viernes, febrero 20, 2015

Evaluación docente y cosas peores


Autor: José Guadalupe Sánchez Aviña, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí 
Artículo publicado en Lado B

Tema recurrente en el mundo de la educación en nuestro País, continúa siendo la tan llevada y traída “Evaluación docente” comprendida, incomprendida, querida por unos y odiada por otros… tanto que se escucha y lee al respecto; en medio de las declaraciones de autoridades encargadas de esta función estratégica en la educación, y ante reacciones de oposición y rechazo, se me ocurre pensar ¿Hay algo peor que la evaluación docente? Y la respuesta que me surge de manera casi automática: ¡Por supuesto que sí! de arranque se me ocurren tres cosas que son peores: 1.- Que no exista, y b) Que no sea aprovechada para lo que es concebida, c) Que esté en manos equivocadas. Tres consideraciones que bien merecen una mención, aunque sea de manera rápida.
          La ausencia de información sobre una situación, cualquiera que sea, nos imposibilita para actuar en ella para transformarla con una orientación definida y explícita, en otras palabras, es imposible mejorar lo que no se conoce; de esta forma, la evaluación representa una condición indispensable de todo proceso, en el de la práctica docente, de natural la requiere. Por si esta postura lógica no fuera suficiente, habría que agregar que la evaluación docente es un derecho que debe ser exigido por el propio docente, pues le concierne en todos los sentidos y le posibilita en su propio proceso de desarrollo como profesional de la educación pero también como persona.
          El segundo señalamiento no es cosa menor pues expone las múltiples desviaciones posibles en las que se incurre cuando de evaluar se trata, por ejemplo: lejos de representar la base de re alimentación de la práctica docente y factor de calidad educativa, en su realización, es común la posibilidad de utilizarla con espíritu punitivo y ligada a procesos opacos y discrecionales, despojándola de sus verdaderos alcances.
          Por último, la evaluación como acción operativa tiene que ser ejecutada por personas de carne y hueso, es aquí cuando el tercer señalamiento aparece. Cuando se piensa en los actores que la ejecutan, “nos asaltan” las imágenes de los funcionarios que ya sea por desconocimiento o por intereses de grupo, la aplican de tal manera que rompen con la posibilidad de mejorar la educación; la evaluación es secuestrada y corrompida a favor o perjuicio según sea lo que se requiere. Cabe mencionar que cuando escribo funcionarios, incluyo tanto a empleados públicos como empleados activos en el sindicato, incluidos desde luego, aquellos que militan en la coordinadora, pues no hay que perder de vista que son componentes de un mismo cuerpo.
          Sin ser las únicas posibles, éstas, son tres posibilidades de riego para deformar el espíritu formativo de la evaluación e impedir el logro de alcances que puede tener en los procesos formativos de docentes.
Hoy hasta parece lógico encontrarnos con docentes activos auténticos, que están desconfiados sobre la evaluación venidera y hasta declaren una oposición a la evaluación “La mula no era arisca, los palos la hicieron”, sin embargo, hay que permanecer atentos a un proceso que parece irreversible y procuremos obtener el mayor beneficio posible de un proceso que por definición tiene la capacidad de impactar favorablemente la formación y desarrollo de los niños y jóvenes que acuden a las aulas.
         En este momento de definición y construcción de aquellos instrumentos con que se evaluará a los docentes, será determinante la generación que la SEP realizará sobre los perfiles docentes pretendidos; éstos, serán plataforma de diseño pero también permitirá visualizar con mayor claridad o por lo menos de manera abierta, lo que el sistema educativo pretende en cuanto a docentes se refiere; sin duda material para análisis y discusión profunda.



Diabetes y apego al tratamiento

Autor: Arturo Sánchez Loeza
Artículo publicado en Puebla on line 

La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad determinada genéticamente, causando modificaciones en la estructura pancreática, en la cual el sujeto presenta alteraciones en el metabolismo de hidratos de carbono, de las proteínas y grasas, y una relativa o absoluta deficiencia de la secreción de insulina con grados variables de resistencia a ésta. Entre 85 y 90% de los pacientes con DM son diabéticos tipo 2. 1     
          La diabetes es una enfermedad que entra en la categoría de enfermedades crónicas no transmisibles, es decir no existe una cura para la alteración de la producción de insulina, pero un control adecuado que incluya el tratamiento farmacológico (medicamentos orales, insulina), como el no farmacológico (tratamiento nutricio, actividad física, apoyo psicológico), puede fomentar el retardo o evitar la aparición de las múltiples complicaciones orgánicas que genera la enfermedad como la retinopatía, el pie diabético, la nefropatía entre otras. Para que todo esto se cumpla el paciente junto con el personal de salud deben establecer y fomentar el apego al tratamiento. Se define apego al tratamiento como la conducta del paciente que coincide con la prescripción médica, en términos de tomar los medicamentos, seguir las dietas o transformar su estilo de vida. El apego al tratamiento es importante para evaluar la evolución clínica, ya que una alianza terapéutica entre el paciente y el médico es necesaria para el éxito del tratamiento. 2
          En la práctica clínica, nos encontramos con frecuencia con pacientes diabéticos que aunque aptos desde el punto de vista funcional tienen y revelan grandes dificultades en la gestión de la enfermedad, tanto en el tratamiento médico y autocontrol glicémico, como incluso en diferentes situaciones de vida (control de la alimentación), lo que conlleva a frustración social, sentimientos de culpa, auto desprecio y pérdida de autoestima y consecuentemente menor calidad de vida.
          La diabetes mellitus es la típica enfermedad crónica que puede influenciar la calidad de vida, porque los tratamientos son incómodos y sus complicaciones pueden causar debilidad y disminución de las capacidades del individuo. El uso de hipoglucemiantes orales en donde las dosis no son adecuadas,  los mitos que giran alrededor del uso de insulinas que limitan su correcta aplicación en especial en hábitos rurales y la falta de acceso a productos alimenticios afectan directamente al control glucémico y al apego al tratamiento.Otros de los factores asociados con no apegarse al tratamiento terapéutico, es el uso de plantas o productos de origen animal a los cuales les son atribuidas propiedades medicinales, suplementos y complementos no regularizados e inadecuados prometiendo beneficios inexistentes.3
          Es necesario enfatizar en el paciente la aceptación de su enfermedad e identificar los trastornos afectivos y de ansiedad que ello implica, ya que su manejo adecuado también se asocia con una mejoría en la calidad de vida y en el apego terapéutico. El personal de salud debe fomentar el autocuidado del paciente con diabetes, asesorando e informando oportunamente sobre su padecimiento y creando un programa con metas a corto y mediano plazo, debe ser apoyado también por su núcleo familiar implementando estilos de vida saludables y creando dinámicas incluyentes que puedan reforzar la autoestima del paciente y pueda generarse el apoderamiento de su enfermedad.
BIBLIOGRAFIA
1. Fajan SS. Classification and diagnosis. En: Ellenberg, Rilkin, ed. 4a. edición. Elssevier Science Publishing Co. Inc.,1990:346
2. Sackett D. Ayudar a los pacientes a cumplir los tratamientos. Epidemiología clínica. Ciencia básica para la medicina clínica. 2a. edición. Buenos Aires, Argentina: Interamericana, 1994:249-260.

3. Martínez MC, Guiscafré H, Muñoz O, Gutiérrez G. Análisis del cumplimiento del tratamiento en los esquemas terapéuticos utilizados. Arch Invest Med Mex 1988;19:409-417.

Colaciones

Autor: Claudia Rodríguez Hernández, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí
Artículo publicado en Síntesis

Una colación es un refrigerio o tentempié que incluye  pequeñas porciones de alimentos que son consumidos ya sea a media mañana (entre las 10:00 y las 12:00 hrs. aproximadamente) o a media tarde (entre las  17:00 y las 19:00 hrs. aproximadamente).
          La importancia de comer algo ligero entre las principales comidas del día radica en que por un lado evitarás los periodos prolongados de ayuno, (8 o más horas sin probar alimentos) lo cual ocasiona que tu metabolismo sea lento y por ende que subas de peso y por otro lado evitarás llegar a la hora de la comida o de la cena con un hambre voraz, lo que traería como consecuencia que comas mucho más de lo que debes comer. La clave está en comer antes de que te estés muriendo de hambre.
          Es necesario tener en cuenta que la colación matutina no sustituye el desayuno, se debe desayunar preferentemente antes de las nueve de la mañana y además comer algo ligero a media mañana, tres o máximo cuatro horas después.
Los alimentos que pueden ser incluidos en las colaciones son:
  • Frutas, especialmente las que son fáciles de transportar y que no tienes que pelar y picar previamente como manzana, pera, duraznos, uvas, guayabas, naranjas, mandarinas, etc.
  • Verduras como jícama, pepino o zanahoria que puedes comer con limón y chilito y que son fáciles de comprar si es que no las puedes preparar en casa.
  • Yogurt, de preferencia descremado y natural. Puede ser sólido o para beber.
  •  2 o 3 piezas de galletas integrales, de avena, amaranto o salvado.
  • 1 barra integral, que no tenga miel ni chocolate de preferencia.
  • 10 piezas de oleaginosas como nueces, almendras, avellanas o cacahuates que sean  naturales o tostados, evita los que tienen chile y grasa.
  • 1 puño cerrado de pasitas o arándanos que incluso puedes mezclar con las nueces. 
En el caso de los niños, adolescentes y las personas que son muy activas, es decir, que realizan ejercicio todos los días puedes incluir los siguientes alimentos en la colación de la mañana:
  • 1 sándwich de jamón, pollo o atún con pan integral.
  • 1 torta pequeña, de preferencia de jamón o de pollo.
  • 1 cuernito mediano.
         Una clave para garantizar las colaciones, es elegir alimentos prácticos y fáciles de transportar, que incluso no tengan que prepararse, alimentos que únicamente se tomen y se guarden en la bolsa, mochila o portafolios. Es importante recalcar que hay que hacer todo lo posible por realizar estas pequeñas comidas.


Jorge Luis Borges en México

Autor: Jorge Gónzalez Trujeque

Una mañana, de 1978, en el hotel Camino Real de la Ciudad de México, me preparaba para ir a desayunar, tomé el ascensor para bajar al restaurante del vestíbulo, y encontré  a otra persona a la que saludé con un buenos días; ambos seguimos nuestro  traslado, hasta que en otro piso se volvió a detener el elevador. Subieron entonces dos personas,  una mayor, el pelo cano, de pequeña estatura, enjuto, vestido de riguroso traje y corbata y otra joven, sin maquillaje, también delgada y erguida, la mujer joven  era lazarillo y brújula. Al llegar al vestíbulo abandonamos el elevador en orden inverso a como lo habíamos abordado, después de abandonar la pareja el elevador, el otro ocupante se volteó y sorprendido me preguntó: Es Borges, ¿verdad? y yo, también sorprendido,  le dije que sí. No sabía entonces que ese encuentro habría de persistir en mi memoria muchos años después.
          No recuerdo la fecha en que  leí a Jorge Luis Borges por primera vez, lo que sí sé es que no puedo dejar de releerlo, su prosa fantástica y erudita, me transporta a mundos intrigantes, desconocidos y misteriosos. Su poesía es un ejemplo de construcción que linda entre la maestría, la erudicción y el sentimiento contenido. En particular la poesía de sus últimos tiempos  me parece libre, con hallazgos  literarios y que alcanza una esplendidez  quevediana. Borges me ha hecho feliz como a él  lo hicieron feliz: Chesterton, De Quincey, Stevenson, Dickens y Eca de Queiroz. Él me enseñó que no se comete ningún pecado literario al rechazar libros y aceptar páginas y que ningún texto, provenga de donde provenga, es menor.
          Auxiliar y director de bibliotecas hizo de los libros destino y paraíso. Erudito que fue, visitó los depósitos de libros en busca de textos mágicos, antiguos y perdidos, abrevó en las enciclopedias en busca de temas y motivos y en los diccionarios en busca lenguas y palabras. De su padre heredó la ceguera, la biblioteca, el inglés, la poesía y el oficio traductor y de su madre la vocación lectora y traductora, tradujo a Walt Whitman. Buscó con éxito la perplejidad del lector a través de laberintos, espejos y enumeraciones.
          Conoció a María Kodama, 38 años menor, gracias a una sesión de estudios literarios y se continuaron frecuentando por  su interés en las lenguas antiguas, Yosaburo Kodama, padre de María,  la educó sin saberlo para Borges: sintoísta, narrador de épicas, inculcó en su hija el sentido del honor, de la belleza  y  de la responsabilidad.  Por su parte María supo de Borges a los cinco años merced  de “Two english poems”, siete años después se conocieron en una de sus conferencias y a los diez y seis participó en un seminario de épica que impartió Borges  y a partir de entonces se frecuentaron primero por las tardes y después a toda hora.  A los 36 años María se convirtió en su secretaria personal y acompañante en sus viajes al exterior. En 1986 año de su muerte Borges, no sólo “quemó miles de poemas”, sino que además se casa, en el consulado de Paraguay en Suiza, con María Kodama, el novio tiene 86 años y la novia casi 50.
          María Kodama heredera y viuda de Borges eligió el diseño y las inscripciones de su lápida mortuoria. Sobre el anverso de la lápida se puede leer un verso  de la literatura inglesa antigua que pertenece al poema épico-histórico  La batalla de Maldon, que narra la derrota sufrida por los anglosajones frente al ejército vikingo, en el siglo X : And ne forhtedon na ( Y jamás con temor ). Esta inscripción se acompaña de la reproducción de un relieve del monasterio de Lindisfarne que recuerda el saqueo, también vikingo, en el año 793 y que tiene como motivo la derrota con honor. En el reverso hay dos frases y un barco vikingo. Una de las frases es De Ulrica a Javier Otárola nombres de los personajes del cuento Ulrica, clave cifrada entre Borges y Kodama. La lápida retrata mejor que nadie al relación Borges-Kodama: Una historia antigua de la épica inglesa que tiene como tema el amor, la derrota con honor y el misterio. 

*Jorge Luis Borges y María Kodama estuvieron en la Ciudad de Mèxico en 1978, para que el narrador y poeta argentino grabara un programa para la televisión mexicana con el ensayista y poeta Octavio Paz. Esta visita fue una de tres que realizó el autor de El Aleph a México, las otras en 1973 y 1981, y que se recuerdan en la exposición “Borges en México: Crónica visual y literaria” que se presenta en el Palacio de Bellas Artes.

jueves, febrero 12, 2015

Tumbas vacías

Autor: Jesús Alejandro Ortiz

La primera vez que fui a El Salvador visité la tumba de Monseñor Romero. El grupo salvadoreño que coordinaba la reunión donde estábamos varios teólogos de América Latina, nos llevó a la catedral donde se encontraba la tumba. Nos explicaron que la tumba estaba en el sótano porque cuando estaba arriba -en la catedral- mucha gente la visitaba y no “dejaban tener misa en paz”, por lo que las autoridades del templo decidieron bajarla al sótano, un lugar oscuro y sucio. Poco a poco, como nos explicaron nuestros guías, fue la gente sencilla la que empezó a limpiar el sótano y hacer de él un lugar digno de Monseñor. Algo ayudó, la visita que hizo Juan Pablo II a la tumba, acto no contemplado en su agenda original, lo cual llevó a los organizadores de la gira arreglar lo mejor posible el sótano. Hay una foto histórica de este momento dónde Juan Pablo II esta hincado ante la tumba rezando profundamente y se puede ver en ella la simpleza del lugar.
              Mientras nos explicaban todo esto, varias señoras, muy pobres y sencillas, barrían y cambiaban las flores de la tumba corroborando lo dicho. A pesar de todo el lugar era especial, se sentía un “aire” ´propio, personal, de misticismo, de religiosidad, un lugar lleno de fe, donde la gente humilde seguía mostrándole a Monseñor Romero su agradecimiento por todo lo que había hecho por ellos.
               Hace poco visité de nuevo este país y volví a ir a la tumba de Monseñor. Y vi todo diferente. Han hecho de la tumba todo un paseo turístico. Llena de luces, de vitrales, de pinturas, parece más una galería de pinturas devotas que la tumba de un mártir. Aún en el sótano, la tumba ya no está en el mismo lugar ni es la misma que yo visité la primera vez. La reubicaron al final del sótano y ahora la tumba es una obra de arte en bronce, donación generosa de unos creyentes italianos con un diseño que no a todos nos gusta. En esa ocasión vi más turistas que creyentes, más extranjeros que gente del pueblo pobre salvadoreño.
               También en esta ocasión tuve guías locales que me explicaron algo muy curioso sobre la primera tumba. Me decían que los restos de Monseñor no estaban en ella tal cual sino en un montículo de cemento que estaba al lado de la tumba, que la gente utilizaba para sentarse o poner cosas. Esto se debió, según mis interlocutores, al miedo que tenía la gente de que le pusieran una bomba a la tumba y volara todo, me decían: “eran tiempos que querían desaparecer por completo a Monseñor”.
             Este dato me hace pensar en los relatos de la resurrección del Señor y en especial en el relato de la tumba vacía, relato que quiere dar a entender que Jesús no está muerto, no está en una tumba, sino que ha resucitado y que está vivo, que no debemos buscar en el lugar de los muertos al que está vivo. Hermosa reflexión de los primeros tiempos del cristianismo. Esto mismo es lo que pasa con Monseñor Romero, su tumba que muchos visitamos y rezamos estaba vacía, él no estaba ahí lo pusieron a un lado por miedo a la bomba, pero viendo ahora la nueva tumba me queda más claro todavía. Monseñor Romero no está en su tumba, él como Jesús, el como seguidor que da la vida por Jesús, está vivo, ha resucitado. Él ya no está en esa artística tumba. Él está entre su pueblo, caminando como uno más. Él mismo lo dijo cuándo expuso que era amenazado de muerte y poco antes de que lo mataran “Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”.
              Ahora que el tema de Monseñor Romero volvió a los medios de comunicación por su beatificación, el Papa Francisco ha dejado claro que Monseñor Oscar Arnulfo Romero, es un “hombre de Dios”, de manera que ha desbloqueado su proceso de canonización iniciado desde 1994 y obstaculizado desde 1995. Francisco ha dicho que puede continuar el proceso no siendo necesario un milagro para volverse santo sino que su sólo testimonio (mártir en griego) al ser asesinado (odium fidei= odio a la fe) por ejercer su ministerio de obispo al lado de los pobres lo hace santo. De esta manera Francisco reconoce a nivel “universal” lo que el pueblo pobre salvadoreño ya sabía desde 1980: Monseñor es un santo. El pueblo pobre lo sabía antes y desde entonces su presencia, no su tumba, es la que los anima a seguir adelante en su difícil vida cotidiana.  

La casa y el cuarto para los niños

Autora: Mónica Palafox Guarnero, si quieres conocer más datos de la autora, haz click aquí
Publicado en Síntesis

Cuando el niño nace, ya los padres han preparado un espacio dentro de la casa que está destinado a albergarlo. Pero no basta con esto, es necesario, además, arreglar la casa en forma adecuada para que pueda desarrollar sus actividades con libertad y sin un exceso de prohibiciones.
            No necesitaremos una casa especial, la situación ideal es que disponga de un espacio en el que pueda movilizarse y jugar sin peligro para él y las posesiones de los adultos, o los objetos valiosos de la casa.
            En los primeros meses de la vida pasará la mayor parte del tiempo en su cuna y especialmente en los brazos de la madre, pues como ya hemos visto, para desarrollarse normalmente, necesita de este intercambio con ella; que lo arrullen, que lo mezan  y que se juegue con él. Esto no significa de ninguna manera tenerlo todo el día cargado. No es necesario para el niño, y por otra parte la madre necesita disponer de tiempo para ella y para sus otras actividades. Lo  más saludable para él y para la madre es una justa distribución entre la cuna y los brazos.
            Teniendo ya  algunos meses, puede ser de utilidad un corral en donde dispondrá de más libertad de acción y movimientos pero no debe convertirse en una cárcel, solo porque se sabe que ahí está seguro y  cubierto de peligro.
            Al comenzar a caminar, se convierte en un observador atento y, sobre todo, en un explorador incansable. Explorará todos los rincones de la casa y todos y cada uno de los objetos que en ella existan. Lleva dentro de sí la chispa de explorar, la energía para hacerlo, y es importantísimo que se le permita. La naturaleza lo ha dotado de ese interés incansable para que aprenda, conozca y se familiarice con el mundo que lo rodea y sus objetos. Así se irá haciendo una cabal idea de todo, a través de su propia experiencia. Todo lo registra, todo lo toca, todo lo lleva a la boca, en todo pone la mano. Por otra parte toda esta actividad le permite desarrollar sus músculos, su cuerpo y su mente. Pero en los hogares hay muchas cosas de valor, que el niño puede tirar o romper y muchos lugares que pueden resultar peligrosos. Es por ello que surge la necesidad de preparar adecuadamente un cuarto para el niño, donde no existen peligros, no objetos valiosos que cuidar para que el niño goce de entera libertad de acción. Pero no es suficiente un cuarto, hay que preparar el resto de la casa. Es injusto y poco saludable emocionalmente mantenerlo reducido a un cuarto.
          Las experiencias de los primeros meses en el niño son la base de un adecuado desarrollo físico y emocional, y estos pequeños detalles contribuirán para ello.

La gestión de la empleabilidad como ventaja competitiva

Autora: Rocío Barragán de la Parra, si quieres saber más datos del autora, haz click aquí
Publicado en E-consulta 

El entorno laboral actual se mueve vertiginosamente, las prioridades profesionales que antes se consideraban claves para conseguir un empleo y mantenerse en él han cambiado y hoy dan paso a un concepto más íntimo en el desarrollo de las habilidades profesionales llamado empleabilidad.
          La empleabilidad es la capacidad que tiene para aprender a aprender de sus capacidades intelectuales, pero también de sus habilidades y actitudes, aquí la inteligencia emocional juega un papel preponderante en el desarrollo de relaciones valiosas y en el autoaprendizaje de su mejora continua.
          Entender que difícilmente tendrá un trabajo para toda la vida le ayuda a cambiar de paradigma, entender que Usted es su propia marca y debe construir su valor y reputación, le ayuda a comprender la importancia de la empleabilidad. Identificar qué problema resolvió, que acción implementó y que resultado obtuvo; le permite evidenciar su competitividad personal.
El siguiente desafío está en gestionar sus relaciones interpersonales, esa capacidad para aprender a establecer límites virtuosos, respetar las diferencias entre compañeros y amigos con una gran dosis de inteligencia emocional para no mezclar expectativas propias, percepciones o temas personales que le llevan a adoptar posturas victimizantes que ponen en riesgo su empleabilidad. El principio clave de las relaciones está en recordar que trabaja con, a través y para las personas, generar alianzas de desarrollo mutuo es clave y su jefe es su principal cliente y quien da cuenta de su valor en la organización.
          La capacidad de flexibilidad y adaptación al ambiente laboral es sustancial y se manifiesta cuidando la actitud de servicio al cliente, trabajando con pasión e interés, acrecentando las alternativas o soluciones laborales  con aportaciones personales e interesándose genuinamente por los demás. Ser adaptable, humilde y confiable  es entender que “Lo único que no cambia es que todo cambia”.
          Una personalidad ordenada se vincula a la capacidad competitiva y se manifiesta a través de acciones como el respeto a los acuerdos, una actitud consistente y una comunicación eficiente y asertiva.
          La otra gestión clave de las relaciones está en la relación intrapersonal, que Usted desarrolla con plena conciencia de quien es, qué quiere, y para qué lo quiere; ahí construir su valor de marca.
El valor de su marca está representado por su nombre y apellido, se fortalece con su experiencia y/o formación profesional que permite comunicar a otros cuál es su ventaja competitiva, qué servicios y soluciones ofrece, cómo se diferencia de otros profesionistas y cómo comunica sus valores. Un ejercicio sencillo consiste en preguntarse con qué o con quienes le asocian las personas cuando piensan en Usted, cuál es el efecto que les causa su recordación. Las respuestas a estos cuestionamientos generan el valor de su persona y fundamentan su marca personal.
          Si  tiene claro cuáles son sus diferenciadores podrá asumirse como responsables de su marca y, por ende de su empresa;  gestionar la empleabilidad será más fácil. Pregúntese ahora ¿cuál es su plan de carrera, cuáles son sus objetivos a largo plazo?, ¿qué quiere hacer, a dónde quiere llegar, qué precio está dispuesto a pagar, que más debe aprender?  Esas respuestas  ¿cómo se alinean a su plan de vida?, ¿qué quiere hacer, a dónde quiere llegar, qué quiere hacer personalmente, con su salud, con su familia? Defina entonces a quien desea ofrecerle sus servicios y para qué y entonces ponga en práctica  su empleabilidad.
Por  último recuerde que Usted es:
  • Su gerente de administración y finanzas, gestione un manejo sano y controlado de sus ingresos/ egresos.  
  • Su gerente de investigación, Identifique y practique su capacidad de reinventarse, prepárese,  estudie, actualícese, cuidado con caer en  la famosa zona de confort.
  • Su  gerente de mercadotecnia, identifique por qué los beneficios que ofrece son mejores,  ¿qué pienso de mí?, ¿cuál es la mirada del otro?, recuerde que aquí la gestión de sus relaciones, recomendaciones y referencias es trascendental.
  • Su gerente de ventas; sus contactos validan sus capacidades laborales, gestione todo el tiempo una red de confianza; disfrute su trabajo y genere círculos virtuosos de crecimiento y aprendizaje.


Dispóngase a dar más y a ser mejor,  lo demás llegará por añadidura.

miércoles, febrero 11, 2015

Entregar la vida por una buena causa… ¡sigue siendo una buena causa!

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí
Artículo publicado en Síntesis, Tlaxcala, el 12 de febrero de 2015, en la columna Palabras que humanizan

Para GAJ, porque hay buenas apuestas para una vida

Óscar Arnulfo Romero y Galdámez nació en marzo de 1917 en el Departamento de San Miguel, República de El Salvador.
                En 1931 decidió que responder al llamado al sacerdocio era lo suyo, así que se fue al seminario. Estudió en su país y en Roma, durante la Segunda Guerra Mundial.  Conoció las penurias del conflicto bélico mientras terminaba su formación clerical.
                En 1942, ordenado sacerdote, regresó a su país y prestó sus servicios en la pastoral parroquial. En 1970 fue ordenado obispo auxiliar, apenas cinco años después de que hubiera terminado el Concilio Vaticano II, gran movimiento de renovación católica orquestado por los papas Juan XXIII y Paulo VI y que convulsionó la vida de la Iglesia, en especial en Latinoamérica.
Al final de los sesenta y hasta los noventa del siglo pasado América Latina se debatía entre la miseria, la pobreza y la doctrina de Seguridad Nacional impulsada por las oligarquías del Continente. Ante ello los obispos latinoamericanos en 1968 señalaron como desafío orientador que la Iglesia debería optar preferencialmente por los pobres al llevar su mensaje evangelizador.
                Para 1974 El Salvador vivía en medio de una violencia muy complicada que a lo largo de varios lustros desangró al pequeñísimo país centroamericano. En ese contexto el obispo Romero había practicado una pastoral muy comprometida con la búsqueda de la justicia, con el apoyo a los desplazados de sus tierras por el conflicto armado y la generación de alternativas para los más pobres. Fue entonces cuando lo hicieron titular de la Arquidiócesis de El Salvador en 1977, la sede eclesial más importante.
                Al poco tiempo de que asumiera el cargo mataron al jesuita Rutilio Grande, de quién se había hecho amigo cercano cuando vivía en el Seminario Mayor –dirigido por los jesuitas- mientras monseñor servía a la Conferencia Episcopal Salvadoreña. Ese hecho llevó al arzobispo a hacer una misa importante en la Catedral y a comenzar un servicio en el cual animaba a todo el pueblo y sus autoridades a construir una paz sin violencia. Se convirtió en profeta en su tierra para señalar de una y otra forma que Dios no puede querer que los humanos se maten porque son hermanos.
                Predicó en cuantos lugares pudo un mensaje de paz que se desprendió de su profunda fe en un Dios que ama que todos tengamos vida en abundancia, con dignidad de ser sus hijos y con relaciones fraternas que se rompen en la injusticia laboral, en la represión asesina del gobierno al servicio de intereses económicos y no del bien común, en los crímenes delincuenciales, en la carencia de los indicadores mínimos de desarrollo humano. Abrió las puertas de su diócesis a las víctimas de la vulneración de los derechos humanos para cuya defensa abrió un centro promotor de los mismos.
                Personajes del clero enriquecido, de la clase empresarial, del naciente derechista partido ARENA al principio lo empezaron a tildar de comunista, marxista, profanador de la misión eclesial de mantener el status quo. Poco tiempo después lo amenazaron de muerte y cuando llevaba tres años y un mes como arzobispo y había arreciado sus críticas a las acciones militares contra los derechos humanos de sus connacionales, fue asesinado en plena misa por el artero y certero disparo de un francotirador al servicio de militares y políticos de ARENA. Fue lo que el 24 de marzo de 2010 el presidente de El Salvador Rafael Funes reconoció como una ejecución extrajudicial realizada al amparo de agencias del Estado.
                Desde que decidió pronunciarse públicamente cuando su amigo el padre Grande fue asesinado hasta más de 30 años después, el arzobispo salvadoreño fue duramente atacado y su trabajo sacerdotal demeritado por ser considerado politiquería comunista.
Ante grandes resistencias de las élites de su país y la devoción y el beneplácito populares, su sucesor, el arzobispo salesiano Arturo Rivera y Damas, sdb, introdujo la causa de canonización por martirio de Óscar Arnulfo Romero. Al interior de la Iglesia grupos cercanos a Juan Pablo II deslegitimaban el proceso que pretendía reconocer la muerte de monseñor por motivos contrarios a la fe, reduciendo todo a que había sido un revoltoso utilizado por la izquierda radical y violenta del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional. El mismo santo polaco en la realidad demeritaba el caso. Muchos pensamos que al fin y al cabo Monseñor Romero vivía de manera muy diferente a quienes rodearon –cercaron- a Karol Wojtyla.
                En abril de 2013 Benito XVI, el papa que paradójicamente tanto había lidiado con la teología de la liberación siendo cardenal, dio luz verde para continuar con las tareas que llevaron a que el pasado 3 de febrero de este 2015 el papa Francisco acordara con otro salesiano, el cardenal Angelo Amato, sdb, la procedencia para la beatificación del Siervo de Dios Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, asesinado por odio a la fe el 24 de marzo de 1980.
Fue reconocido que su causa fue la del amor de Dios que se vive en el amor concreto, de carne y hueso, que se realiza en estructuras sociopolíticas y económicas específicas construyendo opciones para que las personas sean tales y no meramente objetos en el juego del mercado, las relaciones de producción y los intereses geopolíticos.
                Este paso, simbólico para muchas personas, católicas y no católicas, es un grito para nuestro tiempo, que reza que entregar la vida por una buena causa es ya una buena causa.
                Todos quienes somos humanos a estas alturas del siglo XXI convivimos con la violencia de los estados, la delincuencia organizada, la despersonalización en nombre del capital y los mercados. Existimos en una sociedad que genera miseria, que concentra posibilidades en pocas manos y excluye a muchísimos de las oportunidades de una vida mínimamente digna con suficiente alimento, vivienda, ropa, salud, educación, derecho a expresarse, a tener la religión que uno decida en conciencia.
                Todas y cada una de estas situaciones pueden convertirse en una buena causa que promueva que las mujeres y los hombres podamos vivir como Dios quiere, en fraternidad pacífica y justa. Entregar la vida por alguna de ellas es una buena causa, agradable a Dios y a muchas mujeres y hombres que claman justicia:
                    Periodistas comprometidos con la comunión y el progreso; profesores que educan para formar una ciudadanía humanizante; profesionales de la salud creadores de espacios que acoten el camino de la enfermedad y la muerte, en especial por males derivados de la miseria; comerciantes que practiquen comercio justo; agricultores orgánicos y sustentables…
                Comunicólogos y científicos sociales que desentrañen los mecanismos de nuestras sociedades para proponer formas recreadas de convivencia; ingenieros, economistas y financieros que expliquen de otra forma las relaciones productivas y generen condiciones estructurales y monetarias para redistribuir la riqueza.
                   En fin, profesionales y ciudadanos que pueden entregarse razonablemente a la causa de que triunfe lo humano sobre lo inhumano, personas de buena voluntad que cuando tomen decisiones lo hagan teniendo a todos los excluidos en el horizonte mismo de lo que orienta su actuar.
                En fin, cuanta mujer y cuanto hombre esté dispuesto no a mucho, sino a aunar mente y corazón por los milímetros de compromiso humano que sí son posibles en un mundo complicado frente a los deseables kilómetros del amor y la justicia.

                Hoy, al escribir esto, deseo que la muerte de Monseñor Romero sea un acicate para que le entremos gustosos a celebrar con todos el banquete de la vida, sea cual fuere el precio que nos toque pagar, porque las buenas causas bien valen la pena.