Autora: Luz del Carmen Montes Pacheco
Publicación: La Primera de Puebla, 1 de septiembre de 2009
Todavía algunos profesores prohíben o restringen el uso de internet como fuente de información para las tareas de sus estudiantes. Algunos otros lo permiten advirtiendo sobre la gravedad del plagio. Y otros más permiten el uso indiscriminado de este recurso.
Y es que casi cualquier tarea que dejemos a nuestros estudiantes estará disponible en cuestión de segundos en internet: videos, canciones, conceptos, crónicas de viaje, reportes de investigación, ensayos, reflexiones, inventos, problemas resueltos, normas, recetas y mucho más.
Pero como es un hecho que internet llegó para quedarse, no podemos ni debemos evitar su uso. Lo que debemos hacer es diseñar experiencias de aprendizaje para que nuestros estudiantes sean lectores competentes que en este contexto, debes entenderse como personas que van mucho más allá de entender e interpretar el sentido de un texto, implica localización y selección de documentos que por su estructura e información pueden considerarse de alto valor para su formación. Definitivamente, estas acciones remiten a un desempeño complejo en que se ponen en juego un conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores articulados siempre por un propósito definido.
En los cursos en los que los estudiantes desarrollan proyectos de intervención o de investigación; y especialmente en los cursos de metodología de la investigación (que no deben dejar de involucrar el desarrollo de un proyecto de esa naturaleza), es necesario implementar estrategias y experiencias de aprendizaje que ayuden a los estudiantes a identificar información valiosa para ese proyecto y en las que simultáneamente se desarrolle la competencia para una lectura inteligente. Una posible estrategia para esos fines se describe a partir de las experiencias de aprendizaje:
Leer artículos periodísticos para distinguir entre hechos y opiniones. Para ello identificamos grupalmente, a partir de los títulos de los periódicos, textos cuyo propósito sea sólo informar y textos cuyo propósito sea generar polémica.
Buscar y seleccionar artículos, con los estudiantes, en sitios en los que ya se aplicó un primer filtro de carácter académico. Citaré sólo dos ejemplos de sitios que contienen textos completos y de acceso libre, recomendables para estudiantes de preparatoria en adelante. REDALYC que es la “Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal”, portal administrado por la Universidad Autónoma del Estado de México y que concentra 550 revistas científicas cuyos artículos han sido sometidos a un arbitraje de pares. Y, el Directorio de revistas académicas y científicas de acceso abierto, localizado con el descriptor de DOAJ (por sus siglas en inglés, Directory of Open Acces Journals) que actualmente concentra 4334 revistas, en muchos idiomas y de casi cualquier tema.
Leer artículos científicos de divulgación y reportes de investigación, enfatizando sus diferencias con base en el público al que están dirigidos; los primeros hacia un público que no especialista y los segundos para el público que sí lo es o que lo quiere ser.
Evaluar si tanto la estructura como el contenido de los reportes de investigación, considerados fuentes de información adecuadas para una investigación, cumplen con criterios de coherencia y consistencia entre el título, objetivo y conclusiones; si la información que se presenta es verdadera; y si los razonamientos a través de los cuales obtienen resultados y concluyen, son pertinentes al objetivo que los autores declararon.
Por último, si se considera que el texto es valioso, identificar elementos que sirvan como guía para comprender y aprovechar su contenido. Puede identificarse información relacionada con el problema de investigación, con investigaciones anteriores, con el método utilizado, etc. Además se puede aprovechar el ejercicio para que identifiquen los elementos indispensables en un reporte de investigación.
Cada profesor de acuerdo al nivel educativo de sus estudiantes y a los objetivos de aprendizaje debe previamente localizar sitios en internet que sean confiables. Después debe acompañar a sus estudiantes para que ellos naveguen en esos sitios. No es posible frenar o impedir el uso de internet en las actividades educativas a través de instrucciones o de discursos restrictivos. Potenciemos su uso a partir de experiencias bien pensadas, colectivas y enriquecedoras para que las personas podamos decidir qué usar y cómo usarlo.
Artículos periodísticos publicados por diversos académicos de la Universidad Iberoamericana Puebla
martes, septiembre 01, 2009
miércoles, agosto 26, 2009
Caminito de la escuela
Autor: Martín López Calva
Publicación: La Primera de Puebla, 26 de agosto de 2009
Publicación: La Primera de Puebla, 26 de agosto de 2009
“El principio de la locura es seguir haciendo lo mismo
una y otra vez ,y esperar obtener resultados diferentes.”
Albert Einstein
El regreso a clases implica para los educandos un sentimiento ambiguo que contiene al mismo tiempo alegría y curiosidad ante lo nuevo y desencanto y pereza frente a lo de siempre. Desgraciadamente lo nuevo tiene que ver muchas veces con factores externos y de muy corta duración –estrenar uniforme, tenis, cuadernos o libros, ver qué compañeros nuevos hay en el grupo, quién y cómo será el nuevo profesor o profesora, etc.- y lo rutinario con el contenido y el fondo, mucho más permanentes, de lo que sucede cotidianamente en las aulas, en los patios, en la biblioteca o el laboratorio escolar.
No es el caso de los educadores que en muchas ocasiones experimentan solamente el sentimiento que contiene lo desagradable de volver a una rutina con poco o nulo sentido y conexión con la vida, muy desconectado de lo que se puede llamar vocación por educar (Como dice Hansen: La vocación implica que un sujeto encuentre en la actividad que desempeña elementos de autorrealización y de aporte al cambio social).
Este hastío ante la visión repetitiva de los rituales escolares entre docentes y directivos es lo que desafortunadamente se respira en muchas escuelas, universidades, instituciones educativas de todos los niveles. Tal parece que el proceso educativo ha ido cayendo paulatinamente en este principio de la locura que señala Einstein: continuar haciendo lo mismo una y otra vez y pretender obtener resultados diferentes.
Los discursos educativos en todos los congresos, conferencias, cursos de actualización, pactos y acuerdos oficiales, procesos de planeación o evaluación de escuelas públicas o privadas, hablan de la necesidad de obtener resultados radicalmente distintos en el proceso educativo. Los resultados de las evaluaciones nacionales e internacionales piden a gritos un cambio en los resultados de nuestra educación nacional.
Sin embargo estos resultados no llegan, es más, ni siquiera se aproximan al escenario de construcción de un nuevo país más democrático, más justo, más productivo, más equitativo, más respetuoso de los derechos humanos, en fin, de un México más acorde con lo que los mexicanos soñamos y merecemos.
¿Cuál es la causa de que no estemos en camino de cambiar estos resultados del proceso educativo? Fundamentalmente se debe a que en nuestro sistema educativo nacional estamos haciendo lo mismo una y otra vez, sin darnos cuenta de que en esta dinámica rutinaria se pierde lo auténticamente educativo que es el encuentro humano que renueva, cuestiona, despierta el deseo de conocer, aviva el deseo de vivir más humanamente. Una educación centrada en el programa que esclaviza y no en la estrategia que orienta pero reta a la creatividad es la causa de que estemos muy lejos de encontrar resultados educativos más positivos que se reflejen en la dinámica social.
La verdadera educación necesita del deseo humano para realizarse y de la utopía colectiva para tener un horizonte hacia el cual caminar, decía el Dr. Pablo Latapí Sarre, padre de la investigación educativa en el país, fallecido recientemente. La verdadera educación requiere de un arraigo profundo en la experiencia humana que mueve individual y comunitariamente hacia la búsqueda de desarrollo. Pero este deseo humano ha sido sepultado entre trámites burocráticos, documentación agobiante, ritos vacíos, luchas de poder y ambiciones personales, desánimo y falta de motivación por parte de los actores. De ahí la repetición continua que impide la regeneración del sistema educativo y promueve su cada vez más acelerada degeneración.
Ante la entrada a clases para el nuevo ciclo escolar que van a vivir millones de alumnos y profesores en estos días, cabe sin duda la reflexión: ¿Será posible cambiar esta dinámica guiada por el principio de la locura, esta dinámica de hacer lo mismo una y otra vez, pretendiendo obtener resultados diferentes? ¿Cómo poder impulsar un cambio en lo que hacemos en la educación que genere un cambio en los resultados que de ella se obtengan? ¿De qué manera se pueden ir transformando las prácticas educativas, las estructuras organizacionales de la educación y la cultura que guía el modo de vivir la educación para apuntar hacia una educación auténtica, movida por el deseo humanizante y orientada hacia la utopía de un país mejor?
viernes, agosto 21, 2009
Educación y Crisis Económica
Autor: Gonzalo Inguanzo Arteaga
Publicación: Síntesis, Pendiente
En estos días una plática común de los que trabajan en el ámbito de la educación privada es que tan bajo han estado los niveles de inscripción en el periodo escolar que recién comienza. En nuestro estado poblano donde las instituciones educativas han proliferado en los últimos años de manera significativa la lucha por las inscripciones han convertido al mes de Agosto en momento definitivo, una lucha que incluye a las instituciones con tradición y a otras que tienen poco tiempo operando. Si a este escenario le sumamos la crisis económica mundial, y en especial la crisis que vive nuestro país entonces el panorama se hace más complejo.
Es un panorama complejo pero que debe ser entendido como revulsivo para generar cambios positivos. Se debe uno arriesgar y no ser pesimista, se debe procurar encontrar las luces que emergen de ese mar de malas noticias y en ellas concentrar nuestros esfuerzos.
Lo educadores de hoy en día deben apostar por entender que todos los avatares que surgen de la crisis económica es una invitación a enfrentar los retos de manera diferente, deben encontrar el camino para invitar sin dilación a sus estudiantes a entender los pormenores de su realidad, pues a fin de cuenta, ellos serán actores decisivos de esta puesta en escena.
Sin lugar a duda el contexto en el que se vive afecta y configura, de algún modo, a los docentes y a los alumnos, pero el cómo dejamos que se de la afectación depende de uno mismo. A fin de cuenta ese mismo contexto está en construcción y el cambiarlo depende de todos los que son interpelados por el. Reflexionemos el contexto, entendámoslo y en consecuencia emprendamos acciones que lo mejoren.
Es una responsabilidad que se posee cuando uno se autonombra educador. Las instituciones educativas (de cualquier nivel) están ante el desafío de incidir en los cambios por venir, están ante el reto de decir presente e impulsar los cambios. Aceptemos el desafío y el reto.
Publicación: Síntesis, Pendiente
En estos días una plática común de los que trabajan en el ámbito de la educación privada es que tan bajo han estado los niveles de inscripción en el periodo escolar que recién comienza. En nuestro estado poblano donde las instituciones educativas han proliferado en los últimos años de manera significativa la lucha por las inscripciones han convertido al mes de Agosto en momento definitivo, una lucha que incluye a las instituciones con tradición y a otras que tienen poco tiempo operando. Si a este escenario le sumamos la crisis económica mundial, y en especial la crisis que vive nuestro país entonces el panorama se hace más complejo.
Es un panorama complejo pero que debe ser entendido como revulsivo para generar cambios positivos. Se debe uno arriesgar y no ser pesimista, se debe procurar encontrar las luces que emergen de ese mar de malas noticias y en ellas concentrar nuestros esfuerzos.
Lo educadores de hoy en día deben apostar por entender que todos los avatares que surgen de la crisis económica es una invitación a enfrentar los retos de manera diferente, deben encontrar el camino para invitar sin dilación a sus estudiantes a entender los pormenores de su realidad, pues a fin de cuenta, ellos serán actores decisivos de esta puesta en escena.
Sin lugar a duda el contexto en el que se vive afecta y configura, de algún modo, a los docentes y a los alumnos, pero el cómo dejamos que se de la afectación depende de uno mismo. A fin de cuenta ese mismo contexto está en construcción y el cambiarlo depende de todos los que son interpelados por el. Reflexionemos el contexto, entendámoslo y en consecuencia emprendamos acciones que lo mejoren.
Es una responsabilidad que se posee cuando uno se autonombra educador. Las instituciones educativas (de cualquier nivel) están ante el desafío de incidir en los cambios por venir, están ante el reto de decir presente e impulsar los cambios. Aceptemos el desafío y el reto.
martes, julio 07, 2009
Esperanza en medio de la vorágine
Autor: J. Vicente Hurtado Herrera
Publicación: Síntesis, Pendiente
Estimado lector:
El pasado fin de semana estuve por motivos laborales en la hermosa ciudad de Oaxaca, y tuve oportunidad de escuchar de algunas personas (el taxista, un compañero de curso, el mesero….) su percepción de la realidad que guarda la ciudad: los problemas educativos por los paros magisteriales, la lucha por las “demandas legítimas” de la APPO, la estrategia gubernamental de mantener el zócalo de la ciudad abarrotado de vendedores para evitar los plantones. Sólo comentarios que me hablan de una ciudadanía inquieta.
No es muy diferente la situación que guarda el país, estamos sin duda en un momento difícil, álgido, con una vorágine de acontecimientos que nos atiborran: la dolorosa recesión económica del país, la alarmista contingencia sanitaria, las desacreditadas campañas políticas, la violencia generalizada, las fugas misteriosas y confabuladas, la penosa muerte de varias decenas de niños en Hermosillo, hasta la desalentadora derrota de la selección mexicana (nuestro “pan y circo” de cada día).
Y me pregunto ¿qué sentimientos nos generan estos acontecimientos? ¿qué postura asumimos como personas y ciudadanos ante el momento que guarda el país?
Pienso en voz alta, y puedo decir que en mí existe confusión, incertidumbre, cierta desesperanza, hasta escepticismo; pero también tengo claro que no quiero quedarme así, deseo ver alternativas, tener esperanza (no ingenua), quiero aportar y construir desde mi campo profesional, desde la EDUCACIÓN.
Estoy convencido que en medio de esta compleja situación, la educación sigue representando una estrategia, un camino para aspirar a un mejor país, no sólo para dar mano de obra cualificada a las empresas, sino también para estimular en la generación de personas libres, creativas, críticas, capaces de exigir que se respeten sus derechos, solidarias, que aspiren hacia formas dignas de vida.
Este fue el motivo de mi presencia en Oaxaca: compartir, discutir y reflexionar con maestros de bachillerato sobre nuestra labor educativa, en el marco de la RIEMS (Reforma Integral de la Educación Media Superior). Reforma que con todos sus límites y con su progresiva politización, plantea el reto de “formar” jóvenes competentes, capaces de plantarse crítica y responsablemente ante la compleja realidad nacional. Es aquí, desde la trinchera de la educación donde intento encontrar espacios de esperanza.
Publicación: Síntesis, Pendiente
Estimado lector:
El pasado fin de semana estuve por motivos laborales en la hermosa ciudad de Oaxaca, y tuve oportunidad de escuchar de algunas personas (el taxista, un compañero de curso, el mesero….) su percepción de la realidad que guarda la ciudad: los problemas educativos por los paros magisteriales, la lucha por las “demandas legítimas” de la APPO, la estrategia gubernamental de mantener el zócalo de la ciudad abarrotado de vendedores para evitar los plantones. Sólo comentarios que me hablan de una ciudadanía inquieta.
No es muy diferente la situación que guarda el país, estamos sin duda en un momento difícil, álgido, con una vorágine de acontecimientos que nos atiborran: la dolorosa recesión económica del país, la alarmista contingencia sanitaria, las desacreditadas campañas políticas, la violencia generalizada, las fugas misteriosas y confabuladas, la penosa muerte de varias decenas de niños en Hermosillo, hasta la desalentadora derrota de la selección mexicana (nuestro “pan y circo” de cada día).
Y me pregunto ¿qué sentimientos nos generan estos acontecimientos? ¿qué postura asumimos como personas y ciudadanos ante el momento que guarda el país?
Pienso en voz alta, y puedo decir que en mí existe confusión, incertidumbre, cierta desesperanza, hasta escepticismo; pero también tengo claro que no quiero quedarme así, deseo ver alternativas, tener esperanza (no ingenua), quiero aportar y construir desde mi campo profesional, desde la EDUCACIÓN.
Estoy convencido que en medio de esta compleja situación, la educación sigue representando una estrategia, un camino para aspirar a un mejor país, no sólo para dar mano de obra cualificada a las empresas, sino también para estimular en la generación de personas libres, creativas, críticas, capaces de exigir que se respeten sus derechos, solidarias, que aspiren hacia formas dignas de vida.
Este fue el motivo de mi presencia en Oaxaca: compartir, discutir y reflexionar con maestros de bachillerato sobre nuestra labor educativa, en el marco de la RIEMS (Reforma Integral de la Educación Media Superior). Reforma que con todos sus límites y con su progresiva politización, plantea el reto de “formar” jóvenes competentes, capaces de plantarse crítica y responsablemente ante la compleja realidad nacional. Es aquí, desde la trinchera de la educación donde intento encontrar espacios de esperanza.
martes, junio 30, 2009
ESTOS POLÍTICOS SERÁN LOS RESPONSABLES…en busca de estadistas
Autor: Javier Sánchez Díaz de Rivera
Publicación: Síntesis, 30 de junio de 2009
Estamos en un escenario de falta de altura política, falta de imaginación, ya no digamos de falta de compromiso con el país. Envueltos en una creciente violencia, en medio de una crisis mundial y nacional los partidos se obnubilan por las estrategias de propaganda electoral. No dejan de prometer lo que ya nunca podrán lograr y no dejan de criticar aquello que tampoco hubieran podido lograr, faltando a la honestidad intelectual más elemental. ¿quién tiene realmente la receta para la creación de empleo?, por ejemplo. Perdidos en panfletos publicitarios y en su obsesión por el poder, perdieron el horizonte y el sentido mismo de su propio quehacer.
El tema no dejaría de ser un caso más del funcionamiento de la bestia en la historia de la humanidad, sino fuera porque estamos en una situación crítica que pudiera desembocar en una o en múltiples fracturas violentas y una fragmentación de la nación misma. Soy optimista enfermizo y me niego a ser un profesional de la desesperanza, pero no puedo dejar de constatar que estamos realmente al borde.
Lo más lamentable es ver a la clase política, diputados, senadores y muchos gobernantes, perdidos en los pasillos de sus intereses y de San Lázaro haciendo cálculos mezquinos como los de Manlio Fabio Beltrones de sugerir la vuelta de la compra de propaganda política para futuras elecciones. ¿Cuál será el móvil de tal sugerencia? La reforma electoral tuvo deficiencias, pero ciertamente el acotar la presencia en los medios, para evitar que las elecciones las gane el dinero no fue una de ellas.
¿Qué estaría pensando Calderón al negociar con los gobernadores priistas y con el SNTE el apoyo para su pasada elección? ¿Qué estará pensando López Obrador al brincar entre partidos y haciendo despropósitos como el de Ixtapalapa? Mientras tanto el PRI al acecho con los mismos actores de entonces, con los mismos poderes ocultos.
El pragmatismo político está hundiendo al país, desesperando a los ciudadanos y creando un sentimiento profundo de desesperanza. ¿Es realmente impensable desear, no la aparición de caudillos iluminados, sino de estadistas?. Políticos con sentido de la honestidad intelectual, capaces de ver al país antes que sus intereses partidarios, capaces de acordar con todas las fuerzas políticas aquello que nos urge, capaces de imaginar soluciones estructurales a nuestros problemas. La demagogia en torno al tema del empleo o de la recaudación fiscal entre otros ¿no exigen un acuerdo serio de los partidos? No nos hubiera venido mal que Calderón rebasará por la izquierda, pero no lo hizo y se quedó varado en sus acuerdos con los poderes fácticos. No nos hubiera venido mal un IFE que remendará sus errores, en particular los que le fueron inducidos desde la partidización de la elección de consejeros, pero fue nefasto desacreditarlo a la manera que se le desacreditó.
Si los políticos no tienen los tamaños para estar más allá de sí mismos. Si los partidos no tienen la filosofía política que les permita estar más allá de ellos mismos. Si los líderes no tienen la altura de enfrentar los poderes fácticos o de trascender sus propias aspiraciones de poder personal, no sería exagerado el responsabilizarnos de la catástrofe que se nos avecina por la falta de un pacto nacional profundo. Son los responsables, por su banalidad y su miopía y por su incapacidad de sacrificar incluso sus triunfos electorales en función de sembrar ideas de futuro, poco comerciales ahora, en función de formar una ciudadanía en lugar de apabullarla con consignas sensibleras.
El movimiento del voto nulo me parece una iniciativa teñida de desesperanza. Celebro la resistencia que supone, y respeto la decisión libre y consciente que entraña, aunque no suscribo su propuesta por estéril, por tener como eje, como centro y como final el día de las elecciones. En todo caso requiere complementarse con un plan de futuro. Puede ser la provocación necesaria para comprometer a los candidatos a un programa profundo de reformas y sobre todo de otro estadio moral de hacer política. Es cierto que necesitamos entre muchas cosas que se cumpla con el pliego petitorio ya muchas veces aludido de una u otra forma: reelecciones de diputados y presidentes municipales; plebiscito y referéndum; segunda vuelta electoral; disminución del número de diputados y senadores; incluso el voto blanco oficializado en las elecciones posteriores…pero sobre todo necesitamos estadistas capaces de tener un horizonte que les permita quebrar el pragmatismo…¿o acaso hemos perdido de tal modo la fe en el ser humano, que ya no es esperable que al menos unos cuantos quieran, puedan ir más allá de jugar el juego?
Publicación: Síntesis, 30 de junio de 2009
Estamos en un escenario de falta de altura política, falta de imaginación, ya no digamos de falta de compromiso con el país. Envueltos en una creciente violencia, en medio de una crisis mundial y nacional los partidos se obnubilan por las estrategias de propaganda electoral. No dejan de prometer lo que ya nunca podrán lograr y no dejan de criticar aquello que tampoco hubieran podido lograr, faltando a la honestidad intelectual más elemental. ¿quién tiene realmente la receta para la creación de empleo?, por ejemplo. Perdidos en panfletos publicitarios y en su obsesión por el poder, perdieron el horizonte y el sentido mismo de su propio quehacer.
El tema no dejaría de ser un caso más del funcionamiento de la bestia en la historia de la humanidad, sino fuera porque estamos en una situación crítica que pudiera desembocar en una o en múltiples fracturas violentas y una fragmentación de la nación misma. Soy optimista enfermizo y me niego a ser un profesional de la desesperanza, pero no puedo dejar de constatar que estamos realmente al borde.
Lo más lamentable es ver a la clase política, diputados, senadores y muchos gobernantes, perdidos en los pasillos de sus intereses y de San Lázaro haciendo cálculos mezquinos como los de Manlio Fabio Beltrones de sugerir la vuelta de la compra de propaganda política para futuras elecciones. ¿Cuál será el móvil de tal sugerencia? La reforma electoral tuvo deficiencias, pero ciertamente el acotar la presencia en los medios, para evitar que las elecciones las gane el dinero no fue una de ellas.
¿Qué estaría pensando Calderón al negociar con los gobernadores priistas y con el SNTE el apoyo para su pasada elección? ¿Qué estará pensando López Obrador al brincar entre partidos y haciendo despropósitos como el de Ixtapalapa? Mientras tanto el PRI al acecho con los mismos actores de entonces, con los mismos poderes ocultos.
El pragmatismo político está hundiendo al país, desesperando a los ciudadanos y creando un sentimiento profundo de desesperanza. ¿Es realmente impensable desear, no la aparición de caudillos iluminados, sino de estadistas?. Políticos con sentido de la honestidad intelectual, capaces de ver al país antes que sus intereses partidarios, capaces de acordar con todas las fuerzas políticas aquello que nos urge, capaces de imaginar soluciones estructurales a nuestros problemas. La demagogia en torno al tema del empleo o de la recaudación fiscal entre otros ¿no exigen un acuerdo serio de los partidos? No nos hubiera venido mal que Calderón rebasará por la izquierda, pero no lo hizo y se quedó varado en sus acuerdos con los poderes fácticos. No nos hubiera venido mal un IFE que remendará sus errores, en particular los que le fueron inducidos desde la partidización de la elección de consejeros, pero fue nefasto desacreditarlo a la manera que se le desacreditó.
Si los políticos no tienen los tamaños para estar más allá de sí mismos. Si los partidos no tienen la filosofía política que les permita estar más allá de ellos mismos. Si los líderes no tienen la altura de enfrentar los poderes fácticos o de trascender sus propias aspiraciones de poder personal, no sería exagerado el responsabilizarnos de la catástrofe que se nos avecina por la falta de un pacto nacional profundo. Son los responsables, por su banalidad y su miopía y por su incapacidad de sacrificar incluso sus triunfos electorales en función de sembrar ideas de futuro, poco comerciales ahora, en función de formar una ciudadanía en lugar de apabullarla con consignas sensibleras.
El movimiento del voto nulo me parece una iniciativa teñida de desesperanza. Celebro la resistencia que supone, y respeto la decisión libre y consciente que entraña, aunque no suscribo su propuesta por estéril, por tener como eje, como centro y como final el día de las elecciones. En todo caso requiere complementarse con un plan de futuro. Puede ser la provocación necesaria para comprometer a los candidatos a un programa profundo de reformas y sobre todo de otro estadio moral de hacer política. Es cierto que necesitamos entre muchas cosas que se cumpla con el pliego petitorio ya muchas veces aludido de una u otra forma: reelecciones de diputados y presidentes municipales; plebiscito y referéndum; segunda vuelta electoral; disminución del número de diputados y senadores; incluso el voto blanco oficializado en las elecciones posteriores…pero sobre todo necesitamos estadistas capaces de tener un horizonte que les permita quebrar el pragmatismo…¿o acaso hemos perdido de tal modo la fe en el ser humano, que ya no es esperable que al menos unos cuantos quieran, puedan ir más allá de jugar el juego?
Educación ciudadana y voto nulo
Autor: Martín López Calva
Publicación: Síntesis, 30 de junio de 2009
Publicación: Síntesis, 30 de junio de 2009
“Todos prometen y nadie cumple. Vote por nadie”
Eduardo Galeano. “El libro de los abrazos”
El hartazgo ciudadano frente a la cada vez mayor lejanía de los partidos y los políticos de las necesidades sociales, ha generado un movimiento creciente de promoción del “voto nulo”, el “voto blanco”, el “voto por independientes” e incluso la abstención.
A menos de una semana de las elecciones intermedias el eco de este movimiento en los medios y entre los ciudadanos está incrementándose. La primera reacción de un ciudadano promedio ante esta propuesta, puede ser la de apoyo emotivo o visceral, producto de la cadena de desilusiones vividas en los últimos tiempos en la vida política del país.
Sin embargo, en el campo de la formación ciudadana de los estudiantes es necesario complejizar el análisis de este fenómeno.
La educación de la ciudadanía en nuestras escuelas debe aprovechar esta circunstancia social para generar reflexión seria y análisis fundamentado sobre lo que implica vivir en democracia y la necesidad de un ejercicio inteligente, crítico y responsable de cada persona.
Algunas distinciones básicas que habría que hacer en esta formación de los futuros ciudadanos serían:
-Que el ejercicio libremente decidido del “voto blanco”, del “voto nulo” y del voto por candidatos independientes es una manera legítima de expresión ciudadana.
-Que es necesario saber distinguir claramente el contenido, la forma y el mensaje implícito que tienen estas tres opciones.
-Que la abstención, por el contrario, es una evasión de la responsabilidad ciudadana salvo que se trate de una expresión claramente difundida de un mensaje de protesta organizada.
-Que en cualquiera de los casos, se debe reflexionar más allá de lo emotivo el efecto real que tendrán estas expresiones en la vida política nacional, considerando a qué partidos, tendencias o candidatos pueden beneficiar y si el mensaje será realmente leído por los destinatarios.
miércoles, junio 17, 2009
¿Y la influenza?
Autor: Gerardo Reyes Guzmán
Publicación: E-Consulta, 17 de junio de 2009
De 1918 a 1919 se expandió la llamada gripe española por todo el mundo y cobró más víctimas que las registradas en la primera guerra mundial. Exactamente cuando la conflagración terminaba, la influenza española alcanzaba su cúspide. Se sabe que se ocultaron bajas a causa de la enfermedad entre los soldados de los países contendientes para evitar distorsionar estrategias de combate. Se supo que surgió al mismo tiempo en China, Norteamérica y España, y que por su rápida expansión, no se pudo identificar el lugar de origen. Sin embargo, se calcula que la pandemia cobró 21.5 millones de víctimas mortales; tres cuartas partes tuvieron lugar en Asia, siguiéndole Europa, Norteamérica y África. La epidemia se esparció alrededor del mundo a través del transporte de personas y mercancías por barco y ferrocarril. La mayor parte de los afectados fueron jóvenes de entre 20 a 40 años; los síntomas se manifestaban por pulmonía, dificultad para respirar, color de la piel azul rojizo, así como pústulas en pecho y espalda. La enfermedad era fulminante; en un máximo de dos días se perdía la vida y en muchos casos, los enfermos caían fulminados como si hubieran sido alcanzados por un proyectil. Posteriormente, entre 1957 y 1958 la gripe asiática mató a 1 millón de personas; de 1968 a 1969, la gripe de Hong Kong aniquiló a 36 mil más. Entre 2002 y 2003, el SARS (Severe Acute Respiratory Sindrome) se diseminó por 26 países e infectó a 8 mil 98 personas, de las cuales 774 perdieron la vida.
De hecho la comunidad científica mundial esperaba ya la aparición de un ataque de influenza en alguna parte del mundo. Para ello se han preparado varios países, principalmente en Europa Occidental y los Estados Unidos. Sólo en este sentido se entiende el impacto a nivel internacional que causó el encabezado del periódico El País, diciendo que la gripe porcina golpearía a uno de cada diez europeos. Según el Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDE), tan solo Francia posee 33 millones de tratamientos contra la influenza para atender una población de 55 millones. En contraste, México con una población de 105 millones cuenta solo con 1 millón.
Así, de mediados de abril a la primera semana de mayo de 2009, la capital de nuestro país y el Estado de México fueron el epicentro de una epidemia al que los medios llamaron primero “gripa porcina”, después “gripa mexicana”, “gripa de Norteamérica”, etc. hasta que la Organización Mundial de la Salud decidió bautizarla como influenza A H1N1. El A H1N1 tiene un genoma conformado por hemaglutinina (H1) y neuraminidasa (N1), cuyo origen se ha rastreado en el virus de la gripa del cerdo.
La aparición del virus mostró que México no está preparado para afrontar una emergencia de esta magnitud. Solo se pudo identificar un extraño aumento de casos de neumonía atípica a principios de abril, que se interpretaron como una prolongación de influenza estacionaria. La razón no reside en falta de planeación, ni documentos, ni manuales o instituciones. Para ello está por ejemplo, el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (Indre) o el Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades (Cenavece) que depende del Indre o el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER). Se cuenta también con el Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Influenza. Es más, en el sexenio pasado se llegaron a hacer simulacros para afrontar emergencias a partir del SARS en Asia; pero conforme se redujo la amenaza, se le restó importancia al problema. La incapacidad del Estado se debió por un lado, a la falta de recursos y a la insuficiencia y precariedad de las instalaciones de salud pública, así como al abandono de la investigación y formación de expertos. Al asignar el presupuesto para Salud, el gobierno en turno ha dado preferencia a programas de corte político, como por ejemplo al Seguro Popular. Ello ha significado castigar con menos dinero público al Indre, al Cevanece y al INER. Como consecuencia, se dejaron de comprar vacunas, modernizar y habilitar nuevos laboratorios, así como equipo en general; se cancelaron programas de capacitación y se suspendió el apoyo a la investigación.
Lo anterior no permitió enfrentar la emergencia con la capacidad requerida, principalmente a partir de tres problemas estructurales: a) Contradicciones en las declaraciones de las autoridades de Salud y los medios, b) Falta de capacidad técnica, de infraestructura e imposibilidad para atender al público y c) Estrecha relación entre las víctimas y su condición socio-económica. La ausencia de laboratorios, personal capacitado y equipo de investigación, impidieron que el gobierno mexicano identificara el virus y su grado de letalidad. Se sabía por fuentes externas que se trataba de una cepa nueva compuesta por gripa porcina, aviar y humana. Lo mismo ocurrió para poner en marcha las medidas de emergencia. Las autoridades no pudieron estimar la peligrosidad del virus, controlar la posible pandemia y manejar la información, lo cual contribuyó a causar pánico y escepticismo entre la ciudadanía. La contingencia sanitaria significó un severo golpe a una economía (restaurantes, entretenimiento, turismo y sector porcícola), cuyo PIB ya había caído en 8,2% al primer trimestre de 2009. A diferencia de la solidaridad que provocó el temblor de 1985 en la sociedad civil mexicana, la influenza A H1N1 atomizó al ciudadano, quien a toda costa evitó el contacto, por miedo a infectarse. Ello no solo dio pie a discriminaciones, sino a rumores, pero lo más grave, a la desacreditación de personas y mercancías procedentes de México a nivel internacional. En controversia sobre el origen del virus, la prensa llegó a señalar a las Granjas Carroll (empresa productora de cerdos), ubicada en Veracruz, las condiciones insalubres en que opera la firma desde hace años; mientras que otras fuentes apuntaron que había surgido en un laboratorio. El segundo punto tiene que ver con la falta de suministro de medicinas, insuficiencia de hospitales públicos, camas y espacios para tratar a los afectados, así como personal médico capacitado. La autoridad insistía en apegarse a normas de higiene, evitar la automedicación y permanecer aislado, pero no se encontraba lo elemental: antivirales (Tamiflu y Oseltamivir), cubrebocas, médicos, gel desinfectante, atención gratuita, etc. Otros tuvieron que permanecer hacinados en nosocomios junto a enfermos con otros padecimientos. Ello nos lleva al tercer aspecto. No se dio un seguimiento riguroso a los casos comprobados de muerte por influenza A H1N1, y por tanto, no se pudo saber a ciencia cierta su velocidad de propagación y daño. En muchos casos, como lo documenta el especial que publicó la revista Proceso (3 de mayo de 2009), la gente que pereció había sido dada de alta, no fue atendida a tiempo o murió por otras causas. Se dio preferencia a derechohabientes del IMSS independientemente de los síntomas, por lo que se intuye, que las víctimas fueron aquellas que carecían de recursos para atenderse en un hospital particular. Al 13 de mayo, se ya contabilizaban 60 muertes y 2446 infectados por la influenza A H1N1 en México y para mediados de junio eran ya 7038 infectados con solo 113 decesos confirmados; escenario lejano a las apocalípticas pandemias del pasado. Como por arte de magia se dispersó la amenaza del virus y se levantaron las medidas de emergencia. Pero la pesadilla dejó secuelas calculadas en una caída de -8,4% del PIB en el segundo trimestre de 2009, punto a partir del cual se espera el rebote económico; es decir, se tocó fondo. La influenza amenazó con regresar en la época de invierno, pero el ciudadano medio ya le perdió el miedo.
Publicación: E-Consulta, 17 de junio de 2009
De 1918 a 1919 se expandió la llamada gripe española por todo el mundo y cobró más víctimas que las registradas en la primera guerra mundial. Exactamente cuando la conflagración terminaba, la influenza española alcanzaba su cúspide. Se sabe que se ocultaron bajas a causa de la enfermedad entre los soldados de los países contendientes para evitar distorsionar estrategias de combate. Se supo que surgió al mismo tiempo en China, Norteamérica y España, y que por su rápida expansión, no se pudo identificar el lugar de origen. Sin embargo, se calcula que la pandemia cobró 21.5 millones de víctimas mortales; tres cuartas partes tuvieron lugar en Asia, siguiéndole Europa, Norteamérica y África. La epidemia se esparció alrededor del mundo a través del transporte de personas y mercancías por barco y ferrocarril. La mayor parte de los afectados fueron jóvenes de entre 20 a 40 años; los síntomas se manifestaban por pulmonía, dificultad para respirar, color de la piel azul rojizo, así como pústulas en pecho y espalda. La enfermedad era fulminante; en un máximo de dos días se perdía la vida y en muchos casos, los enfermos caían fulminados como si hubieran sido alcanzados por un proyectil. Posteriormente, entre 1957 y 1958 la gripe asiática mató a 1 millón de personas; de 1968 a 1969, la gripe de Hong Kong aniquiló a 36 mil más. Entre 2002 y 2003, el SARS (Severe Acute Respiratory Sindrome) se diseminó por 26 países e infectó a 8 mil 98 personas, de las cuales 774 perdieron la vida.
De hecho la comunidad científica mundial esperaba ya la aparición de un ataque de influenza en alguna parte del mundo. Para ello se han preparado varios países, principalmente en Europa Occidental y los Estados Unidos. Sólo en este sentido se entiende el impacto a nivel internacional que causó el encabezado del periódico El País, diciendo que la gripe porcina golpearía a uno de cada diez europeos. Según el Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDE), tan solo Francia posee 33 millones de tratamientos contra la influenza para atender una población de 55 millones. En contraste, México con una población de 105 millones cuenta solo con 1 millón.
Así, de mediados de abril a la primera semana de mayo de 2009, la capital de nuestro país y el Estado de México fueron el epicentro de una epidemia al que los medios llamaron primero “gripa porcina”, después “gripa mexicana”, “gripa de Norteamérica”, etc. hasta que la Organización Mundial de la Salud decidió bautizarla como influenza A H1N1. El A H1N1 tiene un genoma conformado por hemaglutinina (H1) y neuraminidasa (N1), cuyo origen se ha rastreado en el virus de la gripa del cerdo.
La aparición del virus mostró que México no está preparado para afrontar una emergencia de esta magnitud. Solo se pudo identificar un extraño aumento de casos de neumonía atípica a principios de abril, que se interpretaron como una prolongación de influenza estacionaria. La razón no reside en falta de planeación, ni documentos, ni manuales o instituciones. Para ello está por ejemplo, el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (Indre) o el Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades (Cenavece) que depende del Indre o el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER). Se cuenta también con el Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Influenza. Es más, en el sexenio pasado se llegaron a hacer simulacros para afrontar emergencias a partir del SARS en Asia; pero conforme se redujo la amenaza, se le restó importancia al problema. La incapacidad del Estado se debió por un lado, a la falta de recursos y a la insuficiencia y precariedad de las instalaciones de salud pública, así como al abandono de la investigación y formación de expertos. Al asignar el presupuesto para Salud, el gobierno en turno ha dado preferencia a programas de corte político, como por ejemplo al Seguro Popular. Ello ha significado castigar con menos dinero público al Indre, al Cevanece y al INER. Como consecuencia, se dejaron de comprar vacunas, modernizar y habilitar nuevos laboratorios, así como equipo en general; se cancelaron programas de capacitación y se suspendió el apoyo a la investigación.
Lo anterior no permitió enfrentar la emergencia con la capacidad requerida, principalmente a partir de tres problemas estructurales: a) Contradicciones en las declaraciones de las autoridades de Salud y los medios, b) Falta de capacidad técnica, de infraestructura e imposibilidad para atender al público y c) Estrecha relación entre las víctimas y su condición socio-económica. La ausencia de laboratorios, personal capacitado y equipo de investigación, impidieron que el gobierno mexicano identificara el virus y su grado de letalidad. Se sabía por fuentes externas que se trataba de una cepa nueva compuesta por gripa porcina, aviar y humana. Lo mismo ocurrió para poner en marcha las medidas de emergencia. Las autoridades no pudieron estimar la peligrosidad del virus, controlar la posible pandemia y manejar la información, lo cual contribuyó a causar pánico y escepticismo entre la ciudadanía. La contingencia sanitaria significó un severo golpe a una economía (restaurantes, entretenimiento, turismo y sector porcícola), cuyo PIB ya había caído en 8,2% al primer trimestre de 2009. A diferencia de la solidaridad que provocó el temblor de 1985 en la sociedad civil mexicana, la influenza A H1N1 atomizó al ciudadano, quien a toda costa evitó el contacto, por miedo a infectarse. Ello no solo dio pie a discriminaciones, sino a rumores, pero lo más grave, a la desacreditación de personas y mercancías procedentes de México a nivel internacional. En controversia sobre el origen del virus, la prensa llegó a señalar a las Granjas Carroll (empresa productora de cerdos), ubicada en Veracruz, las condiciones insalubres en que opera la firma desde hace años; mientras que otras fuentes apuntaron que había surgido en un laboratorio. El segundo punto tiene que ver con la falta de suministro de medicinas, insuficiencia de hospitales públicos, camas y espacios para tratar a los afectados, así como personal médico capacitado. La autoridad insistía en apegarse a normas de higiene, evitar la automedicación y permanecer aislado, pero no se encontraba lo elemental: antivirales (Tamiflu y Oseltamivir), cubrebocas, médicos, gel desinfectante, atención gratuita, etc. Otros tuvieron que permanecer hacinados en nosocomios junto a enfermos con otros padecimientos. Ello nos lleva al tercer aspecto. No se dio un seguimiento riguroso a los casos comprobados de muerte por influenza A H1N1, y por tanto, no se pudo saber a ciencia cierta su velocidad de propagación y daño. En muchos casos, como lo documenta el especial que publicó la revista Proceso (3 de mayo de 2009), la gente que pereció había sido dada de alta, no fue atendida a tiempo o murió por otras causas. Se dio preferencia a derechohabientes del IMSS independientemente de los síntomas, por lo que se intuye, que las víctimas fueron aquellas que carecían de recursos para atenderse en un hospital particular. Al 13 de mayo, se ya contabilizaban 60 muertes y 2446 infectados por la influenza A H1N1 en México y para mediados de junio eran ya 7038 infectados con solo 113 decesos confirmados; escenario lejano a las apocalípticas pandemias del pasado. Como por arte de magia se dispersó la amenaza del virus y se levantaron las medidas de emergencia. Pero la pesadilla dejó secuelas calculadas en una caída de -8,4% del PIB en el segundo trimestre de 2009, punto a partir del cual se espera el rebote económico; es decir, se tocó fondo. La influenza amenazó con regresar en la época de invierno, pero el ciudadano medio ya le perdió el miedo.
lunes, junio 01, 2009
Economía de propinas y cooperaciones
Autor: Guillermo Hinojosa Rivero
Publicación: E-Consulta, 1 de junio de 2009
Según los libros de texto, la actividad económica consiste principalmente en producir bienes y servicios que serán intercambiados por dinero. Pero existe una zona gris de la actividad económica en la que el dinero cambia de manos sin que necesariamente se obtenga un bien o un servicio a cambio, al menos no uno que desee adquirir quien da el dinero. Es la economía de las limosnas, las propinas y las cooperaciones.
Existe un continuo de actividades en esta zona gris: en un extremo está el limosnero que simplemente extiende la mano sin ofrecer nada a cambio. En el otro extremo está la extorsión, eufemísticamente llamada 'cooperación para la vigilancia', que cierta policía ejerce semanalmente a hogares y negocios a cambio de no amenazar con un posible robo. Entre esos dos extremos hay una gran variedad de actividades de la zona gris de la economía.
Muy cerca del extremo de los limosneros simples están los limosneros de ocasión, que aprovechan los días festivos y las fechas patrióticas como pretexto para pedir algo de dinero. La navidad, la calaverita, los reyes, la madre, el amor, la independencia, el cinco de mayo, el aguinaldo, etc.
Después vienen los que podríamos llamar cirqueros de esquina: tragafuegos, acróbatas, saltimbanquis, ilusionistas, prestidigitadores, quienes en el breve tiempo que dura el rojo del semáforo llaman la atención, preparan el escenario, ejecutan un acto más o menos sorprendente y solicitan la 'cooperación' de los automovilistas.
Vienen después quienes nos hacen un servicio, generalmente inútil e indeseado, a cambio de una cooperación. Los limpiavidrios de las esquinas son los más visibles. Pero los más inútiles son los franeleros que con una cachucha negra se posesionan de un pedazo de banqueta, del estacionamiento del banco o de la farmacia, le echan un ojito al coche, 'ayudan' con la maniobra de salir del estacionamiento y piden cooperación. Una vez que un franelero se adueña de un estacionamiento y acumula cierta antigüedad, puede arrendarlo a otro. En los estacionamientos de los grandes centros comerciales existen organizaciones muy jerarquizadas de franeleros en las que los novatos de nivel inferior deben pagar cuota a los superiores para poder, digamos, trabajar.
En el mismo nivel de los franeleros están los 'empacadores' de los supermercados. La administración del supermercado les otorga el privilegio de las bolsas para empacar la mercancía. Si usted quiere tomar las bolsas y empacar, lo mirarán feo y lo harán sentir mal. Lo propio es dejar que el empacador guarde la mercancía en las bolsas que él considere convenientes y darle algunas monedas en agradecimiento.
Los franeleros y los empacadores ¿son una forma de caridad o de explotación? Los administradores de las grandes plazas comerciales ¿son bondadosos o explotadores al permitir que en sus estacionamientos operen las organizaciones de franeleros? ¿Hemos de alabar a los dueños de los supermercados por permitir trabajar a los empacadores? Podemos sospechar que se trata más de explotación que de caridad. Si ocurre el robo de un automóvil en una plaza comercial, el administrador debería responder; tendría que comprar un seguro que cubriera los robos que ocurran en su propiedad. En lugar de comprar un seguro, les pasa el costo a sus usuarios que deben dar propina a los franeleros. Los dueños de supermercados que quisieran dar un buen servicio deberían contratar empacadores para ahorrarles trabajo a sus clientes. En lugar de eso permiten trabajar a ancianos y niños y le pasan el costo al cliente.
Otra categoría en la zona económica gris está formada por aquellos que deben proporcionar un servicio y reciben un salario por hacerlo, pero esperan una propina por hacer las cosas bien. Aquí están los despachadores de gasolina y los meseros. No sólo los meseros regulares de restaurant sino los meseros que atienden a los invitados de un festín. Sin duda también aquí hay más explotación que caridad. Los dueños de gasolineras, de restaurantes y los contratistas de banquetes pagan poco 'pero ahí tu búscale'. Quien paga a final de cuentas son los clientes y los invitados que subvencionan a dueños y contratistas permitiendo que paguen mal a sus empleados.
La joya de la corona es la 'Cooperación para la vigilancia'. Aquí ya no se trata de dar un bien a cambio de la propina, sino de evitar un mal por no darla; extorsión policiaca en el mejor estilo gangsteril. Por supuesto también existen jerarquías en las que los 'vigiliantes' que semanalmente ordeñan sus calles asignadas deben pagar cuotas a los superiores que a su vez pagan a los suyos. Los 'vigilantes' deben pagar, además por la compra de los talonarios de boletos que entregan a cambio del dinero.
¿Dónde hemos de ubicar a quienes piden dinero en las esquinas no para ellos sino para una causa? Pueden ser las misiones religiosas, la huelga, los estudiantes rechazados, etc. Llama la atención que en este grupo estén diversos grupos de paramédicos y rescatistas que uniformados, con credencial al cuello y un vehículo estacionado piden la cooperación para su organización. ¿Quién instituyó esos grupos que no les da presupuesto para operar o, peor, incluye en su presupuesto el boteo callejero de sus voluntarios? ¿Son grupos gubernamentales o privados?
¿Cuánto dinero se mueve en limosnas callejeras, propinas a franeleros, a gasolineros, a meseros, a empacadores, cooperaciones a misioneros, a rescatistas y a policías vigilantes? Quizá algún economista interesado en esta zona gris pueda hacer el cálculo. Lo cierto es que es un impuesto alto que pagan los ciudadanos por ir a cualquier lado, por comprar cualquier cosa, y por vivir en cualquier calle.
Publicación: E-Consulta, 1 de junio de 2009
Según los libros de texto, la actividad económica consiste principalmente en producir bienes y servicios que serán intercambiados por dinero. Pero existe una zona gris de la actividad económica en la que el dinero cambia de manos sin que necesariamente se obtenga un bien o un servicio a cambio, al menos no uno que desee adquirir quien da el dinero. Es la economía de las limosnas, las propinas y las cooperaciones.
Existe un continuo de actividades en esta zona gris: en un extremo está el limosnero que simplemente extiende la mano sin ofrecer nada a cambio. En el otro extremo está la extorsión, eufemísticamente llamada 'cooperación para la vigilancia', que cierta policía ejerce semanalmente a hogares y negocios a cambio de no amenazar con un posible robo. Entre esos dos extremos hay una gran variedad de actividades de la zona gris de la economía.
Muy cerca del extremo de los limosneros simples están los limosneros de ocasión, que aprovechan los días festivos y las fechas patrióticas como pretexto para pedir algo de dinero. La navidad, la calaverita, los reyes, la madre, el amor, la independencia, el cinco de mayo, el aguinaldo, etc.
Después vienen los que podríamos llamar cirqueros de esquina: tragafuegos, acróbatas, saltimbanquis, ilusionistas, prestidigitadores, quienes en el breve tiempo que dura el rojo del semáforo llaman la atención, preparan el escenario, ejecutan un acto más o menos sorprendente y solicitan la 'cooperación' de los automovilistas.
Vienen después quienes nos hacen un servicio, generalmente inútil e indeseado, a cambio de una cooperación. Los limpiavidrios de las esquinas son los más visibles. Pero los más inútiles son los franeleros que con una cachucha negra se posesionan de un pedazo de banqueta, del estacionamiento del banco o de la farmacia, le echan un ojito al coche, 'ayudan' con la maniobra de salir del estacionamiento y piden cooperación. Una vez que un franelero se adueña de un estacionamiento y acumula cierta antigüedad, puede arrendarlo a otro. En los estacionamientos de los grandes centros comerciales existen organizaciones muy jerarquizadas de franeleros en las que los novatos de nivel inferior deben pagar cuota a los superiores para poder, digamos, trabajar.
En el mismo nivel de los franeleros están los 'empacadores' de los supermercados. La administración del supermercado les otorga el privilegio de las bolsas para empacar la mercancía. Si usted quiere tomar las bolsas y empacar, lo mirarán feo y lo harán sentir mal. Lo propio es dejar que el empacador guarde la mercancía en las bolsas que él considere convenientes y darle algunas monedas en agradecimiento.
Los franeleros y los empacadores ¿son una forma de caridad o de explotación? Los administradores de las grandes plazas comerciales ¿son bondadosos o explotadores al permitir que en sus estacionamientos operen las organizaciones de franeleros? ¿Hemos de alabar a los dueños de los supermercados por permitir trabajar a los empacadores? Podemos sospechar que se trata más de explotación que de caridad. Si ocurre el robo de un automóvil en una plaza comercial, el administrador debería responder; tendría que comprar un seguro que cubriera los robos que ocurran en su propiedad. En lugar de comprar un seguro, les pasa el costo a sus usuarios que deben dar propina a los franeleros. Los dueños de supermercados que quisieran dar un buen servicio deberían contratar empacadores para ahorrarles trabajo a sus clientes. En lugar de eso permiten trabajar a ancianos y niños y le pasan el costo al cliente.
Otra categoría en la zona económica gris está formada por aquellos que deben proporcionar un servicio y reciben un salario por hacerlo, pero esperan una propina por hacer las cosas bien. Aquí están los despachadores de gasolina y los meseros. No sólo los meseros regulares de restaurant sino los meseros que atienden a los invitados de un festín. Sin duda también aquí hay más explotación que caridad. Los dueños de gasolineras, de restaurantes y los contratistas de banquetes pagan poco 'pero ahí tu búscale'. Quien paga a final de cuentas son los clientes y los invitados que subvencionan a dueños y contratistas permitiendo que paguen mal a sus empleados.
La joya de la corona es la 'Cooperación para la vigilancia'. Aquí ya no se trata de dar un bien a cambio de la propina, sino de evitar un mal por no darla; extorsión policiaca en el mejor estilo gangsteril. Por supuesto también existen jerarquías en las que los 'vigiliantes' que semanalmente ordeñan sus calles asignadas deben pagar cuotas a los superiores que a su vez pagan a los suyos. Los 'vigilantes' deben pagar, además por la compra de los talonarios de boletos que entregan a cambio del dinero.
¿Dónde hemos de ubicar a quienes piden dinero en las esquinas no para ellos sino para una causa? Pueden ser las misiones religiosas, la huelga, los estudiantes rechazados, etc. Llama la atención que en este grupo estén diversos grupos de paramédicos y rescatistas que uniformados, con credencial al cuello y un vehículo estacionado piden la cooperación para su organización. ¿Quién instituyó esos grupos que no les da presupuesto para operar o, peor, incluye en su presupuesto el boteo callejero de sus voluntarios? ¿Son grupos gubernamentales o privados?
¿Cuánto dinero se mueve en limosnas callejeras, propinas a franeleros, a gasolineros, a meseros, a empacadores, cooperaciones a misioneros, a rescatistas y a policías vigilantes? Quizá algún economista interesado en esta zona gris pueda hacer el cálculo. Lo cierto es que es un impuesto alto que pagan los ciudadanos por ir a cualquier lado, por comprar cualquier cosa, y por vivir en cualquier calle.
lunes, mayo 25, 2009
¿A qué se debe que la gente puede cambiar con la psicoterapia?
Autor: Raúl Josél Alcázar Olán
Publicación: E-Consulta, 25 de mayo de 2009
Hasta hace unos 20 años creíamos que la gente mejora en la psicoterapia debido a las técnicas o el enfoque que usa su terapeuta. Pero eso era una suposición. De acuerdo con los resultados de cientos de investigaciones, hoy sabemos con hechos que la gente mejora debido a cuatro factores principales. El más importante se conoce como "variables del paciente".
Este factor es responsable en 40% de que la gente salga adelante con sus problemas. Las características de este factor incluyen la red de amistades con que cuentan los pacientes (apoyo social), sus recursos económicos, las capacidades que han desarrollado a lo largo de la vida para resolver sus problemas (por ejemplo pedir consejos, distraerse, encarar los problemas, ver el lado positivo de las cosas), su tendencia a buscar el bienestar y evitar el sufrimiento, etc.
Dentro de este factor un elemento muy importante es que la gente "haga cosas diferentes" a las habituales para resolver sus problemas; es decir, se necesita cambiar en lo que uno hace o lo que uno piensa para estar mejor.
El segundo factor es el de la "relación paciente terapeuta" el cual explica en 30% los buenos resultados de la psicoterapia. Dentro de este factor se incluye que los pacientes se sientan comprendidos por su terapeuta, que perciban a su terapeuta como experto en su profesión y digno de confianza. También debe haber una "alianza" entre el psicoterapeuta y el paciente de manera que la relación sea sólida y permita al paciente notar que cuenta con alguien. Cuando existe una buena alianza los pacientes se sienten entendidos por su terapeuta (empatía).
El tercer factor se denomina "efecto placebo" y explica en 15% la mejora de los pacientes. Básicamente se refiere a la creencia que tiene el paciente de que el terapeuta lo va a ayudar a resolver sus problemas. Es decir, que el paciente tiene cierto grado de convencimiento de que lo van a ayudar y eso tiene un efecto positivo que se traduce en mejorar más pronto.
El cuarto factor es el de las "técnicas psicoterapéuticas" y explica el último 15% de las razones para mejorar en psicoterapia. Las técnicas son los procedimientos que caracterizan a cada enfoque de psicoterapia para ayudar al paciente, por ejemplo hipnosis, relajación, biorretroalimentación, golpear una almohada, escribir una carta, recordar el pasado, etc.
Las técnicas psicoterapéuticas son un recurso importante para que los terapeutas aprendan a ayudar a la gente. Por eso existen cursos de relajación, hipnosis, terapia breve, terapia familiar, etc. Sin embargo, la aportación principal de las técnicas es fortalecer otros factores: los recursos del paciente, la relación paciente terapeuta y el efecto placebo.
En síntesis. La gente mejora con la psicoterapia debido a sus propios recursos y fortalezas (40%), la buena relación que forman entre paciente y terapeuta (30%), el efecto placebo (15%) y las técnicas psicoterapéuticas (15%).
Publicación: E-Consulta, 25 de mayo de 2009
Hasta hace unos 20 años creíamos que la gente mejora en la psicoterapia debido a las técnicas o el enfoque que usa su terapeuta. Pero eso era una suposición. De acuerdo con los resultados de cientos de investigaciones, hoy sabemos con hechos que la gente mejora debido a cuatro factores principales. El más importante se conoce como "variables del paciente".
Este factor es responsable en 40% de que la gente salga adelante con sus problemas. Las características de este factor incluyen la red de amistades con que cuentan los pacientes (apoyo social), sus recursos económicos, las capacidades que han desarrollado a lo largo de la vida para resolver sus problemas (por ejemplo pedir consejos, distraerse, encarar los problemas, ver el lado positivo de las cosas), su tendencia a buscar el bienestar y evitar el sufrimiento, etc.
Dentro de este factor un elemento muy importante es que la gente "haga cosas diferentes" a las habituales para resolver sus problemas; es decir, se necesita cambiar en lo que uno hace o lo que uno piensa para estar mejor.
El segundo factor es el de la "relación paciente terapeuta" el cual explica en 30% los buenos resultados de la psicoterapia. Dentro de este factor se incluye que los pacientes se sientan comprendidos por su terapeuta, que perciban a su terapeuta como experto en su profesión y digno de confianza. También debe haber una "alianza" entre el psicoterapeuta y el paciente de manera que la relación sea sólida y permita al paciente notar que cuenta con alguien. Cuando existe una buena alianza los pacientes se sienten entendidos por su terapeuta (empatía).
El tercer factor se denomina "efecto placebo" y explica en 15% la mejora de los pacientes. Básicamente se refiere a la creencia que tiene el paciente de que el terapeuta lo va a ayudar a resolver sus problemas. Es decir, que el paciente tiene cierto grado de convencimiento de que lo van a ayudar y eso tiene un efecto positivo que se traduce en mejorar más pronto.
El cuarto factor es el de las "técnicas psicoterapéuticas" y explica el último 15% de las razones para mejorar en psicoterapia. Las técnicas son los procedimientos que caracterizan a cada enfoque de psicoterapia para ayudar al paciente, por ejemplo hipnosis, relajación, biorretroalimentación, golpear una almohada, escribir una carta, recordar el pasado, etc.
Las técnicas psicoterapéuticas son un recurso importante para que los terapeutas aprendan a ayudar a la gente. Por eso existen cursos de relajación, hipnosis, terapia breve, terapia familiar, etc. Sin embargo, la aportación principal de las técnicas es fortalecer otros factores: los recursos del paciente, la relación paciente terapeuta y el efecto placebo.
En síntesis. La gente mejora con la psicoterapia debido a sus propios recursos y fortalezas (40%), la buena relación que forman entre paciente y terapeuta (30%), el efecto placebo (15%) y las técnicas psicoterapéuticas (15%).
lunes, mayo 11, 2009
¿Es buena inversión la capacitación?
Autor: Guillermo Hinojosa Rivero
Publicación: Síntesis, Pendiente
A primera vista, la pregunta parece ociosa. Cualquier partidario de la capacitación puede argumentar de muchas maneras en favor de la capacitación al personal de las empresas y de las organizaciones gubernamentales que dan servicio al público. Al margen de los argumentos, cualquier jefe de recursos humanos sabe que es muy difícil, casi imposible, justificar con pesos y centavos la inversión de las empresas para capacitar su personal.
Si una empresa grande o mediana decide comprar, por ejemplo, un programa de 'formación de líderes' para sus mandos medios ¿cómo puede saber que el beneficio económico del programa justifica el gasto realizado? Es difícil saberlo por varias razones: las habilidades de liderazgo son muy escurridizas y difíciles de medir; aún cuando se puedan medir, no es fácil evaluar el impacto económico de esas habilidades.
En un entorno económico adverso como en el que estamos viviendo, los vendedores de capacitación se enfrentan a clientes cada vez más escépticos sobre los beneficios de capacitar a su personal. Cada vez es más necesario que el vendedor pueda demostrar que sus productos traerán un beneficio económico, un ahorro o una mayor producción, para el cliente, sea este una empresa privada, pública, o una oficina de gobierno.
Existen algunas maneras de evaluar con pesos y centavos los beneficios de la capacitación, pero se requiere una planeación y medición cuidadosa que no depende sólo del vendedor o capacitador. Se necesita una colaboración estrecha entre vendedores y compradores antes de iniciar el programa de capacitación cuyo beneficio se quiere cuantificar.
¿Es buena inversión la capacitación? para saberlo se necesita un trabajo conjunto entre la organización que sabe que tiene un problema solucionable mediante capacitación, y la empresa capacitadora que no sólo proporciona el servicio sino la metodología para demostrar que sus servicios son cuantificables en una relación de costo-beneficio.
Publicación: Síntesis, Pendiente
A primera vista, la pregunta parece ociosa. Cualquier partidario de la capacitación puede argumentar de muchas maneras en favor de la capacitación al personal de las empresas y de las organizaciones gubernamentales que dan servicio al público. Al margen de los argumentos, cualquier jefe de recursos humanos sabe que es muy difícil, casi imposible, justificar con pesos y centavos la inversión de las empresas para capacitar su personal.
Si una empresa grande o mediana decide comprar, por ejemplo, un programa de 'formación de líderes' para sus mandos medios ¿cómo puede saber que el beneficio económico del programa justifica el gasto realizado? Es difícil saberlo por varias razones: las habilidades de liderazgo son muy escurridizas y difíciles de medir; aún cuando se puedan medir, no es fácil evaluar el impacto económico de esas habilidades.
En un entorno económico adverso como en el que estamos viviendo, los vendedores de capacitación se enfrentan a clientes cada vez más escépticos sobre los beneficios de capacitar a su personal. Cada vez es más necesario que el vendedor pueda demostrar que sus productos traerán un beneficio económico, un ahorro o una mayor producción, para el cliente, sea este una empresa privada, pública, o una oficina de gobierno.
Existen algunas maneras de evaluar con pesos y centavos los beneficios de la capacitación, pero se requiere una planeación y medición cuidadosa que no depende sólo del vendedor o capacitador. Se necesita una colaboración estrecha entre vendedores y compradores antes de iniciar el programa de capacitación cuyo beneficio se quiere cuantificar.
¿Es buena inversión la capacitación? para saberlo se necesita un trabajo conjunto entre la organización que sabe que tiene un problema solucionable mediante capacitación, y la empresa capacitadora que no sólo proporciona el servicio sino la metodología para demostrar que sus servicios son cuantificables en una relación de costo-beneficio.
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