miércoles, octubre 17, 2012

El Hombre puede hacer que el mundo sea más justo pero no quiere. Pedro Arrupe S.J.

Autora: Aldea global
Publicado: La Primera de Puebla, 26 de septiembre de 2012

     Un hombre se levanta en la mañana,
se baña, pasa sobre su rostro la navaja,
se mira al espejo triunfador y elegido;
se viste con un traje azul,
y con una corbata a rayas verdes y amarillas,
se perfuma mientras silba una canción
que nadie más que él recuerda,
desayuna fruta de la estación,
huevos, pan francés y café;
sabe que estos y otros productos
proceden de su hacienda argentina,
y de su cuenta bancaria inglesa
que acumula cifras y cifras
después sale a la calle
en un vehículo fabricado en Europa,
que tiene más comodidades
que el noventa y nueve por ciento
de los hogares del mundo
Llega a su oficina y ordena
las finanzas de millones de despojados
que nunca han escuchado su nombre
entre reporte y reporte,
saluda, por skype, a su amada,
la mujer que lo espera desnuda
en el mejor barco anclado en la Costa Azul
donde cielo y mar se confunden,
la mujer que en el brunch
le dirá palabras de pasión, amor y de consuelo,
otra es la secretaria que besará sus canas,
como se besa la estampa doliente
de san Tarsicio asesinado,
mientras él acaricia sus muslos de amazona;
y, otra, una tercera mujer será la que comparta
su corona, su casa y su grandeza,
juntos esperan que el petróleo sea rescatado del mar
para ser transformado en altos edificios
donde escribirán su nombre en letras de oro.
     Un hombre afortunado que al atardecer
pactará el nuevo joint ventur
con el político venal en turno,
que codicioso vende el futuro
de millones de desposeídos,
que no sabrán nunca el significado de la palabra éxito;
desde su centro de mando se comunicará
a Asia, África y Oceanía,
para ordenar que niños de siete años,
mujeres embarazadas,
disminuidos y desfavorecidos
produzcan, más y con mejor calidad,
para que mujeres norteamericanas y europeas
reinventen la salud y la belleza en las islas del Pacífico Norte.
     Se pensará hombre de arte
porque en su biblioteca se albergan
libros en treinta y tres idiomas,
lienzos de Rembrandt
y esculturas de Rodín.
     No sabe que otros estafadores
lo engañaron vendiéndole falsificaciones
casi perfectas, de obras que él desconoce
pero que cree importantes.
     Viajará por la aldea
lo mismo en la nieve de Whistler y Aspen,
que por las islas Seychelles.
     Dueño de la felicidad que le ofrecen
Cartier, Tiffani, Piaget, Maurice Lacroix
y Enzo Ferrari, quien en su noche triste
se prometió nunca volver a pasar hambre,
como Sclarlet O’ Hara en Lo que el viento se llevó,
ambos lo cumplieron;
no así los millones de derrotados
que aunque prometieron lo mismo,
no pudieron cumplirlo.
Por la noche ataviado de blanco y negro,
sujetará la copa de champaña,
y a pequeñas mordidas
comerá su galleta de caviar beluga.
     Escuchará a Mozart,
sin saber que su cuerpo sin vida
fue lanzando a una fosa común,
se creerá con derecho a tutear
a Miguel de Cervantes,
sin siquiera soñar los fracasos
y las penas del tristísimo Hidalgo;
se pensará cristiano ejemplar porque
en audiencia particular besó el anillo papal,
y recibió un rosario pontificio,
que luego regaló a su amante en turno.
     Escuchará los nombres:
Kavafis, Pessoa y Ginsberg
y pensará en marcas de trajes extranjeros,
se soñará dueño de la aldea
sin darse cuenta que realmente lo es.
     Al terminar el día revisará su balance
y encontrará poderes, propiedades y dinero
que dibujan su biografía en la cima del mundo,
ninguna gloria mundana le es desconocida,
el éxito y la felicidad le son familiares,
porque vive acompañado
siempre por la diosa fortuna,
se duerme y sueña en los nueve círculos del poder
acompañado de otra Beatriz y otro Virgilio.
      Así vivirá día tras noche,
año tras lustro,
hasta que al cruzar un océano azul como sus ojos:
morirá como todos inevitablemente;
y entonces recibirá todos las glorias que faltaban,
condolencias sin fin, guardias de honor,
palabras y nuevos elogios,
laureles para un nuevo pope del mundo capitalista,
encumbrado gurú de la mejor universidad de la aldea,
hombre global de un mundo sin fronteras.
Llorarán por él miles de asalariados,
que nunca sabrán bien a bien
como se pronuncia su nombre.
     En sus empresas la bandera corporativa
ondeará a media asta,
en todas las corporaciones financieras
pondrán un moño blanco,
y reyes, príncipes y jefes de Estado
lamentarán su ausencia.
      Luto en la aldea global por su mejor hombre,
llanto virtual en el Internet por el capitán en jefe
de las finanzas, los negocios y las operaciones globales.
Lo enterrarán en un viejo castillo de Irlanda,
junto a un erguido ciprés de Líbano,
acompañado de pañuelos blancos de Italia,
con canastas de flores españolas,
y quemarán, por él siempre por él,
cirios griegos cerca de un monasterio copto.
     En su último momento sobre la tierra,
le cantará su réquiem
una mezzosoprano de la Scala de Milán,
acompañada de una orquesta australiana;
mientras sus mujeres y sus hijos llorarán en silencio;
y se sabrán, entonces, herederos de la aldea toda.
     Al final una estela de lapislázuli
cubrirá su cripta de mármol travertino.
     Tres días después empezarán a escribir
su biografía, pero también su olvido:
empresario global del siglo veintiuno,
que usufructuó la aldea y sus cinco continentes,
y que al final termina por engrosar la lista
de los prohombres aldeanos
que fracasaron en su vida,
al pasar sin piedad por el dolor del hombre,
al cimentar con llanto su imperio financiero
y al escribir con sangre su balance de vida.
     Hombre que pudo hacer del mundo
un mejor lugar pero que no quiso,
pero que no quiso,
pero que no quiso…


Hagamos patria: formemos ciudadanos II


Autor: José Rafael de Regil Vélez  Datos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Tlaxcala, 29 de septiembre de 2012

      Septiembre, mes patrio, ocasión de festejos, de orgullo, de expresión de mexicanidad. Puede ser, también, motivo para reflexionar a la luz de nuestra historia quienes somos y cuáles son los compromisos que debemos adquirir o refrendar para construir nuestra nación.
     Por motivos muy diversos –entre ellos la herencia de un Sistema Educativo Nacional generado al cobijo del positivismo- la formación ciudadana no ha sido un interés central en la dinámica cotidiana de las escuelas. Hay quien ha pensado que dar una materia de formación cívica y ética es suficiente, máxime que estuvo ausente de los planes de estudios oficiales durante mucho tiempo.
      Los ciudadanos somos las personas que afrontamos los desafíos de la “civis”, es decir, de todos los asuntos que nos atañen en los ámbitos local, regional, nacional e incluso internacional. A nosotros nos corresponde hacer la gestión de aquello que nos afecta, sostener la estructura estatal, elegir gobierno y –aunque suene a sueño lejano- vigilarlo para que sus acciones ejecuten los programas necesarios para mejores condiciones de vida.
      Pero un ciudadano, en estricto sentido, no nace, se hace. Se forma conforme va creciendo en autonomía intelectual, capacidad productiva, posibilidad de resolver problemas de manera solidaria.
      En una colaboración anterior he señalado la importancia de que verdaderamente se enseñe a pensar a las personas, lo cual significa no solo que tengan la información sobre lo que sucede en su entorno, sino que puedan entenderla, relacionarla, contextualizarla, usarla para razonar cuáles son las decisiones que hay que tomar para que las condiciones de vida sea más humanas y humanizantes (http://textoscirculo.blogspot.mx/2012/09/hagamos-patria-formemos-ciudadanos.html).
     Ahora quiero referirme a la importancia que tiene en el tema que nos ocupa la formación para la convivencia humana.
     Cotidianamente en las instituciones educativas durante una clase los profesores pueden  pedir a sus alumnos que se reúnan en equipo, que realicen algún proyecto o tarea en pequeños grupos. El supuesto es que los estudiantes deben colaborar. Pero la interacción ocasional no es necesariamente una escuela para aprender a crear sociedad.
     En la vida cotidiana convivir implica pasar por las diferentes etapas de la dinámica de un grupo y saber salir airosos en ella ante problemas concretos: aprender a escuchar a los demás y tomar lo que verdaderamente aportan, ejercitarse en la tolerancia, tan desgastada y necesaria para la ciudadanía (http://textoscirculo.blogspot.mx/2012/08/recuperarla-aunque-parezca-desgastada.html), iniciarse en la mediación y resolución de conflictos y en el diálogo sobre la existencia, el sentido de las normas y leyes.
     La vocación profunda de las instituciones educativas es –y debe ser- introducir a las personas en la vida política, allí donde se toma decisiones para resolver lo que el bien común requiere y los conflictos que su búsqueda genera.
     Esta tarea, por supuesto, desborda el límite del aula y se vuelve asunto de todo el centro educativo, que debe devolver a los estudiantes las responsabilidades que les ha confiscado: la organización estudiantil, la participación en la toma de decisiones de su institución, la elección democrática de representantes, la  posibilitación del liderazgo para servir (que cada uno, desde sus propias cualidades, pueda ser líder y ponga sus talentos al servicio de la causa común).
     Con alumnos que velan solo por sus propios intereses expresados en calificaciones no se avanza mucho socialmente; con personas informadas que no pueden interactuar para la gestión que demanda la creación de mejores condiciones de vida, con meros grupos de amigos y no de responsabilidad para que las cosas marchen mejor para todos es muy difícil afrontar los problemas que México vive.
      Hagamos patria, formemos ciudadanos, pero de manera real y no reducidos a la instrucción de una materia como formación cívica y ética. Potenciemos la capacidad de vivir socialmente y participar con responsabilidad política.

En el centenario luctuoso de Justo Sierra

Autor:José Rafael de Regil Vélez,  si quieres saber más del autor haz click aquí
Publicado: Puebla on line, 25 de septiembre de 2012

     ¿Rememorar a Justo Sierra Méndez, un hombre muerto el 13 de septiembre hace cien años, tiene algo que decirnos a las mujeres y los hombres de nuestro tiempo? Esa fue la pregunta que me hice cuando escuché la noticia del acto conmemorativo que encabezó en la Universidad Nacional Autónoma de México José Narro, su rector.
     Dado a la tarea de documentarme al respecto, mi respuesta es: ¡sí!
    Justo Sierra, como habitualmente lo conocemos, nació en  Campeche, en 1848, pero la muerte de su papá lo llevó por distintos lugares hasta que llegó a la ciudad de México y en ella se estableció.
     Se graduó joven de jurisprudencia (abogacía), pero antes que eso ya había comenzado a ser conocido como literato. De la mano de r Ignacio Manuel Altamirano frecuentó las reuniones en las que conoció a Manuel Payno, Guillermo Prieto, Vicente Riva Palacio. Fue también autor de cuentos, novela y obras de teatro. Eso habla de la amplitud de sus campos de interés y de desarrollo personal.
     Se formó en la línea filosófica con la que Gabino Barreda rehízo la educación mexicana y que se convertiría en la columna vertebral de la formación del gabinete económico del presidente Porfirio Díaz: el positivismo mexicano, que pretendía llevar al orden y al progreso al pueblo mexicano mediante el uso apegado a la ciencia experimental.
     Con el tiempo revisó sus ideas positivistas para dar paso a una visión humanista que lo llevaría a tener un lugar ilustre entre los propulsores de el sistema educativo mexicano.
      Muy pronto fue catedrático de historia de la Escuela Nacional Preparatoria y allí desarrolló su faceta de docente y autor.
     Su actuación como legislador –lo fue más de una vez desde que fuera Diputado Suplente en 1881- y como funcionario público –fue ministro de la Suprema Corte, Subsecretario y Secretario de Estado -nos permite ver los acentos de su apuesta para México.
     En la Cámara de Diputados promovió en 1881 la ley que dio carácter obligatorio a la Instrucción Primaria y propuso otra para la creación de una universidad nacional.
     Cuando en 1902 por ley se instauró el Consejo Superior de Educación Pública el subsecretario de Instrucción Pública Justo Sierra dio cuenta de su visión de una sistema educativo nacional que abarcara desde el jardín de niños hasta la Universidad.
     En 1905 Porfirio Díaz creó el ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes a cuyo cargo quedó el personaje que conmemoramos. En esa posición estratégica logró concretar la reforma educativa que venía fraguando desde años atrás y que quedó plasmada en la Ley de Instrucción Pública para el Distrito Federal y los Territorios que propuso en 1908 al Congreso.
     En ella manifiesta una de sus inquietudes fundamentales en ese momento: la instrucción pública no puede ser reducida a enseñanza de conocimientos. Debe ser educación integral: el educando debe crecer física, intelectual, moral y estéticamente. La educación debe ser regida por el estado y laica.
     “El maestro Justo Sierra, consideraba que la educación moral ayudaría a la formación del carácter por medio de la obediencia y disciplina, así como por el constante y racional ejercicio de sentimientos, resoluciones y actos encaminados a producir el respeto a sí mismo y el amor a la familia, a la escuela, a la patria y a los demás. La educación física, obtenida por las medidas de profilaxis indispensable, los ejercicios corporales apropiados y  por la formación de hábitos de higiene. La cultura intelectual, el que se alcanzará por el ejercicio gradual y metódico de los sentimientos y la atención, el desarrollo del lenguaje, la disciplina de la imaginación y la progresiva aproximación a la exactitud del juicio. Y por último, la educación estética, que se efectuará promoviendo la iniciación del buen gusto y proporcionando  los educandos nociones de arte adecuadas a su edad. (Bazant, 1993:43)”
     (Ávila, Ana Verónica, 2003, “Reforma educativa de Justo Sierra”, http://www.azc.uam.mx/publicaciones/tye/reformaeducativadejustosierra.htm
      El otro rasgo de su gestión al frente del ministerio fue propugnar por la fundación de la Universidad Nacional, lograda en 1910, una institución separada de los poderes del Estado, cuyo gobierno surgiera del método de conocimiento y de su propia búsqueda del saber. Una universidad gobernada por universitarios.
     Al respecto José Narro, en su alocución sobre el centenario luctuoso del maestro Sierra, señala:
     “El ilustre sabio mexicano trazó y definió la Universidad con precisión. Él pensó en una institución grande y con grandeza. Esa visión suya forma parte de la realidad, de nuestra realidad, desde hace muchos lustros. Él imaginó una institución con alcance nacional, dedicada a cultivar el saber, laica, apartada de dogmas y credos de cualquier signo, con plena libertad académica, formadora de valores y de ciudadanos libres.
     […] Fundó una institución que efectivamente ha participado en las luchas libertarias y democráticas del pueblo mexicano, en el aprovechamiento de los conocimientos universales en beneficio de la sociedad, en la lucha contra la ignorancia y la injusticia. Justo Sierra creó una institución ligada y comprometida con la nación. (http://www.dgi.unam.mx/rector/htmdiscursos/120912.html)
     El programa educativo del Justo Sierra cercano a la muerte da cuenta de la apertura que le permitió transitar del jacobinismo de juventud, el positivismo de la adultez al humanismo de la madurez. Su camino formado al calor de los momentos históricos que vivió lo llevó a pensar que la posibilidad de la existencia de la patria está íntimamente ligada no sólo al crecimiento económico, sino a la educación que permite el progreso social. Las personas integralmente formadas son capaces de poner en juego sentimientos, emociones, afectos, un juicio intelectual lo más exacto posible al servicio de las condiciones de vida en las que tienen que resolver su propia ciudadanía creando un mejor país.
     Este rasgo sierrano había quedado de manifiesto en una de sus intervenciones ante el Congreso, en 1893,
     “el pueblo mexicano tiene hambre y sed de justicia... todo aquel que tenga el honor de disponer de una pluma, de una tribuna o de una cátedra, tiene la obligación de consultar la salud de la sociedad en que vive; y yo cumpliendo con este deber, en esta sociedad que tiene en su base una masa pasiva, que tiene en su cima un grupo de ambiciosos y de inquietos en el bueno y en el mal sentido de la palabra, he creído que podría resumirse su mal íntimo en estas palabras tomadas del predicador de la montaña hambre y sed de justicia... la maravillosa máquina preparada con tantos años de labor y de lágrimas y de sacrificios, si ha podido producir el progreso, no ha podido producir la felicidad...”
     Hoy México es totalmente otro y sin embargo en el fondo subyacen las realidades que preocuparon a Justo Sierra: el desarrollo económico del país deja fuera a muchísimos mexicanos. La injusticia campea, las élites políticas parecen separadas del México real y la educación no ha logrado cumplir su meta de formación integral de mujeres y hombres cabales y capaces para los demás, pues se ha enfocado mayormente a la transmisión de contenidos.
     Hoy, en tiempos de desarrollo macroeconómico que produce exclusión en la microeconomía, y de instrucción más que de educación que atienda a que toda la persona sea capaz de movilizarse para construirse ser humano en la acción misma de construir un mundo más justo, se agradece que haya quien con compromiso real ponga compromiso político y vida intelectual al servicio de la construcción de la sociedad por medio de una adecuada educación.

 

Gerente innovador

Autor: Alexis Vera si quieres saber más del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Puebla, 26 de septiembre de 2012

     Innovación es una palabra que al parecer está como de moda, especialmente en el mundo empresarial. Gobierno, académicos, especialistas, revistas serias, todos dicen que hay que innovar para permanecer competitivos. Esta no es una idea descabellada considerando la alta volatilidad y rapidez de cambio de los gustos de los consumidores: lo que hoy está de moda, en 1 año quizás ya no; lo que hoy vendo muy bien, en 10 años quizás ya ni siquiera exista en el imaginario del mercado. Luego entonces, quien no innova aumenta considerablemente su riesgo de morir en el próximo vire de gustos y preferencias del consumidor; o con la próxima innovación de un competidor que, probablemente, hoy ni siquiera existe. Innovar en cualquier organización se dice fácil pero en la práctica pocas lo logran porque requiere un tipo de gerente especial.
     Innovar requiere líderes que sean tolerantes a la frustración y al error. Quien no arriesga no gana, dice el adagio. Muchos gerentes quieren que su gente innove pero penalizan los desperdicios y errores. ¿Cómo inventar o crear algo nuevo sin equivocaciones en el camino? ¿Cómo innovar en una cultura de miedo al error? El directivo que quiera tener una organización que genere innovaciones relevantes (no sólo en productos, también en procesos, políticas, etc.) necesita propiciar la creación de una cultura de alta confianza en la que la gente esté facultada para toma decisiones cotidianamente (empowerment), asumir riesgos y rendir cuentas; una cultura donde la gente sepa que lo importante no es equivocarse sino aprender de las equivocaciones para mejorar.
     Para ello se requiere paciencia porque un comportamiento así tarda años en desarrollarse y, si el líder tiene miras cortoplacistas, entonces la frustración lo saboteará todo.  Primero deberá cambiar entonces la visión del líder para transformar la cultura tradicional por una de innovación. Y para que un líder cambie en este sentido, primero debe desaprender, para entonces volver a aprender; y así de manera continua.

Jugar y vivir los valores


 
Autora: Laura Angélica Bárcenas Pozos
Publicado:  en lado B, 25 de septiembre de 2012

 
      En días pasados tuve una experiencia desagradable, cuando salí de la Ibero Puebla para ir a mi casa, bajé el puente que está sobre la Atlixcayotl para tomar esta avenida rumbo a la ciudad. Esa bajada es un tanto peligrosa pues los automóviles que vienen de sur a norte circulan a una alta velocidad y los que se incorporan tienen que hacerlo con sumo cuidado e irse abriendo hacia la izquierda, pues además de la alta velocidad hay una buena cantidad de vehículo que quieren subir al puente rumbo al Hospital del Niño Poblano.
     Después de esa maniobra un centenar de metros adelante, los carriles se reducen por la obra que gobierno del estado está haciendo frente al centro comercial. Cuando estaba por llegar a esa altura, yo tomé mi precaución y me metí un carril más a mi izquierda, pero a mi derecha circulaba a alta velocidad un auto compacto y pensé, “bájale, ya viene la reducción”, pero el conductor no bajó la velocidad y ya circulaba adelante a mi derecha cuando se encontró de frente y con muy pocos metros para reducir la velocidad con la barra de contención que se puso de manera provisional para las maniobras de dicha obra.
     El conductor se abrió como pudo, pero le dio con su salpicadera delantera a un bloque de la barra y a una reja que salieron volando hacia la izquierda golpeando la camioneta tipo suburban que circulaba justo delante de mi. La conductora de este vehículo, una señora de más de cuarenta se detuvo porque tu carro había sufrido daños, yo tuve que frenar violentamente porque, mi auto que es compacto y muy bajito se habría dañado de pasar encima del bloque y de la reja, al detenerme quedé justo a la altura del conductor del carro compacto, quién volteo a verme echándome una mirada de “vieja estúpida”, yo le eché otra de “te lo dije baboso”.
     Mientras el conductor del auto compacto, que no rebasaba los treinta y yo nos echábamos miradas retadoras, la mujer de la camioneta se bajó para reclamarle su imprudencia y cobrarle por los daños hechos a su auto. Entonces ante mi mirada estupefacta y la de la otra mujer, el chofer del auto compacto se echó hábilmente de reversa, tomó rápidamente el carril que estaba a mi derecha, mientras su compañero al que yo no había visto, sacó una mano haciéndonos una seña obscena a la mujer de la camioneta y a mi.
     La mujer corrió a su camioneta se subió y se fue persiguiéndolos, mientras yo tardé en incorporarme a la circulación por la cantidad de vehículos que venían sobre la Atlixcayotl. Me quedé pensando que los tipos del auto compacto ya no eran unos jovencitos como para eludir su responsabilidad de circular a una alta velocidad, tratar de huir al cometer una imprudencia automovilística, dañar la unidad de otra persona y mucho menos para burlarse de ésta al salirse con la suya. “¿De qué se trata?”, me pregunté mientras experimentaba un sentimiento de frustración, reflexionando sobre los pocos valores que tenemos como sociedad y que nos estamos acostumbrando a pasar unos encima de los otros.
     Por otro lado, la semana pasada, estuve en la IX Jornada de Red de Educación y Valores en la ciudad de Guadalajara y el tema central que se abordó es que tenemos que trabajar el asunto de los valores con estudiantes de todas las edades, pero principalmente en los niños. Se decía que si logramos reflexionar con los más pequeños los principios fundamentales de cuatro relaciones, la personal, la familiar, la social y la global; nos estaremos acercando a la construcción de un mundo más fundado en valores.
     El Dr. Antonio Paoli, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana, nos dio muestra de formas para trabajar los valores con los niños desde lo estético y lo lúdico; este académico apuesta que a partir de una experiencia estética, la reflexión de  dicha experiencia y el juego puede mostrarse un cambio de actitud. Entonces recomienda que los profesores trabajen los valores  partiendo de relatos, que dialoguen con los niños acerca del contenido de estos relatos, que los representen a través de la plática e incluso de obras de teatro, que canten y bailen sobre el mensaje de la canción y que vuelvan a dialogarlo entre profesores y niños.
     El Dr. Paoli ha desarrollado un programa para trabajar su propuesta en escuela públicas en el que se incluye a las familias para el Estado de Chiapas,  pero invita a que visitemos la página y el Facebook que ha creado sobre esto para que cualquier profesor pueda practicarlo, pues ha desarrollado una serie de relatos y secuencias didácticas que pueden apoyar a los profesores en el trabajo de valores con los niños. Aunque el programa de este académico está pensado para el nivel de primaria, cree que los profesores de secundaria y de jardín de niños pueden adaptarlo. La dirección de su página es: jugaryvivirlosvalores.xoc.uam.mx  y en Face se pueden encontrar como “jugar y vivir los valores”.
     Te invito a visitar tanto la página como el face, sobre todo si eres profesor, pero también si eres padre o madre de familia. Considero que algo tenemos que hacer como adultos con los niños, antes de que se conviertan en patanes como los del accidente que narre al inicio. También espero que muchos patanes lean esto y visiten estas páginas para que empiecen hacer consciencia sobre sus acciones.

jueves, septiembre 27, 2012

La percepción de riesgo y las adicciones en los jóvenes


Autor: Mtra. Cecilia Salgado
Publicado: La Primera de Puebla, 19 de septiembre de 2012

    El consumo de alcohol, marihuana y cocaína en el ambiente
universitario ha aumentado, al mismo tiempo que ha disminuido la
percepción de riesgo de consumirlas.
   Estamos viviendo un tiempo en el que, parece ser que ha
disminuido la percepción que tienen las personas del riesgo
asociado a las drogas. El hecho de que las personas perciban las
drogas como menos peligrosas de lo que son, hace que sea más
probable que terminen consumiendo alguna de ellas. En
concreto, algunas encuestas realizadas en España por el Plan
Nacional sobre Drogas, indican que ha aumentado el número de
personas consumidoras de cannabis y cocaína a la vez que ha
disminuido la percepción de riesgo que tiene el consumirlas.
   Además, “no se ha logrado transmitir a la población más joven
una información adecuada sobre los riesgos y daños que causa el
consumo de drogas, con la consecuencia de que la percepción
de riesgo de ese consumo ha descendido en los últimos años,
con las graves consecuencias que ello entraña”. En relación con
la marihuana, ya en el 2004 se mencionaban una serie de
determinantes que explicarían el incremento en el consumo de
esta sustancia: “ Ha descendido la percepción social del riesgo
relacionado con el cannabis y ha aumentado la indiferencia
social hacia su consumo”; “ha crecido la percepción de
accesibilidad y disponibilidad de esta sustancia, que parece estar
cada vez más presente en el entorno de muchos jóvenes” y “la
información que trasciende a la opinión pública, especialmente a
la población juvenil, aparece sesgada y no hace hincapié en los
riesgos asociados al consumo. Se ha generado una imagen de
banalidad asociada a mensajes positivos e incentivadores del
consumo”.
   Una conclusión que se deriva de lo anterior es que, para evitar
el consumo de drogas, es necesario pensar que las drogas son
peligrosas, o, al menos, tanto como lo piensan los expertos en la
materia. Esto, en principio, podría parecer tan lógico que no de
lugar a réplica.
   El término riesgo es uno de los conceptos de los que todo el
mundo parece saber algo, pero cada uno lo interpreta a su
manera. Desde algunas miradas, el riesgo tiene un marcado
carácter negativo (las conductas de riesgo), mientras que, desde
otras, el riesgo es considerado como algo positivo y atractivo: los
amantes del riesgo son generalmente
   vistos como personas admirables por su capacidad para
exponerse a situaciones límite que los demás evitaríamos sin
pensarlo. Mientras que ciertas actividades que se relacionan con
el riesgo son consideradas con frecuencia como fruto de
desadaptaciones o de inadecuaciones en la conducta de quien
las realiza (el consumo de drogas, ciertas formas de practicar
sexo, ciertas maneras de conducir vehículos, ciertas formas de
alimentarse, etc.), en otras el riesgo es valorado positivamente y
hasta goza del reconocimiento social.
   Esta ambigüedad en la consideración social de los riesgos
también lleva a que, en ocasiones, la palabra riesgo pierda su
verdadero sentido y quede referida más a valoraciones subjetivas
sobre lo que está bien o mal, lo que se puede hacer o lo que no,
que a criterios objetivos (lo que es arriesgado y lo que no lo es,
lo que es más arriesgado y lo que es menos, etc.).
   El riesgo siempre ha de estar referido a una posible pérdida (o
daño). Esta pérdida o daño debe delimitarse claramente,
estableciendo incluso distintas categorías o clases de pérdidas.
     En este sentido, el consumo de drogas puede colocar en riesgo a
la persona en el sentido de que puede conllevar la aparición de
una serie de problemas para quién las consume. Por lo tanto, el
primer paso para definir claramente el riesgo consiste en
determinar de manera exacta y precisa cuáles son las
consecuencias que se pueden sufrir o experimentar. En este
punto es importante señalar que el consumo de drogas per se no
constituye un daño, sino que tal consumo ha de producirse de
determinada forma para que el daño llegue a ocurrir. En
consecuencia, debemos insistir, no sólo es esencial determinar
los daños, también los factores que son claros generadores de
ese daño (frecuencia, vía de administración, patrones de uso
múltiple, etc.).
   Entre “expertos” y “no expertos” en drogas, la discrepancia
existente puede atribuirse a diferentes formas de conceptuar y
valorar el riesgo: una la del “experto”, pretendidamente
objetiva, y otra la del “no experto”, subjetiva, que además de
valorar la probabilidad de sufrir un daño, también valora otros
aspectos importantes para él como que tipo de daño puede
sufrir y la significación o importancia que para él tienen tales
daños.
   Es por esto que resulta imprescindible para el desarrollo de
estrategias preventivas, el disponer de los dos tipos de
valoraciones. Conociendo como valoran los “no expertos”, el
riesgo, en nuestro caso los estudiantes, ayudará a un mejor
diseño de las actuaciones preventivas.






Juventino sobre las olas, o una obra más famosa que su autor


Autor: Alfonso Álvarez Grayeb
Publicado: e-consulta, 19 Septiembre 2012

     Un buen amigo músico me dijo hace unos días (hablo de mediados de septiembre), que ese día de marras se cumplía un aniversario más de la composición del hermoso vals Sobre las Olas, o bien, no estaba seguro, del nacimiento de su autor, el músico mexicano Juventino Rosas. A mí se me ocurrió unos días después averiguar algo más sobre este compositor cuya vida parecía ser, al recordar trozos de información y de películas, novelesca; más bien tristemente novelesca. El dato de la fecha era inexacto, tanto de la obra como de su autor, y no por culpa de mi amigo, que es un tipo informado y culto, sino porque simplemente la información sobre la vida de Rosas fue por mucho tiempo sólo un amasijo de historias apócrifas y anécdotas fantasiosas, perpetuadas a lo largo del tiempo por algunas personas a partir de las ingenuas narraciones de dos de sus amigos que, al convertirse Rosas en celebridad, quisieron tomar para sí un poco de ella y “salir en la foto”. Los dos amigos eran, por un lado, un coterráneo de Juventino (del pueblo de Santa Cruz, Guanajuato), y por otro un compañero de atril (Rosas era violinista en la ciudad de México). Lo cierto es que después de 15 años de muerto Rosas, no podía encontrarse en México ni una nota biográfica sobre él. El mito comenzó en 1909, cuando desde Cuba llegaron los restos del músico, ya famoso justamente por ser el compositor del mencionado vals, a reposar en tierra mexicana. Hubo que esperar 60 años más para tener la primera biografía del Juventino Rosas real, y ver la llegada del año 2000 para la primera biografía en un idioma distinto al español, la del investigador austriaco Helmut Brenner, quien nos ofrece además un contexto histórico y cultural de la vida y tiempos de su biografiado, como Dios manda.
     La propia vida del músico ofrece momentos y cosas dignos de ir tejiendo una historia de película, pero entre las fantasías figuran algunas muy pintorescas, como aquella de que Juventino Rosas llegó a poseer un violín Stradivarius que había pertenecido al mítico violinista español Pablo de Sarasate; o aquella historia un tanto deformada de que su padre, el valiente militar Jesús Rosas que se distinguió en el campo de batalla contra los invasores franceses, y era también buen tañedor de arpa, aprovechó la entrada triunfal de Benito Juárez en la ciudad de México para pedir permiso de ir a su pueblo, Santa Cruz en Guanajuato, visita que sirvió para engendrar a Juventino en 1868, y de paso un poco más tarde a un par de hermanos más, por supuesto músicos, como músicos eran también algunos parientes paternos, de donde le llegaba a Juventino sangre de artista. Estos datos son falsos unos y exagerados otros.
     Pero del lado de los verdaderos hay sabrosas historias que no desmerecen frente a las apócrifas, pero están cargadas de tremendas y penosas confusiones y vacíos de información ya sea sobre el día de nacimiento, el apellido materno, el lugar de nacimiento y la fecha y condiciones en que llegó a la ciudad de México, donde era parte del trío familiar que formaba con su padre y un hermano.
     Ya en México se inscribió a Juventino en algunas materias del Conservatorio de Música, pero no presentó los exámenes en dos ocasiones, no se sabe si por problemas de salud o de dinero. Jamás regresó. Por esto mismo es improbable o de plano imposible que Juventino haya sido violinista en la orquesta de la Ópera, como dicen algunos, pero sí lo fue de la  
     Compañía de la eminente soprano mexicana Ángela Peralta, a quien acompañó en sus giras. En una de estas, precisamente en Mazatlán, la cantante enfermó súbitamente y murió en ese lugar, obligando a Juventino a buscarse la vida de otro modo. Se enroló en una banda militar pero no soportó mucho tiempo la disciplina castrense, y se dedicó a la composición y ganarse el pan tocando en fiestas y de vez en cuando a tocar para la clase alta ofreciendo valses y polkas. En esos tiempos cayó en las garras del alcohol y la vida bohemia. Un buen día compuso y dedicó un vals llamado Junto al Manantial a una mecenas, pieza que se popularizó por su elevada belleza y de la que vendió los derechos, junto con otro pieza, por $45.00 bajo el nombre Sobre las Olas. Juventino se hizo famoso por esta pieza, pero no recibió nunca la retribución de su genio. También compuso otro hermoso vals titulado Carmen que dedicó a la esposa de Don Porfirio, quien en agradecimiento le regaló un piano que vendió muy pronto Rosas para salir de deudas.  
    Justamente para intentar salir de ellas se enroló en una compañía de zarzuela que haría una gira por Cuba, pero la compañía quebró en la isla y Juventino con ella, en particular de la salud, y fue a morir en un pequeño lugar llamado Batabanó, al que sin embargo había llegado la fama del vals Sobre las Olas. 15 años estuvo en tierra cubana hasta que lo repatriaron en 1909. Su capilla ardiente fue un acondicionado furgón de ferrocarril, y en cada lugar en que paraba el tren se le homenajeó tocando el famoso vals. Esto último bien puede ser una de esas historias fantasiosas que rodean a Juventino Rosas, pero también puede ser simplemente la expresión sublimada de un deseo causado por el remordimiento ante la historia desgraciada de un músico humilde que nunca se tituló del Conservatorio ni recibió los laureles que merecía, pero que fue tocado por las Musas para que nos regalara, por $45.00, unos momentos de belleza y elevación que lo hacen inmortal. Gracias Juventino, siempre te recordaremos.




Nos pagan por decidir


Publicado: en lado B, 18 de septiembre de 2012

     Todos los días tomamos decisiones, pero no siempre obtenemos los resultados que quisiéramos con éstas. En el trabajo a los profesionales nos pagan por decidir, nos remuneran por hacer elecciones apropiadas, pero casi nadie ha recibido entrenamiento para hacer bien esta tarea. Saber tomar decisiones efectivas es probablemente la competencia más importante que podemos poseer como profesionales de cualquier campo. Sin embargo, poco se nos ha enseñado al respecto en las universidades y en las empresas. Quizás porque es un proceso natural, una competencia que posee cualquier ser humano (aunque -evidentemente- a diferentes capacidades todos) y que ejercemos diariamente, las instituciones no han dado tanta importancia al desarrollo de dicha competencia. Nos han preparado, en la mayoría de los casos, para analizar y resolver problemas pero no para decidir, que es un proceso cognitivo mucho más complejo y vital.
Nuestra vida es reflejo de las prioridades que tenemos cuando decidimos; somos lo que decidimos. Lo que tenemos o no tenemos en el trabajo también es producto, en gran medida, de las decisiones que hemos tomado. Luego entonces, son las elecciones que hacemos las que crean nuestro presente y dan forma a nuestro futuro, tanto a nivel personal como a nivel laboral. Ahora bien, hablando de la jerarquía organizacional, un directivo o líder tiene bajo su responsabilidad poder de influencia sobre muchas más personas y recursos que alguien que no posee dicho cargo. Lo que decide impactará a más de uno de manera importante. Ahí radica la relevancia de sus decisiones: la trascendencia de éstas en otros seres humanos y, por consiguiente, en el medio ambiente o entorno. La envergadura del impacto de las decisiones de un líder es ciertamente mayor que la de cualquier otra persona y por ello un jefe debe ser, fundamentalmente, experto y competente en la toma de decisiones.
     Las trampas de la mente
     En los procesos decisorios la mente tiende a sesgarse y, con ello, generar a veces elecciones poco afortunadas. Nos sesgamos porque tenemos afectos, filias y fobias; porque tenemos un pasado que influye nuestra actual forma de pensar y nuestras prioridades; y porque la mente cae fácilmente en ciertas trampas generalmente asociadas con el lenguaje y su uso. Hammond, Keeney y Raiffa[1] sostienen que la mejor manera de no sesgarnos en una decisión es estar conscientes. Para ello, recomiendan lo siguiente:
Siempre ver un problema desde diferentes perspectivas, usando diferentes puntos de partida o diferentes enfoques, en lugar de quedarse con la primera línea de pensamiento que se nos ocurra.
     Primero pensar el problema por uno mismo antes de consultar a otras personas para evitar quedar anclado por sus ideas.
     Tener la mente abierta, buscar la opinión de otros para ampliar nuestro marco de referencia y para llevar nuestra mente a direcciones frescas.
     Tener cuidado de no anclar a nuestros consejeros o asesores con nuestras propias ideas. Hay que contarles poco sobre las ideas, estimaciones y decisiones tentativas que tenemos; de lo contrario nuestras propias ideas simplemente regresarán a nosotros.
     Estar alertas de no anclarnos en las negociaciones con la propuesta inicial de la contraparte. Hay que pensar antes nuestra propuesta para no sesgarnos con la del otro porque generalmente la mente se “sujeta” de la primera idea escuchada.
No podemos controlar del todo los resultados de nuestras decisiones, pero sí podemos controlar en mayor medida el proceso a través del cual hacemos nuestras elecciones. De ahí la importancia de interiorizar un método sólido para decidir. Una metodología que asegure que la mayoría de los riesgos importantes están considerados y que minimice el impacto de la incertidumbre que siempre existirá en todo proceso decisorio.
Operativamente, una decisión puede ser considerada exitosa si logra lo que se proponía. Luego entonces, todo proceso de decisión debe iniciar sabiendo qué se espera como resultado de las elecciones que se tomarán. Sin embargo, también podemos evaluar la calidad de una decisión con base en elementos más amplios de consideración, por ejemplo, con base en su impacto -positivo o negativo- en las personas; o su impacto en la ecología, la justicia, etc. Es decir, más allá del resultado particular o específico que buscaba obtener, evaluar su impacto en la foto ampliada, es decir, su impacto ético.
     En una escuela de negocios centrada en la filosofía ignaciana, como la Ibero, es crítico defender procesos decisorios que observan la foto más amplia y no la foto pequeña. Como lo decía el actual superior general de la Compañía de Jesús, Adolfo Nicolás, nuestras universidades no deben formar a los mejores del mundo, sino a los mejores para el mundo.
     Esto implica que debemos enseñar y aprender a decidir con referentes amplios, no cortos, y con una conciencia también ampliada.

[1] HAMMOND John, KEENEY Ralph y RAIFFA Howard, “The hidden traps in decision making”, Harvard Business Review, January 2006.



La amistad


Autora: Laura Angélica Bárcenas Pozos
Publicado: Puebla on Line, 19 de septiembre de 2012

     Hace unos días en la escuela de mi hija nos pidieron que les escribiéramos una carta que hablara de la amistad y yo me sentí Fernando Savater escribiéndole a Amador sobre los aspectos éticos de entablar una amistad, sin más explicación les muestro esta carta que lleva una intencionalidad formativa para mi pequeña puberta.
     Querida Hija:
     Esta vez te escribo para hablarte de la AMISTAD, que es desde mi punto de vista la acción de establecer lazos afectivos con otras personas que comparten con uno la vida y la forma de verla.
     Uno acaba queriendo a los amigos porque con ellos se comparten muchas cosas, por ejemplo, intereses, es decir, a los amigos les gustan las mismas cosas, sino todas, sí muchas; por ejemplo les gustan las mismas películas, las mismas formas de diversión, los mismos libros, etc. También creen más o menos en las mismas cosas, por ejemplo, comparten la idea de un dios y la forma de ver a éste, también la forma en cómo deben establecerse las amistades o que estudiar en importante en la vida, en otras palabras, tienen más o menos los mismos valores. También pueden compartir objetos, prestarse y devolverse lo prestado. Claro que hay cosas que pueden prestarse, como los objetos materiales, pero no se pueden prestar a las personas… eh!!!!
     Entonces, en todo este compartir es necesario cuidar algunas cosas en la relación para hacer amigos para toda la vida, primero es necesario e incluso INDISPENSABLE, el RESPETO, en todos los sentidos; es decir, no debes ni puedes insultar a tus amigos bajo ninguna circunstancia, tampoco puedes apropiarte de sus cosas como si fueran tuyas, eso incluye su tiempo, es decir, tú no puedes disponer de su tiempo como si fuera el tuyo.
     Tampoco puedes hacerles PROHIBICIONES, es decir, no puedes decirles qué pueden o no comer, qué pueden o no hacer, con quién pueden o no hablar… él o ella son tan LIBRES como tú, y ellos son capaces de decidir qué quieren hacer y cómo, esa es otra forma de respeto. Lo que sí puedes hacer, es hacerle recomendaciones a tu amigo cuando crees que no está actuando bien, incluso tienes la obligación de hacerlo; sin embargo, él o ella tienen la última palabra en su decisión y a ti sólo te toca respetarla, aunque no estés de acuerdo con ella.
     Esto también implica que debes escuchar a los amigos cuando ellos te están haciendo recomendaciones, tal vez ellos estén viendo cosas que tú no alcanzas a ver y debes poner atención cuando te dicen, "esto que estás haciendo no está bien por esto y esto y esto…".
     La CONFIANZA es otro elemento de la amistad; cuando tienes un amigo confías en él o ella y ellos confían en ti, ambos hablan de sus secretos y de sus formas de ver la vida, así que cuando se trata de secretos o de cosas íntimas, no puedes andarlas contando a otros. Ningún amigo tuyo podrá contar aquello que le hayas confiado. Sólo debes hacer una excepción cuando la vida de tu amigo está en peligro, porque esté consumiendo drogas, o porque esté tan triste y deprimido que esté pensando en el suicidio, o porque tiene amigos que hacen cosas que los ponen en constante peligro.
     En este sentido, tú con tu inteligencia, puedes discernir entre lo que está bien y lo que está mal. Bien es lo que nos hace mejores personas, lo que nos humaniza, así que si tu amigo hace cosas o te invita a hacer cosas que los destruyen, no es un buen amigo y en ese caso aunque el corazón se te destroce, debes dejar de ser su amigo.
     A lo largo de tu vida vas a ir conociendo muchas personas y muchos de ellos estarán cerca de ser tus amigos, pero nunca llegarán a serlo, y no porque sean malas personas, sino porque su forma de ver la vida y la amistad no es tan cercana, ellos pasarán de largo, otros, querrán ser tus amigos pero al no ser buenas personas, tal vez traten de corromperte o lastimarte y tú misma decidirás que es mejor dejarlos pasar y no continuar con esas amistades; pero habrá otros que comparten contigo la forma de ver la vida, es decir, comparten sus valores, ellos podrán ser tus amigos por muchos años, más allá de las cosas que ahora los unen como puede ser la escuela… ellos con el paso del tiempo se volverán casi tus hermanos y podrás contarlos con los dedos de las manos, no serán más de diez, pero esos serán suficientes para que tú los acompañes y ellos te acompañen en la aventura de la vida.
     Así que Hija, lo importante no es tener muchos amigos, sino tener a los indicados y a los mejores… Espero que tú aprendas y sepas elegir cuando llegue el momento. Y ahora que tu adolescencia empieza, estás a las puertas de crear las más sólidas y genuinas amistades, como las que has visto que tenemos papá y yo, entonces adelante y confía en nosotros, que con más experiencia podremos orientarte.
     Te ama… mamá.


11 de septiembre


Autora: Guadalupe Chávez
Publicado: Síntesis Puebla, 19 de septiembre de 2012

     Las fechas son recordatorio de nuestra historia, por lo que es inevitable recordar el 11 de septiembre, fecha de gran impacto para nuestra América Latina; no podemos, ni debemos olvidar el golpe de Estado en Chile del año 1973, la existencia de intervención en Chile se enmarca en un contexto mundial en que Estados Unidos "consideraba" como prioritario impedir el avance del marxismo y el socialismo en América Latina.
     Eran las 10.30 de la mañana del 11 de septiembre cuando los tanques abren fuego contra el palacio de la Moneda, les siguen las tanquetas y los soldados, a las 11:52 los aviones Hawker Hunter británicos inician su ataque, el ataque prosigue y los soldados derriban la puerta del palacio, siendo las 14:30 Allende dispone rendirse pidiendo a su equipo dejar las armas, es un momento donde decide quitarse la vida con un fusil regalo de Fidel castro, Allende murió al instante.
     Después del golpe de Estado, los que apoyaban al presidente Salvador Allende sufrieron las injusticias del nuevo gobierno. Algunos desaparecieron, otros fueron asesinados, muchas personas fueron encarceladas, en muchas fábricas se realizaron detenciones de sindicalistas y representantes de gremios de la Unidad Popular, en las zonas rurales se detuvieron a muchos dirigentes de la Reforma Agraria, muchos fueron exiliados de manera forzada, se detuvieron a miles de personas que fueron llevadas al Estadio Chile y luego al Nacional, muchos fueron ejecutados en este estadio, como es el caso de Víctor Jara, Cantautor Chileno, militante del partido Comunista de Chile, quien fue acribillado con 44 disparos; En el año de 2003 el estadio Chile cambio el nombre a Estadio Víctor Jara en su honor.
    Cada año Chile recuerda a sus muertos, el dolor que vivió por los 17 años de dictadura y cada año el estadio Nacional de Santiago es iluminado por miles de velas en recuerdo de las víctimas de la dictadura, es inevitable no recordar a los torturados, exiliados, asesinados y presos políticos.
     Vale la pena recuperar las palabras de Allende "Superarán otros hombres este momento gris y amargo... Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán de nuevo las grandes alamed as por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor".
     Y esto es lo que muchos países de nuestra América Latina deseamos que pasen hombres libres para construir una sociedad mejor, no queremos víctimas, ni muertes, ni presos políticos, ni dictaduras, ni más asesinados.