lunes, febrero 19, 2007

EDUCAR PARA LA VIDA, EDUCANDO PARA LA MUERTE.

Autor: Martín López Calva
Publicación: e-consulta, 19 Febrero 2007

El día 18 de enero de 2007, los padres de familia de la escuela “John D. Runkle”, institución pública de educación básica en el condado de Brookline, dentro de la zona urbana de Boston, reciben una circular del director de la escuela en la cual se comunica a la comunidad escolar que la Sra. Andrea Cilley, madre de Aila Murphy de séptimo grado y de Carson Murphy de segundo, falleció súbitamente víctima de una hemorragia cerebral masiva.
Después de hacer una breve semblanza de la personalidad de esta madre de familia, el director informa a todos los padres de familia que “en la escuela estamos siendo particularmente sensibles a las reacciones de los niños” y que “específicamente los profesores de los grados séptimo y segundo –en los que están los alumnos que perdieron a su mamá- han hablado con los alumnos para compartir estas noticias de una manera inteligente”. Ofrece además el apoyo del equipo de orientadores de la escuela que “estarán disponibles para sostener una conversación informal con los padres que lo deseen, al día siguiente a las 8 de la mañana en la cafetería” y además estarán dispuestos a dar entrevistas en privado.
Debajo de la firma, aparece una lista de elementos que pueden ser útiles para que los papás ayuden a sus niños a enfrentar y comprender el tema de la muerte:
1.-Reconoce tus propios sentimientos: Piensa acerca de tus propias experiencias de pérdida, separación y muerte. Esto puede tener un impacto en que te sientas más confortable en el momento que ayudes a tus hijos pequeños o adolescentes.
2.-Comparte el hecho de la muerte: Provee a tus hijos de información apropiada a su edad sobre el tema, escúchalos y responde sus preguntas y preocupaciones, explica los diferentes rituales que culturalmente se viven en torno a la muerte.
3.-Está siempre atento a las cosas que hacen a tus hijos vulnerables a este respecto: demasiadas muertes recientemente vividas, ser el mejor amigo de la persona fallecida o no haberse llevado bien con esta persona, etc.
4.-Discute las cuestiones específicas de la situación: cada pérdida es diferente y genera sus propios cuestionamientos. Los niños pueden querer hablar de las enfermedades mortales, de la violencia, de los accidentes o incluso del suicidio.
5.-Apoya a tus niños y adolescentes en su duelo: provee un ambiente familiar donde el duelo sea comprendido y aceptado. Habla específicamente de que es correcto en esas ocasiones sentir tristeza o enojo. 6.-Recuerda a la persona que falleció y ayuda a los niños y adolescentes en esta remembranza.
7.-Orienta las fantasías de los niños: sé particularmente atento ante aquellas fantasías que desarrollan un pensamiento mágico y reflejan un sentido de evasión o irresponsabilidad frente a la muerte.
8.-Usa algunos momentos de aprendizaje para ayudar a los niños y adolescentes a aprender y comprender la muerte y el morir: Las actividades diarias proveen de muchas oportunidades para hablar con ellos del tema de la muerte y el morir, del duelo y de la pérdida.
¿Por qué citar esta anécdota sucedida en una escuela concreta de otro país, de cultura muy diferente a la nuestra?
En los últimos tiempos, se ha venido desarrollando la idea de que la escuela debe “preparar o educar para la vida”. Existen múltiples investigaciones, teorías pedagógicas, metodologías didácticas que insisten en que la escuela debe dejar de ser “esa torre de marfil” aislada del mundo y lejana a la vida cotidiana. El planteamiento central es que un niño o adolescente debe irse preparando para enfrentar la vida concreta y no solamente aprender de memoria conceptos que muchas veces no comprende.
La idea de que la escuela desarrolle competencias o habilidades más que transmitir contenidos tiene que ver directamente con esta meta de educar para la vida.
Sin embargo, un elemento central e inevitable de la vida es la muerte. Estamos como dice Morin citando a Heráclito: “viviendo de muerte y muriendo de vida”.
Los humanos somos seres “destinados a la muerte” –al menos a la muerte física, al término de la existencia terrenal tal como la conocemos- y sin embargo la escuela que persigue “educar para la vida” normalmente evade en sus contenidos y actividades el tema de la muerte. Con excepción de la celebración –más bien cargada de folklore y de carácter abstracto- del “día de muertos” y la elaboración de una ofrenda o un altar en estas fechas, la escuela normalmente no trata el tema de la muerte con los educandos, ni asume explícitamente los eventos de muerte que rodean a la comunidad escolar y que afectan la vida afectiva de los niños y adolescentes, como una oportunidad educativa, como un espacio propicio para el aprendizaje de la muerte concreta y cercana, del morir como hecho al que tarde o temprano todos nos tenemos que enfrentar.
Si nuestra escuela quiere realmente “educar para la vida” tiene que empezar también aunque suene paradójico y sea difícil de aceptar, a “educar para la muerte” que es parte inseparable de la vida.

martes, febrero 13, 2007

De cambio climático, petróleo, tortillas y estabilidad social.

Autor: Benjamín Ortiz Espejel
Publicación: la jornada de oriente, 13 febrero 2007

El proceso incontrolable de calentamiento planetario esta llevando a la búsqueda de nuevas opciones energética, especialmente para el sector de transportes el cual es responsable del 25% de todas las emanaciones de gases de efecto invernadero a nivel planetario y que a escala local puede ser la fuente de hasta el 70% de estos gases, como es el caso de la Cd. De México. Una de tales opciones es la producción de biocombustibles a partir de alcoholes derivados de maíz y de otros granos. De esta manera los países productores a nivel mundial de estas materias primas tendrán un nicho de marcado cada vez mas grande y dinámico en el mercado internacional.

Los Estados Unidos, emisor del casi 30% de todos los gases de efecto invernadero, ante el escenario a mediano plazo de una salida de su ejército de Irak, tienen ante sí un enorme dilema geopolítico de gran trascendencia, que radica en perder eventualmente el control directo de este esencial recurso en el Medio Oriente y entrar en la negociación mundial de energéticos o bien comenzar a invertir en la investigación y desarrollo tecnológico de nuevos combustibles no contaminantes.

En efecto, el 25% del maíz producido en Estados Unidos durante 2006 fue destinado a la producción de bioetanol, de esta forma los granos destinados a este nuevo mercado han elevado sus precios de manera significativa en el último año. Con lo anterior, los alimentos de los países dependientes de la producción del maíz de los Estados Unidos, como es el caso de la tortilla en México, se están enfrentando a una situación inédita y de repercusiones muy delicadas para la estabilidad social.

La actual situación es un ejemplo claro y manifiesto de que la política del gobierno federal mexicano, de abandono de los campesinos mexicanos (no de los grandes industriales agroexportadores), productores por excelencia de maíz en México a partir de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio en 1994, ha sido un error gravísimo. El argumento de que era mejor buscar alimentos baratos en el mercado internacional se ha derrumbado ante la actual situación que pone al país al borde de estallidos sociales y pérdida de control político.

Lo anterior podría tener la atenuante de que México no fuese un país que por sus característica geográficas y ecológicas le fuese muy difícil la producción de maíz, pero lo sorprendente es que esto no es así y por el contrario, México es el centro de origen a nivel mundial del maíz y fue hasta 1986 autosuficiente y exportador mundial de este grano.

La solución a esta situación no se encuentra en importar maíz “de donde sea” si no que radica en reactivar las producciones locales, que por cierto existen más de 52 razas de maíz en México, al mismo tiempo que se diseñan cadenas productivas de interés social, y que permitan a los pequeños productores de maíz poder contar con tecnologías provenientes de la agroecología, de forma que se respeten los ciclos ecológicos usando el mínimo de pesticidas y abriendo nichos de mercado a productos orgánicos novedosos como sería el caso de maíces gourmet. Así mismo esta reactivación tendría además un efecto directo para frenar la intensidad de flujos migratorios a los Estados Unidos.

lunes, febrero 12, 2007

LA CALIDAD DEL SISTEMA EDUCATIVO Y SUS ACTORES

Autora: María Isabel Royo Sorrosal
Publicación: e-consulta, 12 febrero 2007

La calidad se elabora día a día y a largo plazo. Cuando tratamos de calidad en procesos humanos es imprescindible tener en cuenta , en primer lugar, a los sujetos implicados. Si hablamos de la escolarización nacional, los principales actores de los procesos escolares son los alumnos y los maestros, junto a los directivos y personal de apoyo.
En el Informe que realizó el Consejo de Especialistas para la educación (2006) a solicitud del Secretario de Educación Pública anterior, aparecen recomendaciones para los diferentes niveles educativos a fin de tomar la calidad, equitativamente procurada, como criterio conductor de las acciones que México tiene ante sí en materia de educación. Se trata de poner en práctica medidas que sistemáticamente impulsen el acceso de sectores desfavorecidos a niveles educativos cada vez mejores.
Elevar la calidad de la escolarización tiene que ver con los objetivos y contenidos de los planes y programas de estudios, vinculados a las necesidades nacionales, regionales y circunstancias de los estudiantes. También está referida la calidad, a la disposición de recursos materiales como aulas adecuadas, computadoras conectadas a internet, textos y bibliotecas de aula, etc. Pero sobre todo, la calidad de la educación depende del personal docente, los directivos y personal de apoyo , cuya responsabilidad y compromiso permita y propicie el desarrollo adecuado de los procesos escolares. Estos procesos van desde el cumplimiento del programa, preparación y desarrollo de las clases, atención individual a los alumnos, trabajo colegiado de los maestros; hasta la participación de los padres, y el logro de un ambiente escolar de respeto y no violencia en la aulas.
Es necesario revisar y complementar las políticas de desarrollo del sistema educativo nacional a fin de apoyar el trabajo de los docentes, así como la calidad del currículo, los sistemas de evaluación, y sistemas de supervisión y apoyo psicopedagógico.
Los maestros y maestras, como responsables del desarrollo del currículo en el aula, son imprescindibles y necesitan formación continua que los permita comprender y actuar ante la mundialización que vivimos; las características, intereses y valores de los niños y jóvenes actuales; la necesidad de desarrollo de la habilidades y competencias de los alumnos; y el uso de las tecnologías de la información que avanzan tan rápidamente.
Así mismo, es necesario fortalecer la capacidad de decisión de los docentes y la autonomía de las escuelas. Los profesores han de poder tomar decisiones sobre el personal y la organización del centro en lo relativo a la agrupación de alumnos, manejo de calendario y horarios, atención a alumnos con dificultades especiales, etc.
También el personal de supervisión y asesoría es fundamental para acompañar los esfuerzos de mejora de la labor escolar, que unido a la cultura de la evaluación promueva, y no inhiba, la innovación educativa. Ésta basada en la investigación, ha de realizar cambios curriculares, mejores libros y materiales de apoyo, así como desarrollar programas de profesionalización de los docentes, específicos para los diferentes niveles, y de los supervisores. Además esta investigación educativa orientada a la innovación necesita mecanismos de difusión de sus resultados y de diálogo entre investigadores, tomadores de decisiones y maestros a fin de contribuir al mejoramiento de la calidad buscada.
La calidad educativa, concluyo, la logramos por la articulación de esfuerzos constantes y bien orientados, que realizan los profesores de las instituciones educativas en vinculación con los sectores sociales, y respondiendo a las necesidades de su entorno.

viernes, febrero 09, 2007

La universidad para la tercera edad

Autora: Ma. Alejandra Díaz Rosales
Publicación: www.e-consulta.com 9 febrero 2007

Sería un acierto que en Puebla, con la amplia oferta educativa que existe a nivel universitario, se arriesgara por brindar también estos espacios de formación a los adultos mayores. Contrario a lo que pueda pensarse sobre la vejez como una etapa de deterioro físico y mental, existen innumerables testimonios de personas que llegadas a la senilidad comparten lúcidamente su sabiduría y experiencias, y disponen de suficientes recursos para seguir integrados a la actividad académica.

Recientemente en un encuentro con personas de la tercera edad en La Habana, en el marco del Congreso Pedagogía 2007, tuve la suerte de escuchar las impresiones y vivencias de varios adultos septuagenarios que agradecían efusivos la oportunidad que volver a las aulas para seguir estudiando. Este programa que coordina la Asociación de Pedagogos de Cuba y que es auspiciado por el Ministerio de educación superior cuenta con 2000 adultos mayores como estudiantes de diplomaturas en gerontología educativa y desarrollo humano para la tercera edad; han graduado además a varios cientos que coordinan sedes de esta universidad en otras localidades y que se convirtieron en formadores de sus contemporáneos. Abrir la puerta a esta arriesgada experiencia, al parecer de algunos, derivó en una alta demanda que el Estado Cubano va satisfaciendo.

Fue muy estimulante escuchar a profesores jubilados, funcionarios retirados de la vida laboral y amas de casa, decir que la universidad les revolucionó el espíritu. Una abuela como ella se presentó, nos dijo que estaba de acuerdo con lo que José Martí había declarado alguna vez: “…es criminal el divorcio que se recibe en una época y la época”, pues aunque ella se decía ser de una época pasada, la posibilidad de estudiar de nuevo le había ganado, en la época actual, el respeto de sus nietos.

Algunos de los egresados se han reintegrado a la vida laboral por espacios esporádicos, pues un aspecto que contempla la formación recibida es la oportunidad de ser maestros emergentes; así que tan ilustres estudiantes de entre 65 y 80 años de edad, reviven el gozo de comunicar sus sabias experiencias a noveles educandos.

Estos estudiantes como se les nombra, porque no aceptan ser llamados alumnos, pues el término cuya raíz significa sin luz o el que debe ser alumbrado no aplica para quien ha andado largo camino en la existencia y si de algo está seguro un adulto mayor, es de contar con luz propia sobre la realidad experimentada. Sin duda alguna, la edad de oro brilla por el cúmulo de sabia y no de años.

Tan alegres estudiantes nos contaron también que algunos de los temas de sus trabajos para aprobar el diplomado abordan tanto cuestiones políticas, económicas y culturales, como asuntos del espíritu. Se va enriqueciendo con ellos el bagaje de documentos o trabajos creativos que describen tópicos como el encanto del silencio y la tercera edad, o la recuperación de la vida sexual en la vejez; el envejecimiento intelectual del adulto mayor; el ocio en el adulto mayor; etc. Una riqueza de experiencias descritas o plasmadas en forma literaria o plástica, pues también existe la alternativa de que el producto final de su formación se exprese en un poemario, una canción o una pintura.

Regresé a mi país con el gozo de palpar una experiencia educativa exitosa, posible y llena de esperanza que podría ser replicable en otras latitudes; al compartirlo con mi madre, una mujer de 77 años de edad y ávida lectora me dijo sin titubear que ella se inscribiría.

Quizás algunos inconvenientes insoslayables para arriesgar por un programa educativo de este tipo, como el financiamiento, serían una piedra en el camino, pero la confianza de que puede ser un horizonte de recuperación de vida para los adultos mayores, sostendría el reto; ¿no lo creen?

miércoles, febrero 07, 2007

Educación ambiental: fracasos y retos

Autora: Bodil Andrade Frich
Publicación: La jornada de Oriente, 7 de Febrero 2007

Ante la creciente preocupación por los problemas ambientales que vivimos actualmente, han crecido también las acciones y programas de educación ambiental en nuestro país. La educación ambiental se ha considerado en los últimos años un pilar fundamental para buscar nuevas formas de participación y comunicación entre los diferentes actores sociales, que de una manera responsable y comprometida, y desde sus propias necesidades y preocupaciones, buscan soluciones a la actual problemática ambiental.
En México, de 1992 a 1993, como respuesta a los retos planteados en la reunión internacional sobre medio ambiente llevada a cabo en Río de Janeiro, se realizó una reforma educativa que pretendía integrar la temática ambiental a la educación básica. Si bien no contamos actualmente con una evaluación a fondo de dicha reforma, si podemos observar que los resultados son muy limitados en cuanto a la formación de ciudadanía ambientalmente conciente. De ahí que nos preguntamos ¿por qué los programas de educación ambiental en México no han logrado aún crear una conciencia ambiental en el ciudadano en general y, por tanto, un cambio de actitud respecto a su entorno y una mayor participación en la búsqueda de soluciones a la problemática ambiental?
Desde nuestro análisis, a pesar de los esfuerzos realizados por la SEP para incluir el tema ambiental como una dimensión transversal dentro del currículum escolar desde una perspectiva constructivista, no se han logrado alcanzar los resultados esperados debido a que los maestros no cuentan con efectivos tiempos de actualización en la materia, ni con un espacio de reflexión personal y colectiva sobre la problemática mencionada; el profesorado no tiene la motivación ni el tiempo para reflexionar sobre su propia labor y proponer iniciativas de trabajo más creativas y efectivas para trabajar con los niños el tema ambiental, y no cuentan tampoco con los apoyos institucionales, ni por parte de los padres de familia, para llevar a cabo proyectos permanentes de educación ambiental, lo que limita su participación a la realización de actividades puntuales y aisladas, segmentando el conocimiento por materias.
Por otra parte, al analizar los libros de texto de la SEP, se reconoce que se aborda el tema de una manera fragmentada y descontextualizada, por lo que los cambios realizados han seguido un enfoque reduccionista de la educación ambiental, al ubicarla en el campo de las ciencias naturales, sin una visión histórica de la problemática tratada. Lo anterior ha propiciado que se realicen acciones pasajeras, carentes de una comprensión integral y compleja de la problemática.
Actualmente la educación ambiental atraviesa por un momento de redefinición en cuanto a objetivos, líneas de investigación y acciones concretas. Recientemente, educadores críticos han cuestionado desde diferentes perspectivas los modelos convencionales de la educación ambiental y plantean la necesidad de una integración interdisciplinaria en los programas educativo/ambientales y el desarrollo de enfoques múltiples discutidos por y con la comunidad, para desarrollar y alcanzar las metas educativas consideradas apropiadas y necesarias por parte de los mismos habitantes.
Por todo lo anterior, cobra gran importancia la creación de nuevos espacios educativos, flexibles y accesibles para la actualización y formación ambiental del sector educativo de nuestro país y en particular del estado de Puebla.

jueves, febrero 01, 2007

ENLACE: Educación, evaluación y transparencia.

Autor: Martín López Calva
Publicación: Síntesis, 1 febrero 2007

En un artículo periodístico publicado hace un par de meses, señalaba la necesidad de un cambio cultural para aspirar a una educación acorde a la sociedad democrática que seguimos intentando construir. Este cambio cultural, decía, tendría que ver con el imperativo de la transparencia y la rendición de cuentas, rasgos esenciales en todo país democrático del siglo XXI.
Algunas preguntas dejaban planteada la reflexión en torno al tema:
“¿Qué tanto brinda el profesor información completa, verificable y pertinente sobre sus objetivos, estrategias, acciones y resultados en el aula a los mismos estudiantes, a los padres de familia, a las autoridades educativas más allá de formas burocráticas que muchas veces se llenan por cumplir un requisito?... ¿En qué medida tenemos en México la apertura, mecanismos y madurez social para hacer públicos los resultados del rendimiento educativo escuela por escuela, región por región, universidad por universidad, para que la sociedad esté informada sobre la calidad de nuestra educación con mayor detalle?”
La publicación de los resultados de la prueba ENLACE (Evaluación Nacional del Logro Académico de los Centros Escolares) por parte de la Secretaría de Educación Pública[1] resulta sin duda un gran avance que responde en buena medida a estas preguntas.
La prueba ENLACE brinda información acerca del rendimiento académico de los alumnos de 3º. A 6º. de primaria y de 3º. de secundaria de las escuelas públicas y privadas de todo el país en las materias de Matemáticas y Español y puede ser “leída” en distintos planos: para consultar la información de un alumno en particular (lo cual puede interesar sin duda a los padres de familia), para consultar la información del desempeño de una escuela en concreto respecto al resultado local, estatal o nacional (lo cual debe ser del interés de directivos y docentes de todas las escuelas) y para revisar también, los resultados de cada entidad federativa respecto al estándar nacional (lo cual también debiera ser del interés de las autoridades educativas y de los gobernadores, así como de las organizaciones de la sociedad civil de cada estado).
Es importante subrayar la importancia de este paso hacia la construcción de un sistema educativo más transparente y hacia la rendición de cuentas de los docentes, directores escolares y autoridades educativas sobre la eficacia y la eficiencia de su trabajo. Los padres de familia y la sociedad en general tienen el derecho de saber cuál es el resultado de los recursos públicos que se invierten en la educación o en el caso de las escuelas privadas, de las colegiaturas que ellos directamente pagan. Las autoridades educativas, los directores escolares y los docentes tienen el compromiso de rendir cuentas del trabajo que realizan, pero además tendrán de ahora en adelante el desafío de revisar cuidadosamente los resultados que les atañen y de estudiar individual y colegiadamente las estrategias de mejora que resulten necesarias.
Este es un punto importantísimo para que el paso que significa ENLACE tenga efectos positivos en la calidad de la educación. Si la evaluación no es vista como una parte esencial del proceso de mejora, si se sigue considerando como antaño que “evaluar es hacer a otro lo que no quieres que te hagan a ti” , porque se considera la evaluación en términos punitivos , este ejercicio será en vano.
Por otra parte, si la publicación anual de estos resultados no se toma con la debida seriedad por parte de los distintos actores, si ENLACE pasa desapercibido como ejercicio de evaluación que se abre a la sociedad, todos los esfuerzos y el costo de este ejercicio también serán inútiles.
Es evidente que hay muchos otros elementos que considerar si se quiere hacer una evaluación completa de la calidad educativa. Esta prueba mide solamente dos asignaturas que si bien son centrales en la educación básica no son la totalidad, en estas primeras ocasiones en que se aplica puede ser que algunas instituciones hayan tomado la prueba con mayor o menor seriedad, los procedimientos de aplicación no seguidos estrictamente pueden haber sesgado los resultados (se conoce que en muchos casos la prueba no fue aplicada por personal externo de la secretaría sino por los propios profesores de grupo, hay escuelas de Puebla que no aparecen en los resultados lo que hace pensar que no se aplicaron en ellas, etc.).
Por otra parte, es necesario considerar que la evaluación de la calidad no debe solamente medir la eficacia y en su caso la eficiencia del sistema –como en este caso- sino también la relevancia y la pertinencia de lo que están aprendiendo nuestros niños y adolescentes en la escuela.
Sin embargo, es importante apoyar esfuerzos como este, porque son pasos adelante hacia el mejoramiento de la calidad de nuestra educación que sin duda redundará también en el mejoramiento de muchos aspectos de nuestra vida social. Apoyar este esfuerzo no es solamente hacer discursos elogiosos sino asumir seriamente el reto de estudiar los resultados y generar estrategias y compromisos concretos de mejora a partir de ellos.

[1] La información está disponible en la página web de la SEP: http://enlace.sep.gob.mx/ y puede ser consultada por cualquier persona interesada.

La educación no se improvisa

Autor: Eduardo Almeida
Publicación: La jornada de Oriente, 1 febrero 2007

Ya llevamos un sexenio “del cambio” y otro que empieza por el estilo sin que se vea una verdadera voluntad política de enfrentar el problema educativo de México, y de darle el lugar prioritario que amerita en las políticas públicas.

Desde luego que por fortuna no todo depende de la burocracia federal, ni de la estatal, pero ya es tiempo que contemos con un liderazgo político de calidad en la educación nacional.

Se dice que el actual y el anterior está formado por “equipos que aprenden”, pero mientras aprenden, los niños y jóvenes no aprenden, y los problemas educativos que arrastramos siguen vigentes. Son recurrentes los señalamientos de la baja calidad de nuestra educación básica (veánse informes del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, 2004; de la Organización de Comercio y Desarrollo Económico, 2005; del Observatorio Ciudadano de la Educación, 2006).

Tenemos una SEP que ya debiera haber aprendido, un Sindicato Nacional que no quiere aprender, una cultura magisterial que obstaculiza a los maestros que sí quieren aprender, un sistema educativo empantanado. Mientras tanto vamos adoptando modas y modos que no ayudan: a) Una educación para los “recursos humanos” en vez de una educación para una sociedad libre; b) una educación sometida a una lógica mercantilista en vez de una orientada al desarrollo de sujetos sociales críticos y creativos; c) una educación que prepara para la guerra, para la “competitividad”, en vez de una que fomenta el vivir con los demás para el bien de todos; d) una educación en manos de tecnócratas en vez de una en las de aquellos que pueden dar un sentido al conocimiento y al afecto humanos; e) una educación que legitima nuevas formas de racismo y clasismo en vez de una para todos los mexicanos. ¿Será posible vislumbrar una salida a esta tragedia nacional?

lunes, enero 29, 2007

Educación a la medida para los estudiantes adultos

Autor: Guillermo Hinojosa Rivero
Publicación: e-consulta, 29 enero 2007

Nuestro sistema educativo parece ignorar dos hechos que el resto del mundo considera evidentes: que los adultos son muy diferentes a los niños, y que la transición de niño a adulto se produce gradualmente. De qué otra manera explicar que los sistemas educativos sean exactamente iguales desde la primaria hasta las maestrías. Sólamente en los extremos del espectro educativo, en los jardines de niños y en los programas de doctorado, los sistemas docentes están adaptados a la edad de los educandos.
Como sujetos de la educación los adultos y los niños difieren en casi todo: los niños van a la escuela por obligación, los adultos por voluntad propia. A los niños los mueven las calificaciones y el temor al castigo, a los adultos los mueve la necesidad de saber. Los niños no pueden decidir lo que deben saber, los adultos tienen claro lo que quieren aprender. Los niños tienen buena memoria y poca comprensión, los adultos a la inversa. Los niños no tienen experiencia laboral y social que les permita integrar y relacionar lo que aprenden, los adultos sí. Los adultos pueden responsabilizarse por lo que aprenden, los niños no. Los adultos pueden juzgar la importancia de lo que se les propone aprender, los niños no.
A pesar de lo anterior, los sistemas educativos para niños y para adultos son muy semejantes. No sólo en los aspectos más visibles, sino también en la reglamentación y en la filosofía subyacente. Un salón de clase con su maestro al frente, que dicta, explica, muestra, exhorta, amenaza, elogia, y un grupo de alumnos que atienden, apuntan, preguntan, platican, se angustian y miran el reloj es una descripción precisa de la educación desde la primaria hasta la maestría. Los reglamentos también son iguales y producen lo que se ha llamado un sistema de tubos educativos: se empieza por un extremo del tubo y se termina por el otro. No hay salidas laterales; o se llega al final del tubo o se abandona la empresa y se pierde todo lo avanzado. No es posible adelantarse, atrasarse sí (porque la realidad se impone) pero dentro de ciertos límites. Lo que se ha de aprender en cada etapa del tubo está determinado, registrado, aprobado y vigilado.
Nuestros sistemas educativos tratan a los adultos como si fueran niños. No sólo es una injusticia; también es un grave error que puede dejar vacías nuestras universidades frente a la competencia mundial. La responsabilidad de este error recae por un lado en nuestras escuelas y universidades que no tienen ni quieren imaginación, y por el otro lado en la omnipresente SEP cuya compulsión controladora requiere homogeneidad.
A mayor edad de los estudiantes, mayor libertad deberían tener para escoger qué estudian, cuándo y cómo. Los programas educativos deberían ser cada vez más abiertos y flexibles conforme avanza la edad de los estudiantes. El control sobre el currículo educativo, necesario en el caso de los niños, debería ir quedando en manos de los propios estudiantes conforme se van haciendo adultos. Los tubos deberían convertirse en redes que los adultos pudiesen explorar libremente en cualquier dirección de acuerdo con sus gustos y necesidades.

jueves, enero 25, 2007

El México que elegimos

Autor: Dr. Frank Loveland
Publicación: La jornada de oriente, 25 enero 2007

Todos los mexicanos fuimos testigos de la histeria que se apoderó de nuestro sistema político durante las campañas electorales y aún antes. Primero el ridículo espectáculo del intento de desafuero a López Obrador, cuya “legalidad” se discutió sólo en México. Así como sólo los norteamericanos discuten entre ellos si la invasión de Irak estuvo bien o no, mientras para el resto del mundo se trató de un acto arbitrario, así el New York Times comentaba por aquellos tiempos que si se destituyera a los alcaldes de las grandes ciudades por las razones dadas en el caso Obrador, todos los alcaldes de todas las grandes ciudades del mundo serían destituidos cien veces al día.

Y luego vino lo que ya sabemos. Dicen que los mexicanos nos creímos, o nos convencieron, de que efectivamente estaba por llegar a la presidencia el hombre más peligroso jamás visto, y que recuperamos la razón las últimas semanas de campaña y decidimos ponerle un alto. Bueno, todo parece indicar que casi recuperamos la razón y que hubo que realizar pequeños ajustes. Pero como dijo el ilustre Tribunal Electoral, qué tanto es tantito.

Uno pensaría que la sola histeria de los grupos más despreciados por la población en general –políticos y agrupaciones empresariales-, bastaría para decidirse por “el peligroso” retador, miembro de la misma clase política, sobre todo cuando, increíblemente, no lo pudieron acusar de nada que valiera la pena. Imagínese usted que, en vez del “peje”, nuestro gobernador su hubiera decidido por pasarse a la oposición y ser nuestro rayito de esperanza. En menos de una semana, la ley y la legalidad hubieran retornado a Puebla: acusaciones bien documentadas, testimonios, videos, grabaciones, complicidades... y en cambio, al señor López, como gustaban llamarlo políticos y periodistas respetuosos de la prosapia en apellidos (para los “López”, el metro, para los “Carstens”, helicópteros su señoría), lo acusaron de construir una calle donde no. Escéptico que soy, no quisiera pensar que López Obrador era el último político honesto que nos quedaba, pero en todo caso, tuvo una magnífica estrategia de “outsourcing” la corrupción a otros.

Sin embargo, hay que admitir que buena parte de la población, fraude o no, votó por Calderón. Y como recordaba el diario Página 12 de Argentina cuando la muerte del general, Pinochet gobernó con el apoyo de casi un tercio de la población a lo largo de sus nefastos años de dictadura. No sé si eso es inexplicable, o más bien descorazonador. ¿Por qué el ser humano desea su propia represión y la de los demás?

Y ahora el peligro para México se concretó. Y como decía un personaje del escritor brasileño Machado de Assis, allá por el siglo XIX, “Para el vencedor, las papas”. Y para los vencidos, la PFP vigilando no vayan a robarse las encarecidas tortillas.

Y ya no seremos gobernados, sino sometidos. Y algunos, muchos quizá, lo verán como una bendición. Y el país se dividirá aún más. ¿Hasta qué punto? ¿Hasta cuándo?

La Babel de la Educación

Autora: Ma. Alejandra Díaz Rosales
Publicación: Síntesis, 25 enero 2007

Ese caos que refleja la imagen de la babel bíblica que nuestro afamado director de cine mexicano, Alejandro González Iñárritu ha llevado al cine, es la misma imagen de conflicto entre fronteras e incomunicación que ocurre en el sistema educativo, ¿o tendría que definirse de otra manera lo que acontece actualmente con la asignación de presupuesto para las universidades públicas?.

Los distintos actores de esta babel contemporánea opinan sobre un monto destinado para el desarrollo científico en nuestro país que ni siquiera ha pisado la meta del 1% del PIB que ha sido la normatividad; parece que éste seguirá siendo un sueño guajiro mientras continúa el debate entre los legisladores, la ANUIES, la SEP y los representantes de universidades públicas sobre un hecho consumado, pues el presupuesto anual ha decrecido.

El 2007 será testigo de la atención a demandas como la formación de recursos humanos de calidad, el fortalecimiento de proyectos de investigación y la atención al desarrollo de la ciencia en general, con un financiamiento del solo 0.58 % del PIB, cifra que superó la propuesta de Felipe Calderón que era del 0.51 por ciento.

Es difícil esperar avances significativos en el conocimiento científico cuando la inversión que requiere sustentarlo y difundirlo es elevada. Japón por ejemplo, destina el 3% de su PIB para desarrollo científico y en América Latina sólo Brasil, a pesar de sus serias crisis económicas, ha conseguido la meta de destinar el 1% que nosotros anhelamos, para el sector de la ciencia y la tecnología. Tal vez nos evitaría una depresión esta obligada acción comparativa de lo que resuelven otros países en este terreno; seguimos lamentándonos de las acciones inconsistentes entre una petición explícita al gobierno federal para mejorar las condiciones de las instituciones cuya finalidad es formar para el progreso de la ciencia, la cultura y la tecnología, y las decisiones presupuestales que éste toma sin una consulta previa.

Así funciona la babel educativa, cada quien habla en su propia lengua sin comprender e intentar entender al otro. El discurso del actual gobierno señala su intención de favorecer las demandas urgentes en el ámbito de la investigación científica, pero los hechos sobre la asignación de recursos son contradictorios. Prevalece la confusión y frente a la incomunicación además del malestar se inhabilitan nuevas alternativas.

Los indicadores de la inversión federal en educación superior han mostrado una caída en los últimos años. El Consejo de Universidades Públicas e Instituciones Afines delineó un escenario deseable en el 2005 para alcanzar un gasto federal que consistía en un incremento sostenido de recursos en los siguientes años para alcanzar el 1% del PIB; la aspiración era lograrlo en el 2006; hoy sabemos que en este año la inversión tampoco tendrá este alcance; ni siquiera el nombrado 1.5% que prometió nuestro actual presidente. Se engrosan con ello las propuestas que no logran ver luz en sus objetivos. El incremento entre el año pasado y el actual sólo ha sido de mil 150 millones de pesos, ¿serán suficientes para mejorar los salarios de los investigadores, contar con más espacios educativos, laboratorios equipados, servicios de cómputo y aumento de los recursos para las bibliotecas?; la educación superior cuesta mucho más de lo que el gobierno federal se imagina.

Preocupa también que Josefina Vázquez Mota está más preocupada por establecer una política apegada a esquemas rigurosos de evaluación para fortalecer la inversión de cada peso, como ella misma ha declarado, que establecer acuerdos más determinantes en una inversión que mejore el nivel de desarrollo de la ciencia y tecnología de nuestro país y nos coloque en mejor posición dentro del panorama educativo internacional.

Insistiendo en la comparación, aunque luego nos lamentemos por los resultados, un dato que refleja la urgente necesidad de una mejor inversión para la educación superior y el postgrado es que en México hay un científico por cada 8 mil 660 habitantes aproximadamente, mientras que en Estados Unidos hay un científico por cada 237 habitantes, en Francia uno por cada 184 habitantes y en Brasil un por cada 2 mil 237 habitantes. Por ello Brasil sigue siendo el caso representativo de avance en este ámbito, pues además de su acertada inversión financiera gradúa con doctorado a cerca de 10 mil estudiantes cada año, mientras que en nuestro país sólo se gradúan mil 500 en promedio.

¿Cómo vencer el desinterés del Estado para trazar una política que priorice el desarrollo de la ciencia y la investigación en nuestro país? y ¿cómo hacer palpables los deseos de mejorar en este rubro, con una inversión adecuada?; ¿está listo el actual gobierno de México para apostar por el desarrollo del conocimiento científico, considerando que es una veta que determina el progreso integral del país?. Es necesario que se resuelva estructuralmente el problema del financiamiento para la educación superior; este es un asunto también prioritario en la agenda nacional.