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miércoles, mayo 05, 2010

Activarnos por la calidad educativa

Autor: Martín López Calva
Publicación: E-consulta, 04 de mayo de 2010
"La misión parece imposible, pero la dimisión resulta igualmente imposible"
Edgar Morin.

No puede haber un desarrollo real, sostenido y equitativo para una ciudad, un estado o un país si no se plantea una estrategia seria, consistente y eficiente de apoyo al mejoramiento radical y permanente de la calidad educativa. Esta es la conclusión que se puede extraer de múltiples análisis e investigaciones realizadas por expertos y organismos internacionales.
     En esta línea se planteó la conferencia magistral: "Competitividad, educación y desarrollo" que impartió el Dr. José Antonio Ardavín, funcionario de la OCDE en México en el marco del foro sobre "Calidad de la educación" que organizó el movimiento "Actívate por Puebla" en las instalaciones de la UPAEP el pasado viernes 30 de abril.
     La Educación es el motor potencial de equidad y desarrollo para toda sociedad y Puebla no es la excepción, pero para lograr hacer realidad esta sociedad con crecimiento económico sostenido, justo e integral es necesario enfrentar grandes retos de calidad en nuestro sistema educativo estatal y nacional.
     Para lograrlo, es necesario, decía el Dr. Ardavín, construir una nueva organización del sistema educativo que necesariamente se apoye en dos grandes sustentos inseparables e interdependientes: una mayor autonomía de gestión de las escuelas y un proceso claro y sistemático de rendición de cuentas que sea vigilado por la participación social.
     Porque un sistema educativo centralizado y altamente burocratizado como el que hoy tenemos hace muy complicada la instrumentación adecuada de estrategias de mejora para la calidad educativa, al igual que lo obstaculizaría un proceso de descentralización y autonomía escolar que no fuese acompañado por una nueva cultura de rendición de cuentas y revisión por parte de la sociedad acerca de la manera en que se aplican los recursos en cada centro escolar.
     Este proceso de autonomía-transparencia requiere sin duda de una corresponsabilidad entre las autoridades gubernamentales, los directivos y profesores, los padres de familia, los estudiantes y las comunidades en las que se insertan las escuelas. Una nueva cultura de participación social real y efectiva es necesaria para enfrentar los desafíos de la calidad educativa en nuestra época.
     El movimiento "Actívate por Puebla" tiene como objetivo, aprovechando el momento de cambio de gobierno en nuestro estado y municipios, promover esta nueva cultura de participación social a través de la generación de propuestas que se harán llegar a los candidatos de todos los partidos y alianzas. En este movimiento están involucradas activamente las universidades, los organismos empresariales y las organizaciones de la sociedad civil.
     Esta nueva cultura de participación no puede limitarse a generar propuestas y después "vigilar" que el gobierno que sea elegido en las urnas "cumpla" con llevarlas a la práctica. Se trata de un compromiso que implica una mucho mayor responsabilidad porque pretende que la sociedad civil trascienda la visión de que la participación ciudadana inicia y termina el día en que se deposita el voto, para convencerse de que esta participación tiene que ser cada vez más activa, constante, organizada y corresponsable.
     De esta manera, en las distintas mesas de trabajo del foro sobre calidad educativa se plantearon propuestas para hacer llegar a los candidatos, pero se planteó también como coincidencia la idea de mantener el trabajo en red para colaborar con las autoridades educativas del próximo gobierno en el diseño, la operación, el seguimiento, la investigación y la evaluación de proyectos de formación docente, formación de valores, introducción de tecnologías de información y comunicación en la escuela, cambios en la legislación y normatividad educativa en el estado, etc.
      La realidad exige un cambio de actitud y un salto cualitativo importante desde la pasividad que espera todo del gobierno hacia la participación que colabora y exige, desde la competencia entre instituciones hacia el trabajo en red que respeta las diferencias, desde la mera denuncia hacia la construcción conjunta de alternativas.
     En efecto, como dice Morin: La misión de elevar la calidad educativa para generar desarrollo parece imposible, pero no podemos renunciar a ella, porque la dimisión, resulta igualmente imposible. Es hora de activarnos por la calidad educativa. 

lunes, febrero 22, 2010

El dilema de los educadores profesionales

Autor: Guillermo Hinojosa R.
Publicación: E-Consulta, 23 de febrero de 2010

Los educadores profesionales, aquellos cuya vida laboral consiste en ser empleados de una organización educativa pública o privada, se ubican en un punto intermedio entre dos extremos. En un extremo están los 'obreros educativos', en el otro están los 'mentores'.
     Los obreros educativos conciben al sistema escolar como una gran fábrica en la que los educandos ingresan como materia prima y van pasando por varios procesos sucesivos cuyo resultado es un producto que cumple ciertas especificaciones. Cada obrero se encarga de un tramo de la línea de producción: el maestro de tercero recibe lo que le entrega el de segundo, hace la parte que le toca según los manuales y entrega al de cuarto. Un año después vuelve a empezar. Si le entregan algún producto defectuoso tratará de remediarlo si es posible, y si no, lo apartará de la línea. Las líneas de producción educativa empiezan en el preescolar y terminan en las licenciaturas. Pero ya se están extendiendo a los posgrados, a las maestrías y doctorados.
     Los mentores son los continuadores del primer Méntoor, en realidad una de las personalidades de Atenea quien disfrazada aconsejó al joven Telémaco, 'el luchador lejano'. Los mentores aman el conocimiento y desean que sus alumnos lo amen también. No han dejado de maravillarse por lo que saben y deben transmitir, ya se trate de aprender a contar del uno al diez o de la dialéctica hegeliana. Hacen poco o ningún caso de los manuales escolares con tal de ver en sus 'luchadores lejanos' el gusto por saber.
      Todo conspira para que los educadores se carguen al extremo de los obreros educativos: El sistema educativo público que, por un lado, debe hacer frente a la masificación escolar y, por el otro, teme que se enseñen 'contenidos no autorizados'; El sindicato de maestros cuya prioridad es la propia supervivencia, imposible sin la disciplina ciega de sus agremiados; La competencia entre las instituciones educativas privadas que las hace reducir costos y estandarizar procedimientos; La identificación de las 'autoridades educativas' con los gerentes y directores de las empresas; La comodidad de los educadores que pueden preferir 'guiarse por el librito' a tomar decisiones inciertas bajo su propio riesgo; La burocratización, en fin, cuya eficiencia depende de la homogeneidad.
     En los asuntos humanos nunca se puede lograr la total homogeneidad. Siempre habrá estudiantes, profesores y directores que se resistan a comportarse como lo manda la autoridad. Unos más otros menos. Siempre habrá algunos cuya experiencia les haya enseñado que hay que actuar por cuenta propia; que los 'libritos' y los manuales de producción educativa son perfectibles, no se aplican en todos los casos, y a veces en ninguno. Siempre habrá directores de escuela dispuestos a probar alguna teoría pedagógica prometedora o alguna idea nueva, y no pueden esperar a que les den permiso. Siempre habrá maestros, los mentores, cuyo bienestar propio depende del bienestar de sus alumnos. Siempre habrá estudiantes que hacen más preguntas de las previstas por su sistema educativo.
     Las esperanzas de que nuestro sistema educativo mejore en todos los niveles, están en esas ovejas negras discordantes. En lugar de reprimirlas y expulsarlas, cediendo a la tentación homogeneizadora, habría que encontrar mecanismos para que su trabajo no sea educación de contrabando. Si nuestro sistema educativo ha de tener un mínimo de democracia en su organización, es necesaria la participación de todos; no sólo tolerada sino alentada. Es necesario que los elementos del sistema educativo conspiren para que los maestros se corran hacia el extremo de los mentores alejándose del de los obreros. No es fácil decir cómo lograr lo anterior, pero vale la pena probar la democratización del sistema educativo y la búsqueda deliberada de la heterogeneidad en los contenidos y en los métodos educativos.