viernes, marzo 08, 2013

¿Qué son los límites en la educación del niño?


Autora: Mónica Palafox Guarnero
Publicado: en lado B, 27 de febrero de 2013

     Los límites son las herramienta de la educación, y la educación no es una lucha de poder, así que cuando, nos encontramos en situaciones en las que el cumplimiento de las normas se convierte en una batalla para ver quién gana, esto es, sí los padres “domamos” al niño o él consigue que cedamos una vez más, tenemos que hacer un alto y reflexionar sobre el momento en que perdimos la ruta.
     Educar se vuelve una lucha de poder cuando perdemos de vista que, los límites y las consecuencias son en favor y no en contra del niño. Los límites juegan en contra de su niño cuando los padres la usamos sólo como una forma para reprimir lo que nos molesta, cansa, y que pensamos que los  hijos hacen paramolestarnos intencionalmente. Esto da lugar a una peligrosa escalonada de respuestas y reacciones que responden a nuestros estados de ánimo, más que al aprendizaje del autocontrol. Es muy frecuente que los sentimientos de culpa se traducen en una veleta, donde un día somos muy buena onda y, al otro, nos comemos con los ojos al insolente niño.
     ¿Quién dirige el barco?
     Para que los límites jueguen en favor del niño tenemos que estar convencidos que al dar al niño los elementos para que autorregule su conducta le estamos haciendo un importante regalo que le será útil durante toda su vida.
Todos los niños – sin importar el género, la edad o condición social- requieren saber que se espera de ellos y cuáles serán las consecuencias, que establecemos y cumplimos como familia. Esto les ayuda aresponsabilizarse de lo que hacen y a ser más independientes.
El autocontrol es particularmente importante para los niños  pues sólo así podrán integrarse a su entorno y regular su comportamiento.
     La tentación de sobreproteger a los niños pequeños, de no exigirles porque: “después de todo la vida ya les muy dura y ya la enfrentarán cuando sean adultos” es primero que nada, una manifestación de que en el fondo no creemos en ellos, no los creemos capaces de cumplir sus metas y tampoco pensamos que sus objetivos son importantes.
     Si el niño aprende a usar los berrinches o cierta inmadurez en su desarrollo, como una forma para obtener privilegios, está de fondo dañando su autoestima porque en realidad se le está comunicando de una manera sutil que no es como todos.
     Todos necesitamos límites y como padres o educadores debemos conocer bien a los niños para saber cómo establecerlos y estar bien seguros de que lo que les estamos pidiendo no está más allá de sus posibilidades. Hay que conocer a fondo al niño, actuar sobre el ambiente y hacer las modificaciones necesarias. Dar al niño el apoyo y los recursos que necesita para controlar su conducta, implica dedicarle tiempo, ser paciente y creativo.
     Los límites no son estrategias de castigo, tampoco intransigencia ni autoritarismo. Es una herramienta para que los hijos construyan las actitudes que les permitirán vivir en comunidad.

Lo malo de los héroes y los villanos


Autor: José Rafael de Regil Vélez, datos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Tlaxcala, 28 de febrero de 2012

     Ayer, martes 26 de febrero de 2013, sucedió lo que a muchos se antojaba imposible: Elba Esther Gordillo, presidenta vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, fue detenida por elementos de la  Procuraduria General de la República, para responder por la orden de aprehensión que le fue girada por un juez bajo la presunción de que ha traficado miles de millones de pesos de los agremiados en el sindicato que preside.
       Los medios de comunicación han enfilado todas sus baterías para acometer la noticia, sus implicaciones, sus derivaciones. Carlos la ropa de marca que usaba, Loret de Mola, por ejemplo, retomó las entrevistas que hizo a la profesora Gordillo y en la que le preguntaba sobre sus ingresos económicos, su ropa de marca, sus cirugías cosméticas.
        Desde hace muchos años, pero mucho más en los recientes, la lideresa magisterial es lo más cercano a una antiheroína que detenta un poder casi mítico, posibilidades insospechadas, dueña de partidos políticas y conciencias, génesis de todos los males que afectan a la educación de los mexicanos.
        Su existencia reclama, por así decirlo, también la de un héroe, alguien con tanto o más poder que ella que pueda ejercer la acción definitiva que la coloque en las sombras de las cuales no debería haber salido.
         Héroes y antihéroes o villanos, personajes que concentran lo bueno y lo malo, a quienes clamamos en nuestras más terribles impotencias.
         El crimen organizado, la creciente brecha entre ricos y pobres, las reformas siempre postergadas, el peligro que nos imaginamos que puede traer consigo la izquierda nos llevan a reclamar airadamente al cielo que nos mande un héroe, un tlatoani capaz de resolver todo, de protegernos como a los niños indefensos que sentimos que somos. Y también nos ponen ante la necesidad de un villano a quien culpar de todo lo malo que pasa. Y así, entre héroes y antihéroes nos miramos como espectadores de nuestra propia vida, entregando nuestras posibilidades y responsabilidades a alguien a quien en nuestra apesadumbrada imaginación damos todo el poder para el bien y para el mal.
        Lo que a mí me cuestiona de todo esto es que de una u otra forma terminamos cediendo nuestra responsabilidad, nuestro protagonismo a alguien más, que tiene llave mágica para solucionar problemas; que tiene la maldad suficiente para fastidiarnos la existencia.
         Pero la realidad no opera así. La desaparición de Elba Esther y el afianzamiento de los héroes que provocaron su detención no van a solucionar los problemas de la educación en el país,  el gregarismo y la inseguridad. Si no entendemos la responsabilidad ciudadana que tenemos cada uno y cómo al ceder poder y autoridad a una persona la convertimos en semidios todo va a ser igual
Lo bueno de tener héroes y antihéroes es que podemos forjar grandes historias que legitimen que abandonemos nuestro protagonimos con la libertad y la justicia; lo malo, es que el mundo continúa con sus problemas y a la espera de las soluciones reales, esas que requieren el compromiso de cada uno.
          La captura y aprehensión de Elba Esther Gordillo es un acto simbólico y político, pero no la solución de los problemas educativos de este país.

Una nueva filosofía mundial


Publicado: Puebla on Line, 26 de febrero de 2013

     Actualmente estamos, hablo de la humanidad en general, viviendo una época de cambios. La civilización debe cambiar sino de lo contrario morirá. El propio ser humano ha creado las tecnologías suficientes para autodestruirse. Para evitar esta autodestrucción, tenemos, nosotros mismos, que concientizarnos para desarrollar el principio de corresponsabilidad. El ritmo de crecimiento tan acelerado que se ha dado en las últimas décadas ha generado un proceso de devastación que de continuar, para mediados del siglo en curso habrá desaparecido la mitad de las especies animales y vegetales.
      Puede existir un paradigma que puede ser esperanzador para este poco agradable futuro que nos espera como seres humanos, un ensayo nuevo a la especie homo-sapiens-demens. Una reingeniería del ser humano pero con más capacidad de compasión, sensibilidad y convivialidad. Hablo de un realismo materialista, donde todos participan, nadie es espectador. Un realismo donde se pretende entender la realidad como un objeto independiente al ser humano, una ilusión porque el sujeto no puede existir sin el objeto y viceversa.
     Existen cuatro realidades que estaban olvidadas y que lentamente regresan a lo humano.
     La primera es la categoría Tierra. La tierra es más que un astro inerte, es un sistema en lo que todo está inter-retro-conectado, es un superorganismo vivo llamado Gaia en el que cualquier insignificante cambio en sí mismo podría acarrear catástrofes, por los que la Tierra es vida, no sólo tiene vida sobre ella, sino que ella misma es vida. Hay que redefinir la relación hombres-Tierra para garantizar las condiciones para que ésta pueda subsistir y seguirse desarrollando. A esto se llama el principio de responsabilidad.
     El segundo elemento es el pathos o sentimiento profundo del ser humano. Poco a poco la racionalidad en el ser humano pasa a un segundo término. Hoy está volviendo a la cultura el sentimiento profundo, primero está el corazón después la razón. Actualmente se vive en un mundo cruel y sin piedad y que el problema no son los problemas mundiales típicos como son la economía o las finanzas, sino que es la falta de ese pathos. Este sentimiento profundo no es nada más que la humanización, la inclusión, la compasión como elementos regidores de las sociedades. La capacidad de la otredad, es decir, sentir al otro saliéndose de sí.
     Un tercer elemento es lo femenino, lo femenino como principio estructural de lo humano junto con lo masculino. Es pensar con el cuerpo, de captar totalidades, de sentir profundidades, de ser sensible a la vida, de tener cuidado con todo ser viviente y frágil, que es captar un mundo por detrás de éste, que es tener espiritualidad. Sensibilizar sociedades más sentimentales capaces de proveer protección a la vida es lo que brinda lo femenino a lo masculino.
     El cuarto elemento es la espiritualidad, alejada de la connotación religiosa o personal. La espiritualidad en este contexto es sentirnos parte de un todo. Es darse cuenta de que las cosas no son porque deben de ser y que están puestas aleatoriamente, sino que son pero en un perfecto orden, escritas en una gran partitura cósmica.
     Estos elementos pueden conformar una nueva filosofía basada en una conciencia más abierta, incluyente y espiritual para fortalecer un sentido más abierto y también una capacidad de organizar las relaciones humanas de una manera menos explotadora, a lo que yo diría, menos autodestructiva.

Se puede competir sin ventaja?


Autor: Ma. Teresa Abirrached
Publicado: Síntesis Puebla, 26 de febrero de 2013

     La respuesta a la pregunta anterior nos permite introducirnos en el mundo de las micro y pequeñas empresas que se lanzan a la conquista del mercado con buenas ideas, en la mayoría de los casos, pero sin haber desarrollado un análisis situacional para identificar su ventaja competitiva. Afirmaciones como "Soy bueno en todo" conducen a la empresa a una ceguera en cuanto al ambiente en el que se desarrollan, ya que si no se ha identificado la ventaja, ya sea competitiva o comparativa, se corre el riesgo de enviar mensajes erróneos al mercado. El análisis situacional supone un esfuerzo para identificar las fortalezas y utilizarlas para competir, así como las debilidades para trazar un plan de mejora que permite visualizar a la competencia, el mercado, los clientes y nuestros propios recursos.
     Existen diversas herramientas de análisis, entre las que se pueden mencionar el FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) para conocer las tendencias, cuáles son los nuevos patrones de consumo, económicos y de cuidado del ambiente y ubicar qué tan preparados estamos para cambios en el ambiente y si estas tendencias son acordes a nuestros recursos.
     Un análisis profundo de la competencia nos permite compararnos y ubicarnos ante ella para validar nuestras fortalezas y visualizar los aspectos en los que difícilmente seremos alcanzados.
     El conocimiento de los clientes es la tercera herramienta que nos permitirá indagar en los gustos, hábitos de consumo y preferencias del consumidor, así como la percepción que tiene de nuestros productos.
     Como se mencionó en un inicio, el objetivo es identificar nuestra posición en el mercado a partir de lo que hacemos bien, si esto responde a una tendencia del mercado y es lo que nuestros clientes desean. Ésta es la ventaja, la cual debe guiar nuestros planes. Entonces, ¿se puede competir sin ventaja? La respuesta es sí, pero sin tener la certeza de que nuestro plan sea el más adecuado.

Las cosas no son siempre como se las piensa


Autor: José Rafael de Regil Vélez,datos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Tlaxcala, 22 de febrero de 2013

     Un grupo de alumnos conversaba entre sí: “sí, debe ser ella la que tenga tu celular, porque fíjate cómo ella…” y daban argumentos basado en conductas y actitudes y sospechas. Quien de entre ellos se había quedado sin el dispositivo electrónico se envalentonó y confrontó a la referida  por sus amigos tildándola de ladrona, lo cual desató una confrontación grupal basada en meros sentires y pensares, muy coherentes, pero sin evidencia alguna de la sustracción del teléfono.
      Pasado el primer impacto los alumnos que participaron en la reunión de la cual salió una acusada señalaban que era lógico pensar que la compañera se había robado el artículo desaparecido y para ellos fue muy fácil afirmarlo sin más: si se puede pensar, deberá existir en la realidad.
      Ser y pensar son lo mismo… pareciera que así es, pero no y tener claro esto permite vivir la propia existencia de manera menos ingenua y, como en el caso señalado, cometer menos injusticias de las que ya por sí generamos tan solo por ser humanos.
       Las personas solemos hacer dos operaciones que van juntas pero que no son lo mismo: por una parte emitimos juicios sobre las cosas y por otra construimos una seguridad personal sobre lo que vemos, olemos, pensamos. Necesitamos estar seguros de las cosas para podernos relacionar con ellas sin temor pues de otra forma nos quedaríamos inmóviles: nadie pisaría el pavimento si no estuviera seguro de que es sólido ni se aventaría un clavado en el agua si no estuviera seguro que es líquida. A este asentimiento in temor a equivocarse se le denomina técnicamente certeza.
       El problema de la certeza es que se puede estar seguro de cosas que no son reales, como cuando alguien muerde una fruta artificial pensando que es tal y resulta no ser más
s que una figura de cera realista.  Por ello se hace necesario confrontar las certezas con la realidad de lo que se piensa.
       En una escuela, por ejemplo, es típico que alguien diga que sus resultados son debidos a que el profesor “lo trae de encargo”, porque en la cabeza del estudiante es muy claro que si se esforzó merece una buena calificación, pero puede suceder –y de hecho sucede- que hay alumnos que se esfuerzan mucho, pero entregan algo que no fue pedido o que fue pedido de otra manera. La realidad es que si la calificación responde a lo pedido no responde a que el profesor tenga mala actitud hacia su discípulo, esté este seguro o no de otra cosa.
        Los seres humanos necesitamos una y otra vez revisar nuestras certezas, buscar evidencias de las cosas de las que hablamos, en especial de aquellas que no tenemos suficiente claridad. Eso nos ahorraría problemas innecesarios, porque los necesarios, pues son inevitables.

Miopía de Mercadotecnia


Autor: Alexis Vera, datos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Puebla, 08 de marzo de 2013

     La miopía es una anomalía de la visión que hace que las personas no puedan ver bien los objetos que están lejos. Así, un miope puede ver bien en el corto pero no en el largo plano. De acuerdo con Theodore Levitt (finado, icónico profesor de la Escuela de Negocios de Harvard), la miopía de mercadotecnia se da cuando una empresa pierde de vista en qué negocio realmente está, definiendo su negocio con base en los productos actuales de la compañía (visión en corto) y no con base en el tipo de problemas que efectivamente soluciona a sus clientes (visión en largo). Por ejemplo, los directivos de una línea de autobuses de pasajeros podrían confundirse y pensar que su negocio es, en efecto, el transporte de pasajeros en autobús, cuando en realidad están en el negocio de la transportación, así de amplio.
     Al agrandar su visión del negocio, un directivo minimiza el riesgo de salir del mercado cuando sus productos son menos deseados por la gente y le permite mover los recursos de la compañía hacia el desarrollo de nuevas propuestas de valor para sus clientes. Retomando nuestro ejemplo, si el transporte de pasajeros en autobús comienza a disminuir porque en el mercado han surgido nuevas opciones de transportación, como las líneas aéreas de costo bajo (ejemplo Volaris e Interjet), entonces un empresario sin miopía de mercadotecnia, considerando que su negocio no son solo los autobuses, podría anticipar la reducción de su mercado y pensaría en explorar posibilidades de negocio llevando su marca –o parte de sus inversiones- de autobuses a aviones o, por qué no, al transporte ferroviario de alta velocidad.
     Gracias a este tipo de visión, Coca Cola Company entró no solo al negocio de los jugos a través de la marca Minute Maid cuando se percató que los refrescos ya no eran la preferencia número uno de muchos consumidores en el mercado de las bebidas, sino que también entró con éxito al mercado del agua embotellada, tés y hasta leche con la adquisición de Santa Clara. De haber tenido miopía de marketing, Coca Cola hubiera entendido su negocio simplemente como comercialización de refrescos y no como soluciones para la sed humana.
     Una empresa que no padece de miopía de marketing difícilmente se vuelve obsoleta porque tendrá la capacidad de ser proactiva (más que reactiva) ante el sinnúmero de nuevos retos que los mercados presentan con el paso del tiempo. Una organización que es consciente del riesgo de miopía, también tiende a ser una organización que innova en productos y servicios relevantes para la gente; tiende a no estancarse; se mueve y adapta constantemente con los vertiginosos cambios del entorno.
     Para lograrlo, los directivos empresariales deben empezar por responder a la pregunta ¿en qué negocio realmente estamos? Su respuesta genera lo que en planeación estratégica se conoce como misión. Otra pregunta de utilidad en este mismo sentido es ¿qué tipo de problemas le resolvemos a la gente? Una vez que se conoce esta información la pregunta relevante se vuelve entonces ¿de qué otra forma podemos satisfacer este tipo de necesidades? y ¿hacia dónde debemos dar nuestro siguiente paso para seguir siendo pertinentes en el mercado?
     A pesar de que Levitt construyó el concepto de miopía de mercadotecnia hace más de 40 años, y a pesar de que ha recibido diversas críticas (varios autores consideran que Levitt acaba definiendo de manera tan amplia el negocio de una empresa que finalmente la hace perder su enfoque estratégico, dificultando así su labor de planeación y gestión), a pesar de todo esto hoy se le considera uno de los filósofos de marketing que más ha influido en las corporaciones del mundo occidental. En efecto, la evidencia de las más exitosas empresas que este mundo ha conocido demuestra que el viejo Theodore no estaba equivocado.
     En nuestro país –y región en particular- todavía existe una gran confusión sobre qué puede hacer la mercadotecnia por una empresa. Seguido se piensa simplemente en promoción y publicidad; cuando en realidad, como el concepto de Levitt sugiere, la más importante tarea del marketing es dar una dirección estratégica a las actividades comerciales de la compañía para asegurar en todo momento la pertinencia de mercado, y esta labor comienza cerciorándonos de que nuestra organización no tiene miopía de mercadotecnia.

Solo se vive una vez


Autor: Mauricio López Figueroa
Publicado: Síntesis Puebla, 26 de diciembre de 2012

     Muchas veces he escuchado la afirmación de "sólo se vive una vez", con semejante idea se pretende animar a no tener miedo de lo que pueda suceder en el futuro, a hacer planes y "vivir la vida al máximo". Esencialmente estoy de acuerdo, creo que es fundamental aprender a disfrutar la vida y que ésa es la finalidad de todo, no obstante quiero advertir que en estas afirmaciones, muy recurridas por la publicidad y los medios de comunicación, puede haber un engaño que, lejos de movernos a disfrutar la vida, nos aleje de ella.
     El problema de estas ideas es que implican que para poder vivir felizmente o "plenamente" uno debe poder hacer muchas cosas, moverse con libertad e independencia; y para lograr lo anterior es fundamental tener objetos que hagan más divertido el viaje, más "placentero". La afirmación "solo se vive una vez" es tramposa, porque implica la irrefutable verdad de la muerte, implica que la vida se acaba en cualquier momento y, aunque eso es cierto e inminente, puede entrañar una trampa para justificar acciones sin sentido, por lo general ligadas al consumismo, para "aprovechar" el tiempo antes de que éste se acabe. Se podrá imaginar el lector que vivir bajo esta premisa contiene la semilla de la frustración permanente, pues es claro que todos queremos hacer muchas cosas y tener otras tantas, nos movemos en el mundo del deseo y en ése siempre, SIEMPRE, va a existir infelicidad y fracaso, por muchas cosas que se tengan u otras que se hagan simplemente porque el deseo no tiene fin y el engaño de "sólo una vida" presiona...
     El reto fundamental consiste en cambiar la idea de lo que es vivir. Vivir no es esperar, es estar, ¿dónde? Aquí y ahora. No hay más vida, nunca la hubo; toda experiencia y toda posibilidad solo se da en el momento presente; gozar, sufrir, aprender, jugar, amar, incluso tener y hacer sucede en este momento.
     Vivir es estar aquí, ser ahora, y ésta es una afirmación radical y escandalosa sobre todo porque se nos ha enseñado todo el tiempo y desde todas partes que la vida es solo lo que haces y lo que tienes.
     "Sólo se vive una vez" es mentira, se vive todos los días; vivir a plenitud es, eso sí, una elección que hacemos a cada momento, donde estemos y como estemos. Y es cierto: habrá momentos, presentes, que no nos gusten, que no sean agradables y que nos veamos con la dificultad de calificarlos como "vida", pero lo son, vivir incluye esos momentos que no nos gustan, de hecho, ellos son realmente la oportunidad de vivir a plenitud, no por lo que nos pasa o por las supuestas carencias, sino porque nos ponen en la extraordinaria posición de escoger como queremos estar.

La importancia de saber recibir


Autora: Rocío Barragán de la Parra
Publicado: Síntesis Puebla, 12 de diciembre de 2012

     Una de las situaciones más complejas en las relaciones humanas consiste en aprender a dar y recibir; la influencia del entorno familiar, escolar y social en el que se desarrollan los seres humanos tiende a determinar la manera en la que percibe la realidad, lo que impacta sus creencias.
     Aunque no es sencillo es más frecuente saber dar que saber recibir, dar u otorgar suele ser una práctica más cotidiana entre las personas y está vinculada con el agradecimiento, la solidaridad y el compromiso. Dar o compartir lo que se es o se tiene, sobre todo si se hace generosamente, es una oportunidad de contribuir directamente en la vida de alguien y, aunque no siempre somos conscientes de ello, este actuar modifica también lo que se es y se hace.
     Para algunas personas dar o compartir resulta complicado, sin embargo recibir encierra un proceso aún más complejo ya que se relaciona con la concepción y el nivel de merecimiento que cada quien tiene de sí. Esa percepción íntima que cada quien tiene de sí mismo a partir de lo que aprende, escucha y vivencia, determina lo que cree que es y puede así concebirse como un sujeto poco merecedor de respeto, afecto y admiración.
     Otro de los factores que han contribuido a no saber recibir es una falsa concepción de humildad y modestia que margina o sesga la valía de amarse y reconocerse como ser bueno y valioso.
     Santa Teresa de Jesús define la humildad como el acto de "caminar en verdad" y mientras ello ocurra, seguro que compartir y compartirse a través del merecimiento, contribuye a lograr una sociedad más justa y equitativa.
     Pensar que recibir es un acto egoísta, inmerecido o injusto, que sólo se puede recibir si se ha dado, son algunas de las barreras para aceptar aquello que se nos quiere otorgar.
     Para saber recibir es importante modificar creencias y actitudes, reaprender y habilitar las emociones para disponerse, confiar, aceptar sin juzgar, desprenderse y entregarse; si bien esta tarea no es fácil tampoco es imposible, la gran paradoja radica en que al recibir, también se aprende a dar.

martes, febrero 19, 2013

Dos libros para recomendar


Autoar: Laura Angélica Bárcenas
Publicado: e-consulta, 13 de febrero de 2013

     En las últimas semanas he leído un par de libros que les quiero recomendar. Los autores un hombre y una mujer, ambos poblanos, ella ya considerada de la tercera edad, me imagino que él de la segunda, ella muy famosa, él menos conocido. En realidad, los dos textos son distintos pero los dos reflejan la personalidad de cada autor y cada uno logró captar mi atención de principio a fin, además me hicieron menos tediosas las interminables filas para hacer trámites burocráticos.
     Primero hablaré de la "Emoción de las cosas" de Ángeles Mastretta, este libro es una autobiografía y a través de sus páginas la autora va narrando lo que muchas cosas y personas, desde su infancia, han ido significando para ella. La relación con sus hermanos, sus padres, amigos, primos, sobrinos, mascotas, textos, casas y muchas cosas más. También expresa cómo fue su vida mientras vivió en Puebla, cómo decidió irse a la Cd. de México y cómo ya no volvió.
     Platica de su relación con Héctor Aguilar Camín su compañero y la forma en que sus hijos fueron conquistando su vida. Me encantó, me sentí atrapada en estas líneas, tal vez porque soy poblana y mujer, de tal modo que sólo paraba de leer para dormir y para cumplir con mis obligaciones laborales y de ama de casa. Tal vez por eso me tardé un poco más de una semana en leerlo, me sentí fascinada pues la narrativa es amable y de una cercanía personal en donde la autora nos muestra su vida.
Mientras que el otro texto, lo leí en menos de una semana, hay que aclarar que es más pequeño, pero no menos interesante. El autor es José Sánchez Carbó y su libro se titula "Con las costillas intactas"; es una colección de cuentos; a diferencia de la delicadeza y exquisitez del texto de la Mastretta, éste se observa escrito por un varón en el que narra las peripecias casi cómicas, pero bastante dramáticas de diferentes hombres a diferentes edades enredándose, casi todos en asuntos amorosos o sexuales, por lo que tiene una fuerte carga erótica.
     Los personajes son de todas las edades, adolescentes, jóvenes veinteañeros, hombres más maduritos y que han cumplido el medio siglo; pero ninguno de ellos es un anciano, sin embargo eso no le quita que uno quiera leer un cuento de principio a fin, para saber qué más pasó. En más de una ocasión, sonreí y hasta reí ante las situaciones ridículas que estaban viviendo los personajes de estas historias, pero en todas las ocasiones, la ironía mostrada me puso a pensar.

Retos a los cristianos en el siglo XXI


Autor: José Rafael de Regil Vélez,datos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Tlaxcala, 14 de febrero de 2013

     El lunes 11 de febrero de 2013 muchas personas en el mundo quedaron cuando menos sorprendidas: Joseph Ratzinger, obispo de Roma y papa bajo el nombre de Gregorio XVI, anunció su renuncia al ministerio pastoral y gobierno de la Iglesia Católica Apostólica Romana.
     En el consistorio –reunión que tiene el papa con cardenales- el prelado señaló que tras considerarlo detenidamente y fiel a su conciencia tomaba la decisión porque los asuntos que debe tratar la cabeza de la Iglesia requieren fuerza física y mental, misma que en él ha ido en merma, en especial en los últimos tiempos.
     Hay personas para quienes el problema estriba en quién ocupará la sede vacante. El sucesor de san Pedro debe conducir el destino religioso de millones de personas y todos los deben seguir. Pero en realidad no es eso lo que debe mover a la reflexión sino lo que el mismo Benedicto XVI señaló: la forma en la que en el mundo actual deben conducirse la Iglesia y los cristianos para sumarse a la construcción de un mundo más como Dios quiere.
      La coyuntura de la renuncia y elección del máximo dirigente católico es una buena ocasión para detenerse a reflexionar sobre los desafíos que presenta el mundo actual a los seguidores de Jesús de Nazareth y los valores del Reino de Dios que predicó y que tienen que ver con la justicia, la verdad, el amor, la compasión, la misericordia, la solidaridad.
     Por una parte hay que afrontar el desafío de que ese mensaje no llega a muchas personas por los escándalos que ha habido como la pederastia, el manejo del dinero. Pero más en el fondo porque las palabras y los ritos con los que se evangeliza son rancios, excesivamente eurocentristas, medievales. La reforma litúrgica que pidió el Concilio Vaticano II sigue siendo un tema realmente pendiente.
     Durante los pontificados de Juan Pablo II y el propio Benedicto XVI la teología, como reflexión seria sobre los problemas de las mujeres y los hombres y la forma en la que pueden ser vistos desde la fe y argumentados con seriedad, sufrió gran pérdida de libertad por un excesivo control centralista de parte de la burocracia vaticana. Hay muchos tópicos en los cuales hay que expander la reflexión teológica para que haya verdadero diálogo y no solo anatematización: eutanasia, aborto, matrimonio homosexual, contracepción, profilaxis reproductiva, diálogo interreligioso, bioética, comunicación social. Urgen palabras serias en lenguajes comprensibles a los contemporáneos que incorporen los avances de la ciencia y la filosofía de tal forma que sean verdaderamente luz para quienes quieran andar la vida al estilo del Evangelio.
     Hay, por otra parte, que repensar la formación de los ministros y sacerdotes, la necesidad real actual del celibato, el papel que puede y debe jugar la mujer al interior de las estructuras eclesiales, la fidelidad a los millones de empobrecidos a quienes hay que sumar el banquete de la vida del cual los excluye un sistema económico de mercado y la complicidad entre eclesiásiticos y los poderes económicos y políticos que se ha dado y que puede seguirse dando en muchos lugares del mundo.
     Urge, sí, que el papa que entre pueda conducir la estructura religiosa que le será encomendada de manera dialogante con las necesidades reales del mundo actual; pero apremia igual o más que quienes se consideran cristianos entiendan que la responsabilidad día a día de transmitir los valores de Jesús que dicen que orientan su vida es de cada uno de ellos y esta responsabilidad no la pueden transferir a ningún jerarca.