martes, abril 24, 2012

La Formación Integral Universitaria, un valor reconocido y apreciado en el campo laboral


Autora: Rocío Barragán de la Parra
Publicado: en lado B,  27 de marzo de 2012


En días pasados seis egresados de la Licenciatura en Mercadotecnia de la Universidad Iberoamericana Puebla participaron en un panel sobre la realidad profesional que cada uno enfrenta, y lo que para ellos representa ser egresados de esta Institución.
Fue inspirador escuchar la manera en que experimentan la profesión, cómo se relacionan con el mundo laboral y el modo en que argumentan su compromiso como egresados de una Institución de la Compañía de Jesús.
Cada uno de ellos labora en empresas de giros distintos y desarrolla trabajos diferentes: En las empresas están Ma. Lourdes Rugerio Bretón, en Unillever; Mariam Kuri Abdala, en Kellogg´s; Ricardo García Pérez, en Volkswagen Alemania; y Héctor Hernández Basarte, en Grupo Bimbo.
Del lado de los medios y las agencias está Stefanie Ramé Huidobro, en DRAFT FCB; y Anna Walls Dolores, en Fanscup.com. El emprendimiento lo representó Moisés H. Mtz Nava, quien al lado de cuatro compañeros fundó WSM, una agencia de Mercadotecnia Digital.
La diversidad de sus trabajos dejó en claro la diversidad del campo laboral de un mercadólogo: Investigar el mercado para identificar los beneficios que el cliente necesita o desea, desarrollar bienes y servicios que respondan a lo que el mercado demanda, dotar a las marcas de personalidad para lograr un posicionamiento comercial; planear estrategias de precio, plaza y comunicación, establecer relaciones valiosas con el cliente, generar identidad y vinculación con las empresas; promover a través de las acciones sociales, gerenciales y comerciales el bienestar del consumidor y el equilibrio ecológico de la sociedad a la que pertenece, aspecto que, de acuerdo a los participantes, es altamente reconocido y apreciado en el campo laboral. La mayor contribución en su formación profesional radica en la formación integral y el compromiso ético que desarrollaron a lo largo de su formación universitaria.
Cada uno de ellos narró su experiencia en la búsqueda de empleo, algunos se acercaron a las empresas través de concursos y convocatorias realizadas para atraer talento; otros llegaron a sus actuales empleos distribuyendo por diferentes medios su currículo vitae.
Los jóvenes profesionistas consideraron que el nombre de la Universidad donde se estudia puede ayudar, el prestigio de una institución suele favorecer los procesos de selección de personal en una empresa; sin embargo, también reconocen que lo más importante para abrirse camino, sostenerse y proyectarse en el trabajo tiene que ver con la actitud, la dedicación y el compromiso que cada uno asume ante el trabajo. Las habilidades y conductas manifiestas permiten tener las puertas abiertas en el trabajo y la profesión ya que actualmente las empresas suelen valorar la preparación profesional de sus empleados, su desempeño y disposición personal. En otras palabras, hay que demostrar que el prestigio de la Institución se cumple en las acciones de sus egresados.
Resaltaron que las empresas demandan como valor fundamental la ética, es decir el proceder adecuado en lo dicho y ejecutado. La asunción responsable de las consecuencias que resulta no sólo de valorar las acciones por sí mismas, sino de considerar el sentido con el que éstas se ejecutan. Qué motiva las acciones y decisiones de cada profesionista, cómo decide hacer lo que hace y asume las consecuencias “en cada uno de los pasos que des pregúntate si eso que decides responde a lo que necesitas”.
La importancia de aprender a tomar decisiones, ser asertivos y reducir riesgos, desarrollar un pensamiento estratégico situado en la realidad, demostrar una postura propositiva y madura ante las situaciones adversas y tener la capacidad para resolver en escenarios adversos son habilidades altamente valoradas en las empresas que les han permitido marcar la diferencia en el trabajo e incluso lograr una ventaja competitiva laboral.
La tolerancia ante las personas y las situaciones, el respeto a la diversidad y la integración son capacidades laborales que permiten obtener reconocimientos y oportunidades, “estas cualidades la Universidad las promueve al incluir en la experiencia educativa el trabajo con otras culturas, los intercambios, y las prácticas profesionales que posibilitan aprender de los profesionales, aprender a aprender y a emprender, además de la formación por competencias que impulsan el trabajo colaborativo con cualquier persona con la que nos relacionamos”.
Así pues, escuchar a cada uno de ellos implica un gran reto personal y docente, sus testimonios revaloran el trabajo académico y profesional que diariamente se construye, permite dimensionar los beneficios personales y sociales de una formación integral: jóvenes comprometidos con las personas y las causas, sensibles a la realidad y dispuestos a contribuir con las necesidades sociales.



Todo queda en su lugar con el tiempo


Autora: Laura Angélica Bárcenas Pozos
Publicado: La primera de Puebla, 18 de abril de 2012

   Esta semana santa vinieron de visita un matrimonio amigo desde mis años de preparatoria, acompañados de sus dos hijos. Ellos viven ahora en Monterrey, pero vinieron a visitarnos pues sus familias siguen en la Angelópolis. En nuestro primer encuentro al inicio de la semana, estuvimos platicando de nuestros muchos recuerdos como estudiantes del Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec.
     Después de reírnos un buen rato detrás de cada anécdota de nosotros o de amigos cercanos que no estaban presentes, les fuimos narrando a nuestros hijos cómo era nuestra relación de amistad y las mil peripecias que enfrentábamos en nuestros años de adolescencia. Después de un rato, nuestra conversación se centró en cuando tuvimos una dificultad con la madrastra de Humberto, cuando él se enamoró de una muchacha que a la señora no le parecía la más adecuada para su hijastro.
     En ese momento con casi dieciocho años de edad sentíamos que todos teníamos derecho de vivir el amor como considerábamos que era mejor y con la persona que considerábamos que era la mejor. Así que para que Humberto viviera su historia de amor, todos los amigos nos organizamos para sacarlos de su casa tanto a él como a la novia y para engañar a Doña Catalina y, por supuesto, al padre de mi amigo.
     Unos meses después, Doña Catalina y Don Humberto, nos demostraron que la resistencia que habían tenido a la relación que Humberto sostenía, se debía, a que ellos no confiaban en la chica, pues ella parecía no ser suficientemente madura y mantenía relaciones con diferentes muchachos a pesar de ser ella muy joven. Una tarde, mi amigo descubrió que ella tenía otra relación y cuando él le reclamó ella dijo que estaba cansada de tantos conflictos con la madrastra.
     Mi amigo le rogó mucho a su novia para que volvieran, estaba dispuesto a perdonarla, pero ella no quiso. Todos los que estábamos involucrados en mayor o menor grado, en este juego que considerábamos ?justo?, también nos sentíamos decepcionados, ¿dónde habían quedado los ideales de amor, por lo que habíamos luchado? Un día me armé de valor y fui a verla para pedirle que volviera con Humberto en nombre de este amor, la única respuesta que recibí es que ella no estaba dispuesta a sufrir y que ahora estaba con alguien que la trataba bien.
      Me fui triste y dándome cuenta que a las personas no nos gusta sufrir y que creemos que el amor en miel sobre hojuelas. Fue entonces que empecé a entender qué significaba esto de amar. Aunque ninguno de mis amigos tenía cara para ver a Doña Catalina, ni a Don Humberto, ellos como adultos más experimentados habían visto venir lo que nosotros no habíamos sido capaces.
     Hace cuatro años, cuando se casó la hermana menor de Humberto y varios de nosotros fuimos invitados a la boda, tuvimos al fin nuestro encuentro con estos dos adultos ya ahora ancianos y nosotros con la edad de ellos cuando todos estos sucesos se dieron. Hablamos con cierta libertad de lo que había pasado entonces, Doña Catalina nos dio sus razones, entre las que se encontraba que ella sentía la responsabilidad de educar a tres muchachos, todos varones, que la veían como una intrusa en su casa, pero ella sabía que la disciplina era de suma importancia para que estos jovencitos llegaran a ser felices.
    También agregó que conocía a la ex novia de mi amigo porque era su vecina y su primer encuentro con ella había sido en una tarde de abril en el que la chica debía haber tenido catorce años, en brazos de un muchacho de casi veinte, que la dejó más tarde y ella entonces se refugió en los brazos del primo de aquél muchacho.
    Escuchamos esos argumentos y nos quedaron claras sus razones, además Humberto aceptó que tanto su madrastra como su padre habían hablado con él, en varias ocasiones, para que decidiera lo que más le beneficiaba. Pensé entonces, y ahora también cuando recordamos este suceso, que el tiempo acomoda todas las cosas y que lo que vimos un día, como injusto, imposible, inaceptable, cobra un sentido distinto. El tiempo, la edad, la madurez, la experiencia o todo esto junto nos da elementos para valorar las situaciones en su justa dimensión. Sin embargo esto es algo que la vida te va dando y que no se puede transmitir de manera tan simple a los hijos, por eso la importancia de hablar, de reflexionar, de educar, de darles responsabilidades, de poner límites, de establecer una disciplina, de fomentar el respeto, de escucharlos, de acompañarlos? De responsabilizarnos como padres ante nuestro jóvenes hijos y mostrarles un sendero que les brinde posibilidades de hallar el amor y la felicidad.


El valor de construir la paz


Autor: Betzabé Vancini Romero
Publicado: Puebla on Line, 18 de abril de 2012


     Mucho se ha hablado del tema de la Paz, y es que no es casualidad que en un mundo convulsionado como en el que vivimos actualmente el tema, e incluso la añoranza de la Paz, salga a colación. Recientemente se declaró en la Universidad el 2012 como año de la Paz, la Justicia y la Seguridad Ciudadana, y se conformó una comisión organizadora de distintos eventos académicos de la que afortunadamente formo parte- para propiciar un diálogo con la apabullante realidad que nos rodea.
     Una de estas actividades académicas es un ciclo de cine sobre estas tres temáticas fundamentales que se está llevando a cabo diariamente en la Universidad a partir del 16 y hasta el 27 del presente. Es justamente desde esta perspectiva que me gustaría hablar del tema de la paz, a partir de dos películas mexicanas que lo abordan desde distintas perspectivas e incluso desde contextos con una temporalidad distinta: ‘El río y la Muerte’ de Luis Buñuel y ‘Abel’ de Diego Luna.
     Hablar de "El río y la muerte" sin entrar en la peculiar cosmovisión de Buñuel, no es tarea fácil. Sobre todo cuando si de hablar de dignos exponentes de la cultura mexicana se trata, sin duda alguna Buñuel y, a mi parecer, "El indio" Fernández son insuperables. Sin embargo, pretendo abordar el tema desde su relevancia para la paz, concepto fundamental de la Campaña Universitaria 2012 cuyo título ya he mencionado arriba.
     Buñuel nos plantea en "El río y la muerte" un poblado, llamado Santa Viviana, donde una antigua disputa entre dos familias se ha extendido al resto de los pobladores y ha mermado la población, sobre todo de varones. Cito textual a uno de los personajes de la historia: "no hay buen domingo sin su muertito", dice el lanchero que ayuda a cruzar del otro lado del río a los que van huyendo después de haber matado a alguien, pues la muerte se vuelve una realidad cotidiana en Santa Viviana, tal como lo es en varios estados de nuestro país: Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua, Veracruz, Morelos, por citar algunos. Esa frase tristemente nos remonta a nuestra ofuscada realidad, plagada de muertes sin sentido por un conflicto que empezó años atrás y que nadie supo resolver a tiempo. Poco importan ahora ya las causas, cuando las consecuencias son tangiblemente atroces.
     En "El río y la muerte" se legitima el homicidio cuando se tiene valor y se mata de frente. Al homicida se le permite huir y vivir en el monte hasta que se considere que su deuda está saldada. Pero ¿cuánto tiempo se necesita para saldar la enorme deuda de haber dejado a una familia sin padre? ¿sin hermano? ¿a una mujer sin esposo?
     No obstante, en la situación actual que vive nuestro país no hay "muerte legítima" sino atentados cobardes. Crímenes de odio, abusos del gobierno, atentados contra la población civil, como el que se dio en el Casino Royale en Monterrey y como muchos otros que podemos citar. Hoy, en México se mata en masa, se mata por la espalda, en balaceras sin sentido, como en la que perdieron la vida varios civiles y dos médicos que salían de su guardia en un hospital del Puerto de Veracruz el año pasado. Muere gente inocente todos los días, a veces incluso sin conocer la causa.
     Es esta situación la que nos lleva a vincular esta gran obra de Buñuel con lo que sucede en nuestro país: observar como la cultura en México legitima y refuerza la violencia, cuando una madre se encuentra a disgusto con su propio hijo por no ser apto para matar. Cuando la irracionalidad del ser humano llega a niveles inusitados y no respeta límite alguno. Cuando muere "El tata" en la película, en realidad muere el símbolo de respeto y sobreviene el caos. La situación ya no es la misma en el pueblo y entonces sí se desborda la violencia y el abuso. Las mujeres quedan "solas" y expuestas, mientras crece también dentro de ellas el deseo de venganza.
     Esta analogía del odio como semilla que se siembra y crece dentro de cada uno de los pobladores, es una magnífica ilustración de cómo el odio contamina y llena nuestros corazones. De cómo la sociedad civil llega al hartazgo, al hastío y a la necesidad-deseo de hacer justicia por su propia mano ante una autoridad inútil, tácita, tal como la que aparece en la película.
     Mientras observen cada escena de la película, les invito a pensar entonces ¿cuándo fue que perdimos nuestro símbolo de respeto? ¿cuándo fue que se perdieron los límites y las mediaciones? ¿cuándo es que todo México se convirtió como el poblado de cruzando el río en "tierra de nadie"?
     Construir la paz, requiere mucho más que de buenas intenciones. Requiere acciones firmes y nobleza de espíritu. Porque se requiere de mucho más valor para estrechar la mano del "enemigo" que para dispararle a sangre fría, por la espalda, y sin honor.
     En el caso de ‘Abel’, ópera prima de Diego Luna, actor mexicano que se ha involucrado en distintas causas sociales, abordamos el tema de la paz desde la necesidad de construir condiciones necesarias para la misma: falta de oportunidades de estudio, falta de oportunidades de empleo, la alta marginación que vive un gran porcentaje de nuestra población, la todavía vigente violencia de género, entre otras muchas causas.
     En ‘Abel’ podemos apreciar un país en condiciones de creciente pobreza, donde vivir al día es la única constante que tienen muchas familias mexicanas. Las condiciones para la paz son la verdadera solución a los crecientes problemas de violencia que vive la nación, y es que pareciera que las estrategias gubernamentales han sido más bien represivas, punitivas y a corto plazo, y a consecuencia de esto nos encontramos con cárceles a reventar, disfuncionales, verdaderas escuelas del crimen donde además, se violan de paso todos los derechos humanos. Estas soluciones punitivas hacen que la estrategia no sobreviva los sexenios, en el mejor de los casos, pues en muchos otros, pierden vigencia una vez que se acaba el trienio del presidente municipal en turno.
     Ante esta situación, nos encontramos una familia desmembrada, azotada por el miedo y la necesidad de sobrevivir ante una situación que pocas garantías de un futuro tranquilo deja a sus integrantes. Para muestra nos queda el aclamado y criticado video de "Niños incómodos" que tanta difusión ha tenido en las redes sociales.
     La solución no está en que los presidenciables nos hablen en los spots de sus magníficas familias y la gran cantidad de valores que dicen haber recibido de ellos, sino en buscar el valor y la tenacidad necesaria para hacer un proyecto de nación que establezca condiciones propicias para la paz a corto, mediano y largo plazo.


Parques solitarios


Autor: Alexis Vera, datos del autor haz click aquí
Publicado: en Lado B. 17 abril de  2012

     ¿Ha usted notado que casi todos los parques de Puebla están vacíos? Los jardines y parques de las colonias y fraccionamientos de nuestra ciudad tienen cada vez menos niños jugando y menos adultos leyendo o disfrutando la tarde. La gran pregunta es, ¿por qué? ¿Será que hay menos niños en la ciudad? ¿Será que ya no les gustan los parques? ¿Será que hay tantos parques que no hay suficientes niños para poblarlos? Me parece que en definitiva esta última es la razón menos probable. Existe otra cuestión (quizás la de moda) que también habría que considerar: la inseguridad pública percibida. Pero creo que ese desierto que muestran los espacios abiertos de la ciudad que han sido principalmente concebidos para niños, tiene múltiples causas, una de ellas –y muy importante- es el desinterés cada vez mayor de los mismos niños por jugar en espacios abiertos.
     Es claro para casi todos que la percepción de inseguridad ha aumentado. Luego entonces, los padres de familia son ahora más escépticos para permitir que sus hijos vayan solos a jugar al parque de la colonia o del fraccionamiento. Como hoy por hoy el espacio público se percibe más bien inseguro, entonces la mayoría de la gente prefiere realizar actividades en espacios cerrados y privados. Por eso es que los centros comerciales tienen mucha más gente que los parques a pesar de que son más costosos. Además, los constructores de hoy están haciendo vivienda por todos lados, pero no están haciendo ciudad. Es decir, no están construyendo espacios públicos como banquetas amplias para el peatón, camellones con árboles o parques y plazas públicas tan bonitas que inviten a pasar una tarde ahí (como sucede en muchas ciudades de Europa). Por lo tanto tenemos cada vez menos parques para que los niños jueguen y socialicen, y más niños con necesidad de divertirse fuera de casa. Pero no serviría de gran cosa tener bonitos parques si los niños prefieren jugar con el Nintendo o con el iPad. Sin duda los video juegos, internet y las maravillosas películas infantiles que hoy se producen están desplazando a gran velocidad a los parques como el espacio favorito de los niños. Conclusión posible: al parecer los parques ya no le interesan a nadie; y menos al gobierno.
     ¿Y por qué son importantes los parques? Además de su indudable valor ecológico, los parques forjan sentido de lo público en una comunidad y fomentan la interacción social positiva. Propician la actividad física que disminuye el sedentarismo en la población y, por lo tanto, fomentan la salud. Propician la creatividad del ser humano ayudando al “reciclaje” de las ideas (pensar fuera de la caja), entre otras cosas. Pero, ante todo, son un gran lugar para el desarrollo lúdico de los niños. Yo creo que los video juegos y otras actividades efectuadas en interiores son también positivas para los niños si se hacen mesuradamente; y me parece que diversificar las actividades de los infantes siempre será bueno. Por lo tanto, hoy los niños requieren –además de internet, video juegos y películas animadas- espacios abiertos donde divertirse y convivir para desarrollarse mejor.
     Al ritmo que va la cosa los gobiernos tendrán menos y menos incentivos para crear parques porque la gente no los usa. Siento que es triste ver los parques con juegos vacíos pero es, ante todo, una seña de que algo estamos haciendo mal como sociedad.
Un parque sin niños (como los que vemos con más frecuencia hoy día) puede significar varias cosas: que los parques no son espacios atractivos para los pequeños de hoy porque no están apropiadamente diseñados o arreglados; a los niños no les estamos ayudando a valorar la vida fuera de las 4 paredes de los espacios cerrados; la inseguridad es alta y por eso nadie quiere dejar a sus hijos solos en un parque y no muchos adultos tienen tiempo o ganas de acompañar a sus hijos a jugar en espacios de ese tipo; los nuevos dispositivos de entretenimiento (entre los que podemos considerar celulares, computadoras, etc.) tienen el monopolio de la atención de los niños; o una combinación de todo lo anterior. El caso es que pareciera que los jardines y parques son cada vez menos relevantes para la sociedad mexicana en general y poblana en particular. Ojalá esto no sea preludio de la debacle de los espacios públicos en México porque necesitamos más contacto con el medio ambiente y más interacción social como la que los parques propician. Mi blog.

La caza, el rey y la educación en valores.


Autor: Martín López Calva. datos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Puebla, 22 de abril de 2012

     El incidente que protagonizó el rey Juan Carlos I de España al fracturarse la cadera en un safari de caza de elefantes en África desató una ola de comentarios en las redes sociales que vale la pena comentar porque reflejan la distorsión de la capacidad de valoración de nuestra sociedad en aras de una supuesta conciencia ecológica.
     Llamó especialmente mi atención que cuando los medios españoles serios analizaban el asunto desde puntos de vista complejos relacionados con la situación política española ante el reciente escándalo de presunta corrupción de su yerno, Iñaki de Urdangarín o el señalamiento de  “falta de sensibilidad y ética” del monarca al realizar este viaje cuyo costo es mucho más alto que lo que ganan la mayoría de los españoles en estos momentos de crisis y recortes al gasto social, los comentarios en Facebook o en Twitter se centraran en descalificaciones al rey por haber matado a un “indefenso animal”.
     Es indudablemente valiosa la conciencia ecológica que se está generalizando en nuestra sociedad pero esta conciencia es aún muy superficial y poco crítica y ha distorsionado nuestra escala de valores.
     En efecto, la visión que ha permeado en la sociedad es la de un ecologismo romántico que lleva a considerar el respeto al medio ambiente como la defensa de todos los seres vivos sin hacer ninguna distinción entre ellos. Esta visión distorsiona la forma de valorar colectiva y llega a extremos como los que vemos en países desarrollados donde existen hoteles de lujo para mascotas mientras millones de personas siguen viviendo en la pobreza.
    Una auténtica educación en valores hoy, debe considerar la formación de una conciencia planetaria, pero debe hacerlo desde una visión compleja, crítica y profunda enfocada en la visión de desarrollo sustentable que prioriza la dignidad humana y la equidad social y no en un ecologismo sensiblero y cómodo que se reduce a la defensa emotiva de la naturaleza.



martes, abril 17, 2012

Urgencia de ciudadanía


Autor: Gonzalo Inguanzo Arteaga
Publicado: La Primera de Puebla, 10 de abril de 2012

     Es una realidad, todos hablamos de las próximas elecciones presidenciales, de ésas que hoy están presentes en internet, radio o televisión. Unos dicen por quién votarán, otros no quieren decirlo y se guardan para sí mismos esta información, pero sin lugar a dudas, el por quién votar y las elecciones del 1 de julio próximo están no sólo en todos los medios de comunicación sino en la mente de muchos de los mexicanos. Por mi parte he tomado la decisión de ir a votar, pero mi opción será anular el voto.
     Esta decisión la he platicado con personas cercanas, persona que respeto en muchos sentidos, personas que en ocasiones asienten y que en otros casos difieren por completo con mi manifestada decisión. Algo que me llama la atención es que dentro de mi círculo de amigos se dan manifestaciones de intención de voto completamente variados, unos por JVM, otros por AMLO, y algunos por EPN, (y pongo las siglas porque es así como las mayoría de las encuestadoras presentan sus resultados) pero no sólo pongo las siglas de sus nombres para seguir la corriente, sino porque para mí los candidatos a presidente de este país no pasan de esas siglas, a mí no me dicen más que eso.
     En este reflexionar en voz alta, algunos me han dicho que mi intención de anular el voto no sirve al país, es un voto perdido y que mejor no vaya, que me quede en la fila de los que se abstienen de ir porque les da flojera o hastío. Yo más allá de respetar sus opiniones y argumentos creo que sí sirve, porque una boleta anulada tiene un significado, tiene una voz, tiene mi voz. No daré argumentos a favor de esta decisión, ese será un tema que dejaremos para otro día. Hoy quiero en consonancia con mis reflexiones internas compartir la idea de que yo quiero ejercer mi derecho como ciudadano y no quiero quedarme en casa ese domingo.
     Creo firmemente en el derecho y la responsabilidad que tenemos como ciudadanos para ir a ejercer el voto, poner mi voz en una pequeña boleta, pero también creo que la acción ciudadana no se limita a asistir a este acto tan importante, pues realmente ser un ciudadano es mucho más que ir a votar.
     Considero que ser ciudadano es aceptar que las crisis no se solucionan por si solas y mucho menos si la intención es dejar en manos de unos pocos el intento de arreglo, debemos involucrarnos dentro de nuestra posibilidades en la reconstrucción de esa sociedad que nos interpela y tenemos más cercana a nosotros. Creo en la acción del ciudadano que apuesta por afrontar su realidad, con poner el hombro propio.
     Generalmente vemos que la sociedad y en especial los ciudadanos nos implicamos en una acción proactiva frente a problemas concretos y que implican una gran perdida, como ejemplo la labor de muchos para ayudar a los afectados por terremotos, huracanes, atentados terroristas, etc. Ante esos eventos que conmueven, la mayoría de la población se manifiesta a través acciones concretas para ayudar al otro, al afectado, ese que sufre. En este sentido creo firmemente que en nuestro país necesitamos sentirnos urgidos a considerarnos en medio de una situación que nos interpela y nos llama de manera clara a la acción, una acción corresponsable y ciudadana.
     Como ciudadanos debemos dejar de simular, debemos hacernos presentes y empezar a apoyar acciones que convoquen a una participación que se convierta en hábito, ser parte de una cultura de aceptación de nuestras potencialidades, de igual forma debemos exigir programas educativos que nos enseñen a trabajar juntos y en estrecha colaboración; debemos exigir una transparencia en la información para que esta nos oriente y en vez de ser manipulados podamos ser proactivos y socialmente responsables.
     Yo creo en el poder de ser ciudadano en un país democrático, un ciudadano que se implica y participa en lo político, lo cultural y lo religioso; un ciudadano que no se rinde, que aporta desde su realidad y con sus posibilidades; un ciudadano que ostenta su valor en las acciones concretas que realiza para los demás en su día a día. Creo firmemente que aún en medio de la desesperanza que muchos expresan sentir “sí se puede”.





La familia red de apoyo


Autora: Laura Angélica Bárcenas Pozos
Publicado: Síntesis Puebla, 10 de abril de 2012

     La pasada Semana Santa hice./Ruchas reflexiones acerca de la familia, las reflexiones se tornaron en función de cómo se ha ido transformando en los últimos años.
   Nosotros somos siete hermanos y mis padres se casaron en 1960, cuando aún se concebían familias grandes. En la década de los ochenta, mis hermanos mayores empezaron a casarse, los tres más grandes contrajeron nupcias en menos de un año, pocos años después mi penúltima hermana se hizo madre soltera, tuvo dos hijos, pero no se unió a su pareja, en 1999, la más chica se casó y para entonces yo ya vivía en unión libre con mi marido. El quinto, la sexta y yo que soy la cuarta, nunca nos hemos casado.
     Qué pasó con nuestras relaciones de pareja. La primera, estuvo casada cuatro años y se divorció. El segundo, estuvo casado por veinticinco años y se divorció el año pasado, porque así lo quiso su esposa. Él no quería divorciarse, pero tampoco podía seguir casado con alguien que ya no quería estar con él. El tercero sigue "felizmente" casado. La sexta, después de siete años de haber nacido su primer hijo, se junto con su pareja, vivieron siete años juntos y después él se fue al país del norte a reunir fortuna, siguen en contacto y él envía dinero, pero se ven muy poco.
     La más chica sigue casada, pero su marido vive ahora con otra mujer y ella se quedó con cuatro hijos. Lo que sí es que este hombre sigue manteniendo a sus hijos y a mi hermana. Yo sigo con mi marido, después de más de trece años de vivir juntos y todo parece indicar que así seguiremos, al menos por un rato. Mis reflexiones se tornaron en el sentido de qué pasará con mis sobrinos, pues esta familia de más o menos veinticinco personas ha ido sosteniendo a mis hermanos que han padecido dificultades en sus vidas de pareja; pero qué pasará con estos muchachos que ahora están: en búsqueda del amor y la pareja, quién los sostendrá cuando ellos terminen sus relaciones matrimoniales, pues ninguno tiene tantos hermanos como en nuestro caso y no tengo la esperanza de que esto de los matrimonios estables vuelva.
     Me queda claro que la vida en pareja es algo muy difícil de sostener y cada vez veo con mayor dolor que las personas no estamos dispuestas a sacrificar nada para mantener a la familia y que ésta ya no es lo más importante en el ámbito social. Es tal vez por eso que vivimos un terrible decaimiento social, pues siendo la familia el núcleo de la sociedad y la red que puede sostener a cualquier individuo en sus vicisitudes, ésta está diluida y cada vez cumple menos con esta función. Entonces, qué debemos enseñar a nuestros hijos para que cuando enfrenten las dificultades de la vida y encuentren en dónde sostenerse o bien sean sostenedores con aquellos que lo requieran sean de su familia o no.
     Pensé mucho que necesitamos enseñarles a estos jóvenes que son primos o hermanos, que necesitan darse apoyo quererse y mantenerse unidos, para que cuando la vida los revuelque, puedan levantarse.



¿Para qué estudiar un posgrado?


Autora: Luz del Carmen Montes Pacheco, datos del autor haz click aquí
Publicado: Puebla on Line, 10 de abril de 2012

     Para ser mejor, para alcanzar prestigio, para mejorar profesionalmente, para ganar más dinero, para alcanzar un mejor puesto… Innumerables pueden ser las respuestas, pero es muy probable que detrás de ellas esté la creencia de que tener una licenciatura no basta.
     Hace treinta años, en México, una persona con licenciatura aspiraba a tener ingresos decorosos, reconocimiento social y podía ejercer su profesión durante el resto de su vida. Ahora para quien tiene acceso a estudios de educación superior, la licenciatura es el grado mínimo al que puede aspirar.
     Cada vez más, los recién egresados de una licenciatura ingresan a los programas de maestría sin tener experiencia laboral, siguen dependiendo de sus padres o se mantienen por medio de una beca.
     Después, para los egresados de maestría a quienes no les costó trabajo elaborar un trabajo recepcional, el siguiente paso puede ser, sin problemas, estudiar un doctorado. Otra vez, sin pasar por el  mundo laboral.
     Por supuesto, no hay que olvidar a quienes cursan estudios doctorales, sin pasar por una maestría.
     Estudiar un posgrado es bueno, pero es mucho mejor cuando se hace por razones de pertinencia, que se derivan de la misma caracterización de dichos estudios. De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública, quien obtiene un título de licenciatura ya está preparado para ejercer una profesión; y los estudios de posgrado, especialidad, maestría y doctorado, en general tienen por objetivo la especialización, el perfeccionamiento, la actualización y la formación de investigadores, en áreas específicas de conocimiento o del ejercicio profesional.
     Por tanto, la razón académica o profesional natural para estudiar un posgrado, es la necesidad de especializarse, actualizarse o de perfeccionarse en lo que se hace. Quien quiera estudiar un doctorado debe hacerlo porque auténticamente está interesado en hacer investigación y además considera que tiene habilidades para ello.
Pero sin práctica profesional, cómo se decide el área en que se quiere uno especializar. Perfeccionar implica mejorar lo que se hace. Actualizarse implica que pasó un tiempo de ejercicio sin atender lo nuevo en un campo. Para identificar que se es hábil para la investigación hay que haber hecho investigación.
     Según QS, empresa internacional con sede en Londres, cuyo objetivo es promover movilidad profesional y académica en todo el mundo, está claro que el principal motivo para estudiar un posgrado es ascender profesionalmente; en una encuesta aplicada en 2007 (QS Postgraduate Applicant Survey), las dos razones principales por las que las que los estudiantes quieren hacer estudios de posgrado – en este caso en el extranjero - son: "mejorar las salidas profesionales" (67%) y "aprender nuevas habilidades" (51%). De ahí le siguen "crear una red de contactos profesionales" (37%), "aprender" (25%), "mejorar el sueldo" (23%), "proporcionar un cambio en la trayectoria profesional” (26%) y "la creación de una empresa"(20%). Como conclusión afirmaron que la importancia de estudios de posgrado radica en que son un medio de desarrollo y para mejorar las salidas profesionales.
     Cabe resaltar que algunas de estas razones suponen cierta experiencia profesional. Ejercicio sin el cual es difícil determinar en qué área se necesita o se desea especializar; no se puede saber si la profesión que se eligió  es satisfactoria en términos personales o se requiere de un giro – como es el caso de ingenieros o abogados que se especializan en áreas administrativas; no se identifican las deficiencias o debilidades de la formación en el nivel de licenciatura; no se ve el impacto y la pertinencia de la formación tanto ofrecida (por las instituciones de educación superior) ni la obtenida.
      En los próximos años no solo habrá desempleados con licenciatura, sino desempleados altamente calificados, por lo menos los que cursaron programas de posgrado de calidad – pero esa es harina de otro costal aunque de la misma bodega, que tendrán que aceptar condiciones laborales menos favorables de acuerdo con su preparación.
     La licenciatura es suficiente para ejercer una profesión. La experiencia proporciona elementos valiosos que sirven para la movilidad y la superación personal y profesional. No se debe estudiar un posgrado para acumular grados académicos, para subir las cifras nacionales, ni para seguirse calificando para seguir estudiando. Se trata de tomar mejores decisiones, que además de impactar personal y profesionalmente de manera positiva,  impacten en la profesión que se ejerce y mejoren las condiciones de vida de la sociedad en la que se está inserto.


La educación en las campañas de los candidatos presidenciales.


Autor: Martín López Calva, datos del autor haz click aquí
Publicado: e-consulta, 10 de abril de 2012

     En una conferencia reciente en el Teachers College de Columbia University, Helen Clark, administradora de Programa de Naciones Unidas Para el Desarrollo (UNPD) enfatiza la relevancia fundamental de la educación para el desarrollo humano de los individuos y  de los países. (http://www.undp.org/content/undp/en/home/presscenter/speeches/2012/03/26/helen-clark-education-and-international-development-.html#.T3DkX9Wx6jQ.twitter)
     La educación es un factor crítico en todos los índices de desarrollo humano porque cuando es de calidad, incrementa considerablemente las oportunidades y las capacidades de las personas y las sociedades.
     Lo anterior resulta especialmente cierto en una sociedad del conocimiento como las que hoy se vive en el mundo. La persona que queda al margen de los procesos de acceso, construcción, transformación y aplicación del conocimiento resulta excluida del desarrollo económico y cultural.
     Nos encontramos inmersos desde hace un par de semanas en las campañas electorales de los candidatos a la presidencia de la república. Resulta oportuno preguntarnos cuáles son sus planteamientos y propuestas con relación a la educación y qué lugar le asignan en el proceso de desarrollo del país.
     Es innegable ante los pésimos resultados de los estudiantes mexicanos en las pruebas nacionales e internacionales, que una reforma de fondo al sistema educativo debiera ser una prioridad nacional. Sin embargo, una revisión de los discursos recientes de los principales candidatos y un vistazo a sus sitios web oficiales muestran que no hay realmente, salvo generalidades que siguen estando en el terreno de los buenos deseos, ninguna propuesta consistente y seria de reforma educativa para nuestro país.
     Los tres candidatos coindicen en propuestas como la de la escuela de tiempo completo que incluya la alimentación de los estudiantes, el otorgamiento de desayunos, escolares y otros apoyos como el acceso universal y gratuito a internet –caso de AMLO- o el apoyo con computadoras personales a los estudiantes –caso de EPN-, programas que en sí mismos son positivos pero no garantizan la mejora de la calidad de la educación. Ante el ausentismo de los maestros, la falta de preparación de sus clases, lo no significativo del aprendizaje uno se pregunta si aumentar el tiempo de clase para los alumnos será un factor de incremento de la calidad de su educación o solamente un elemento para incrementar el aburrimiento y el rechazo a la escuela.
     Otras propuestas van en la línea de aumentar la cobertura –EPN propone cobertura universal de prescolar a bachillerato y AMLO el acceso del 100% a las universidades- sin decir con qué recursos o de qué manera va a lograrse esto y sin tener una base que demuestre que el aumento de la cobertura sería en sí mismo benéfico para mejorar la calidad educativa. Llama la atención la propuesta de AMLO que pretende garantizar el acceso a todos los estudiantes al nivel superior y no rechazar a nadie con base en resultados de examen de admisión. ¿No sería mejor mejorar la calidad de la educación básica y media superior para que los estudiantes que egresan de estos niveles pudieran pasar los exámenes de admisión de las universidades porque están bien formados?
     En el caso de la candidata del PAN, en su página oficial se encuentran cuatro pilares de su proyecto de gobierno, uno de ellos referente a la salud, vivienda y educación. En este rubro se habla solamente de “revolucionar la educación” sin decir ningún elemento concreto de esta revolución propuesta.
     El espacio no permite revisar otros elementos que plantean pero lo que salta a la vista es que ninguno de ellos está proponiendo un cambio estructural de fondo en el sistema educativo que tendría que pasar por una restructuración de la Secretaría de Educación Pública para hacerla una organización de alta complejidad y devolverle su rol predominante en el gobierno de la educación nacional, actualmente cedido en gran parte al sindicato. El SNTE sería otro elemento a reformar profundamente para hacerlo una organización transparente y mandatada para rendir cuentas de los recursos que recibe y ocupada en la defensa de los intereses de sus agremiados y no en la definición –o bloqueo- de las políticas públicas que rigen a las escuelas del país.
     Esperamos que en las próximas semanas en que las campañas vayan tomando más forma los candidatos puedan concretar mejor su propuesta educativa porque por lo visto hasta ahora, ninguno está poniendo a la educación, como plantea Clark que es urgente en este mundo en crisis, en el punto más alto de la agenda para el desarrollo.
        

viernes, abril 13, 2012

Cursos para ser un mejor papá o mamá


Autor: Alexis Vera, datos del autor haz click aquí
Publicado: en lado B, 14 de marzo de 2012

     Nadie niega la importancia de la familia como célula social. Gobiernos de derecha o izquierda, lo mismo da, hablan de la importancia de apoyar el desarrollo familiar para prevenir delincuencia y violencia -entre otros males-. Pero ¿qué hace que las familias se desarrollen positivamente? ¿Quién capacita a sus miembros y, en especial, a sus respectivos jefes para generar relaciones constructivas entre los integrantes de una familia? ¿Por qué si hay cursos para mejorar el trabajo en equipo dentro de las empresas, no hay entonces igualmente cursos para mejorar el “trabajo en equipo” o la convivencia familiar? En efecto, la oferta educativa seria y de calidad que promueva el desarrollo de la familia es en verdad escasa en el mundo, lo cual no deja de parecerme cuando menos extraño considerando la relevancia social de la vida familiar. Nuestras universidades preparan profesionistas de todo tipo con el ideal de transformar la realidad social y económica que tenemos en el país, pero difícilmente se ocupan de las familias. Como si éstas incidieran poco en la prosperidad social. No quiero decir con esto que en las instituciones de educación superior (IES) debería haber licenciaturas para graduarse de padre o madre de familia. Creo que la educación de los jefes de una familia no debería ser escolarizada (como lo es una licenciatura). Pero sí creo que las universidades podrían ofertar más cursos, talleres o diplomados (programas de formación continua) para este público. Dichos programas deberían observar ciertos aspectos cruciales para su éxito. Me parece que estos programas de educación continua no debieran ser cursos adoctrinadores. De esos cursos ya hay en el mercado y creo que no han logrado mucho. Más bien me refiero a que las IES deberían ofrecer programas de altura universitaria para los padres y abuelos de hoy. Para que estos importantes actores desarrollen su capacidad de incidencia en la vida cotidiana de sus respectivas familias y, por añadidura, en la de las familias que les rodean.
     En las parroquias urbanas y rurales hay “pláticas” prenupciales donde se dan consejos de cómo conducir cristianamente una familia. En muchas de esas pláticas se dan ideas tipo receta para situaciones complejas que difícilmente se pueden resolver con el librito en mano. Dichas pláticas carecen de toda didáctica en su mayoría. Muchas de ellas son monólogos del personal de confianza del párroco. La posibilidad de dialogar o debatir las ideas expuestas es baja. Sin embargo, estos esfuerzos por educar a los futuros y actuales padres de familia son mejores que no tener nada. Me parece que hay que agradecer que haya gente –casi siempre voluntaria- que se preocupa por mejorar la interacción familiar. Afortunadamente, cada vez hay más opciones educativas para padres de familia; sin embargo, la educación superior en este segmento brilla por su ausencia.
¿Qué podrían hacer las universidades?
     Involucrarse en la formación superior de padres y abuelos; de esta manera las universidades podrían contribuir al mejor desarrollo de la sociedad. Pero ojo, tal incursión sería significativamente mejor si se hace desde una óptica universitaria, es decir, desde una postura crítica, dialéctica y ética. No aportarían mucho las IES si adoptan la misma postura adoctrinadora de ciertas parroquias y “escuelas para padres”. Las IES deberían recurrir más a la andragogía para generar procesos formativos que sean significativos en verdad. Un curso para padres que se diseña desde la andragogía es un curso que tiene al participante (padre o abuelo) en el centro, no al instructor. En efecto, los cursos para gente adulta deberían propiciar más la participación de sus alumnos, que son sujetos con mayor experiencia que los jóvenes, para generar aprendizaje a partir de lo que el mismo grupo sabe o ha vivido.
     En concreto, una metodología que me parece podría ser sumamente adecuada en una escuela universitaria para padres es el método de caso de Harvard. A partir de lo que este método propone, se escribirían historias reales de situaciones problemáticas enfrentadas por padres de familia contemporáneos. Estas historias se discutirían en el aula a partir de preguntas que el facilitador procuraría para el grupo. El instructor tendría todas las preguntas, los alumnos todas las respuestas, generando así un debate donde no existen respuestas únicas a los problemas sino soluciones más deseables que otras a partir de ciertos criterios de decisión basados en prioridades valorales. De esta manera todos los participantes ampliarían su visión sobre varios desafíos familiares comunes, y aprenderían a ser mejores padres a partir de la escucha activa de sus compañeros y de las explicaciones que ellos mismos darían al grupo sobre sus experiencias y puntos de vista. Este método es, en efecto, recomendable cuando lo que se busca enseñar es más arte que ciencia, como lo es la formación de padres contemporáneos exitosos. Mi blog: http://veraalexis.wordpress.com