miércoles, febrero 10, 2010

Para derrocar al dictadorcito que llevamos dentro

Autor: Celine Armenta
Publicación: E-consulta, 09 de febrero de 2010

"La dictadura no solamente la ejercen las autoridades y sus esbirros, sino también una parte de la población sobre la otra; y no sólo es política sino también moral, como un agua podrida que va impregnándolo todo, hasta los pliegues más íntimos de la vida."


Esta frase, de la novelista Laura Restrepo, duele de tanta verdad que encierra y tanta miseria que revela. Duele porque describe la realidad de hoy en nuestro México lindo y querido, que por un lado dice que celebra el amor y la amistad y por el otro se ensaña en promover marginalización y odios viscerales.
    Me explico. La alternancia en los colores de las autoridades crea la engañosa esperanza de que estamos avanzando en el camino de la democracia, entendida en su sentido vernáculo como el régimen de gobierno en que somos dueños de nuestros destinos, y vivimos tan libres e independientes como es posible serlo; gobernados por nosotros mismos, como corresponde a seres y colectivos adultos: soberanos, designando y controlando a nuestros gobernantes.
      Pero tal democracia no está cerca, ni hay condiciones que permitan avizorarla en el horizonte. No tenemos democracia ni queremos tenerla. Añoramos la que Vargas Llosa describió como dictadura perfecta, camuflada y quizás de terciopelo, pero dictadura. Añoramos las décadas de control y disciplina, sin tener que decidir por nosotros mismos.
     Veo indicios de esta actitud irresponsable por todas partes, desde nuestra indolencia hacia la participación hasta la apología de la resignación. Generalmente estos indicios se mezclan y confunden con la indiferencia ante el dolor y las necesidades ajenas, se parapetan tras las prisas, los riesgos, el cansancio. Generalmente, también, son omisiones más que acciones.
     Pero eso no es todo: aquí y allá aparecen golpes criminales, descarados y ominosos contra las posibilidades democráticas de nosotros, las y los mexicanos. Son apuestas por la dictadura, por el control no sólo político sino moral; son claras expresiones de nuestra complicidad con un régimen que sólo beneficia a unos cuantos.
     Ejemplo de esta dictadura interiorizada de la que no acabamos de librarnos, ni parecemos querer derrotar son las reacciones ante los matrimonios gays y lésbicos de la ciudad de México. La homofobia y todos los prejuicios a ella asociados han demostrado su ubicuidad. Tanto el jerarca religioso, a quien esta legislación parece mermarle poder de manipulación, como el señor de la esquina, a quien honestamente ni le va ni le viene, se declaran pública y orgullosamente discriminadores y homófobos. Censuran ya no sólo con las miradas y los gestos, sino con declaraciones de tanta ignorancia que moverían a risa, si no fuera porque el odio que destilan mueve antes al dolor y al miedo.
     ¡No se vale! La democracia requiere equidad: que todos velemos por los derechos de todos. Nada más lejano a la democracia que imponer los prejuicios y la ignorancia personal a los demás, para recortarles oportunidades.
     El respeto al derecho ajeno, ya decía don Benito, es la paz; es la democracia.
     Las parejas de lesbianas y de gays del Distrito Federal pueden casarse; y las mujeres defeñas pueden interrumpir un embarazo. Allá, tan cerquita de Puebla, la democracia está echando raíces; el ciudadano común puede controlar más su vida, tiene más libertades; hay más espacio para la autonomía y el gobierno del pueblo.
     No sé si el partido en el poder no sabe de democracias o si ahora que ya probó el sabor del poder, encuentra irresistibles los grilletes de la dictadura. ¿Si no es así, cómo explicar la reacción visceral de los panistas de la Asamblea de Representantes del DF, de la PGR, y de Felipe Calderón ante el matrimonio gay?
     Para gobernar en la democracia no se necesita renunciar a los principios religiosos o conservadores; se podría ser un decente gobernante democrático de derecha. Lo indispensable es creer en la democracia, y ello exige creer en los demás. Por otra parte, dictaduras las hay de derecha y de izquierda; dictadura es someter a los demás al pensamiento, las normas, la política y la moral del dictador; muchas veces con la complicidad de los sometidos.
     ¿Queremos dictadura? No lo creo. Queremos democracia. Queremos la responsabilidad, apareada a la libertad, de decidir. Ampliar las libertades legales al tamaño de los derechos; asegurar que no se discrimine a nadie.
     A quienes creemos en la democracia y queremos construirla nos toca sumarnos al entusiasmo por la legislación a favor de los matrimonios gay capitalinos, y en contra de quienes pretenden declararlos anticonstitucionales.
     Nos toca construir democracia desde nuestro espacio personal. Gozar genuinamente ante la parejita de enamorados que caminan tomados de la mano o se dan un beso, tanto si son un chavo y una chava, como si se trata de dos chavos, dos chavas, dos viejos o dos viejas. ¡Viva el amor! Vivimos con exceso de odios, egoísmos y rencores: celebremos el amor, y de una vez por todas sofoquemos precisamente con amor, con empatía y solidaridad, con democracia, con respeto al derecho ajeno, a ese dictadorcito y cómplice de dictaduras que parece que llevamos dentro.

martes, febrero 09, 2010

TÉCNICA PARA DISMINUIR EL ENOJO: “DESCATASTROFIZAR”

Autor: Raúl José Alcázar Olán
Publicación: Síntesis, por publicar.

  
Los pensamientos de la gente son importantes para crear, aumentar o disminuir el enojo. Un ejemplo es el de “catastrofizar”, lo cual consiste en hacer un problema más grande o peor de lo que es. Al pensar en las cosas se utilizan palabras como “terrible, no lo puedo soportar, es lo peor, horrible”. Luego las personas reaccionan con mayor enojo a la realidad que ellos mismos han creado (catastrofizado). Al catastrofizar se exageran las cosas dolorosas o negativas de la situación y se deja de lado lo que es tolerable o bueno. Por ejemplo “¡La cena estuvo pésima y cara!”, “¡Esto es lo peor que me ha sucedido!”, “¡No puedo soportar esta situación!”, “¡Se comportó tan mal que hizo de la fiesta una pesadilla!”.
      Mientras que “catastrofizar” hace que los problemas se vuelvan peores o más grandes, es posible cambiar nuestra manera de pensar o “descatastrofizar”, siempre y cuando hagamos un esfuerzo. Para cambiar, hay tres técnicas que se pueden usar.
  1. Sé negativo de forma realista. Los obstáculos en la vida se presentan de manera frecuente. Es probable que eso te moleste como a cualquier otra persona. Permítete sentir esos sentimientos negativos. Pero no explotes de forma desproporcionada, más allá de lo que la situación amerita. Usa palabras como “molesto, frustrante, decepcionante, triste”.
  2. Intenta usar un lenguaje muy preciso o específico. En lugar de decir “pésimo” describe de forma exacta y específica el problema, por ejemplo, en vez de “la cena estuvo pésima” puedes decir “la cena costó 200 pesos más de lo que esperaba”.
  3. No sólo observes la “parte” negativa, considera al “todo”. Hay un lado bueno y un lado malo en cualquier situación. Tal vez tu amigo llega tarde siempre pero tiene la cualidad de escucharte cuando lo necesitas.
     Busca el lado positivo de las personas o las cosas y así habrá menos catastrofización. Otros ejemplos de frases que puedes usar para disminuir catástrofes son: “No es el fin del mundo. Sólo es frustrante”, “No vale la pena quedarse enojado”, “Sacaré de esta situación lo mejor que pueda”, “Ten paciencia. Pronto pasará”, “No servirá salirme de mis casillas”, “Haré lo que pueda. Si funciona, genial. Si no, bueno, hice lo que pude”, “No necesito volverme loco”, “Las cosas malas suceden. Necesito desarrollar un plan para lidiar con eso”, “Buscaré un lado positivo a la situación”.

 

HAITÍ: REFLEXIONES SOBRE LAS VERDADES OCULTAS (2)

Autor: Miguel Santiago Reyes
Publicación: La primera de Puebla, 03 de febrero de 2010

El presidente norteamericano Woodrow Wilson ordenó la invasión a Haití en 1915 y durante los siguientes 19 años los Estados Unidos ocuparon y gobernaron esa parte de la isla "La Española".Entre 1957 y 1986 el pueblo haitiano vivió sometido a "Papá Doc" y su hijo "Baby Doc", ambos apoyados por los Estados Unidos . En ese período se estima que al menos "diez mil haitianos perdieron la vida" (1). Antes del terremoto, Haití debía aproximadamente unos "1 300 millones de dólares en deuda externa" y se calcula " que el 40% de esa deuda la contrajeron los Duvalier con el respaldo de Estados Unidos"(idem).
     Los Estados Unidos que con su poderío y penetración de sus medios de comunicación Masiva, se presentan ante el mundo como el país que más ayuda presta en estos momentos aciagos al pueblo haitiano, en el año 2002 "congelaron cientos de millones de dólares en préstamos a Haití que iban a ser utilizados para carreteras, educación y otros proyectos públicos..." (2) Esas carreteras que no se hicieron por el bloqueo de los gringos, son las mismas que hoy al no existir, no permiten que la ayuda humanitaria llegue a manos de quienes la necesitan para sobrevivir. Peor aún, en el año de 1980 (todavía en la época de los Duvalier), un crédito otorgado por el FMI imponía a Haití ciertas reformas económicas radicales que iniciaron el deterioro económico del país, mismas que fueron utilizadas posteriormente por Clinton para la reinstalación de Aristide en el poder.
     Aristide fue un sacerdote católico que simpatizaba con los pobres, trabajaba a favor de los pobres y que se presentó a las primeras elecciones libres celebradas en Haití desde 1804 en diciembre de 1990. Con el 67% de votos fue proclamado Presidente de República el 7 de febrero de 1991. De inmediato, el Vaticano lo presionó para que abandonara el sacedorcio. Su Primer Ministro fue el actual presidente haitiano René Preval. Con su mandato, se inició una campaña de alfabetización, se le quitó poder a los jefes de sección de la policía, se persiguió a todo aquel que atentara contra los derechos humanos y se incrementó la lucha contra el narcotráfico. Esto provocó que el 30 de septiembre de 1991 fuera derrocado por un golpe de Estado dirigido por el general Raúl Cedras, golpe que fue condenado por la comunidad internacional. William Clinton, entonces presidente de EU, "ordenó el 14 de septiembre de 1994, previa autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, desembarcar sus tropas en la isla con el fin de expulsar a los militares..."(3) Aristide fue reinstalado en la presidencia de la República y terminó su período en 1996, pero "Estados Unidos condicionó la reinstalación de Aristide en el gobierno, a la aceptación del gobierno local de continuar con las políticas neoliberales impuestas por el FMI (Consenso de Washington) en 1980 al conceder un crédito a Haití solicitado por Duvalier" (4). La primera medida tomada por el reinstalado Aristide "fue la reorganización del ejército con la jubilación de todos los militares con grado superior al de Comandante. Siguiendo los consejos del Fondo Monetario Internacional, inició una política de privatizaciones, lo que provocó la dimisión de su primer ministro Michel. Convocó a elecciones presidenciales para diciembre de 1995 [...] Obtuvo la victoria su amigo René Preval, al que cedió la presidencia el 7 de febrero de 1996" (5) A partir de este año "se retomó con fuerza una política neoliberal y se continuó con las reformas exigidas por el FMI... (6) ". En el año 2000, poco más de las tres cuartas partes de la población estaba en la pobreza de acuerdo a estimaciones del Banco Mundial (estimaciones calculadas a partir del parámetro de un ingreso menor a un dólar al día) (7) En ese año, Aristide acudió a las elecciones como candidato único ante el boicot de todos los otros partidos y "ya como Presidente, fue secuestrado el 29 de febrero de 2004 por las fuerzas especiales norteamericanas tras haber sido amenazado por emisarios franceses. [...] En entrevista concedida al escritor francés Claude Ribbe a pregunta expresa de que si emisarios franceses le pidieron que dimitiera varias semanas antes de su salida de Haití, Jean -Bertrand Aristide contestó: "Eso ya es conocido, ¡no hago más que repetirlo! ¡Fue el señor Régis Debray!.. iba acompañado por la Sra. Villepin. Fueron esas dos personalidades francesas las que vinieron al Palacio Nacional para pedírmelo. Eso ya es conocido" (8). Y la Historia continúa...
1. http://www.conterpunch.org/
2. Idem
3. http://www.biografiasyvidas.com/
4. http://fincapitalismo.blogspot.com/
5. http://www.biografiasyvidas.com/
6. http://fincapitalismo.blogspot.com/
7. Idem
8. http://www.voltairenet.org/article123963.htm

sábado, febrero 06, 2010

Haití: Reflexiones sobre las verdades ocultas (1)

Autor: Miguel Santiago Reyes
Publicación: E-Consulta, 26 de enero de 2010

El domingo 20 de enero de 2010 fueron los funerales del Arzobispo Joseph Serge y el Vicario General Chales Benoit, quienes murieron en el terremoto de 7.3 grados en la escala de Richter que destruyó Puerto Príncipe, capital de Haití, el 12 de este mismo mes. Ha pasado ya más de una semana y todavía se siguen haciendo colectas para ayudar a ese pueblo hermano y los medios de comunicación masiva machaconamente nos venden la idea de que los Estados Unidos de América han estado apoyando al máximo al gobierno de ese país a rescatar a las víctimas, seguido del apoyo humanitario, así como a guardar el orden en un país en donde desde siempre la mayor parte de la población se muere, literalmente, de hambre. En ese funeral, el “presidente haitiano, René Preval, fue empujado y atacado por personas enojadas por la lenta entrega de ayuda. Algunos jóvenes le pidieron a gritos la renuncia”(1). El señor Preval declaró que fue él quien invitó a las tropas estadunidenses al país y ya son nueve mil marines en territorio haitiano, a los que se sumarán otros 10 mil más para ocupar un país de 27 mil kilómetros cuadrados. Incluso, los jardines del derruido palacio presidencial, están siendo utilizados para hacer aterrizar sus helicópteros. En estos últimos días, ha habido varias réplicas sísmicas y la ayuda humanitaria aún no está llegando a las manos de quienes la necesitan. Esto es debido a que los militares estadounidenses han tomado el control del aeropuerto y en vez de dar paso a la ayuda internacional, dan prioridad a sus marines. Además, los norteamericanos han decidido expulsar a los periodistas de Haití, precisamente cuando algunos de ellos están contradiciendo las informaciones que dan los soldados norteamericanos. El sábado 23 de enero desalojaron a periodistas, enviados especiales a Haití, albergados en el Aeropuerto Internacional de Puerto Príncipe y a quienes se hallaban en la sede de la misión de la ONU, dándoles dos horas para abandonar el lugar (2). Venezuela, Ecuador, Cuba y Nicaragua siguen enviando ayuda humanitaria mientras Canadá, Estados Unidos, Brasil y otros países europeos como Francia y España apoyan el envío de más tropas, propias o de la ONU, cuando Floriano Pixioto, jefe militar de la misión de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah), ha expresado que la seguridad está garantizada y no hacen falta tropas adicionales”(3).

Actitud muy diferente a la del imperio estadounidense, es la que Cuba ha tenido con Haití, no sólo ahora, sino desde 1998, año a partir del cual se desarrolla un “Plan Integral de Salud, por el que han pasado más de 6000 cooperantes cubanos de la salud… el mismo día 13 de enero, se sumaban a la brigada cubana 60 especialistas en catástrofes, componentes del Contingente ‘Henry Reeve’, que volaban desde Cuba con medicamentos, suero, plasma y alimentos” (4), y todo esto ha sido silenciado por los medios de comunicación masiva, al grado que la cadena estadounidense Fox News llegaba a afirmar que “Cuba es de los pocos países vecinos del Caribe que no han acudido a prestar ayuda…” La información sobre el terremoto de Haití, procedente de grandes agencias de prensa y de corporaciones mediáticas ubicadas en las grandes potencias, se parece más a una campaña de propaganda sobre los donativos de los países y ciudadanos más ricos del mundo. El drama de este país, está demostrando una vez más, la verdadera naturaleza de los grandes medios de comunicación: ser el gabinete de imagen de los poderosos del mundo, convertidos en donantes salvadores del pueblo haitiano cuando han sido y son, sus verdaderos verdugos. He aquí algunos hechos históricos: Después de la independencia haitiana de Francia, este país fue víctima de un embargo económico impuesto por Francia y Estados Unidos. Las sanciones gringas duraron hasta 1863. Francia con su poderío militar, obligó al pueblo de Haití a pagar hasta 1947 -con préstamos de banqueros franceses y gringos- indemnizaciones por 150 millones de francos por los esclavos liberados. EU ocupó militarmente Haití desde 1915 hasta 1934 y, durante esos 19 años, controlaron muchas instituciones haitianas como el cobro de impuestos y las aduanas, mientras las tropas de ocupación mataban a aquellos que osaban rebelarse…Y, sin embargo, la historia no finaliza aquí, sino que sigue…

1.-http://www.eluniversal.com,mx domingo 24 de enero de 2010-01-24 2

2.- http://tercerainformacion.es/spip.php?article12408

3.- http://tercerainformacion.es/spip.php?article12396

4.- http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article12425

Ventanas al optimismo

Autora: Celine Armenta Olvera
Publicación: La primera de Puebla, 26 de enero de 2010

El optimismo hoy, en México, escasea. ¿Cómo confiar en futuros mejores cuando la alternancia gubernamental no ha mostrado interés en promover democracia, participación, transparencia ni rendición de cuentas, y cuando constatamos día con día que las lacras que alguna vez soñamos erradicar gozan de buena salud?


La injusticia, la corrupción, la pobreza extrema, la violencia social y de género, la intolerancia y la exclusión están entre nosotros y entorpecen hasta nulificar cualquier esfuerzo, cualquier iniciativa.

El poco optimismo que sobrevive a tan negro panorama se esfuma cuando constatamos que quienes suponíamos líderes en la vivencia y enseñanza de valores, aparecen como predicadores de las actitudes más negativas. Acabamos de constatarlo tras la aprobación en la Asamblea de Representantes del DF de leyes que buscan paliar la discriminación contra lesbianas, gay y demás disidentes sexuales.

Varios de los supuestos custodios de valores tan indiscutibles como el amor, la verdad y la justicia, no sólo se pronunciaron en contra de quienes sí actuaron a favor de la equidad, sino que llamaron a sus feligreses a pisotear los derechos, la dignidad y la conquista de todos los mexicanos; los convocaron a discriminar y a odiar.

Ante esta constatación de que estamos mal, el flamante doctor Carlos Campos —doctor en Educación por el Programa Interinstitucional Ibero-ITESO— ha abierto una ventana al optimismo con su acucioso trabajo doctoral, en el que demostró que la intolerancia y la discriminación pueden combatirse efectivamente y transformarse en respeto a los derechos de los demás.

Durante cinco años, el doctor Campos llevó a cabo una investigación ambiciosa: primero, para demostrar que la intolerancia y la discriminación están en la raíz de muchas de las miserias que nos aquejan; que sólo se agrede y se defrauda a quienes se considera ajenos, diferentes, discriminables. Después, para analizar detalladamente lo que CONAPRED descubrió en 2005: que los mexicanos discriminamos: que consideramos apropiado negar derechos a quienes juzgamos diferentes: a las mujeres, los indígenas, los que viven con discapacidades o profesan religiones diferentes a la católica, a los extranjeros, los homosexuales, los ancianos. Que consideramos ser diferente igual a ser inferior.

Después, el doctor Campos centró su atención en investigar si una política educativa nacional, relativamente reciente, podría ser la clave para abatir la discriminación. Se centró en la integración educativa que la SEP define como el “proceso por el cual los niños, las niñas y los jóvenes con necesidades educativas especiales asociadas con alguna discapacidad, con aptitudes sobresalientes o con otros factores, estudian en aulas y escuelas regulares, y reciben los apoyos necesarios para tener acceso a los propósitos generales de la educación”.

Aplicó la misma encuesta con la que CONAPRED descubrió nuestra discriminación, a cientos de padres de familia y maestros de centros preescolares que tenían integrados algunos niños con discapacidad. ¿Convivir con un puñado de nenes con discapacidad exacerbaría los sentimientos de rechazo y discriminación? O ¿La convivencia cotidiana con la diversidad humana tenía algún efecto positivo?

Personalmente aplicó las largas encuestas, vació y analizó los datos, y verificó una y otra vez los resultados que parecían increíbles: la integración parecía causar un auténtico imposible, un milagro. Los padres y maestros de estos preescolares no se comportaban como el resto de los mexicanos: eran tolerantes, incluyentes, respetuosos de los derechos humanos.

Lo interesante es que no sólo transformaron sus conductas y actitudes hacia las personas con discapacidad: también se mostraban radicalmente no discriminatorios en temas de tolerancia religiosa; y no se mostraban misóginos, homófobos ni xenófobos.

Y participar en la integración educativa parece la única explicación de las enormes diferencias entre el mexicano común y los padres de familia y maestros de la investigación del doctor Campos, quien definitivamente descubrió la medicina contra nuestra destructiva y omnipresente discriminación, contra nuestra intolerancia que tan impúdicamente exhiben jerarcas religiosos, líderes políticos, y quienes se enriquecen a costillas de otros.

Quedó demostrado que la integración educativa es una ventana a la esperanza; y que muy posiblemente, si sus principios dirigieran todos los centros educativos y laborales, familiares y sociales, tendríamos un respiro y podríamos soñar en mejores futuros, solidarios, fraternos.

Estos principios son simples: visibilidad y asertividad por parte de las minorías, o sea los diferentes; apertura por parte de todos; normas de justicia, equidad y respeto a los derechos; y no cansarnos ante las dificultades. Así de difícil, pero así de posible.

Cumbre mundial por Haití: la oportunidad de un nuevo estilo de convivencia

Autor: Benjamín Ortiz Espejel
Publicación:

Las pérdidas humanas que se calculan en Haití, después del devastador terremoto de días pasados ascienden a más de 50,000. Asímismo el país presenta una desarticulación política y económica sin precedentes. Sin duda la etapa de asistencia inmediata es urgente y durarán varios meses. Sin embargo, de la grave situación que vive el país antillano, puede surgir también la esperanza de una reconstrucción ejemplar. Recientemente se anunció que en el próximo mes de abril se llevará a cabo en República Dominicana, la Cumbre Mundial por Haití. En este foro se plantearán propuestas de reconstrucción del país, así como la condonación de su deuda externa y un programa de financiamiento por 2 mil millones de dólares anuales durante 5 años. ¿Será acaso de esta mayúscula desgracia que pueda sobrevenir un futuro esperanzador para Haití? Es posible que así sea, siempre y cuando se den al menos dos condiciones indispensables: la primera tiene que ver con una formulación de política pública de transparencia y honestidad de las autoridades con respecto a los recursos que lleguen al país. La segunda condición tendría que ver con una política que no repita un estilo de inversión productiva dilapidadora de los recursos naturales así como de una distribución de la riqueza injusta. Para la primera condición es necesario disponer de mecanismos de auditorías ciudadanas acompañadas, en este caso de alta gravedad, por organismos humanitarios internacionales de alta solvencia moral. La segunda condición debe fundamentarse en el principio de que la reconstrucción de Haití debe realizarse sobre una visión de sustentabilidad. Esto quiere decir que los planes y programas de reconstrucción de la infraestructura productiva de Haití deben integrar al menos 5 principios: El primero se refiere a la promoción y aprovechamiento de la generación de energía solar para proveer de electricidad a todo el proceso de reconstrucción, desde su uso en los hogares, hasta su utilización en procesos productivos y de servicios. El segundo principio debe ser el de proveer de sistemas de captación de agua de lluvia eficiente a nivel familiar. El tercer principio debe ser el de generar alimentos sanos no dependientes de agroquímicos altamente contaminantes dirigidos en primera instancia al autoconsumo familiar. El cuarto principio debe ser el de promover una planificación del futuro con alta participación de los habitantes haitianos en donde se discutan las alternativas de empleo locales y se defina una vocación espacial eco productiva local y regional. Finalmente el quinto principio tendría que ver con un programa de reforestación con especies nativas que en el corto plazo pudieran integrarse en los planes internacionales de pago por servicios ambientales en el contexto de la adaptación al cambio climático. Estas ideas son tan solo una incitación a que la reconstrucción de Haití sea la oportunidad histórica mundial de un nuevo estilo de convivencia.

Calidad de vida en tiempos difíciles

Autor: José Vicente Hurtado Herrera
Publicación: E-Consulta, 3 de febrero de 2010

Todo hace indicar que 2010 será un año difícil para la economía de los mexicanos, particularmente por el aumento del IVA y con ello el incremento generalizado en el precio de productos y servicios.


Frente a este panorama económico ¿qué significa tener calidad de vida? ¿qué aspiramos a construir como calidad de vida? Parto del supuesto de que el imaginario de la “vida perfecta”, de una vida llena de lujos, que resulta inalcanzable para la mayoría, ha sido superado por muchas personas por su visión crítica de la realidad.

La calidad de la existencia se puede analizar desde dos referentes, por un lado las condiciones de vida y por otro la satisfacción personal.

Las condiciones de vida se pueden valorar desde la integralidad del ser humano, desde la cobertura de las necesidades de las diferente dimensiones que le conforman (realidad bio-psico-social). Ejemplo de lo anterior son los indicadores que establece un organismo como el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo): vivienda, salubridad, educación, recreación, ingreso (indicadores empleados para valorar el desarrollo humano de las sociedades).

La satisfacción personal es un criterio más bien subjetivo, personal, que nace del imaginario formado a lo largo de la vida del individuo, y como idealización puede ir evolucionando desde la conciencia crítica y las opciones de la persona.

Generalmente se considera que la búsqueda de un mayor ingreso corresponde a la consecución de una mejor vida, pues el disponer de más recursos permite acceder a mayores bienes, a mayores comodidades; clara expresión del ideal consumista.

Sin embargo ¿qué pensar del hecho de renunciar a un empleo, de renunciar a un salario por aspirar a la calidad de vida anhelada? Parece contradictorio, e incluso arriesgado en medio de esta crisis económica por la que pasamos, pero representa otra expresión de la misma búsqueda.

La calidad de vida para algunos se traduce en la necesidad de tener tiempo y dedicarlo para el amoroso cuidado de los seres queridos, de los seres de quienes se es responsable de una u otra manera, seres para quienes se es indispensable o por lo menos ampliamente necesario: los hijos, los padres viejos o enfermos, los menesterosos, los excluidos, los “otros” carentes.

Pues el amoroso cuidado de los seres humanos, requiere tiempo, presencia, estar ahí, pues sólo así se puede acompañar de mejor manera su proceso de vida, su crecimiento, su irse haciendo. Es el rasgo de esteta que debe presentar el educador, como lo afirma Paolo Freire, un educador que crea, que recrear, que acompaña.

Dedicar la existencia o unos años de ésta, para ocuparse de lo más preciado, de colaborar con la vida de otro, resulta una tarea impostergable, una responsabilidad que se opta y que requiere decidir los medios pertinentes.

Dejar un empleo por considerar que existen otras prioridades para vivir mejor, sin duda que hoy por hoy resulta un privilegio, pero también es cierto que conlleva el reto de administrarse de otra manera, disponiéndose a administrar la austeridad y no la abundancia, o lo más.

Cierto es que muchas personas no tienen la posibilidad de elegir su estilo de vida, pues están profundamente determinados por las circunstancias de su contexto, por la extrema pobreza, por la falta de oportunidades, y a pesar ello siempre existe un margen de decisión.

Optar, cambiar, abrirse a nuevos horizontes, especialmente cuando resulta contra todo pronóstico, contra lo establecido, sin duda que es signo de convicción, de búsqueda decidida, de no conformarse con lo existente; además puede representar una oportunidad de descubrir otros horizontes, otros mundos, otras posibilidades de realización, otras formas de caminar por la vida.

Parece que la pregunta por la calidad de vida, personal y comunitaria, es una cuestión que vale la pena preguntarnos constantemente, que es necesario decidir, a fin de dignificar la existencia, de disfrutarla, de humanizarla, para vivir y no simplemente sobrevivir.

lunes, diciembre 07, 2009

Dubái en crisis

Autor: Gerardo Reyes Guzmán
Publicación: E-Consulta, 7 de diciembre de 2009

El connotado estratega de negocios, Kenichi Ohmae, encumbra en su libro El próximo escenario Global publicado en 2005, a Dubái, capital de los Emiratos Árabes, como ciudad del futuro. El lugar se distingue, decía, por sus avances en la arquitectura plasmados en portentosos rascacielos y edificios inteligentes. Destaca por ejemplo, el Burj Al Arab, un hotel completamente digitalizado con la más moderna tecnología que se encuentra en una isla artificial a 270 metros de la costa de Dubái. Es un hotel catalogado como de 7 estrellas por sus características extraordinarias y sus altos precios (la suite real se cotizaba en 28 000 dólares la noche en 2005).
Sin embargo, el pasado 25 de noviembre de 2009, el consorcio estatal Dubái World solicitó una prórroga de seis meses por el pago de 3.5 mil millones de dólares (mmd) de una deuda total de 59 mmd. Este hecho sembró pánico en los mercados financieros mundiales y dio paso a la llamada Crisis de Dubai. Dubái World, Dubái Holding y Dubái Investment Corporation son las empresas estatales más importantes de Dubái, entidad integrante de los Emiratos Árabes Unidos, regidos a su vez y desde 1995 por el Scheich Mohammed bin Rashid Al-Maktum. Una de las filiales de Dubái World es la empresa constructora Nakheel, que ha venido acumulando una deuda desproporcionada. Dubái World y Nakheel, son dirigidos por el Sultán Ahmad bin Sulayem y han construido entre otras cosas, la mundialmente conocida Isla en forma de Palma. Sin embargo y a raíz de la crisis financiera mundial, así como del retiro de cuantiosos fondos destinados al sector inmobiliario, se han congelado alrededor de 59 proyectos de construcción con inversiones de más de 50 millones de dólares cada uno. Entre ellos está un grupo de islas con la forma de un mapamundi, así como la Nakheel Tower con un costo de 38 mmd y que se supone rebasaría en altura al Burj Dubái, edificio de más de 800 metros considerado como la construcción más alta del mundo.
Análogamente, un sinnúmero de proyectos ha sido ya pospuesto; tal es el caso del súper aeropuerto Dubái, así como de Dubáiland, centro de recreación pensado para superar a las Vegas. En apariencia, la riqueza de Dubái se basaba en el petróleo, pero en realidad fue el sector inmobiliario la verdadera fuerza motriz de su auge. La crisis mundial ha desvalorizado muchas inversiones en ese ramo. Dubái World había invertido en empresas de desarrollo portuario como el famoso DP World; diversas propiedades a nivel mundial, entretenimiento y turismo. Mucho de ello vale ahora solo una fracción de lo que originalmente se pago. Por ejemplo, Dubái World posee varios inmuebles en Londres, de los cuales vendió dos en noviembre por un monto de 10 millones de libras esterlinas, cuando su precio de compra ascendió a 80 millones de libras esterlinas dos años antes. En 2007 compró acciones por 8.5 mmd en MGM Mirage para un desarrollo inmobiliario en las Vegas; con la crisis inmobiliaria, esas acciones se han depreciado considerablemente. En 2007, adquirió por 100 millones de dólares el súper yate Queen Elizabeth II, activo que posiblemente tenga que vender para salir de sus deudas. La crisis financiera de Dubái World ha obligado a poner en marcha medidas de ajuste que incluyen una reducción de un 15% en su planta laboral y ahorros de hasta 800 millones de dólares.
El temor de una bancarrota hizo descender el índice bursátil europeo Stoxx 50 en más de 5%. A pesar de que las inversiones europeas en los Emiratos Árabes no se consideraban relevantes el retraso de pagos de Dubái World hizo descender ligeramente los índices DAX 30 de Alemania, FTSE 100 de Londres y CAC 40 de Francia. Se calcula que la deuda extranjera total de los Emiratos Árabes, entre los cuales figura Dubái, asciende a 123 mmd y que tres cuartas partes de ella se contrató con bancos europeos; 50 mmd con bancos ingleses y 10 mmd con bancos alemanes. Ese monto si podría afectar las finanzas europeas en caso de una bancarrota. La situación se complicó porque el gobierno de los Emiratos Árabes negó estar obligado a responder por la deuda de sus empresas, aduciendo que la deuda de Dubái World no era considerada una deuda pública. La declaración hizo descender índices bursátiles tanto de Dubái como de Abu Dahbi[1]. Sin embargo, las dificultades de pago de Duabai World no han vulnerado la estabilidad de la región. La agencia Moody´s mantiene aún a los Emiratos Árabes y a Abu Dhabi con una nota de Aa2. A pesar de que el 14 de diciembre Nakheel Properties enfrenta el vencimiento de un bono islámico por 3.5 mmd, es muy posible que Ab Dhabi salga al rescate, pues su situación financiera es mucho más sólida. Este emirato ha invertido en los llamados Sovereign Funds, además en participar en inversiones relacionadas con compañías de blue-chip, químicos, semiconductores y aviación. Abu Dhabi es dirigida por la familia Al Nayan y ha cerrado negocios muy exitosos recientemente. Un ejemplo es una inversión en acciones de 7.5 mmd en Citigroup Inc. en noviembre de 2007 y 8 mmd a finales de 2008 en Barclays PLC. Parte de esas acciones las ha podido vender al doble de lo que pagó. En fin, al parecer la crisis de Dubái está aún lejos de acabar con la visión que Kenichi Ohmae plasmara en su obra y mucho más, de ser un detonador de una recaída severa en los mercados financieros mundiales.

[1] Los Emiratos Árabes se conforman por: Abu Dabi, Ajmán, Dubái, Fujaira, Ras el Jaima, Sarja y Um el Kaiwain

martes, diciembre 01, 2009

Educación para la Paz

Autor: Martín López Calva
Publicación: La Primera de Puebla, 1 de diciembre de 2009

“Tiempos violentos” fue el título que le asignaron en la traducción al español a “Pulp Fiction”, uno de los primeros films que fueron construyendo la fama del director Quentin Tarantino.
El “estilo Tarantino” se caracteriza por exponer escenas y situaciones de extrema violencia con un tono desmitificador e irónico, incluso cómico que hace al espectador, reír o aplaudir situaciones de extrema crueldad por la manera en que son presentadas. Es una especie de “tratamiento light” de la violencia que le quita su impacto afectivo negativo y la vuelve prácticamente indolora.
Algo semejante está sucediendo con todos nosotros, ciudadanos del México del siglo XXI, del mundo del tercer milenio, que asistimos diariamente a escenarios de extrema crueldad y violencia a través de las pantallas de la televisión o la computadora, en las páginas de los periódicos y los noticiarios de radio, sin sentir ya ninguna indignación o dolor frente al dolor humano.
Tiempos violentos son los que vive nuestro mundo y se pasean por la vida cotidiana de nuestra nación sin que como ciudadanos sepamos qué hacer más allá del comentario con la familia, los amigos o el vecino. La impotencia provoca que vayamos construyendo una especie de “escudo blindado” frente a la violencia que crece en frecuencia e intensidad a nuestro alrededor.
¿Qué hacer frente a una situación de “tiempos violentos” que llega inevitablemente a nuestras escuelas y universidades y se manifiesta en el “bullying”, el acoso, la construcción microsocial de un espejo de la sociedad en que vivimos?
Indudablemente una de las respuestas es el retorno de la preocupación por la llamada “Educación en valores” en el campo educativo. Por ello este tema se ha posicionado entre los profesores, directivos, investigadores de la educación como uno de los ejes prioritarios para la educación actual. “Aprender a ser” y “aprender a convivir” son dos pilares básicos de la educación para este siglo, según señala el famoso “informe Delors”[1] para la UNESCO.
Uno de las dimensiones principales de la “Educación en valores” en nuestros tiempos violentos es sin duda alguna la de la “Educación para la paz”. Si queremos revertir el proceso de violencia creciente y cada vez más irracional de nuestra sociedad actual es urgente que vayamos invirtiendo recursos, tiempo, reflexión y creatividad en una auténtica educación para la paz.
La educación para la paz tiene como objetivo “…plantear y promover, entre la gente, la convicción de que es necesario un cambio del sistema para poder resolver los conflictos existentes, así como conseguir un compromiso por parte de esta misma gente de trabajar a favor de la paz y por la abolición o reducción de las diferentes manifestaciones existentes de violencia…”[2]
Porque la paz no es la simple ausencia de guerra o de violencia, porque la guerra o la violencia no son solamente físicas sino también psicológicas, sociales, culturales, incluso religiosas es necesario que nuestro sistema educativo se ocupe eficazmente de la educación para la paz, es decir, de una educación que genere el compromiso activo por la erradicación de la violencia y la construcción de la paz.
La paz es una construcción social frágil y siempre inestable pero necesaria para que el ser humano se haga más humano y para que la humanidad se humanice. Se requiere entonces una educación para el trabajo activo por la construcción cotidiana de la paz, por el mantenimiento de la paz alcanzada y por el continuo desmontaje de los posibles gérmenes de violencia a nivel micro o macro.
La construcción y sostenimiento de la paz requiere de una educación capaz de generar respeto, tolerancia, empatía y solidaridad. En estos aspectos deberían fijarse los padres de familia cuando elijen una escuela para sus hijos, más que en el nivel académico –que es también importante- o los cursos de computación e inglés. En la educación de hoy nos estamos jugando el futuro, el tipo de sociedad humana que podemos construir entre todos o incluso, si fracasamos, la destrucción de la especie humana.
Resulta por todo ello muy importante que CIMABP organice, estos días (2,3 y 4 de diciembre) el “Primer Congreso Panamericana de Educación para la Paz” (Por una América nueva), con el fin de reflexionar y compartir experiencias de formación en esta línea que cada vez se vuelve más urgente para tratar de revertir estos “tiempos violentos” que nos ha tocado vivir.


[1] Cfr. Delors, J. (2000) La educación encierra un tesoro. UNESCO. México
[2] Fisas, citado por Cortés et. al. (2008). Comunicación, educación y cultura de paz. Ed. Miguel Angel Porrúa-UAEM. México.

No bastan dieciséis días

Autora: Celine Armenta
Publicación: E-Consulta, 1 de diciembre de 2009

Muertas a palos, las hermanas Miraval no pudieron ser silenciadas. La suya fue una muerte de activistas que precipitó la caída de Trujillo en la Dominicana, al poner al descubierto su burda crueldad represora. Además, el aniversario del asesinato de las Miraval marca cada año el inicio de una larga jornada mundial: los dieciséis días de activismo contra la violencia de género.
Tenemos dieciséis días para emprender todo tipo de denuncias y acciones, y para sumar al activismo a mujeres y hombres de todas las esquinas del planeta y todos los estilos de vida, todas las culturas, todas las capacidades.
Porque la violencia de género existe en todas partes. No sólo la página roja de los diarios da fe diaria de esta forma de violencia; los ejemplos saltan a la vista; escuelas y hogares de todo tipo son escenario del trato despectivo, autoritario y controlador, humillante, violento e incluso fatal hacia las niñas y mujeres, jóvenes y ancianas, por el hecho fundamental de que son mujeres.
La violencia de género, larvada en tantos corazones de hombres y también de mujeres, amenaza las posibilidades de desarrollo pleno no sólo cuando se manifiesta a nivel individual, sino sobre todo cuando se incorpora a las estructuras legales, porque a la trasgresión se suma la indefensión total de la mujer violentada.
Y esta es nuestra realidad de hoy: la violencia de género ha tomado forma de ley; hoy la violencia contra las mujeres es un mandato emanado de las cámaras de legisladores estatales. La violencia hacia la mujer está en la esencia de las reformas legales y Leyes de la Familia que en Puebla, junto con la mitad de los estados del país, han aniquilado no sólo derechos y conquistas históricas de las mujeres y de la sociedad, sino las esperanzas de alcanzar la equidad algún día.
Estas nuevas leyes, que supuestamente buscan defender la vida y las familias, comparten los pretextos y falsos razonamientos que hace veinte años llevaron a un universitario a asesinar a catorce compañeras en la masacre de Montreal, cuyo aniversario forma también parte de los dieciséis días de activismo.
Aquí, como en la capital del estado francocanadiense, se ha impuesto un enojo irracional ante las posibilidades de desarrollo de las niñas y mujeres; un odio visceral, una desconfianza sistemática, un desdén humillante hacia nuestras decisiones y nuestros derechos. Esto también es un intento brutal por frenar la emancipación de la mujer y sus evidentes avances; aquí también habrá muertas.
Legisladores y líderes locales, principalmente del PAN y del PRI , con la complicidad del silencio del Senado y del Congreso de la Unión, se han sumado a una cruzada internacional retrógrada y oscurantista, que seguramente tiene poco que ver con la conciencia de cada uno. Pero que ha evidenciado que nuestros legisladores tienen precisamente muy poca conciencia.
Las convicciones radicales y la avidez de poder de una jerarquía religiosa y misógina se trasladan a mayorías ignorantes y temerosas que al aceptar estas ideas se convierten en víctimas sojuzgadas y sin iniciativa. Pero dudo que los legisladores caigan en esta categoría; me inclino por aceptar lo denunciado en tantos medios: las presiones, chantajes, amenazas y promesas con trasfondo electorero a las que han sucumbido diputados de entidad tras entidad. Sólo así se explican las votaciones tan copiosas a favor de leyes que contravienen posturas liberales largamente sostenidas por sujetos y partidos.
Al final, como bien expresa la denuncia firmada por cientos de mujeres, hombres y organizaciones, se ha impuesto una interpretación religiosa a la vida reproductiva de las mujeres; se ha otorgado personalidad jurídica al embrión, contraviniendo principios científicos; se han violado derechos humanos de las mujeres, garantizados en la Constitución, como las decisiones sobre nuestro cuerpo, el ejercicio de nuestra sexualidad, y la libre elección de la maternidad.
Además, se han cancelado los derechos de vivir una vida libre de violencia y se ha institucionalizado la violencia de género al extremo de obligar a las víctimas a llevar a término los embarazos fruto de violaciones e incesto.
En Puebla no sólo no hemos avanzado: hemos retrocedido hacia un oscurantismo doloroso. Ahora, por ley, se ejerce una represión sistemática y generalizada hacia las mujeres; especialmente despiadada hacia las mujeres con menos recursos; hacia las más jóvenes e inexpertas, las menos informadas.
Dieciséis días de activismo no bastan, pero debemos aprovechar cada minuto de ellos, del 25 de noviembre al 10 de diciembre, para combatir una violencia que parece crecer desbordada aquí y ahora.