Autor: Rodrigo Saldaña Guerrero
Publicación: E-consulta, 18 Enero 2008
Los cacicazgos son gobiernos de facto, con poderes similares a los de un gobierno, sin ningún derecho a ser considerados como autoridades legítimas. Llenaron con las armas los huecos de poder que dejaron los gobiernos. Para éstos, enfrentarse con un cacicazgo es fácil, enfrentarse con todos ellos una Misión Casi Imposible. Y sin embargo le plantean a los gobiernos una cuestión vital, ¿quién manda aquí?. En la medida en la que hay caciques, no manda del todo y de verdad el gobierno.
Este cáncer corroe especialmente al campo, donde el ciudadano común y corriente no puede trabajar, prosperar, vivir, sin el permiso del cacique. Y pertenece a la esencia misma del cacicazgo que la mayoría sea de pobres muy pobres. Es la miseria de esas personas lo que por contraste hace que los caciques sean como reyes. Si sus ingresos, su educación y su posición social mejoraran, se debilitaría automáticamente el cacique. Los caciques sólo permiten los proyectos que van a fortalecerlos, y bloquean los que no lo van a hacer. Son, por consiguiente, una camisa de fuerza que detiene en su cuna los esfuerzos de sacar del atraso al campo. ¿Puede extrañarnos la miseria de éste?.
Pues bien, no hay un partido, un poder, un nivel de gobierno, que reconozca explícitamente este cáncer social, que tenga una estrategia contra él. Y ninguno de ellos, ni los analistas que hablan sobre el atraso del campo mexicano parece ver a esos caciques. Tratan de explicar esa miseria sin lo que probablemente es su causa fundamental, algo así como analizar El Quijote sin mencionar para nada al Caballero de la Triste Figura, o a Otelo sin hablar del Moro de Venecia. De vez en cuando se insinúa algo al respecto, cuando se habla de los beneficiarios de las fortunas que los gobiernos invierten en el campo. Sí, los gobiernos mandan mucho dinero al campo, pero no parece llegar a sus destinatarios. Una gran parte se queda en manos de los intermediarios comerciales (que suelen ser caciques, de alguna manera), otra va a líderes campesinos que, en realidad, son caciques.
Una de las rarezas de México es, en efecto, el amasiato entre la izquierda y el corporativismo priísta, organizado nada menos que por Lázaro Cárdenas Del Río, que subordinaba el apoyo al pueblo al control político del mismo. Estando el asunto a cargo del Partido de los Caciques, el beneficio popular era mínimo y el control muy eficaz. Muchos de los que lloran por el campo mexicano y exigen su redención demandan también del minifundismo que era uno de esos medios de control. El campo sólo saldrá del atraso cuando esos pequeños predios dejen su lugar a cooperativas de producción, distribución y consumo, pero esta transformación pasa necesariamente por la erradicación del caciquismo.
Hay quienes trabajan en ese sentido, pero no son muchos. Y cuando uno ve que los autonombrados Defensores del Campo son en realidad defensores de sus cacicazgos, y que casi nadie denuncia a los caciques, el panorama no pinta bien. Da la impresión de que, para no entrarle a la bronca de trabajar por la eliminación de los cacicazgos, los políticos se convencen a sí mismos de que el progreso acabará automáticamente con ellos, y es al revés: el verdadero progreso no se va a dar mientras no se extirpe esos tumores que se oponen por definición a la mejoría de la situación del pueblo. Por eso tantos se van a EU, y porque allí, en condiciones hostiles pero con menos caciques (allá también hay), alcanzan allá lo que no pueden lograr en su país.
Artículos periodísticos publicados por diversos académicos de la Universidad Iberoamericana Puebla
viernes, enero 18, 2008
jueves, enero 17, 2008
Participación social para la educación.
Autor: Dr. Martín López Calva
Publicación: Síntesis, 17 Enero 2008
“Espacio social donde chocan múltiples intereses, y encrucijada de propósitos políticos y reivindicaciones sociales, la educación nacional es escenario de todos los actores. La única ausente es quizás la educación misma.”
Pablo Latapí Sarre.**
Como uno de los pilares del desarrollo de cualquier país en esta sociedad del conocimiento, la educación es una tarea que implica la participación corresponsable de todos los actores sociales.
Sin embargo, ante los preocupantes resultados de nuestros educandos en las evaluaciones nacionales e internacionales habría que preguntarse si nuestra sociedad está cumpliendo con esta tarea.
¿Qué es lo que está faltando para generar un sistema educativo que realmente contribuya al desarrollo humano de cada uno de los niños, adolescentes y jóvenes de nuestro país?
El primer paso que tendríamos que dar, es asumir que la educación no es una responsabilidad exclusiva de los profesores en el aula o del gobierno sino un compromiso corresponsable en el que estamos implicados todos.
Asumir la complejidad del proceso educativo y analizar los múltiples intereses, los distintos propósitos políticos y reivindicaciones sociales que están chocando en nuestro sistema educativo para tratar de generar un proyecto en el que todos los actores se corresponsabilicen de la marcha de la educación nacional es un desafío que aún está pendiente en nuestros días.
No podemos seguir adelante como nación si la educación sigue siendo la gran ausente en este espacio de conflicto que representan la escuela y la universidad. No podremos encaminarnos hacia el desarrollo si cada uno de los actores no es capaz de reflexionar sobre la legitimidad o ilegitimidad de sus intereses en clave auténticamente educativa. No será posible el avance de nuestro país si no construimos una verdadera participación social que apunte hacia un mejoramiento progresivo de la educación.
Esta es una tarea reflexiva que urge emprender. Para contribuir a ella, el “Observatorio ciudadano de la educación”, organiza, con la colaboración del doctorado interinstitucional en educación de la Universidad Iberoamericana, el “Foro ciudadano de participación social en la educación: del análisis a las propuestas” el 25 de enero en la ibero Puebla. Ojalá de este espacio puedan derivarse iniciativas concretas para enfrentar este gran desafío.
**Latapí Sarre, Pablo. (2003). Horizontes de la educación. Lecturas para maestros. Volumen II. Ed. Santillana. México.
Publicación: Síntesis, 17 Enero 2008
“Espacio social donde chocan múltiples intereses, y encrucijada de propósitos políticos y reivindicaciones sociales, la educación nacional es escenario de todos los actores. La única ausente es quizás la educación misma.”
Pablo Latapí Sarre.**
Como uno de los pilares del desarrollo de cualquier país en esta sociedad del conocimiento, la educación es una tarea que implica la participación corresponsable de todos los actores sociales.
Sin embargo, ante los preocupantes resultados de nuestros educandos en las evaluaciones nacionales e internacionales habría que preguntarse si nuestra sociedad está cumpliendo con esta tarea.
¿Qué es lo que está faltando para generar un sistema educativo que realmente contribuya al desarrollo humano de cada uno de los niños, adolescentes y jóvenes de nuestro país?
El primer paso que tendríamos que dar, es asumir que la educación no es una responsabilidad exclusiva de los profesores en el aula o del gobierno sino un compromiso corresponsable en el que estamos implicados todos.
Asumir la complejidad del proceso educativo y analizar los múltiples intereses, los distintos propósitos políticos y reivindicaciones sociales que están chocando en nuestro sistema educativo para tratar de generar un proyecto en el que todos los actores se corresponsabilicen de la marcha de la educación nacional es un desafío que aún está pendiente en nuestros días.
No podemos seguir adelante como nación si la educación sigue siendo la gran ausente en este espacio de conflicto que representan la escuela y la universidad. No podremos encaminarnos hacia el desarrollo si cada uno de los actores no es capaz de reflexionar sobre la legitimidad o ilegitimidad de sus intereses en clave auténticamente educativa. No será posible el avance de nuestro país si no construimos una verdadera participación social que apunte hacia un mejoramiento progresivo de la educación.
Esta es una tarea reflexiva que urge emprender. Para contribuir a ella, el “Observatorio ciudadano de la educación”, organiza, con la colaboración del doctorado interinstitucional en educación de la Universidad Iberoamericana, el “Foro ciudadano de participación social en la educación: del análisis a las propuestas” el 25 de enero en la ibero Puebla. Ojalá de este espacio puedan derivarse iniciativas concretas para enfrentar este gran desafío.
**Latapí Sarre, Pablo. (2003). Horizontes de la educación. Lecturas para maestros. Volumen II. Ed. Santillana. México.
martes, enero 15, 2008
¿Quién se preocupa por la infancia?
Autor: F.H. Eduardo Almeida Acosta
Publicación: La jornada de oriente, 15 enero 2008
Hay algo podrido en los fundamentos mismos de nuestra sociedad que nos está afectando a todos, a las ancianas y ancianos como señalaba el Domingo pasado el encabezado del diario Reforma, está afectando a las niñas y niños en particular. Leyendo la realidad social de la que formo parte y la que se manifiesta en los diarios es imposible mantenerse ciego y sordo ante el hecho de que nuestras vidas dependen fuertemente, están intensamente condicionadas, y en ocasiones hasta determinadas por el funcionamiento político de nuestra sociedad. La violencia política es una realidad cotidiana que se manifiesta hasta en la que se ejerce de manera supuestamente oculta en instituciones como la universidad, la escuela o la familia.
Hoy, en este inicio de año, invito a reflexionar sobre los impactos de los acontecimientos actuales en la vida de las niñas y los niños de nuestro país. ¿Se puede esperar que se sientan y crezcan en una sociedad democrática cuando se reprime toda protesta social, se ataca a los comunicadores inteligentes y críticos como Carmen Aristegui, se persigue a los defensores de los derechos humanos, se pavonean impunes políticos corruptos? ¿Puede esperarse que vivan en un mundo mínimamente no caótico? Los modelos que tienen frente a sus ojos: ¿Cuáles son? ¿Cuáles valen la pena? ¿Serán los seis ministros que exoneraron a los protectores de la pederastia o los cuatro que reconocieron la violación de garantías individuales de una mujer valiente? ¿Serán los comunicadores que informan según los intereses de las empresas que los contratan o los que tratan de mantener bien informada a la ciudadanía? ¿Serán los políticos que sostienen la podredumbre que nos rodea, o los que luchan por cambiar ese sistema? ¿Serán los intelectuales comprometidos con entregar la soberanía del país, o los que buscan su autonomía en un mundo de paz? Los mensajes que reciben de sus mayores: ¿Son las niñas y niños la gran riqueza del país y por ello se le da prioridad presupuestal a la educación? o ¿Son ellos prescindibles y por lo mismo se deja la educación en un segundo plano y en manos de quienes la manejan como negocio? ¿Es el país tan criminal que se requiere de una ley Gestapo? ¿Existen formas más civilizadas de combatir la criminalidad? Las relaciones económicas dentro de las que funciona nuestra sociedad: ¿Favorecen que las niñas y niños se desarrollen rodeados de cariño? ¿Pueden los encargados de velar por su socialización hacerlo cuando disponen de magros recursos económicos y de una carestía en aumento?
Deseo que en 2008 no vivamos con la cabeza baja aguantando tanto absurdo social sino resistiendo y participando en la lucha política cotidiana por transformar esta sociedad que es la de nuestras niñas y nuestros niños.
Publicación: La jornada de oriente, 15 enero 2008
Hay algo podrido en los fundamentos mismos de nuestra sociedad que nos está afectando a todos, a las ancianas y ancianos como señalaba el Domingo pasado el encabezado del diario Reforma, está afectando a las niñas y niños en particular. Leyendo la realidad social de la que formo parte y la que se manifiesta en los diarios es imposible mantenerse ciego y sordo ante el hecho de que nuestras vidas dependen fuertemente, están intensamente condicionadas, y en ocasiones hasta determinadas por el funcionamiento político de nuestra sociedad. La violencia política es una realidad cotidiana que se manifiesta hasta en la que se ejerce de manera supuestamente oculta en instituciones como la universidad, la escuela o la familia.
Hoy, en este inicio de año, invito a reflexionar sobre los impactos de los acontecimientos actuales en la vida de las niñas y los niños de nuestro país. ¿Se puede esperar que se sientan y crezcan en una sociedad democrática cuando se reprime toda protesta social, se ataca a los comunicadores inteligentes y críticos como Carmen Aristegui, se persigue a los defensores de los derechos humanos, se pavonean impunes políticos corruptos? ¿Puede esperarse que vivan en un mundo mínimamente no caótico? Los modelos que tienen frente a sus ojos: ¿Cuáles son? ¿Cuáles valen la pena? ¿Serán los seis ministros que exoneraron a los protectores de la pederastia o los cuatro que reconocieron la violación de garantías individuales de una mujer valiente? ¿Serán los comunicadores que informan según los intereses de las empresas que los contratan o los que tratan de mantener bien informada a la ciudadanía? ¿Serán los políticos que sostienen la podredumbre que nos rodea, o los que luchan por cambiar ese sistema? ¿Serán los intelectuales comprometidos con entregar la soberanía del país, o los que buscan su autonomía en un mundo de paz? Los mensajes que reciben de sus mayores: ¿Son las niñas y niños la gran riqueza del país y por ello se le da prioridad presupuestal a la educación? o ¿Son ellos prescindibles y por lo mismo se deja la educación en un segundo plano y en manos de quienes la manejan como negocio? ¿Es el país tan criminal que se requiere de una ley Gestapo? ¿Existen formas más civilizadas de combatir la criminalidad? Las relaciones económicas dentro de las que funciona nuestra sociedad: ¿Favorecen que las niñas y niños se desarrollen rodeados de cariño? ¿Pueden los encargados de velar por su socialización hacerlo cuando disponen de magros recursos económicos y de una carestía en aumento?
Deseo que en 2008 no vivamos con la cabeza baja aguantando tanto absurdo social sino resistiendo y participando en la lucha política cotidiana por transformar esta sociedad que es la de nuestras niñas y nuestros niños.
jueves, enero 10, 2008
De nuevo: lo intolerable de la intolerancia
Autora: Celine Armenta
Publicación. Síntesis, 10 Enero 2008
Los maestros tenemos el hábito de buscar en todo una lección. Por eso veo el reciente caso Aristegui como una formidable lección acerca de la naturaleza humana. Si aprendemos de ella, enriqueceremos nuestra percepción de la realidad y creceremos en sabiduría.
Vayamos por partes: sólo los muy ingenuos creían que Carmen Aristegui podía durar en los micrófonos de la XEW. Se necesita audacia, fortaleza y sabiduría para abrirse a la diversidad. A los directivos de Televisa les resultó intolerable escuchar una voz diferente a la de su conveniencia; tal como muchos de los seguidores de Carmen nos manifestamos intolerantes ante quienes sostienen otras versiones de la realidad.
Aquí encontramos una lección importante: ser intolerante es fácil, casi es natural, aunque la intolerancia vuelve al mundo cada vez más hostil para todos. Lo realmente intolerable de la salida de Carmen Aristegui no es que Televisa la haya despedido, sino que la diversidad perdió espacio; que se va consolidando un duopolio en el que ni siquiera escuchamos dos, sino una sola voz respondiendo a intereses y miradas similares en casi cualquier punto del cuadrante. Los espacios para disentir se van cerrando y el gobierno, en vez de asegurar espacios para la pluralidad de sus gobernados, parece aliarse con el duopolio, mientras la inmensa mayoría de mexicanos no tenemos espacios para discernir y decir nuestra verdad. Además, ante la gritería monofónica del duopolio y el gobierno, es casi heroico asumir la responsabilidad de pensar con independencia.
La intolerancia es intolerable tanto en los medios como en el corazón de cada uno de nosotros. Para combatirla habrá que resistir al duopolio y apoyar las voces independientes; incluso si difieren de la nuestra. Es momento de exigir una Ley de Medios donde sea evidente que los consorcios televisivos y radiofónicos operan concesiones, pero no son dueños de la comunicación; y donde se asegure una distribución del poder que hoy detentan unos cuantos en detrimento de los derechos de todos de pensar, hablar y escuchar.
Publicación. Síntesis, 10 Enero 2008
Los maestros tenemos el hábito de buscar en todo una lección. Por eso veo el reciente caso Aristegui como una formidable lección acerca de la naturaleza humana. Si aprendemos de ella, enriqueceremos nuestra percepción de la realidad y creceremos en sabiduría.
Vayamos por partes: sólo los muy ingenuos creían que Carmen Aristegui podía durar en los micrófonos de la XEW. Se necesita audacia, fortaleza y sabiduría para abrirse a la diversidad. A los directivos de Televisa les resultó intolerable escuchar una voz diferente a la de su conveniencia; tal como muchos de los seguidores de Carmen nos manifestamos intolerantes ante quienes sostienen otras versiones de la realidad.
Aquí encontramos una lección importante: ser intolerante es fácil, casi es natural, aunque la intolerancia vuelve al mundo cada vez más hostil para todos. Lo realmente intolerable de la salida de Carmen Aristegui no es que Televisa la haya despedido, sino que la diversidad perdió espacio; que se va consolidando un duopolio en el que ni siquiera escuchamos dos, sino una sola voz respondiendo a intereses y miradas similares en casi cualquier punto del cuadrante. Los espacios para disentir se van cerrando y el gobierno, en vez de asegurar espacios para la pluralidad de sus gobernados, parece aliarse con el duopolio, mientras la inmensa mayoría de mexicanos no tenemos espacios para discernir y decir nuestra verdad. Además, ante la gritería monofónica del duopolio y el gobierno, es casi heroico asumir la responsabilidad de pensar con independencia.
La intolerancia es intolerable tanto en los medios como en el corazón de cada uno de nosotros. Para combatirla habrá que resistir al duopolio y apoyar las voces independientes; incluso si difieren de la nuestra. Es momento de exigir una Ley de Medios donde sea evidente que los consorcios televisivos y radiofónicos operan concesiones, pero no son dueños de la comunicación; y donde se asegure una distribución del poder que hoy detentan unos cuantos en detrimento de los derechos de todos de pensar, hablar y escuchar.
martes, enero 08, 2008
Reflexiones de inicio de año para profesores
Autora: Laura Rodríguez M.
Publicación. E-consulta, 8 Enero 2008
Tras las vacaciones decembrinas, que suelen estar matizadas de buenos propósitos, de deseos de mejora y de sentimientos positivos, y con la llegada de los Reyes Magos la mayoría de las instituciones educativas inician esta semana sus actividades escolares.
Con un dejo de nostalgia por el año que pasó y con el deseo de superación en este nuevo año, muchos profesores tienen la intención de mejorar su práctica de modo que puedan brindar a sus estudiantes mayores oportunidades de aprendizaje, tomando en cuenta que los resultados de las evaluaciones nacionales e internacionales del 2007 en el ámbito escolar fueron realmente desalentadoras.
Con la intención de aprovechar este estado de ánimo, se presentan a continuación algunas consideraciones educativas que podrían servir de detonadores para aquellos profesores que desean reflexionar en torno a su práctica docente para mejorarla.
Dado que la práctica docente no es un suceso aislado y sí rico en relaciones y vínculos con diversos actores y aspectos de la vida escolar, pues el profesor interactúa con estudiantes, padres de familia, colegas, directores y personal administrativo, es importante reconocer la multidimensionalidad de dicha práctica. En efecto, el quehacer docente no es plano ni lineal sino que está compuesto de diversas aristas que resultan enriquecedoras.
Lo que se pretende es que el docente se plantee una serie de preguntas derivadas de algunas de las dimensiones que componen su práctica docente de modo que encuentre un sentido renovado de su quehacer así como un punto de partida para una transformación de nuestro ser y hacer como profesores.
Así, en el ámbito de nuestra dimensión personal conviene que nos preguntemos acerca del lugar que ocupa nuestro quehacer docente en nuestra vida, de qué manera se entreteje nuestra docencia con nuestra manera de ser, de amar, de vivir, hasta qué punto nuestro trabajo docente ha contribuido a nuestra realización personal.
Ya que nuestra labor se desarrolla en una institución educativa es importante que nos sintamos parte de la misma, que nos identifiquemos con sus principios y planteamientos y que resonemos con su filosofia y valores. Así, conviene plantearnos ¿qué encontramos de común entre la Filosofía Educativa de la institución donde laboramos y nuestra propia filosofia de vida?, ¿hay convergencias entre las metas institucionales y nuestras metas personales?, ¿me sentimos orgullosos de pertenecer a esta escuela y colaboramos para darle prestigio y presencia social?
Parte fundamental del sentido de pertenencia institucional lo constituyen las relaciones que establecemos con las personas involucradas con nuestra labor educativa. De ahí que debemos preguntarnos acerca de la calidad y sentido de las relaciones con nuestros estudiantes, con sus padres, con nuestros colegas y superiores, ¿cómo son estas relaciones, cercanas, armónicas, constructivas? o, al contrario, ¿son conflictivas, distantes, tensas?
La labor docente pretende impactar el ámbito social pues busca mejorar las condiciones de vida de los alumnos y sus familias a través de la educación así como transformar positivamente a la sociedad a través de sus egresados. Por otro lado, dicha práctica se ve también impactada por el contexto social, económico, político, cultural, etc. en el que se desarrolla. De ahí que el docente deba preguntarse ¿qué retos específicos para la práctica docente se hacen presentes a través de las situaciones de vida de nuestros alumnos?, ¿De qué manera repercuten las tendencias sociales, económicas y ambientales del país en el modo de desarrollamos nuestra práctica docente?
También conviene preguntarnos sobre la dimensión valoral del proceso educativo. ¿Cuáles son los valores por los que se rigen nuestros alumnos?, ¿cuáles de nuestros valores personales han inspirado nuestra práctica docente, o han sido modificados por ella?, ¿qué valores estamos formando en nuestros alumnos?, ¿cuáles debemos formar?
Finalmente, conviene planearnos preguntas en el ámbito didáctico, tales como: ¿qué procesos de razonamiento y de valoración promovemos en nuestros alumnos?, ¿qué tipo de interacciones promueve nuestra forma de trabajo entre los alumnos?, ¿qué papel tienen los estudiantes frente a su propio proceso de aprendizaje?, ¿cuáles son las estrategias que utilizamos para manejar la disciplina en el aula?
Fuente: Fierro, C. (2005), Transformando la práctica docente, México: Paidós.
Publicación. E-consulta, 8 Enero 2008
Tras las vacaciones decembrinas, que suelen estar matizadas de buenos propósitos, de deseos de mejora y de sentimientos positivos, y con la llegada de los Reyes Magos la mayoría de las instituciones educativas inician esta semana sus actividades escolares.
Con un dejo de nostalgia por el año que pasó y con el deseo de superación en este nuevo año, muchos profesores tienen la intención de mejorar su práctica de modo que puedan brindar a sus estudiantes mayores oportunidades de aprendizaje, tomando en cuenta que los resultados de las evaluaciones nacionales e internacionales del 2007 en el ámbito escolar fueron realmente desalentadoras.
Con la intención de aprovechar este estado de ánimo, se presentan a continuación algunas consideraciones educativas que podrían servir de detonadores para aquellos profesores que desean reflexionar en torno a su práctica docente para mejorarla.
Dado que la práctica docente no es un suceso aislado y sí rico en relaciones y vínculos con diversos actores y aspectos de la vida escolar, pues el profesor interactúa con estudiantes, padres de familia, colegas, directores y personal administrativo, es importante reconocer la multidimensionalidad de dicha práctica. En efecto, el quehacer docente no es plano ni lineal sino que está compuesto de diversas aristas que resultan enriquecedoras.
Lo que se pretende es que el docente se plantee una serie de preguntas derivadas de algunas de las dimensiones que componen su práctica docente de modo que encuentre un sentido renovado de su quehacer así como un punto de partida para una transformación de nuestro ser y hacer como profesores.
Así, en el ámbito de nuestra dimensión personal conviene que nos preguntemos acerca del lugar que ocupa nuestro quehacer docente en nuestra vida, de qué manera se entreteje nuestra docencia con nuestra manera de ser, de amar, de vivir, hasta qué punto nuestro trabajo docente ha contribuido a nuestra realización personal.
Ya que nuestra labor se desarrolla en una institución educativa es importante que nos sintamos parte de la misma, que nos identifiquemos con sus principios y planteamientos y que resonemos con su filosofia y valores. Así, conviene plantearnos ¿qué encontramos de común entre la Filosofía Educativa de la institución donde laboramos y nuestra propia filosofia de vida?, ¿hay convergencias entre las metas institucionales y nuestras metas personales?, ¿me sentimos orgullosos de pertenecer a esta escuela y colaboramos para darle prestigio y presencia social?
Parte fundamental del sentido de pertenencia institucional lo constituyen las relaciones que establecemos con las personas involucradas con nuestra labor educativa. De ahí que debemos preguntarnos acerca de la calidad y sentido de las relaciones con nuestros estudiantes, con sus padres, con nuestros colegas y superiores, ¿cómo son estas relaciones, cercanas, armónicas, constructivas? o, al contrario, ¿son conflictivas, distantes, tensas?
La labor docente pretende impactar el ámbito social pues busca mejorar las condiciones de vida de los alumnos y sus familias a través de la educación así como transformar positivamente a la sociedad a través de sus egresados. Por otro lado, dicha práctica se ve también impactada por el contexto social, económico, político, cultural, etc. en el que se desarrolla. De ahí que el docente deba preguntarse ¿qué retos específicos para la práctica docente se hacen presentes a través de las situaciones de vida de nuestros alumnos?, ¿De qué manera repercuten las tendencias sociales, económicas y ambientales del país en el modo de desarrollamos nuestra práctica docente?
También conviene preguntarnos sobre la dimensión valoral del proceso educativo. ¿Cuáles son los valores por los que se rigen nuestros alumnos?, ¿cuáles de nuestros valores personales han inspirado nuestra práctica docente, o han sido modificados por ella?, ¿qué valores estamos formando en nuestros alumnos?, ¿cuáles debemos formar?
Finalmente, conviene planearnos preguntas en el ámbito didáctico, tales como: ¿qué procesos de razonamiento y de valoración promovemos en nuestros alumnos?, ¿qué tipo de interacciones promueve nuestra forma de trabajo entre los alumnos?, ¿qué papel tienen los estudiantes frente a su propio proceso de aprendizaje?, ¿cuáles son las estrategias que utilizamos para manejar la disciplina en el aula?
Fuente: Fierro, C. (2005), Transformando la práctica docente, México: Paidós.
martes, diciembre 11, 2007
SENTIDO CONTRARIO.
Autora: Ma. Eugenia Sánchez D. de R.
Publicación. E-Consulta, 11 de diciembre 2007.
Muy oportunamente llega a nosotros el libro de Luis Hernández Navarro: Sentido contrario,
Vida y milagros de rebeldes contemporáneos, después del golpe que la SCJN ha dado a los niños y niñas de México, a los periodistas valientes y honestos, a los defensores de derechos humanos y a la sociedad entera.
Resistencia es la palabra clave para identificar el espíritu del libro y de los personajes que en él aparecen. Son 45 aunque hay 3 imaginarios, y algunos anónimos.
Se trata, como dice el autor, de retratos hablados; de vivos y muertos que juntos tejen algo tan escaso en estos tiempos: dignidad y sentido existencial.
Todos ellos se han caracterizado por estar “fuera de lugar”, y precisamente por ello han sido capaces de interpelar, de engendrar, de provocar una resistencia creativa, y de acotar al poder. Han hablado y actuado desde el periodismo, desde la lucha sindical, desde las organizaciones campesinas e indígenas, desde el arte, desde la academia, desde la defensa de la alimentación o las identidades, pero sobre todo desde la DIGNIDAD. El libro es un libro sobre la dignidad.
El autor, lo mismo nos habla de José Bové, agricultor, criador de ovejas y productor de queso Roquefort, que logra colocar la cuestión alimentaria en el centro de la agenda política mundial., que de Lee Kyung Hae quien, después de haber luchado toda su vida por defender la cultura del arroz, se clava una navaja suiza en el corazón durante la Quinta Reunión Ministerial de la OMC en Cancún.
Se relata esa lucha contra un progreso que no incluye a los campesinos, ese grito de “No todo está en venta” ante el decreto expropiatorio del 22 de octubre de 2001 en Atenco y de la venganza del poder el 3 de mayo del 2006.
Cuenta que Don Pablo González Casanova fue enviado a Alemania por sus padres para estudiar química con el objetivo de convertir la hacienda familiar en un complejo agroindustria, y regresó a México siendo filólogo y socialista. Nos introduce a la vida de del reconocido profesor del MIT, Noam Chomsky, uno de los críticos más radicales de la política exterior estadounidense y de Edward Said cuya valiosa producción es un elogio a la resistencia.
Están presentes literatos como Paco Ignacio Taibo II que dice que “La única salud es la salud mental y la única manera de preservarla es no creerle nunca al Estado mexicano;” músicos como Manu Chao, cuya música es un”homenaje al hibridismo cultural, a la fusión de la diversidad y al respeto a la diferencia”; poetas como Juan Bañuelos y Tomás Segovia.
Hay historias que resuenan con fuerza actualmente, como la del asesinato del maestro Misael Núñez, uno de los más combativos dirigentes de la disidencia sindical democrática del magisterio, combatida sin piedad por Elba Esther Gordillo. Historias de periodistas como Manuel Vázquez Montealban, Robert Fisk y Brad Hill asesinado en Oaxaca,
Nos cuenta acerca del quehacer de hombres de la política como Horacio Labastida, Heberto Castillo y Amado Avendaño. Aparece Evo Morales, quien para sobrevivir cultivó papa y coca, crió alpacas, tocaba la trompeta, fabricaba ladrillos y era panadero.
Rosario Ibarra de Piedra no podía faltar, esa mujer que generó una obra fecunda desde el dolor de sus entrañas. Eureka ha logrado recuperar a 148 personas desaparecidas, y la liberación de 1500 presos políticos.
Los movimientos indios y campesinos se han nutrido del pensamiento y la acción de intelectuales indios notables como Floriberto Díaz y Francisco López Bárcenas, quienes ocupan un lugar importante en el libro, así como el Subcomandante Marcos y la Marcha del Color de la Tierra que reunió en el Zócalo “a los difuntos, y los vivos, los viejos y los nuevos luchadores, los del norte y los del sur de México, los iguales y los diferentes”.
Dice el libro que Arundhati Roy sonríe siempre, y habla de esa notable mujer que saltó a la fama de la noche a la mañana con su novela El Dios de las pequeñas cosas. La literata y activista hindú confiesa tres secretos de su sabiduría de vida: Rehusar a ser una víctima, no permitirse ser infeliz y tener siempre en mente la propia insignificancia.
Luis Hernández habla también de la comandanta Ramona, entrañable mujer a quien llama el bordado invisible de la esperanza, y que decía “Las mujeres vamos a creer en las palabras de paz sólo si los soldados del gobierno no están amenazando nuestras cabezas”. Ojalá y seas escuchada, Comandanta Ramona, en estos tiempos aciagos para los indios de Chiapas.
El libro Sentido Contrario es un libro que nos lleva a tocar constantemente la fuente de lo humano, la orilla de la vida y de la muerte, las tres heridas como dice el poema de Miguel Hernández y la canción de Serrat: la de la vida, la del amor y la de la muerte. Y nos cuenta múltiples formas de dignificar esas heridas.
Publicación. E-Consulta, 11 de diciembre 2007.
Muy oportunamente llega a nosotros el libro de Luis Hernández Navarro: Sentido contrario,
Vida y milagros de rebeldes contemporáneos, después del golpe que la SCJN ha dado a los niños y niñas de México, a los periodistas valientes y honestos, a los defensores de derechos humanos y a la sociedad entera.
Resistencia es la palabra clave para identificar el espíritu del libro y de los personajes que en él aparecen. Son 45 aunque hay 3 imaginarios, y algunos anónimos.
Se trata, como dice el autor, de retratos hablados; de vivos y muertos que juntos tejen algo tan escaso en estos tiempos: dignidad y sentido existencial.
Todos ellos se han caracterizado por estar “fuera de lugar”, y precisamente por ello han sido capaces de interpelar, de engendrar, de provocar una resistencia creativa, y de acotar al poder. Han hablado y actuado desde el periodismo, desde la lucha sindical, desde las organizaciones campesinas e indígenas, desde el arte, desde la academia, desde la defensa de la alimentación o las identidades, pero sobre todo desde la DIGNIDAD. El libro es un libro sobre la dignidad.
El autor, lo mismo nos habla de José Bové, agricultor, criador de ovejas y productor de queso Roquefort, que logra colocar la cuestión alimentaria en el centro de la agenda política mundial., que de Lee Kyung Hae quien, después de haber luchado toda su vida por defender la cultura del arroz, se clava una navaja suiza en el corazón durante la Quinta Reunión Ministerial de la OMC en Cancún.
Se relata esa lucha contra un progreso que no incluye a los campesinos, ese grito de “No todo está en venta” ante el decreto expropiatorio del 22 de octubre de 2001 en Atenco y de la venganza del poder el 3 de mayo del 2006.
Cuenta que Don Pablo González Casanova fue enviado a Alemania por sus padres para estudiar química con el objetivo de convertir la hacienda familiar en un complejo agroindustria, y regresó a México siendo filólogo y socialista. Nos introduce a la vida de del reconocido profesor del MIT, Noam Chomsky, uno de los críticos más radicales de la política exterior estadounidense y de Edward Said cuya valiosa producción es un elogio a la resistencia.
Están presentes literatos como Paco Ignacio Taibo II que dice que “La única salud es la salud mental y la única manera de preservarla es no creerle nunca al Estado mexicano;” músicos como Manu Chao, cuya música es un”homenaje al hibridismo cultural, a la fusión de la diversidad y al respeto a la diferencia”; poetas como Juan Bañuelos y Tomás Segovia.
Hay historias que resuenan con fuerza actualmente, como la del asesinato del maestro Misael Núñez, uno de los más combativos dirigentes de la disidencia sindical democrática del magisterio, combatida sin piedad por Elba Esther Gordillo. Historias de periodistas como Manuel Vázquez Montealban, Robert Fisk y Brad Hill asesinado en Oaxaca,
Nos cuenta acerca del quehacer de hombres de la política como Horacio Labastida, Heberto Castillo y Amado Avendaño. Aparece Evo Morales, quien para sobrevivir cultivó papa y coca, crió alpacas, tocaba la trompeta, fabricaba ladrillos y era panadero.
Rosario Ibarra de Piedra no podía faltar, esa mujer que generó una obra fecunda desde el dolor de sus entrañas. Eureka ha logrado recuperar a 148 personas desaparecidas, y la liberación de 1500 presos políticos.
Los movimientos indios y campesinos se han nutrido del pensamiento y la acción de intelectuales indios notables como Floriberto Díaz y Francisco López Bárcenas, quienes ocupan un lugar importante en el libro, así como el Subcomandante Marcos y la Marcha del Color de la Tierra que reunió en el Zócalo “a los difuntos, y los vivos, los viejos y los nuevos luchadores, los del norte y los del sur de México, los iguales y los diferentes”.
Dice el libro que Arundhati Roy sonríe siempre, y habla de esa notable mujer que saltó a la fama de la noche a la mañana con su novela El Dios de las pequeñas cosas. La literata y activista hindú confiesa tres secretos de su sabiduría de vida: Rehusar a ser una víctima, no permitirse ser infeliz y tener siempre en mente la propia insignificancia.
Luis Hernández habla también de la comandanta Ramona, entrañable mujer a quien llama el bordado invisible de la esperanza, y que decía “Las mujeres vamos a creer en las palabras de paz sólo si los soldados del gobierno no están amenazando nuestras cabezas”. Ojalá y seas escuchada, Comandanta Ramona, en estos tiempos aciagos para los indios de Chiapas.
El libro Sentido Contrario es un libro que nos lleva a tocar constantemente la fuente de lo humano, la orilla de la vida y de la muerte, las tres heridas como dice el poema de Miguel Hernández y la canción de Serrat: la de la vida, la del amor y la de la muerte. Y nos cuenta múltiples formas de dignificar esas heridas.
UNIVERSIDAD Y NUEVO HUMANISMO
Autora: María Isabel Royo Sorrosal
Publicación: Síntesis, pendiente.
Hace unas semanas, Fernando Montes, Rector de la universidad jesuita en Chile lanzó ideas y retos para las universidades en Guadalajara, Jalisco. Nuestro mundo se ha quebrado y surgen nuevas costumbres. Hay pesimismo y desorientación por los ideales y seguridades perdidos ¿Cómo progresar sin eliminar lo más humano? Necesitamos repensar la historia, el humanismo.
La universidad como institución de educación superior tiene la misión de formar profesionales para el funcionamiento de la nueva sociedad, pero esto no se logrará si pierde al ser humano en el intento. Aporte imprescindible de la universidad es proponer un humanismo que incorpore la tecnología y los avances científicos. Confiar en que el futuro puede ser mejor que nuestro pasado, es una gala de esperanza necesaria para seguir existiendo. Pero, ¿dónde se encuentra la energía que nos permita este anhelo? ¿Quién nos persuadirá de seguir intentando un mundo mejor para todos? Con toda humildad confieso que sólo veo como fuente de ese movimiento a Dios, ya sea reconocido como ser personal y origen de todo; o como fuerza fundante, atracción humana hacia el bien, la belleza, la verdad… Nuestra relación con Dios, las convicciones íntimas, místicas, están en proporción directa con nuestra energía y esperanza para relaciones y experiencias humanas con los otros. No se trata de evadirnos de la realidad sino de encararla desde lo más interior, lo más humano a uno mismo.
En una sociedad enferma de egoísmo, que transpira soledad por todas partes, esta intimidad fundante nos permitirá ser personas, relacionadas, y discernir los fines a los que dirigirnos, de los medios para alcanzarlos. La técnica y la ciencia son instrumentos privilegiados e ineludibles para un nuevo humanismo basado en la relación del ser humano con el Dios cuya presencia le constituye -según expresa Fernando Rielo (Madrid, 2000)- y le reclama relaciones dignas con los otros.
El pluralismo necesario y característico de lo humano también precisa renovación, formarse del respeto y diálogo, de vivencias y coherencia. Necesitamos de los otros para conocer, configurarnos y vivir. La pluralidad de búsquedas honestas y comprometidas permitirán el encuentro de culturas e ideas, más allá de las divergencias.
Las universidades necesitamos audacia, inteligencia y compromiso para redefinir un nuevo humanismo que nos permita bien vivir a todos en esta nueva época, empezando por los más necesitados.
Publicación: Síntesis, pendiente.
Hace unas semanas, Fernando Montes, Rector de la universidad jesuita en Chile lanzó ideas y retos para las universidades en Guadalajara, Jalisco. Nuestro mundo se ha quebrado y surgen nuevas costumbres. Hay pesimismo y desorientación por los ideales y seguridades perdidos ¿Cómo progresar sin eliminar lo más humano? Necesitamos repensar la historia, el humanismo.
La universidad como institución de educación superior tiene la misión de formar profesionales para el funcionamiento de la nueva sociedad, pero esto no se logrará si pierde al ser humano en el intento. Aporte imprescindible de la universidad es proponer un humanismo que incorpore la tecnología y los avances científicos. Confiar en que el futuro puede ser mejor que nuestro pasado, es una gala de esperanza necesaria para seguir existiendo. Pero, ¿dónde se encuentra la energía que nos permita este anhelo? ¿Quién nos persuadirá de seguir intentando un mundo mejor para todos? Con toda humildad confieso que sólo veo como fuente de ese movimiento a Dios, ya sea reconocido como ser personal y origen de todo; o como fuerza fundante, atracción humana hacia el bien, la belleza, la verdad… Nuestra relación con Dios, las convicciones íntimas, místicas, están en proporción directa con nuestra energía y esperanza para relaciones y experiencias humanas con los otros. No se trata de evadirnos de la realidad sino de encararla desde lo más interior, lo más humano a uno mismo.
En una sociedad enferma de egoísmo, que transpira soledad por todas partes, esta intimidad fundante nos permitirá ser personas, relacionadas, y discernir los fines a los que dirigirnos, de los medios para alcanzarlos. La técnica y la ciencia son instrumentos privilegiados e ineludibles para un nuevo humanismo basado en la relación del ser humano con el Dios cuya presencia le constituye -según expresa Fernando Rielo (Madrid, 2000)- y le reclama relaciones dignas con los otros.
El pluralismo necesario y característico de lo humano también precisa renovación, formarse del respeto y diálogo, de vivencias y coherencia. Necesitamos de los otros para conocer, configurarnos y vivir. La pluralidad de búsquedas honestas y comprometidas permitirán el encuentro de culturas e ideas, más allá de las divergencias.
Las universidades necesitamos audacia, inteligencia y compromiso para redefinir un nuevo humanismo que nos permita bien vivir a todos en esta nueva época, empezando por los más necesitados.
jueves, diciembre 06, 2007
La educación: Tarea de todos.
Autor: Dr. Martín López Calva
Publicación: Síntesis, 6 de diciembre 2007
“Me pregunto cuándo –en algún
momento de las últimas décadas-
todos pusimos lo que estaba de
nuestra parte para acercarnos
al borde del precipicio”.
Pablo Latapí.**
Mucho se ha dicho y escrito en los últimos tiempos sobre el deficiente estado de nuestra educación. Los resultados de las pruebas internacionales y nacionales que evalúan el desempeño de los estudiantes en las distintas asignaturas muestran resultados preocupantes.
¿Cómo visualizar un mejor futuro si las futuras generaciones no están siendo preparadas adecuadamente para responder a los retos que el mundo está presentando?
Difícil sin duda se presenta el futuro y podríamos pensar, como el Dr. Latapí, que “nos encontramos al borde del precipicio”.
¿Quién tiene que asumir la responsabilidad de esta desastrosa condición actual de nuestro sistema educativo?
Normalmente se tiende a pensar en que toda la responsabilidad recae la Secretaría de Educación Pública, o bien en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, organismos que tienen sin duda una buena parte del compromiso de mejora de los procesos educativos y que han dado muestras de no avanzar en la dirección deseable.
Sin embargo, como afirma también Latapí en la cita que encabeza este artículo, es necesario preguntarnos “en qué momento, TODOS PUSIMOS lo que estaba de nuestra parte…” para caminar en esta dirección negativa.
Porque la responsabilidad por la calidad de la educación no es exclusiva del gobierno o del sindicato magisterial. Tampoco es cuestión solamente de la voluntad de los profesores o los directores escolares. La calidad de la educación es un objetivo que requiere de la participación de toda la sociedad.
Cada uno de los sectores de la sociedad tiene un papel distinto pero esencial para el mejoramiento del sistema educativo.
¿Cómo construir participación social para el mejoramiento de la calidad de la educación?
Esta es la tarea reflexiva que corresponde emprender. Es por ello que el “Observatorio ciudadano de la educación”, organiza, con la colaboración del doctorado interinstitucional en educación de la Universidad Iberoamericana Puebla, el “Foro ciudadano de participación social en la educación: del análisis a las propuestas” que se realizará el viernes 25 de enero de 2008 en la ibero Puebla.
Ojalá que este espacio y muchos otros en este mismo sentido, puedan contar con la participación de todos los que estamos comprometidos con la construcción de una mejor educación.
**Pablo Latapí Sarre: “¿Recuperar la esperanza? La investigación educativa entre pasado y futuro”.Conferencia de clausura. IX Congreso Nacional de Investigación Educativa. Mérida, Yuc., 5-9 de noviembre de 2007.
Publicación: Síntesis, 6 de diciembre 2007
“Me pregunto cuándo –en algún
momento de las últimas décadas-
todos pusimos lo que estaba de
nuestra parte para acercarnos
al borde del precipicio”.
Pablo Latapí.**
Mucho se ha dicho y escrito en los últimos tiempos sobre el deficiente estado de nuestra educación. Los resultados de las pruebas internacionales y nacionales que evalúan el desempeño de los estudiantes en las distintas asignaturas muestran resultados preocupantes.
¿Cómo visualizar un mejor futuro si las futuras generaciones no están siendo preparadas adecuadamente para responder a los retos que el mundo está presentando?
Difícil sin duda se presenta el futuro y podríamos pensar, como el Dr. Latapí, que “nos encontramos al borde del precipicio”.
¿Quién tiene que asumir la responsabilidad de esta desastrosa condición actual de nuestro sistema educativo?
Normalmente se tiende a pensar en que toda la responsabilidad recae la Secretaría de Educación Pública, o bien en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, organismos que tienen sin duda una buena parte del compromiso de mejora de los procesos educativos y que han dado muestras de no avanzar en la dirección deseable.
Sin embargo, como afirma también Latapí en la cita que encabeza este artículo, es necesario preguntarnos “en qué momento, TODOS PUSIMOS lo que estaba de nuestra parte…” para caminar en esta dirección negativa.
Porque la responsabilidad por la calidad de la educación no es exclusiva del gobierno o del sindicato magisterial. Tampoco es cuestión solamente de la voluntad de los profesores o los directores escolares. La calidad de la educación es un objetivo que requiere de la participación de toda la sociedad.
Cada uno de los sectores de la sociedad tiene un papel distinto pero esencial para el mejoramiento del sistema educativo.
¿Cómo construir participación social para el mejoramiento de la calidad de la educación?
Esta es la tarea reflexiva que corresponde emprender. Es por ello que el “Observatorio ciudadano de la educación”, organiza, con la colaboración del doctorado interinstitucional en educación de la Universidad Iberoamericana Puebla, el “Foro ciudadano de participación social en la educación: del análisis a las propuestas” que se realizará el viernes 25 de enero de 2008 en la ibero Puebla.
Ojalá que este espacio y muchos otros en este mismo sentido, puedan contar con la participación de todos los que estamos comprometidos con la construcción de una mejor educación.
**Pablo Latapí Sarre: “¿Recuperar la esperanza? La investigación educativa entre pasado y futuro”.Conferencia de clausura. IX Congreso Nacional de Investigación Educativa. Mérida, Yuc., 5-9 de noviembre de 2007.
martes, diciembre 04, 2007
Las Nuevas Autoridades de la Lengua y de la Política
Autor: Rodrigo Saldaña Guerrero
Publicación: E-consulta, 4 de diciembre 2007
Vamos cayendo en la cuenta de qué es lo que anda mal en la política mexicana. El problema está en que no hablamos el mismo idioma. Algunos de nosotros aprendimos castellano oyendo a nuestra familia y leyendo a autores como Alfonso Reyes y Menéndez Pelayo, como Ortega y Gasset y Gabriel Zaíd. Creíamos saber a que atenernos leyendo u oyendo a los actuales gurús de la cultura y de la política, pero nos equivocamos. Desde su olímpico pedestal académico personajes como Fernando Escalante Gonzalbo y la reina de Alicia en el País de las Maravillas nos aclaran las cosas. La reina, se recordará, dijo que las palabras significan lo que ella quería que significaran; “quién es el que manda”, dijo.
Vean esta perla del gurú Escalante Gonzalbo: “El derecho de manifestación en México incluye patadas, insultos, amenazas, pedradas, ocupación de edificios, grafiti, bloqueos, y a veces también machetes y cocteles molotov”. Muérete de envidia, Evo Morales. Eso es poder. El gurú ni se molesto en aparentar que convocaba a una Asamblea Constituyente. Simplemente, decretó, y las garantías individuales quedaron suspendidas. Y eso es lo que preocupa cuando los gurús titulares y sus huestes de gurús aspirantes hablan de represión a las protestas. Baste con recordar a los atenquenses que secuestraron a un funcionario gubernamental y le ataron explosivos al cuerpo y que, nos dicen esos profetas, de ninguna manera deben ser tratados como delincuentes comunes. Son luchadores sociales y deben ser tratados con consideración. Ni una palabra de que, además son peligrosos.
No se agota allí la creatividad del gurú Escalante Gonzalbo. Vean esto: Los invasores de la catedral de México, hicieron más o menos lo que hacen siempre, sólo que constituidos como comisión de investigación para preguntar por el repique de campanas. En toda la información que ustedes han visto y oído sobre la famosa invasión, ¿detectaron que esos señores hicieran alguna pregunta sobre las famosas campanas?. El señor Escalante Gonzalbo podría haberse ahorrado mucha saliva y mucha tinta decretando simplemente: la política es un juego de ajedrez en el que la “izquierda” da mate cuando se le da la gana. Lo más curioso es que se supone que este señor es un gurú del liberalismo y de la democracia…
El gurú nos asegura que las personas son respetables, pero que las creencias no lo son. Más aún, pueden ser inicuas. Por momentos uno se pregunta si el desprecio del gurú por algunas creencias no incita al desprecio por los que las sostienen. Pero hay además una cierta contradicción entre este escepticismo con respecto a las opiniones y el dogmatismo con el que el gurú decreta que los invasores de la catedral no tenían intención antirreligiosa alguna. ¿Cómo lo sabe?. Faltaba más, ¿para que hay papas liberales si no es para saberlo todo sin mezcla de error…
Episodios como éste nos enseñan los abismos de incomunicación que separan a los mexicanos, sobre las tareas no hechas, sobre la fragmentación de nuestra sociedad, sobre la fragilidad de la cultura y la ética que supuestamente compartimos todo. Tal vez reflexionar sobre esto nos ayudaría a ver algo de luz en el obscuro caso de la SCJ vs. Derechos Humanos. De momento se nos ocurren las siguientes reflexiones:
Encomendar a un tribunal una tarea muy diferente de la de juzgar, en este caso la de investigar, genera graves problemas, especialmente si no se toma una serie de medidas para institucionalizar esa facultad. Como en muchos otros casos, las lagunas, las ambigüedades, las obscuridades, fueron toleradas hasta que se convirtieron en una bomba de tiempo, que finalmente explotó.
La SCJ estuvo entre los actores que permitieron esta situación, y ahora paga el precio de no haberla resuelto a su tiempo y de decidir con un criterio estrecho que no está a la altura de su misión como máximo tribunal y del significado histórico del caso. Los seis ministros responsables tomaron una decisión enormemente costosa para el prestigio de la SCJ y tal vez para el Estado Mexicano entero. ¿Sabrían lo que estaban haciendo?.
Como en el caso del nunca suficientemente ponderado Escalante Gonzalbo, los gurús han sido tan profesionalmente irresponsables, obscuros y absurdos como los políticos y los jueces. Parte de la razón para eso ha sido el convencernos de que como el principal beneficiario de la decisión de la SCJ fue el Pri, el culpable debe ser el PAN. Como en tantas otras ocasiones, los gurús pasaron por alto las muchas veces que el poder judicial ha emitido fallos adversos a la presidencia para reinventar a la presidencia imperial como único actor capaz de torcer el brazo de los ministros de la SCJ.
Se ha pasado por alto que lo que la SCJ hizo y podía hacer, no era juzgar. No podía ni condenar ni absolver. Fuera cual fuera su decisión, devolvía la pelota a quienes si pueden juzgar. La Cámara de Diputados, que pidió la intervención de la Corte, se enfrenta a la responsabilidad de antes y de ahora: decidir sobre el juicio político a Marín. Y las policías locales de todo el país (no sé si las federales) se enfrentan con la de ver lo que está ante su nariz: los delitos contra los menores de edad que ellas no saben ver y que los reporteros encuentran con gran facilidad.
Tal vez este último punto sea lo que los gurús, autonombrados dirigentes de la Opinión Pública, han dejado que se pierda de vista. La SCJ pagará sus errores con un gigantesco desprestigio, mientras la Cámara de Diputados del Deshonroso Congreso de la Unión y las policías y procuradurías deberán pagar los suyos… si es que los gurús y la desorientación de la Opinión Pública no los salvan. Los cínicos y los sádicos disfrutarán pensando en las perlas de sabiduría que los pares de Escalante Gonzalbo derramarán en este caso, mientras la justicia, la claridad de lenguaje y la historia lloran en un rincón.
Publicación: E-consulta, 4 de diciembre 2007
Vamos cayendo en la cuenta de qué es lo que anda mal en la política mexicana. El problema está en que no hablamos el mismo idioma. Algunos de nosotros aprendimos castellano oyendo a nuestra familia y leyendo a autores como Alfonso Reyes y Menéndez Pelayo, como Ortega y Gasset y Gabriel Zaíd. Creíamos saber a que atenernos leyendo u oyendo a los actuales gurús de la cultura y de la política, pero nos equivocamos. Desde su olímpico pedestal académico personajes como Fernando Escalante Gonzalbo y la reina de Alicia en el País de las Maravillas nos aclaran las cosas. La reina, se recordará, dijo que las palabras significan lo que ella quería que significaran; “quién es el que manda”, dijo.
Vean esta perla del gurú Escalante Gonzalbo: “El derecho de manifestación en México incluye patadas, insultos, amenazas, pedradas, ocupación de edificios, grafiti, bloqueos, y a veces también machetes y cocteles molotov”. Muérete de envidia, Evo Morales. Eso es poder. El gurú ni se molesto en aparentar que convocaba a una Asamblea Constituyente. Simplemente, decretó, y las garantías individuales quedaron suspendidas. Y eso es lo que preocupa cuando los gurús titulares y sus huestes de gurús aspirantes hablan de represión a las protestas. Baste con recordar a los atenquenses que secuestraron a un funcionario gubernamental y le ataron explosivos al cuerpo y que, nos dicen esos profetas, de ninguna manera deben ser tratados como delincuentes comunes. Son luchadores sociales y deben ser tratados con consideración. Ni una palabra de que, además son peligrosos.
No se agota allí la creatividad del gurú Escalante Gonzalbo. Vean esto: Los invasores de la catedral de México, hicieron más o menos lo que hacen siempre, sólo que constituidos como comisión de investigación para preguntar por el repique de campanas. En toda la información que ustedes han visto y oído sobre la famosa invasión, ¿detectaron que esos señores hicieran alguna pregunta sobre las famosas campanas?. El señor Escalante Gonzalbo podría haberse ahorrado mucha saliva y mucha tinta decretando simplemente: la política es un juego de ajedrez en el que la “izquierda” da mate cuando se le da la gana. Lo más curioso es que se supone que este señor es un gurú del liberalismo y de la democracia…
El gurú nos asegura que las personas son respetables, pero que las creencias no lo son. Más aún, pueden ser inicuas. Por momentos uno se pregunta si el desprecio del gurú por algunas creencias no incita al desprecio por los que las sostienen. Pero hay además una cierta contradicción entre este escepticismo con respecto a las opiniones y el dogmatismo con el que el gurú decreta que los invasores de la catedral no tenían intención antirreligiosa alguna. ¿Cómo lo sabe?. Faltaba más, ¿para que hay papas liberales si no es para saberlo todo sin mezcla de error…
Episodios como éste nos enseñan los abismos de incomunicación que separan a los mexicanos, sobre las tareas no hechas, sobre la fragmentación de nuestra sociedad, sobre la fragilidad de la cultura y la ética que supuestamente compartimos todo. Tal vez reflexionar sobre esto nos ayudaría a ver algo de luz en el obscuro caso de la SCJ vs. Derechos Humanos. De momento se nos ocurren las siguientes reflexiones:
Encomendar a un tribunal una tarea muy diferente de la de juzgar, en este caso la de investigar, genera graves problemas, especialmente si no se toma una serie de medidas para institucionalizar esa facultad. Como en muchos otros casos, las lagunas, las ambigüedades, las obscuridades, fueron toleradas hasta que se convirtieron en una bomba de tiempo, que finalmente explotó.
La SCJ estuvo entre los actores que permitieron esta situación, y ahora paga el precio de no haberla resuelto a su tiempo y de decidir con un criterio estrecho que no está a la altura de su misión como máximo tribunal y del significado histórico del caso. Los seis ministros responsables tomaron una decisión enormemente costosa para el prestigio de la SCJ y tal vez para el Estado Mexicano entero. ¿Sabrían lo que estaban haciendo?.
Como en el caso del nunca suficientemente ponderado Escalante Gonzalbo, los gurús han sido tan profesionalmente irresponsables, obscuros y absurdos como los políticos y los jueces. Parte de la razón para eso ha sido el convencernos de que como el principal beneficiario de la decisión de la SCJ fue el Pri, el culpable debe ser el PAN. Como en tantas otras ocasiones, los gurús pasaron por alto las muchas veces que el poder judicial ha emitido fallos adversos a la presidencia para reinventar a la presidencia imperial como único actor capaz de torcer el brazo de los ministros de la SCJ.
Se ha pasado por alto que lo que la SCJ hizo y podía hacer, no era juzgar. No podía ni condenar ni absolver. Fuera cual fuera su decisión, devolvía la pelota a quienes si pueden juzgar. La Cámara de Diputados, que pidió la intervención de la Corte, se enfrenta a la responsabilidad de antes y de ahora: decidir sobre el juicio político a Marín. Y las policías locales de todo el país (no sé si las federales) se enfrentan con la de ver lo que está ante su nariz: los delitos contra los menores de edad que ellas no saben ver y que los reporteros encuentran con gran facilidad.
Tal vez este último punto sea lo que los gurús, autonombrados dirigentes de la Opinión Pública, han dejado que se pierda de vista. La SCJ pagará sus errores con un gigantesco desprestigio, mientras la Cámara de Diputados del Deshonroso Congreso de la Unión y las policías y procuradurías deberán pagar los suyos… si es que los gurús y la desorientación de la Opinión Pública no los salvan. Los cínicos y los sádicos disfrutarán pensando en las perlas de sabiduría que los pares de Escalante Gonzalbo derramarán en este caso, mientras la justicia, la claridad de lenguaje y la historia lloran en un rincón.
PÉSAME .... Y AGRADECIMIENTO
Autores: Ma. Eugenia Sánchez D. de R. y Eduardo Almeida Acosta.
Publicación: La jornada de oriente, 4 de Diciembre 2007
Pésame a los niños y niñas de nuestro país porque en el futuro estarán en mayor peligro de caer en manos de las redes de pederastia protegidas por gobernantes y finalmente encubiertas por la reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Pésame a Lydia Cacho por una nueva injusticia de la que ha sido víctima.
Pésame a los defensores de derechos humanos porque ha quedado claro que seguirán corriendo el riesgo de ser tratados como delincuentes.
Pésame a los ciudadanos y ciudadanas de México porque la impunidad continuará siendo parte central de nuestra vida, y porque nada menos que la SCJN nos ha enviado el mensaje de que ante los intereses particulares de los poderosos no hay nada que hacer y que el servilismo parece ser el único mecanismo de protección que queda.
Pésame a todo el país porque ha quedado evidenciada, una vez más, la inconsistencia de las instituciones.
Gracias a los ministros Juan Silva Meza , Genaro David Góngora Pimentel, José Ramón Cossío Díaz y José de Jesús Gudiño Pelayo por su sabidurúa jurídica, su compromiso ético y su valentía. Son esperanza para avances serios en nuestro sistema de justicia y en la formación de estudiantes de Derecho.
Gracias a Lydia Cacho por " no dejarse arrebatar la voz y la palabra" y seguir "creyendo en el papel del periodismo como linterna del mundo". " Los derechos humanos no se negocian", dice Lydia y estamos con ella.
Publicación: La jornada de oriente, 4 de Diciembre 2007
Pésame a los niños y niñas de nuestro país porque en el futuro estarán en mayor peligro de caer en manos de las redes de pederastia protegidas por gobernantes y finalmente encubiertas por la reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Pésame a Lydia Cacho por una nueva injusticia de la que ha sido víctima.
Pésame a los defensores de derechos humanos porque ha quedado claro que seguirán corriendo el riesgo de ser tratados como delincuentes.
Pésame a los ciudadanos y ciudadanas de México porque la impunidad continuará siendo parte central de nuestra vida, y porque nada menos que la SCJN nos ha enviado el mensaje de que ante los intereses particulares de los poderosos no hay nada que hacer y que el servilismo parece ser el único mecanismo de protección que queda.
Pésame a todo el país porque ha quedado evidenciada, una vez más, la inconsistencia de las instituciones.
Gracias a los ministros Juan Silva Meza , Genaro David Góngora Pimentel, José Ramón Cossío Díaz y José de Jesús Gudiño Pelayo por su sabidurúa jurídica, su compromiso ético y su valentía. Son esperanza para avances serios en nuestro sistema de justicia y en la formación de estudiantes de Derecho.
Gracias a Lydia Cacho por " no dejarse arrebatar la voz y la palabra" y seguir "creyendo en el papel del periodismo como linterna del mundo". " Los derechos humanos no se negocian", dice Lydia y estamos con ella.
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