viernes, marzo 08, 2013

Una nueva filosofía mundial


Publicado: Puebla on Line, 26 de febrero de 2013

     Actualmente estamos, hablo de la humanidad en general, viviendo una época de cambios. La civilización debe cambiar sino de lo contrario morirá. El propio ser humano ha creado las tecnologías suficientes para autodestruirse. Para evitar esta autodestrucción, tenemos, nosotros mismos, que concientizarnos para desarrollar el principio de corresponsabilidad. El ritmo de crecimiento tan acelerado que se ha dado en las últimas décadas ha generado un proceso de devastación que de continuar, para mediados del siglo en curso habrá desaparecido la mitad de las especies animales y vegetales.
      Puede existir un paradigma que puede ser esperanzador para este poco agradable futuro que nos espera como seres humanos, un ensayo nuevo a la especie homo-sapiens-demens. Una reingeniería del ser humano pero con más capacidad de compasión, sensibilidad y convivialidad. Hablo de un realismo materialista, donde todos participan, nadie es espectador. Un realismo donde se pretende entender la realidad como un objeto independiente al ser humano, una ilusión porque el sujeto no puede existir sin el objeto y viceversa.
     Existen cuatro realidades que estaban olvidadas y que lentamente regresan a lo humano.
     La primera es la categoría Tierra. La tierra es más que un astro inerte, es un sistema en lo que todo está inter-retro-conectado, es un superorganismo vivo llamado Gaia en el que cualquier insignificante cambio en sí mismo podría acarrear catástrofes, por los que la Tierra es vida, no sólo tiene vida sobre ella, sino que ella misma es vida. Hay que redefinir la relación hombres-Tierra para garantizar las condiciones para que ésta pueda subsistir y seguirse desarrollando. A esto se llama el principio de responsabilidad.
     El segundo elemento es el pathos o sentimiento profundo del ser humano. Poco a poco la racionalidad en el ser humano pasa a un segundo término. Hoy está volviendo a la cultura el sentimiento profundo, primero está el corazón después la razón. Actualmente se vive en un mundo cruel y sin piedad y que el problema no son los problemas mundiales típicos como son la economía o las finanzas, sino que es la falta de ese pathos. Este sentimiento profundo no es nada más que la humanización, la inclusión, la compasión como elementos regidores de las sociedades. La capacidad de la otredad, es decir, sentir al otro saliéndose de sí.
     Un tercer elemento es lo femenino, lo femenino como principio estructural de lo humano junto con lo masculino. Es pensar con el cuerpo, de captar totalidades, de sentir profundidades, de ser sensible a la vida, de tener cuidado con todo ser viviente y frágil, que es captar un mundo por detrás de éste, que es tener espiritualidad. Sensibilizar sociedades más sentimentales capaces de proveer protección a la vida es lo que brinda lo femenino a lo masculino.
     El cuarto elemento es la espiritualidad, alejada de la connotación religiosa o personal. La espiritualidad en este contexto es sentirnos parte de un todo. Es darse cuenta de que las cosas no son porque deben de ser y que están puestas aleatoriamente, sino que son pero en un perfecto orden, escritas en una gran partitura cósmica.
     Estos elementos pueden conformar una nueva filosofía basada en una conciencia más abierta, incluyente y espiritual para fortalecer un sentido más abierto y también una capacidad de organizar las relaciones humanas de una manera menos explotadora, a lo que yo diría, menos autodestructiva.

Se puede competir sin ventaja?


Autor: Ma. Teresa Abirrached
Publicado: Síntesis Puebla, 26 de febrero de 2013

     La respuesta a la pregunta anterior nos permite introducirnos en el mundo de las micro y pequeñas empresas que se lanzan a la conquista del mercado con buenas ideas, en la mayoría de los casos, pero sin haber desarrollado un análisis situacional para identificar su ventaja competitiva. Afirmaciones como "Soy bueno en todo" conducen a la empresa a una ceguera en cuanto al ambiente en el que se desarrollan, ya que si no se ha identificado la ventaja, ya sea competitiva o comparativa, se corre el riesgo de enviar mensajes erróneos al mercado. El análisis situacional supone un esfuerzo para identificar las fortalezas y utilizarlas para competir, así como las debilidades para trazar un plan de mejora que permite visualizar a la competencia, el mercado, los clientes y nuestros propios recursos.
     Existen diversas herramientas de análisis, entre las que se pueden mencionar el FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) para conocer las tendencias, cuáles son los nuevos patrones de consumo, económicos y de cuidado del ambiente y ubicar qué tan preparados estamos para cambios en el ambiente y si estas tendencias son acordes a nuestros recursos.
     Un análisis profundo de la competencia nos permite compararnos y ubicarnos ante ella para validar nuestras fortalezas y visualizar los aspectos en los que difícilmente seremos alcanzados.
     El conocimiento de los clientes es la tercera herramienta que nos permitirá indagar en los gustos, hábitos de consumo y preferencias del consumidor, así como la percepción que tiene de nuestros productos.
     Como se mencionó en un inicio, el objetivo es identificar nuestra posición en el mercado a partir de lo que hacemos bien, si esto responde a una tendencia del mercado y es lo que nuestros clientes desean. Ésta es la ventaja, la cual debe guiar nuestros planes. Entonces, ¿se puede competir sin ventaja? La respuesta es sí, pero sin tener la certeza de que nuestro plan sea el más adecuado.

Las cosas no son siempre como se las piensa


Autor: José Rafael de Regil Vélez,datos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Tlaxcala, 22 de febrero de 2013

     Un grupo de alumnos conversaba entre sí: “sí, debe ser ella la que tenga tu celular, porque fíjate cómo ella…” y daban argumentos basado en conductas y actitudes y sospechas. Quien de entre ellos se había quedado sin el dispositivo electrónico se envalentonó y confrontó a la referida  por sus amigos tildándola de ladrona, lo cual desató una confrontación grupal basada en meros sentires y pensares, muy coherentes, pero sin evidencia alguna de la sustracción del teléfono.
      Pasado el primer impacto los alumnos que participaron en la reunión de la cual salió una acusada señalaban que era lógico pensar que la compañera se había robado el artículo desaparecido y para ellos fue muy fácil afirmarlo sin más: si se puede pensar, deberá existir en la realidad.
      Ser y pensar son lo mismo… pareciera que así es, pero no y tener claro esto permite vivir la propia existencia de manera menos ingenua y, como en el caso señalado, cometer menos injusticias de las que ya por sí generamos tan solo por ser humanos.
       Las personas solemos hacer dos operaciones que van juntas pero que no son lo mismo: por una parte emitimos juicios sobre las cosas y por otra construimos una seguridad personal sobre lo que vemos, olemos, pensamos. Necesitamos estar seguros de las cosas para podernos relacionar con ellas sin temor pues de otra forma nos quedaríamos inmóviles: nadie pisaría el pavimento si no estuviera seguro de que es sólido ni se aventaría un clavado en el agua si no estuviera seguro que es líquida. A este asentimiento in temor a equivocarse se le denomina técnicamente certeza.
       El problema de la certeza es que se puede estar seguro de cosas que no son reales, como cuando alguien muerde una fruta artificial pensando que es tal y resulta no ser más
s que una figura de cera realista.  Por ello se hace necesario confrontar las certezas con la realidad de lo que se piensa.
       En una escuela, por ejemplo, es típico que alguien diga que sus resultados son debidos a que el profesor “lo trae de encargo”, porque en la cabeza del estudiante es muy claro que si se esforzó merece una buena calificación, pero puede suceder –y de hecho sucede- que hay alumnos que se esfuerzan mucho, pero entregan algo que no fue pedido o que fue pedido de otra manera. La realidad es que si la calificación responde a lo pedido no responde a que el profesor tenga mala actitud hacia su discípulo, esté este seguro o no de otra cosa.
        Los seres humanos necesitamos una y otra vez revisar nuestras certezas, buscar evidencias de las cosas de las que hablamos, en especial de aquellas que no tenemos suficiente claridad. Eso nos ahorraría problemas innecesarios, porque los necesarios, pues son inevitables.

Miopía de Mercadotecnia


Autor: Alexis Vera, datos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Puebla, 08 de marzo de 2013

     La miopía es una anomalía de la visión que hace que las personas no puedan ver bien los objetos que están lejos. Así, un miope puede ver bien en el corto pero no en el largo plano. De acuerdo con Theodore Levitt (finado, icónico profesor de la Escuela de Negocios de Harvard), la miopía de mercadotecnia se da cuando una empresa pierde de vista en qué negocio realmente está, definiendo su negocio con base en los productos actuales de la compañía (visión en corto) y no con base en el tipo de problemas que efectivamente soluciona a sus clientes (visión en largo). Por ejemplo, los directivos de una línea de autobuses de pasajeros podrían confundirse y pensar que su negocio es, en efecto, el transporte de pasajeros en autobús, cuando en realidad están en el negocio de la transportación, así de amplio.
     Al agrandar su visión del negocio, un directivo minimiza el riesgo de salir del mercado cuando sus productos son menos deseados por la gente y le permite mover los recursos de la compañía hacia el desarrollo de nuevas propuestas de valor para sus clientes. Retomando nuestro ejemplo, si el transporte de pasajeros en autobús comienza a disminuir porque en el mercado han surgido nuevas opciones de transportación, como las líneas aéreas de costo bajo (ejemplo Volaris e Interjet), entonces un empresario sin miopía de mercadotecnia, considerando que su negocio no son solo los autobuses, podría anticipar la reducción de su mercado y pensaría en explorar posibilidades de negocio llevando su marca –o parte de sus inversiones- de autobuses a aviones o, por qué no, al transporte ferroviario de alta velocidad.
     Gracias a este tipo de visión, Coca Cola Company entró no solo al negocio de los jugos a través de la marca Minute Maid cuando se percató que los refrescos ya no eran la preferencia número uno de muchos consumidores en el mercado de las bebidas, sino que también entró con éxito al mercado del agua embotellada, tés y hasta leche con la adquisición de Santa Clara. De haber tenido miopía de marketing, Coca Cola hubiera entendido su negocio simplemente como comercialización de refrescos y no como soluciones para la sed humana.
     Una empresa que no padece de miopía de marketing difícilmente se vuelve obsoleta porque tendrá la capacidad de ser proactiva (más que reactiva) ante el sinnúmero de nuevos retos que los mercados presentan con el paso del tiempo. Una organización que es consciente del riesgo de miopía, también tiende a ser una organización que innova en productos y servicios relevantes para la gente; tiende a no estancarse; se mueve y adapta constantemente con los vertiginosos cambios del entorno.
     Para lograrlo, los directivos empresariales deben empezar por responder a la pregunta ¿en qué negocio realmente estamos? Su respuesta genera lo que en planeación estratégica se conoce como misión. Otra pregunta de utilidad en este mismo sentido es ¿qué tipo de problemas le resolvemos a la gente? Una vez que se conoce esta información la pregunta relevante se vuelve entonces ¿de qué otra forma podemos satisfacer este tipo de necesidades? y ¿hacia dónde debemos dar nuestro siguiente paso para seguir siendo pertinentes en el mercado?
     A pesar de que Levitt construyó el concepto de miopía de mercadotecnia hace más de 40 años, y a pesar de que ha recibido diversas críticas (varios autores consideran que Levitt acaba definiendo de manera tan amplia el negocio de una empresa que finalmente la hace perder su enfoque estratégico, dificultando así su labor de planeación y gestión), a pesar de todo esto hoy se le considera uno de los filósofos de marketing que más ha influido en las corporaciones del mundo occidental. En efecto, la evidencia de las más exitosas empresas que este mundo ha conocido demuestra que el viejo Theodore no estaba equivocado.
     En nuestro país –y región en particular- todavía existe una gran confusión sobre qué puede hacer la mercadotecnia por una empresa. Seguido se piensa simplemente en promoción y publicidad; cuando en realidad, como el concepto de Levitt sugiere, la más importante tarea del marketing es dar una dirección estratégica a las actividades comerciales de la compañía para asegurar en todo momento la pertinencia de mercado, y esta labor comienza cerciorándonos de que nuestra organización no tiene miopía de mercadotecnia.

Solo se vive una vez


Autor: Mauricio López Figueroa
Publicado: Síntesis Puebla, 26 de diciembre de 2012

     Muchas veces he escuchado la afirmación de "sólo se vive una vez", con semejante idea se pretende animar a no tener miedo de lo que pueda suceder en el futuro, a hacer planes y "vivir la vida al máximo". Esencialmente estoy de acuerdo, creo que es fundamental aprender a disfrutar la vida y que ésa es la finalidad de todo, no obstante quiero advertir que en estas afirmaciones, muy recurridas por la publicidad y los medios de comunicación, puede haber un engaño que, lejos de movernos a disfrutar la vida, nos aleje de ella.
     El problema de estas ideas es que implican que para poder vivir felizmente o "plenamente" uno debe poder hacer muchas cosas, moverse con libertad e independencia; y para lograr lo anterior es fundamental tener objetos que hagan más divertido el viaje, más "placentero". La afirmación "solo se vive una vez" es tramposa, porque implica la irrefutable verdad de la muerte, implica que la vida se acaba en cualquier momento y, aunque eso es cierto e inminente, puede entrañar una trampa para justificar acciones sin sentido, por lo general ligadas al consumismo, para "aprovechar" el tiempo antes de que éste se acabe. Se podrá imaginar el lector que vivir bajo esta premisa contiene la semilla de la frustración permanente, pues es claro que todos queremos hacer muchas cosas y tener otras tantas, nos movemos en el mundo del deseo y en ése siempre, SIEMPRE, va a existir infelicidad y fracaso, por muchas cosas que se tengan u otras que se hagan simplemente porque el deseo no tiene fin y el engaño de "sólo una vida" presiona...
     El reto fundamental consiste en cambiar la idea de lo que es vivir. Vivir no es esperar, es estar, ¿dónde? Aquí y ahora. No hay más vida, nunca la hubo; toda experiencia y toda posibilidad solo se da en el momento presente; gozar, sufrir, aprender, jugar, amar, incluso tener y hacer sucede en este momento.
     Vivir es estar aquí, ser ahora, y ésta es una afirmación radical y escandalosa sobre todo porque se nos ha enseñado todo el tiempo y desde todas partes que la vida es solo lo que haces y lo que tienes.
     "Sólo se vive una vez" es mentira, se vive todos los días; vivir a plenitud es, eso sí, una elección que hacemos a cada momento, donde estemos y como estemos. Y es cierto: habrá momentos, presentes, que no nos gusten, que no sean agradables y que nos veamos con la dificultad de calificarlos como "vida", pero lo son, vivir incluye esos momentos que no nos gustan, de hecho, ellos son realmente la oportunidad de vivir a plenitud, no por lo que nos pasa o por las supuestas carencias, sino porque nos ponen en la extraordinaria posición de escoger como queremos estar.

La importancia de saber recibir


Autora: Rocío Barragán de la Parra
Publicado: Síntesis Puebla, 12 de diciembre de 2012

     Una de las situaciones más complejas en las relaciones humanas consiste en aprender a dar y recibir; la influencia del entorno familiar, escolar y social en el que se desarrollan los seres humanos tiende a determinar la manera en la que percibe la realidad, lo que impacta sus creencias.
     Aunque no es sencillo es más frecuente saber dar que saber recibir, dar u otorgar suele ser una práctica más cotidiana entre las personas y está vinculada con el agradecimiento, la solidaridad y el compromiso. Dar o compartir lo que se es o se tiene, sobre todo si se hace generosamente, es una oportunidad de contribuir directamente en la vida de alguien y, aunque no siempre somos conscientes de ello, este actuar modifica también lo que se es y se hace.
     Para algunas personas dar o compartir resulta complicado, sin embargo recibir encierra un proceso aún más complejo ya que se relaciona con la concepción y el nivel de merecimiento que cada quien tiene de sí. Esa percepción íntima que cada quien tiene de sí mismo a partir de lo que aprende, escucha y vivencia, determina lo que cree que es y puede así concebirse como un sujeto poco merecedor de respeto, afecto y admiración.
     Otro de los factores que han contribuido a no saber recibir es una falsa concepción de humildad y modestia que margina o sesga la valía de amarse y reconocerse como ser bueno y valioso.
     Santa Teresa de Jesús define la humildad como el acto de "caminar en verdad" y mientras ello ocurra, seguro que compartir y compartirse a través del merecimiento, contribuye a lograr una sociedad más justa y equitativa.
     Pensar que recibir es un acto egoísta, inmerecido o injusto, que sólo se puede recibir si se ha dado, son algunas de las barreras para aceptar aquello que se nos quiere otorgar.
     Para saber recibir es importante modificar creencias y actitudes, reaprender y habilitar las emociones para disponerse, confiar, aceptar sin juzgar, desprenderse y entregarse; si bien esta tarea no es fácil tampoco es imposible, la gran paradoja radica en que al recibir, también se aprende a dar.

martes, febrero 19, 2013

Dos libros para recomendar


Autoar: Laura Angélica Bárcenas
Publicado: e-consulta, 13 de febrero de 2013

     En las últimas semanas he leído un par de libros que les quiero recomendar. Los autores un hombre y una mujer, ambos poblanos, ella ya considerada de la tercera edad, me imagino que él de la segunda, ella muy famosa, él menos conocido. En realidad, los dos textos son distintos pero los dos reflejan la personalidad de cada autor y cada uno logró captar mi atención de principio a fin, además me hicieron menos tediosas las interminables filas para hacer trámites burocráticos.
     Primero hablaré de la "Emoción de las cosas" de Ángeles Mastretta, este libro es una autobiografía y a través de sus páginas la autora va narrando lo que muchas cosas y personas, desde su infancia, han ido significando para ella. La relación con sus hermanos, sus padres, amigos, primos, sobrinos, mascotas, textos, casas y muchas cosas más. También expresa cómo fue su vida mientras vivió en Puebla, cómo decidió irse a la Cd. de México y cómo ya no volvió.
     Platica de su relación con Héctor Aguilar Camín su compañero y la forma en que sus hijos fueron conquistando su vida. Me encantó, me sentí atrapada en estas líneas, tal vez porque soy poblana y mujer, de tal modo que sólo paraba de leer para dormir y para cumplir con mis obligaciones laborales y de ama de casa. Tal vez por eso me tardé un poco más de una semana en leerlo, me sentí fascinada pues la narrativa es amable y de una cercanía personal en donde la autora nos muestra su vida.
Mientras que el otro texto, lo leí en menos de una semana, hay que aclarar que es más pequeño, pero no menos interesante. El autor es José Sánchez Carbó y su libro se titula "Con las costillas intactas"; es una colección de cuentos; a diferencia de la delicadeza y exquisitez del texto de la Mastretta, éste se observa escrito por un varón en el que narra las peripecias casi cómicas, pero bastante dramáticas de diferentes hombres a diferentes edades enredándose, casi todos en asuntos amorosos o sexuales, por lo que tiene una fuerte carga erótica.
     Los personajes son de todas las edades, adolescentes, jóvenes veinteañeros, hombres más maduritos y que han cumplido el medio siglo; pero ninguno de ellos es un anciano, sin embargo eso no le quita que uno quiera leer un cuento de principio a fin, para saber qué más pasó. En más de una ocasión, sonreí y hasta reí ante las situaciones ridículas que estaban viviendo los personajes de estas historias, pero en todas las ocasiones, la ironía mostrada me puso a pensar.

Retos a los cristianos en el siglo XXI


Autor: José Rafael de Regil Vélez,datos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Tlaxcala, 14 de febrero de 2013

     El lunes 11 de febrero de 2013 muchas personas en el mundo quedaron cuando menos sorprendidas: Joseph Ratzinger, obispo de Roma y papa bajo el nombre de Gregorio XVI, anunció su renuncia al ministerio pastoral y gobierno de la Iglesia Católica Apostólica Romana.
     En el consistorio –reunión que tiene el papa con cardenales- el prelado señaló que tras considerarlo detenidamente y fiel a su conciencia tomaba la decisión porque los asuntos que debe tratar la cabeza de la Iglesia requieren fuerza física y mental, misma que en él ha ido en merma, en especial en los últimos tiempos.
     Hay personas para quienes el problema estriba en quién ocupará la sede vacante. El sucesor de san Pedro debe conducir el destino religioso de millones de personas y todos los deben seguir. Pero en realidad no es eso lo que debe mover a la reflexión sino lo que el mismo Benedicto XVI señaló: la forma en la que en el mundo actual deben conducirse la Iglesia y los cristianos para sumarse a la construcción de un mundo más como Dios quiere.
      La coyuntura de la renuncia y elección del máximo dirigente católico es una buena ocasión para detenerse a reflexionar sobre los desafíos que presenta el mundo actual a los seguidores de Jesús de Nazareth y los valores del Reino de Dios que predicó y que tienen que ver con la justicia, la verdad, el amor, la compasión, la misericordia, la solidaridad.
     Por una parte hay que afrontar el desafío de que ese mensaje no llega a muchas personas por los escándalos que ha habido como la pederastia, el manejo del dinero. Pero más en el fondo porque las palabras y los ritos con los que se evangeliza son rancios, excesivamente eurocentristas, medievales. La reforma litúrgica que pidió el Concilio Vaticano II sigue siendo un tema realmente pendiente.
     Durante los pontificados de Juan Pablo II y el propio Benedicto XVI la teología, como reflexión seria sobre los problemas de las mujeres y los hombres y la forma en la que pueden ser vistos desde la fe y argumentados con seriedad, sufrió gran pérdida de libertad por un excesivo control centralista de parte de la burocracia vaticana. Hay muchos tópicos en los cuales hay que expander la reflexión teológica para que haya verdadero diálogo y no solo anatematización: eutanasia, aborto, matrimonio homosexual, contracepción, profilaxis reproductiva, diálogo interreligioso, bioética, comunicación social. Urgen palabras serias en lenguajes comprensibles a los contemporáneos que incorporen los avances de la ciencia y la filosofía de tal forma que sean verdaderamente luz para quienes quieran andar la vida al estilo del Evangelio.
     Hay, por otra parte, que repensar la formación de los ministros y sacerdotes, la necesidad real actual del celibato, el papel que puede y debe jugar la mujer al interior de las estructuras eclesiales, la fidelidad a los millones de empobrecidos a quienes hay que sumar el banquete de la vida del cual los excluye un sistema económico de mercado y la complicidad entre eclesiásiticos y los poderes económicos y políticos que se ha dado y que puede seguirse dando en muchos lugares del mundo.
     Urge, sí, que el papa que entre pueda conducir la estructura religiosa que le será encomendada de manera dialogante con las necesidades reales del mundo actual; pero apremia igual o más que quienes se consideran cristianos entiendan que la responsabilidad día a día de transmitir los valores de Jesús que dicen que orientan su vida es de cada uno de ellos y esta responsabilidad no la pueden transferir a ningún jerarca.

Liderazgo y Distancia Jerárquica


Publicado: La Primera de Puebla, 14 de febrero de 2013

Uno de los artículos más leídos en mi blog ha sido el que titulé ¿Distancia Jerárquica? http://veraalexis.wordpress.com/2011/02/25/distancia-jerarquica/  y me han recomendado escribir un poco más al respecto. Creo que el tema ¿desigualdad?, en nuestra cultura, es tópico de relevancia porque todos los días padecemos alguna situación vinculada con el desequilibrio social y económico que prevalece en México; porque en nuestra sociedad todos somos iguales, pero algunos son más iguales que otros... como se dice por ahí.
En efecto, la discriminación en nuestra cultura se vive cotidianamente, basta recordar la famosa frase de ?como te ven te tratan? y basta echar un vistazo al trato que un subordinado da, por lo regular, a su jefe y viceversa para darnos cuenta que, evidentemente, nos gusta hacer notar diferencias entre la gente.
En esta ocasión quiero abordar la forma en cómo el liderazgo de un jefe influye en el tipo de relaciones jerárquicas que se tienen en una organización. Decía que en el artículo ?Distancia Jerárquica? abordé por primera vez esta dimensión, que se refiere a la aceptación social de la desigual distribución del poder. Como es fácil imaginar, México es un país con distancia jerárquica (DJ) alta porque su sociedad por lo general no ve mal que el poder se distribuya asimétricamente. Nos parece normal y bueno que existan diferencias abismales entre pobres y ricos; entre jefes y subordinados; entre indígenas y mestizos... En otras culturas, como las nórdicas, las grandes diferencias son menos aceptables y, por lo tanto, la distancia entre pobres y ricos, jefes y subordinados, pueblos y ciudades, es mucho menor que en los países latinoamericanos.
En relación al liderazgo, un jefe determina el tamaño de DJ que prevalece entre él y sus subordinados y, por lo tanto, la amplitud de la distancia social (que puede ser alta o baja) que se vive y respira dentro de su organización o grupo. Es decir, el jefe pone el tono de la relación: si él se siente un ser humano superior a los demás, así actuará y los demás entenderán el mensaje. Pedirá que se le hable de ¿señor director? o ¿señor presidente? o que se le nombre por su título: licenciado, maestro, ingeniero, doctor, etc.
Aunque el jefe no determine el nivel de sueldo (una de las variables que mide la DJ) de sus subordinados, sí fija el tipo de trato que da a los demás que ¿desde la perspectiva de la distancia jerárquica- puede ser cercano o distante. Pero hablando de sueldos, éstos son un perfecto reflejo de la distribución del poder en una sociedad. En la nuestra, como sabemos, los sueldos son muy desiguales. Empresario rico, empresa pobre, es también un conocido adagio que describe la manera en cómo por lo regular los dueños de los negocios distribuyen la riqueza en países como México. Y generalmente los demás lo vemos bien; está bien que los jefes ganen desproporcionadamente más, porque son jefes?
El problema de una relación jefe ? subordinado lejana es que dificulta la generación de un ambiente de trabajo inspirador donde todos los colaboradores dan su máximo esfuerzo todo el tiempo por su equipo o por la organización que los contrata. La cercanía entre personas inspira, la lejanía esteriliza. Los grandes lugares de trabajo se construyen, según preceptos y prácticas documentadas por el Great Place to Work Institute, a base de relaciones humanas estrechas y respetuosas. Entre más lejano se ve el jefe de los demás, más difícil es la conexión y colaboración que crea el desempeño superior en las organizaciones.
La gente siempre va a trabajar, se le hable de tú o de usted, de ingeniero o por su apodo; la diferencia es el nivel de inspiración y desempeño que se alcanza en un equipo con DJ baja versus otro con DJ alta. Las organizaciones de alto desempeño tienen equipos con distancia jerárquica generalmente baja. En lugar de ocuparse de las formas, dichos equipos se ocupan de los fondos y eso resuelve más, produce más. No quiero decir con esto que las formas no importen, sino que son, en el mejor de los casos, secundarias para la productividad.
Para crear un entorno con baja distancia jerárquica quien se debe bajar primero de la nube es el jefe y los demás seguirán en consecuencia. Este trabajo parte de un ejercicio serio de reflexión en el que el líder se visualice como servidor, no como gobernante que está por encima de todos, y lo demuestre con pequeñas y grandes obras cotidianamente sin olvidar que los detalles cuentan. Un buen primer paso sería hacer los títulos a un lado y llamar a todos por su nombre, esperando a que algún día esto se refleje en sueldos menos dispares también.

miércoles, febrero 13, 2013

Lo trascendente sobre lo inmediato

Autor: José Rafael de Regil Vélez Datos del autor haz click a quí
Publicado: Síntesis Tlaxcala, 08 de febrero de 2013.

     Ni la explosión en el edificio de Pemex ni el proyecto de resolución por parte del IFE de que López Obrador excedió gastos de campaña han podido opacar la indignación servida por muchos compatriotas a raíz de la excarcelación de Florence Cassez. Familiares de las víctimas, activistas de los derechos humanos claman justicia.
     Para recordar: la Suprema Corte de Justicia de la Nación en última instancia decretó que la procuración del proceso contra la francesa se hizo de forma indebida, de tal suerte que sin importar que la señora fuera o no culpable se le liberó porque el ministerio público no hizo su trabajo como lo tendría que haber hecho.
      La legislación señala cómo debe ser el proceder de una autoridad fiscalizadora ante una posible conducta delictiva, lo cual se supone hecho pensando en las víctimas, la condición humana del victimario y el interés público. Es obligación de los burócratas involucrados procesar conforme a derecho.
     Lo conflictivo estriba en que todo lo presentado a la ciudadanía en torno a Cassez muestra a una extranjera secuestradora,  partícipe de una asociación delictuosa que hizo daño a muchas personas cuyos familiares reclaman que sea resarcido todo el mal que se les ha infligido. Todos nos sentimos incómodos por su liberación.
     Es urgente, inmediato, mantener a personas así tras las rejas, en el lugar que tienen de sobra merecido, incluso usando con alguna laxitud el marco jurídico; total: es delincuente y bien merecido lo tiene.
     Desde esta perspectiva se entiende la animadversión contra la sentencia aprobada en el máximo órgano jurídico. Hay una sensación de que nos han vulnerado a todos por salvaguardar -tal vez- a una sola persona, que para colmo es europea y no compatriota nuestra.
    Creo sinceramente que  vale la pena detenerse un poco y mirar de manera menos inmanente y mucho más trascendente; valgámonos un poco de la imaginación:
Cualquiera de nosotros un día común y corriente es detenido por una autoridad judicial, la que actúa a su entender, sea por ignorancia, sea por mala fe, como en el documental «presunto culpable». En ese caso nuestra suerte parecerá echada, aun cuando se fuera inocente: la tenemos perdida de antemano. ¿A qué apelar si las cosas se pusieran así de feas? ¿Al parecer del agente del ministerio público?, al del juez que sentenció con base en la averiguación que instrumentó el primero? ¿A qué se cuenta con un amigo o pariente influyente?
     La respuesta sensata es: a que se siga la ley de una forma debida, correcta, de tal manera que se pueda saber si realmente existió o no delito. De no ser así, todo queda muy frágil, más de lo que es por la fragilidad y corrupción de quienes la administran.
     La sentencia de la Suprema Corte me parece una invitación a fijarnos más allá de lo inmediato, en lo trascendente: en que la justicia sea asegurada y justamente procurada, impartida, fallada, dictaminada conforme a los procedimientos legales que cobijen a los ciudadanos; que a partir de estos puedan ser establecidas demandas contra quienes procedan fuera del debido proceso, sea por la razón que fuere.
    El momento actual nos pide que relativicemos el sentimiento que nos produce la persona de Florence Cassez para que apostemos por las de todos los mexicanos que debamos acogernos a la justicia. Eso es lo razonable.