viernes, septiembre 06, 2013

Necesitamos más reporteros especializados

Autor: José Rafael de Regil Vélezdatos del autor haz click aquí
Publicado: Síntesis Tlaxcala, 21 de agosto de 2013

Para Laura y su equipo
     La situación en el Norte de África se ha tornado otra vez complicada: manifestaciones, muertes, freno de la actividad económica. En México sale de cárcel Rafael Caro Quintero por falta de debido proceso, mueren policías federales emboscadas en Michoacán, criminales organizados hacen de las suyas de mil maneras distintas: secuestro, tráfico de personas y cosas, asaltos, robos... cosas nuevas, aunque sean las de siempre.
Algunos periodistas hacen su trabajo dando cuenta de los acontecimientos, buscando informar oportunamente a las personas de aquellas cosas que han de ser de interés público, porque les dan los insumos para la toma de decisiones que es requerida de todo ciudadano. Otros ponen su granito de arena en la dinámica social proponiendo artículos en los que vierten su opinión sobre lo que acontece, con la idea de dar al gran público puntos de referencia para reflexionar y tomar postura frente  a los grandes temas y problemas de este tiempo.
         Así es que las personas nos enteramos de cosas como las que referimos al principio de este texto. El ejercicio periodístico nos acerca al mundo en el que vivimos.
         Cuando escucho conversaciones en los distintos ámbitos en los que me desempeñó alcanzo a percibir un mayor o menor desánimo provocado por las noticias de toda índole que recibimos. Este tiempo que nos tocó vivir tiene visos de inhumano. Después de oír la radio, mirar la tv o leer prensa queda la sensación de que no erraron en la modernidad temprana al decir que el hombre es lobo para el hombre, apenas capaz de llegar a mínimos consensos sociales para no matarse y distribuirse la propiedad privada.
         En realidad la noticias no mienten. Los seres humanos podemos ser nefastos y arriesgar incluso la viabilidad de nuestra existencia. Es necesario, sin embargo, que no olvidemos que esa faceta no es la única que tenemos. Hay otro lado de la historia que también necesita ser contado.
         Día a día mujeres y hombres en todos lados se levantan por la mañana y de ese momento a la noche se esfuerzan por vivir humanamente. Luchan por salir avante con sus hijos, con los abuelos; acogen en sus hogares a niños a quienes sus familias ya no pueden mantener, cooperan para afrontar las enfermedades que acaban con la economía doméstica, sacan adelante la fiesta del pueblo que tanto significado da a las personas de una comunidad y un sin fin de cosas que humanizan y permiten un mundo para vivir con alguna dignidad.

         Estamos rodeados de buenas noticias que gritan que la causa de lo humano no está perdida. No se trata de nada espectacular, pero sí consistente. Solo que no se nota mucho. Es por eso que necesitamos periodistas especializados en esta clase de buenas noticias, las que  inflaman el ánimo y nos invitan a andar la vida con otro talante. Cualquiera de nosotros puede comunicarlas y no necesitamos esperar a que esta labor sea desempeñada por comunicadores profesionales: todos podemos ser periodistas especializados en reportear u opinar de las buenas noticias que portan la vida humana.

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