vigencia del DE sin la existencia de individuos que con conocimiento y capacidad de demanda, con reflexión y acción, se erijan como ciudadanos en pleno ejercicio de sus derechos frente a un Estado que pareciera insensible a las necesidades de la sociedad.
          Por un lado, un elemento que auxiliaría el ejercicio ciudadano de este derecho sería el contar con la posibilidad de medición de su cumplimiento, a través de instrumentos técnicos y sistemas de medición y monitoreo; es decir, la posibilidad de evaluar las políticas educativas en cuanto cumplimiento de la obligación del Estado.
          Por otro, y especialmente relevante para esta reflexión, es el considerar la posibilidad de acción desde agentes fuera del gobierno pero que sin duda comparten la responsabilidad de definir los destinos de la educación en el País: los ciudadanos.
          Es necesario reforzar un concepto de ciudadanía que combine su cualidad reflexiva con su posibilidad de acción, se plantea pues, la existencia de un ciudadano en pleno ejercicio de su libertad capaz de trasformar sus realidades en beneficio propio y de los demás, de un ciudadano empoderado.  Estableciendo que por empoderamiento se ha de entender ese poder que surge de la comunidad que se organiza y aprende, traducido en la capacidad de asumir el control en la definición de las mejores decisiones-acciones en la búsqueda del bien colectivo.
          Establecida esta aproximación rápida a una situación por demás compleja, queda por afirmar: ¿justiciabilidad? ¡Sí!, ¿exigibilidad? ¡Por supuesto!, pero empoderamiento ciudadano como condición indispensable para pensar en un derecho a la educación vivo, pertinente y relevante.  De esta manera, el promover la participación ciudadana impulsada por sus propias fuentes de poder, de un poder que no dependa de aquellos que se dicen gobierno, sino de su reflexión y acción; este planteamiento resulta particularmente pertinente en una sociedad en donde una inmensa mayoría se encuentra en una situación profundamente desfavorecida que la coloca en el agobio existencial y que insiste en hundirla en la desesperanza.

Amor a Bach



Autor: Alfonso Álvarez Grayeb, si quieres saber más del autor haz click aquí. Publicado en La primera de Puebla 

Sucede cada mes, y no por azar: un maravilloso y repetido acto de amor al arte se desarrolla como una partitura precisa en la pequeña aldea suiza de Trogen, en el Cantón de Appenzell. Un grupo de adoradores de la música vocal de Johann Sebastian Bach, en particular de sus más de doscientas Cantatas (que son pretexto para trozos de la música más sublime que se pueda escuchar en la Tierra), han inventado una originalísima celebración del arte de este compositor inconmensurable. Esta gente maravillosa se propuso en el año 1999 ejecutar mensualmente todas y cada una de las Cantatas, de manera que se requieren veinticinco años para completar el ciclo, que pudo comenzar en 2006 y finalizará en el 2030. Nada menos que un cuarto de siglo es lo que durará este proyecto de amor a Bach, solo para expresar una admiración particular y el deseo de compartirla con el mundo, pues la celebración no se limita a los afortunados asistentes que caben entre las paredes de la pequeña iglesia de Trogen, sino que ahí se ejecuta una grabación en vivo con los más altos estándares técnicos, que llegará finalmente a los últimos rincones del mundo a través de CD, DVD e internet.
          La iglesia de Trogen se convierte simultáneamente en una sala de conciertos y en una sala de grabación. Un equipo de técnicos monta esa metamorfosis con una amorosa delicadeza que quiere proteger primeramente la antigua iglesia, y también la comodidad del público, de manera que no se vea estorbado ni por las cámaras ni por los equipos de grabación e iluminación. Se instalan estructuras especiales para colocar las cámaras en forma tal que no sean percibidas por el público y que ellas mismas no aparezcan en la grabación. La plantilla de músicos y cantantes cambia lógicamente de Cantata a Cantata debido a las características distintivas de cada una, pero estos técnicos trazan mapas precisos de su colocación idónea en la iglesia para cada una de las Cantatas. Esta preparación técnica previa toma, luego de la experiencia ganada en los últimos años, unas cuatro horas, dejando la iglesia a disposición de los músicos que ensayan.     
          Con la música no sucede como con la arquitectura o la escultura: no podemos pararnos simplemente frente a ella para admirarla, sino que hay que recrearla en cada ocasión, estableciendo una conexión inédita con la obra de arte musical cada vez. Y cada generación debe hacer lo mismo.
Un equipo de diseñadores discute la estética en la elaboración de los carteles del evento mensual, pero que se extiende a las portadas de discos compactos y DVD que serán difundidas en todo el mundo, además de la presencia en la página Web de la Fundación Bachstiftung, la organizadora del festival, página que se actualiza continuamente. La comunidad involucrada con este proyecto crece año con año a nivel mundial. Sólo en México tiene más de cincuenta y cinco mil seguidores, y se comprueba que el arte de Bach es bien recibido por las jóvenes generaciones de todo el mundo.
          En cuanto a los músicos, vienen de Suiza, del sur de Alemania y de Austria, y son todos especialistas en interpretación –e instrumentos- históricos del tiempo de Bach. Antes de los ensayos, hay que afinar los doscientos cincuenta tubos del órgano, que debido a la falta de humedad y a la temperatura, sufren alteraciones en su sonido. El director musical, Rudolph Lutz, dice que cada Cantata es como un Himalaya, difícil y laboriosa. Un tenor también subraya la dificultad de la interpretación vocal de la música de Bach, y en ocasiones debe respirar a mitad de una palabra. Lutz deja ver el grado de perfección que se quiere alcanzar en cada interpretación, y explica que su tarea es conocer y dominar la partitura de arriba a abajo, y para eso se auxilia de dos expertos, uno musicológico y otro teológico, para dar un contexto completo a la Cantata de turno. El asunto teológico de la Cantata se complica por el antiguo lenguaje barroco que contiene, y se vuelve necesaria una interpretación actual para hallar el sentido correcto de los textos. Para esto se ofrece al público –para su mayor comprensión y disfrute- un taller previo al concierto sobre las dos cuestiones, musical y teológico-linguística.   
          En cuanto al manejo de las cinco cámaras, se hace con algunas personas discretamente dispuestas dentro de la iglesia y por dos más en un camión fuera de ella dirigiendo las secuencias, queriendo todos pasar desapercibidos. Antes del ensayo general, el director, algunos músicos y el ingeniero de sonido analizan, partitura en mano, la grabación previa para pulir errores o afinar detalles de la obra.
           El día del concierto la Cantata se interpreta dos veces (la bellísima Cantata 151, por ejemplo, es muy corta: dura menos de diez y siete minutos), y entre las dos entregas hay una reflexión hecha por un personaje invitado. La post-producción, que incluye el análisis y crítica de las dos interpretaciones, la reflexión y el taller previo, se realiza en Saint Gallen y sirve para corregir o matizar la calidad del producto.

          En fín, que la gente de la Fundación Bachstiftung parece guiarse por la máxima de que Dios está en los detalles, como dijo Flaubert y popularizó Mies van der Rohe. Y hay que ver cuánto detalle hay aquí distribuido en cuánto tiempo, cuánta gente aplicando su experiencia y sus sentidos en este homenaje a Bach. No nos queda más que agradecer a esta gente lo que hacen movidos por el amor y el deseo de perfección. Viva por siempre Bach.   

miércoles, marzo 25, 2015

Desafíos de la mujer educadora 2: formar personas que construyan la paz

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más datos del autos haz click aquí
Publicado en Síntesis, Tlaxcala, el viernes 20 de marzo de 2015, en la columna Palabras que humanizan.

En el texto que apareció en mi anterior columna en el periódico Síntesis Tlaxcala, comenté que compartiría con los amables lectores de Palabras que humanizan las ideas que compartí con ocasión del día internacional de la mujer con profesoras y madres de familia en Tlaxco, Tlax., sobre los desafíos y los retos que enfrentan hoy las mujeres educadoras. He señalado que uno de ellos es formar personas sexualmente integradas (http://textoscirculo.blogspot.mx/2015/03/retos-y-desafios-de-la-mujer-educadora.html).
                Creo que un segundo reto que enfrenta todo educador, incluidas las madres, es formar personas que construyan la paz, entendida como la existencia de condiciones para que los seres humanos en lo individual y común puedan vivir dignamente. Su contrario, la violencia, es todo lo que impide la vida digna, haya o no balazos y golpes (si se quiere dar un vistazo mayor a esta manera de comprender lo pacífico, pueden consultar el artículo publicado también en la columna denominado: “La paz es posible, tiene que ser posible”: http://textoscirculo.blogspot.mx/2011/10/la-paz-es-posible-tiene-que-ser-posible.html).
              La persona pacífica es proactiva. Está comprometida consigo, con los demás, en especial los próximos y entre ellos los menos favorecidos, con el mundo que le tocó vivir. Se compromete en que haya vivienda que permita la intimidad, la creación de un hogar –que es más que las paredes del hospedaje cotidiano-; atesora la salud y sus requisitos como la salud y la higiene; valora que la escolarización contribuya a la formación del entendimiento, la voluntad, la libertad, en conjunto con la familia y los grupos socializadores como las iglesias, las organizaciones civiles, sin inteligencia, corazón y voluntad ningún cambio es posible.
                De igual manera aprecia y apoya la existencia de infraestructura de comunicación, de transporte, de sanidad. Entiende que para que haya comunión y progreso debe haber información y expresión. Rechaza que los aparatos institucionales y empresariales estén por encima del valor de las personas y vigila que no haya abusos de autoridad. En el empeño de la construcción de la paz privilegia la mediación en la solución de conflictos que los abusos de poder.
                La lista de características de la persona pacífica es grande, grande, y siempre encontrará su raíz en la educación, en especial la que las mujeres madres y las profesores de educación básica, tienen en sus manos. Solo se puede educar para la paz en la paz. En cada hogar, en cada aula, en cada espacio de convivencia de los templos, las juntas auxiliares se juega el que las nuevas generaciones sean invitados a relacionarse con los demás buscando el bien común, en cualquiera de las dimensiones individuales y sociales de que se trate.
                Educar en la paz para la paz significa crear ambientes en los que unos cuiden de los otros, en los que se puede hablar y escuchar, en los que haya higiene, lectura, escritura, dialogo, al tiempo que haya rechazo y denuncia del acoso, los golpes, la irresolución de conflictos por la existencia de irrespeto, golpes, indiferencia.
                Actualmente abundan los materiales pedagógicos para dar estos pasos. Cada milímetro que se avance es el abono de una cuota real de humanidad digna. El desafío, el reto está allí, hay que formarse como educadoras y educadores para encararlo sin esperar recetas y fórmulas mágicas. Es posible, tiene que ser posible.

Apología de la libertad de expresión

Hace dos años y medio escribí en este espacio un llamado a la libertad de expresión, íntimamente ligada a la de la información http://textoscirculo.blogspot.mx/2012/10/nuestros-derechos-la-informacion-y-la.html). Hoy que el despido de Carmen Aristegui de la empresa MVS ha causado gran revuelo, me invito e invito a los lectores a no perder de vista que no se pueden construir una familia, una vecindario, un municipio, un estado o una nación sin el libre ir y venir de informaciones y sin que la expresión pueda emitirse libremente para la construcción de una democracia en la que quepamos todos.
                Como suelo hacer, desconfío de las polarizaciones donde hay dioses y demonios. Rechazo tanto a las autoridades que se extralimitan y censuran, como a mis conciudadanos que se autocensuran, se desentienden y se mueven básicamente por sentimientos y no por una mente y corazones que se muevan buscando lo más sensato, indagando, dudando, opinando.
                Sí: en México hace falta que sigamos hablando de estos derechos humanos fundamentales, como los demás que continuamente son violados, atajados, conculcados. Y que nuestras discusiones al respecto sobrevivan el morbo de la moda de la salida de una periodista de un medio ocurrida en el vaivén de los múltiples intereses políticos, económicos y sociales que forman una trama compleja en la que todos, de una u otra forma, somos parte.


miércoles, marzo 18, 2015

Retos y desafíos de la mujer educadora I: formar personas de sexualidad integrada

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí.
Publicado en Síntesis, Tlax., el 12 de marzo de 2015, en la columna Palabras que humanizan.

Con ocasión de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer recibí la invitación de un grupo de mujeres en Tlaxco, Tlax. para conversar con ellas sobre un tema que tiene mucho que ver con el lema que asignó la Organización de las Naciones Unidas para esta efeméride: “empoderando a las mujeres, empoderando a la humanidad: ¡imagínalo!”
El tema para nuestra charla fue el de “Retos y desafíos de la mujer educadora”, supongo que en atención al gran número de madres y profesoras existente en esa región (y yo añadiría que en todas).
                La reflexión conjunta comenzó señalando cómo entender la educación de una manera amplia, que dé cuenta de la riqueza de este fenómeno: “Educar es acompañar el proceso por el cual una persona responde a su propio llamado de ser más con, por y para los demás en el mundo que le tocó vivir, de manera integral y abiertos a la trascendencia”.
                La educación, conforme a lo anterior, es un proceso que pretende que una generación acompañe a otra en el descubrimiento de las posibilidades que para ser humano descubrieron las generaciones que las precedieron y en las suyas propias para que el mundo en el que les tocó vivir pueda ser más humano, justo: un lugar para vivir con personas con dignidad.
                Ese día me permití compartirles que yo encuentro que me parece que hay tres áreas prioritarias de retos y desafíos -de oportunidad de empoderamiento-  en esta segunda década de nuestro siglo:
a) El de la educación para vivir una sexualidad integrada, la que forma mujeres que siendo muy mujeres asumen su masculindad y hombres que siendo muy hombres asumen su femineidad.
b) El de la educación que forma personas capaces de valorar todo aquello que los permite ser mejores seres humanos con, por y para los demás con quienes comparten el mundo que deberán transformar en un espacio de solidaridad, justicia y de bien tener, bien ser, bien estar y bien saber.
c) El de la educación que forma para que las mujeres y los hombres se responsabilicen de la creación de condiciones para vivir en paz.

En esta colaboración de mi columna quiero referirme en esta ocasión

                La sexualidad humana es muchísimo más que distinción de hormonas, cromosomas y genitales. Es una forma de estar en el mundo que se caracteriza por su apertura para dar y recibir vida humana y que se constituye en una fuerza que lanza a las personas fuera de sí para lo masculino encuentre lo femenino que puede ser y viceversa.
Un ejemplo entre muchísimos: para una mujer vivir una sexualidad integrada como madre significa que en el contacto con lo masculina descubra las posibilidades paternas que tiene; para el hombre, lo contrario, que significa que un varón debe descubrir sus posibilidades maternas.
Rasgos tradicionalmente relacionados con lo masculino como la agresividad, la capacidad lógica, la racionalidad, la valentía, la fuerza son correlativos con lo femenino, caracterizado como afectividad, intuición, emoción, ternura, capacidad de acoger la vida. Una persona es más completa cuando en el contacto con la sexualidad de los otros integra la suya propia de una manera más amplia, holística.
Esto significa que una persona educada, formada, para construir una sexualidad humana más plena es capaz de ir más allá de los roles de género, de los encasillamientos socio-culturales que excluyen lo masculino de lo femenino y viceversa.
La mujer educadora –lo mismo que el hombre educador- está llamada a propiciar en los educandos la apertura para que de manera libre, respetuosa, ubicada en el contexto cultural inmediato vayan al encuentro del otro mujer u hombre y al compartir responsabilidades domésticas, escolares, sociales, descubran lo masculino y lo femenino y lo integren en su propia forma de ser.
Un amigo varón educado de esta forma puede ser capaz de abrazar con gran ternura a un amigo, hermano, colega que atraviese por momentos reales de dolor, sufrimiento, miedo, frustración o angustia, esos que colapsan temporalmente nuestros deseos de seguir adelante comiéndonos el mundo. Por abrazar así no es menos varón, es más ser humano. Siguiendo esta lógica: debe ser capaz de dar abrazos firmes, recios, de esos que impulsan a salir a comerse la vida a bocados.
Decía anteriormente: se educa en un contexto cultural específico, pero no solo para que las personas se adapten sin más a él, reproduciendo perennemente los valores y las conductas atribuidos tradicionalmente a los roles de género, sino para transformar los significados y las formas de interrelación que permitan que las personas coexistamos con las posibilidades de siempre y las que la complejidad del momento histórico exigen de nosotros.

Educar implica tomar de frente el desafío de formar no mujercitas u hombrecitos, sino seres humanos integrales, integrados, abiertos, capaces de reconocerse en los otros, con los otros y para los otros, con la sabiduría suficiente para rescatar de la cultura lo que humaniza y transformar en ella lo que lo impide, y si de sexualidad se trata: permitiendo que las mujeres sean muy cabales porque son lo suficientemente masculinas y femeninas para generar vida humana en todos los ámbitos; facultando a los hombres para que sean muy cabales porque son los suficientemente femeninos y masculinos para generar vida humana en todos los ámbitos.

viernes, marzo 13, 2015

El administrador de empresas posmodernas.

Autor: Jorge Luis Flores Romero
Publicado en Puebla on line
Durante más de un siglo, los autores clásicos de la administración han realizado grandes aportaciones en este campo. Por sus teorías y aportaciones, son considerados referentes fundamentales para el estudio de las escuelas científica, de las relaciones humanas y clásica. No obstante la fecha en surgen y el tiempo transcurrido, el conocimiento acumulado es vigente hoy día, pues la administración es, en estricto, la puesta en marcha y un compendio de teorías y aportaciones, paradigmas y preceptos, técnicas y herramientas que se emprenden e implantan para a hacer de las instituciones y empresas, entidades eficientes y productivas, rentables, duraderas y competitivas.  ¿Qué ha cambiado?
          Para cumplir con sus metas, las empresas requieren de un administrador y líder que cuente con visión  y perspectiva multidisciplinaria y holística, de liderazgo efectivo. Administradores eficientes, eficaces y bien adaptados a la enorme movilidad de mercado. Individuos que actúen y se desempeñen de manera congruente y consistentemente en apego a principios y valores éticos. El doble discurso no tiene cabida. Los colaboradores son sumamente perceptivos. Desean que sus líderes los conduzcan por los caminos que han diseñado conjuntamente para enfrentar los períodos de crisis y adversidad que caracterizan los actuales entornos socio económicos y políticos.
          Los preceptos y paradigmas del management y la administración posmodernos, dan cuenta de que se requiere líderes con mentalidad de estrategas, gerentes y empresarios que conforman la alta dirección, se caractericen por su ubicuidad, asertividad y proactividad. Personas automotivadas con juicios preclaros sustentados en la perspectiva interna del negocio y del cliente. Que cuenten también con un efectivo pensamiento financiero y la disponibilidad de innovación y aprendizaje, pero ante todo, personas capaces de definir objetivos y metas, diseñando las acciones estratégicas para cumplirlos, con pleno conocimiento del contexto socioeconómico en donde habrán de enfrentar además, los retos que representa garantizar supervivencia y éxito.
          El cambio que se exige a los administradores, obedece y debe dar respuesta a las teorías posmodernas de la administración, en donde las organizaciones asumen nuevas forma y estructuras. Los modelos organizacionales están evolucionando de empresas funcionales y autocráticas, a organizaciones flexibles, dinámicas y evolutivas, es decir, organizaciones orgánicas. ¿Qué las caracteriza o distingue a las organizaciones posmodernas de aquellas burocráticas y mecanicistas del siglo XIX y XX? Que para garantizar su supervivencia han cambiado su enfoque de funcional a humano. Son organizaciones en donde las cualidades de los trabajadores, su personalidad, la creatividad, el trabajo en casa, y dejar a los colaboradores  la libertad de hacer y de crear, son ahora nuevos paradigmas que el administrador adopta como ejes de su liderazgo. Criterios que conforman ahora una cultura organizacional impensable para Henry Ford o Frederick Taylor.
          Más que el beneficio financiero o la utilidad inmediatos, las organizaciones posmodernas prospectan su adaptabilidad al entorno y  dirigen acciones para la generación y gestión del conocimiento. Los administradores son ahora conscientes de que cada empresa es un ser social vivo, dinámico, con una personalidad y competencias únicas. El reto será hacer de estas competencias una ventaja competitiva para la generación de valor. El castigo, las represalias, la política y los juegos de poder, siguen presentes, pero no se oprime, ni se violenta a la persona. En el marco de la ley, se le respeta para promover una competencia sana y la lucha de facciones por alcanzar los mejores resultados.

         Hoy día, los administradores promueven la comunicación informal y las relaciones interpersonales positivas. Son proclives a descentralizar la toma de decisiones y no están preocupado por la baja de las ventas, sino por encontrar soluciones a la desmotivación. No castigan, impulsan el trabajo colaborativo. Suprimen niveles jerárquicos para allanar el camino hacia los colaboradores; responden eficientemente en situaciones de alta incertidumbre. Son ante todo, democráticos y sensibles, empáticos a las necesidades humanas. Saben que la alta productividad y el entusiasmo, son dos efectos que confirman la satisfacción por el trabajo. Las empresas más valiosas del mundo: Google, Facebook y  Apple, son posmodernas.